Disclaimer: Robert Kirkman y todo lo relacionado a TWD claramente, no me pertenece. O las cosas serían diferentes.
Robin Hood
Judith y RJ saltan en seguida a su encuentro. La comunidad observa ansiosa su retorno. Gabriel asegura que han cumplido con su promesa. Y lo han hecho, pero como todo en este lugar de porquería que siempre ha sido el mundo, ha tenido su precio.
Las voces que susurran preguntando por Alden.
Sí, Maggie no está preparada para hablar de eso. Daryl sospechaba que algo podía estar sucediendo entre ellos, sea como fuese, había acabado. En algún momento, sus demonios irían tras de él, como solían hacerlo. Pero ahora, tenían un puñado de gente que alimentar.
Perro descansaba a un costado, sobre la hierba, jugueteando con esa manzana, en algún punto le propinaría un buen mordisco, de momento, se conformaba divirtiéndose con ella. Después de todo, Perro era un perro. A veces podía olvidarlo, ya que, para él, fácilmente podría contarse como un miembro más de su variada familia, y demonios, claro que lo era.
Rápidamente, se vio envuelto en un tumulto de brazos y sonrisas. Repartiendo las manzanas tan rápido como sus manos le permiten hacerlo. Ante aquellos rostros agradecidos que lo hacen sentir como el maldito Robin Hood. Y su corazón podría estrujarse a sí mismo.
Ella hubiese aprobado la comparación, después de todo, había tomado el libro en una carrera especialmente para dárselo. Connie parecía apreciar todo aquello que él conseguía para ella, pero había algo en los libros, algo que la hacían inexplicablemente feliz, quizás no fuese un misterio después de todo, las historias parecían un buen refugio ante el mundo que la rodeaba, y si esas cosas podían hacer que ella se sintiese de esa forma, al carajo. Valía la pena detenerse por algo más que suministros imprescindibles. Solía echarles un ojo, conforme Connie los devoraba. Aunque no pudiese mantenerle el ritmo. Así tendría algo que comentar las noches de guardia, en que ella aparecería para hacerle compañía. Ella explicaría todo aquello que él no entendiera, y vaya, podían ser muchas cosas o simplemente que le gustaba la forma en que ella se comunicaba.
—Es una buena historia, podrías identificarte. —Había firmado Connie, tendiendo el libro en su dirección. Lo había tomado, prometiendo echarle un vistazo.
Ahora podía entenderlo. Excepto claro, que él no podría ser como Robin Hood. No había podido protegerla, si es que no era demasiado ingenuo de su parte compararla con Lady Marian. Quizás había leído el estúpido libro demasiadas veces. Este era el mundo real y en el mundo real, las buenas personas no tenían finales felices, o todo a su alrededor podría ser un poco distinto. Quizás algo dentro de él sería diferente.
Reafirma su agarre sobre la cesta de fruta, RJ se acerca con una sonrisa enorme, completamente feliz de obtener algo que no ha sido conservado en sal, para variar.
Entonces lo siente, algo sobre su hombro, alguien está observándolo y los cabellos en su nuca reafirman ese pensamiento. Voltea en la dirección que su instinto le grita. Si alguien más quería una jodida manzana, solo debía pedírsela. Y por el maldito bosque de Sherwood, no hay manera de que sea real.
No.
Excepto que desea desesperadamente que lo sea. El cesto rebota contra la tierra, esparciendo su contenido sin que le importe.
Sus piernas avanzaron por voluntad propia y se encuentra frente a ella, envolviéndola en sus brazos. Y el aroma de Connie invade el aire y sus pulmones parecen negarse a respirar cualquier otra cosa que no sea ella. ¿Cómo lo había conseguido hasta ahora?
Es tremendamente consciente de que está sonriendo como un idiota y no podría importarle menos. Hay tantas cosas que quiere saber, tantas cosas que quiere preguntarle, tantas cosas que quiere decirle, pero no lo hace. En su lugar firma —Me alegro tanto de verte, hay tantas cosas que quiero preguntarte.
Y la mirada que Connie le dirige, está tan cargada del mismo sentimiento. Que no tiene idea de que debería hacer a continuación, así que espera a que ella haga o diga algo, porque resulta ser, que es un maldito cobarde.
Kelly aparece de la nada junto a su hermana o podría ser que todo ese tiempo estuvo ahí y no podría culparla, aún puede sentir bajo sus uñas los pedazos de la cueva antes de que volase y toda esa mierda continuara. Tratando de llegar a ella, tratando de salvarla. Hasta que ella tuvo que hacerlo por sí misma. Quizás Magna y Yumiko habían tenido razón, Connie no estaba segura con Daryl, Daryl estaba seguro con Connie.
Entonces ella sonríe y Daryl Dixon podría jurar que el mundo no era una porquería tan grande después de todo, no junto a ella.
Está ansioso por enterarse de todo lo que ella tenía para contarle, pero podía esperar por ella. Por el momento, podría no ser el maldito Robin Hood, pero podía comenzar dándole algo decente para cenar.
Larga vida al Donnie. Después de todo lo que tuvo que pasar, el reencuentro entre Connie y Daryl me da las fuerzas para vivir. Pudo ser solamente un abrazo. Pero, como Norman dijo, Daryl y Connie son mucho más que sexo casual.
Creo en eso. Más les vale.
Saludos.
