Elizabeth estaba muy molesta, el día anterior había perdido la paciencia y había peleado con su prima Jane que hacía dos días que ya no tenía fiebre. Era la primera vez que en muchos años su madre le había dicho que estaba desilusionada por su comportamiento. Sabía que su madre tenía razón, debía ser más tolerante con las tonterías de los demás. Reconocía que en cierta forma su prima tenía sus motivos y temores que, si bien muchos de ellos no los compartía, eran entendibles… Pero le costaba tanto adaptarse a la vida en Longbourn, extrañaba su vida y sus amigos de América.

Dado que prácticamente no pudo dormir en toda la noche, antes de que saliera el sol, salió caminado hacia Oakham Mount mientras iba recordando con lujo de detalles lo que había pasado la tarde anterior...

Su prima Jane estaba recostada en la cama bordando cuando ella entró a llevarle una bandeja con té y sándwiches porque Sally estaban en ese momento ocupados atendiendo a la Sra. Bennet que tenía nuevamente 'palpitaciones', y su padre le había dado unos días libres a la Sra. Hill para que pudiera cuidar mejor a su esposo que de a poco se estaba recuperando. Lizzy sin decir palabras le dejó la bandeja en la mesita de noche y se disponía a irse de la habitación cuando Jane preocupada le dirigió la palabra, "Lizzy, desde hace un par de días he notado que prácticamente ni me miras ni me hablas. ¿Estas molesta conmigo?"

"¿Molesta contigo? ¿Por qué habría de estarlo?" Le dijo con fastidio "Acaso será porque el Sr. Hill casi se muere, o porque hubo que sacrificar al caballo de John por tu capricho de ir a Netherfield porque el Sr. Bingley, al que viste un puñado de veces, vive allá. Si mal no recuerdo mis padres te dijeron hasta el cansancio que no fueras, y por lo único que te prestaron el carruaje fue porque ibas a ir a caballo."

"No fue a propósito, si sabía lo que iba a pasar no habría salido esa tarde. Además, soy una de las principales perjudicadas en lo que pasó." Llorosa agregó, "estuve muy enferma, me lastimé la cara con los vidrios de la ventana y me van a quedar las cicatrices para siempre. Mis posibilidades de hacer un buen matrimonio se han acabado por completo."

"¡Ese es precisamente el problema, en lo único que piensas tú y tu madre es en el matrimonio!"

"¿Y qué otra opción tiene una señorita en mi situación?"

"¿Me estás diciendo que la única opción que tiene una mujer es casarse? Y si ningún hombre le propone matrimonio a una mujer, entonces, ¿esa mujer no puede tener otro propósito en la vida?"

Jane abrió muy grande los ojos, "Nadie quiere ser una solterona, y que tus vecinos te miren con lastima."

"Créeme he conocido 'solteronas' que son muy felices, y nadie las mira con lastima."

"Capaz que en América es así, pero estamos en Inglaterra. Tu no entiendes lo que es tener casi 23 años, no tener prácticamente dote, y no haber recibido nunca una propuesta de matrimonio. ¡Tú tienes una buena dote, además ya recibiste una propuesta, y eres dos años menor que yo!" para ese entonces Jane lloraba desconsoladamente.

Capaz que Lizzy debía haberse quedado a consolar a su prima que estaba muy angustiada, pero debido a los nervios de los últimos días por la enfermedad del Sr. Hill y de la propia Jane, sumado a la tristeza y mal humor de su hermano por la muerte de su caballo, que todo podía haberse evitado, salió de la habitación golpeando fuerte la puerta y se fue a sentar sola a un banco del jardín.

Al poco rato su madre fue a conversar con ella y la amonestó suavemente por su falta de empatía por los sentimientos y los temores de los demás. Sabía que su madre tenía razón, pero aún no estaba dispuesta a disculparse con su prima.

Iba caminando sumida en tales pensamientos que no se percató que en la cima de Oakham Mount estaba el Sr. Darcy sentado en su piedra favorita esperando que saliera el sol hasta que estuvo prácticamente enfrente de él.

"Srta. Bennet, que sorpresa, de nuevo nos encontramos aquí."

"Sr. Darcy, buen día."

"¿Cómo se encuentra su prima?"

"Está recuperándose, y desde hace dos días esta fuera de peligro."

"Me alegro escuchar eso." Hizo una pausa y mirándola a los ojos agregó, "Aunque me sorprendió mucho que su prima cometiera la imprudencia de salir en una tarde como esa, y sobretodo que su padre lo permitiera."

"Créame que no lo debe de haber sorprendido más que a mí y a mi familia. Mi padre lamentablemente no puede darle ordenes a mi prima, ya que ella es mayor de edad. Además, el guardián de mis otras primas no es mi padre, sino que es su tío materno, el Sr. Gardiner." Contestó con fastidio.

Darcy asintió y cambiando el tema le comentó, "Si no le molesta me gustaría hacerle algunas preguntas sobre América y las costumbres de la sociedad."

Lizzy asintió.

"Después de jugar ajedrez con usted, me he preguntado varias veces si es común que las mujeres jueguen ajedrez en América, o si usted es una de las pocas excepciones."

"No sabría decirle con certeza. Lo único que puedo decirle es que pienso que si una señorita desea hacer algo que no perjudique a los demás y la haga feliz, como puede ser jugar ajedrez, ¿porque no habría de hacerlo? Me parece muy injusto que a un hombre se lo incite a que estudie, vaya a la Universidad y trabaje, mientras que a una mujer se la censure si quiere hacer mismo."

"Los hombres tenemos la obligación de proveer por nuestra familia."

"Parcialmente entiendo lo que dice, pero, ¿Acaso una mujer no puede valerse por sí misma?"

"No dije exactamente eso, lo que dije es que, en esta sociedad, el hombre es el encargado de mantener económicamente a la familia, y la mujer es la encargada de cuidar de los hijos. Cada uno tiene un rol."

Lizzy suspiró, "Se que el cuidado de los hijos es muy importante, y que los hombres por diversos motivos están más preparados para ganar el sustento de la familia, pero ¿no le parece que las tareas deberían ser compartidas?"

"¿En qué aspecto?" preguntó Darcy curioso.

"Por ejemplo, en la educación de los hijos, en las decisiones importantes que pueden afectar el bienestar de la familia."

Darcy asintió y siguieron hablando por unos minutos más hasta que Lizzy vio que faltaba solo una hora para el desayuno y debía ya regresar...