Habían pasado diez días desde que Mary comenzó a ir casi todas las tardes a tocar el piano y tomar el té con su tía y prima en Longbourn. A medida que pasaba el tiempo, admiraba cada vez más a su tía Maria y a su prima Elizabeth, y detestaba regresar a su casa con su madre, sus hermanas menores y los oficiales. Dado que no era tonta, sabía muy bien – al igual que todos los vecinos - que su madre tenía un romance con el coronel Miller, y sus hermanas coqueteaban descaradamente con el Sr. Wickham y el Sr. Denny.

En dos ocasiones trató de prevenir a Kitty y Lydia sobre la importancia que tenía la virtud en una señorita y las consecuencias nefastas que podían tener si perdían la suya…, pero como siempre pasaba, sus hermanas se burlaron de ella. Su madre tampoco le prestaba atención, y estaba convencida que el coronel Miller se iba a casar con ella, el Sr. Denny con Kitty y el Sr. Wickham con Lydia…

John era muy amable con ella, y siempre la acompañaba a su casa; pero para su gran vergüenza, su primo se daba cuenta lo que estaba pasando. Lo único que al menos la consolaba era que John sabía que ella no estaba de acuerdo con el comportamiento de su madre y de sus hermanas menores.

Una tarde mientras volvían a su casa, Mary le pidió a John desviarse del camino principal para juntar unas moras. John accedió de buena gana, y a escasa distancia del camino principal, escondidos entre unos arbustos se llevaron una desagradable sorpresa. El Sr. Wickham estaba teniendo intimidad con Lydia, que estaba con el vestido levantado por la cintura y tenía el pecho afuera.

Mary al ver a su hermana empalideció, quedó paralizada por varios segundos, y posteriormente salió corriendo de ese lugar… desafortunadamente se enganchó el pie con unas raíces, se torció fuertemente el tobillo y cayó pesadamente al suelo. Se rasguño las dos rodillas, las manos y los codos.

John fue rápidamente detrás de ella, y la vio caerse. Con mucho cuidado la levantó en brazos, la subió a su caballo, y lentamente regresó con ella a Longbourn.

Maria muy preocupada al ver que su sobrina estaba visiblemente lastimada, enseguida dio ordenes que prepararan su antigua habitación. Ella misma, con ayuda de Elizabeth, le limpió las heridas, la consoló, y mandó llamar al Sr. Jones.

Mientras su madre y hermana se ocupaban de limpiarle las heridas a Mary, muy indignado John se encerró en el despacho a conversar con su padre. En las últimas semanas, se había encariñado con Mary, y no quería que volviera a esa casa con esas mujeres…

"… Todavía no lo puedo creer, padre" John hizo una pausa y con desprecio agregó, "esa 'señorita' es aún peor que su madre ya que ni siquiera tienen la decencia de ir a un lugar privado. Lamentablemente son nuestros 'parientes' y su comportamiento repercute en nuestra reputación."

Louis respiró hondo, "Tienes razón, John, pero no puedo hacer nada al respecto. Sabes que el Sr. Gardiner es el tutor y la Sra. Bennet no va a escucharme…"

"¡Puedes amenazarlas con no pagar más la renta si no aprenden a comportarse con decoro!" Louis suspiró con tristeza, "John, ya pagué los primeros seis meses del alquiler de la casa, y sabes que es muy probable que no viva mucho tiempo más." Respiró hondo, "estoy de acuerdo que algo tenemos que hacer, y que por nuestra reputación lo mejor es que ellas se muden de Meryton."

Al ver lo pálido que estaba su padre, muy arrepentido le dijo, "Perdóname, padre… tienes razón; me olvido que no eres el tutor y además estás enfermo… Me da mucha rabia que esas mujeres sean familiares nuestros, y también me da mucha tristeza que Mary tenga que vivir con semejante madre y hermanas."

Louis asintió, "Te prometo que hoy mismo voy a escribirle una carta al Sr. Gardiner contándole todo lo que está pasando, y mañana temprano voy a ir a Meryton a hablar con la Sra. Bennet. Tu madre ya le mandó una nota avisando que Mary tuvo un leve accidente y se va a quedar a vivir con nosotros mientras se recupera…"

A la mañana siguiente, John acompañó a Elizabeth a Londres y se quedó en casa de su tío únicamente por dos días. Por su parte, Louis le mandó una carta urgente al Sr. Gardiner y fue a hablar con la Sra. Bennet; pero Fanny y sus hijas no estaban en la casa, o no quisieron atenderlo…