Desde hacía casi tres meses, el Sr. Bennet tenía fuertes dolores de estómago y de pecho; dos semanas después de la boda de Elizabeth, los dolores se intensificaron a niveles intolerables y además comenzó a perder sangre. Muy preocupado, llamó al apotecario, y el diagnóstico que hizo no fue bueno...
"¿Está seguro del diagnóstico, Sr. Jones? Es muy grave lo que está diciendo." Preguntó muy alarmado el Sr. Bennet.
"Lo sé, Sr. Bennet. Lamentablemente, por los síntomas que usted tiene y la revisión que hice, es muy probable que sea así. Por supuesto, si desea puede consultar con un especialista en Londres para que verifique mi diagnóstico."
El Sr. Bennet asintió y suspiró, "¿Cuánto tiempo usted estima que me queda de vida?"
El Sr. Jones lo miró con tristeza, "Está muy avanzada la enfermedad, no tiene cura, y no hay nada que se pueda hacer. Estimo que un par de meses, a lo sumo seis."
"Tan poco tiempo me queda..." Respiró hondo, "hay alguna medicina que pueda tomar para aliviar el dolor."
"Láudano; es lo único que puede aliviarle los dolores. Pero recuerde que debe tomarlo con mucha moderación."
El Sr. Bennet asintió, "Gracias, Sr. Jones." Suspiró, "agradeceré que por el momento no le diga a nadie que estoy enfermo… Quiero hablar primero con mi esposa y familia."
"No se preocupe Sr. Bennet, cuenta con mi total discreción..."
Después que el Sr. Jones se retiró, Thomas se quedó en su despacho por varias horas haciendo planes, revisando los libros de contabilidad y el inventario de Longbourn. En todos los años que Elizabeth vivió con ellos, logró transferir dinero de los intereses de su dote para la dote de sus hijas. Sus hijas ahora tenían unas 2500 libras de dote cada una de ellas, que era adecuada para que no tuvieran necesidad de trabajar, pero no lo suficiente para atraer el interés de un caballero rico.
Por otro lado, tenía decenas de libros raros y algunas primeras ediciones que no formaban parte del inventario de Longbourn que podía vender, junto con otros objetos de valor. Con ello podría adicionar varios cientos de libras adicionales para su familia.
Con determinación, le escribió una carta a su cuñado el Sr. Gardiner para contarle la triste noticia y pedir su ayuda para vender los libros y objetos valiosos. Posteriormente, llamó a su esposa para tener una seria conversación con ella...
Fanny al ver el rostro de preocupación de su esposo, se puso muy nerviosa, "Sr. Bennet, ¿sucede algo malo? ¿Por qué vino el Sr. Jones?"
"Sra. Bennet, el Sr. Jones vino porque yo le pedí que viniera porque hace meses que me siento mal." La miró a los ojos, "Fanny, es muy probable que tenga cáncer, y de ser así, me quedan muy pocos meses de vida."
Fanny empalideció, "No, no, Sr. Bennet, el Sr. Jones debe estar equivocado. Usted sabe que no puede morirse justo ahora, ¿qué va a ser de nosotras? Vamos a tener que vivir de la caridad de mi hermano, y de Elizabeth. Tiene que ir a Londres a ver a un buen médico…"
"Fanny, cálmate, por favor. Recuerda que tienes 5000 libras, y cada una de nuestras hijas tiene una dote de 2500 libras. Lo que te pido ahora es que me escuches y que hablemos con tranquilidad."
"¿Cómo quiere que hable con tranquilidad? Usted se va a morir, y mis hijas y yo vamos a quedar en la calle... Tengo palpitaciones y todo es por su culpa..." y empezó a llorar.
El Sr. Bennet suspiró, y abrazó a su nerviosa esposa, "Fanny, tranquilízate, por favor. Te prometo que a ti y a nuestras hijas no les va a faltar nada en el futuro. Lo primero que voy a hacer es vender todos los libros que tengo, que varios de ellos son muy caros, y todos los objetos valiosos que no forman parte del inventario de Longbourn para juntar más dinero para ustedes. Además, en la cuenta de Longbourn hay casi 400 libras que las iba a usar para hacer unos arreglos en la hacienda, que se puede posponer para que los haga el Sr. Collins. Te pido que economices lo más que puedas durante estos meses..."
Después de esa seria y triste conversación, Fanny se fue a acostar a su habitación..., estaba muy triste y nerviosa, y ese día realmente tuvo 'palpitaciones'. A pesar de lo que decía su esposo, estaba muy preocupada por el futuro de sus hijas, y en particular de su hermosa Jane que en pocos meses iba a cumplir 23 años.
Sabía que si el Sr. Bennet moría iban a tener que vivir con solo 600 libras al año, y alquilar una propiedad adecuada con pocos sirvientes. Jane iban a tener que estar al menos seis meses de duelo..., y seguramente para ese entonces iba a ser considerada una solterona. ¡Era una desgracia!
