Notas: Sé que el capítulo es corto, pero estoy con mucho trabajo...
PPP
Dos días después de la fiesta en casa de Sir William, Darcy visitó por primera vez Longbourn ya que el Sr. Bennet lo había invitado a jugar un partido de ajedrez.
Llegó un cuarto de hora antes que lo estipulado, y para su mala suerte fue recibido únicamente por la Sra. Fanny Bennet y la Srta. Jane Bennet, ya que la dueña de casa estaba en ese momento reunida con el ama de llaves. Durante los pocos minutos en que le avisaron a la Sra. Maria Bennet que el Sr. Darcy estaba en Longbourn, la Sra. Fanny Bennet habló incesantemente sobre las excelentes cualidades de su hermosa Jane, mientras que la 'hermosa Jane' simplemente sonreía y no decía ni una palabra.
"Sr. Darcy es un gusto tan grande que usted haya venido a visitarnos. Por favor, siéntese Sr. Darcy, el sillón grande donde está Jane es el más cómodo de la habitación y dónde hay mejor luz."
Darcy sonrío levemente, pero se sentó en otro sillón.
"¿Desea tomar algo?"
"No, muchas gracias Sra. Bennet."
Desde la muerte de su esposo, sumado al miedo de que en cualquier momento la podrían echar de Longbourn y a la falta de caballeros que había en Meryton, Fanny estaba cada vez más desesperada por casar a su hija más hermosa, "Dado que el día de hoy es tan bonito y tan cálido para la época del año en que estamos. Capaz que Jane lo puede acompañar al jardín ya que aún todavía hay algunas flores abiertas."
"Le agradezco Sra. Bennet, Srta. Bennet, pero será en otro momento…"
Lástima que la buena señora no tenía la capacidad de leer la mente del caballero, sino se habría dado cuenta que dicho caballero no tenía el más mínimo interés por su 'hermosa' Jane, y lo único que hacía con sus comentarios era dañar las magras chances de que su hija hiciera un buen matrimonio.
Por suerte para Darcy unos pocos minutos más tarde la Sra. María Bennet entró en la habitación y enseguida lo acompañó al despacho de su esposo.
El despacho era amplio y tenía una gran biblioteca llena de libros, un escritorio con dos sillones y una pequeña mesita con un tablero de ajedrez encima de ella y con dos cómodas sillas. Pero lo que más le llamó la atención no fueron los libros antiguos de la biblioteca, sino que fue la Srta. Bennet que estaba sentada en una de las sillas jugando ajedrez con su padre...
"Sr. Darcy, ha llegado temprano. Estamos justo en mitad de un partido de ajedrez. Lizzy, capaz que podríamos terminar más tarde este partido y aprovechamos que tenemos un nuevo contrincante. ¿Estás de acuerdo conmigo?"
"Me parece una muy buena idea, padre." Lizzy sonrío, tomó un papel y rápidamente comenzó a anotar las posiciones de las piezas.
"No sabía Srta. Bennet que usted también jugaba ajedrez. De hecho, conozco muy pocas señoritas que saben jugar."
"¿En serio? ¡Qué pena! Las señoritas que usted conoce no saben lo que se pierden." miró a su padre y sonrió, "Cuando mi hermano y yo teníamos unos siete años, mi padre nos enseñó a jugar y desde entonces suelo jugar con él y con John al menos dos veces a la semana. Mi madre también sabe jugar, pero no le gusta tanto como a nosotros tres."
"Lizzy juega muy bien, incluso varias veces me ha ganado y le ha ganado a John." Comentó Louis muy orgulloso de su hija. "Capaz que podrían jugar ustedes dos, ya que a mí me gusta mucho mirar un buen partido, casi tanto como jugarlo."
Con un poco de dudas sobre la veracidad de lo que afirmaba el Sr. Bennet, Darcy asintió. Hasta ese día, nunca antes había jugado con una mujer. "Srta. Bennet, si desea puede jugar con las piezas blancas."
"Le agradezco Sr. Darcy, pero lo más justo es ir a sorteo." Lizzy respondió.
Después del sorteo en que efectivamente a Lizzy le tocó jugar con las piezas blancas, comenzó el partido de ajedrez más interesante que Darcy había tenido en toda su vida…
Al principio, quizás porque subestimó demasiado a su bella adversaria, no le prestó la atención debida al partido, y de esa forma perdió uno de sus alfiles. Cuando se dio cuenta de que estaba siendo acorralado y si no se concentraba tenía serios riesgos de perder la partida comenzó a preocuparse seriamente. La ventaja de Lizzy no fue suficiente para poder ganar la partida y después de unos 35 minutos decidieron ir a tablas.
Quizás no fue la mejor performance de Darcy, pero lo cierto es que el caballero quedó muy impresionado por lo bien que jugaba la Srta. Bennet y deseoso de tener la oportunidad de jugar nuevamente con ella.
Después de ese partido, Lizzy se retiró, ya que ese día le había prometido a John acompañarlo a visitar a unos inquilinos.
Después de jugar con el Sr. Bennet, Darcy regresó a Netherfield Park pensando en lo distinta que era la Srta. Elizabeth Bennet con las otras señoritas que había conocido. Quizás la diferencia era que se había criado en América… Lo que aún no se había percatado es que desde que había llegado a Hertfordshire ni un solo minuto había pensado en Lady Victoria e inconscientemente cada vez pensaba más seguido en la Srta. Bennet.
