Capítulo 7
Señorita Ardlay
Después de dar varios argumentos a la tía de lo bueno que era tomar bajo su tutoría a Annie, había convencido a la tía Elroy, así que había dado la instrucción a George para que en un mes tuviera todo listo para que Annie fuera una Ardlay.
-Mamá cómo es posible que esa huérfana sin gracia, se vaya a vivir a la Mansión de los Ardlay como una de ellos.
-Eliza no grites y cálmate, no nos conviene contradecir al tío abuelo, él es quien dio la orden y cómo puedes ver hasta la tía Elroy lo obedece, es el patriarca del Clan su palabra es Ley.
-Pe, pero no es justo mamá.
-Te dije que te controles, obedece y baja para irnos a la mansión Ardlay a despedir a Annie
-Buenos días Madame Elroy
-Raymond, me da gusto que como jefe de familia te encuentres aquí para despedir a Annie.
-El tío Abuelo, es un hombre muy sabio, estoy seguro que su decisión de que la dulce Annie esté bajo su cuidado es lo mejor.
Elroy solo tomo un suspiro, había accedido a los caprichos de William a cambio de que él conociera a dos de las mejores señoritas de sociedad según sus criterios, excelentes candidatas para ser su futura esposa, una de ellas era inglesa Elizabeth Spencer y la otra era americana Madison Walton, una de ellas sería la próxima matriarca.
En sus planes estaba que una vez que William fuese presentado como patriarca del Clan Ardlay su boda se celebrará en un año a más tardar, esos eran los planes del Elroy Ardlay, los cuales estaban muy lejos de los planes del joven rubio.
-Sí, sus decisiones son muy sabías….tomando un gran suspiro la matriarca del clan….-bien Sara acompáñanos por favor al salón de té, he decidido que nos quedaremos una temporada en Lakewood, por lo que los tutores viajarán y atenderán a los chicos y Annie.
-Desea que nos quedemos también nosotros.
-Sí me gustaría que Eliza y Neal tomen clases con los chicos.
-De acuerdo tía abuela
-Annie de ahora en adelante eres Annie Ardlay, estarás bajo mi tutela y te formare como una señorita digna de representar a una Ardlay.
Annie se quedó boca abierta, qué era lo que estaba sucediendo, ella ya no estaría más con los Legan, ahora formaría parte de una de las familias más sobresalientes de Escocia y la más rica de América.
-Ahora me puedes llamar tía abuela Elroy.
-Gracias tía Elroy
Annie regalo una dulce sonrisa a la matriarca de los Ardlay, eso significaba que ahora sería una verdadera princesa, además estaría viviendo en la misma mansión que Archie eso definitivamente era como ganarse la lotería.
-Deseas que la dama de compañía que te atendía con los Legan continúe a tu servicio.
Annie pensó cual dama de compañía?, Doroty era la persona que atendía a Eliza, así que esa era su oportunidad de molestar a la fastidiosa chiquilla.
-Claro tía abuela le agradecería mucho, que Doroty continuará atendiendo mís necesidades y que fungirá como mí dama de compañía.
-Me parece adecuado, así que evitaré buscar personal, Sara te pido dispongas todo para que Doroty venga a la mansión a trabajar con los Ardaly.
-Sí tía abuela como usted diga.
La pelinegra volteó a ver a Eliza con una sonrisa de triunfo ese sería el primero de muchos de los caprichos que, de manera dulce y obediente, estaba segura que conseguiría de la tía abuela. Mientras Eliza estaba furiosa esa maldita huérfana no conseguiría humillarla, buscaría la manera de recordarle cuál era su lugar.
-Annie bienvenida se escucharon las voces de los jóvenes Cornwell y Anthony.
Con el rostro iluminado sonrió, -Gracias ahora estaré viviendo en la mansión.
Archie se acercó a la chica, no sé cómo transmitirle la felicidad que siento de que ya no estés más a merced de los caprichos de Eliza y que ahora te pueda ver todos los días tomando su mano y dándo un beso en la mejilla.
En ese instante fue una explosión de fuegos artificiales en su interior, jamás se había sentido tan dichosa, sería tratada como una princesa y tendría un estatus social más alto que Eliza, que la propia Candy, eso la hacía sentir muy feliz.
En la primera cena como una Ardlay, Annie usó su mejor vestido al fin y al cabo renovaría su guardarropa.
-Buenas noches, dijo Annie haciendo una pequeña reverencia al entrar al enorme comedor.
De inmediato los jóvenes se pusieron de pie.
-Buenas noches, respondieron todos.
-Tomen asiento, por favor Dolores sirve la cena estamos listos.
-Annie mañana iremos a Chicago, requiero firmar unos documentos en el Corporativo y visitar a la modista para que te presentes a la sociedad como una verdadera señorita.
-Sí tía abuela como usted disponga.
La familia Brighton se encontraba cenando en su hogar en Chicago.
-Beatriz necesito que reduzcamos gastos, las ganancias de Australia están tardando más de lo que había previsto y lo que traje conmigo lo invertí con Legan.
-Tu siempre has manejado los negocios, pero creo que has sido muy osado con las inversiones que te ha propuesto Raymond.
-Querida quiero tener una buena dote para Candy y asegurar nuestra vejez, este es momento para sembrar estoy seguro, no te preocupes.
-Si es lo que tu consideras, apoyo tus decisiones.
-Hoy llegó un telegrama de Elroy Ardlay, solicitando la acompañara de compra con la modista, para renovar el guardarropa de Annie, ya que la adoptaron los Ardlay.
-Me alegra mucho mamá, que Annie haya sido adoptada por los Ardlay, por fin tendrá una familia con los chicos.
-Pasado mañana iremos de visita con ellas.
-Que divertido será salir con Annie.
En ese momento el felino de Candy hacía acto de presencia buscando su atención en la pierna de la pequeña traviesa.
- Clint, que deseas consentido.
-Mi amor, últimamente lo has abandonado.
-Querida si los acompaño a la casa de campo teniendo todo el bosque para explorar y disfrutar.
-Te recuerdo que tu princesita, se la pasa la mayor parte en los establos con los caballos.
- Y con los herederos Ardlay.
-Mis amigos son lo mejor de ir a Lakewood, los voy a extrañar mucho ahora que nos quedemos en Chicago.
-No te preocupes princesa, visitaremos muy seguido la casa de campo.
-Gracias papito.
En la mañana siguiente en el corporativo Ardlay
-William necesito viajar a Londres para revisar el proyecto LEXY.
-Ese nombre clave que elegiste me recuerda a las novelas de espías que leía cuando adolecente.
George río, tienes una imaginación muy grande muchacho.
-Considero importante que tengamos alguien de confianza, que se vea inexperto para que, con el pretexto de su inexperiencia, cuestione todo.
- Porque el delirio de persecución
- No lo sé, digas que es una corazonada, esta inversión la propuso Lord Spencer.
-Y?
-Es un viejo lobo de mar, siempre he pensado que sus negocios personales han salido de las arcas de los Ardlay.
-Por qué no lo has mandado investigar.
-Es un gran amigo desde la juventud de madame Elroy y siempre lo protege, no me ha permitido actuar en contra de él siempre lo justifica.
-Tengo un amigo Damián, era un excelente estudiante muy proactivo, pienso que es la persona adecuada para ese trabajo.
-Por qué lo consideras
-Su familia hizo un gran esfuerzo para que estuviera en la universidad, tiene mucho agradecer a sus padres y es importante para él demostrar que todo el apoyo que le dieron rindió frutos y que mejor empleo que trabajar para el corporativo Ardlay.
-Necesito sus datos para contactar y evaluar si es la persona correcta.
-Sabes, me recuerda un poco a mí.
- A mí, por qué.
- Sé que mi padre te apoyo en todo y el hacerte cargo de sus negocios y de su hijo es una forma de agradecer todo lo que hizo por ti.
- El señor William, no tenía ninguna obligación conmigo y aun así decidió ayudarme, brindarme un hogar y ser un padre para mí.
- Tu eres un Ardlay George y un padre para mí.
Ambos hombres se dedicaron una mirada de aprecio y orgullo, ellos eran el legado viviente de William C. Ardlay.
En la mansión Ardlay
Al ser la familia Ardlay de una posición económica más alta que los Brighton, correspondía a Beatriz acudir al llamado de la matriarca de los Ardlay.
-Madame, la señora Brighton ha arribado a la mansión.
-Hazla pasar al salón de lectura en un momento bajo.
-Sí Madame
- Buen día señora Brighton.
-Buen día Madame Ardlay
- Gracias por acudir a mi llamado, Annie me solicitó que seas tú quien nos acompañe a actualizar su guardarropa, tu hija le ha hablado que eres excelente en esos menesteres, y al ser de la edad de Annie considero que no será un problema para ti.
Beatriz no supo cómo tomarlo, que estaba tramando Annie, que ella se convirtiera en su tutora de moda, sin embargo, no podía negarse, era la matriarca del Clan Ardlay la que le estaba solicitando su apoyo, eso sí argumentando que tenía años que no estaba bajo su cuidado una señorita.
-Con gusto, en lo que pueda colaborar.
En ese momento llegó la señorita Ardlay, saludando y haciendo una perfecta reverencia
-Señora Brighton
-Hola Annie, cómo estás
-Muy bien, contenta, ahora formando parte de la familia Ardlay
-Que gusto querida
-Le decía a Beatriz que adoras su buen gusto, y que requerimos que nos acompañe de compras.
-Sí tía abuela y Candy también quiero que nos acompañe
-No vino conmigo
-Pueden pasar por ella antes de ir de compras
-Claro….. respondió Beatriz con incertidumbre, esto le parecía algo inusual.
-Yo no podré acompañarlas, tengo unos temas que atender en la oficina del Corporativo, por esa razón pedí tú apoyo y claro para todos los deseos de los Ardlay siempre deben ser cumplidos.
Así que la arrogante mujer había transmitido que esta petición era un deseo de la dulce Annie, por un momento Beatriz sintió un escalofrío esa niña con su mascará de inocencia era en realidad una manipuladora y ahora con todo el poder y el respaldo de Eloy Ardlay no tendría límites, esperaba poder proteger a Candy de los deseos de Annie.
Pero cómo haría eso, ya que en su corazón ella deseaba que Anthony Brown fuera en un futuro el esposo de su hija, había visto que el menor de los Cornwell apreciaba demasiado a Annie y a ella no le parecía desagradable la idea, así que se tranquilizó y pensó que tendría que actuar con cautela y valía más tener al enemigo cerca.
-No se preocupe Madame Elroy para eso estoy yo aquí con gusto me haré cargo del guardarropa de Annie, vamos para recoger a Candy y llegar a tiempo a los centros comerciales.
Las tres mujeres salieron de la mansión….
Una vez que pasaron por Candy llegaron con Karla la modista favorita de la señora Brighton.
-Buenas tardes querida
-Señora y señorita Brighton, como se encuentran en que les puedo servir hoy, quizá un vestido nuevo para esta señorita.
Regalando una sonrisa a las bella Candy, sabiendo la modista que las compras de la señora Brighton siempre eran muy generosas.
-Te presento a Annie Ardlay hoy estamos aquí para buscar el guardarropa completo de la señorita.
Volteando a mirar a Annie.
-Hola hermosa, tienes unos ojos preciosos.
-Gracias
-Ya sé por dónde empezaremos
Karla concia el poder de adquisición de los Ardlay, así que pronto envió a sus empleadas con los modelos más recientes, de todo tipo de prendas.
Annie se había medido un vestido color azul agua y se veía frente al espejo
-Verdad que es preciosa Annie, dijo Candy
-Sí respondieron las mujeres adultas.
Candy tan generosa como siempre, se sentía muy feliz por su hermana de crianza.
Karla había sacado un vestido verde esmeralda y Candy no pudo desear usar ese vestido y verse hermosa para Anthony.
-Mamá este vestido es hermoso, no lo crees
-Sí mi amor
-Me lo puedes comprar por favor
Candy nunca pedía nada a su madre, pero ese vestido realmente le había gustado, se veía como un vestido para una mujer no para una niña y eso era lo que realmente le había llamado la atención.
-En realidad es hermoso me lo quiero probar dijo Annie
Por lo que inmediatamente se lo pusieron
-Verdad que me veo muy bella
-Sí dijo Candy se te ve muy bien Annie
-Me lo llevaré entonces
Beatriz intervino
-Annie llevas muchos lindos vestidos y Candy gusto de este, de hecho estaba pidiendo a Karla lo cargara a mi cuenta.
-Pero mire que hermoso se me ve a mí, yo nunca he tenido uno igual
-Lo sé, sin embargo, ahora tienes demasiados vestidos y ese Candy lo pidió
-Mamá no importa, hoy estamos aquí de compras por Annie no por mí así que ese vestido es para ella.
-No estoy de acuerdo mi amor, pero se hará como tú lo dices, mira por ahí por si encuentras un vestido de tu agrado.
La madre de Candy no quería hacer una escena en la casa de modas, pero realmente se había molestado por la actitud de la ahora señorita Ardlay.
Terminaron las compras y llegaron a la Mansión de los Ardlay, la matriarca ya se encontraba ahí.
-Gracias Beatriz por llevar a Annie de compras
-Deberían quedarse a cenar, tía abuela no los creé, para agradecerles su tiempo y asesoría, nadie mejor que la señora Brighton para conocer los estándares de la moda.
-Estoy de acuerdo Annie, por favor acompáñenos a cenar.
-Señora Elroy muchas gracias, pero mi esposo nos espera en casa
-Ese no es problema hablaremos por teléfono para que venga a cenar a la mansión
Beatriz no se pudo negar, recordando en su voz es la tutora del joven Brown, tenía que acercarse a ella para que en su momento mirará con buenos ojos a Candy como prometida de Anthony, puso su mejor sonrisa y asintió.
Una vez que llegue el señor Brighton.
Pasaron al comedor.
-Madame Elroy, es usted una mujer admirable tener bajo su tutoría a sus sobrinos y además llevar las riendas junto con el señor Johnson los negocios de la familia es impresionante.
Otto lo decía con genuina admiración, por lo que la matriarca del clan miró con agrado que uno de sus sobrinos se uniera a Candice Brighton en un futuro, quizá Alistar o Neal, ya que Anthoy sería esposo de Eliza y Archivald había mostrado inclinación por Annie y ella apoyaría esa relación, si la pelinegra estaría bajo su cuidado haría todo lo posible por convertirla en la adecuada señora para el menor de los Conrwell.
-Gracias por tu admiración Otto, realmente desde que murió mi hermano William, el tío abuelo Ardlay ha fungido como la cabeza de familia solo que tiene una vida realmente excéntrica por así llamarlo por ello no mantiene una vida socialmente activa y el señor Johnson es excelente y muy eficiente en los negocios y sobre todo en los de los Ardlay.
-Claro que sí, en eso estoy totalmente de acuerdo con usted.
En una conversación trivial y sin más contratiempo la cena terminó y la familia Brighton llegó a su hogar.
-Por qué has estado tan callada querida
-Hoy fue un día extraño, y Annie continúa siendo muy manipuladora con Candy eso no me gusta, gracias a Dios se irán pronto a Lakewood.
-Sin embargo, nosotros iremos muy seguido, quiero estar atento al entrenamiento de César, para la competencia de otoño.
-Sí está bien, pero creo que no quiero a mi hija cerca de Annie.
-Lo veo difícil si llega a comprometerse con Anthony
-Tendremos que buscar más opciones.
Los días pasaron y llegó el primer día de colegio de Candy en Chicago.
-Mamá estoy nerviosa, nunca he asistido a un colegio tradicional, siempre me han educado en casa.
-Mi amor, todo va estar bien, lo importante es que conozcas nuevos amigos.
-Mi princesita no tiene miedo a los animales salvajes de Australia y si a un puñado de jovencitos de sociedad, eso si no me lo esperaba
-Papito no digas eso por favor
-Todo será perfecto hija recuerda que los Brighton, somos fuertes y no nos amedrentamos ante los cambios
-Tienes razón.
Abrazando y regalando un beso a la mejilla de su padre, Candy llegó a su escuela, se despidió de su madre y caminó por el enorme pasillo.
Lucía su uniforme azul marino de manga larga con cuello blanco y un moño rojo en el pecho, los varones llevaban traje azul marino con camisa blanca y corbata de rayas blancas y rojas.
Llegó hasta su salón de clases, había mucha emoción entre todos los estudiantes así que todos estaban muy serios a la expectativa de que sucederá cuando entra el maestro a clases, entró un hombre regordete quien se presentó a la clase.
Buenos días niños.
Yo soy el señor Ernest Martí, seré su profesor durante este ciclo escolar, se pueden poner de pie por favor y presentarse.
Uno a uno los chicos se presentaron hasta que llegó el turno de Candy,
Buen día mi nombre es Candice White Brighton, me gusta que me llamen Candy, tengo 12 años he vivido los últimos cinco años en Australia y siempre he sido educada en casa.
Un lindo joven de cabello castaño y ojos verdes, escucho a la linda rubia le pareció una niña encantadora y seguramente tendría muchas aventuras al haber vivido en tan lejanas tierras.
En la hora del receso en la cafetería de la escuela, se acercó a Candy una niña de cabellos rubios como ella.
-Hola Candy verdad.
-Hola, tu eres Karina Madison
-Sí, puedo sentarme contigo
-Claro
-Ya miraste a ese chico se ve que tiene unos ojos muy lindos.
-Como se llama
-Charles Robinson
-Se ve que es muy serio
-Creo que es muy pronto para decir eso, decía Candy, ya que ella había pensado eso de Anthony y el rubio no era nada tímido
Ese día Candy había conocido a una nueva amiga.
Cuando llegó a su hogar no paraba de contar a su padre lo agradable que había sido ir a la escuela.
-Nunca pensé que sería divertido aprender papá, el señor Martí es muy ocurrente en sus clases y eso nos hace pasar una mañana muy amena además que aprendemos muchas cosas nuevas.
-Me alegra por ti princesa.
En la misión de las rosas en Lakewood
Annie realmente había conseguido ser una princesa de cuentos de hadas, los jóvenes herederos sus primos por adopción, la trataban como una delicada señorita.
Anthony era muy considerado con ella, ya que en algún momento Candy le había dicho que apreciaba a Annie como una hermana y que no le gustaba cómo la tratan los Legan que ella merecía una familia.
Stair por su parte, a petición de su hermano menor era muy condescendiente con los deseos de su prima-cuñada
Y qué decir de Archie, él solo se dedicaba a estudiar y estar al pendiente de la bella Annie todo esto lo hacían claro bajo la mirada de la tía abuela que tenía reglas muy estrictas, pero los tres chicos buscaban complacer a la señorita Ardlay
-Archie, ya sabes que la tía abuela está preparando una gran fiesta para presentarme ante los integrantes de clan como una Ardlay
-Si Annie, serán dos días de celebración
-Habrá un baile, una cacería y una cena para terminar el festejo, creo que construiré algo divertido para ti Annie, dijo Stair
-Debemos preparar algo también para Candy, tengo muchas ganas de verla, señaló Anthony
-Claro a Candy la quiero como una hermana, es tan linda por dentro como por fuera
Sí contestaron los chicos.
Los días pasaron y llegaron a la casa de la casa de los Brighton, la invitación para el baile de presentación de la señorita Annie Ardlay y una carta para la señorita Candice Brigthon de parte de Anthony Bronw.
-Mi amor tengo una sorpresa para ti.
-Si mamá, una carta de Anthony
-Gracias mamá, puedo ir a leerla antes de la comida
-Claro tu papá se retrasó un poco, ve a cambiarte de ropa y a leer tu carta.
Candy subió las escaleras y antes de vestirse se puso a leer la carta.
Querida Candy
Estos días sin convivir contigo han sido verdaderamente largos, tengo muchas ganas de ver tus lindos ojos y platicar contigo, la llegada de Annie a la familia ha traído un aire fresco a la mansión de las rosas, todos nos hemos dedicado hacerla sentir en familia, por eso no te preocupes, te aseguro que está muy contenta, me he permitido escribir estas líneas para invitarte al baile como mi pareja, sé que dirás que somos muy jóvenes pero el baile es en honor de tu hermana así que participaremos en él, no aceptaré un no por respuesta.
Con cariño Anthony Brown
Al terminar de leer la carta Candy, se sintió emocionada era una propuesta para ser la compañera de baile de Anthony, por primera vez gusto del joven rubio no por ser parecido al príncipe de la colina, si no por ser él, un joven que siempre tenía atenciones con esa chica.
Beatriz llegó, a la habitación de Candy, -hija te esperamos para comer y aún no estás lista.
-Mamá Anthony me invitó a ser su compañera de baile en la fiesta de presentación de Annie.
La señora Brighton también sonrió, esa era una excelente noticia, ese chico era de su agrado y le parecía un excelente candidato para Candy.
-Me parece muy bien mi amor no faltaremos a ese evento te lo garantizo.
Los días pasaron y en la noche de presentación de la señorita Ardlay, llegó una bella rubia con rizos dorados y un vestido que la hacía lucir como una hermosa princesa.
-Buenas noches
Llegó Anthony ante los Brighton, como todo un caballero.
-Buenas noches joven Brown
Dijo Otto mirando a su princesita que se ruborizaba ante la presencia del chico,
-Sean bienvenidos dijo la matriarca del clan en compañía de George Johnson
-Gracias todos luce bellísimo, señalo Beatriz apresando el salón
Se veía a simple vista que esta no era una fiesta sencilla, Elroy Ardlay no había escatimado en la decoración y en cada detalle.
-En un momento anunciaremos el motivo de la fiesta por favor pasen.
La matriarca del clan en compañía del representante del patriarca anunciaba a la nueva integrante de la familia.
-Buenas noches, familia, socios y amigos, en nombre de los Ardlay me permito presentar a la nueva hija del clan, Annie Ardaly, señalando a la bella Annie con el vestido verde esmeralda que le había gustado a Candy, luciendo además un bello collar con un diamante solitario regalo de la matriarca con aretes a juego, realmente se veía muy bella y feliz.
Después del anuncio, Candy se acercó a su hermana.
-Annie querida meda mucho gusto que luzcas así feliz
La recién anunciada señorita Ardlay giro ante Candy.
-Verdad que luzco como una princesa
-Sí eres una verdadera princesa.
Los jóvenes de la mansión llegaron a donde se encontraban las chicas.
-Señoritas bailamos
-ambas dijeron que sí
Por lo que los cuatro jóvenes salieron a bailar Annie con Archie y Candy con Anthony….
Esa noche fue la materialización de uno de los cuentos que la señorita Pony contaba a las bellas señoritas, cuando eran niñas y compartían la misma cama e intercambian muñecas, ahora se sentían como la vida también tenía momentos dulces, que se tenían que apreciar ya que la vida, así como regalaba te quita de las manos las más grandes ilusiones …
CONTINUARÁ
