FIC PARA EL SORATO WEEK 2022
DÍA: 7
Pareja secundaria: Gabumon y Piyomon – Pareja sorpresa en un bonus especial.
Basado en la serie: "Digimon" ⒸAkiyoshi Hongo, Toei Animation
DOCE BICO
by: Atori
14/02/22
Ishida Sora, 34 años.
Diseñadora de kimonos, digielegida reconocida, poseedora de una digimon muy cariñosa, casada con un marido fiel y devoto, madre de tres hijos y embarazada de cuatro meses.
Su vida era feliz y completa. De esas de las que muchas envidiarían.
Sobre todo, porque no todos podían gozar de tener un día propio junto a tu pareja: El catorce de febrero, o cómo también era conocido "El día del amor y la amistad". Los emblemas que portaban Yamato y ella.
Un día tan especial, que, desde la llegada de su primera hija, habían dejado de pasarlo en restaurantes para celebrarlo en su casa.
Pues durante el primer año de su hija mayor, ella había sido tan llorona y escandalosa que era imposible llevarla a algún sitio.
Pero, aunque Yamato y Sora se habían visto obligados a celebrar desde ese año en su casa, eso había supuesto más tranquilidad y la intimidad que le ofrecía el hogar, donde podían ponerse cariñosos sin importar que alguien les vieran.
Desde entonces, se había convertido en una costumbre que cada catorce de febrero celebrasen aquel día, como si fuera un día festivo, con una cena familiar muy especial donde no había postre.
El único postre que existía eran las chocolatinas que Sora junto a Piyomon y sus dos hijas hacían. Puede que pareciese una tontería, pero para Sora hacer chocolate para su marido, sus hijos y sus amigos, le producía muchísima emoción. Dar ese regalo de honmeichoco a su marido, o los tomochoco a sus amigos era como algo que formaba parte de su rutina anual. A su hijo Yuuta, siendo todavía un niño de seis años, le encantaba recibir regalos. Y aunque el regalo del chocolate era un famichoco, su hijo lo recibía con la misma emoción que cuando recibía sus regalos de Navidad.
Parecía que esa emoción la había transmitido a sus dos hijas de nueve y tres años, porque con muchas ganas preparaban ese famichoco a su padre, a su hermano, a sus tíos, primos y abuelos; Y el tomochoco para sus amigos y los digimon.
Todavía les quedaba muchos años para que ellas preparasen un honmeichoco. Y quizás, sentirían lo mismo que había sentido Piyomon cuando lo había hecho para Gabumon.
Sonrió divertida al recordarlo.
—¿Qué te hace tanta gracia, mamá? —preguntó la más mayor.
—Solo estaba recordando un consejo que le había dado a Piyomon, cuando le dio su primer honmeichoco a Gabumon.
La digimon rosada se sonrojó por completo.
—¡Sora! —la llamó para que no hablara más de la cuenta.
—¿Y cuál es? —quiso saber la pequeña con mucha curiosidad.
—Ya os lo diré cuando llegue el momento.
—¡Venga, mamá no seas así! ¡Dínoslo!
—¡Por fa! ¡Por fa! -imploraba la más pequeña.
Sora solo pudo sonreír ante las ganas tremendas de sus hijas en querer saberlo.
—Está bien, está bien. Pero tenéis que prometerme que solo lo haréis cuando seáis más mayores y con el novio que tengáis.
—¡Prometido! —corearon las dos niñas.
—Bien —empezó a contar sin dejar de menear la cuchara con la que removía el chocolate—, ya os he explicado que en San Valentín existen varios tipos de chocolate a dar. Para vuestra pareja, el honmeichoco; para vuestra familia, el famichoco; para vuestros amigos más cercanos, el tomochoco; para otros amigos o jefes que dais por obligación, el girichoco; y, finalmente, el que reciben las chicas por parte de los chicos, el gyakuchoco —las niñas asintieron con la cabeza—. Después, el quince de marzo, se celebra el día Blanco, donde la gente que recibió el chocolate, tiene que devolver el regalo a esa persona con un chocolate blanco o cualquier otro regalo —las dos niñas volvieron a asentir con la cabeza, sin descuidar el chocolate que hacían—. Esa es una tradición que vuestro padre y yo hemos venido realizando desde que éramos novios hasta el nacimiento de Aine. Para nosotros, ese día nos era muy especial, porque era nuestro día. Y antes de que Aine naciera, la celebrábamos fuera junto a Piyomon y Gabumon. Sin embargo, el primer año que lo celebramos en casa, pasó algo que, aunque fuera por casualidad, sirvió para que vuestro padre y yo nos enamoráramos más.
—¿Y qué es? ¿Y qué es? —quería saber Aine de una vez.
Sora sonrió a su hija mayor y volvió a enfocarse en lo que hacía.
—Cuando tenías unos meses de nacimiento, yo me encontraba preparando el chocolate con la ayuda de Piyomon, pero…
.
14/02/13
Los llantos enloquecidos de Aine impedían que Sora pudiera concentrarse de pleno en el chocolate que estaba haciendo.
Quizás había sido una mala idea, pensar que podría hacerlo por la mañana, en vez de haberse quedado trasnochando y aprovechando que estaban su marido y Gabumon para encargarse de Aine por si se despertaba de noche. Pero ya era tarde para lamentarse.
Con Yamato y Gabumon haciendo la compra, Piyomon y Sora se turnaban para calmar a la niña.
Lo de Aine era algo extraño lo que le sucedía. Solo lograba calmarse cuando cualquier miembro de la familia o Gabumon o Piyomon, la cogían en brazos y la mecían. Pero poco duraba eso, y hasta que no se intercambiaban con otro, la niña no se daba calmado. Y así continuaban, hasta que se cansaba de tanto llorar y se quedaba dormida profundamente.
Ahí era cuando tenían su remanso de paz y tranquilidad.
Ese día, no era la excepción y Aine comenzaba a llorar con tanta intensidad, que primero Sora se encargaba de mecerla, hasta que la niña se cansaba y le tocaba a Piyomon coger el testigo. Incluso cuando Yamato y Gabumon habían vuelto, Aine parecía que había cogido una perrecha porque estuvo así hasta la noche.
Cuando la niña por fin se había dormido de tanto llorar, ya era muy tarde. La cena especial para ese día no estaba lista y mucho menos el chocolate. Si hasta habían tenido que pedir a domicilio porque ni para hacer de comer tuvieron.
Gabumon y Piyomon se encontraban tan cansados que se marcharon para cama directamente. Ni ganas tenían de celebrar ese día. Y Yamato y Sora les quedaba recoger la cocina que estaba patas arriba. Les daba mucha pereza recogerla a esas horas de la noche, pero más pereza sería levantarse, tener la conciencia de que habría que limpiar la cocina y estar, al mismo tiempo, pendientes de su hija, mientras que uno solo se encargaba de la limpieza.
Mientras Yamato se encargaba de lavar la loza, Sora observaba con cierta tristeza el chocolate en la cazuela y que no había acabado de elaborar para Yamato y para los demás.
—Yamato, lo siento.
—¿Por qué? —girando la cabeza con expresión extraña.
—Por no tenerte hecho el chocolate en nuestro día.
Yamato cerró el grifo y se acercó hasta su esposa, para ver ese chocolate espeso y fundido en la cazuela.
Viéndola a ella toda deprimida, sabiendo lo muy importante que era el regalarle el chocolate en su día tan especial, la abrazó por detrás con mucho cariño para tratar de animarla y le dijo.
—No importa. Es más, si por un año todo el chocolate que has hecho es solo para mí, no tendré que sentirme celoso de que tengas que regalar chocolate a los demás.
—¡Yamato! —mirándole con cierta sorpresa—. Sabes de sobra que los chocolates que le regalo a nuestros amigos y a nuestra familia, son solo de amistad y agradecimiento.
Pero su marido no pensaba igual. Viendo el chocolate en la cazuela, se le antojó un poco, así que metió el dedo en el interior para probar un poco y saborearlo.
—¡Está muy rico! —y la abrazó con más fuerza—. Solo los chocolates que haces tú son los únicos que me comería.
Las palabras de Yamato hizo que el cansancio de Sora se esfumara por completo. Incluso se le pasó su enfado por su comentario celoso. Le había parecido tan tierno, que se le ocurrió una idea.
Metiendo ella también el dedo en la cazuela, embarró con chocolate su mejilla con rostro divertido. Antes de que él dijera o hiciera algo, Sora le dio un beso en esa zona, quedando rastros de chocolate en sus labios que saboreó con su lengua.
—Creo que así está más dulce —dijo ella con una sonrisa.
.
—Y en ese momento, vuestro padre y yo nos enamoramos aún más —terminando de contar la historia.
Por supuesto, les había contado la versión ligera. Todavía eran unas niñas para que supieran como Yamato había hecho lo mismo con ella, y como al final, el chocolate había terminado embarrándose en otras partes del cuerpo.
—¿Sólo por eso? —preguntaba Aine decepcionada con la historia a diferencia de su hermanita.
Sora rio divertida. Miró a Piyomon quién seguía avergonzada, recordando como ella había usado aquel truco con Gabumon.
—Pues gracias a eso, sirvió para que la relación amorosa entre Piyomon y Gabumon no fuese tan distanciada.
—¡¿En serio?! —coreaban Pyokomon y Nyokimon, imaginándose esa escena con sus padres digimon.
—¡¿Y qué esperas?! —protestó Piyomon toda roja—. Gabumon es muy tímido. Y no sabía cómo hacer para ser naturales como Yamato y tú. Además, ¿ya no recuerdas lo que me costó confesarle mis sentimientos?
Sora alzó una ceja y le dijo.
—Claro que lo recuerdo. Sé que estabas nerviosa, y a diferencia de ti, yo no estuve pesada contigo para que te declararas, como tú hiciste conmigo cuando me declaré a Yamato.
—Pero es que hay diferencia entre lo tuyo y lo mío —protestaba la digimon—. Yamato no es tan tímido como Gabumon. Además, que yo le di un beso en la mejilla a Gabumon, tras un mes de haberme declarado. ¿Cuánto tardaste tú en darle un beso a Yamato? —a sabiendas de que habían pasado varios meses hasta que dieran ese simple paso.
Sora se puso colorada y sus dos hijas la miraron con interés en saber cómo sus padres se dieron su primer beso.
—Eso fue hace mucho tiempo —apartando un mechón tras la oreja nerviosa.
—Pues si no lo cuentas tú, lo haré yo, pero desde mi punto de vista —declaró Piyomon vengativa para que su amiga se sintiera igual de avergonzada que ella.
—¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! —pedían las dos niñas junto a sus digimon.
—¡No! ¡Espera, Piyomon! —pedía Sora.
Pero fue inútil, y Piyomon le contó a las dos niñas con pelos y señales como Sora le había dado el primer beso a Yamato en la mejilla, y que había pasado a convertirse en un beso en los labios.
FIN
.
"BONUS ESPECIAL PARA LOS AMANTES DEL OSANATSU"
14/02/34
Ishida Natsumi, quince años, más conocida por su familia y sus amigos como Nat.
Tercera hija de Yamato y Sora.
Novia desde hacía tres meses de Ichijouji Osamu. Segundo hijo de Ken y Miyako y un año menor que ella.
Nat había esperado con muchas ansias a que llegase el día de San Valentín y poner en práctica lo que su madre le había contado de niña.
Después de clase, y en uno de los bellos parajes del Mundo Digimon, con su digimon y el de Osamu jugando y correteando por ahí, para dejarles privacidad, Nat con cierta vergüenza realizó lo del embarrado en la mejilla.
Un gesto que iba con intenciones inocentes, pero que, al momento de hacerlo, se dio cuenta de que eso podría ir con segundas. Pues tanto Osamu como ella se habían quedado tan cortados, que no pudieron ni hablarse. Porque para unos adolescentes de su edad, era fácil imaginarse lo que sucedería si continuasen con ese jueguecito.
Cuando Nat imaginó lo que habrían hecho sus padres con posterioridad, le causó un trauma donde su primer San Valentín con su novio no fue para nada dulce.
Pero no importaba.
Ya vendrían otros días del amor y la amistad, porque ese día nunca desaparecía, al igual que el amor existente entre Yamato y Sora.
FIN Y FIN DEL SORATO WEEK 2022
Notas de la autora:
Con este fic concluye los fics para el sorato week.
Honestamente, no pensaba participar, porque no tenía ninguna idea escrita.
Pero después de darme cuenta, que había tenido un mes de enero muy malo, y no había tenido una tarde para enfocarme en mí misma sin presiones de cualquier tipo, la divina inspiración apareció al siguiente día, y fue cuando en pocos días, ya tenía todos los fics escritos. Eso sí, en libreta. Por lo que el proceso de pasarlos, revisarlos y corregirlos fue lo que ocasionó que los tuviera todos a última hora.
Pero he cumplido con mi meta para este sorato week. Incluso he abarcado muchas de mis parejas favoritas. Aunque me dejé una. Pero para el año que viene, trataré de introducirla.
Como siempre, deseando que os haya gustado. Y a los amantes del osanatsu, que sé que los hay, este pequeño bonus que hice.
Para los amantes del sessrin y del sasusaku que leen este fic, informo que también hay un fic con el tema de San Valentín.
Espero que os gusten y…
FELIZ DÍA DEL AMOR Y DE LA AMISTAD, O LO QUE ES LO MISMO, FELIZ DÍA DE YAMATO Y SORA!
'Atori'
