El lenguaje de los gestos. Parte II

A las 19:00 horas de ese sábado, y después de haber dejado a Senku y Kohaku solos, Gen se fue al barrio de mala muerte en el que vivía Elise. Era la primera vez que llegaba "tarde" y había ya movimiento de grupos extraños alrededor. Subió rápidamente las escaleras para no llamar la atención de nadie. Escuchó unos cuantos gritos de uno de los apartamentos cercanos al de Elise de una familia en la que aparentemente había maltrato doméstico, pero decidió ignorarlo, como siempre y acto seguido tocó la puerta de la chica. Ella abrió la puerta y llevaba puesta una camisa negra gigante con un pantalón como si fuese para hacer ejercicios, también gigante, tenía el cabello recogido en una coleta a la altura de la nuca y lo miró fijamente con indiferencia.

—Hola, Elise-chan~ —saludó con ternura Gen, poniendo una cara de alegría—. ¿Me extrañaste?

—¿Por qué te extrañaría?

—Tan cariñosa como siempre, Elise-chan~ —se mofó un poco Gen, aun con actitud cariñosa.

Ella lo dejó pasar y él vio que la casa estaba un poco más ordenada que la última vez que había estado.

—Limpié hoy para que no tuvieras que limpiar tú —le dijo ella al hacerlo pasar.

"Aún parece un desastre" —pensó Gen con una gota de sudor cayendo por su sien—. "Pero creo que es tolerable para mí".

Gen volteó a verla en ese momento.

—Eres muy maniático —expresó Elise con indiferencia—. Pero supongo que eso explica por qué eres tan dedicado —esta vez cambió rápidamente a su actitud pervertida de siempre.

Después de decir eso, Elise le "saltó encima", evidentemente sin conseguir que Gen pudiera moverse un milímetro, sino que simplemente quedó con los brazos rodeando el cuello de él y él simplemente le sonrió con ternura y agarró las muñecas de Elise con sus manos para separarla de él. Ella lo miró con extrañeza y se dejó llevar, porque de todas formas no tenía la fuerza suficiente para luchar contra Gen.

—No, Elise-chan~. Ahora no —le dijo con dulzura—. ¿Ya comiste?

Ella negó con la cabeza.

—Bien… entonces empezaré por preparar una cena especial. Pero antes, ¿podrías pedir algún delivery de Coca Cola, Elise-chan? ~ —le preguntó caminando hacia la cocina.

Elise entró tras él a la cocina y abrió la nevera para mostrarle que había comprado dos Coca-Cola grandes. Gen la miró con ilusión y ella volvió a "saltarle encima", nuevamente sin conseguir absolutamente moverlo ni un milímetro, pero esta vez él bajó un poco a su altura para besarla con suavidad y ella correspondió el beso inmediatamente.

Antes de que ella quisiera intensificar las cosas, la tomó por las muñecas y la separó de él. Después de eso la cargó y la subió a uno de los mesones, para que así ella lo observara cocinar mejor y aprovecharía de ponerla a probar la comida mientras la hacía. Era algo un poco cursi lo que acababa de hacer, pero de alguna forma sacaría las emociones de Elise a relucir, aunque eso implicara excederse en lo dulce al punto de la cursilería. Le sonrió brevemente y ella mantuvo una actitud de indiferencia, pero empezó a mover sus pequeñas piernas como los niños cuando están en una silla muy alta para ellos.

Se enfocó en cocinar, sabiendo que no conseguiría nada de conversación de parte de Elise, más que sus negativas para probar la comida, pero de igual forma consiguió que probara un poco durante el proceso de preparación. No había demasiados ingredientes, porque seguramente ella había pasado la tarde limpiando en vez de hacer compras y la última vez había comprado él por medio de un delivery para tener comida suficiente para que Suika y él no murieran de hambre en ese departamento tan caótico, así que evidentemente Gen tendría que ingeniárselas. Aun así, consiguió preparar un arroz especial y durante el proceso de elaboración del plato también consiguió que Elise probara unos bocados, lo que no dejaba de ser un gran logro, considerando cómo ella se comportaba.

Sirvió la comida para ambos, a ella en un plato pequeño después de su insistencia porque así fuese, sirvió dos vasos de Coca-Cola y posteriormente colocó todo en una bandeja para comer juntos en el cuarto. Así que procedió al primer asunto:

—No vas a ver tus series extrañas de personas buscando pareja, ni de personas con problemas de pareja, ni de nada que tenga que ver con parejas, Elise-chan~ —le dijo, a modo de regaño, pero con una voz muy dulce.

Ella lo miró con indiferencia y se encogió de hombros.

—Vamos a ver algo juntos, mi pequeño mapache anémico~ —le dijo un poco más cariñosamente y en voz suave.

—Ok.

Suspiró, no había obtenido ningún efecto con eso. ¿Acaso sus habilidades para endulzar a las personas no surtían ningún efecto en esa pequeña mapache anémica?

—Entonces, elijamos una película~ —expresó el menalista, colocando la bandeja sobre una mesa mientras buscaba con su teléfono una selección de películas románticas que pudieran tener suficientes escenas tristes para estimular emocionalmente a Elise.

"No es mi predilección, pero no tengo de otra" —pensó en un suspiro.

Le dio cinco opciones a ella, haciéndola que se quedara pensando un momento y luego se encogiera de hombros.

—La que quieras.

—No, Elise-chan~. Te estoy dando opciones porque quiero que veamos algo que nos interese a ambos —recalcó la palabra "ambos" con el tono más enfático posible para transmitir el mensaje correctamente.

La chica miró las opciones que estaba dándole Gen y nuevamente se encogió de hombros, pero el mentalista no iba a permitir que ella jugara con él de esa forma, así que insistió nuevamente, haciendo que ella lo mirara con algo más que indiferencia, pero no pudo distinguir exactamente lo que era. Ella finalmente respondió en voz muy baja "If I stay" y Gen sonrió. Era una de las películas más tristes de las que había propuesto, no era tan específicamente de romance, pero tenía un toque de ello.

Comieron mientras veían la película (Elise sólo comió cuatro cucharadas), y al terminar de comer Gen colocó los platos a un lado en la bandeja y se colocó en la cama pegado de la pared, apoyándose en las almohadas y colocó a Elise frente a él, luego los arropó y la mantuvo abrazada a él. Tenía que hacer algo que la hiciera sentir más confortable para ser capaz de llorar en caso de que sus sentimientos estuvieran ahí ocultos tras una máscara de indiferencia. Pero necesitaba entender cómo romper un poco esa máscara primero.

Ella parecía estar tranquila, el siguiente problema al que Gen se enfrentó fue que no podía ver los cambios en su rostro en la medida en que iba avanzando la película. Por otro lado, esto tuvo como beneficio que ella no se diera cuenta de las veces en que Gen había estado a punto de llorar por lo triste de la película, él tampoco la había visto y no estaba preparado psicológicamente para terminar llorando, pero fue inevitable que soltara lágrimas ocasionales en la medida en que la trama iba avanzando.

No sintió a Elise siquiera sollozar en ningún momento. Sin embargo, cuando la película terminó, y siendo que ya no pudo contener más sus lágrimas, Gen sí empezó a llorar muchísimo y ella volteó a verlo. En ese momento la detalló y se dio cuenta de que ella tenía los ojos aguados, aunque parecía haber estado conteniendo el llanto.

—Ya vuelvo. —Elise hizo un ademán para levantarse, pero Gen la detuvo, lo cual evidentemente no era tan difícil porque era una debilucha extrema.

Ella volteó hacia un lado y Gen la abrazó y se hundió en el cuello de ella.

—No importa si no quieres llorar, pero yo necesito un abrazo en este momento y sé que tú también. —Fue todo lo que le dijo. Había fracasado en su intento de hacerla llorar ese día, pero había conseguido que ella dejara salir un mínimo ápice de sus sentimientos. Si de algo estaba seguro Gen en ese momento mientras lloraba sobre el hombro de Elise, era que ella había estado a punto de huir para evadir la exteriorización de esos sentimientos.

El mentalista sintió los brazos de Elise rodearlo y una de sus pequeñas manos empezó a acariciarle el cabello con suavidad. Ella empezó a tararear una canción que él no conocía y pudo sentir más calma.

—¿Es una canción tranquila esa? ~ —le preguntó, aunque él ya sabía que ella tenía preferencia por canciones bastante pesadas

—No, en realidad es un power metal sinfónico que se trata sobre salir de una situación difícil —explicó—. Es una buena canción para motivar a salir adelante y a mí me gusta mucho.

—Oh. Ya veo, Elise-chan~. ¿Y cómo se llama? Para oírla luego —se interesó Gen, ya separándose de Elise y secándose los ojos.

Victoria's Secret de Sonata Arctica —respondió Elise.

—Discúlpame por llorar así, Elise-chan~.

Ella simplemente se encogió de hombros. Ya no había ningún rastro de la mirada casi triste que había tenido momentos antes, sólo quedaba la indiferencia que siempre mostraba. Gen decidió que igual ya no había remedio y que él necesitaba una dosis de hormonas de la felicidad antes de seguir intentando cualquier otra cosa, así que tomó a Elise de la cintura y la atrajo hacia sí para besarla, ya había caído por primera vez en la necesidad de besarla, tocarla y hacerle todo lo que fuese posible.

Estuvieron besándose con intensidad por un momento y cuando estaba a punto de quitarle la camisa a Elise, se detuvo porque necesitaba decir algo.

—Elise-chan… quiero pedirte algo que quizás te parezca tonto, pero necesito hacerlo —le habló con seriedad. Ella lo miró fijamente con sus ojos negros penetrantes—. Quiero que seas solamente mía en lo que resta de las vacaciones. No quiero que busques a nadie más, por favor —esto último lo dijo en forma de súplica.

—¿Por qué? Eso no…

—Por favor, prometo no enamorarme de ti, no importa cuántas veces repitamos nuestros encuentros en estas vacaciones, eso no pasará, Elise-chan~. —Nuevamente le habló con un tono suplicante, mirándola fijamente a los ojos—. Por favor.

Ella se encogió de hombros.

—Promételo, Elise-chan, por favor —le rogó nuevamente.

—Lo prometo —dijo ella finalmente y pudo ver la sinceridad en sus ojos, además de ver una mirada de, ¿seguridad? ¿Confianza? ¿Tranquilidad?

"¿Por qué no entiendo lo que me dicen estos ojos negros si hay tanta intensidad en su trasfondo?" —pensó, pero no pudo seguir intentando analizarla, porque esta vez ella juntó sus labios con los de él nuevamente, haciéndolo olvidarse de todas sus cavilaciones, sólo para perderse entre sus besos y entre las bondades que había descubierto en el cuerpo de esa pequeña mapache anémica.

Después de irse a la mansión Nanami, satisfecho de haber avanzado con Elise al punto de que ella había aceptado esa propuesta de exclusividad por lo que restaba de agosto, había terminado enfrentándose al hecho de que Ryusui supiera que él estaba en casa de una "ninfómana". Estaba cansado de que llamaran de esa forma a Elise, sí, tenía una obsesión franca con el sexo, pero él ya había empezado a entender que la ninfómana loca era más que eso y probablemente su actitud de adicta al sexo no era más que una forma de tapar algo más, así como esa indiferencia exagerada: la misteriosa Elise Coutta era algo más que lo que querían hacerla ver y que lo que ella misma hacía ver.

Esa tarde decidió que necesitaba hablar con alguien, lo que lo llevó a ir a buscar a Senku a su habitación, quien se encontraba leyendo algunos libros. Quizás no era importante para el científico lo que Gen fuese a decir, pero él necesitaba consultar con alguien lo que había pasado.

—¿Qué quieres, mentalista? —Senku parecía algo molesto con él.

—No seas tan cruel, Senku-chan~. ¿Acaso no puedo simplemente querer visitarte? ~ —interrogó con un tono cordial y cariñoso.

—Pasa.

Entró y se sentaron a hablar en la cama del científico. El mentalista le contó más o menos todo lo que había estado viviendo con la chica, sin darle demasiados detalles de sus encuentros, pero haciéndole entender lo mutable que era en cada momento.

—Senku-chan~, ¿por qué crees que Elise-chan es así? ~ —cuestionó Gen intentando parecer alegre mientras formulaba esa pregunta, tras haber explicado todo lo que había ocurrido en los últimos días.

—Mentalista… no te vayas a enamorar de la ninfómana loca, ya te lo he dicho muchas veces. —Senku parecía muy insistente con ese tema.

—No, Senku-chan~. No es nada de eso. Yo sólo quiero entenderla~ —se sinceró Gen.

Senku bufó y se llevó el meñique al oído para rascárselo.

—No sé qué demonios esperas de esa situación, pero, por lo que he leído, y creo haber leído bastante de las investigaciones de tu ninfómana loca, tengo la teoría de que ella ha pasado por muchas decepciones y se cerró emocionalmente. El problema es que, leyendo su blog, que es como un diario de trabajo, incluso se llama El Diario de la Nympha, ella parece no entender realmente el motivo por el que, hormonalmente hablando, no logra producir la dosis justa de oxitocina, dopamina y serotonina para sentir lo que se siente al enamorarse —explicó Senku, como si se tratase de una clase de biología más que como un intento de explicar cómo funcionaba emocionalmente Elise.

—¿Y la atracción física, Senku-chan? ¿Qué dice ella sobre eso? ~ —interrogó Gen con una mirada fija en Senku, como si quisiera leerle la mente.

—Creo que… no habla mucho de eso. Realmente tampoco habla desde una perspectiva demasiado personal, siempre es un análisis enteramente científico —respondió el científico—. Aunque ella no me agrada ni un milímetro, mentalista, debo confesarte que realmente conoce muchísimo sobre neurociencias y hormonas. Sería imposible, incluso para Aisha Donaldson, que es una de las personas más brillantes que he conocido en esta área, superar los conocimientos de la ninfómana —reconoció.

—No sé por qué no te agrada Elise-chan, deberías darle una oportunidad y conocerla mejor~. —Gen le hizo un puchero a Senku y el científico lo miró con fastidio.

—Ya-ya, tal vez lo haga.

Luego estuvieron hablando otras tonterías como que sus amigos estaban siendo muy molestos metiéndose en sus asuntos y, luego de un rato, Gen volvió a su habitación.

El lunes, 17 de agosto, habían pasado tantas cosas frustrantes para Gen que todavía no terminaba de procesarlas, realmente era increíble cómo había terminado teniendo que excusarse con Elise por lo que había hecho Ryusui, ella había malinterpretado las cosas demasiado y él sólo podía pensar en cómo casi pierde todo el avance alcanzado. No obstante, contrario a ello, había conseguido avanzar en algo más y darse cuenta de que Elise tenía miedo de que le gritaran, incluso si el grito no era de enojo: necesitaba investigar por qué.

El miedo era, en consideración de Gen, una emoción vil y que podía hacer que las personas sufrieran mucho, pero parecía la emoción más fácil para hacer exteriorizar a Elise, lo que lo hacía sentir como un villano al aprovecharse de esa forma de lo que ella estuviera sintiendo, pero no le quedaba de otra y necesitaba hacer algo para poder avanzar más y entender la mente tan complicada de ella.

Luego, esa noche, Ryusui, Senku y él habían hablado, logrando así conciliar un poco sus diferencias, pero sus amigos seguían sin entender el porqué de que Gen quisiera tan insistentemente estar con la ninfómana. Él hasta cierto punto no entendía del todo lo que estaba sintiendo, porque sí, era cierto que no estaba enamorado de ella, ni siquiera había llegado a enamorarse de ninguna chica, ni siquiera en sus presentaciones como mentalista/mago en ascenso. Había tenido una vida sexual relativamente activa entre las salidas con Ryusui y el compartir con varias de esas fans tras sus presentaciones y, aun así, ninguna le había generado tanta curiosidad como esa loli tetona con un severo caso de adicción al sexo.

Revisó su teléfono cuando estuvo en su cuarto, pues le había escrito a Elise antes de ir a hablar con Senku y Ryusui, pero lo había dejado cargando porque tampoco esperaba que ella contestara tan rápidamente.

Mi pequeña mapache anémica: Hola, estoy bien, ¿y tú?

Prometí responder tus mensajes y eso estoy haciendo.

Espero no molestar.

¿Qué más tengo que decir?

Es la primera vez que hablo con alguien con quien he tenido sexo.

Ya no te molesto más.

Vio eso y se sorprendió muchísimo porque había mandado varios mensajes y había un espacio de aproximadamente 5-10 minutos entre ellos. No pensó que ella contestara y, mucho menos, que terminara estresándose porque él no respondía. Justo en ese momento le llegaron otros mensajes.

Mi pequeña mapache anémica: Ya viste mis mensajes.

¿Por qué no me respondías?

Me pediste que te respondiera y te respondí.

¿No deberías responderme tú también?

Gen: Estaba hablando con Ryusui y Senku.

Lo siento, Elise-chan.

Gen envía un sticker de un personaje de anime llorando.

Gen: Ryusui ya no te molestará más.

Tú eres mía y no te compartiré con nadie.

Gen envía un sticker de un personaje de anime con mirada psicópata.

Mi pequeña mapache anémica: Pensé que estabas enojado conmigo.

Me gritaste hoy.

Gen: Lo siento, no quise hacerlo, Elise-chan.

No pensé que reaccionarías así.

¿Existe algún motivo en especial por el que te dé miedo que te griten?

Mi pequeña mapache anémica: Ninguno.

¿Exageración?

Gen: Fingiré creerte esta vez, creo que ha sido un día difícil para ti.

Prometo estar pendiente de tus mensajes, Elise-chan.

Tengo una pregunta, Elise-chan…

¿Hace cuánto no sabes cómo estás de la anemia?

Es que, te veo cada día más blanca.

Mi pequeña mapache anémica: Hace mucho tiempo, en realidad.

Gen: Hoy cuando te desnudé estabas mucho más pálida de lo normal, Elise-chan.

Mi pequeña mapache anémica: Ah, ¿sí? No lo había notado.

Gen: Vamos mañana a hacerte un examen para ver si estás bien.

Mi pequeña mapache anémica: No quiero gastar dinero.

Gen: Yo lo pago, Elise-chan, no te preocupes por el dinero.

Gen envía un sticker que dice sponsor.

Mi pequeña mapache anémica: No es necesario hacerlo.

Gen: Iremos, así tenga que cargarte hasta el laboratorio.

Mi pequeña mapache anémica: Está bien.

Dormiré.

Gen: Mientes, no dormirás.

Mi pequeña mapache anémica envía un sticker riéndose.

Mi pequeña mapache anémica: Parece que empiezas a conocerme.

Gen: Déjame adivinar: Nueva temporada de la serie donde unen parejas por los doce signos zodiacales.

Mi pequeña mapache anémica: Casi.

Esta vez es una nueva serie de la que subieron todos los capítulos. Se trata de un inmigrante árabe que se hace pasar por un jeque y hay ocho mujeres compitiendo por su amor y por demostrar que no son interesadas y que están dispuestas a volverse musulmanas por él.

Gen: Eso ha de ser una obra de arte, Elise-chan.

Gen envía un sticker riéndose a carcajadas.

Mi pequeña mapache anémica: No te burles.

En fin… debo irme. ¿A qué hora vendrás mañana?

Gen: Estaré en tu casa a las 07:30 horas. Más te vale despertar temprano.

Mi pequeña mapache anémica: Está bien.

Durmió bastante satisfecho por cómo había sido ese día, pero tenía que pensar en otras formas de conseguir acercarse a Elise y conocerla más profundamente. Esa conversación nocturna lo hizo sentir alegre al pensar en que la pequeña mapache anémica no era tan inaccesible como parecía. Le pareció curioso que hubiera enviado un sticker riéndose, ya que ella no se reía, nunca lo había hecho desde que se habían conocido, pero eso también era una situación interesante que le llamaba mucho la atención al mentalista. ¿Significaba eso que sí podía divertirse? ¿Pero entonces por qué no lo exteriorizaba? Necesitaba respuestas, así eso implicara hacer muchos chistes constantemente.

Se despertó temprano el martes, 18 de agosto, y llevó a Elise a hacerse sus exámenes ese día. Ella quiso esconder el sobre de él y le dijo que no tenía nada, por lo que cuando volvieron a la casa de la pequeña mapache anémica tuvo que recurrir a un truco vil, por lo que la durmió con cloroformo. Y sí, era bien raro que una persona tuviera cloroformo encima, pero desde que había empezado a ir a ese barrio tan horrible, había preferido llevar un pequeño frasco escondido en un lugar que sólo él supiera (trucos de mago) para que Elise tampoco supiera de ello, sólo por precaución, aunque también tenía un taser, todo por precaución. Ya luego jugaría con su mente para que ella no supiera lo que él había hecho: el fin justificaba los medios.

Kohaku se dio cuenta de que él había hecho algo en teoría ilegal, pero sabía que todo era bien justificado, porque Elise no podía enterarse de nada. Lo que implicó que tuviera que movilizarse lo más rápido posible por Los Ángeles para llegar antes de que ella despertara. La ventaja de que ella fuese una anémica con graves problemas para dormir era que, a veces, cuando al fin dormía, podía pasar hasta cuatro horas sin despertar, incluso si se escuchaban ruidos horribles a su alrededor.

Regresó justo a tiempo, ya que Elise aún no había despertado, así que se acostó frente a ella en la cama y la observó dormir.

Ella despertó poco después sin saber qué había pasado y Gen le explicó que se había dormido, que sospechaba que estaba muy cansada por la anemia, y parecía que la chica no recordaba en lo más mínimo que él le había puesto cloroformo. Ni siquiera tuvo que hacer mucho esfuerzo para que se olvidara de eso. ¿Cómo una persona podría no recordar a alguien colocándole cloroformo? ¿Confundirlo con un sueño? La única forma de confundir eso con un sueño es que alguna vez le hubieran colocado cloroformo. ¿En qué clase de circunstancias de había metido Elise para confundir el que le colocaran cloroformo con un sueño? Había cosas que lo confundían más de lo que le daban respuestas, pero eso sólo lo motivaba más a querer conocer cada uno de los significados de todos los gestos que Elise tenía.

—Te prepararé algo de comer, Elise-chan~.

—No quiero —dijo bostezando.

—Hagamos un trato… me baño contigo ahora mismo y luego dejas que te prepare comida, ¿te parece bien, Elise-chan? ~ —sugirió él, que de igual forma tenía varios días queriendo bañarse con ella.

Ella pareció pensarlo un momento, pero finalmente accedió.

—Sin sexo oral —añadió Elise y Gen lloriqueó un poco, pero ella no iba a permitirlo y tampoco podía forzarla a ello.

Después de bañarse, Gen preparó unos sándwiches, que eran la mejor opción cuando quería que Elise comiera, pues con ello al menos conseguía que se comiera medio o un sándwich. Comieron y no hablaron mucho más que de trivialidades mientras estaban en la cama sentados, hasta que de repente Elise salió corriendo. Volvió momentos después con una cara de decepción y un poco de nerviosismo.

—No podremos hacer nada hoy —dijo repentinamente.

—¿Por qué? —la interrogó Gen.

—Eh… bueno… estoy menstruando —dijo ella como si acabara de decir algo malo y con un tono de ligera preocupación.

Gen sólo pudo reírse con eso, al punto de llorar un poco de la risa.

—Pensé que te había pasado algo malo, Elise-chan~ —aclaró él antes de que ella se sintiera incómoda—. Te he dicho muchas veces que las personas no necesitan tener sexo siempre, Elise-chan~ —le dijo con cariño—. ¿Te sientes bien? ~ —preguntó luego—. Puedo prepararte chocolate caliente y puedo pagarte medicamentos, si sientes dolor~.

Ella lo miró fijamente, él no supo qué quería decir esa mirada, pero no parecía tan indiferente como de costumbre. ¿Por qué actuaba así?

—¿Qué ocurre? Puedes decirme lo que necesites, Elise-chan~ —le dijo él con dulzura levantándose y caminando hacia ella—. ¿Quieres un abrazo? Di algo, Elise-chan~. —Gen empezó a preocuparse porque ella no reaccionaba a nada de lo que él le estaba diciendo.

—Yo… es que… nunca me habían ofrecido ayuda en mis menstruaciones —respondió ella mirándolo fijamente, con demasiada sinceridad en su mirada. Gen sintió que se le aguaban los ojos ante ese comentario.

Él no entendía mucho de esas cosas, pero normalmente cuando Yuzuriha menstruaba, Francois se ocupaba de llevarle una comida especial a la preparatoria. Además de que Taiju le llevaba chocolate y le compraba medicamentos, incluso muchas veces se encargaba de llevar siempre todas las cosas de ella hasta la casa. Y respecto a Francois, realmente ellos nunca sabían cuándo menstruaba o si lo hacía, realmente no estaban del todo seguros del género de Francois, pero de todas formas ella solía ocultar todo lo que sentía en todo momento, era como un robot diseñado para actuar a la perfección, según se esperaba de una asistente de la familia Nanami.

Gen abrazó a Elise.

—No preguntaré por qué nunca nadie te ha ofrecido ayuda, Elise-chan~ —canturreó empalagosamente—, pero quiero que sepas que puedes pedirme cualquier cosa que necesites —expresó con cariño.

—Quiero… no sé qué quiero —respondió con un tono extraño que Gen no supo identificar. Se separó de ella para verla mejor.

—¿Te duele algo, Elise-chan? ~

—No. Estoy bien.

—Entonces sólo te prepararé chocolate caliente.

—No hay.

Gen sonrió y le dijo que pidiera por la aplicación de delivery que usaba siempre y que colocara la tarjeta de crédito de él (que realmente era de Ryusui, pero eso también daba igual). Le dijo que pidiera todos los dulces que quisiera y medicamentos por si se sentía mal. Ella realmente no pidió muchas cosas, Gen no supo si era porque no sabía qué pedir o si era porque realmente no las necesitaba, pero cuando vio la cuenta sonrió y decidió pedir unas cosas él mismo.

Esa noche, después de varios días conviviendo con esa ninfómana, por primera vez sólo estuvieron juntos sin tener sexo, vieron unas películas tristes, que no hicieron casi nada en Elise, pero que le permitieron a Gen tener motivos para abrazarse toda la noche con ella.

Eran las 06:00 horas cuando su alarma sonó, había olvidado por completo que la había dejado activa. Pero se levantó a ver cómo se encontraba Elise, porque la noche anterior había dormido con un poco de dolor, lo que no se imaginó fue que estaría aun dormida. ¿Dormida? Ella no pasaba más de seis horas durmiendo.

—¿Elise-chan? ~ —intentó despertarla. Pero no se movía, lo que hizo que se preocupara mucho más. Cuando descubrió las sábanas, se encontró con que estaba sangrando bastante, tanto que había manchado la cama.

"¿Por qué sangra tanto?" —se preguntó asustado.

—Me siento mal —habló casi en un susurro Elise, reaccionando de repente—. Llama a mi hematóloga.

Gen estaba completamente nervioso y buscó rápidamente el teléfono de Elise y puso la huella de ella en el lector para desbloquearlo. Buscó el número que decía Hematologist. Llamó rápidamente y pidió las indicaciones para llevarla lo más rápido al lugar. Pidió un taxi, preparó un cambio de ropa para ambos y se colocó ropa para salir rápidamente: esto era demasiada adrenalina y preocupación sólo para él. Ese tipo de cosas eran más del tipo de las que harían sus amigos.

Evidentemente, en el camino Gen se había manchado de sangre, ya que había tenido que cargar a Elise para que no manchara el asiento del taxi. Después de pagar y bajarse, buscó a la hematóloga que ya lo estaba esperando, incluso miró a Elise con desaprobación. Era una doctora bastante joven, debía tener unos 30-33 años, pero se notaba que conocía a Elise hace algún tiempo.

—Otra vez llega en estas condiciones. Un día de estos puede morir —le dijo a Gen—. ¿Eres familiar? Es la primera vez que veo a una persona con ella. Siempre viene sola o porque llama al 911 y la traen.

—No, pero estamos saliendo~ —dijo con un tono dulce.

—¿En serio? —parecía completamente emocionada—. Soy la Dra. Gabrielle Burns, hematóloga de Elise. La conozco desde hace cuatro años y es la primera vez que conozco alguien con quien esté saliendo. Es una buena chica, aunque no se cuida en lo más mínimo. —Todo esto lo dijo mientras los enfermeros se llevaban a Elise y la colocaban en una camilla, empezando a colocarle tratamientos que él evidentemente desconocía—. Estará bien, no te preocupes, no es la primera vez que se desangra con la menstruación y llega aquí con la hemoglobina súper baja. Necesitaré dos donantes. Ella es A Rh positivo, pero me sirve O Rh positivo o negativo, y A Rh negativo también. ¿Puedes conseguir eso cuanto tantes?

Gen asintió.

—Yo seré uno de los donantes, soy O Rh negativo y sé que puedo donarle a cualquier grupo, puede extraerme toda la sangre que quiera, no pasa nada, le daré toda la que necesite —expresó el chico de cabello bicolor con preocupación, haciendo reír a la doctora.

—Ve consiguiendo el otro, te avisaré para que contestes algunas preguntas antes de extraerte sangre —indicó la doctora y luego puso la mano sobre el hombro de Gen—. El amor es demasiado maravilloso y nos hace tomar decisiones que priorizan al otro. —Ella habló con tanta ilusión que se notaba que valoraba mucho a la pequeña mapache anémica.

Él no quiso contradecir sus palabras, porque en ese momento sólo le importaba que Elise pudiera estar bien. Fue a cambiarse rápidamente y después empezó a pensar a quién podría pedirle ayuda, porque realmente estaba en una situación muy complicada. Vio la hora porque sabía que no podía llamar a cualquier persona en ese momento. Eran ya las 09:40 horas, así que llamó a Suika, pues sabía que la pequeña le debía mucho a Elise y respondería rápidamente para ayudarle.

Suika y Kohaku no tardaron en llegar, en compañía de Minami, que parecía muy cansada. En ese momento a él ya le habían extraído la cantidad de sangre que le habían indicado y estaban preparando todo para transfundir el primer concentrado a Elise. Después de un interrogatorio rápido a Kohaku y Suika, habían determinado que la mejor opción de donante era Kohaku, cuyo tipo de sangre era A Rh negativo y habían empezado a extraerle sangre, mientras le colocaban la sangre de Gen a Elise. Suika y Minami miraban a Elise y empezaron a hablarle respecto a cómo estaba, pero ella no respondió casi nada.

—Elise-chan~ —la llamó Gen—. Iré un momento a la mansión de Ryusui —explicó con algo de cansancio—. Volveré cuanto antes, Elise-chan~ —le prometió con dulzura y ella sólo lo miró con indiferencia. Luego volteó hacia Suika—. Cuídala mientras vuelvo, Suika-chan~.

Pidió un taxi y se fue a la mansión Nanami. Por el camino le escribió a Francois explicándole lo sucedido.

Mi Heroína: Entendido, Gen-sama. Traiga la ropa para lavarla también.

Gen: Eres un sol, Francois-chan.

Gen envió un sticker con los ojos aguados y emocionados.

Gen: Estoy muy cansado después de que me extrajeran esa cantidad de sangre.

Mi Heroína: No hay problema, Gen-sama. Le prepararé algo de comer y un batido especial para que se sienta mejor.

Gen: Muchas gracias.

Gen envió un sticker llorando cascaditas.

Después de volver con Senku, que había querido ir para salir con Kohaku, había ido con Elise que estaba recibiendo sangre aún. Se despidió de las chicas y les agradeció por su apoyo en ese momento, ya que él había estado muy preocupado, Kohaku y Suika le dijeron que igual estarían disponibles para ayudar en lo que fuese necesario, porque la mapache había sido de mucha ayuda cuando Suika la había necesitado.

—¿Tienes hambre? —le preguntó Gen al verla.

—No.

—Deberías comer, Elise-chan~ —la reprendió un poco—. Francois-chan te envió un bento~. —Le mostró el bento, pero ella no quiso aceptarlo.

Ella simplemente se encogió de hombros y no dijo casi nada después de eso. Gen suspiró, pero simplemente se sentó junto a ella. Unas horas después, aproximadamente a las 18:00 horas, la hematóloga le permitió irse a Elise. Primero Gen preguntó que si no debería quedarse más tiempo.

—Si vuelve a ponerse mal, tráela de inmediato. Pero a ella siempre le pasan estas cosas, y peor es cuando se escapa porque se cansa de estar aquí, así que tengo un trato especial con ella —explicó la dra. Burns, guiñando un ojo a Gen—. Tranquilo, que aquí tengo bastante poder —se burló hablándole más cerca al mentalista y con un tono que parecía ligeramente al de una psicópata—. Colócale compresas calientes en el vientre para ayudar con el dolor, dale ibuprofeno de 400 mg cada 8 horas y trata de que coma y se tome el hierro —detalló todas las indicaciones a Gen, quien asintió ante cada cosa—. Ella es una persona difícil, pero es una gran chica. —Esto último la doctora lo dijo mirando con cariño a Elise, quien se encontraba sentada en una silla con su mirada de indiferencia.

Y así fue como Gen se llevó a Elise por fin a la casa, pero al llegar se presentó el problema de que evidentemente ella no quería comer, ni siquiera porque se trataba del bento de Francois. El mentalista lloriqueó sin saber qué hacer, pero ella insistía que no tenía hambre. Un poco después explicó por casualidad en el grupo de sus amigos la situación y su heroína llegó al rescate un poco después.

—Gracias por venir, Francois-chan~ —mencionó él recibiendo a Francois en la entrada del edificio donde vivía Elise.

—Resolveré esto. El amo Ryusui no querría que la persona por la que tanto se preocupa Gen-sama se enferme. —Gen lloriqueó con esas palabras—. Hablaré con ella, primero.

Después de encerrarse un momento con Francois, en donde Gen no supo casi nada de lo que hablaron, Elise salió del cuarto y pidió a Gen cargar un pequeño bolso con algo de ropa, que era extremadamente liviano y aun así le resultaba pesado a su pequeña mapache anémica.

Esta es la segunda parte de El Lenguaje de los Gestos. No lo había actualizado antes porque estaba esperando los dibujitos de mi amiga, que pues ya me los hizo y por eso en la versión de Wattpad podrán verlos. Espero que les haya gustado mucho el capítulo, sé que Gen es exageradamente empalagoso, pero es que intenta ganarse a Elise y así es que ella ha ido cediendo. De todas formas, creo que eso más o menos se nota.

Como saben, los personajes son de Inagaki y Boichi; sin embargo, también saben que Elise Coutta es mía. Amo a este personaje y me gusta escribir de su relación con Gen, así que espero que sigan disfrutando la historia (los que la leen) y también espero que les gusten los dibujos que hizo mi amiga para la historia.

La persona que hace los dibujos es mi amiga, Maxine Winters, que la pueden encontrar en Twitter como MWintersArts. Espero pronto seguir actualizando todos mis fanfics. Besitos.