Capítulo 10: Atrapados, parte I
Rue no entendía lo que decía. Ben se convencía de esto ante la desafiante chica mientras sentía sus emociones arremolinarse. Eran uno en la Fuerza. La quería fuera de su camino, y la quería junto a él. No podía definir qué lo sujetaba al colchón, pero intuía que lo salvaba de cometer un grave error.
Solo una explosión a lo lejos pudo librarlo de su intensa mirada. Rue se volteó al oír alarmas en la base. Levantándose suavemente para no espantarla, él se extendió con sus sentidos a la Fuerza. El frío lo hizo estremecer. Leia, pensó, estirándose por el brazo de la chica. También debía ir por Leia...
Se oyó una segunda explosión, y la mano de Ben se cerró en aire. Rue salió corriendo de la celda.
- ¡Todos arriba! –gritó ésta, alejándose- ¡Chewie, ve por Leia! ¡Les alcanzaremos con las tropas!
El frío estaba en todas partes, y en ninguna. Esquivando al alarmado wookiee que se levantaba de la banca, Ben se precipitó tras Rue por el pasillo. Subió la escalera a zancadas oyendo sus órdenes.
- ¡Resguarden la entrada! ¡Suban a Hux y vigílenlo! ¿¡Cuántos soldados hay en el edificio...!?
Siete rebeldes lo apuntaron llegando arriba. Frenó mostrando las manos con expresión contrariada.
- Viene conmigo, déjenlo –ellos bajaron sus blasters, mientras la chica se volteaba a un soldado fornido-. Atacarán este edificio de seguro, debemos abandonarlo ahora. ¿Qué sucede afuera?
- Cerraron el túnel con explosivos –el tipo miró a Ben con recelo-. Droides sonda se despliegan.
- ¿Droides sonda? –él repitió ceñudo. La Fuerza era un caos, no podían ser solo droides...
Caminó a la entrada del edificio oyendo a Rue repetir que lo dejasen. Asomado desde un costado, vio el túnel a oscuras debido al ataque, cerca del espaciopuerto. Insectos brillantes se arremolinaban en el cielo, por sobre decenas de siniestras esferas. Tres se acercaban activando escudos deflectores.
No eran de la Primera Orden. Un rebelde se ubicó del otro lado de la entrada y disparó con un rifle blaster, sin éxito. Con un ruido mecánico las sondas se descomprimieron para sacar dos finos cañones fuera del escudo. Lanzaron ráfagas de rayos de vuelta, forzándolos a resguardarse y cerrar la puerta.
- Parecen droides separatistas –Ben anunció por sobre el alboroto-. Jamás había visto unos así.
- ¿Separatistas...? –tanto Rue como los rebeldes que trancaban la puerta lo miraron extrañados.
Él había estudiado minuciosamente las Guerras Clon para saber más de su abuelo, los reconocía.
- Su diseño es similar...
- Fascinante, cómo los destruímos –bufó ella sacando su sable-. Debemos ir a abrir ése túnel.
Ben exhaló por paciencia, intentando recordar cómo lidiaban con ellos en tiempos de la República.
- Solían dejarse pulsos en el camino de los droides, para que traspasaran el escudo al avanzar...
- ¡Clover, los inhibidores! –a orden de la chica, el rebelde fornido corrió al almacén-. ¿Qué más?
Una segunda ráfaga de rayos sacudió la puerta, y soldados se apuraron a reforzarla con un mesón. Chewie se acercó gruñendo angustiado. Leia estaba en el Halcón, en el espaciopuerto. Ben aceptó y dejó ir la inquietud que empezó a corroerlo. Despejar el camino de sondas los acercaría a su madre.
- Las sondas son pequeñas –él miró alrededor-. Tal vez cañones pesados agoten sus escudos...
- Todo el resto está cargado en el espaciopuerto –gruñó Rue-. ¿¡Dónde están esos inhibidores!?
- ¡Aquí están! –Clover trajo un saco y lo dejó cuidadosamente en el piso-. ¿Cómo los lanzamos?
Las tropas miraban a Rue por respuestas, y él sintió a través del vínculo su presión por proveerlas.
- Con lentitud –le sugirió-. Puedo hacerlos flotar con la Fuerza, solo así atravesarán el escudo.
- Sí, haz eso –ordenando sus ideas ella tomó un aparato del saco y se lo tendió-. Se activan con el botón y estallan en diez segundos. Las sondas deberían apagarse. Te cubriré de los rayos.
Él no tenía tiempo de averiguar qué era un inhibidor, o cómo Rue había conseguido los dos sables de luz violeta que encendía. Asintió, tomó el aparato y se paró ante la puerta enfocándose en la Fuerza.
- Despejen a mi señal... –indicó Rue, ubicándose delante de él. Ben presionó el botón-. Ahora.
Ya casi no había puerta cuando corrieron el mesón a un lado. Las sondas abrieron fuego, y cubierto tras los arcos de plasma de Rue, él levitó el inhibidor haciendo una curva hacia el droide más cercano.
Sintió resistencia al tocar el escudo, pero empujó con delicadeza mientras Rue devolvía rayos para distraer al droide. El inhibidor cruzó justo a estallar con un silbido agudo. La sonda hizo corto circuito, se apagó y cayó por la escalera. Soldados taparon la puerta a señal de la chica, quien lo miró aliviada.
- ¿Puedes hacerlo de a dos? –preguntó mientras los droides seguían disparando.
- Por favor, no me insultes... –enderezándose, él tomó dos aparatos con la Fuerza-. Estoy listo.
- ¡Abran! –Rue indicó con los sables a punto, mientras él tocaba los botones. El mesón se movió.
Enfocado en la Fuerza, Ben cerró los ojos y confió en la guardia de la chica. Hizo pasar suavemente los inhibidores por los escudos. Detonaron adentro, y las sondas desactivadas cayeron con estruendo.
- Esperen aquí, iré a revisar –ordenó Rue tras un silencio, saliendo con los sables apagados.
Pero Ben no iba a esperar ahí. La siguió, rastreando el origen del frío... ¿los Caballeros, el Impostor, el Emperador...? No podía definirlo entre tanta agitación. Desde lo alto de la escalera, sentía sondas flotando por las calles y disparos en el espaciopuerto. Chewie soltó un gemido saliendo a su encuentro.
- Leia está bien, por ahora –lo calmó, sintiéndola en la Fuerza-. Pero hay alguien más en Goji...
- También lo siento... –Rue giró a las tropas-. Hay un deslizador de carga en la explanada. Estén alerta mientras bajamos. Clover, tú estarás a cargo de Hux. Pero intenta no pegarle esta vez...
Ben vio a algunos salir sonriendo. Clover intentaba no hacerlo, llevando amarrado a un atento Hux.
- ¡Plan de huída IV! –se oyó por altavoz-. No entren en combate, repito, no entren en combate...
Más estallidos lejanos le impidieron inquirir detalles. Se tensó. Sondas atacaban el espaciopuerto.
- Jacen ya está allá –Rue se acercó a decirle-. Pero cada caza cuenta para proteger las naves.
Le tendió el sable de Leia con expresión seria. Ben lo tomó sintiendo la luz en éste, y supo lo que su madre haría en su lugar. Proteger a todos. La chica sin embargo retuvo la empuñadura en su mano.
- Iré a abrir el túnel. Te veo en Tython –era una orden, mas Ben sintió su temor a que él escapara.
- Me quedaré si aprendes a decir por favor –bufó, inclinándose al nivel de sus fieros ojos.
Rue lo evaluó en silencio, y dejó ir el sable de luz con un corto asentimiento. Ben echó a correr por el X-Wing de las termas, activando la hoja azul para rechazar los disparos de las sondas en su camino.
Fue un tenso despertar para Nix en el Época Veloz. Tras dos explosiones seguidas, un despeinado Jacen se precipitó a las residencias, sintiendo a las tropas en peligro. Entre alarmas, gritos confusos y órdenes del exterior, la twi'lek cruzó la nave a encontrarse con que Rue ya no estaba en su camarote.
- ¡Emmie...! –gritó, echando en falta sus sables de luz-. ¿Qué está pasando, dónde está Rue...?
Asegurando sus botas, y los blasters a su cinturón, la twi'lek echó a correr a la cabina por la droide.
- Derrumbaron el túnel –avisó ésta, ya junto al radio-. Sondas atacan la base, plan de huída IV.
- ¿Y Rue? –Nix repitió, sintiendo el pánico acelerarle los pensamientos-. ¿Y Finn, ha vuelto...?
- Ella viene para acá, de él no hay respuesta. Ordenan a las naves a recibir a todos los rebeldes. Dicen que las sondas tienen escudos deflectores... –Emmie advirtió, fijando sus fotorreceptores al transpariacero. Estaba oscuro afuera-. Gastarán horas abatiéndolos con cañones pesados.
- Pues habrá que empezar –disparos destellaron afuera-. Debo ir a mi escuadrón, cuida la nave.
Dio media vuelta y salió del Época Veloz. Los cañones terrestres del espaciopuerto estallaban con más frecuencia que las sondas sobre ellos, mientras la twi'lek cruzaba el lugar para llegar a su X-Wing. Los droides eran pequeños. Sus escudos resistían varios disparos. Necesitarían toda la ayuda posible.
- ¡Hora de volar, BB-12! –gritó al droide que rodaba a encontrarla-. Rápido, las sondas ya vienen.
Cazas y cañones mantenían a las siniestras esferas a raya, pero algunas comenzaban a acercarse. Nix trepó a la cabina a encender los sistemas de la nave, subiendo a BB-12. Él sintonizó el radiocanal.
- ...prioricen las sondas que atacan a los transportes, luego los alrededores... –ordenaba Sura.
- Copiado –exhaló para despejarse, el plan IV dependía de los cazas-. BB-12, mantennos arriba.
Con un bip, el droide elevó el X-Wing junto al escuadrón, y Nix abrió fuego a las sondas acechando los transportes. Rebeldes huían de los cañones en llamas para refugiarse entre naves y contenedores del espaciopuerto. El sable de luz verde de Jacen iba y volvía escoltando tropas desde las residencias.
- ¡Estas cosas son de lo peor! –Kaz resopló por radio-. ¡No dejan de moverse y hay montones!
- Y seguirán siendo montones si no las derribamos –le recordó Jess con voz tensa-. ¡A disparar!
Aquellos droides eran una novedad, y saltó a la vista de Nix que eran muy buenos causando daño.
Tal vez demasiado buenos.
Dudas empezaron a invadirlo al llegar a la cueva de las termas. Si más tropas lo habían visto correr durante el ataque, podrían fácilmente asumir que Ben era responsable. Apartando la idea de su mente, saltó a abrir la cabina del X-Wing. Ya estaba ahí, y debía enfocarse en el presente. Encendió el caza, y mientras activaba los interruptores de la consola, reparó en el control remoto reposando sobre ésta.
Lo apartó de un manotazo. Bien le habría servido antes de perder valiosos minutos corriendo allí...
- Como detesto esta nave... –era como si Skywalker se burlara de él, titilando en los monitores.
Exhalo su impaciencia, elevó el caza y disparó al hielo que cubría la mayor parte del acceso. Luego se lanzó al interior del túnel, en dirección al caos de la base. Al menos volver le tomaría menos tiempo.
Confiando en su talento y habilidades en la Fuerza, deslizó la nave por el estrecho túnel de piedra mientras insectos luminosos se estrellaban contra el transpariacero. Intentaban escapar de las sondas a través de las grandes rocas superpuestas que ocultaban la salida...
- Cierto... –resopló, viendo como el túnel rápidamente llegaba a su fin-. No hay salida...
...aún. Acercándose desvió energía a los cañones. Disparó a las rocas del fondo del túnel, y sostuvo el fuego hasta que éstas cedieron con estruendo a centímetros del desastre. Tras una densa nube de escombros, la enorme base estaba llena de sondas. Alertas de proximidad se dispararon en el tablero.
Él percibía las amenazas a través de la Fuerza. Se elevó para hacerlo con algo más de perspectiva. Sentía la oscuridad, pero un truco de la Fuerza le impedía aislarla. El espaciopuerto, sin embargo, se agitaba en caos. Estaba por inquirir por radio qué ocurría cuando recordó su condición de prisionero.
Tal vez lo mejor sería solo escuchar, pasar desapercibido mientras Rue abría el túnel. Voló bajo a describir un perímetro al espaciopuerto, estallando cada sonda que veía con el fuego de sus cañones.
Trepada sobre el deslizador de carga, era fácil para Rue desviar los rayos de dos sondas mientras huían. Lo difícil, era hacerlo y convencer a Chewie de que Leia estaría más segura en el Época Veloz. Los aprendices debían abrir el túnel, y alguien los acechaba desde las sombras. Ella estaría expuesta.
- El Halcón es muy reconocible –su sable era un borrón violeta-. Si el ataque se centra en ella...
Casi volcando el deslizador para doblar una esquina y deshacerse de las sondas, éste rugió que el Halcón era más veloz. Rue intentó no ofenderse, no desbalancearse y no perderse ningún disparo.
- ¡Solo estoy siendo práctica! –gritó de vuelta, interponiendo su hoja entre las tropas y los rayos.
El viejo X-Wing de Ben pasó por sobre ellos, disparando varias veces a las sondas que los seguían. Los droides estallaron con sus escudos gastados, pero aún quedaban demasiados sueltos por la base.
Sintiendo su impaciencia crecer, Rue se forzó a respirar. Los cazas se ocuparían de ellos en lo que abrían el túnel, y Ben ahora estaba con ellos. El deslizador frenó fuera del espaciopuerto justo cuando Jacen llegaba con tropas. Ambos grupos se refugiaron bajo un pabellón que rodeaba el muro exterior.
- ¿Y Kylo? –los ojos de Jacen relujeron suspicaces haciendo un conteo. Rue apagó su sable.
- Fue por un X-Wing, necesitamos más pilotos derribando esas cosas o no llegaremos al túnel...
- ¿Lo dejaste ir? –él la miró como si hubiese enloquecido, y ella le frunció el ceño- ¡No volverá!
No logró replicar, pues con el rabillo del ojo vio a Hux arrojarse al piso. Éste disparó a Clover en el pecho con un blaster recogido, y aún amarrado, huyó con el arma. Alterada, ella echó a correr tras él.
- ¡Termina la evacuación, lo traeré! –gritó a Jacen a su espalda- ¡Encuéntrame en el túnel luego!
Vio al infeliz salir del espaciopuerto bajo la sombra de una gran arcada. Los focos del lugar estaban en su mayoría rotos o tirados, y en el caos que agitaba la Fuerza, Rue recordó que debía serenarse...
...hasta que vio que corrían en dirección al edificio de gobierno. Un TIE rojo aguardaba en la azotea.
- Kriff... –su pulso se disparó, presa de un mal presentimiento. Asió su empuñadura con fuerza.
Una sombra les cerró el paso a la explanada, atravesando a Hux con la inestable hoja de Kylo Ren.
- La chica de la que he oído tanto... –saludó, con su máscara a juego.
En lo que Rue razonaba que no era Ben, él sacó el plasma rojo del estómago de Hux. Éste cayó muerto al suelo, mientras que cuatro rebeldes que corrían a su encuentro se detenían al ver la escena.
Rue entendía cómo se veía eso. Con Ben volando el X-Wing de la cueva, Kylo debía ser capturado.
- ¡Vayan a los transportes! –activó su sable de luz, sin dejar de ver al tipo- Este impostor es mío.
- ¿Vienen todos? ¿Están seguros? –en el caos que era la Fuerza, Jacen no percibía si quedaban tropas en la base, por lo que debía averiguar a la antigua-. Los cuartos, los baños, las cocinas...
- Somos todos los que quedan –replicó Rose, sombría-. Las sondas nos tomaron por sorpresa.
Veintiun sobrevivientes de treinta en el último trayecto. Resguardados a oscuras en una residencia, no quería ni pensar en las bajas totales, o en quién trajo las sondas. Nix estaría expuesta en su caza hasta que todos dejaran Goji. Apretó los dientes, asomándose a la puerta. No había tiempo que perder.
- Despejado –activó su sable, arrojando luz verde a los rostros rebeldes-. Solo unos metros más.
Salió al exterior, guiando a las tropas por calles en penumbras. El aire olía a polvo y metal caliente. A lo lejos, el ruidoso espaciopuerto destellaba por el intercambio de fuego entre rebeldes y sondas. Cazas y transportes disparaban a los escurridizos droides, mientras éstos lanzaban ráfagas de rayos.
- Debe haber un modo de echar abajo a todas esas sondas –jadeó la técnico, corriendo tras él.
- Me preocupa más el túnel derrumbado –se giró sin dejar de avanzar-. Si no lo abrimos pronto...
Un transporte explotó, iluminando fugazmente la cueva. Jacen frenó al ver el espaciopuerto. En el arco de la entrada Chewie disparaba con su ballesta a Ushar, que desviaba los proyectiles a mazazos.
El aprendiz palideció. Los Caballeros de Ren estaban en Goji. Y estaban atrapados como insectos.
- Oh no... –Rose suspiró a sus espaldas-. Más compañía.
- Kylo debió traerlos –gruñó el soldado a su lado-. ¿Cuántos eran en total...?
Un disparo lo abatió por detrás. Jacen volteó alarmado al origen del ataque. Cardo se precipitaba a ellos, un rifle en cada mano. Si llegaban los otros, no alcanzarían el espaciopuerto, y menos el túnel.
Jacen dejó ir su terror y corrió a enfrentarlo, desviando disparos con su sable. Tropas lo siguieron.
- ¡Fuego...! –los instó señalando a Cardo, pero él sacó un lanzallamas y los apuntó-. ¡CORRAN!
Incluso un Jedi era inflamable. El aprendiz pateó un montón de barriles en su camino mientras él y las tropas huían. Perseguidos por llamaradas, corrieron al espaciopuerto en donde Ushar se acercaba velozmente a Chewie. La ballesta del wookiee voló de un mazazo y el terror de Jacen volvió reforzado.
- ¡CHEWIE, NO...!
Ushar llevó su rodilla al estómago de Chewie, quien se dobló por el golpe. El mazo iba a impactar su cabeza. Un rugido brotó de la garganta de Jacen. Se extendió a la Fuerza con toda su voluntad, y ejerciendo un poder que desconocía, elevó al tipo del suelo, lanzándolo contra Cardo a través del arco en llamas. Estimulado por aquella sensación de dominio, el aprendiz empujó la estructura sobre ellos.
Sálvalos, Jacen... susurró la voz de su maestro, acelerándole la respiración.
Cazas y sondas seguían disparando sobre ellos, pero el tiempo pareció congelarse por un instante. Jacen observó en los escombros incendiados, el resultado de su poder. Se preguntó qué más podría hacer con él. Solo los rugidos del wookiee lo hicieron espabilar. Se apoyaba en Rose para levantarse.
- ¡Debemos anunciar que los Caballeros están aquí! –ella gritó- ¿Dónde está Leia, Chewie?
El wookiee gruñó que con Emmie, y preguntó dónde estaban Rue y Ben. El túnel no se abriría solo.
Estremeciéndose, Jacen notó que no podía percibirlos. Todo lo que sentía en la Fuerza era frío.
La luz de los sables era lo único brillando en la explanada. Violeta contra rojo, liso contra crepitante.
- He oído de la chica de muchos nombres –la voz del tipo sonaba gastada, pese al modulador-. De sus crímenes, su ira, del dolor que le da poder. Has perdido tanto... y perderás aún más...
El impostor se lanzó a Rue con un mandoble, y pese a frenarlo, el choque de sables fue brutal. La joven rechazó el avance y se deslizó a un lado para ganar distancia. Lo rodeó, dominando su emoción.
- Eres de los que hablan... –bufó, afinando sus sentidos-. ¿Qué tal si me dices tu nombre real?
- No lo necesito para servir a la oscuridad –él crispó su mano libre-. La siento en ti. Es intensa.
- Puedo controlar mi oscuridad –lo cortó ella, el sable violeta a punto-. ¿Puedes controlar la tuya?
A él no le gustó su respuesta. Volvió a cargar con un mandoble alto que ella bloqueó, deslizándose tras él. Rue lo pateó detrás de una rodilla. El tipo se hincó con la pierna y giró con todo el cuerpo a dar un corte horizontal a sus pantorrillas. Ella saltó la hoja siseante y frenó con su sable el siguiente golpe.
Sus brazos dolieron. El tipo era más grande que ella, pero además la oscuridad ampliaba su fuerza.
- ¿Crees que podrás proteger a tus rebeldes...? –él se rió, saltando a darle un cabezazo que ella esquivó retrocediendo-. Les fallarás como a las rameras que abandonaste en aquella taberna...
Él quería enfadarla. No lo lograría. Rue aceptó y dejó ir su furia mientras sus sables colisionaban.
- Haré que te tragues tus palabras... –suspiró por lo bajo, transformando su ira en determinación.
Por la taberna, la última que él destruiría. Rue despejó su mente a la Fuerza, y viendo una apertura, llevó su sable al visor de la máscara. El impostor se echó atrás, ganando impulso para agitar su sable.
- No te confundas, niña, ¿controlas tu oscuridad? –chocando el arma de Rue a un lado, él lanzó una estocada que ella desvió hacia el suelo. Chispas saltaron de la roca a sus pies, mas el tipo avanzó, invadiendo su espacio-. De hacerlo tus amigas, tu maestro, y tu madre aún vivirían...
Provocada, no anticipó el codazo a su quijada. El golpe la despegó del suelo y la tumbó hacia atrás viendo estrellas. Rodó sobre sí para levantarse, y vio al impostor correr hacia el edificio de gobierno.
- Bastardo... –gruñó, acompasando su respirar.
Rue escupió sangre de una herida en su boca y fue tras él escaleras arriba, tanteando su segundo sable de luz. Forzándose a dejar ir su orgullo herido había aprendido tres cosas del infeliz. La quería con vida. La llevaba engañada a su nave. Y si se serenaba lo suficiente, ella podría capturarlo primero.
Desviando disparos de sondas sobre el muro exterior del espaciopuerto, Jacen buscaba en vano señales de Rue. No podía alcanzar su mente con la Fuerza, y si bien intuía que estaba en problemas, divisó a Trudgen y Vicrul moviéndose entre el humo que creaban los escombros ardiendo en las calles.
- ¡Hay dos al este del acceso! –gritó abajo, a los soldados que corrían a los restos de la entrada.
Sus armas no serían suficientes para contenerlos, debían despejar ése túnel ya. Soltó un gruñido devolviendo el fuego a las sondas. Esos caballeros eran peligrosos, pero a Jacen le inquietaban más los que aún no aparecían. Kuruk y Ap'lek eran los sigilosos, podrían estar en cualquier sitio, y Finn no estaba ahí como para cubrirse las espaldas... con un escalofrío, reparó en que aquello no era lo peor.
Si habían cruzado la anomalía, debieron pasar por Burska. ¿Habría estado Finn allá? ¿Y Hera...?
Sintió la presencia de Nix acercarse, y las sondas que le disparaban estallaron bajo el fuego de un X-Wing. Jacen vio el caza elevarse con una mezcla de orgullo y preocupación. Debía centrarse, y abrir el túnel solo. Saltó del muro y corrió hacia el grupo de rebeldes cuidando el acceso al espaciopuerto.
- Estén listos para volar a Csilla, Burska ya no es segura. Corran la voz. Trataré de abrir el túnel...
Jacen lidiaría con los chiss luego, pensó saliendo en dirección al túnel. Las calles de la base apenas se veían sin los focos instalados por la UAL, la luz turquesa de los insectos se debilitaba a medida que éstos volaban desesperados del estruendo del combate. Cada vez más oscuridad. Cada vez más frío.
Ya ante el túnel derrumbado, acercó el sable de luz a la pared de roca para examinarla. Se extendió a la Fuerza y sintió el peso de los escombros extenderse por metros. Abrumado por la cantidad, volteó a ver la ciudad buscando a Rue. Focos de incendio se esparcían en ésta, mientras los cazas describían piruetas para disparar a las sondas del espaciopuerto. Pero nada de la joven. Suspiró mirando el muro.
- Hora de mover algunas rocas...
Cerró los ojos, visualizando el resultado. Estirándose a través de la Fuerza, podia percibir como la enorme cueva temblaba con cada explosión, cada sonda y caza derribados. La roca y hielo sobre sus cabezas vibraban amenazadoramente, y con una oleada de preocupación su mente se escapó al cielo.
¿Y si fallaba? Las sondas no parecían disminuir. ¿Y si Nix era abatida antes de que pudiese abrir?
Volviendo al presente, las rocas no se movían. Un segundo transporte estalló en el espaciopuerto, y con creciente frustración Jacen se reprendió por perder tiempo. Esas tropas eran su responsabilidad.
- Muévanse... –gruñó, anhelando el poder que había sentido antes-. Vamos...
Se había alterado, pero gracias a ello, pudo salvar a Chewie. Sacudiendo la cabeza, dejó ir la idea. Él había elegido seguir el camino de los Jedi. La Fuerza acudiría a Jacen, si él despejaba su mente.
Dejándose llenar por el canto de la Fuerza, los escombros ante él empezaron a resonar en sintonía. Con los ojos aún cerrados, el aprendiz logró visualizar el túnel en su mente, y comandando a las rocas a flotar, las fue apartando hacia los lados. Crujidos en el muro le indicaron que debía ser cuidadoso...
- ¡Kriff...! –se estremeció.
Por instinto soltó las rocas y saltó, justo a evadir el machete gigante de Trudgen. La hoja de beskar impactó el suelo con un tañido, lanzando un montón de guijarros. Jacen aterrizó y llevó el sable de luz a bloquear un guadañazo de Vicrul. Aquella arma también repiqueteó, y el aprendiz entornó los ojos.
- ¿Juguetes nuevos...? –inquirió, resistiendo el terror que Vicrul le enviaba a través de la Fuerza.
Acorralándolo contra el túnel aún cerrado, los dos Caballeros eligieron ofrecerle una demostración.
Las angostas calles aledañas al espaciopuerto continuaban repletas de sondas, mas derribándolas una a una en el caza de Skywalker, Ben sospechaba más de las que aún flotaban sobre sus cabezas.
Como esperando. ¿Pero a qué...?
La repentina agitación de Rue en su vínculo lo puso en alerta. Se enderezó levemente en el asiento.
Extendiéndose a ella, sintió su determinación. Estaba luchando. Su pulso se disparó buscándola, mas de súbito consciente de la cicatriz en su rostro, consideró que si forzaba su conexión, la distraería.
- Los Caballeros de Ren están en la base –anunció una voz masculina por el radio, y Ben se forzó a serenarse-. Buscan entrar al espaciopuerto, desconocemos su objetivo, estén alerta...
- A todos los rebeldes luchando –la voz de Leia irrumpió calmada, mas Ben notó el matiz tenso en su tono-. Retírense a los transportes. Cierren las compuertas, y prepárense para despegar.
Elevó la nave para ver el túnel, desierto. Rue no estaba ahí. Subió aún más, reventando las sondas que osaban distraerlo. Tampoco la vio en el espaciopuerto, donde las tropas comenzaban a moverse.
Reparó en que el humo de los incendios empezaba a cubrir el techo, pronto dejarían de verse los droides que esperaban en lo alto. Tanteando inquieto a través del vínculo, sintió el sabor de la sangre.
Su estómago se contrajo con violencia.
Rue estaba sangrando.
Otra vez.
- ¿De quién es el cacharro que sube...? –preguntó Yolo Ziff a través del radiocanal.
Nix ya había visto el viejo X-Wing que surcaba las angostas calles de Goji, ahí donde los cazas se arriesgaban a chocar. Intuyendo la identidad del mudo piloto, no respondió nada. Rodeó de nuevo el espaciopuerto con su nave en busca de más sondas. Los transportes estarían expuestos al despegar.
- Mientras las sondas caigan, ya no me importa –soltó Jess-. ¡El muro sur está expuesto, gente!
Al menos cinco se acercaban riesgosamente a los transportes. Ya habían perdido tres. Nix se lanzó en picada a disparar a los demonios mecánicos, BB-12 chillando que su escudo inferior perdía energía.
- Lo sé, BB-12, pero no podemos desviar energía de los cañones, quedan demasiadas sondas...
Logró abatir a dos en aquel intento. Volviendo a elevarse para rodear el espaciopuerto notó que ya no habían insectos. Focos de incendio se expandían por la base. Pronto la cueva se llenaría de humo.
- Yo también he perdido demasiada potencia –terció Kaz, su nave abatiendo a los otros tres-. Alguien ha de estar controlando estas sondas, ¿no deberíamos enfocar nuestro ataque allá...?
- Hay tres naves de carga fuera y no son nuestras –Ziff añadió-. Una de ellas debe monitorearlas.
- Si logramos estrellarlas, adiós sondas. Pero para llegar a ellas hay que salir de esta maldita trampa... –la voz de Sura destilaba tensión-. ¿Novedades en el túnel?
- Los Jedi iban a ocuparse, ¿no...? –el joven Xiono soltó un gruñido- ¡Seis más en el muro oeste!
- Voy detrás de ti, Kaz... –Nix anunció, haciendo una pirueta para bajar una vez más al ataque.
Entre los disparos y estallidos a través de su transpariacero, creyó ver un destello verde cerca de donde debía estar el túnel. El humo ascendía veloz a lo alto de la cueva. Cada vez distinguía menos.
- Perdemos visibilidad –replicó Jess sombría-. Ni siquiera puedo ver los sables de Rue o Jacen...
La twi'lek sintió que su pecho se oprimía, pensando en los caballeros de Ren sueltos por la base.
- ¡Tengo mis ojos en Rue! –Kaz gritó- ¡Peleando contra Kylo en la azotea del centro de comando!
- ¿¡QUÉ...!?
La inconfundible voz de Kylo produjo un alarmado silencio en el radiocanal. Bajando una vez más al espaciopuerto, Nix vio el antiguo caza describir una cerrada curva para volver al edificio de gobierno.
- ¿Quién era ése? –Sura rompió el silencio tras unos instantes- ¿Qué hace Kylo con nosotros...?
- Claramente hay más de uno –intervino Jess entre dientes-. Vamos a enfocarnos en las sondas.
Nix volvió a elevarse por la base. Hasta que alguien abriera ése túnel, era todo lo que podían hacer.
Apretando la mandíbula, Ben sobrevoló la azotea iluminada de rojo y violeta. La sangre huyó de su rostro viendo a Kylo cargar feroz contra los dos sables de Rue. La conducía a un TIE junto al precipicio, directo hacia una trampa. No había sitio para aterrizar, ni chances de disparar al impostor sin herirla...
Quiso gritar. Sus manos se crisparon sobre el yugo de control. Debía centrarse, confiar en la Fuerza. Exhaló entre dientes su emoción buscando cualquier brizna de paz que quedase en su interior.
En un fugaz instante de claridad, resolvió que la forma más veloz de llegar a la azotea era sin nave.
Tomó el control remoto del suelo esperando que aún sirviera. Si no, al menos chocaría el X-Wing de Skywalker. Trazando una nueva vuelta al edificio, lo programó para llamar al caza a aterrizar. Luego abrió la cabina y lo arrojó a la explanada, esperando a que la nave sobrevolara la azotea para saltar.
Ya en el aire, consideró la gravedad. El suelo de roca se acercaba veloz hacia él.
Cayó con una voltereta para amortiguar el golpe, y los siseos de los sables lo impulsaron a ponerse de pie. La ira y el odio se retorcían alrededor del impostor que se cernía sobre Rue. Debía serenarse si iba a enfrentarlo, pero acercándose a zancadas, Ben llamó a la Fuerza y lo arrastró lejos de la chica.
Se veía ilesa. Tranquilizado por la idea soltó al impostor a metros de sí, encendiendo la hoja azul.
- Al menos búscate a alguien de tu talla –espetó, presentándole el sable en posición de combate.
- ¡Oye! –ella protestó, acercándose con los sables a la defensiva-. ¡Esto sí lo tenía bajo control!
Ve al túnel, le ordenó a través del vínculo. En la Fuerza el impostor radiaba un odio incandescente...
Éste golpeó el suelo con un rugido, creando una onda expansiva que los arrojó a ambos al suelo.
- ¡No te atrevas...! –oyó gritar a Rue, seguido de un inquietante chirrido metálico-. ¡NO!
Él alzó la vista, y se levantó de un salto. El impostor comprimía la puerta de la azotea con la Fuerza.
Rue corrió a abrirla con un sable, pero fue azotada contra ésta. Ben siseó volteando al infeliz, quien ya se cernía sobre él con un mandoble crepitante. Él frenó el ataque con el sable azul, y forcejeando, el rostro de Kylo quedó a palmos del suyo. Su reflejo oscuro avanzó, justo como en sus pesadillas...
- Mira lo débil que te has vuelto –se rió, su voz deformada lo hizo temblar-. Puedo oler tu fracaso.
Pero esta vez, Ben no estaba solo. La presencia de Rue en el fondo de su mente le recordaba eso.
- Pues quítate mi máscara, entonces –demandó, mirando al frío visor-. Házte un favor a ti mismo.
- Si la quieres... –el frío en la Fuerza se intensificó, poniéndolo en alerta-. Tendrás que tomarla.
El impostor empujó la hoja azul a un lado y cargó brutalmente contra él. Las estocadas con el sable siseante se desdibujaban de lo veloz que iba. Ben frenó embate tras embate acompasando su respirar.
Debía esperar su oportunidad. La Fuerza le señalaría el momento si sumergía su mente en ella...
Sintió peligro, en cambio. El impostor activó su segundo sable rojo cerca de su garganta, y cuando Ben lo frenó, la hoja crepitante fue a su vientre. Desviándola a centímetros de su cadera, sintió el calor de su guarda. Mientras se debatía por alejarla de su cuerpo, el sable liso cayó hacia su pierna opuesta.
Una hoja violeta intervino. El impostor frenó el segundo sable de Rue y giró a patearla en el vientre. Libre del plasma siseante, Ben alzó el suyo para cortarle un brazo, mas éste lo bloqueó y le lanzó una estocada. Él la esquivó, pero Kylo volvió a golpear el suelo, ampliando su destrucción con el poder de su furia. Los aprendices saltaron esta vez, y fijándose con la Fuerza, solo derraparon por unos metros.
- Ustedes tal vez sobrevivan hoy... –gruñó el impostor, paseándose con los sables en alto como una bestia al acecho-. Pero sus patéticos combatientes... y amigos... no volverán a ver el sol...
Respirando agitados, Ben y Rue cruzaron una mirada. Habían perdido demasiado tiempo actuando separados. A través del vínculo acordaron callarlo juntos, y rodeándolo, compartieron una idea fugaz. La Fuerza aullaba alrededor del impostor, poseído por un oscuro frenesí. Sabían por experiencia que la furia y odio otorgaban poder, no autocontrol. Grietas se formaban en la azotea, justo bajo sus pies.
Con el poder de dos en sincronía, llamaron a la Fuerza a sus manos, y ordenaron a la roca a ceder. El piso se abrió con crujidos, pero el impostor saltó antes de que éste lo tragase. Aterrizó cerca de su TIE, volteando a ver hundirse la mitad de la azotea. Echó a correr a su nave, de pronto muy apurado.
En otra mirada, Ben y Rue decidieron que no escaparía.
Empujaron el TIE de la azotea. La nave cayó varios pisos antes de estallar en llamas tras el edificio. El impostor se paró al borde del precipicio, demasiado alto como para saltar. Cazas volaban a solo unos metros más arriba, haciendo arriesgadas piruetas a través del humo para disparar a las sondas.
El impostor giró a apuntarlos con sus sables. Ellos se acercaron por los lados, en postura defensiva.
- Ahora te rendirás –dijo Ben, sintiendo el cosquilleo satisfecho de Rue-. Y vendrás con nosotros.
Bajando lentamente los sables de luz, el impostor apagó el de Kylo.
Arrojó el otro a un X-Wing que sobrevolaba el edificio.
La hoja le perforó un motor, haciéndolo estallar.
- ¡NIX...! –gritó Rue en horror.
Y Kylo la empujó por la azotea.
