Capítulo 3

Un nuevo hogar

-Estos días que he pasado con ustedes han sido maravillosos estoy muy contenta de tener un papá y una mamá, pero en el hogar de Pony tengo una hermana, ustedes conocen a Annie, pueden adoptar a mi hermana Annie…

Los esposos Brighton cruzaron sus miradas, Otto con la voz más dulce que pudo brindar tomó las manos de su pequeña traviesa y le dijo.

-Princesita no podemos adoptar a Annie, vamos a cruzar medio mundo para atender el legado de tus abuelos, te prometo que ayudaremos al hogar de Pony y buscaremos la manera de socorrer a Annie.

Candy sonrió un poco decepcionada, pensó que buscaría la manera de ayudar a su hermana.

Beatriz intervino y le dijo a su niña.

-Tomemos un paseo por cubierta para que veas lo inmenso que es el mar, la pequeña abrió sus hermosas esmeraldas al impresionarse con el paisaje delante de ella.

-Mamá sabes qué clases de animales viven bajo el mar.

- Cariño el mar es tan grande que no sabemos toda la clase de animales que viven ahí, desde pequeños peces hasta enormes ballenas, tortugas, inquietos delfines y un sinfín de criaturas marinas.

Candy la escuchaba complacida al ver a su mamá, sin embargo, el correr por la cubierta y estar inquieta de un lado a otro, empezaba a exasperar los nervios de Beatriz, por lo que la pequeña empezaba a conocer el lado de reglas, obligaciones y consecuencias de tener una mamá.

En la mañana previa a desembarcar caminaban por la cubierta toda la familia Brighton, cuando de pronto una gaviota se estrelló contra una ventana, ocasionando un ruido estruendoso por lo que Candy corrió hacia donde se había originado el ruido. Beatriz alzó un poco más la voz, Candy hija no es correcto que corras así.

Otto volvió a ver a Beatriz, con una sonrisa en los labios, -querida no es correcto que una dama alce su tono de voz.

-Esposo es que nuestra pequeña me ayuda a sacar toda la energía que hay en mí.

Al llegar a Candy, se dieron cuenta que la niña ya estaba cargando al ave tratando de auxiliarla.

-Querida no es un amor nuestra niña.

-Sí, ven hija vamos a ver qué le pasó a esta amiguita.

-Toda la familia auxilio al ave, confirmando así lo bondadosos que son los Brighton.

Al llegar a Inglaterra la familia sólo se dedicó a concretar trámites administrativos ante el Ministro de negocios exteriores ya que se dirigirán a una de las colonias de la corona británica, con tan solo dos semanas de haber desembarcado, partían de nueva cuenta en el trasatlántico cíclope a las lejanas y salvajes tierras de Australia.

Los días pasaron hasta llegar al puerto de Brisbane, los Brighton llegaron su Villa llamada Primavera, era un lugar de una extensión bastante grande al norte estaban los corrales del ganado, muy cerca del río Snowy, al oriente había unos huertos y al poniente había unos corrales de ganado menor, al sur estaba la casa grande y las caballerizas.

La casa era un inmueble de color madera y toques color terracota, había una cancha de tenis y un jardín amplio donde esta acondicionado un área para tomar el té, grandes árboles alrededor de esa área, a un costado se podían apreciar las caballerizas y un gran granero.

Una vez instalados el señor Brighton se enfocó en revisar todas sus tierras y en la administración de la villa dejando a cargo de su esposa la educación de Candy.

Beatriz había buscado en Inglaterra a una buena institutriz para que la ayudara con la educación de Candy la señorita Lean Hall, accedió a viajar a ese remoto país ya que tenía que ayudar a su madre que era viuda y tenía 4 hermanos menores, sin embargo, ella había tenido la oportunidad de prepararse para trabajar como institutriz.

Entre las dos mujeres había creado una rutina para Candy, por la mañana clases de literatura, inglés, italiano y francés, ya que debía tener una impecable ortografía y lingüística en los tres idiomas, clases de matemáticas y ciencias, por la tarde clases de etiqueta, equitación, natación y tenis.

Pero no contaban con lo inquieta que era la pequeña siempre se les perdía y la encontraba, arriba de un árbol o jugando con algún animalito del bosque.

Una noche antes de la cena Beatriz se quejaba con Otto sobre el comportamiento de Candy.

-Esposo, de verdad no sé qué hacer con Candy, no pone atención en las clases siempre sale corriendo, no cumple una sola regla, me siento perdida.

-Cariño tú querías una hija llena de energía, pues ahí la tienes

-Sí, pero obediente no una niña rebelde

-Por qué no hablas con ella y te involucras más no le dejes todo a la señorita Hall, hay que detenernos un poco qué es lo que más quiere Candy.

-Se la pasa hablando de Annie y del hogar de Pony

-Pues ahí tienes dile que si pone atención a las clases podrá aprende a escribir y le escribirá a su amiga Annie.

-Y con todo lo demás, que hago

-Que juntas leerán historias en francés e italiano, que te acompañará a las tertulias con las señoras de la ciudad, que es importante que sepa nadar ya que esto le puede salvar la vida en alguna situación, de la equitación me ocuparé yo, sé esposa mía que he dejado todo en tus manos y también tengo que ayudarte en la educación de nuestra hija no solo consentirla.

-Si la verdad me ayudarías mucho con ello.

Los días pasaron y Candy al hablar con su madre había puesto más empeño en sus estudios, una mañana pasaba sola por el jardín estaba emocionada porque pronto la señorita Lean le ayudaría a escribir una carta a su amiga Annie, se encontró a Felipe un niño hijo de los trabajadores dos años mayor que Candy quien era con él que jugaba,

-Felipe te reto a escalar un árbol,

-No Candy es muy peligroso

-Claro que no, al menos que seas un bebé canguro.

El chico no dijo más y empezó a escalar el árbol a toda prisa, Candy con los sentimientos del recuerdo del hogar de Pony anhelaba subir a un árbol un poco alejado de la casa para que su madre no la descubriera.

-Desde aquí se puede ver toda la casa es hermoso

Manifestó Candy con una sonrisa en el rostro, después de un rato de admirar el paisaje, decidieron bajar del árbol.

-Niña ten cuidado, se escuchó una voz -yo te ayudare

-No yo puedo sola

Candy al bajar se resbaló y cayó al suelo perdiendo el sentido

Felipe se puso muy nervioso lo retarían, de inmediato corrió a avisar a su madre,

-Mamá la niña Candy se cayó de un árbol y no abre los ojos

-Felipe que dices vamos rápido,

Al llegar Maggie, Felipe y otro trabajador, Candy aún no respondía por lo que la llevaron de inmediato a la Villa.

Beatriz al tener rato de no saber nada de Candy la estaba buscando cuando miro entrar por el jardín a Tobías con Candy en brazos, por lo que de inmediato se exaltó

-Que el pasa a mi hija

-Felipe dice que miro cuando se cayó de un árbol

-Tú la miraste subir y no la detuviste, tú tienes la culpa se le pasa algo a mi niña ustedes serán los culpables

Lean al mirar tan alterada a su patrona de inmediato reaccionó y empezó a revisar a Candy, y ésta empezó a abrir los ojos.

-Dónde estoy, mamá

-Mi amor aquí estoy tomándole la mano

-Perdón mamá dijo me pediste que un subiera de nuevo a los árboles y no te obedecí

-Lo bueno es que estas bien, te duele algo

-La cabeza un poco

-Vamos a que te bañes y te tomes un té de árnica para el dolor y la inflamación del golpe.

En la tarde cuando Otto llegó, Beatriz le contó todo lo sucedido y le exigió que despidiera al padre de Felipe, para que se fueran de la Villa y no volviera a exponer a Candy a un peligro.

-Esposo que tal si a mi niña le hubiera pasado algo terrible que no tuviera vuelta atrás

Otto sabía a qué se refería la muerte de Sofía había sido muy difícil para ella, la abrazó y le dijo -tranquila mi amor tomaré cartas en el asunto.

Ninguno de los dos se había dado cuenta que una pequeña de ojos verdes los estaba escuchando, Candy pensó que su padre dejaría a una familia sin trabajo por su culpa por no tener cuidado, por lo que irrumpió en el despacho donde se encontraban sus padres

-No por favor, no fue culpa de Felipe yo fui la que propuse escalar el árbol él no quería me advirtió que no subieramos, no dejen a sus padres sin trabajo por una mala decisión mía.

Beatriz intervino

-Mi amor, tu eres nuestro más grande tesoro, recuerdas que te dije que compartiremos más tiempo juntas después de tus estudios.

-Sí mamá, pero tú escalar árboles

- Princesa, intervino Otto –además de las clases de equitación yo cuidaré de ti cuando escales árboles te lo prometo, pero no nos desobedezcas, fue un accidente que no pasó a mayores, pero en estas tierras hay animales salvajes y serpientes muy venenosas tienes que cuidarte.

Candy bajó la mirada y su rostro se tiñó de rojo.

-Prometo que no me pondré en peligro

-Por los padres de Felipe no te preocupes no se quedarán sin empleo

Candy salió del despacho y Otto le dice a su esposa, creo que nuestra niña necesita convivir con más niños de su edad, te parece que hagamos un club de niños por las tardes trataré de supervisar y estar lo más presente posible le diré a Tobías, que busque quién nos apoye para Candy haga las actividades que más les gusta y que los hijos de los trabajadores aprendan un oficio.

-Qué dices querido como puedes pensar en eso Candy es nuestra hija es una señorita de clase

-Cariño no le pasará nada si convive con esos niños y te aseguro que lo que aprenda le puede servir en algún momento de su vida.

-No estoy de acuerdo, pero si necesito que Candy tenga supervisión y un poco de respiro para mí

Otto la abraza, le da un beso en los labios y le dice para nosotros.

Después de unos días…..

-Candy, Candy donde estas

-Señorita Lean aquí estoy

Saliendo una Candy sucia después de trabajar en el jardín

-Traviesa ven vamos a que te bañes para que escribas esa carta a tu amiga Annie, mañana es mi día libre e iré a la ciudad ahí la puedo poner en el correo.

Una vez aseada Candy con la ayuda de Lean le escribe a su querida amiga Annie.

América, Hogar de Pony.

-Annie,

-si hermana María

-Llego esta carta para ti desde Australia

-para mí, no conozco a nadie de ese lugar

-Es de Candy Annie

La chiquilla se puso contenta

-Hermana María me puede ayudar a leer la carta

-Claro que sí

Querida Annie

Espero que en el hogar de Pony todos se encuentren muy bien, yo estoy aprendiendo a leer y a escribir por eso a la primera persona que quise escribir fue a ti mi hermana, para que sepas que no te he olvidado.

Es maravilloso tener una mamá y un papá son grandiosos, me tratan como a una verdadera princesa y me están enseñando muchas cosas con la ayuda de la señorita Lean estoy aprendiendo otros idiomas, pero también mis papitos son estrictos, me retan cuando hago alguna travesura y no quieren que diga que soy una hija del hogar de Pony, no sé muy bien porque dicen que es por mi bien, pero no me han negado el escribirte de hecho fue un reto que me puso mi mamá que me enseñara a escribir para escribirte una carta.

No he olvidado mi promesa de que te ayudaría para que tú también tengas una familia como yo, aún no se bien como lo voy hacer, pero lo vamos a lograr no pierdas las esperanzas, cuídate mucho y escríbeme pronto.

Te quiere tu hermana Candy

Al terminar de escuchar la carta Annie se fue a la habitación que compartía con otras niñas del hogar de Pony y se puso a llorar, Candy decía en su carta que vivía como una princesa y que sus padres eran buenos y ella no tenía nada, se prometió que algún día ella tendría más que Candy.

Annie se propuso a aprender a escribir bien para responder la carta de Candy.

En algún lugar del océano Atlántico, a bordo de un lujoso trasatlántico

-George

-Dígame joven William

-Tu eres más que mi tutor y guardián, eres como un hermano mayor cómo un padre, necesito hablar contigo de algo muy personal

- Deseas que pida un servicio de té y vamos a la sala priva de tu camarote

- Sí por favor

George ordenó un servicio completo de té y una vez dispuesto por el personal del barco estos se retiraron.

-Bien joven William, soy todo oídos

-No sé por dónde empezar

-Tranquilo sabes que puedes confiar en mí

George al conocer también a su muchacho sabía cuál era el tema que quería abordar, no era tonto y él también era hombre, se había dado cuenta que por donde el joven pasaba robaba todas las miradas de las señoritas a su alrededor, William tenía 17 años gracias a todos sus tutores y al concluir sus estudios en el San Pablo, iban rumbo a Londres para que este ingresara a la universidad de Cambridge.

-Mi cuerpo

Guardó un silencio

-Tú cuerpo, que hay con él

Le dijo George animándole

-A madurado y tengo nuevas sensaciones, cuando me despierto en las mañanas mi miembro está muy despierto y por las noches tengo sueños con señoritas no muy decentes.

George como siempre con su rostro neutral, lo miró a los ojos y le dijo

-Es normal muchacho, te estas convirtiendo en un hombre, solo que debes saber que tú no eres un hombre cualquiera y tienes que tener mucho cuidado con quien materializas los sueños que tienes con las señoritas

William no pudo evitar el sonrojo, al ser un hombre tan blanco cualquier expresión ruborizaba sus mejillas.

-Lo sé, cuando estuve en el San Pablo todos me conocían como William Mackenzie, es el apellido de mi madre, tengo que ocultar mi verdadera identidad, por lo que sé que en la universidad será igual, aún con lo estricto del colegio las señoritas y los jóvenes nos comunicábamos, (pensó para sí mismo hasta me escapaba del colegio, pero decidió omitir ese detalle para la tranquilidad de George), me besé con Charlotte River.

George abrió los ojos, su muchacho ya había tenido experiencia de besos con las damas y él lo ignoraba.

-Y bien

-Solo fue un beso, bueno varios

Poniendo una sonrisa en su rostro el bello joven

-Que te preocupa William

-Que me quede con deseo de más, primero soy un caballero no iba hacer nada con Charlotte es una dama, pero quiero conocer más, George.

-Sientes algo más que deseo por la señorita Charlotte

-No, es una joven muy hermosa no lo puedo negar, pero fuera del deseo de besarla y tocarla no siento nada más, no coincidimos en nuestra manera de pensar, ella es muy, como decirlo, es muy señorita de sociedad.

-Todo a su tiempo William, es normal que sientas solo deseo, el amor es un tema más complicado que las reacciones físicas de tu cuerpo, buscaré una profesional para que te enseñe el arte amatorio, pensando para él Dios que madame Elroy me escuchara. Agradezco tu confianza, sólo te pido que tengas mucho cuidado no queremos un hijo bastardo y mucho menos manchas a la familia.

Esas fueron las palabras más duras y estrictas que hasta ese momento había pronunciado George, entendía que el joven quería vivir y experimentar, pero él era su guardián tenía la obligación de protegerlo hasta de él mismo.

-Gracias George, sabía que podía contar contigo

-Ten paciencia, por lo pronto conoce tu cuerpo por ti mismo, cuando el amor llegue a tu vida lo sabrás.

William sonrió, - creo que ya lo conozco lo suficiente.

-Nunca es lo suficiente muchacho.

George suma una tarea más, lo haría como un padre guiaría a su muchacho y lo enseñaría a respetar a las damas y disfrutar de su compañía.

En Australia….

Ya habían pasado varios años desde que Annie y Candy intercambian cartas, para ese entonces tenían 11 años, Candy era una bella señorita aún con cara de niña pero las largas hora de negociación de Beatriz y ella habían dado frutos, cualquiera que la mirará sabía que se convertiría en una hermosa dama.

-Señorita Candice ha llegado correspondencia para usted.

Candy tomo la carta y revisó al remitente era Annie, y una alegría inundó su corazón.

-Madre puedo salir al jardín a leer la carta de Annie,

-Si mi amor

Una vez que Candy se puso cómoda procedió a leer su carta.

Hola Candy

Espero que te encuentre muy bien en compañía de tú familia que te trata como princesa, mientras yo continuo en el hogar de Pony, sabes hasta Tom fue adoptado por un ganadero de apellido Steven, ahora es Tomas Steven, para los niños grandes es más difícil ser adoptados y yo ya me convertí en una niña grande.

No creas que no estoy feliz por ti, pero solo veo que cada día y no sé cuándo puedas cumplir tú promesa de ayudarme a conseguir una familia cómo la tuya.

Espero que pronto podamos vernos de nuevo.

Te quiere tu hermana Annie

P.D. la señorita pony agradece las donaciones que tú familia nos da son de gran ayuda.

Candy se sintió muy mal, la corta carta de Annie, era un reproche a la falta de cumplir su promesa, como había olvidado el sentir de su hermana, estaba tan contenta de vivir en ese extraño país, cuando se encontraban en la villa Primavera su mamá se comportaba como una amiga, habían aprendido a canalizar su energía y tenía clubs como los llamaba su papá con los hijos de algunos vecinos y de los trabajadores, sin embargo cuando acudían alguna tertulia a la ciudad su madre le pedía comportarse como una señorita, así que Candy continuaba siendo ella misma pero ante la sociedad con la que convivía era toda una señorita.

Annie aún no conocía más allá de la colina del hogar de pony, esa colina donde había conocido al príncipe como ella le llamaba, sonrió y recordó sus palabras "eres más bonita cuando sonríes que cuando lloras", así que no se sentiría mal buscaría la manera de ayudar a Annie y lo más pronto posible esa misma noche hablaría con su padre.

Candy estaba en el vestíbulo de la villa esperando a su padre, tenía que actuar rápido, cuando de pronto se abrió la puerta y era él.

-Buenas noches princesita, dándole un fuerte abrazo- no esperaba este recibimiento sucede algo.

-Hola papito, todo está bien solo quiero hablar contigo, podemos pasar a tu despacho.

- al despacho, esto si es serio

-Ahí es donde tú y mamá hablan de cosas importantes

Regalándole una pícara sonrisa, al entrar al despacho Candy se siente y le sirve una copa a su padre, era lo que veía que hacía su mamá, además su padre nunca le negaba nada, había querido a un gatito y su madre se había negado pero el consentidor de su padre autorizó la adopción de Clin un gato de blanco de ojos azules, en realidad era mestizo pero el porte y los movimientos indican que parte de sus ancestros eran de angora. Así que ya le tenía la medida a Otto.

-Dime princesita, en que te puedo ayudar.

-Papito recuerdas que me prometiste que buscaríamos un hogar para Annie

-Te prometí que ayudaríamos a tu amiga y lo he hecho hasta el día de hoy enviamos al hogar de Pony una ayuda económica y varios regalos especiales para Annie, como vestidos y muñecas exclusivas para ella.

-Lo sé, pero eso no es suficiente, Annie merece una familia como yo, por favor es una niña muy buena.

Otto lo pensó cómo podía ayudar a esa niña, en ese momento recordó que su amigo Raymond Legan le había pedido una fuerte suma para salir de un mal negocio y no afectar sus inversiones con los Ardlay y él no le había cobrado ningún peso de interés, Legan le había dicho que le debía una, ahora sabía cómo le pagaría ese favor.

-De acuerdo princesita, voy a pedir a mi amigo Raymond Legan sea tutor de Annie y la lleve a vivir con su familia

Candy sonrió y abrazó a su papá dándole pequeños besos en su rostro,

Gracias papito muchas gracias

En ese momento entra Beatriz que ya había sido notificada de la llegada de su esposo,

-Que sucede porque tanto amor para papá y no para mí

-Mí papito le pedirá a su amigo que adopte a Annie

Beatriz no estaba muy contenta con la amistad entre Annie y Candy, había leído unas cartas que le había enviado a su hija y en todas sobresalía un dejo de envidia, reproche y coraje.

-Bien si esto te hace feliz, apoyaré a tu padre.

Pensando en que ojalá esa adopción no trajera problemas en un futuro y más con los Legan.

Un par de meses después el Sr. Legan recibía la misiva de su amigo Brighton, solicitando tomará bajo su tutoría a una niña del hogar de Pony, justificando que era la hija de un empleado de su confianza que había fallecido y en su lecho de muerte la había pedido protegiera a la niña.

No quería exponer que Candy era una niña de ese hogar, tenía que proteger a su familia y cumplir la promesa que le hizo a su princesita.

Sin más Raymond sabía que le debía una a Brighton pensó que quizás esa niña era producto de algún desliz, así que su amigo no era tan perfecto después de todo.

Una mañana de otoño llego el mayordomo de los Legan a adoptar a la señorita Annie como acompañante de juegos de los niños Legan, así que Annie al mirar el coche en el que habían ido por ella se fue muy contenta sin saber el futuro que le esperaba en esa mansión.

CONTINUARÁ ….