Afortunadamente, los Darcy no tuvieron ningún incidente durante el viaje de tres días a Pemberley. Las carreteras estaban en muy buen estado, y Fitzwilliam había tomado la precaución de alquilar las mejores habitaciones de las posadas donde se hospedaron.
Al llegar al camino principal que conducía a Pemberley, Darcy le pidió a su cochero que pararan cerca de un pequeño monte donde sabía que había una vista muy hermosa de la casa y los jardines.
Elizabeth al ver Pemberley quedó sin aliento; nunca había visto un lugar tan hermoso. La casa tenía 2 plantas, y varias ventanas, estaba pintada de color amarillo pálido que contrastaba con el verde de un bosque que estaba a escasa distancia. Tenía un gran jardín en la entrada con una bella fuente con estatuas. A lo lejos se veían las montañas con sus picos nevados.
"¿Qué te parece tu nueva casa?, mi amor."
Lizzy sonrió. "Ohh, Fitzwilliam, es hermosa. El lugar parece la imagen de un libro de cuentos de hadas."
"Si miras en esa dirección, " señaló al oeste, "puedes ver la hacienda que era de tu abuelo. Conozco bien a los actuales dueños, así que, si deseas podemos ir a visitarla. También podemos ir a la casa parroquial donde naciste."
Lizzy sonrió tristemente, "Tengo muy pocos recuerdos de Derbyshire; pero me gustaría ir a la estancia de mi abuelo. Aún lo extraño mucho… por tantos años fue la persona más importante en mi vida; fue él quien se encargó que tuviera una buena educación," Hizo una pausa, y respiró hondo, "me había olvidado que en su testamento me legó varias joyas que están guardada en un cofre en el Banco. Cuando regresemos a Londres me gustaría retirarlas..."
Poco después regresaron al carruaje, y finalmente llegaron a Pemberley donde la Sra. Reynolds y todos los sirvientes los estaban esperando...
PPP
"Sr. Collins, su periodo de luto por la muerte de su padre terminó hace más de tres meses." Lo miró acusatoriamente, "Debo recordarle que, como hombre de Dios, usted debe casarse para dar un buen ejemplo a su congregación."
"Como siempre, Lady Catherine, usted es tan sabia y tiene razón; debo casarme cuanto antes para dar un buen ejemplo. ¿Tiene alguna sugerencia en mi elección de esposa? No quiero cometer un error en tan importante acontencimiento."
Lady Catherine asintió, "Debe ser una señorita de buena familia, bien educada, y que además este acostumbrada a vivir con ingresos modestos. También debe ser devota creyente... lamentablemente la Srta. Pope ya está comprometida porque era la dama adecuada para usted..."
En el correr de los siguientes días el Sr. Collins le presto más atención a las jóvenes que vivían en los alrededores, y llegó a la triste conclusión que las únicas que reunían los requisitos que Lady Catherine consideraba adecuados ya estaban comprometidas o eran demasiado jóvenes para casarse.
Recordó que su primo, el Sr. Bennet – al que no conocía - tenía varias hijas, y se le ocurrió una brillante idea; estaba seguro que Lady Catherine iba a estar muy contenta...
"... como hombre de la Iglesia es mi deber otorgar una rama de olivo a mi familia, y que mejor forma que casarme con una de mis queridas primas. De esta forma, cuando herede la hacienda no se van a quedar en la calle."
Lady Catherine asintió, "Debe asegurarse primero que sean jóvenes dignas de ser su esposa; ¿Cómo se llama su primo y la hacienda?"
"Se llama Thomas Bennet, y la hacienda se llama Longbourn. Queda en Hertfordshire."
"Bennet..., Hertfordshire... ¿dónde fue que escuche esos nombres?" Después de varios segundos recordó que el apellido de soltera de la nueva Sra. Darcy era Bennet y que vivía en una hacienda en Hertfordshire, y con rencor exclamó, "Sr. Collins ¿cómo se le puede ocurre alinearse con una familia como esa? ¡Son unos indecentes cazafortunas! ¡Una de sus primas tuvo la osadía de casarse con mi sobrino!"
El Sr. Collins empalideció, "No…, no lo sabía, Lady Catherine." Tragó saliva.
Antes que pudiera seguir excusándose, Lady Catherine le ordenó, "Sr. Collins, escúcheme bien, le prohíbo terminantemente que elija su esposa entre esos cazafortunas…"
Después de disculparse profundamente, el Sr. Bennet regreso a la casa parroquial. No iba a otorgarles una rama de olivo a la familia Bennet..., ¡no se lo merecían!
