Lágrimas silenciosas
Danile Naey
Una fría noche de invierno luego de casi un año de estar distanciado de su gran amor, SeHun está parado en la esquina de alguna de las calles en Hyundai: bien abrigado, aunque no lo suficiente para soportar el duro frío del invierno, pero no importa en lo absoluto. Tiene una sonrisa en los labios pese a que no es visible a causa del cubrebocas que le tapa la mitad de la cara y a la bufanda negra que junto a la gorra impide que las pocas personas en la calle le reconozcan. Está emocionado y completamente ilusionado: ya que ha sido una temporada muy larga en la que no ha visto y tenido cerca al causante de hacer latir su corazón fuera de lo normal, es tanta la emoción de su cuerpo que no le importa estarse congelando mientras espera.
Ha llegado veinte minutos antes de la hora destinada al encuentro, sin embargo, no espero ni uno más cuando finalmente su mayor aparece bien abrigado y cubierto con lo que sabe es una sonrisa detrás del cubrebocas: lo sabe por la forma en que sus ojos se cierran un poco. Se siente contento de verlo, y eso hace que su corazón se acelere. Su mayor, bajo la luz de la luna es hermoso y radiante, lo sabe incluso si no lo ve del todo. Tarda un poco en reaccionar hasta que finalmente se acerca a abrazarlo con alegría pensando en el tiempo que no se han visto, en las pequeñas diferencias notorias que, con anterioridad, no eran visibles como: que su mayor parece haber perdido algunos centímetros de altura, aunque quizás SeHun ha crecido en ese tiempo. Como sea no quiere detenerse a pensar algo irrelevante pues poseen poco tiempo para disfrutar de su mutua compañía. Agradecido y feliz de que acudiera a la cita, se dispone a llevar a su mayor por las calles de Hyundai hacía su reciente descubrimiento: un restaurante de comida tradicional coreana que está seguro le encantará al mayor. Corre con la suerte de que el lugar abra las 24 hrs, ya que su manera táctica para verse fue hacerlo por la madrugada para evitar ser captados y tener un poco de privacidad.
Recorren un par de calles tomados de la mano manteniendo una conversación ligera en la que la comida es el tema principal. SeHun se siente muy bien porque su mayor incluso se ha quitado los guantes que mantenían sus manos calientes para sentir su piel y sus dedos entrelazados, eso hace a SeHun el hombre más feliz del mundo. Pese a los acontecimientos, su mayor es el mismo de siempre y el cariño entre ellos no parece haber cambiado en lo absoluto.
En el restaurante han tomado una mesa al fondo y lejos de las ventas "por si acaso" y donde son libres de despojarse de lo que cubre sus rostros siendo ese el primer momento que pueden mirarse sonriendo el uno al otro luego de no poder verse. SeHun se fija que una lágrima está a punto de salir de los bellos ojos de ciervo de su mayor, pero la contiene a la perfección y le sonríe tan radiante como lo es él. Ambos están agradecidos, después de tanto tiempo finalmente logran juntarse y tener una comida deliciosa que, como lo supuso, al mayor le ha fascinado. Tienen una conversación tan amena poniéndose al día de sus aventuras, felicitándose por los logros en sus carreras donde: "actuas genial", "brillas como nadie", y "trabajas muy duro"; salen de sus labios ocultando entre líneas un significado más profundo. Ambos están cumpliendo un sueño, alejados de lo que sus corazones realmente desean, pero lo hacen y se miran de lejos cual estrellas en el firmamento. Son el cielo del otro no necesitan más que mirar la estrella más brillante del cielo para saber que todo está y estará bien.
Bebida, charla, jugueteo, coqueteo, y el mundo queda completamente en el olvido. Solo son ellos con sus manos unidas firmemente, sonrisas que trae consigo recuerdos y anhelos. No les ponen tristes aunque si melancólicos.
Es cuando salen del restaurante a altas horas de la madrugada, totalmente en una burbuja de amor cuando todos los sentimientos acumulados en SeHun deciden mostrarse ante el miedo de tener que volver a perder a su brillante y lindo ciervo de una manera que podría ser definitiva. Sin pensarlo detiene sus pasos y se empuja contra el pequeño cuerpo de LuHan, inclinándose para capturar sus labios en un beso que anhelaba desde siempre. Suave, lento, explosivo, dejando todos los sentimientos fluir entre las caricias; está tan inmerso en ese perfecto beso donde fuegos artificiales parecen destellar en sus ojos. Es el beso perfecto en el momento indicado. Es un último beso que sabe a promesa y que pese a que están llorando ambos saben y comprenden el corazón del otro. Hay un abrazo más, uno tan fuerte e inquebrantable como su fe pero fugaz como los sueños. Cinco minutos después su mayor parte de su lado de nuevo dejándolo en una triste realidad: una en la que está solo, una en la que le deja saber que la siguiente vez que lo mire será sonriendo para alguien más.
Al día siguiente unos golpes salvajes en la puerta de su habitación y su celular timbrando constantemente, lo despiertan. La puerta se abre de un golpe y tiene frente a él a los ocho miembros de su agrupaciòn parados frente a él con cara de querer matarlo no sin antes tener una explicación. No comprende que sucede hasta que SuHo, con una mirada de dolor y pena le entrega el periodico abierto en la primera plana mostrando una fotografía de él la noche anterior que tuvo su cita con LuHan. El momento del beso que se dieron ocupa la mitad de la página mientras el encabezado despectivo los acusa furiosamente en cada palabra. Leerlo le enfría el cuerpo en segundos.
Mira la fotografía una y otra vez, está sudando en frío y lo que atina a pensar es que por suerte no se le ve del todo la cara a su mayor y, por la ropa, es complicado saber si es chico o chica. Está metido en un gran lío, no sabe qué tan grande pero con la mirada de SuHo sobre él sabe que está realmente jodido y más cuando lo escucha decir: "Es LuHan ¿verdad?". No lo niega, no puede, no sabe cómo y tampoco es que quiera hacerlo. Un silencio hunde la habitación que sólo es perturbado por su móvil sonando nuevamente: es la compañía para la que trabaja seguramente interesados en verlo y aclarar todo.
Está perdido, aunque existía la posibilidad de hundirse solo.
Es el transcurso al edificio donde trabaja se pone a pensar en LuHan, Se cuestiona si vio la noticia o si piensa decir algo. Su mano empuña su móvil esperando una llamada o un mensaje que le diga que hacer, hacia donde correr o donde esconderse, pero no hay nada. LuHan ha desaparecido totalmente, su intención era hacer y èl debía entenderlo luego de ese beso con sabor a despedida. No quiere hacerlo, es muy necio y caprichoso para entenderlo tan rápido.
En el edificio lo primero que hacen es regañarlo y gritonear juzgando sus acciones. Los demás miembros de su agrupación, EXO, le acompañan en la oficina del CEO juzgándolo porque una cosa es ser atrapado con una chica y otra muy distinta con un chico mayor en en un país donde la homofobia abunda todavía y con quien hace apenas unos meses les traicionó. SeHun guarda silencio aceptando cada palabra, cada regaño e incluso uno que otro insulto; realmente no le importa, si cabeza está pensando en que va hacer ahora. Si deja a la compañía hacerse cargo probablemente LuHan terminará mal, piensa en cómo afectará eso a la carrera de solista, imagina la familia de LuHan va volviéndose loca y su novia: esa que se lo quito, es capaz de arruinar todo para ellos en un ataque de locura.
Por otro lado quiere salir y gritarle a todo el mundo que la persona con la que se besó es LuHan, que es suyo y que ha estado enamorado de él desde que lo miro por primera vez. Librarse de todo ese cúmulo de sentimientos golpeando su pecho, pero… no se atreve. No por él mismo, sino por su mayor, sin embargo, piensa en que tal vez es un ataque repentino de valentía lo que LuHan espera de él.
El ataque de valentía repentino llega y deja de escuchar su alrededor, deja de pensar, deja de esperar algún tipo de señal y solo sale al encuentro de los medios de comunicación afuera rodeando el edificio esperando alguna declaración de mi romance oculto. Sin embargo, así como llegó su golpe de valentía ahora se esfuma abandonandolo con su cobardía. Se encuentra de pie frente a las cámaras ignorando a la gente gritando desde dentro que regrese.
Comienza a romperse lentamente entendiendo que su momento de crecer y de entender lo cruel que es el amor ha llegado. Comprende la parte del amor donde duele y carece de finales felices.
Mira directamente a un punto fijo más allá de los reporteros, inhala y exhala acomodando las palabras a punto de escupir por la boca, sin embargo, una mano se une a la suya apretándole suavemente e invitando a ahogar sus lágrimas incluso antes de dejarlas correr. Reconoce esa delicada mano sujetándolo, aunque desearía que fuera la mano de quien ama, esa que anhelaba con todas sus fuerzas sujetar una vida; lo agradece. Se da valor y piensa que todo eso es por él, por verlo feliz y exitoso. Mandarle un mensaje de que no debe preocuparse por él, que estará bien y será fuerte ante cualquier golpe del destino.
Su alma lo suelta, es momento para su adiós definitivo. Se fuerza a madurar pese a lo que se le rompe internamente.
― La fotografía es real, estoy saliendo con alguien. Hemos sido atrapados antes de poder consolidar la unión. Me disculpo con ustedes por el disturbio ocasionado, planeamos darlo a conocer de una manera distinta, pero ustedes son muy hábiles. Especialmente me disculpo con las fans pensando que no les he fallado por haberme enamorado de una persona realmente grandiosa, me responsabilizo de mis acciones terminando con el amor oculto. Justo ahora… mi lealtad es para Irene.
»Ella ha robado mi corazón desde hace tiempo, me hace feliz y me gustaría contar con el apoyo y la bendición de EXO'L y Reveluv. Prometo hacerla feliz y dar mi todo por todos ustedes. Gracias.
Y es ácido que le quema la boca en todo momento. Apenas termina el discurso se devuelve al edificio sintiéndose enjaulado, ese lugar se convierte en su purgatorio. Se libra de quienes le gritan, huye al lugar secreto donde solía esconderse con LuHan para tener un momento de calma en los días tormentosos. Ese que se convirtió en cómplice de su primer beso, dueño de su promesa de amor ,y ahora es testigo de un corazón aniquilado por no saber ser egoísta, por cobarde.
Se acabó. Así terminaría todo, ¿Lo hice bien Hannie?, se pregunta en voz alta con su soledad haciéndole eco, sus lágrimas corriendo por sus mejillas sin intenciones de detenerse, un hueco en el pecho y un mal sabor de boca que se traga intentando darse confort ante repetirse que hizo lo correcto.
La realidad del último beso se revela ante su dolor, tenía una promesa consigo y aferrándose a ella viviría bien, satisfecho con sus decisiones y encargándose de brillar para su mayor.
―Todo va estar bien, Lu. Ya no soy un niño, soy un hombre, soy suyo y su sonrisa debe vivir eternamente. Viva, brille en su nuevo cielo como nadie más, yo voy a mirarlo cual mortal anhelando tocar su grandeza. Por favor… Lu… sea feliz.―
Es lo último que hay en él, espera de todo corazón ser escuchado y comprendido por su mayor en donde quiera que se encuentre. Entre la desesperación de hacerle llegar sus palabras, tiene la esperanza de ser escuchado por última vez.
La muerte de su corazón no será nada más que polvo besado por el aire.
