El lenguaje de los gestos. Parte I

Había pasado una noche excelente con Elise y realmente estaba muy conforme con cómo había logrado satisfacerla, no pudo evitar sonreír como un tonto pensando en la increíble noche que había tenido. Si Ryusui supiera lo maravilloso que había sido estar todos esos días con una ninfómana, pero no podía contarle a su amigo porque algo le decía que no debía hacer algo que pudiera dañar la perspectiva que ella tenía de él. Le había dicho varias veces que él era "muy dedicado" y eso era el halago más extraño que había recibido en su vida.

Dio una vuelta abrazando la almohada y en ese momento se percató que tenía ropa puesta. ¿Ropa? Abrió los ojos y se dio cuenta de algo que no se había imaginado: estaba en su cuarto de la mansión Nanami.

—¿Por qué estoy aquí? —se preguntó a sí mismo, aunque sabía que nadie iba a responderle. Sintió una frustración terrible y pensó que algo estaba mal, así que decidió salir de ahí.

Corrió por la casa buscando a alguien y no vio a ninguno de sus amigos. ¿Dónde estaban? Vio su teléfono: 12:02 horas. Normalmente a esa hora todos estaban preparándose para comer el almuerzo.

Respiró profundo, debía pensar como un mentalista.

¿La casa sola? Probablemente se habían ido al megayate de Ryusui porque él estaba pensando viajar el miércoles o jueves, pensó que esperarían por él, pero la única explicación lógica, en definitiva, era que Ryusui se hubiera cansado de esperar y quisieran aprovechar unos días recorriendo el mar.

Pero… ¿cómo había llegado a la mansión? ¿Lo buscaron sus amigos? ¿Elise lo llevó? Elise jamás podría cargarlo, era demasiado débil hasta para levantarse a sí misma. De sus amigos los únicos que podrían cargarlo sin que él se diera cuenta serían Tsukasa, Taiju y Ryusui.

"Ryusui-chan está completamente descartado, dudo que vaya a cargarme en esas condiciones, creo que más bien se le insinuaría a Elise-chan" —pensó imaginándose la escena y sintiendo incomodidad ante la posibilidad de que Ryusui coqueteando con Elise—. "Las bondades de estar con esa pequeña mapache anémica prefiero reservármelas para mí".

Por otro lado, ninguno de sus amigos podría haberse contactado con Elise, las únicas personas que tenían el número de teléfono de su pequeña mapache eran Ruri, Kohaku y Suika. Ni siquiera él había podido conseguirlo, incluso intentando ponerle trampas para obtener dicho número porque ella evitaba en lo posible decirlo en voz alta o escribirlo. Incluso, cuando Elise había dado su número a las chicas, lo había hecho guardándolo directamente en el teléfono de Ruri y había pedido discreción a todas las chicas al crear el grupo donde se mantenían hablando. Evitó en todo momento que Suika dejase su teléfono descuidado para que Gen no pudiera tocarlo siquiera. Pero eso era algo que sólo confirmaba sus sospechas del elevado nivel de desconfianza que ella tenía.

Suspiró. Era imposible que alguno de sus amigos fuese a la casa de Elise, salvo que tuviera contacto con Ruri, Kohaku o Suika.

Suika no le había dado su número a ninguno de los chicos, sólo a Gen. Ruri no conocía a nadie del grupo. Pues sólo quedaba Kohaku, y la única persona con la que Kohaku hablaba era…

—¡Senku-chan! Debo ir al laberinto —dijo para sí mismo y corrió hasta allá, sabiendo que era el lugar favorito de su amigo por la tranquilidad que ofrecía para leer.

Lo que no se esperaba en ese momento era que conseguiría a su amigo y la rubia besándose en el área central del laberinto, en una posición bastante comprometedora en la que Senku tendría sus manos en el trasero de Kohaku.

Se despidió de ellos: sería mejor hablarle luego a su amigo.

¿No le había gustado el sexo a Elise? ¿Por qué había hablado con Kohaku? Su cabeza daba vueltas con esas preguntas y no supo qué hacer, realmente no podía meterse mientras Senku siguiera con Kohaku, porque sería incómodo para ellos (más de lo que ya había sido encontrarlos en esa posición), especialmente con lo cerrado que era el científico para casi cualquier tema. Más bien él siempre tenía que presionar para conseguir respuestas, incluso con sus habilidades de mentalista.

Suspiró. Por ahora lo mejor que podía hacer era hablar con Ryusui sin despertar sospechas.

*Conversación en el grupo del Reino Científico*

Gen: Hola, chicos, ¿cómo están todos?

Los extraño mucho y estoy por ir para la mansión.

¿Qué haremos hoy?

Mi Heroína: Buenas tardes, Gen-sama. Estamos en mar abierto en el megayate Perseo. En la mansión sólo se encuentra Senku-sama.

Gen: Oh, que triste de verdad, anhelaba volver a verlos.

Gen envía un sticker de un personaje de anime llorando.

El Capi (en respuesta al primer mensaje de Gen): ¡¿Dónde demonios has estado?!

El Capi envía un sticker enojado.

Yuzu (en respuesta al primer mensaje de Gen): Hola, Gen-kun. Estamos bien.

¿Tú qué tal estás?

Gen (en respuesta a Mi Heroína): Oh, que triste. Los extrañaré mucho.

Gen envía un sticker de un personaje de anime llorando.

Taiju (sin contexto): ¿Ya es la hora de comer, Francois?

Gen: ¿Y cuándo vuelven?

El Capi (sin contexto): Hoy las chicas que contratamos nos harán un baile especial.

Lástima que te lo vayas a perder, Gen.

Gen (en respuesta al primer mensaje de El Capi): He estado ocupado, Ryusui-chan.

Oído Mágico (en respuesta a El Capi preguntando a Gen dónde ha estado): Está mal meterse en las vidas ajenas.

¿Acaso alguna vez vas a escuchar, o en este caso, leer lo que se te dice?

Gen (en respuesta a Yuzu): Estoy excelente. Pero ya los extraño, chicos.

Gen envía un sticker de personaje de anime llorando.

Mi Heroína (en respuesta a Taiju): En 20 minutos diríjanse al comedor.

Oído Mágico (en respuesta a El Capi sobre el baile): No sé para qué insististe en traerte a esas chicas.

El Capi (en respuesta a Gen sobre cuándo volvían): El domingo en la tarde.

Mi Heroína (al mismo tiempo que El Capi sobre cuándo volvían): El domingo después de las 13:00 horas.

Gen (en respuesta a El Capi sobre las chicas): Espero que lo pasen excelente.

Realmente no me importa perdérmelo.

Gen envía un sticker del meme del Rey Escorpión.

Gen: If you know what I mean.

Yuzu (en respuesta a Gen sobre que los extraña): Yo también te extraño, no te he hecho ropa en casi una semana, Gen-kun.

Yuzu envía un sticker llorando.

El Capi (en respuesta a Oído Mágico sobre meterse en la vida de los demás): Gen y yo tenemos este tipo de relación, Ukyo.

Tengo permitido meterme como quiera en su vida.

Senku (sin contexto): ¿Podrían no ser tan molestos mandando mensajes en este grupo? La mayoría están juntos en el megayate y sólo me llenan de notificaciones el teléfono.

Gen (en respuesta a El Capi sobre cuándo vuelven): Me alegro mucho.

Los extraño demasiado.

Debo irme, porque tengo cosas que hacer.

Los quiero.

Gen envía un sticker de Patricio con un corazón en las manos.

*Fin de la conversación*

Senku acababa de enviarle también la indicación de que bajara a comer, que había preparado ramen.

Después de haber hablado con Senku y Kohaku en la comida y haber hecho una propuesta insuperable a cambio de conseguir otra noche con Elise, había también tenido que lavar una interminable cantidad de platos y ollas, además de limpiar la cocina sin ayuda, porque Senku simplemente desapareció de su vista y le dejó todo el trabajo sin ninguna contemplación.

Luego de eso, Gen había estado pensando seriamente en posibles análisis del comportamiento de Elise. Después de estar juntos toda la tarde anterior y en la noche hasta la madrugada, ella le había dicho que ya no podía más y que descansaran, también le había dicho que era muy dedicado y había conseguido que disfrutara bien la situación. ¿Por qué había pedido a Kohaku que hablara con Senku? Tenía que haber una explicación.

Empezó a visualizar los días que había estado en la casa de la chica, pero realmente no había mucho que reseñar: una chica que no tenía nada de ropa limpia y los había recibido en ropa interior porque justo iba a meter la ropa a lavar, extremadamente desordenada al punto de que Gen había tenido que limpiar y organizar un poco el cuarto y había aprovechado de husmear un poco sobre sus aficiones.

Y, por increíble que pareciera, salvo porque tenía varios tipos diferentes de consoladores y juguetes sexuales, no había absolutamente nada que hablara de su personalidad. Todos los libros que tenía eran sobre las hormonas, el comportamiento del ser humano como ser social, infinidad de libros de neurociencias y revistas científicas en las que había partes de los artículos subrayadas, pero eran frases específicas sobre más cosas de neurociencias que Gen no terminaba de encajar como parte de su personalidad, sino que sólo ofrecían vagas ideas de que ella se dedicaba principalmente a la investigación en neurociencias.

Sí, quizás podría haber algo más allá de las neurociencias en las frases resaltadas, pero Gen no entendía nada sobre hormonas y funcionamiento neuronal, no entendía nada de todas esas intrincadas redes que Elise dominaba a la perfección.

Él, que siempre había pensado que el lenguaje corporal de las personas, sus gestos y su forma de vida no podía mentir, se había encontrado con la persona más difícil de leer que había encontrado en su vida. Era una chica interesante, no podía negarlo, pero era surreal la forma en que no había ningún dato para entender su comportamiento. Cambiaba de modo indiferente a modo ninfómana en segundos y hasta sin que hubiera un cambio paulatino de comportamiento, era como si se activara un clic en ella e hiciera que empezara a hablar y actuar como una pervertida.

Suspiró. Que difícil era leerla. Hasta con Senku era más simple sacarle información. Ella callaba todo, ocultaba todo y, por mucho que Gen le preguntara, ella no respondía más que cosas específicas o cosas relacionadas con neurociencias y sexo.

Y esa afición tan enfermiza a programas de televisión sobre parejas y gente buscando pareja. Al menos eso había sido un avance la noche anterior. Ella había comido un sándwich (lo que también había sido un gran logro para Gen) y le había dicho: "Quiero entender por qué las personas buscan pareja. Entender esa motivación ha sido imposible hasta ahora para mí". ¿Cómo eso podía ser parte de sus investigaciones? Además, era sorprendente que ella hubiera dedicado su vida a tal tontería.

¿Qué tan difícil podría ser entender que las personas querían compañía? ¿Acaso a ella no le gustaba la compañía? Necesitaba saber si era eso, pero era extraño, porque las veces que habían estado juntos, también habían dormido juntos y ella se había dejado abrazar y acariciar mientras dormían.

"Aceptar un abrazo siempre es un mensaje, aunque no sea correspondido, ¿qué escondes, Elise-chan?" —pensó para sí mismo. Pero mientras continuaba con sus cavilaciones, fue vencido por el sueño.

El día siguiente, Senku y él estuvieron un rato en la biblioteca. Aprovechó de pedirle a Senku revisar sus tareas de agosto para hacer algunas de esas cosas. Y después de terminar, se ofreció a preparar el almuerzo. Hizo algo de carne con arroz y ensalada, pero intentó hacer que los platos se vieran lo más llamativos posible.

No era el mejor cocinero, pero al menos podía preparar algunas cosas, lo que lo había ayudado mucho en casa de Elise, ya que la neurocientífica no sabía cocinar y, de paso, tenía una alimentación terrible. Ella le había mencionado que, en ocasiones, los hombres con quienes mantenía relaciones sexuales la llevaban a sus casas y ni siquiera le daban algo de comer, así que ella estaba acostumbrada a "comer cualquier cosa" y hasta comer cada 48 horas, cuando solía pedir una pizza.

Dentro de las cosas más sorprendentes que le había dicho Elise, eso era algo que lo horrorizaba, además de que le había mencionado que hasta ese momento sólo él se había preocupado por prepararle algo de comer durante los días de sexo. ¿Qué sentimiento había tenido realmente Elise cuando había dicho eso? ¿Desdicha? ¿Tristeza? ¿Rabia? No podía saberlo, porque sólo había mantenido una actitud indiferente, como siempre.

Senku y él comieron y después cada uno se quedó en su propia habitación hasta que fue la hora de ir al hotel donde Kohaku trabajaba, siguiendo las indicaciones de la rubia.

En la noche, Gen buscó a Elise rápidamente, que estaba esperándolo en las cercanías de la entrada, supo que esperaba a que él le pagara la entrada para acceder al lugar. Se acercó a ella y se dispuso a que ese día, a como diera lugar, conseguiría el número de teléfono de Elise Coutta.

Dejó que Senku pagara su entrada y se despidió de él en lugar de pagar las entradas de la chica y él. Seguidamente se volvió hacia Elise y le dijo que quería hablar con ella en privado, así que caminaron hasta la recepción del hotel y pidió una habitación. Ella lo siguió con su actitud de indiferencia. "¿Es que acaso no le preocupa que la esté llevando a una habitación de un hotel sin preguntarle siquiera si desea hacer esto?" —pensó Gen intrigado por la ausencia de reacción en ella.

Después de que llegaron a la habitación que pagó, Gen encendió las luces y cerró la puerta. Ella lo miró primero con indiferencia y luego con cara de pervertida y Gen, antes de que ella dijera cualquier otra cosa, le dijo:

—No, Elise-chan~. No te traje aquí por sexo. Las personas no siempre necesitan tener sexo~ —dijo con tono muy cariñoso Gen.

Ella puso su cara indiferente de siempre y se sentó en la cama mirándolo primero fijamente. Gen suspiró. Le frustraba esa indiferencia exagerada, pero necesitaba armarse de paciencia si quería entrar en esa mente.

—Elise-chan, ¿por qué siempre tienes esa necesidad de asociar las cosas a tu alrededor con sexo? ~ —preguntó con cautela, pues no sabía exactamente cómo proceder, pero entendía que si fallaba no conseguiría el número de teléfono de Elise, ni tampoco conseguiría que ella cediera ante él.

Era frustrante, pero él como mentalista no pensaba perder ante la neurocientífica.

Ella desvió la mirada, no parecía interesada en responderle y de repente se acostó en la cama mirando al techo, pero con las piernas colgando hacia afuera y moviéndolas como los niños que no alcanzan el piso cuando están sentados en sillas un poco altas. Gen no conocía ese gesto, pero empezó a memorizar y asociar gestos con comportamientos para crear su propio repertorio sobre Elise. En ese momento seguía sin responder, y él prefirió ser paciente y esperar a que dijera algo.

—¿Es necesario que responda? —fue todo lo que dijo, en voz baja, casi inaudible, que Gen pudo escuchar gracias a un pequeño esfuerzo.

—¿Quieres decirme que no deseas responder, o me equivoco, Elise-chan? ~

—Prefiero evitar decir que no, creo que has notado eso.

No pudo evitar la necesidad de decir lo siguiente:

—Cuando te pido que me dejes darte sexo oral me dices que "no" de forma muy tajante, no veo cómo eso que mencionas ahora pueda ser verdad, Elise-chan~. —Esta vez le dedicó una sonrisa bastante fingida junto con su característico tono cantarín.

Ella se incorporó, lo miró con indiferencia y volvió a acostarse en la misma posición, pero esta vez parecía sí querer decir algo.

—Es diferente. Es algo que hago más por tu bien que por el mío, no soy una persona que merezca ese tipo de atenciones de alguien como tú, mereces algo mejor —explicó Elise, sin dejar de mirar el techo. Su voz era muy suave—. Pero puedo decirte que… en líneas generales prefiero no decirles a las personas que no. No es nada importante la razón. —Al final de esas palabras su voz se quebró un poco y Gen supo que algo estaba mal, pero era imposible ver sus gestos en esa posición. Ella nuevamente se incorporó en la cama y lo miró fijamente, pero sin ninguna expresión en su rostro—. Ahora bien, niño bonito. ¿Por qué me trajiste aquí? —cuestionó con la misma indiferencia.

—Quiero que me des tu número telefónico, Elise-chan~ —soltó el mentalista jovialmente. Ella mantuvo su mirada indiferente.

—¿Para qué?

—Pues para hablar contigo, Elise-chan~ —respondió Gen alegremente—. Quiero poder hablarte siempre, Elise-chan~.

—Niño bonito… no está bien esto. No quiero que te enamores de mí —atajó ella, respondiendo lo que siempre respondía, todavía con indiferencia, pero esta vez su tono había vacilado un poco.

—Eso no sucederá, Elise-chan~. No soy como otros hombres, de todas formas… ¿alguna vez has intentado estar con alguien experimentado más de cinco veces? —preguntó y ella cambió por primera vez su tradicional indiferencia por un gesto de asombro, que duró apenas unos segundos y luego se acostó nuevamente a ver el techo, lo que dificultaba mucho a Gen saber los gestos de su cara.

—No. Generalmente son nerds sin experiencia a los que les enseño y que han intentado que me enamore de ellos. Pero yo no siento nada, niño bonito, soy incapaz de sentir —expresó con mucha seguridad y un tono algo, ¿melancólico? De verdad empezaba a odiar que se acostara de esa forma a mirar el techo.

Se resignó y caminó hacia ella y se sentó a su lado.

—Elise-chan… ¿por qué no te permites siquiera compartir con alguien que te gusta? —Esta vez Gen preguntó de una forma más seria.

—¿Por qué debería responderte?

Gen suspiró.

—No es necesario, Elise-chan~ —habló esta vez el mentalista con una voz cantarina y un tono de voz demasiado empalagoso—. Sólo dame tu número, ¿sí? Te prometo que no me enamoraré de ti por ello~ —dijo esta vez en tono de burla.

Ella no rio ante el chiste, nunca la había visto reír con ninguna de sus bromas y sabía que no sería tan fácil conseguirlo. "Si fuese fácil esto, creo que no estaría tan interesado en adentrarme en sus pensamientos" —pensó con una sonrisa.

—Quiero conocerte mejor, Elise-chan~, si me lo permites.

Ella se encogió de hombros y Gen nuevamente suspiró y se acostó junto a ella a ver el techo. Elise en ese momento se levantó y se subió sobre él, posicionándose a horcajadas de forma que hubiera un roce bastante erótico entre sus genitales, y colocó sus manos sobre el pecho del mentalista acariciándolo.

—Gen-chan~ —ronroneó ella con una voz de loli mientras acariciaba su pecho y Gen la miró fijamente.

"No, no, no puedo perder contra sus intentos de jugar con mi mente. Esto sólo lo hace para que deje de interrogarla" —se reprendió a sí mismo evitando dejarse llevar por lo erótico del momento.

—¿Quieres hacerme cosas deliciosas?

—No —le respondió el mentalista tajantemente y la acomodó junto a él nuevamente—. Elise-chan~, en la vida no todo es sexo —la regañó con voz cantarina—. Quiero que me des tu número de teléfono y… quiero saber por qué me echaste de tu casa sin siquiera avisarme —esto último lo dijo con un tono un poco más desmotivado.

—Intenté despertarte —respondió ella nuevamente con actitud indiferente mirando a cualquier lado menos a Gen—. Tenías que irte, no puedo permitir que malinterpretes las cosas entre nosotros… no soy una persona digna de respeto, sólo soy una ninfómana —expresó entrecerrando los ojos, un gesto que por primera vez veía en ella—. Te daré mi número y mañana nos veremos en mi casa —concedió finalmente mirándolo a los ojos por primera vez, esos inexpresivos ojos negros cubiertos por sus ojeras de mapache, que en ese momento parecían querer decirle algo que Gen no lograba decifrar—, pero… al menos hazlo conmigo una vez hoy, Gen-chan —cambió repentinamente su actitud por esa voz de loli, pero con un sonido más… erótico.

—Sólo una vez, Elise-chan~ —canturreó él cediendo y acercándose para darle un corto beso, que ella quiso que continuara, pero él se separó y se acercó a su oído—: Quiero que lo mejor quede para mañana~ —le dijo en un susurro bastante erótico, sintiendo con eso un estremecimiento de parte de ella.

Había cedido, sí. Esa no era la idea, definitivamente no. Pero ya acostado en su cama podía tratar de analizar mejor lo que había descubierto esa noche con la conversación.

En primer lugar, había que destacar esa necesidad de evitar decir que no, ¿por qué una persona evitaría decir que no? ¿Por qué preferir evadir las preguntas con otras preguntas o con respuestas que no llegan a ningún lado? ¿Miedo? ¿A qué? ¿Qué podía haber pasado en su infancia para que ella sintiera que no debía decir que no y que, por lo contrario, debía acceder a todo lo que le pidieran? Ok, necesitaba descubrir en primer lugar esto.

Luego estaba la necesidad de acostarse a ver el techo cuando le hacían preguntas. ¿Qué indicaba? ¿Era el mismo motivo por el que evitaba decir no? ¿Qué significaba esa especie de "inseguridad" que se presentaba en esos momentos? ¿Era inseguridad o era otra cosa? ¿Por qué tenía que actuar con indiferencia ante cualquier situación?

"Creo que primero debería intentar que se divierta haciendo algo diferente a lo que normalmente hace" —pensó Gen llevándose el índice a la mejilla—. "Para eso necesitaría a Ryusui y lo primero sería hablar con él, pero no puedo hablar con Ryusui hasta que vuelva y necesito pensar en cómo le diré las cosas para que me ayude".

Suspiró. Mejor pensaba en ello luego, porque era tarde y quería descansar.

Después de revisar unos cuantos libros digitales sobre lenguaje corporal a lo largo de ese día (comprados con el dinero de Ryusui, por supuesto), Gen no encontró mucho sobre los gestos que típicamente utilizaba Elise para mantener esa indiferencia. No había casi nada que explicara su actitud indiferente y la forma tan surreal en que cambiaba de actitud. Gen se sentía en un callejón sin salidas, pero tenía que haber alguna manera de hacer aflorar sus sentimientos. ¿Cómo? No demostraba nunca ni siquiera emociones negativas como el enojo, simplemente era indiferente ante todo y siempre terminaba diciendo frases como: "Yo no siento nada".

¡No! Gen no iba a aceptar que existiera una persona que realmente no sintiera nada, algún sentimiento, alguna emoción había detrás y él llegaría al punto exacto en el que se encontraban sus emociones. Senku fue a la biblioteca mientras Gen seguía frustrado ante la Tablet intentando pensar en cómo comprender a esa pequeña mapache anémica. El científico lo miró con extrañeza.

—¿Qué tienes, mentalista? —le preguntó.

—Es demasiado surreal que exista una persona sin sentimientos, ¿no crees, Senku-chan? ~ —canturreó Gen animosamente, intentando no parecer estresado.

—La ninfómana loca sólo finge no tener sentimientos —declaró Senku con total certeza.

—¿Qué quieres decir, Senku-chan? ~ —cuestionó con interés, en su tono cantarín.

—Es algo que he estado leyendo hoy justamente en todas las cosas que he conseguido de Dr. Nph, y que me hizo ver que las personas pueden hacer muchas estupideces para compensar la necesidad de oxitocina, dopamina y serotonina. Y ella compensa todo esto con el sexo, por lo que mientras está "satisfecha" sexualmente, ella actúa como si nada le importara, así que su mejor opción es intentar mantenerse satisfecha —explicó Senku.

—Es una interesante apreciación, Senku-chan~. Digna de un gran científico como tú~ —lo aduló Gen.

—Sí, sí, lo que digas, no tienes que ser hipócrita.

Gen sólo sonrió con malicia, sabiendo que esa noche las cosas tenían que tornarse más a su favor, y eso era algo que él, como mentalista, estaba seguro de que conseguiría: No iba a perder contra alguien que fingía no tener emociones ni sentimientos.

Esta historia, llamada El Lenguaje de los Gestos surgió ante la necesidad de explicar un poco la frustración de Gen al conocer a alguien tan difícil de leer como Elise. Tendrá tres partes, porque abarca entre el equivalente al Capítulo 8 y el Capítulo 12 de Souvenir. Entonces quiero dejar claro que evidentemente la segunda y tercera parte tienen que esperar al Capítulo 11 y 12 respectivamente para ser publicadas.

Primero que nada, aclaro que evidentemente los personajes de Dr. Stone no son míos, pero el personaje de Elise Coutta sí lo es y fue estratégicamente diseñado para causar frustración en un mentalista.

Espero que les guste mi pequeña mapache anémica, porque realmente me gusta muchísimo este personaje y, si no fuese así, realmente ni siquiera estaría haciendo historias paralelas de Souvenir con Gen y Elise. De paso que a mi amiguita la que me hace los dibujos le encanta la pareja que hacen Gen y Elise y pues me pide siempre saber qué pasa con ellos en escenas específicas de Souvenir, así que quería darle la oportunidad de que tuviera en sus manos una historia larguita con todo lo que ella quería.

Los dibujos que vaya a adjuntar en la versión de Wattpad (probablemente a partir de la segunda parte), fueron creados por mi amiguita Maxine Winters, la cual por fin tiene un Twitter para publicar sus cositas y es MWintersArts en Twitter, y pues los invito a seguirla que ella seguirá subiendo dibujos de Dr. Stone (especialmente de Gen y Elise, porque le gusta mucho la pareja que hacen, pero intentaré que haga más dibujos de los demás personajes).

En fin, para no extenderme más, los quiero mucho y espero que les sigan gustando mis historias, no olviden dejarme comentarios porque realmente me motivan mucho a seguir adelante.