Capítulo 6: La tramposa
Estrujándose el oxidado cabello y amarrándolo en un rodete, Rue exhaló. Ya debía teñirlo otra vez.
- Iré contigo. Quiero hacerlo –atajó a Nix antes de que ésta replicase-. No sólo porque alguien ha de enseñarte a patear traseros como se debe... Tuve una visión mientras estabas en Jakku.
Se estremeció. BB8 fijó su fotorreceptor en ella, evaluándola de arriba a abajo. Reprendiéndose el descuido de decirlo frente a él, Rue se cubrió con otra capa de ropa. Aún sentía frío. Nix silbó intrigada.
- ¿Qué viste? ¿Qué se sintió? ¿Tenía que ver conmigo?
La chica negó, frunciendo el ceño. Buscaba la palabra adecuada: Pésimo, terrible, devastador. No reconoció nada de lo que vio al tocar el sable, salvo la nave de sus padres. Maz le dijo que las otras visiones podían ser residuales, memorias de sus antiguos dueños. Y Rue no quería nada con ellos.
- Tragedias que pudieron ser evitadas –murmuró, sombría-. Lo que la Fuerza me mostró no fue agradable, pero me hizo reconsiderar mis prioridades. Quiero hacer justicia, para que el sufrimiento que vi no se repita. Y siento que la Resistencia es el mejor lugar para contribuir.
Nix, quien preparaba su mochila para el viaje a la base rebelde, se detuvo. Arqueó las cejas.
- ¿Y qué hay de Skywalker? Si lo encuentras, podrías convertirte en una Jedi como él.
Rue se mordió el labio. Después de todo lo que Nix había perdido por el mapa, y todo lo que había arriesgado para llevarlo a Takodana, no sabía cómo explicarle que no deseaba seguir aquel camino.
- No piensas ir a buscarlo –leyó la twi'lek en su rostro- ¿Por qué no...?
Las palabras escaparon de sus labios casi por reflejo, interrumpiéndola.
- No soy digna. No después de... -dejó la frase inconclusa, Nix ya lo sabía- ¿Cómo podría...?
- Quizás él no sea tan duro contigo –replicó ésta-. Yo no lo sería. Y tú tampoco deberías.
Por supuesto que Nix con su gran corazón estaba determinada a pensar lo mejor de ella. Suspiró.
- No es solo eso. Abrirme a la Fuerza, dejar que me guíe... ¿y si entiendo todo mal? ¿o si vuelvo a perder el control? Estoy demasiado enojada, no sé si pueda manejar ese poder. Además...
La vio colgarse el bláster en el cinturón. En el fondo, no quería dejarla sola. Le preocupaba lo rápido que confiaba en gente turbulenta, ella incluída. Rue jamás le haría daño, pero ése supuesto rebelde...
- Nix, siento que ése Finn no es quien dice ser. Está ocultando algo.
Ésta, confundida, miró a BB8. El droide trinó algo sobre un riesgo calculado por el bien de la misión.
Luego de ir a la trastienda y enterarse de su inesperada partida, supo en los huesos que ocultaba algo serio. Acechando a Finn, Rue aguardó tras un árbol. Cargando la nave del nuevo jefe, el impostor se veía demasiado despistado como para seducir, y no demasiado orgulloso como para desafiar. Pero no era crimen engañar a un mentiroso. Se soltó el cabello, por si acaso.
- ¡Finn! –gritó en su más convincente tono de doncella en apuros- ¡Finn, ven rápido!
Fueradel refugio de Maz y sus reglas, sabría la verdad. Corrió pasando los límites del castillo, gritó de nuevo y se escondió. En instantes, Finn apareció entre los árboles buscando en todas direcciones. Acercándose por detrás, parte de ella se sintió mal por lo que estaba por hacer. Decidió ser suave.
- ¿Te vas sin despedirte, rebelde? –lo sujetó del hombro, rozando inofensivamente su garganta con un puñal-. Tienes diez segundos para decir la verdad.
Finn se estremeció ante el frío del cuchillo.
- No tienes que hacer esto, no soy tu enemigo –replicó, alzando las manos-. En cuanto me vaya al Borde Exterior, no volverán a escuchar de mí. Lo prometo.
Audaz de su parte negociar desarmado, observó Rue. Su pulso se aceleró ante el reto de hacerlo hablar. Con sus sentidos alerta, se le acercó un poco más, presionando con suavidad la hoja sobre su piel. Tendría que asegurarse de ser tomada en serio, si él no cooperaba. Ninguno lo hacía a la primera.
- Viste el mapa –espetó-. Viste a BB8. Y apestas a culpa. No te irás hasta que yo lo decida.
Se esforzó en sonar tranquila. Tras una breve pausa, lo escuchó suspirar.
- Lo siento –él sí sonaba calmado-. No tengo tiempo para esto.
Finn tiró de su muñeca, torciéndola hasta que la desarmó. El puñal fue pateado lejos y Rue, aún apresada, fue arrastrada frente a él. Se deslizó bajo el brazo que la retenía, alarmada. Le dio un codazo en el diafragma, otro en la garganta, y nuevamente detrás de él, lo hizo caer de bruces retorciendo sus brazos en una llave. Temblando ligeramente, la chica se contuvo de hacerle más daño.
No debió ser suave. Esperaba forcejeo pero no reflejos tan rápidos. Rue entrecerró los ojos. Finn estaba entrenado en combate, los movimientos le eran familiares. La idea la inquietó profundamente.
- Te quedan dos segundos –siseó, bajo y amenazante-. ¿Cómo llegaste a Nix? ¡Habla!
Impaciente, presionó uno de los brazos torcidos del joven.
- ¡Agh! No confías en mí, lo entiendo. Pero antes de ponerme un cuchillo en el cuello, yo venía aquí a ayudarte. ¿Te parezco el tipo malo? Suéltame y te diré lo que quieras saber.
Rue vaciló. Finn mentía y algo remordía su conciencia, pero no parecía un mal tipo como los que solía enfrentar en los niveles bajos. Recelosa, lo giró para estudiar su rostro. Lo liberó a regañadientes.
- No eres un rebelde –espetó-. ¿Quién eres, y por qué mentiste?
Tras evaluarla con la mirada, Finn se incorporó, sobándose las articulaciones forzadas.
- Era un stormtrooper. Me alié con Poe para huír de la Primera Orden, y el resto es como Nix contó. Mentí para irme de Jakku, y seguí mintiendo para no decir que vi cuando mataron a su familia –vaciló-. Era mi primera misión y no pude disparar, pero tampoco pude salvarlos. Nadie hubiera podido.
Rue quedó muda de asombro. Esperaba de todo, menos otro stormtrooper con una consciencia.
- Creí que pondrías a Nix en peligro –murmuró a modo de disculpa-. Es mi única amiga.
- ...me pregunto por qué... -resopló éste, irónico.
La chica se mordió la lengua, no sólo porque se sentía en deuda con Finn por atacarlo, sino porque ahora que conocía su verdadera identidad, sabía exactamente qué hacer con él. El joven echó a andar a la nave. Rue lo siguió de cerca, recogiendo y guardándose el puñal en la bota. No lo dejaría escapar.
- La Resistencia tiene que saberlo, y Nix también –lo apremió.
- Díselo tú, no me importa –replicó, acelerando el paso al verse seguido-. Yo me largo de aquí.
- ¿Por qué? –insistió, vehemente- Finn, ¿te das cuenta de lo que acabas de hacer?
- ¿Qué acabo de hacer?
- Desafiaste a toda una organización militar que creyó que nadie, nunca, los dejaría.
A regañadientes, Rue reconoció admirarlo por eso. La Primera Orden no tenía desertores. Nadie sabía qué tramaban. Y ahí estaban ellos, perdiendo el tiempo en Takodana. Debían llevarlo a la base.
- Otra razón para irme –bufó Finn-. Con el tipo de gente que vi en la taberna, la Primera Orden ya debe estar en camino. No querrás estar aquí cuando eso pase. Nos matarán por ese droide.
Él no entendía lo que estaba en juego. Rue se esforzó en moderar su ímpetu al cerrarle el paso.
- Nix y yo conocimos a un desertor días atrás. Él murió en un tiroteo sin llegar a la Resistencia, pero tú aún puedes divulgar lo que sabes, y exponer los planes de la Primera Orden. Ven con nosotras, podrías llevar a otros a hacer lo mismo...
Si bien esto captó la atención de Finn, habían demasiadas dudas en su mirada.
- No soy un héroe. Estoy aterrado. Tú y Nix piensan que desafiar a la Primera Orden es toda una hazaña, pero no conocen el precio. Lo cierto es que para un traidor como yo, la muerte es el castigo más clemente. Y creo que deberían saberlo antes de unirse a la Resistencia.
Rue podía no sólo entender sino sentir el miedo de Finn. En la Fuerza; esa energía que todo lo unía, y de la que ella ya no podía escapar. Quizás por esto supo exactamente qué decir a continuación:
- También estoy aterrada –confesó, muy a su pesar-. Sé de lo que son capaces, lo he vivido. No soy una desertora, pero sé que si huyes aceptando sus abusos, el miedo te seguirá donde sea. Piénsalo. Podrías hacer una diferencia en la vida de tantas personas...
Finn la miró conflictuado, y Rue sintió que tendría que esforzarse. Tras años de exponerse a los fulanos más repulsivos de Coruscant para superar sus propios miedos, le pareció que aquel sería un buen momento para dar un paso más, y tenderle la mano. A él, un hombre y un ex soldado.
- Ven con nosotras –insistió-. Nadie te obligará a quedarte en la base rebelde. Yo no les dejaré.
Rue le sostuvo la mirada, decidida a hacerlo su aliado. Y es que aclarado todo, parecía decente. El rostro del joven se suavizó. Luego de una larga deliberación, él decidió tenderle la mano de vuelta...
...una terrible sensación la inundó antes de poder tocarse. Se llevó la mano al pecho, desorientada.
- Algo anda mal –susurró.
¿Su madre? ¿Nix? No. Algo mucho más grande. Instintivamente miró al cielo. Una estrella roja resplandecía en medio del día. Estaba por señalársela a Finn cuando notó que éste ya la veía con expresión horrorizada.
- Es la Nueva República –jadeó.
- ¡Atrapa!
Nix tuvo que hacer malabares para no tirar la pesada arma al suelo. Maz la observó sin juzgar. Ése cañón blaster era tres veces más grande que el de su cinturón. A su lado, BB8 trinó dándole ánimos.
- Aprecio la confianza de ambos, pero no creo que...
- Tonterías. Si vas a unirte a la Resistencia, has de practicar con distintas armas. He sentido una perturbación en la Fuerza, una grande. Debemos estar listas para lo que sea.
Nix evaluó el rostro de Maz. Debía ser serio. En eso, Finn y Rue irrumpieron en el salón. La chica se abalanzó sobre el bar y de detrás del mostrador sacó sus espadas, dos blasters y una botella. Se sirvió un trago de ésta antes de ir con ellos, ofreciéndoles el licor con expresión sombría.
- Les hará falta –explicó, haciéndole una seña a Finn con la cabeza.
- La Primera Orden destruyó Hosnian Prime –anunció él.
Nix dejó caer el blaster de la impresión. A su alrededor, los fisgones que escuchaban dejaron lo que hacían para mirarlo. Revisando la HoloNet, un quarren soltó una exclamación. Un cataclismo de orígenes desconocidos había volado todo el sistema. Sentado junto a ellas, Han Solo corrió a la salida.
- Leia...
Maz agarró la botella, le dio un sorbo y fue tras Han. El rumor se esparció por el salón, y en instantes todo el mundo estaba afuera mirando el destello rojo en el cielo. La Nueva República ya no existía. Tan solo verlo con sus propios ojos hizo que Nix reaccionara.
- ¿Ya perdimos? –preguntó con un hilo de voz- ¿Eso fue todo?
BB8 silbó con preocupación. Los rumores de la taberna eran ciertos. Pero cuando Quinn contó que la Primera Orden tramaba algo, ella jamás imaginó que sería así de grande. Maz se acercó a los tres jóvenes con una expresión cargada de propósito.
- La lucha apenas empieza. La Resistencia necesitará ese mapa ahora más que nunca. Deben llevar a BB8 por una ruta segura, la Primera Orden se despliega mientras hablamos. HURID ya ha reabastecido la Reina de Naboo...
- ¿Qué hacen ahí parados? –espetó una voz acercándose- ¡Tendremos compañía muy pronto!
Tras ella, Han Solo reapareció con un bláster en cada mano, y un wookie armado tras él.
- ¡Ah! Ya era hora de que mi novio apareciera –soltó Maz pese a su tensión-. ¿Piensan unirse al desmadre? ¡Será como en los viejos tiempos!
- Sólo hasta que estos chiquillos lleguen a la Resistencia en una pieza –bufó Han-. Luego nos vamos, y lo digo en serio, Maz.
El wookie, quien Nix supuso que sería el famoso Chewbacca, bramó algo que ella no entendió. Lamentó no saber Shyriiwook, pero parecía dispuesto a pelear. Un zumbido mecánico fue arrastrado hacia ellos por el viento. Seguido de otro. Y otro. Ella palideció al reconocerlos de Jakku. Desde el horizonte, una flota de cazas TIE se aproximaba a gran velocidad.
- Cambio de planes –gruñó Rue al divisarlos-. Nos quedamos a volar a esos bastardos.
- Esto no era parte del trato –saltó Finn-. Tenemos que irnos, donde sea, pero ahora.
- Rue...
Lo que fuera que Maz iba a decirle, Nix nunca lo supo. Y es que en cuanto los alarmados clientes del castillo empezaron a huir en sus naves, los cazas abrieron fuego. El mensaje era claro: nadie se iría de Takodana. Las naves derribadas cayeron con estruendo.
- Estoy demasiado viejo para esto... –suspiró Han, irritado. Chewbacca gruñó a su lado.
- ¡Váyanse, los distraeremos! –les gritó Maz.
- Son demasiados para escapar –replicó Rue-. Tendremos que derribar algunos primero.
Un caza pasó zumbando por sobre sus cabezas. El cañón bláster desapareció de las manos de Nix y su amiga disparó a la nave. El TIE cayó haciendo espirales, pero la emboscada de otro los obligó a refugiarse tras los muros del antejardín. Un láser derribó con estrépito la gran estatua de la entrada, y sólo entonces la twi'lek distinguió que el monumento era una escultura en piedra de Maz.
- Mala idea –reconoció Rue con una mueca, devolviendole el arma-. Lo siento.
- ¿Tú crees? –soltó Finn, alterado-. ¡Ahora estamos atrapados!
Asomándose por el muro de piedra, Nix distinguió unas lanzaderas tocando tierra. Maldijo al ver que albergaban un ejército de blanca armadura. Ella, que sólo había visto tal cantidad de soldados en holovideos, se sintió en tiempos del Imperio. Debían irse. Se cubrió justo a tiempo de un disparo.
- Stormtroopers -anunció con la respiración acelerada-. Muchos. Tenemos que llevar a BB8 fuera de su alcance, antes de que nos rodeen. ¿Y si usamos la puerta secreta para alejarnos?
Ante los disparos que empezaron a lloverles desde fuera, BB8 indicó que su idea arrojaba menos probabilidades de morir. Quienes resistían el arresto eran abatidos afuera. ¿Habría sido así en Tuanul? Sus rodillas se aflojaron. No hay emoción, hay paz... recitó, en orden de calmarse.
- Si no pueden salir del planeta... –indicó Maz disparando, un blaster en cada mano- escóndanse en la cueva hasta que se vayan.
- ¿Una cueva? ¿Es en serio? –Finn no disparaba- Nos rastrearán al terminar con el castillo.
- Los radares no funcionan en el mineral de la cueva. ¿Con quién te crees que estás hablando? ¡Esconder cosas es mi trabajo! Esperen ahí.
Los TIE sobrevolaban los alrededores. Tendrían que ir con cautela. Mientras tanto, un grupo de huéspedes se apostó a ambos lados de la entrada para repeler el avance de los soldados. Emmie se instaló desde una terraza a disparar enemigos, silenciosa y letal. Aprovechando la cobertura, Nix corrió hacia el interior seguida de cerca por BB8, Finn, Rue y Maz.
- Pero no puedo dejarte así –oía a Rue protestar a sus espaldas-. Este también es mi hogar...
Una sacudida los obligó a frenar para afirmarse. Del techo cayó un polvillo. Habían disparado a la fortaleza. Nix se volteó a ver a sus amigos. BB8 estaba entero. Finn estaba aterrado. Rue miraba suplicante a su madre, totalmente ajena al estruendo.
- Ambas sabemos que ya no lo es –Maz les instó a seguir-. Pero a donde sea que vayas ahora, recuerda que siempre seré tu madre. Recibiremos refuerzos pronto, estaremos bien. ¡Váyanse!
Nix agarró a Rue y fue a la bodega por la que entraron al llegar. Ése lado del castillo aún estaba despejado. Tras bordear el resbaladizo muro de piedra, corrieron al bosque. A medio camino una explosión les hizo volar por los aires. Nix cayó sobre un arbusto junto a BB8, y desde ahí vio como un TIE maniobraba para volver a cargar contra ellos. Aturdida, ayudó a su amiga a levantarse.
- Estoy bien –se apuró a decir ésta, mientras se refugiaban en el bosque-. ¿Dónde está Finn?
Nix buscó a su alrededor. No había rastro de él. Iba a devolverse cuando Rue señaló un hueco entre los árboles. A través de éste, la twi'lek vio como Finn corría al castillo con el caza ya casi sobre él. Lo vio arrojarse a la puerta secreta justo antes de que un rayo la volviera escombros. Vio toda esta escena con la angustia oprimiéndole el pecho.
- Tenemos que volver por él. ¡Lo van a atrapar!
Pese a sus intentos por regresar, Rue tiraba de ella en la dirección opuesta.
- Los stormtroopers se acercan y esconder a BB8 es tu prioridad. Finn estará bien con Maz.
Era un juego sucio, recordarle que era responsable del droide. Nix protestó ante la frialdad con la que dejaban a Finn, pero Rue no la soltó, arrastrándola con una fuerza impropia a su tamaño. Llevaban un buen tramo ya cuando ésta se detuvo abruptamente. Nix y BB8 por poco se estrellan contra ella.
- Pensándolo mejor... –titubeó- Iré por él. Adelántense a la cueva, no salgan hasta que volvamos.
Nix alzó las cejas ante el cambio de actitud. Se cruzó de brazos, mirándola con escepticismo.
- ¿Por qué irás tú? Ni siquiera te gusta Finn, dejaste eso más que claro al abandonarlo.
- Y eso estuvo mal –dijo ésta, desviando la mirada-. Por eso yo iré por él.
- ¿En un lugar plagado de stormtroopers? Iré contigo.
- Debes mostrarle el camino a BB8. Tengo un bláster, dos espadas y mis puños. Estaré bien.
Desde abajo, el droide alternaba su fotorreceptor entre una y otra mientras discutían. Pálida, Rue no dejaba de mirar atrás. Algo andaba mal.
- Entonces dejemos a BB8 en la cueva. Luego volvemos por Finn –insistió-. No te dejaré ir sola...
Rue siseó irritada. La tomó por los brazos y la miró a los ojos, directa e intensamente.
- No puedo defenderme y protegerte a la vez. Ve a la cueva, ¡ahora!
- Voy a la cueva. Ahora.
Sintiéndose extraña Nix le dio la espalda a Rue, y no se detuvo hasta estar en la cueva. Confundida, intentó comprender cómo había cedido tan abruptamente, y con algo tan importante como dejar a su amiga sola. BB8 le dio unos empujoncitos en las pantorrillas para que se refugiaran más adentro.
Aún desconcertada, subió a su nave. Tal y como Maz dijo, la Reina estaba reabastecida de combustible y provisiones. Sentándose en el puesto del piloto, sintió una oleada de afecto por la anciana, y deseó retribuir sus atenciones algún día. Incluso su mochila estaba ahí, como si le hubieran leído la mente... Entonces Nix comprendió lo que le había pasado. Lo que Rue le había hecho.
- ¡Tramposa! –exclamó, y su indignación hizo eco en la cabina- ¿Un truco Jedi? ¿¡En serio!?
¿Acaso ella había hecho eso...? Con sentimientos encontrados, Rue vio a su amiga marcharse. Se estaba fortaleciendo, Maz tenía razón. Lo que por años creció dentro de sí ahora se estaba desatando. Y entre el miedo, la rabia y su cariño por Nix, lo había usado para persuadirla de irse. Frunció el ceño. Esperaba ser perdonada, pero no podía exponerla a eso que sintió en la Fuerza, acercándose.
Una presencia intensa, fría. Se estremeció al volverse en esa dirección.
Lo cierto era que jamás pensó en ir por Finn, éste les había traicionado al huir. Pero sintiendo esa presencia oscura cerca comprendió que lo único interponiéndose entre ésta y Nix, era ella. La twi'lek no se habría ido sabiendo aquello, así que tuvo que mentir. Ahora debía ser fuerte. Respiró profundo.
Desenvainó las espadas colgadas a su espalda, y dejó que sus silenciosos pies la llevasen por el bosque. La espera fue eterna. Unos pesados pasos la alertaron, y se escondió tras un grueso tronco justo a tiempo para verlo pasar de largo. El hombre de negro de su visión. Su pulso se aceleró. Se aferró a sus espadas con más fuerza, yendo por donde éste había desaparecido.
- No eres la twi'lek que busco.
Rue pegó un salto al escuchar una distorsionada voz tras ella. Se volteó con las espadas en actitud defensiva y su expresión más fiera. Iba tras Nix. No lo dejaría pasar. El gran hombre ladeó su cabeza enmascarada. Un destello de luz rojo, y las hojas de sus espadas cayeron sobre la hierba.
Retrocediendo, Rue soltó las inservibles empuñaduras y sacó el bláster de su cinturón. Pero cada disparo que daba era desviado con un sable de luz. La chica siseó frustrada y echó a correr lejos de Nix esperando que la siguiera, pero sus extremidades se acalambraron y su cuerpo entero se paralizó. Intentó controlar su creciente espanto mientras lo oía caminar hacia ella. Él lo estaba provocando…
- Pero veo que sabes de quien hablo.
El calor del sable de luz junto a su cuello la hizo estremecer. Pese a sentir su pulso en los oídos, Rue guardó obstinado silencio, luchando por mover aunque fuese un dedo. No se rendiría sin pelear. Al ver que intimidarla no surtía efecto, el hombre en la máscara guardó el arma. La rodeó con lentitud para ver su rostro, y extendió una gran mano hacia ella, acercándola a la altura de sus ojos.
- Tócame y te cortaré –le siseó, alertada por la cercanía.
- ¿Ah, si? –se burló éste- ¿Cómo, exactamente?
Reaccionando ante el desagrado en la voz de Rue, su mano enguantada le rozó la mejilla. Furiosa por la transgresión, ésta intentó morderlo, pero los reflejos del desconocido fueron más rápidos.
- ¿Acaso no sabes quién soy? –ella lo fulminó con la mirada- ¿Quién eres tú, de todas formas?
No volvió a tocarla, pero su mano extendida regresó justo sobre su sien. Se sintieron como espinas en su mente, y recuerdos aleatorios de su juventud surgieron invocados por él. La invasión le generó náuseas, trayendo consigo imágenes del Escuadra Civil en la trastienda, sus vómitos tras la presentación y el destrozado sótano de Maz cuando ella...
- NO –rugió, debatiéndose por mantener aquella escena en el olvido.
Pensó en cualquier otra cosa, y el hombre aprovechó de revolver en sus recuerdos. Las espinas se enredaron en torno a la imagen del perfil de Nix, iluminado por la luz azul del mapa de BB8. Desesperada, Rue se resistió a pensar en ella, pero su captor pareció satisfecho con el hallazgo.
- Has visto el mapa –le escuchó decir, antes de que todo se fuera a negro.
