Capítulo 11
Ella es un Ángel
-Bonita la pecosa, vaya creo que hay más de una linda pecosa en el mundo…..
Al salir de la oficina de la hermana Gray
-Sígame por favor señorita Brighton.
-Candy hermana, todos me llaman así.
-Muy bien Candy tu pequeño gatito se puede quedar en la guardería de las mascotas, no se puede quedar en tu habitación.
-Pero Clin estará encerrado como en una cárcel.
-Querida bienvenida a la cárcel, todos en este lugar estamos encerrados como es una cárcel.
-joven Grandchester, no es correcto llamarle a esta sagrada institución cárcel y mucho menos intimidar a las nuevas alumnas con ese tipo de referencias, pase por favor la hermana Gray lo espera.
-Solo digo la pura verdad hermana Margaret.
Volteando a ver a Candy, mostrando su sonrisa socarrona de lado y guiñandole un ojo.
-Compermiso pecosa
La rubia se asombró que ese atractivo joven castaño la llamará pecosa, no supe cómo reaccionar solo volteo a verlo.
-Vamos Candy
Después de dejar a Clin en la zona de mascotas Candy tenía muchas dudas
-Hermana cuando puedo visitar a Clin
-Candy nos está prohibido hablar en los pasillos cállate y sígueme.
Después de unos minutos
-Esta es tu habitación, aquí encontrarás tus uniformes y la lista de tus asignaturas, horarios de clases y los libros que tienes que llevar.
-Gracias hermana, es hermosa esta habitación.
-Descansa un momento y baja al comedor, me retiro
Candy estaba admirando el lugar por el balcón de su habitación cuando escuchó que tocaron la puerta de su habitación.
Toc, toc toc,
Por lo que acudió abrir la puerta
-Hola soy tu vecina Patricia O´Brien, pero puedes llamarme Paty.
-Vecina, claro del cuarto de al lado, soy Candice White Brighton, pero puedes llamarme Candy, quieres entrar.
-Te agradezco mucho, espero no molestarte.
-Que chica tan formal.
-Te gusta tu cuarto Candy.
-Si es hermoso.
-Este edificio lo acaban de renovar
-La escuela es muy imponente y donde están los dormitorios de los chicos.
-Qué dijiste Candy.
-Quiero dar un paseo hasta ese dormitorio
-Dios mío, Candy
-Que sucede Paty, porque te escandalizas
-No quiero pensar lo que puede suceder si vas hasta allá, que quieres hacer en el dormitorio de los chicos
-Lo que pasas es que tengo dos amigos aquí, Anthony Brown y Alistair Cornwell, los conoces, quieres ir conmigo
-No gracias, tengo mucho que estudiar
-No tiene importancia, dime cómo puedo hacer para ir
-Shhhhh no hables tan alto, te aconsejo que no vayas al dormitorio o tendrías que irte
-A caso está prohibido me echarían por eso.
La charla de las chicas fue interrumpida por la campa del colegio que anunciaba la hora del recreo
-Está sonando la campana del recreo tenemos que ir no nos podemos quedar aquí, vamos
-A dónde iremos.
-A las áreas comunes con el resto de las chicas, te presentaré alguna de ellas.
Ambas chicas salieron de la habitación al área común que llamaban cuarto de descanso
-Que silencio porque todos hablan susurrando
-Para no molestar a los demás
-Pero se supone que estamos en el cuarto de descanso, es lógico que hablemos entre compañeros, en este colegio son demasiado estrictos.
La pequeña traviesa no contaba que en ese colegio además de sus amigos estaban los hermanos Leagan, por lo que Eliza se encontraba en el San Pablo también y al ver a la rubia no lo pudo soportar.
-Que hace Candy en Londres y en este colegio, no, no me quitará a mi Anthony, no se lo permitiré, así que tengo que actuar.
Candy.
-Hola Eliza, dijo la pecosa con desagrado, ya que no esperaba encontrarse con la pelirroja.
-Candy
-Ustedes se conocen.
-Por supuesto que la conozco Paty.
-te presentaré a todas
-Gracias.
- Chicas ella es Candy Brighton de Norteamérica, una adoptada de la familia Brighton, como quien dice una recogida venida a menos.
Todas las chicas presentes empezaron a murmurar es una adoptada hija de Dios sabe quién.
-Eliza
-A caso no es cierto que tus adorados padres te recogieron del hogar de Pony y te hicieron pasar por hija de una prima de tu madre, pero en realidad eres una abandonada hija de nadie, una bastarda.
A Candy se le fueron los colores, no supo cómo reaccionar su más profundo secreto había salido a la luz, ella era una bastarda abandonada a la mano de Dios y de la señorita Pony y la hermana María, efectivamente no sabía quiénes habían sido sus padres biológicos, por lo que no pudo evitar que las lágrimas escaparan de sus ojos.
-Vamos Paty no te conviene esta supuesta señorita,
Dijo Eliza de una manera despectiva y todas se fueron dejando sola a Candy.
Más tarde Candy estaba en su habitación cuando escuchó que tocaron su puerta,
-Adelante
-Buenas noches Candy, la hermana Gray me pidió que te avisará que mañana podemos asistir a misa en ropa informal.
-Gracias por avisarme Paty, así iré más cómoda.
-Bien me retiro nos vemos mañana
-Que descanses Paty. Qué vestido me pondré mañana
Toc toc toc.
-Buenas noches Candy, tu ventana está abierta por favor cierra, apaga la luz y vente a descansar.
-Qué estrictos, creo que no la pasaré tan bien en este colegio en mi primer día y Eliza a sacado su parte malvada a relucir, pero no me dejare vencer mis papitos me han enseñado v siempre el lado positivo de la vida y no me dejaré amedrentar.
En la mañana siguiente, Candy usó su uniforme informal y pasó por Paty para ir a misa.
-Paty, Paty, creo que ya se fue tengo que darme prisa o llegaré tarde, ese mal sabor de boca me hizo dormir mal y me desperté bastante tarde.
La pecosa salió hasta la capilla del colegio cuando llego se percató que todos portaban su uniforme negro.
-Candy estas aquí te ves hermosa pareces un ángel vestida así entre todos vestidos de negro, le dijo Anthony tomando su mano y posando un beso en el dorso y mostrando una gran sonrisa por la emoción de ver de manera inesperada a la rubia.
Situación que miró Eliza y se enojó
-Ya miraron a esa adoptada, viene de blanco.
-Que se puede esperar de alguien como ella.
Anthony volvió a ver a Eliza y le reclamó.
-Eliza de que hablas, sabes que Candy es una Brighton, dirigiste correctamente con ella.
Eliza solo miro al joven Brown con ojos asesinos
Stair rompió el momento incómodo saludando a la pecosa.
-Candy eres preciosa usando cualquier color, pero será mejor que te cambies ya que las reglas de este colegio son muy estrictas, le señaló Stair, mirándola con ojos de enamorado.
-Ya veo que sí me iré a cambiar.
En ese momento llegó la hermana Gray, Candy Brighton, los domingos se usa el uniforme formal para ir a misa acaso no leíste el reglamento.
-Disculpe hermana voy a cambiarme.
-Ya es tarde por esta ocasión quédate así
Paty observaba como la hermana Gray llamaba la atención de Candy y se sintió muy mal consigo misma.
-Perdóname Candy, pero Eliza me dijo que me ayudaría a conquistar a Stair si te molestaba con el uniforme y él es el hombre de mis sueños.
Todos entraron a misa estaban concentrados participando en el servicio religioso, cuando de pronto se escuchó que se abrió la puerta de la capilla, se escuchó la voz de la hermana Gray, -Terry Grandchester, tenías que ser tú siempre llegando tarde como de costumbre, siéntate atrás.
El joven aristócrata se carcajeo
-De que te ríes, le dijo la religiosa.
-Que está viendo a los chicos rezar fingiendo seriedad y molestia, por lo que me pregunto en qué estarán pensando realmente.
-Terry vete
-Fuera de aquí no, no se preocupe me voy enseguida, yo no he venido aquí a rezar hermana
-A qué viniste
-A dormir a dormir una siesta.
Candy observaba aquella escena y pensaba que nunca en su vida se había topado con un chico así de irreverente.
-Es un lugar tranquilo y yo pensé que no había nadie
Tomó del cuello a un chico y le dijo – y tú avísame cuando se vayan de aquí, feliz plegaria a todos.
-un momento
-No me diga hermana, quiere que vaya a su despacho, el día está salvado, adiós.
-Pobre chico por favor pidamos por la conducta de Terrence.
-Ese Joven es el que estaba el día de ayer afuera del despacho de la hermana Gray, pensó Candy, la volverá loca, es bastante peculiar.
La misa terminó, por ser domingo se permitía que los jóvenes mujeres y hombres compartieran un poco.
Anthony y Stair no paraban de halagos y mimos para con la rubia.
-Candy no podemos creer que esté aquí en Londres y en el colegio le decían los jóvenes.
-Sí chicos mis padres tuvieron que viajar a la Villa Primavera en Australia a atender unos negocios, de verdad.
-Pues tus padres atenderán sus negocios y nosotros tendremos la suerte de tenerte aquí.
-Sí Tony.
-Candy el colegio es bastante estricto, pero pasaremos contigo el mayor tiempo posible.
En ese momento llegó un joven y les indico.
-Chicos Ardlay, los buscan en la dirección.
-Candy te dejaremos un momento, vamos a la dirección y regresamos contigo.
-No se preocupen pasearé por el jardín.
-Si caminas ese sendero encontrarás una hermosa colinda con una vista preciosa.
-Gracias chicos, ahí los esperaré.
Candy caminó hasta la colina admirando el paisaje cuando de pronto miro de espaldas a un joven castaño el cual volteo de repente con los ojos rojos llenos de lágrimas las cuales corrían hasta sus mejillas, limpiando sus ojos y mejillas rápidamente
Está llorando pensó Candy –Perdóname no quise molestarte, estas bien te ves muy triste
-Me veo muy triste.
Empezando a reírse a carcajadas
-Creí que lloraba me habré equivocado, no estoy segura que lloraba
-En que estas soñando pequeña pecosa.
-Pecosa yo
-Lamento muchísimo tener que decírtelo pequeña, que en tu naricita hay bastantes pecas por lo que eres muy pecosa.
-Eso a mí no me importa, me gustan mucho las pecas.
-Entiendo por eso las coleccionas
-Sí, y últimamente estaba pensando en cómo conseguir más
-Que bien
-Estas celoso porque no tienes ninguna peca verdad
El joven aristócrata silbo en son de burla y le respondió – y también estarás orgullosa de tu naricita
-Claro que sí
En ese momento llegó Anthony
-Compórtate como un caballero Grandchester, ella es mi amiga Candy es una dama y no tiene por qué soportar a tipo fastidiosos y pesados como tú.
-No sabía que la pecosa tuviera a un perro guardián
-Te estás pasando
El rubio tomó una posición de ataque como enfrentando a Terry
-No Tony, no vale la pena comprometerse con este chico.
-A caso no sabe quién soy yo.
-No, respondió Candy de manera inocente
-Soy el hijo del Duque de Grandchester su primogénito y heredero
-Compórtate como tal, se escuchó la voz de Stair.
-Tú también inventor te pondrás en mi contra.
-No estamos en tu contra Terry, sabes que Tony y yo te consideramos un buen amigo, pero no vamos a permitir que te comportes como acostumbras con todos con Candy.
-Así es ella es muy especial y tiene todo nuestro respaldo para que la respetes, intervino Tony.
-Mejor me voy veo que están muy cabreados.
-Ve al despacho de la hermana Gray, nunca la había visto tan furiosa y te está buscando por la gracia que hiciste en misa.
-Vieja idiota
Retirándose el joven castaño.
-Perdona las groserías de Terry, Candy es un chico con bastantes problemas.
-A primera vista se puede apreciar
-Nosotros estaremos siempre contigo para cuidarte de las irreverencias de Terry y de Eliza.
-En el pabellón de las chicas no podemos estar contigo, pero por favor no le hagas caso eso otra consentida mal educada.
-No se preocupen por mí chicos estaré bien, recuerden que soy una chica fuerte.
-Eso sí y muy linda, dijo Stair.
-No me hagan sonrojar.
-Qué te pareció la vista, intervino Tony
-Es hermosa, me recuerda a la Colina de Pony, gracias por compartir conmigo este lugar.
-Es un gusto que te haya agradado.
Toda la tardes estuvieron los chicos compartiendo hasta que fue la hora de regresar cada uno a su pabellón.
Terry estaba en su habitación pensando en la joven de los ojos verdes
-Tony y Stair tenían razón Candy es hermosa, nunca había visto una chica como ella y en lugar de actuar tímida como todas, se defendió audazmente, me gusta y mucho.
Los chicos Ardlay platicaban entre ellos
-Es el mejor domingo que hemos tenido desde que estamos en este lugar.
-Claro Tony su nuestro bello ángel está aquí con nosotros.
-observaste cómo la miraba Terry, eso no me gusta, está acostumbrado a que todo mundo se rinda a sus pies.
-Pero Candy no es todo el mundo.
-Eso sí, será conveniente tener una plática de hombre a hombre con Terry
-No está de más.
Los días pasaron y Candy se sentía un poco solitaria, nunca en su vida había estado tan aislada, ellas siempre buscaba la manera de adaptarse a las circunstancias, pero Eliza se había encargado de poner a todas las chicas en su contra, por lo que nadie la hablaba y a los chicos solo podía verlos cuando las actividades y las reglas del colegio se lo permitían.
Un día Candy estaba en su habitación tenía a su gato Clin a escondidas en su habitación, lo había ido a visitar a la zona de mascotas, pero la verlo tan triste encerrado se las había ingeniado para que llevárselo a su habitación, cuando de pronto escucho un escándalo en el pasillo.
Eso era bastante inusual ya que las reglas del colegio no permitían ni hablar ni mucho menos generar tanto ruido.
Movida por la curiosidad Candy salió de su habitación para ver qué sucedía, al llegar al final del pasillo miro ahí recargado en una de las columnas del edificio ni más ni menos que a Terry.
Desde el encuentro en la Colina donde lo había visto llorar, porque estaba segura que estaba llorando aun cuando él lo había negado no lo había vuelto a ver.
Una de las hermanas lo está regañando-
-Que haces aquí Terry, si sabes perfectamente que este es el dormitorio de las señoritas.
-Lo sé
-Y porque trataste de entrar, has estado bebiendo verdad
-Porque quiere que la convide hermana.
-Dios mío qué dices Terry
-Buenas noches señoritas se les ve realmente muy cómicas a todas, es más divertido que ir al zoológico.
-Vete a tu cuarto, inmediatamente y mañana
-Ya sé, informará a la hermana Gray, verdad y no se preocupe por nada mi papá mañana pagará el vidrio que rompí.
-Terry retírate ahora mismo de una vez
-A dios
Se escucharon varios murmullos de las chicas y la hermana les llamó la atención a todas.
Candy se percató de la presencia de Paty y aprovecho para saludarla, sabía que había actuado con el tema del uniforme por causa de Eliza quien siempre empleaba su maldad por donde anduviera y Paty en verdad parecía una chica dulce.
-Buenas noches Paty como estas.
Paty se sonrojo estaba muy apenada con la pecosa, en realidad no quería hacerle daño, pero ella deseaba acercarse a Stair aunque con Eliza solo había logrado saludarlo un par de veces el joven Conrwell parecía que no se había dado cuenta que ella existía.
-Hola Candy
Caminando hacia su habitación
-Paty espera
-Lo siento tengo mucho que estudiar.
Eliza observó la interacción de las chicas, disfrutando que ninguna de las señoritas convivieron con Candy.
Llegó la hermana y les pidió a todas que se fueran a su cuarto.
Cuando Candy entró a su habitación
Se encontró con una dulce viejecita
-Hola Paty.
-No soy Paty, soy Candy,
-Creo que me equivoque de cuarto
-No se preocupe venga vamos al cuarto de Paty
Paty se perturbó al ver a su abuela, -qué haces aquí abuela Martha no están permitidas las visitas
-Solo quiero pasar unos días con mi encantadora nieta, así que me quedaré en tu habitación.
-Pero abuela mis amigas pueden venir y encontrarte eso sería catastrófico podrían expulsarme.
-Paty tu abuela se puede quedar conmigo
-A caso o te preocupa que te puedan expulsar Candy
-Por los amigos siempre hay que arriesgarse Paty.
Candy y la abuela Martha se fueron a su habitación y toda la noche compartieron aventuras de la abuela.
-La pequeña traviesa estaba encantada, ya que ella no había tenido abuelas con quien convivir de esa manera por lo que disfruto mucho de sus historias.
-Tú también eres muy intrépida pequeña, las mascotas están prohibidas en las habitaciones y veo un precioso gatito.
-Sí abuela Clin es mi compañero y es muy consentido me extraña mucho, no tengo corazón de dejarlo abandonado tanto tiempo.
-Ese chico que me ayudó a entrar al edificio también se ve bastante intrépido creo que serían un dúo dinamita.
-De qué chico habla abuela.
-Un joven muy apuesto, alto, castaño, ojos azul verdoso muy profundos y expresivos, él fue el que hizo el pequeño escándalo para que pudiera entrar.
- Terry
-Quebró un cristal y entró al edificio
-No lo puedo creer Terry solo piensa en sí mismo.
-Querida las personas usamos máscaras para no mostrar nuestro verdadero interior, pero te puedo asegurar que eses es un gran chico, me gusta para ti, juntos harían una linda pareja.
Candy se puso a reflexionar si ese chico realmente sería bueno, le daría una oportunidad definitivamente tendría que conocerlo más, no debía juzgarlo solo por hacer unos berrinches.
A la mañana siguiente Paty estaba muy nerviosa.
-Tranquila Paty, todo saldrá bien, solo es una pequeña travesura de tu abuela.
-Pequeña travesura, esto es muy serio
-Por favor cálmate, yo no tengo abuelas, como sabes soy adoptada y mis padres adoptivos perdieron a sus padres y no me tocó disfrutar todos los buenos momentos que se viven al lado de un abuelo y más con una mujer como tu abuela.
-Tienes razón Candy, pero si la descubren nos pueden castigar este colegio es muy estricto
-Todo saldrá bien Paty además me tienes a mí, si sientes que necesitas algo recurre a mí yo estaré esperando por ti, cuéntame tu historia y veras que muchas aventuras tendremos, yo soy tu amiga Candy.
CONTINUARÁ
