Disclaimer: Harry Potter, su universo y personajes son propiedad de J. K. Rowling.
Hubo un tiempo, mucho antes de ingresar en Hogwarts, cuando la frase "lealtad a la casa" no importaba, la pureza de sangre, sin embargo, era una creencia que se inculcaba a los sangre pura desde la infancia.
A Pansy le enseñaron que sus pretendientes tendrían que ser sangre pura y extremadamente ricos para poder encajar en su clase social, aunque para ella no importaba mucho de momento, solo tenía nueve años.
La familia de Ron era mucho más tolerante, si bien gozaban de una posición moderadamente acomodada y formaban parte de los sagrados veintiocho, no compartían los ideales extremistas sobre la pureza de la sangre, por lo cual le habían enseñado junto a sus demás hermanos en no creer en dichas tonterías.
Cuando fueron convocados por la familia Malfoy a una de sus extravagantes fiestas los niños de menor edad fueron a parar en una de las tantas habitaciones de aquella elegante mansión, algunos se encontraban sentados en silencio, otros charlando de una manera digna para los de su clase. Ronald Weasley se encontraba aburrido a muerte, por lo cual para pasar el rato comenzó a caminar por aquella habitación dejando a la pequeña Ginny jugando con la hija menor de los Greengrass.
"Mis padres me dijeron que nadie debería tocar nada" – dijo una fría voz a espaldas de Ron; no importaba que tuviera nueve años, Draco Malfoy ya estaba preparado para ser el matón insensible que demostraría ser en Hogwarts – "así que deja eso."
"L- lo siento" – murmuro el pelirrojo mientras comenzaba a ruborizarse y alejaba su mano de aquel relicario. Odiaba meterse en problemas y el hecho de que lo confrontara un chico de su misma edad lo hacía más vergonzoso. Se apresuró a llegar junto a su hermana.
Si bien la lealtad a la casa no significaba nada, la popularidad si, y su hermana era el centro de atención en esos momentos mientras se enfrentaba a una niña más grande que ella. Más tarde Ron se preguntaría por el rechazo de la gran mayoría cuando fueron admitidos en Hogwarts, se enteraría sobre la lealtad a las casas y como para la mayoría de Slytherin significaba todo.
"Tu hermana es irritante" – murmuró alguien a sus espaldas, los ojos de Ron se abrieron primero por la sorpresa, no estaba seguro de que su hermana pudiera molestar a alguien, después debido a la persona que había hablado.
"¿Irritante?" – preguntó mientras miraba a Pansy Parkinson envuelta en su elegante túnica de gala, se encontraba sentada en una silla tapizada de terciopelo mientras hojeaba un grueso libro sobre criaturas fantásticas, Malfoy no parecía estar a la vista o tal vez la niña había hecho caso omiso de la regla de no tocar nada, parecía ser de esa clase.
"Sí, ¿sabes lo que significa o eres tan tonto que no lo entiendes?" – le pregunto sin apartar su mirada del libro.
Ron frunció el ceño, si bien no era tan inteligente como algunos de sus hermanos mayores odiaba que lo tacharan de tonto, en especial alguien que no conocía.
"Cállate, mi hermana no es irritante" – respondió – "al menos ella no es una idiota, como tú."
"Prefiero ser idiota que una estúpida e irritante" – dijo Pansy dejando de lado el libro – "peleando por cualquier cosa como un muggle, ¿no se da cuenta de lo que hace?"
El chico la fulmino con la mirada, ella solo sonrió, aunque aún no dominaba aquella arrogante sonrisa que la caracterizaría. Ron se distrajo mientras observaba un majestuoso y bastante ostentoso tablero de ajedrez a un lado de la pequeña bruja.
"¿Te gustaría jugar?" – le preguntó ella con un deje de superioridad en la mirada, al pequeño Ron se le olvido la furia ante aquel ofrecimiento, amaba el ajedrez.
"No lo sé…" – comenzaba Ron mientras giraba en todas direcciones buscando al niño rubio, no quería meterse en problemas.
"¿O es acaso que no sabes jugar?" – se mofo nuevamente la pelinegra.
Los ojos de Ron se encogieron hasta parecer solo un par de rendijas, esa pequeña lo estaba retando y no desaprovecharía la oportunidad de vencerla. Asintió tratando de parecer indiferente mientras se acercaba hasta el tablero, Pansy pareció sorprendida.
"¡Guau!" – Expreso mientras se acomodaba mejor – "será emocionante."
"¿Qué está sucediendo?" – pregunto Ginny mientras se acercaba hasta su hermano y a la pelinegra.
"Tendremos una partida de ajedrez" – contesto Ron mientras acercaba una silla para colocarse frente a su oponente.
Ginny rodo los ojos.
"Esto será tan aburrido" – declaro en voz alta mientras más niños comenzaban a acercarse, Ron puso los ojos en blanco, Pansy se contuvo de reír ante la reacción del joven Weasley.
"Comencemos" – comento el chico con visible mal humor.
Después de solo un par de movimientos la reina de Ron había terminado con el rey de Pansy dejando a más de uno boquiabierto, Pansy sacaba humo por los oídos debido a la molestia.
"¿No habías dicho que eras invencible?" – preguntó con sorna Blaise Zabini.
"¿Nos mentiste?" – secundo Millicent Bulstrode.
"Mentir está mal" – regañó Daphne Greengrass, con una expresión severa – "mi madre me lo ha dicho."
Después de eso tomo a su hermana de la mano y salieron de aquella habitación, los demás chicos comenzaron a dispersarse. Ron tomo de la mano a su hermana y extendió la otra en dirección de Pansy.
"Fue bastante divertido jugar contigo" – se mofó.
Para su sorpresa la chica sonrió.
"No pensé que en verdad supieras jugar" – respondió.
El chico soltó una sonora carcajada haciéndola retroceder - "¿no me digas que me dejaste ganar?"
"Nunca lo sabrás" – respondió Pansy mientras su risa se iba extinguiendo.
"Eres un rompecabezas, Pansy" – dijo en voz baja y ella parpadeo pues no creía que él supiera su nombre, todos los demás la llamaban por su apellido, pero quizás él no era como los demás.
"¿Un rompecabezas?" – repitió.
Él asintió – "me gustan los rompecabezas" – dijo mientras se curvaba una tenue sonrisa, suspendida en el tiempo solo por un momento, antes de ponerse serio.
Más tarde, cuando los padres de Pansy terminaron de socializar y beber, ella aún continuaba sonriendo.
Primero
Realmente no importaba si los niños sangre pura eran amigos o no, porque la selección de casa en Hogwarts era el factor determinante para su lealtad. Al principio todo estaba bien, la gran mayoría habían sido seleccionados a la casa de Slytherin, Draco y Blaise, los amigos más cercanos de Pansy ya habían sido seleccionados en la casa de las serpientes y charlaban animadamente sobre la selección para el equipo de quidditch y la copa de las casas, ella se encontraba de pie junto a los demás de primer año esperando su turno.
"¡Weasley, Ronald!"
Su atención se volvió hacía el chico pelirrojo, desde aquella lejana fiesta no lo había vuelto a ver más que a lo lejos en alguna reunión casual, había captado su atención y tenía la vaga idea de que terminaría en Slytherin como todos los sangre pura, el sombrero dicto lo contrario.
"¡Gryffindor!"
Pansy se decepciono. Observo con tristeza como Ronald se sentaba emocionado en la larga mesa de los leones y era felicitado por dos pelirrojos bastante parecidos que después descubriría eran sus hermanos, al menos eran sangre pura, pero Pansy había escuchado con horror que los Weasley comenzaban a diferir de algunos ideales de otras familias, esperaba que no se convirtiera en un traidor a la sangre.
Desde la mesa de Gryffindor, Ron sintió una penetrante mirada por lo cual dirigió su vista hasta toparse con la verde de la chica, le sonrió disculpándose. Pansy no se molestó en mirarlo, era evidente que sus futuras relaciones ya estaban dictadas.
Al principio Ron se encontraba aterrado sobre cuál sería la casa a la que quedaría asignado, los gemelos le habían contado aterradoras historias acerca de magos que habían estado en Slytherin, pero se había tranquilizado cuando comenzó a escuchar nombres familiares que fueron seleccionados a dicha casa, mentiría si negara que sintió algo de desilusión cuando Pansy quedó en una casa distinta a la suya, sabía que ella conocía bastante de Hogwarts y podría darle información si la necesitaba.
Si bien sabía que la pureza de sangre no sería un problema para ellos, la lealtad a la casa de lo cual él no tenía conocimiento hasta entonces había aparecido para poner en peligro su futura amistad, pero él aún no lo sabía. Ella se lo explico una mañana que él trato de llamar su atención mientras se dirigían a clases, ella a pociones, él a encantamientos.
"¡Oye!" – la llamo mientras estiraba su mano para tomar su túnica.
Ella reconoció su voz a pesar de no haberla escuchado en tanto tiempo, había perdido ligeramente el tono infantil y comenzaba a sonar áspera, decidió ignorarlo, hasta que el muy bruto casi rasga su túnica al jalar de ella.
"¿Qué?" – dijo con impaciencia. Ron pareció desconcertado.
"Hace tiempo que no hablamos" – comenzó tímidamente – "solo quería…"
"¿Qué es lo que quieres?" – contesto con frialdad, miro a su alrededor para ver si alguien había notado aquella interacción, luego lo llevo hasta un corredor contiguo, que afortunadamente estaba vacío – "escucha Weasley, las cosas son diferentes ahora que estamos en el colegio."
"¿Qué quieres decir con diferentes?" – Preguntó confundido – "¿qué es diferente?"
"Eres un Gryffindor" – le dijo – "y yo soy de Slytherin."
"¿Y?"
"Te asocias con mestizos y… y algo peor."
"¿Quieres decir con hijos de muggles?"
"Si" – respondió – "no es apropiado."
"¿Por qué no?"
Para Pansy Ron se estaba comportando como un niño pequeño, era evidente que su familia estaba por convertirse en traidores a la sangre y sus hijos no sabían algo tan importante como la pureza de la sangre.
"Eres un sangre pura."
"Pansy, no entiendo…" – el chico se veía realmente confundido.
"No me llames Pansy" – fue interrumpido con dureza – "de ahora en adelante, no soy Pansy para ti, soy Parkinson, y tú eres Weasley."
"¿Por qué?" – Esta vez cuando hizo la pregunta no sonaba confundido, sonaba desafiante – "no es como si fuéramos extraños, nos conocemos."
"Ya no."
Y después de eso la chica se alejó.
Segundo
Hogwarts, según los dos años de Ron, se estaba convirtiendo en un lugar muy sombrío para pasar el tiempo, al menos por lo que había vivido. El resto de su primer año había pasado entre un sinfín de reglas rotas, misterios por resolver junto a sus mejores amigos Harry Potter y Hermione Granger, la búsqueda de la piedra filosofal y el regreso de Lord Voldemort.
Aunque paso por situaciones de vida o muerte que obviamente deberían superar sus problemas más superficiales, su mente seguía retrocediendo hasta el principio del año, cuando Pansy lo había educado fríamente sobre el significado de lealtad a la casa.
"¡Oye, Ron!"
Levantó la vista de su empaque de rana de chocolate, Seamus Finnigan, uno de sus compañeros de casa se veía algo agitado debido a la carrera por encontrarlo. Ron lo conoció después de cierto incidente en su clase de encantamientos en su primer año.
"¿Qué pasa, Seamus?" – preguntó.
"¡Harry me pidió que lo encontraras por los baños de Myrtle la Llorona!" – Dijo con dificultad – "dijo que era urgente."
El tono de su voz le hizo pensar que Harry quizás había exagerado un poco, si bien el año había comenzado bastante agitado con su espectacular llegada al colegio pensaba que Harry exageraba un poco con las voces que decía escuchar por aquellos baños, agradeció a su compañero y sin demora se dirigió donde su amigo.
Se sorprendió cuando al llegar se encontraba una enorme multitud en aquel pasillo, entre empujones logro pasar hasta quedar junto a sus amigos los cuales se encontraban mirando una de las paredes.
Ron posó su mirada en la misma dirección y jadeó.
"¿La cámara de los secretos ha sido abierta?" – Susurró alguien a sus espaldas – "pensé que eso era solo un mito."
"Yo también lo pensaba" – comentó Hermione a su lado – "¿qué crees que significa, enemigos del heredero temer?"
Ron parpadeó – "yo… yo no sé" – se mordió un labio con preocupación – "¿crees que cerraran el colegio?"
La respuesta de Hermione fue interrumpida ante una voz arrogante.
"¿Enemigos del heredero temer?" – Dijo la fría voz Draco Malfoy mientras miraba directo a los tres Gryffindor – "tú serás la siguiente, sangre sucia."
"¿Sangre sucia?" – repitió Harry.
Hermione ahogo un grito y Ron estallo contra el rubio.
"¡Cierra el pico, Malfoy!" – escupió. Una cosa era que alguien posiblemente estuviera jugándoles una broma, mientras que otra más delicada era la amenaza de Malfoy.
Al lado del rubio se encontraba Pansy mirando todo en silencio, escuchando los comentarios de su amigo mientras comenzaba una posible pelea contra Weasley. Podía ver como el pelirrojo comenzaba a molestarse cada vez más hasta que los gritos de Filch exigiendo quién había atacado a su gata los hicieron callar.
Fueron conducidos de regreso a sus respectivos dormitorios por órdenes del Director, y mientras eran conducidos por un prefecto rumbo a las mazmorras, Pansy no pudo resistirse a mirar hacia atrás para ver si Ron también se había ido. Todo lo que vio fue la cara sonriente de Crabbe.
"Finalmente" – dijo el gorila alegremente – "esos sangre sucia serán aniquilados."
Pansy solamente asintió.
"¿Por qué estás tan callada?" – Preguntó Draco de repente – "por lo general eres la primera en insultarlos, no me digas que tienes debilidad…"
"No" – corto Pansy con dureza, bastante dureza – "solo he estado… pensando."
"Siempre estás pensando" – dijo Draco mientras rodaba los ojos – "me alegro de que la escoria de esta escuela finalmente se irá, es tan indignante cruzarse con personas como Granger."
Goyle y Crabbe rieron sonoramente, Pansy se sintió aliviada de que Weasley fuera purasangre.
Tercero
En algún momento entre segundo y tercer año, las paredes de Pansy se derrumbaron. Empezó, recordaba, cuando Weasley paso volando junto a ella sin siquiera mirarla y dejo caer su varita en el proceso. Recordó pensar cómo es que era tan tonto como para dejar caer su varita y no darse cuenta al instante, ella se encontraba con Theodore Nott, uno de los Slytherin más moderados así que aprovecho la oportunidad para devolvérsela, Ron estuvo realmente agradecido y a ella le complació poder hablar un poco con él.
Comenzaron a tener correspondencia por lechuza, durante el verano y al iniciar su tercer año su amistad había comenzado nuevamente. Todo tenía que hacerse en secreto, ya que Ron, afortunadamente, se había dado cuenta por si solo sobre el pequeño problema que causarían si se vieran tan amistosos.
Ginny Weasley pretendía fingir que su primer año en Hogwarts nunca había sucedido, por lo cual se había esforzado bastante en sobresaltar en su nuevo año para ser popular, hacía bromas y decía chistes que no llegaban a ser tan épicos como los de sus hermanos gemelos pero le hacían resaltar entre los de su generación.
Esa mañana había descubierto una nota olvidada por su hermano Ron en la cual era citado en los jardines del colegio, muerta de curiosidad Ginny tomo una túnica y salió corriendo esperando poder fastidiarlo un poco.
Al llegar al lugar citado se escondió detrás de unos arbustos pues al parecer su hermano y su misteriosa amiga ya se encontraban ahí. Se encontraban a principios de noviembre y el clima era bastante frío, Ginny se arrepintió de lo poco abrigada que se encontraba sin embargo esto paso a segundo plano una vez su oído se agudizo y pudo escuchar la plática de su hermano, intento ver de quien se trataba la chica pero temía exponerse bastante y terminar siendo descubierta por su hermano.
"Hace un poco de frío para estar aquí, ¿no te parece?" – escucho a su hermano hablar en voz baja.
"Necesitaba un poco de aire fresco" – respondió la chica, Ginny tenía un pequeño dilema pues estaba casi segura de haber escuchado esa voz en algún momento.
"Te vas a resfriar" – escucho a Ron con un tono divertido en su voz – "¿quieres mi capa?"
"Ya tengo la mía" – respondió entre risas la chica.
"Bien, bien."
Hubo un lapso de silencio el cual a Ginny le pareció eterno.
"¿Qué tal las clases?" – escucho a Ron.
"Bien" – respondió la chica tranquilamente – "pociones es un dolor de trasero, además de que Malfoy es el favorito de Snape, se nota."
"Pero estas en la casa de Snape."
Ginny abrió los ojos ante lo dicho, ¿su hermano con una Slytherin?, imposible.
"Lo sé, pero no soy la protegida de Snape."
"¿Protegido?, creí que tú…"
"Te lo dije Ronald, no me gusta hablar sobre mí" – murmuro la chica – "cuéntame más de ti, cuéntame sobre la primera vez que montaste una escoba."
Ginny nuevamente parpadeo con sorpresa, esa misteriosa chica parecía realmente interesada en su hermano, en saber sobre él, conocer sus historias y a juzgar por la risa de su hermano, no sería la primera historia que le relataba, tal vez hasta supiera algún momento vergonzoso.
La curiosidad la supero y en un intento de asomarse para ver a la chica perdió el equilibrio cayendo de costado y siendo descubierta instantáneamente por su hermano y la chica, nadie más que Pansy Princesa de Hielo Parkinson, Ginny no cabía en su sorpresa, ¿no eran enemigos acaso?
Pansy levanto las cejas ante la sorpresa, giro para ver a Ron quien estaba atónico pero justo cuando se disponía a decir algo él se adelantó.
"¡GINEVRA WEASLEY! ¿¡QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ!?" – pregunto un muy molesto pelirrojo.
"¿Weasley?" – preguntó algo alarmada Pansy.
"Pue…puedo guardar el secreto" – decía Ginny entre divertida y nerviosa alternando su mirada entre las dos personas – "quiero decir Par…Parkinson no parece una mala persona, ustedes se llevan bien."
"¿A quién crees que engañaras?" – Reprendió Ron – "cuando los gemelos convirtieron mi oso de peluche en araña, fuiste tú quién informo a toda la familia."
"¿Oso de peluche?" – intervino Pansy.
"Ahora no, Pansy."
"Vamos Ron, somos hermanos, confía en mí, tampoco sabes guardar secretos."
"Bueno, obviamente puedo" – dijo el chico mientras señalaba a Pansy.
"Somos hermanos, se supone que debes contarme todo" – reclamo Ginny.
"No lo entenderías, ella, ella no es el tipo de persona que todos creen" – dijo señalando a la bruja.
"Lo sé" – dijo Ginny mientras le regalaba una sonrisa rápida a Pansy, ella solo la miro.
"Será mejor que lo guardes solo para ti" – sentencio Ron – "O si no…"
"¿Si no qué?" – Pregunto Ginny – "¿me lanzaras el Obliviate?"
"Yo lo haré" – respondió Pansy.
"Pansy" – dijo Ron sorprendido ante aquella respuesta.
Ella lo miro y su expresión desafiante cambio a una suave inmediatamente, para Ginny esto fue fascinante de ver, obviamente había alguna conexión entre esa chica y su hermano.
"¿Realmente puedes guardar el secreto?" – preguntó Ron mirando fijamente a su hermana.
Ginny sonrió, relajada – "no se lo diré a nadie" – prometió.
"¿Lo juras?" – preguntó Ron muy serio, Ginny jamás había visto tal seriedad en su hermano, esto significaba mucho, podía darse cuenta, así que trataría de no defraudarlo, por lo menos no esta vez.
"Lo juro."
Dicho esto giro sobre sus talones y comenzó a correr rumbo al castillo, dejándolos solos nuevamente.
"¿Por qué tengo la sensación que para la hora de la cena todos sabrán de nosotros?" – pregunto Pansy, Ron Sonrió.
"No te preocupes, conozco a mi hermana y sé que no se lo dirá a nadie."
Ella respiro profundamente – "está bien, confiare en tu juicio."
Cuarto
Por mucho, el evento más esperado del año para los estudiantes de Hogwarts en general era el Baile de Navidad, que coincidió con el Torneo de los Tres Magos.
Ron no opinaba lo mismo, no sabía bailar, no tenía un traje decente y lo más importante, no tenía a nadie que pudiera ir como su cita, se había llevado una grata desilusión cuando Hermione le dijo que ella ya tenía una cita, pensó en pedirle a Pansy que lo acompañara pero ella le hizo ver que no sería una buena idea considerando lo que estaba pasando.
Los Slytherins tenían más derecho para apoyar la campaña de Cedric Diggory simplemente porque odiaban a Harry Potter, mientras que Ron lo apoyaba principalmente por ser su mejor amigo, independientemente de cómo se las había arreglado para poner su nombre en el cáliz.
Sus otros problemas fueron abordados agresivamente cuando Harry le informo emocionado que había conseguido una cita para ellos, las gemelas Patil. Ron no había intercambiado más de un puñado de palabras con la hermana de Parvati en sus cuatro años de colegio por lo cual se encontraba algo nervioso pero se decidió a intentar buscar algún tema común para los dos que no fuera acerca de quidditch, aunque por lo poco que sabía de ella sabía que sería difícil.
Mientras se acomodaba uno de los puños de aquel horroroso traje por décima ocasión, se encontraban en la entrada del gran comedor esperando a sus acompañantes cuando sintió como el codo de Harry se hundía en su costado llamando su atención, por las escaleras bajaba su mejor amiga del brazo de Viktor Krum, uno de sus jugadores favoritos hasta ahora. Se encontraba atónito.
Las cosas salieron como Ron había pensado, un desastre total, después del baile de apertura Harry había preferido permanecer sentado mientras veía desde lejos como Cho Chang, su interés amoroso, bailaba con Diggory. Ron declino de seguir conversando con Padma cuando terminaron sus posibles temas de conversación, hizo lo mejor que pudo, se comportó lo más cortésmente pero no fue suficiente. La única de aquel trío que realmente se estaba divirtiendo era Hermione que se veía hermosa y se encontraba sonriendo radiantemente. Por un segundo Ron estuvo celoso, especialmente de la suerte de aquel estúpido búlgaro quien le sonreía a su amiga pero lo olvido una vez que sus ojos se cruzaron con los de alguien entre la multitud.
El vestido oscuro de Pansy la hacía ver extremadamente elegante y hermosa, se encontraba en el grupo de matones de Malfoy junto a Daphne y Nott, Blaise parecía contar algo divertidísimo a Crabbe y Goyle, mientras que Malfoy parecía bastante aburrido junto a la hija menor de los Greengrass.
Un nuevo baile comenzó y fueron obligados a ponerse de pie, de mala gana Ron llego hasta la multitud y comenzó a bailar junto a Padma, saludaba a las personas que conocía mientras se las ingeniaba para no pisar los pies de su acompañante, por otra parte Padma parecía estar bien versada en el arte de los bailes de salón, trataba como podía de dirigir al chico pero era un fracaso total. Habría sido divertido, supuso, si su atención no estuviera enfocada en otra persona.
Se sintió aliviado cuando al comienzo de una nueva pista Padma sugirió ir por una bebida, las cosas se pusieron patas arriba cuando después de media hora eran de las pocas parejas sentadas en sus mesas viendo como los demás se divertían. Por la expresión de su cara, supo que Parvati estaba extremadamente irritada con Harry y entendió que la fantasía de haber asistido con uno de los campeones había terminado para ella. Momentos después unos estudiantes búlgaros se acercaron a Parvati para invitarla a bailar, la chica no lo pensó dos veces e invito a su gemela para unirse, Padma miro un momento al pelirrojo como disculpándose antes de levantarse para no volver.
Ron se disponía a hablar con Harry cuando este fue arrastrado por Ginny y Neville nuevamente a la pista de baile, quedando solo barajeo la posibilidad de retirarse a su dormitorio, se puso de pie y mientras se dirigía a la salida una cerveza de mantequilla lo distrajo de su propósito, lucía bastante tentadora así que se dirigió donde las bebidas.
Mientras tomaba su bebida dos golpecitos en el hombro llamaron su atención, se giró para quedar frente a Pansy Parkinson que también tenía en su mano un vaso a medias con cerveza de mantequilla.
"Está debe ser una de las mejores cervezas de mantequilla" – comento la chica mientras daba un sorbito.
Ron solo asintió imitando a la chica, vertiendo casi medio vaso de un trago, se sentía nervioso, sus mejillas ardieron cuando sintió la espuma sobre su labio, se limpió salvajemente intentando borrar cualquier rastro de espuma, Pansy tomo un nuevo trago dejando en ella también rastros de espuma pero ella eligió lamerse los labios para hacerla desaparecer mientras sonreía al chico. Ron rodo los ojos con buen humor.
"¿No tienes una cita?" – preguntó el chico al notar que ella se encontraba sola.
Ella negó con la cabeza.
"Por lo regular hago pareja con Theo" – comenzó mientras él solo asentía – "pero está vez decidió venir con Daphne, Merlín, ya era hora."
"¿He?" – Ron estaba realmente perdido – "¿te cambio?"
Pansy levanto una ceja, divertida – "esos dos llevan bastante tiempo gustándose, solo necesitaban un empujón."
"Pensé que vendrías con Malfoy."
"Ja" – dijo sin entusiasmo, después continuó – "es uno de mis amigos más cercanos desde hace mucho tiempo, pero estoy cansada de ser emparejada con él."
Por instinto, Ron volteó en dirección al rubio quien se encontraba besando a la chica Greengrass bajo el muérdago, arrugo la nariz, Pansy no se molestó en mirar.
"Ella lo ha estado molestando con ese maldito muérdago todo el día" – murmuró, después le contó sobre el estado inestable de esa relación y las probabilidades de no funcionar, pero Ron no estaba interesado en la vida amorosa del hurón.
"¿Quieres bailar?" – dijo impulsivamente, ella lo miro con sorpresa.
"¿Bailas?" – preguntó incrédula.
"No se me da muy bien" – murmuró – "pero con esta gran multitud de gente para esconderme, puedo darme el lujo de hacer el ridículo."
Ella se rió – "bien."
Se abrieron paso entre la multitud, tratando de permanecer entre las sombras para no ser reconocidos, estaban por comenzar cuando la canción cambio a un ritmo rápido y pegadizo, parecía que Ron estaba impulsivo esa noche así que tomo a Pansy de la mano acercándola a él, ella jadeó sorprendida y se encontró con una sonrisa traviesa.
"¿Bailarías conmigo?" – pregunto cuando estuvo más cerca de él.
"Con mucho gusto" – respondió ella, sonriendo.
Al principio él se encontraba totalmente rígido, contrario a los demás estudiantes que realizaban movimientos locos y desinhibidos, pero pronto comenzó a soltarse poco a poco, Ron asumió que se debía a la cerveza de mantequilla, estaban tan alborotados e indiferentes como los demás, al menos hasta que la canción cambió una vez más a una balada lenta y tranquilizadora. Las parejas comenzaron a bailar muy juntos y lentamente, mientras algunos miraban con extrañeza a Pansy y Ron que se encontraban inmóviles. Pansy estaba a punto de irse, imaginando que regresarían una vez las melodías rápidas comenzaran nuevamente, pero nuevamente la tomó por sorpresa cuando de repente fue atraída a los brazos de Ron.
"No ibas a dejarme solo, ¿verdad Pansy?" – le preguntó.
"Pensé que vendrías conmigo" – respondió.
"Pero somos los mejores bailando" – sonrió.
Hermione Granger y Viktor Krum pasaron junto a ellos, riendo y divirtiéndose, al parecer se lo estaban pasando en grande. Pansy los observo por unos momentos, hipnotizada, como todos los demás en la habitación, por lo perfecto de la pareja. Fue Ron quien la devolvió a la realidad con un ligero apretón en su mano.
"Granger se ve tan bonita esta noche" – admitió después de suspirar.
Ron la miró con determinación.
"Tú siempre has sido bonita" – dijo en un susurró casi inaudible, mientras su brazo la acercaba un poco más a él.
Quinto
El ejército de Dumbledore fue una de las mejores ideas que a Hermione y él se le pudieron haber ocurrido, era la oportunidad perfecta para los que odiaban a Umbridge se unieran y aprendieran por si mismos la técnica adecuada en DCAO y no esa teoría inútil que el Ministerio les obligaba a aprender. Sin embargo, Ron estaba al tanto de la creación de la Brigada Inquisitorial que sabía perfectamente sobre la existencia del ED y solo necesitaban averiguar dónde organizaban sus reuniones.
Cuando una explosión colosal atravesó la pared de la sala de los menesteres, supo que habían sido descubiertos, la cara de sapo les echó una mirada a todos los miembros del ED antes de ordenar a su ejército Slytherin que los atraparan. Para sorpresa de Ron, no vio en ningún lugar a Pansy y esa distracción le causo ser atrapado por Crabbe.
"¡Suéltame, maldito!" – gritó mientras forcejeaba en un vano intento de zafarse de aquel grandullón, basto un golpe en el estómago y la varita de Goyle apuntándole para tranquilizarlo.
"Será mejor que dejes de pelear, comadreja" – se burló Draco Malfoy – "o te arrancare una oreja."
Fueron llevados a las mazmorras y encerrados en celdas por grupos, poco a poco llevaban a algunos alumnos de las diferentes casas para ser interrogados por Umbridge en su oficina. La mazmorra estaba oscura, pero notablemente limpia, por lo que Ron asumió que se encontraban en las mazmorras de Slytherin. Mientras esperaba su turno para ser interrogado su mente viajo a principios de aquel año y uno de sus primeros encuentros con cierta Slytherin.
Estuvo estupefacto el día que recibió su insignia de prefecto, había jurado que Harry sería el elegido para dicha responsabilidad por lo cual junto a Hermione se esforzaba por seguir las reglas y ganarse el respeto de los demás, no siendo así el caso de los Slytherin Draco Malfoy y Pansy Parkinson quienes según muchos abusaban de manera horrible de su poder.
Le gustaba patrullar los pasillos, no solo por la ráfaga de poder que sentía, sino porque tenía tiempo para pensar en todo lo que estaba ocurriendo a raíz de la última prueba en el torneo del año pasado. Había dividido su patrullaje en las zonas que monitoreaban, Hermione por obvias razones patrullaba la zona más cercana a la biblioteca mientras que a él le tocaban los pasillos del quinto piso.
Cierta noche mientras patrullaba hubo una situación que destaco entre las demás, fue casi a comienzos del año cuando los Slytherin se comportaban de manera muy intimidante con los de primer año y se burlaban de los demás, Draco Malfoy no siempre lideraba a la manada de matones, no, había alguien más, un segundo al mando por decirlo de alguna manera y a veces sus comentarios fríos e insensibles dolían más que los maleficios.
Pansy Parkinson prefería atacar con palabras, sus insultos eran elaborados especialmente para atacar el corazón y la mayoría de las veces funcionaba. Había hecho llorar tanto a chicos como grandes, de cualquier casa, incluida la suya. El mismo Draco estaba asombrado ante su astucia, Ron lo escucho una tarde mientras patrullaba con un miembro de Ravenclaw, específicamente de Padma Patil quien paso toda una tarde consolando a una chica de segundo año después de ser atrapada por Parkinson.
Mientras caminaba por el pasillo y escuchaba el resonar de sus pasos, se dio cuenta de la presencia de un grupo de personas. Cuando vio los colores verde y plata supo que habría problemas, diviso que acorralado se encontraba un pequeño estudiante por lo cual comenzó a correr, el niño se encontraba llorando, sin daño físico en absoluto, pero obviamente herido.
"¡Oigan!" – Se hizo notar gritando – "¿qué creen que están haciendo?"
El grupo se apartó del niño pequeño, pero solo para ver quién se atrevía a interrumpirlos en su período de intimidación. Pansy puso los ojos en blanco cuando vio de quién se trataba, sus labios dibujaron una sonrisa furtiva. No había nada feliz, al menos no del tipo de felicidad al que la mayoría estaba acostumbrada, en su sonrisa. Era despreciable y sádica.
"¡Cincuenta puntos menos para Slytherin!" – sentenció, ganándose un gemido colectivo de las demás serpientes que después de eso se fueron dejando solo al chico y ellos dos en el lugar – "¿qué te hizo?" – Pregunto mientras se interponía entre el niño y ella, resguardándolo – "¿alguna vez te ha hecho algo?"
"Es un Gryffindor" – respondió Pansy mientras miraba al pelirrojo.
Ron se giró para ver al niño, se aseguró de que estuviera bien y aunque tembloroso lo envió a su dormitorio.
"¿Qué ganas intimidando a un niño indefenso?"
"Nada" – respondió – "es solo práctica."
"¿Para qué?, si puedo saber."
"Para la guerra psicológica, por supuesto" – respondió, metiendo las manos en los bolsillos de su túnica, sus rasgos se asentaron en una sonrisa, sus ojos verdes recorrieron al chico en una manera completamente apreciativa.
"¿Qué se supone que significa eso?"
"Estoy segura de que conoces mi reputación como la princesa del hielo" – dijo mientras se apoyaba en la pared – "solo agudizo un poco mi ingenio."
"¿Reducir a una persona a lagrimas es un poco?" – pregunto irritado.
"Si" – ella le sonrió – "¿te molesta?"
"¿No te sientes mal?"
"No, en realidad no" – dijo mientras giraba un anillo en su dedo, el mismo anillo que usaban muchos de los Slytherins, plateado y con su escudo estampado.
"Debería denunciarte por abuso" – dijo con disgusto.
Se inclinó hacia él, sus narices casi se tocaban – "entonces hazlo."
Él se echó hacia atrás – "No importaría" – respondió finalmente – "simplemente seguirías haciéndolo como el Slytherin sádico que eres."
"No todos los Slytherin son sádicos" – dijo – "Millicent Bulstrode no lo es."
"Bulstrode le rompió la nariz de un golpe a Finch-Fletchley porque este accidentalmente la piso" – escupió – "ella es tan violenta como un hipogrifo enojado."
Ella parecía divertida ahora – "no puedes decirme que todos los leones son perfectos, ¿verdad?"
"No son perfectos, seguro, pero no se comportan como animales."
"Los Slytherin no somos animales, podemos intimidar, manipular y provocar, pero no nos vestimos como Seamus Finnigan, no nos volvemos locos como San Potter o comemos con la cara, como tú" – Pansy se cruzó de brazos, desafiándolo a contradecirla.
"¿Por qué no simplemente vas a tu dormitorio y dejas de intimidar niños pequeños?" – dijo tras un silencio prolongado, preparándose para marcharse a seguir discutiendo con Pansy. Hermione seguramente lo estaría esperando para reportar sus horas, estaba girándose para marcharse cuando Pansy dijo algo más.
"¿Vas a castigarme si no me porto bien?" – Pregunto en un tono burlón – "si es así, entonces podría intimidar a algunos niños más."
"Debería" – dijo al tiempo que la apuntaba con su varita, olvidándose de que bien podría recibir una detención por hechizarla.
"Oh, no aquí" – se acercó a él con fluidez, con confianza. Con cada paso que ella daba él sentía que sus rodillas se debilitaban – "preferiría hacerlo en mi dormitorio."
"Aléjate de mí" – escupió Ron, mientras ella lo tomaba por la camisa, atrayéndolo más cerca, tirando su varita en el proceso. Antes de que tocara el suelo él ya podía sentir su cálido aliento en sus fosas nasales, se encontraba tan sorprendido que no podía apartarse, no podía reaccionar y ella aprovecho la oportunidad para cerrar la poca distancia entre sus labios. Sus manos se enredaron en el cabello del chico mientras profundizaba el beso, él continuaba atónito, terminando de procesar lo que estaba sucediendo, fue un momento largo e intenso antes de que ella decidiera alejarse, lamiéndose los labios y mirándolo con una sonrisa.
"Creo que esto valió los cincuenta puntos" – dijo, luego se alejó, dejando a Ron bastante confundido, agitado y feliz en medio del pasillo.
"¡Oye!" – Gritó Justin Finch-Fletchley sacándolo de sus pensamientos – "¿por qué no nos dejan ir?"
"Cállate, Finch-Fletchley" – respondió alguien arrastrando las palabras – "y siéntate."
Ron reconocería ese tono de voz frío y arrogante en cualquier lugar.
"¿Pan…Parkinson?" – dijo en voz alta, todos los demás en la celda se giraron a mirarla. Saliendo de las penumbras su amiga secreta mostro su rostro, ella miro con desdén a los prisioneros pero por una fracción de segundo Ron vio que le guiño un ojo.
"Cállate, Weasley" – sentenció.
Él pensó rápidamente – "necesito ir al baño" – dijo, esperando que ella entendiera.
Pansy lo hizo, abrió la celda con un movimiento de su varita, ante la incredulidad de sus compañeros de prisión y lo tomo por la corbata con dureza – "cuida de los demás" – le dijo a su compañera de vigía que Ron reconoció como Bulstrode, la robusta chica solo asintió.
"Es lamentable que un sangre pura confabule con los mestizos y sangre sucia" – comento Millicent cuando pasaron junto a ella, Pansy asintió dándole la razón y después desaparecieron.
Cuando estuvieron suficientemente lejos Pansy lo soltó.
"Déjame ir" – suplicó – "déjanos ir a todos."
"No puedo" – contestó con pesar – "rompiste las reglas."
"Rompes las reglas junto a tus matones todos los días" – protestó – "hicimos un club, ¿cómo puede dañar a alguien?"
"Es traición" – sostuvo – "no puedo hacerlo Ron, lo siento."
"Entonces, ¿para qué me trajiste aquí?" – exigió.
"Para disculparme, por supuesto" – le dijo, ofreciéndole una tenue sonrisa.
"¿Aún fingirás que me odias?" – susurró Ron.
Ella miro a ambos lados, cerciorándose de que se encontraban solos por completo después coloco su mano en el hombro del chico– "Ronald" – dijo en voz baja – "recuerda lo que te dije en primer año, somos de diferentes casas, tú elegiste tu bando y yo al mío, no podemos ser amigos públicamente debido a las repercusiones que ocasionaría para los dos, lo siento."
Ron la fulmino con la mirada y con un movimiento aparto el contacto de la chica – "bien, entonces" – dijo sarcásticamente – "Nos veremos después."
Comenzó a caminar rumbo a las mazmorras y no volvieron a hablar después de eso.
Sexto
Desde el episodio sucedido en las mazmorras de Slytherin, Ron no había intercambiado más de dos palabras con Pansy. Lo más cerca que estuvieron de una conversación fue en el pasillo, cuando ella había chocado con él (no sabía si fue por accidente o a propósito) y se disculpó secamente. Él no dijo nada en respuesta, la ira hacía ella y las decisiones tomadas el curso pasado aún estaban frescas en su mente, estaba a punto de explotar.
La atmosfera en Hogwarts había cambiado en el transcurso del verano, volviéndose más oscura y sombría, incluso más que antes. Los estudiantes comenzaron a separarse aún más, divididos en dos bandos que los definirían incluso más que la casa a la que pertenecían: el lado de la luz, con Harry Potter, Albus Dumbledore y la Orden del Fénix, y el lado oscuro, con Voldemort y sus mortífagos, decididos en asegurar su victoria por primera vez en años.
Los padres de muchos estudiantes habían tratado de evitar su asistencia a ese año escolar, temerosos de que algo pudiera ocurrirles, muchos cuestionaron a Harry y su lealtad hacía su bando fue dudosa, fueron Hermione, Ron y Neville los que terminaron con dichas dudas haciéndoles ver que si surgía algo y necesitaban luchar por lo que creían, deberían estar ahí y creer en Harry.
En casa de los Parkinson las cosas fueron diferentes, todos los días Pansy defendía a su madre de la furia de su padre, presionado para volver al lado de su antiguo amo. Recibían visitas constantes de algunos mortífagos más, como los Malfoy, los Crabbe, los Goyle, presionándolos para que todos se unieran a las filas del Señor Tenebroso.
Recibieron una inesperada visita, los Weasley, insistiendo en que Dumbledore los podría ayudar, pero Pansy dudaba, ni ella ni su madre podían decidir por encima de su padre, así que de momento estaban en estado neutral, uno de los caminos más peligrosos que podían tomar.
Si bien las decisiones de Pansy y Ron se tomaron fuera de Hogwarts, fue lo ocurrido dentro del colegio lo que hizo una gran diferencia. Cada día, luz y oscuridad luchaban entre sí, ya fuera en forma de amistades rotas, maleficios encubiertos en los pasillos o peleas a puñetazos perpetradas casi en su totalidad entre Gryffindors y Slytherins. El cielo se oscureció y también los espíritus de los estudiantes.
"¿Lo escuchaste?" – pregunto Lavender. Ron dejo de escribir el pergamino que pretendía entregar para pociones y miro a su compañera con una ceja levantada, el resto de la sala común bullía de actividad, los leones de todas las edades se posaban en cada mueble que se podía encontrar, jugando, charlando, tratando de pretender que todo estaba bien.
"¿Escuchar qué?" – pregunto, Lavender se había convertido en una fuente fiable de información sobre lo que pasaba en el colegio, era peligroso, pero efectivo.
"Aparentemente" – respondió mientras bajaba un poco más su tono de voz – "Draco Malfoy es un mortífago."
Los ojos de Ron se entrecerraron – "¿estás segura?" – Preguntó – "solo tiene dieciséis años, ¡ni siquiera es mayor de edad!"
"Lo escuche de un Slytherin, en el pasillo" – se encogió de hombros la chica – "me imagino que no mienten sobre ese tipo de cosas."
"¿Qué Slytherin?" – debía saber que tan fiable era la persona.
"Creo que fue Parkinson" – dijo Lavender pensativa – "quizás ella también lo es."
Su estómago se sacudió – "debo irme, Lavender" – se levantó abruptamente dejando en la mesa el intento de ensayo sin terminar, la frente de la chica se arrugó por la confusión, pero cuando le preguntó qué era lo que pasaba, él se justificó diciendo que buscaría algo para comer y se fue, la puerta del retrato se cerró con fuerza detrás de él. Paso desapercibido para la mayoría de sus compañeros pero sabía que Lavender no era tonta, sospechaba algo.
A la mañana siguiente, durante el desayuno las lechuzas comenzaron a entrar para entregar la correspondencia diaria para algunos estudiantes, uno de ellos era una malhumorada Pansy Parkinson, quién, después de cortar todo contacto con su amigo secreto se había vuelto bastante agresiva, pero no importaba mucho, los Slytherin estaban destinados a ser así. Draco, pálido como un pergamino miraba sombríamente su avena, Theo charlaba sin mucho ánimo con Zabini y Daphne, para sorpresa de Pansy se había ensombrecido bastante con respecto al año pasado.
Una lechuza que no reconoció le pico la mano mientras le dejaba un rollo de pergamino, al principio no se molestó en tomarlo, fue la insistencia del ave en no marcharse hasta que lo abriera que la hizo reaccionar, desenrollo el pergamino y descubrió una breve nota.
Quinto piso. Aula 3. 9:30
Tres frases cortas, frías, sin revelar un por qué, pero que le hicieron sentir un hueco en el estómago.
Miro rápidamente hacia la mesa de Gryffindor, él ni siquiera estaba mirando.
El aula 3 estaba llena de armaduras que proporcionaban un aura intimidante y lúgubre. La luz de luna iluminaba tenuemente el lugar, sin embargo Pansy permaneció en las sombras.
Escucho unos pasos justo antes de la hora citada, entonces pudo notar su inconfundible silueta cuando entro a la habitación, cuando descubrió que ella ya se encontraba en el lugar no pareció sorprendido. Permanecieron en silencio por un momento, a muchos metros de distancia el uno del otro, antes de que el chico disminuyera la distancia y hablara.
"¿Es Draco Malfoy un mortífago?" – preguntó en voz baja.
Parpadeó un par de veces, su pregunta la había tomado completamente por sorpresa, lo cual era extraño, por lo general era bastante predecible, le gustaba eso de él.
"¿Por qué quieres saber, Ronald?" – respondió mientras cambiaba de postura, si bien no era exactamente un secreto las actividades de Draco bajo las ordenes de Voldemort, Pansy no estaba dispuesta a admitir abiertamente lo que se suponía era un problema que Draco debía manejar.
Su cara se desvió ligeramente hacia la izquierda cuando escucho su nombre, como si lo hubiera bofeteado – "es importante" – fue todo lo que dijo.
"¿Para quién?"
"Para mí" – dijo Ron, y cuando se acercó un poco más y la luna ilumino su rostro, Pansy se sorprendió al ver la mortificación en su cara.
"¿Ronald?" – dijo en voz baja, acercándose – "¿piensas que yo también soy un mortífago?"
Desvió su mirada una vez más – "solo dime, Pansy, por favor" – se atragantó con la última palabra, y ella se dio cuenta lo mucho que significaba para él escuchar su respuesta.
"No" – dijo simplemente.
Él respiró hondo, pero si era de alivió o molestia, ella no podía saberlo. Estaba demasiado oscuro, ¿por qué en nombre de Merlín le había pedido reunirse en ese maldito lugar?, había muchas áreas secretas alrededor del colegio que tenían la iluminación necesaria para tener una conversación. Pero cuando Ron volvió a refugiarse en las sombras, supo que lo había elegido a propósito.
"Estás con ellos, ¿verdad?" – su tono fue frío una vez más, la emoción que se había notado en su última palabra se había disipado. Pansy estaba impresionada por su control.
"No" – dijo una vez más – "he elegido no tomar partido."
"Sabes en que peligro te estás poniendo, ¿no?"
"Soy consciente" – respondió tratando de controlar su propia voz, evitando demostrar emoción alguna – "es lo mejor para mí."
"Eres egoísta" – susurró, sin cambiar su frío tono – "no te importa a quién asesinen, siempre y cuando sobrevivas."
Trago saliva y, de repente, agradeció la oscuridad – "eso no es cierto" – dijo en voz baja, su mirada comenzaba a cristalizarse.
"¿Cómo sé eso?" – Exigió, su voz resonó en cada rincón de la habitación – "¿cómo sé que no me matarías para salir ilesa? ¿Cómo sé que no nos entregarías a tus amigos para…?"
"¡No lo haría!" – no oculto que su voz tembló – "no lo entiendes Ronald, nunca lo has entendido, hace siete años que nos conocemos y todavía no lo entiendes, no se trata de nosotros, no se trata de pertenecer a algún bando, no es nada de eso, elijo no luchar porque me niego a sacrificarme por una causa inútil."
"¿Cómo puedes saber que es inútil?" – Ron respondió, insultado – "podemos lograrlo, Harry es valiente, Hermione es bastante inteligente, nosotros podemos…"
"¡TIENEN DIESISEIS AÑOS! ¿QUÉ DIABLOS PUEDEN SABER?"
"Más que tú" – siseó – "sabe que dependemos de él, y está dispuesto a sacrificarse por una causa inútil."
"¿Y tú?" – le preguntó, él retrocedió sorprendido.
"S-sí" – tartamudeo él – "elijó sacrificarme."
"¿Por qué?" – no pudo evitar preguntar, Ron parecía desconcertado, como si la respuesta fuera tan obvia que incluso un tonto podría darse cuenta.
"Porque es lo correcto" – dijo.
Pansy absorbió la respuesta, era como si volviera a tener nueve años, inocente, con los ojos muy abiertos, curiosa por el mundo. Pero el chico frente a ella tenía dieciséis años, y sabía más allá de su edad. Ya debería haberse dado cuenta de que las probabilidades estaban en su contra, que el mundo no era un lugar hermoso, que la elección que hiciera ahora lo afectaría en todos los sentidos.
Pensó que su decisión era la mejor. Pero cuando se enfrentó a una creencia tan simple e infantil, que era lo correcto, se vio obligada a cuestionar la suya.
Por un momento, se tambaleó sobre sus pies. Luego encontró su equilibrio y giró, dejando a Ron solo en el lugar.
Séptimo
Se suponía que no debía estar aquí, su madre le había dicho que se mantuvieran neutrales, que estaría a salvo en su mansión grande y cómoda y que cuando todo terminara, cuando uno u otro bando triunfara, regresarían y harían las paces. Era lo mejor para ellas, dijo. Pero durante los últimos meses, Pansy comenzó a dudar de lo que sabía sobre su moralidad.
El corredor en el que se encontraba estaba oscuro, casi tan oscuro como en el que una vez intercambió duras palabras con Ronald Weasley. Tenía su varita lista, pero su mente estaba en otra parte. A lo lejos, los sonidos de la feroz batalla penetraban las paredes, aunque no lo suficientemente fuerte como para sacarla de sus pensamientos.
Pansy se estaba escondiendo, eso fue lo que hicieron los cobardes.
En algún lugar ahí fuera, sabía que Ronald había llegado a luchar, junto a Potter y sus amigos, agitando su varita de esa manera talentosa y hábil, que había ganado con los años. Deseaba poder reunir el coraje que él parecía poseer, independientemente de la casa de la que procedía. Apoyo la frente contra la fría pared de piedra, maldiciendo cada una de sus indiscreciones.
Después de tanta investigación, problemas, peleas y demás la batalla final había comenzado, Ron sabía que un paso en falso sería su fin, esto no era como los entrenamientos del ED o la Orden, no, los mortífagos no estaban aquí para esperar a que él recordara un contra hechizo, los hombre lobo no se detendrían a escuchar hablar a su comida, solo responderían a la fuerza bruta y, con suerte, eso les salvaría la vida.
Ginny se encontraba luchando ferozmente contra un grupo de hombres lobo en otra área del castillo, junto a Lavender y algunos otros Gryffindors. Ron deseó que su pequeña hermana estuviera junto a él, por si acaso. Había visto caer a su hermano Fred pero no podía darse el tiempo de lamentarse, no ahora, sabía que sus amigos lo necesitaban, Harry lo necesitaba. Lo último que deseaba era ver a un aliado más unirse a la creciente fila de personas fallecidas, personas con las que alguna vez convivió, que fueron sus amigos, compañeros.
Estaba involucrado en una peligrosa batalla con dos mortífagos que no le daban tregua, en dos ocasiones estuvo a punto de perder alguna extremidad debido a un hechizo de separación bien colocado. Ataco y se defendió lo mejor que pudo, haciendo las cosas más eficientes y más letales. Debería de no estar pensando en nada más que en salvar su vida. Pero aun así su mente divago.
Hasta que recibió un hechizo directo en el pecho.
Pansy vio a Ron en combate, sus contrincantes parecían ser extremadamente buenos duelistas, Ron apenas podía seguirles el ritmo, había visto que en un par de veces estuvo a punto de ser hechizado, pero se recuperó rápidamente. Le asombraba lo dispuesto que estaba a arriesgar su vida por lo que bien podía terminar con el Señor Oscuro levantándose sobre todos.
Desde su escondite entre las sombras observo toda la batalla, su mirada viajaba del chico pelirrojo hasta sus dos contrincantes, logro desarmar a uno, fue desafortunado que estuviera distraída cuando él fue golpeado.
Se derrumbó en el suelo, jadeando tanto de dolor como de terror, vio como el mortífago levantaba su varita, sus labios tiraron hacia arriba, revelando una hilera de dientes amarillos, preparando una maldición que lo derribaría por última vez. La mandíbula de Pansy se apretó y salió de su escondite, murmurando un hechizo defensivo.
Pero no había notado que otra persona ya había lanzado un hechizo, golpeo el pecho del mortífago y lo mando a volar, incapacitándolo. Tanto Ron como Pansy se giraron para ver a Hermione Granger con la varita aun levantada, respirando aun con dificultad, pero parecía aliviada.
"¿Estas bien?" – le preguntó a su compañero de casa, él asintió regalándole una sonrisa que Pansy ansiaba recibir en lugar de Granger. Se abrazaron rápidamente y luego giraron en direcciones opuestas para luchar. Pansy volvió a las sombras, amargada y decepcionada. Parecían la pareja perfecta para salvar el mundo mágico, nada complicado o difícil enturbiaba su relación, no como lo que ellos compartían.
Quería desesperadamente decirle la verdad, simplificar su relación. Ahora era el momento perfecto; se encontraban en medio de una guerra, era casi perturbadoramente posible que no pasaran la noche y él se veía tan estoico…
Pero entonces, recordó. Su compañera de casa.
La calma se produjo una vez más, el bando de la luz tuvo oportunidad de relajarse, mientras Harry decidía lo que iba a hacer. Ron estaba preparado para pelear hasta la muerte, defendiendo a su amigo y lo que representaba. Lo admiraba profundamente por su valentía, su coraje hasta tal punto que no podía entender pero que respetaba de todos modos.
Durante el descanso encontró a su familia, abrazó a su padre y consoló a su madre, el dolor por la pérdida de su hermano lo carcomía pero estaban librando una guerra de vida o muerte, no podía permitirse distracciones.
Ginny fue en búsqueda de Luna y Neville, sus amigos más cercanos que le ayudaron en la etapa más sombría de su vida, se despidió de su hermano con un cálido abrazo y la promesa de que sobrevivirían. Ron se apoyó en una de las paredes del vestíbulo con los ojos fijos en una de las puertas destruidas desde la cual podía ver chispas explotando en la lejanía. Se le ocurrió que tal vez Pansy no estaba presente para ver eso, ella dijo que había decidido no involucrarse, lo más probables era que junto a su madre estuvieran viajando fuera de Reino Unido.
Esperaba que estuviera a salvo.
"Ronald" – dijo una voz apagada desde las sombras detrás de él. Se dio la vuelta, anticipando que podría ser algún compañero que no se había despedido, pero en la oscuridad de aquel pasillo, nada destacaba. Entrecerró los ojos con sospecha, pero antes de poder distinguir alguna silueta alguien lo jaló dentro de un aula.
Presa del pánico Ron se dispuso a gritar para pedir ayuda, pero un par de labios lo sofocaron y chocaron contra los suyos con furiosa urgencia. El cuerpo contra el suyo lo empujo contra una pared de piedra, frenéticamente, sin darle tregua. Fue un segundo aterrador antes de reconocer el aroma tan familiar de aquella persona.
A pesar de la casa a la que pertenecía y de las características que se suponía encarnaba como Slytherin, Pansy siempre había olido a flores. Desmentía todo lo que se suponía que debía ser, pero a lo largo de sus años de amistad, Ron supo que no lo era. Era capaz de ser bondadosa, generosa y desinteresada, él lo había visto.
Se separó de ella, agarrándola de su túnica con la misma insistencia, y ella emitió un gemido de sorpresa.
"Ronald" – susurró de nuevo, esta vez con la voz entrecortada – "yo…"
"Pansy, ¿qué estás hacien…?" – él interrumpió, pero ella también. Lo besó de nuevo, con avidez, no podía tener suficiente de él.
Pero sabía que tenía que terminar eventualmente, los ruidos comenzaron nuevamente, pasos apresurados, gritos, sus dos minutos de cielo habían terminado.
Pansy no estaba preparada para que él la alejara, fue demasiado rápido, ella se levando en puntitas para depositar un último beso y luego dio un paso atrás.
En la oscuridad, a la que sus ojos ya se habían acostumbrado, lo vio deslizarse rumbo a la salida, parecía aturdido, no de la misma manera que minutos atrás debido al encantamiento. Bajo otras circunstancias, ella se habría tomado el tiempo de ver su forma desaliñada, tal vez mofarse por su apariencia, pero tiempo era lo que no tenían.
Debía irse, ella le había recordado lo que tenían, lo que podían haber tenido y ahora estaba en manos de todos ellos, de Harry Potter.
Por una vez, Pansy puso su fe en ese Gryffindor mestizo, inepto y cuatro ojos.
Epílogo
Todos aquellos destellos lo distraían, la verdad. Ron sabía que las tiendas simplemente estaban tratando de presumir tanto como fuera posible, ahora que la guerra había terminado.
"¿Qué piensas de este, Ronald?" – pregunto su compañera de compras, Hermione se encontraba sonriente, el chico miro su mano, en su dedo un brillante anillo de diamantes, no demasiado ostentoso y que sin embargo encajaba a la perfección en ella.
"Es perfecto" – sonrió mientras sostenía su mano.
"Deberías probarte el otro" – sugirió la castaña.
"No sé si encajara" – vaciló – "mis nudillos son bastante más grandes, ¿no?"
"No seas tonto" – se rió – "para ello lo pueden encantar."
El aire frío y fresco no fue un impedimento para que Pansy Parkinson junto a su madre salieran a hacer algunas compras en el callejón Diagon, había quedado viuda después de la guerra, el informe oficial dictaba que la muerte del señor Parkinson fue por causas naturales, las autoridades nunca pudieron reunir pruebas suficientes para acusar a los Parkinson de apoyar la causa de Tom Ryddle.
"Pansy, querida" – dijo su madre deteniéndose frente a una prestigiosa joyería – "quizás Theo apreciaría un regalo."
"Madre" – dijo exasperada – "ya compré algo para Theo."
La nariz de la señora Parkinson se arrugó levemente – "estamos hablando de tu futuro esposo Pansy, no deberías escatimar con obsequios."
Fue el turno de Pansy para arrugar la nariz – "te he dicho, madre, que Theo y yo estamos lejos de ser una pareja, además él continua con Daphne."
"Si, bien" – su madre era bastante idealista sobre el linaje a pesar de que las cosas habían cambiado – "no estaría de más mirar, ¿verdad?, creo que necesitare alguna joya para el compromiso entre Draco y Astoria."
A pesar de las malas decisiones que Draco había tomado en su vida, Pansy estuvo de acuerdo de todo corazón con la última: Astoria había rescatado a Draco en su etapa más oscura y también lo ayudo al término de la guerra, pago por sus crímenes, pero ella nunca se fue de su lado.
"Bien" – cedió, mientras le abría la puerta a su madre. Aunque agradecía la acogedora calidez que brindaba el local, hubiera preferido el frío punzante, al menos como alternativa a lo que yacía frente a ella.
Frente a ella, demasiado juntos se encontraban Hermione Granger y Ronald Weasley, se veían tan felices, como una perfecta pareja. Giraron al escuchar la puerta abriéndose, él parecía incomodo, ella la miro con recelo.
Pansy dejo a su madre en uno de los mostradores admirando algunos collares, ella se deslizo a la parte de atrás, donde casualmente se encontraban exhibidos anillos de compromiso. Se encontraba dudosa mientras observaba a la pareja maravillarse con un costoso anillo, se preguntó si Granger realmente usaría algo así.
"Señorita Parkinson" – hablo la suave voz de uno de los empleados de la tienda – "¿cómo puedo ayudarla?"
En el pasado, aquel mestizo hombre no hubiera podido dirigirse a Pansy con tanta confianza, la guerra le había dado algo de valor. A Pansy no le importaba. Esto hizo que la pareja se girara una vez más en su dirección, vio como Granger se tensaba.
"No necesito nada, gracias."
Desconcertado, el empleado se disculpó y se retiró. Pero el daño fue hecho.
"Parkinson" – dijo Hermione sonando vacilante – "qué sorpresa encontrarte aquí" – se rió nerviosamente.
"Si" – dijo sin mirar a ninguno de los dos – "¿comprando anillos de compromiso?"
"Si, llevamos tiempo buscando el anillo perfecto" – admitió Hermione mientras miraba a Ron. Pansy no podía soportar más, él le devolvió la sonrisa a su ex compañera de casa de manera alentadora.
"Pues, buena suerte" – contesto bruscamente, era como estar bajo la maldición Cruciatus, el dolor era insoportable. Necesitaba irse.
Sin despedirse, se apresuró a llegar junto a su madre, quién seguía observando joyas.
"¿Con quién hablabas, Pansy?" – preguntó su madre.
"Viejos compañeros de escuela" – respondió vagamente.
Su madre giro en dirección a la pareja – "¿Hermione Granger y Ronald Weasley?"
Comentó con cierta emoción en la voz, no todos los días se veían a dos de los héroes de guerra más importantes.
"Si, madre" – murmuró – "¿has terminado?"
"Creo que estoy interesada en esta pieza de aquí" – señalo una elegante diadema – "es bastante majestuosa, ¿no?"
"Claro" – dijo amablemente – "te estaré esperando afuera, mientras terminas."
"¿En el frío?" – Preguntó incrédula – "no lo creo" – llamo al joyero, quien evito a Pansy y prestó atención a su madre. Para finalizar la compra, se le pidió que firmara algunos documentos y proporcionara algunas verificaciones esto en la parte trasera de la tienda. Pansy normalmente lo encontraba tedioso, había maneras mucho más rápidas para verificar esas cosas, pero ahora, lo agradecía.
Se distrajo por unos momentos viendo uno de los estantes y cuando volvía junto a su madre con horror se dio cuenta que ella charlaba animadamente con Granger y Ronald. Desde la distancia agudizó el oído para poder escuchar la conversación.
"Felicitaciones" – comentó la señora Parkinson, mientras le entregaban su compra ya empaquetada.
"¿Por qué?" – pregunto Granger amablemente.
"Su compromiso, por supuesto. Ustedes dos forman una hermosa pareja."
Pansy apretó los dientes, hermosa pareja, su trase…
"Oh" – se rió Granger – "Ronald y yo no estamos comprometidos, ayudamos a Harry a elegir un anillo para su prometida, él confía en nuestro juicio."
Estaba tan sorprendida por la repentina noticia que por un momento se quedó paralizada.
Él no tenía un compromiso, ¿tendría ella una oportunidad?
"Ronald" – dijo, sorprendida del coraje reunido solo para llamarlo, él lo miro, expectante, Granger también, pero eso no le importó mucho – "¿te importaría si hablamos en privado?"
El chico asintió lentamente.
Tomo un respiró profundo, una cosa era haberle hablado de la nada y otra muy distinta hablar sabiendo lo que le quería decir.
Pero al final, no pudo hablar primero.
"Eres un rompecabezas, Pansy Parkinson" – dijo en voz baja.
Parpadeó, quince años pasaron en un instante, la llevaron de vuelta a ese día, dos años antes de Hogwarts, un millón antes de la guerra que los dividiría más de lo que nunca antes, cuando charlaron después de aquella partida de ajedrez, lejos de las tonterías sobre la pureza de la sangre o la lealtad a las casas.
"¿Un rompecabezas?" – repitió, sonriendo.
Él asintió – "me gustan los rompecabezas" – dijo.
Y aquí estaban, quince años más sabios. Pero quince años no les habían dado las palabras adecuadas para este momento. Sin embargo, a Pansy se le había dado suficiente tiempo para pensar exactamente qué quería decirle al hombre que primero había sido un conocido, luego un amigo, luego su enemigo y ahora…
"Un rompecabezas" – repitió – "bueno, supongo que somos uno y lo mismo, ¿no?"
Una sonrisa se posó los labios de Ron – "supongo que sí."
Ella se lamio los labios – "¿por qué no simplificamos las cosas entonces?" – Sugirió – "¿te gustaría decirlo?"
"Después de ti" – murmuró cortésmente. Ella agradeció el gesto.
"Te amo" – dijo simplemente – "y demonios, se siente bien decirlo."
Ron estalló en una carcajada – "te amo" – respondió – "pero eso no simplifica nada."
"Me he dado cuenta de eso" – suspiró Pansy, extendiendo su mano hasta posarla en su mejilla, paso el pulgar por su labio inferior – "me disculpo por todos mis errores, ¿eso aclara un poco más las cosas?"
"Si te perdono, sí" – su sonrisa decía bastante respecto a eso.
Ella no resistió más, redujo la distancia entre ambos y pasando sus brazos por el cuello del chico lo obligo a agacharse para encontrar sus labios, los que durante tantos años extraño, Ron envolvió sus brazos en la cintura de Pansy, juntándose más si era posible y así, bajo la nieve, abrazados, se mantuvieron por un tiempo.
