Capítulo 7: Una divergencia
Su labial cayó al suelo partiéndose en dos. Con dedos temblorosos, Quinn lo recogió. Días atrás, Jinx había muerto acribillado, y Nix y Sun habían desaparecido junto a toda la Escuadra Civil. A nadie parecía importarle. En el bajo Coruscant, la vida seguía por y a pesar del crimen, pero en medio del ruidoso camarín de la taberna del Jizz, la pantorana vio en su lápiz roto un mal presagio…
- ¡Diez minutos, chicas! –apremió madam Shi, ronca. Aún no encontraban reemplazo para Jinx.
Estaba pidiendo labial a Freya, cuando un estampido afuera la interrumpió. Voces difusas llamaron su atención. Se giró, intentando descifrar lo que decían, pero el bullicio adentro era demasiado fuerte.
- ¿Alguien más escuchó eso? –preguntó al aire. Solo Freya atendió-. Hay gente gritando afuera.
- ¡SILENCIO! –exclamó su amiga- ¡Algo ocurre afuera!
Aún con la reciente conmoción del tiroteo, el elenco calló, permitiéndoles oír tanto la música de la taberna, como la del exterior. Quinn sintió su piel erizarse con la melodía, y Freya la miró sombría.
- Solo están celebrando –dijo una chica-. Habrán ganado su carrera de speeders, o algo así.
- ¿Hablas en serio? –Freya se volteó a ésta con tono grave- ¿No reconoces ese himno?
El silencio que siguió fue casi tan aterrador como sentir que la caravana se acercaba. Todas ahí eran jóvenes, pero ¿realmente nadie recordaba? Profundamente inquieta, Quinn se dirigió al resto.
- Es el himno del Imperio. La Nueva República prohibió su reproducción en espacios públicos después del Concordato Galáctico de… –alguien la abucheó-. ¡Hablo en serio, algo anda mal!
Como probando esto, afuera se sintieron pequeñas explosiones. Sonaban como fuegos artificiales. Escuadra Civil jamás había sido tan osado alabando al Imperio. Asumiendo que se trataba de ellos...
- ¿Puede alguien revisar la HoloNet…? –preocupada, Quinn se arrebujó en su bata.
Ante la escalofriante indiferencia del grupo volviendo a sus quehaceres, Freya se paró a sintonizar las noticias en un holovisor empotrado a la pared.
- La señal de Hosnian Prime está caída… -observó-. Kriff.
Quinn saltó a leer lo que la hizo maldecir. Un canal de Chandrila informaba que un cataclismo había arrasado el sistema Hosnian. Se cubrió la boca. Tras ellas, el elenco se amontonó a mirar. La tragedia aún tenía origen desconocido, pero ella sabía mejor. Ése era el gran ataque de la Primera Orden. El que Jinx y el desertor no pudieron prevenir. Sin la Nueva República, la galaxia ahora estaría indefensa.
Se escucharon disparos desde adentro de la taberna.
Cegado por una nube de polvo, Finn se levantó y trastabilló fuera de la bodega. El castillo se caería a pedazos con él adentro, pero incluso eso era mejor que volver a la Primera Orden. El suelo se sacudió bajo él tras una nueva explosión. Quizá moriría ahí. Nix y Rue no tendrían tanta suerte...
Podía oír los disparos afuera. Las había abandonado. No lo planeó, tan solo reaccionó a correr del caza que intentaba matarlo. Se apoyó en la pared, recuperando el aliento. Él no era nada más que un desertor asustado, rogando para que los refuerzos llegasen antes de que el castillo colapsara.
- ¿¡Quién está ahí!? –gritó una voz amortiguada- ¡Ayuda!
La voz pertenecía a Maz Kanata, tras una entrada obstruída por escombros. Sonaba ilesa. Un estallido estremeció la fortaleza hasta los cimientos, y Finn se precipitó a remover las rocas del acceso. Las palabras escaparon de sus labios al verla asomarse por un orificio del porte de su puño.
- Un caza nos emboscó. Nos separamos. Entré en pánico. Corrí de vuelta. No pude… lo siento.
La anciana lo miró fijamente a través de las rocas, sin juicio en su expresión. Eso sólo lo hizo sentir peor. Continuó removiendo escombros para soportar su propia vergüenza. Maz le habló con suavidad.
- He de decir que me sorprendió verte de nuevo tan pronto. ¿Por qué volviste con Rue?
Distraído por la pregunta, una roca cayó sobre su pie. Entre maldiciones reconoció que también le sorprendía, a regañadientes atribuyó su regreso a la gruñona amiga de Nix. Oyó un estruendo metálico afuera, una nave se había estrellado cerca. Con manos temblorosas, volvió al desentierro.
- Ella me convenció. Me hizo sentir que era lo correcto, pero no pude seguirlas. No soy tan fuerte.
Y ahora su única expectativa era salir vivo de ahí. No le gustaban sus posibilidades, pero menos le gustaba la idea de caer en custodia de la Capitana Phasma y su programa de reacondicionamiento.
- Ella te hizo sentirlo, pero tú actuaste y volviste. Y ahora te quedas para ayudarme. ¿Por qué?
El joven frunció el ceño. No entendía a qué quería llegar. Otra explosión soltó una nueva nube de polvo sobre ellos, pero la tarea de liberar a la anciana le daba algo en que centrarse. Y hablar ayudaba.
- No estaría bien dejarte aquí. Además, no es que tenga otro sitio a donde ir. Nos asedian.
- Cierto –concedió con admirable calma-. ¿Pero cómo distingues tú, entre lo bueno y lo malo? No me malinterpretes, en mi experiencia, los desertores tienen las respuestas más curiosas.
Expuesto, Finn se sonrojó. Ella también sabía que era un desertor, pero como Rue, veía en él algo más. Suspiró, sin saber la respuesta. La Primera Orden no incentivaba ese tipo de cuestionamientos.
- No lo sé… a veces pasa. Es como un sentimiento… –bufó- No tiene ningún… ¿sentido...?
Unos guijarros se elevaron ante sus ojos, ampliando la abertura que estaba haciendo. Boquiabierto, Finn se apartó unos pasos. La mano de Maz se extendía hacia los escombros, empujando algunos como por medio de una fuerza invisible. De no haber visto a Kylo Ren haciendo algo similar con un rayo blaster en Tuanul, se habría creído loco. Las rocas cayeron con suavidad tras unos instantes.
- Deberías confiar en ese sentimiento más a menudo –replicó Maz, arrastrándose por el agujero.
- Eres como Ren… –susurró, sintiendo erizarse la piel de sus brazos.
- No soy tan fuerte como él –resopló, apenas podía pasar-. Pero conozco la fuente de su poder.
- ¿La Fuerza? –asombrado, la ayudó a salir de los escombros- ¿Entonces todo eso es verdad?
La Primera Orden catalogaba la Fuerza, los Jedi y los Sith como ideas retrógradas y superstición para las masas, sin embargo él sabía lo que había visto, en Kylo Ren y en Maz. No sería la primera vez que sus superiores le mentían con el fin de controlarlo. Le dijeron que Tuanul albergaba terroristas.
- Oh, la Fuerza es muy real. Un campo de energía que fluye a través de todo ser vivo. A veces, si estamos dispuestos a ver, puede guiarnos a nuestro verdadero propósito. Por lo que oí, eres bueno para ayudar a desconocidos. Me hace pensar que la Fuerza te trajo aquí por una razón.
- ¿Por qué? ¿Cuál razón?
Finn aguardaba la respuesta con el alma en un hilo. De pronto algo encajaba dentro de sí como haciendo click. Para su desilusión, Maz se encogió de hombros, lanzándole una mirada cómplice.
- ¿No sería emocionante averiguarlo? Cualquier miedo, bajo las motivaciones adecuadas, es posible de vencer. Justo como ahora. ¡Mírate! ¿A dónde se fue…?
Era cierto. Había olvidado lo aterrado que estaba tan solo minutos atrás. Un estruendo, más cerca que los anteriores, les puso en guardia. El castillo colapsaba. Maz leyó la ansiedad en su rostro.
- Será mejor que salgamos -lo guió por el laberíntico pasillo-. Aún puedes alcanzarlas, si es lo que deseas. Dadas las circunstancias, siento que estararías mejor con ellas…
La anciana se detuvo en seco, descolgándose el blaster del cinturón. Finn la imitó mirando hacia donde ella hacía. La puerta del salón había sido derribada, y por ésta entraban dos stormtroopers.
En un parpadeo Maz abatió al que tenía más cerca, pero Finn vaciló. Por un momento al verlos se había sentido a salvo. El soldado le disparó. Un dolor agudo le quemó el hombro al mismo tiempo que la anciana salía en su defensa. Su atacante se desplomó. Ésta se volteó a verlo, apenada.
- Sé que esto es difícil para ti, pero ellos no tendrán la misma consideración. ¿Estás bien?
Afortunadamente, el rayo solo lo rozó. Finn asintió, asumiendo que ahora era un traidor y así lo tratarían: sin piedad. No había otra opción… Sabía por experiencia que los habían entrenado para obedecer, pero tal y como tuvo que hacer al huír con Poe, en orden de sobrevivir, tendría que disparar.
Otros seis soldados irrumpieron al salón, Finn y Maz se cubrieron tras el mostrador justo antes de recibir una ráfaga de disparos. Con el corazón en un puño, el joven se asomó por un extremo y cargó con el que tenía más cerca. Su rayo atinó de lleno en el pecho del soldado, dándole una muerte rápida. No se sintió como una victoria. Pasó al siguiente con similares resultados. Y al siguiente. Y al siguiente.
Una vez libres, salieron al jardín que aún refugiaba sobrevivientes. Finn contó siete, Chewbacca y Han entre ellos, pero sin rastro de las chicas. Un escuadrón apostado fuera de los muros los vio y disparó contra ellos. Siguiendo a Maz, se pegó a la pared interior para cubrirse.
El castillo ya no temblaba, pero el silbido y estruendo de las naves aún sonaba cerca. No fue hasta que miró al cielo que notó que los refuerzos habían llegado. El alivio que lo inundó casi le hizo olvidar el ardor sobre su brazo izquierdo. Quizás y solo quizás, tendrían una oportunidad de ganar.
Los X-Wing de la Resistencia combatían parejos con los TIE de la Primera Orden. Vio una nave rebelde hacer piruetas sobre el castillo, derribando en la misma maniobra a varios cazas TIE. Ése era el mejor piloto que había visto en su vida. La acrobacia lo distrajo del escuadrón que intentaba abrirse paso adentro de las murallas. Inspirado por la idea de salir vivo de ahí, se unió a la defensa del fuerte.
- ¡Te tomaste tu tiempo! –gritó Han a Maz, luego lo vio- ¿Tú de nuevo? ¿Dónde están las chi…?
Un rayo zumbó junto a su rostro. Han se cubrió tras el muro tanteando sus bolsillos, y de uno sacó un mini explosivo. Parecía sorprendido de tenerlo. Se encogió de hombros, lo activó y lo lanzó fuera del jardín. Con la explosión los disparos cesaron, pero unos TIE retomaron el ataque a la fortaleza.
- ¿Y bien? –lo apremió, viendo como los cazas volvían- ¿Lograron llegar a la cueva?
Un TIE abatido se estrelló contra la torre central del castillo, derribándola hacia el lago con un ruido ensordecedor. Finn no supo qué decir. El wookie junto a él podría partirle el cuello con las manos, se le ocurrió que definitivamente lo haría si escuchaba que las había dejado a su suerte.
- Se separaron –se le adelantó Maz-. Ya tengo lo que buscaba, podemos irnos ahora. ¡Emmie!
La droide bajó de la terraza con sorprendente agilidad. Aprovechando la confusión, corrieron al bosque refugiándose entre escombros y naves caídas. A medio camino Finn notó que las tropas se replegaban. Presa de un mal presentimiento, redujo el paso. Buscó las naves de transporte en tierra, y reconoció entre ellas la de Kylo Ren.
Y al aprendiz oscuro subiendo a ésta, cargando en sus brazos a una chica inconsciente.
- Es Rue… -se volteó a alertar a los demás- ¡Tiene a Rue!
- ¡NO! –rugió Maz.
La anciana hizo un ademán de ir por ella, pero un pálido Han la detuvo. Maz lo mordió para liberarse y echó a correr, pero Chewbacca fue más veloz y entre gruñidos la inmovilizó. Finn la vio debatirse con fiereza aún cuando la lanzadera alzó el vuelo y se alejó, seguida de las naves de la Primera Orden.
- Nix y el droide –balbuceó, conmocionado-. No los vi entrar a la nave.
O habían logrado escapar, o no habían sobrevivido. Buscó la mirada de Han, pero éste se veía tan desolado como Maz. Se sintió responsable, las había abandonado. Se le hizo un nudo en la garganta pensando en lo indefensa que se veía Rue en los brazos de Ren. ¿Cuántos niños más se llevaría la Primera Orden? La anciana se zafó del wookie, mirando el cielo con lágrimas en los ojos. ¿A cuántas otras madres les rompería el corazón? Su propia madre entre ellas, una que Finn ni siquiera recordaba.
- Iremos por Rue –prometió antes de siquiera pensarlo-. Ayudaré. Haré todo lo que pueda.
- Yo también –murmuró Han con voz ronca-. La traeremos de vuelta, Maz.
Chewbacca gruñó reconfortándola. Maz tardó en componerse, pero cuando habló, su voz no vaciló.
- Por supuesto que la traeremos. Pero necesitaremos ayuda de la Resistencia para llegar donde la lleven –Maz dirigió a Han una seria mirada-. Y tenemos que hablar con Leia. Es importante.
Éste asintió en silencio. Naves rebeldes se apostaron no muy lejos, desplegando una búsqueda de sobrevivientes. Viendo esto con expresión sombría, Han avisó que volvería pronto y fue a encontrarlos.
- Con algo de suerte, Nix y BB8 estarán en la cueva –murmuró Maz, afligida-. Iré a revisar.
- Iré contigo –se apresuró a decir. No quería quedarse a solas con el wookie que lo miraba fijo.
Atravesando el bosque con la callada anciana, Finn exprimía sus sesos buscando formas de sacar a Rue de la base Starkiller. Ahí era donde llevaban a los prisioneros importantes. El que Kylo Ren se la llevara personalmente debía hacerla importante, ignoraba el porqué. Pero todas sus ideas eran suicidas. No bastaba con la Resistencia, haría falta un milagro para lograr un rescate así…
Disparos los recibieron desde el interior de la cueva. Estos cesaron en cuanto Nix los reconoció. Por un momento, Finn creyó que lo lastimaría por mentirle, luego cayó en la cuenta de que aún lo creía un rebelde. La twi'lek salió a su encuentro con una sonrisa de alivio en su rostro, pero ésta se desvaneció al notar que Rue no iba con ellos. Cerró los ojos, respirando profundo.
- ¿Qué pasó? –preguntó, y su voz tembló- ¿Dónde está ella?
Nix chequeó el hiperpropulsor por enésima vez. Seguía en orden. Su mirada vagó insatisfecha por el tablero. Los sensores estaban limpios, el tanque de combustible lleno, la ruta de hipervuelo a punto, hasta el depósito de basura estaba vacío. Se levantó buscando algo más que hacer mientras seguían en el hiperespacio.
- Ya estás haciendo todo lo que puedes –le dijo Maz-. Paciencia. Necesitas volver a ti misma.
Ésta meditaba en el asiento del copiloto. Si Nix se sentía ansiosa por Rue, no podía imaginar cómo se sentiría ella. Esa anciana era la persona más fuerte que conocía. La twi'lek volvió a sentarse y respiró profundo, intentando dejar ir la emoción. Pero la misma idea volvía a su mente, una y otra vez.
- Rue sabía a lo que iba, y fue de todas formas. Admiro tu paciencia. Me enfada que me haya influenciado para irme, pero más lo hace saber que de quedarme ahí, nada habría cambiado.
Ella sabía que no habría podido contra Kylo Ren. Rue había tratado y fallado. El aprendiz oscuro que se la llevó era el mismo que mandó a matar a su familia, pero incluso si quisiera vengarse, y no pensaba rebajarse a eso, Nix no tenía la fuerza para enfrentarlo. Y odiaba sentirse así de inútil.
- Seré honesta, yo también estoy preocupada –dijo Maz con sus ojos aún cerrados-. Pero no te equivoques, Nix. Tú y yo conocemos un lado frágil de Rue, pero ella no es frágil. Haremos nuestra parte para encontrarla, y ella hará la suya de resistir. El resto, es voluntad de la Fuerza.
Nix suspiró, sopesando estas palabras. Su misión ahora era llevarlos a salvo a la base rebelde. Al menos eso estaba bajo su control. O de su ilusión del control. Se preparó para salir del hiperespacio.
D'Qar les recibió con un cinturón de asteroides. Agradecida de tener algo que hacer, evadió las rocas potencialmente peligrosas con facilidad. La Reina obedecía sus comandos como una extensión de ella misma, y en poco tiempo las dejaron atrás. Se adentraron a la atmósfera de un verde planeta. No había nieve como ella imaginó, pero si suaves colinas que albergaban la base en su interior.
El campo de aviación rebelde estaba repleto. Al bajar de su nave, Nix sintió que a donde fuera que miraba, las personas se ajetreaban bajo el mismo noble propósito. Admirada, deseó aún más ser parte de todo aquello. Sería lo primero que haría luego de ir por Rue. Si es que salían de ahí con vida…
- Tenemos que hablar… -nervioso, Finn la apartó del resto.
Éste se había pasado casi todo el viaje en un tenso silencio, pero Nix estaba tan concentrada en mantenerse optimista para el rescate que no tenía ganas de hablar de nada. Menos con ese tono.
- ¿No puede esperar…? –preguntó mirando como Maz, BB8 y Emmie se alejaban.
- …soy un stormtrooper –soltó-. Estuve en Tuanul esa noche. Pero no pude disparar. Sentí que estaba mal, y huí antes de que me mandaran a reacondicionamiento. Te mentí porque estaba avergonzado de lo que era, y lo siento, no sabía que eran tu familia. No sabía muchas cosas. Entiendo ahora que huí por las razones equivocadas, y quiero hacer lo correcto. Quiero ayudar.
Se sintió como una bofetada. Rue le había advertido que Finn mentía, pero luego volvió con él a la cantina y todo parecía estar bien. Nix había confiado demasiado en él y ahora se sentía traicionada. Vio a su familia morir... Estaba aún encajando la idea cuando un piloto los interrumpió palmeando la espalda del desertor, cuyo afligido rostro se iluminó al reconocerlo.
- ¡Poe Dameron, estás vivo! –incrédulo, lo abrazó- ¿Cómo…?
- …salí disparado cuando caímos –replicó éste-. ¡Es tan bueno verte! Cuando desperté no había rastro de ti o la nave, le debo mi vida al chatarrero que me encontró y… ¿Es esa mi chaqueta?
Finn hizo un ademán de quitársela, pero el radiante piloto insistió en que se la quedara, sujetándolo cariñosamente por los hombros. Nix sintió un vacío viéndolos tan alegres. Ella estaba usando la ropa de Rue, ¿y su amiga, dónde estaba? Prisionera. Atraído por el alboroto, BB8 rodó a su encuentro.
- ¡Y terminaste mi misión! –celebró Poe, agachándose a recibirlo- Eres un buen hombre, Finn.
Éste se sonrió antes de cruzar miradas con la twi'lek. Su sonrisa se desvaneció al instante.
- En realidad, fue todo obra de Nix. Ella lo encontró en Tuanul buscando a su familia, y no descansó hasta traerlo a salvo. Es una larga historia, pero ahora necesitamos pedirte un favor.
Hasta entonces Poe sólo tuvo ojos para Finn. Centrándose en ella ahora, el entusiasmo en su rostro se esfumó. Apenado, se paró, posando una mano en su hombro en un intento de reconfortarla.
- Lamento tu pérdida, Nix. Tu familia fue muy valiente. Puedes pedirme lo que sea.
Se le hizo un nudo en la garganta, pero asintió ante el reconocimiento. No había tiempo ni espacio para hablar de su familia o asimilar la confesión de Finn. Había traído a BB8 a salvo, pero ahora le tocaba ir por Rue. Cuadró los hombros intentando sonar implacable, como ella. Hacerse respetar.
- Mi amiga fue secuestrada por Kylo Ren mientras protegía la ubicación de BB8. Iremos por ella a donde sea, pero necesitaremos ayuda de la Resistencia.
Le pareció ver a Poe estremecerse. El piloto se llevó las manos a la cintura evaluando la situación.
- La Resistencia no puede movilizarse por una sola persona, menos luego de lo de Hosnian. Pero tras lo que hiciste por nosotros al traer a BB8, tienes mi apoyo. Veamos qué puedo hacer.
Poe les hizo una seña para que lo siguieran, y Nix buscó a su alrededor. Al parecer Maz y Emmie no habían perdido tiempo esperándoles. Mirando de reojo a Finn, deseó haberlas seguido.
- Ayúdame a traer a Rue –le dijo a espaldas de Poe-. Y entonces, hablaremos como se debe.
- Esto es grave –convino Leia-. Sé por lo que estás pasando, y deseo ayudar. Pero cada reporte que nos llega de la Primera Orden es más grave que el anterior. Necesitamos esperar.
En la sala de operaciones, a Maz se le partía el alma reconocer que Leia estaba en lo cierto. La Nueva República ya no existía, y a la pobre princesa le tocaba sostener a la Resistencia con el corazón pesado por la pérdida. La de Hosnian Prime, claro, pero también la que ahora ambas compartían: la de un hijo en manos de Snoke.
- Lo entiendo –suspiró-. Llegado el momento, por favor, cuenta conmigo para asediar su base...
Maz acababa de recuperarla, y solo sus mil años de vida podían darle el temple necesario para no cobrar favores a sus exmaridos e ir por Rue en ése instante. Debía ser paciente, y confiar en la Fuerza.
- …general Organa –las abordó un piloto- siento interrumpir. Estos son Nix y Finn. Nix fue quien trajo a BB8 y Finn está familiarizado con el arma de la Primera Orden…
Disculpándose con la mirada, Leia apretó una de sus manos antes de dirigirse a ellos. Cuando la triste anciana vio a los dos jóvenes a los ojos, sin embargo, decidió que quería quedarse a escuchar.
- …ya sé quiénes son, Maz me ha contado. Ambos han sido tan valientes, huyendo de la Primera Orden, salvando a éste hombre y al droide pese a la pérdida de…
- …gracias, pero realmente necesitamos su ayuda –la dulce Nix no vaciló, y Maz se sonrió al verla tan determinada-. Entiendo que no es como operan, pero nuestra amiga fue secuestrada protegiendo a BB8. Finn y yo creemos que merece su consideración…
- …y la tiene –la atajó Leia, con gentil firmeza-. Maz me ha contado de Rue y entiendo el peligro al que se expone. Pero ahora mismo necesitamos toda la información que podamos sobre el arma de la Primera Orden.
- La base Starkiller –replicó Finn, captando al vuelo-. Ahí es donde se llevaron a Rue. Por favor, ayúdenos a traerla de vuelta, y les diré todo lo que sé…
Nix le dio un codazo, dirigiéndole una mirada de advertencia. Interpretándola, el joven aclaró:
- Digo, se los diré de todas formas, porque es lo correcto. Pero por favor…
- Gracias. Con tu información, podemos ayudar a Rue y a miles de personas –aseguró-. Estamos esperando el reporte de inteligencia para reunirnos. Poe, si puedes llevarlos al lugar…
Su tono, si bien amable, no admitía réplicas. Maz sintió que Leia deseaba estar sola un momento antes de volver al ajetreo de reuniones. Eran escoltados por el piloto cuando Finn se detuvo en seco.
- Una última cosa, es importante que lo sepan –el joven se dirigió a la general-. La Primera Orden está implementando prototipos de rastreadores que funcionan a través del hiperespacio. Creo que así fue como encontraron la nave de Poe en Jakku. Podrían hacerlo de nuevo…
- ¿¡Qué!? –exclamó Poe- ¿Es posible rastrear el hipervuelo?
Eso lo complicaba todo. Maz miró rostro de Leia. Se veía impasible, pero a través de la Fuerza la anciana sentía su inquietud, podía casi oír el zumbido de su cabeza calculando las posibilidades. La general se volteó a una joven que controlaba el radio del mesón tras ella.
- Teniente Connix, ¿hace cuánto llegó la primera nave de reconocimiento?
- Siete minutos atrás –respondió ésta, viendo los registros-. La última fue Snap, hace cinco.
El impaciente suspiro que soltó entonces, trajo a Maz recuerdos de la joven princesa que conoció años atrás. Leia evaluó detenidamente el rostro de Finn, quien se removió inquieto ante el escrutinio. Su mirada pasó a estudiar a Nix, Poe, Connix, y a la gente que se paseaba a su alrededor. Ahora la miró a ella con el ceño fruncido. La anciana supo que la general estaba por tomar un gran riesgo.
- Tenemos que informar esto ahora, y prepararnos para evacuar la base –resolvió-. No hay tiempo que perder.
