La Princesa y el Campesino
Existió en un reino muy lejano, un pueblo gobernado por un bondadoso rey, que a pesar de su cariño y esfuerzo por beneficiar a sus súbditos, termino agotado y callo enfermo. Los médicos de la corte determinaron que sobreviviría, pero que ya no estaría en condiciones de gobernar, por lo que su heredera, la princesa Sakura, debía tomar el puesto. La hermosa princesa de cabellos rosas largos, un rostro bello y una figura que desbordaba elegancia y hermosura, había sido consentida por su padre y sus súbditos por mucho tiempo, por lo que el recibir todo en bandeja de plata y oro, no había ayudado mucho en su personalidad, convirtiéndola en una chica caprichosa.
Al cumplir los 16 años, el bondadoso rey mando llamar a su hija, quien llego acompañada de las doncellas a su servicio, para recibir un importante mensaje.
— Hija mía, te he llamado para una situación delicada
— Padre, no deberías presionarte tanto, solo debes descansar y pronto volverás a gobernar tan bien como siempre lo haces – la chica tomo la mano de su padre
— Mi niña, mi tiempo para gobernar esta llegando a su fin, y pronto la carga de la corona caerá sobre ti – el benevolente rey, aun sabiendo que su cariño era puro y sincero, no quería que su hija cargara con el peso de gobernar todo su reino – es por eso que necesitas de un rey a tu lado
— Pero padre, no hay nadie en este reino que pueda convertirse en mi rey, además de que no me gustaría a cualquier plebeyo o una mala persona
— Es por eso que tu serás quien elija a tu pretendiente. He usado mi ultima voluntad como rey y envié una invitación a cada reino, cada pueblo, donde aquellos que deseen tu mano en matrimonio, deberán someterse a una prueba que tú les impondrás
— ¿Una prueba? No se si sepa que hacer para encontrar a mi futuro esposo – la princesa se mostraba dudosa y sorprendida ante las palabras de su padre
— Confió en que harás la elección correcta, usa el criterio que quieras, pero elige con sabiduría. Haz lo mejor para tu futuro Sakura
Después de eso, la princesa y sus doncellas regresaron a sus aposentos para pensar en la prueba adecuada para encontrar a su futuro esposo. En total tendría 2 días para pensar en la prueba adecuada, que era el tiempo en que tardarían en llegar sus pretendientes. Mientras las doncellas discutían las opciones, Sakura solo se asomo por la ventana de su habitación, ubicada en una de las torres del castillo, pensando en su tan esperado matrimonio.
— Debe ser alguien con muchas riquezas y poder – comento una de las doncellas de cabellos rojos y de anteojos
— La riqueza no garantiza que sea un buen hombre Karin, yo digo que debe ser alguien de un gran linaje, después de todo la sangre es…
— Pero no porque tenga una buena sangre significa que el sea un buen heredero Temari. Tal vez debemos enfocarnos en su belleza, después de todo la apariencia debe ser importante
— Siempre pensando en belleza Ino, yo considero mejor su habilidad para el combate, después de todo debe ser alguien que te proteja de un peligro inminente
— Muchos músculos y poco cerebro, no gracias Tenten. Yo considero que sea un hombre de amplio ser, se trata de que tenga la resistencia para aguantar cualquier conflicto o situación, y que tenga un buen gusto por la comida, pero no tan exigente
— Y-yo opino, que los sentimientos son importantes Karui. Debe ser alguien que muestre su cariño y afecto en todo momento, que sea atento y de buen corazón y compromiso, después de todo será el futuro rey
— Siempre con sentimentalismos Hinata – la princesa interrumpió a su doncella sin despegar la vista de su ventana – pero me diste una buena idea. Después de todo, mi futuro rey debe probar su lealtad hacia mi y todo su amor
El día llego y al castillo llegaron muchos pretendientes, herederos a la corona de sus propios reinos, valientes guerreros y algunos de elegante y fino atractivo físico. Entre todo el grupo de pretendientes, se encontraba un joven de cabellos rubios, rasgos zorrunos y con las ropas de un campesino, que solo se veía impresionado ante la elegancia de los demás pretendientes. Al estar frente a las puertas del castillo, de este salieron las doncellas y algunos guardias y por último un vocero oficial que llevaba en sus manos un pergamino el cual extendió para entregar un mensaje.
— ¡Saludos a todos aquellos que han venido a este reino! – anuncio el vocero de cabellos plateados con el rostro cubierto – la princesa Sakura, esta decidida a tomar como su esposo a quien logre superar su desafío. Solo así será digno gobernar este reino junto a ella
Todos se emocionaron al escuchar esas palabras, y se prepararon para lo que sea que estuvieran por enfrentar.
— El desafío es el siguiente – el vocero apunto a la torre de la princesa – Aquel que logre pasar 100 días completos debajo de la ventana de la princesa, lograra probar que su amor es leal y sincero, podrá tomar la mano de la princesa en matrimonio. Buena suerte, el tiempo comienza, ¡Ahora!
Al momento de escuchar eso, el gran grupo de pretendientes corrieron con rumbo a la torre, mientras que otros solo caminaron con calma y unos pocos procedieron a retirarse, ya que no consideraban que valía la pena el desafío. Al pasar los primeros días, algunos candidatos se habían empezado a retirar, pues consideraban que el desafío era muy difícil, o incluso intimidante, ya que algunos príncipes o herederos intimidaban o chantajeaban a otros para abandonar el desafío. El único que no parecía prestar atención a las distracciones o conflictos de los demás, era el joven campesino de cabellos rubios que se pasaba el día sentado debajo de la ventana con calma, ya sea silbando, contando las nubes en el cielo o durmiendo.
Al llegar a los 25 días, las doncellas de la princesa realizaban su rondín para comprobar a los candidatos, de los cuales ya quedaban menos de 20. Hinata que era la doncella mas atenta a las personas, solía preguntar a los candidatos si necesitaban algo, aunque estos por lo general enviaban a sus sirvientes para que les trajeran comida o alguna otra necesidad para pasar el tiempo. En eso, se fijo en el humilde campesino, que se encontraba recostado en el suelo contemplando el cielo, aunque desde lejos se podía escuchar el rugir de su estomago que suplicaba por algo de comer.
— Disculpe buen hombre, ¿desea algo de comer? – Hinata se acerco al campesino, el cual despertó al escuchar su suave voz
— Le agradezco mucho señorita, pero esto es parte de la prueba – el rubio campesino se incorporo y se apoyo en la pared de la torre – me llamo Naruto, ¿Puedo saber su nombre?
— Hinata Hyuga, humilde doncella al servicio de la princesa
— Valla, si usted es una de sus doncellas, debo suponer que la princesa es igual de bella
— Ella es muy linda, yo espero que usted gane este desafío – Hinata vio a los demás príncipes que parecían ser mejor atendidos - ¿Por qué decidió aceptar el desafío? ¿Cree que pueda ganar?
— No lo sé, eso es lo emocionante del desafío, de veras – el rubio campesino estiro los brazos para después hacer unas cuantas sentadillas – si no lo intento, no sabre si puedo o no ganar
— Lo entiendo, en ese caso le deseo mucha suerte
Hinata hizo una pequeña reverencia y se retiro para seguir revisando a los demás contendientes, pero no pudo negar que le había agradado la personalidad del campesino. Después de eso, se llegó al día 40 del desafío, y ya solo quedaban diez candidatos, los cuales ya se veían exhaustos, algunos ya ni siquiera eran asistidos por reglas de la princesa, ya que "era un desafío de lealtad, sin ninguna ayuda de sus sirvientes". De ves en cuando, la Princesa Sakura preguntaba por los candidatos, todo para saber cuál sería el posible ganador. De entre los mencionados por sus doncellas, se encontraba uno de cabellos negros lisos y con un perfil dominante, el cual pertenecía a una prestigiosa familia, en el reino al este de los Uchiha, algo que emociono a la princesa. Hinata también menciono al humilde campesino de cabellos rubios que hasta el momento había realizado el desafío sin ayuda de nadie en particular, pero eso poco le importo a la princesa.
Al llegar al día 60, el reino se vio asolado por fuertes lluvias y vientos feroces que golpeaban los muros del castillo con fuerza. Las doncellas se asomaron por las ventanas y puertas para ver si los candidatos hacían algún truco o si permanecían en el desafío. Unos cuantos se retiraron, otros usaban sus escudos para cubrirse de la lluvia. El único que se encontraba sin nada era el pobre campesino rubio, que solo pudo encogerse en su sitio con la esperanza de que la lluvia no le afectara tanto, lo cual preocupo a la doncella de ojos aperlados. Al llegar al día 80, ya solo quedaban 3 participantes, entre ellos el pobre campesino, que debido a las lluvias y al frio, pasaba las tardes tosiendo o temblando por sus males, pero parecía seguir firme en su convicción. Hinata frecuentaba charlar con él, ya que admiraba el sacrificio y esfuerzo que estaba realizando, aunque le molestaba que la princesa Sakura ni siquiera se molestaba en mirarlo desde su ventana o a preguntar por su bienestar.
Y así fue como llego el día 85, en donde el ultimo de los pretendientes fue el rubio campesino, ya que incluso el ultimo príncipe que había estado recibiendo ayuda y protección para superar la prueba, dijo que se había cansado y que ya no estaba interesado, pero el rubio príncipe aún se mantenía en su sitio, con la mirada cansada, su cuerpo y sus ropas sucias, señas de sufrir desnutrición y de aspecto enfermo. Las doncellas se encontraban conmovidas por la resistencia del joven campesino que, viéndolo a detalle, era apuesto y de sentimientos humildes. Hinata era quien mas preocupada se encontraba por el pobre campesino, puesto que este había rechazado todo alimento que ella le ofrecía, asegurando que todo era parte del desafío.
Al llegar al día 95, las personas del pueblo y varios de los sirvientes y caballeros del reino observaban con admiración al joven campesino, que había logrado resistir tan dura prueba, y que pronto seria recompensado por su esfuerzo. Incluso la princesa empezaba a mirar de forma disimulada por su ventana sintiéndose emocionada al ver la tenacidad y compromiso del campesino. Y al final, llego el día 99, todos en el pueblo celebraban que ya solo faltaban un par de horas para que se coronara al nuevo rey. Pero Hinata vio con tristeza que el semblante del joven campesino era deprimente, como si su espíritu se hubiera apagado por completo. En eso, unas trompetas empezaron a sonar desde el castillo, anunciando que ya solo faltaba una hora para que el lapso de los 100 días se cumpliera. Las puertas del lugar se abrieron y de ellos salió la princesa Sakura, con un bello y elegante vestido y con la corona del rey en sus manos.
Y de repente, algo sorprendente e inesperado ocurrió. El campesino se puso de pie con lentitud y dolor, de su rostro se deslizaban unas gruesas lagrimas y su andar era lento y doloroso, mientras se alejaba de la torre. La multitud no pudo hacer mas que apartarse de su camino y dejarlo marcharse, todo bajo la mirada incrédula y estupefacta de la princesa, de sus plebeyos y de las demás doncellas, pero solo Hinata salió corriendo a su encuentro. El pobre campesino siguió su andar con lentitud, pero simplemente no tenia fuerzas para continuar. Pero en eso llego frente suyo un grupo de niños que habían sentido curiosidad por lo ocurrido.
— Disculpe señor, pero queríamos saber, ¿Por qué renuncio a la victoria?
— Es verdad, estaba a punto de quedarse con la princesa y con el reino – continuo una niña del grupo
— Es muy simple pequeños – con una sonrisa triste, Naruto les conto – estuve debajo de la ventana de la princesa por casi 100 días, y en ningún momento la princesa se asomo a verme, a hablar conmigo o siquiera se preocupo por mí. Si ella hubiera querido, habría detenido el desafío o al menos sentido preocupación por mí, pero no fue así. Ella no merece mi cariño… o mi amor
— Eso es verdad – en eso, apareció Hinata y ayudo a Naruto que parecía que se caería – ella no te merece, diste todo de ti y no lo vale
— Pero tu si – Naruto se aferro a la hermosa doncella que lo acogió en sus brazos con cariño – siempre estuviste para mí, dime que puedo hacer para demostrarte que mis palabras son sinceras
— No hace falta nada, ya he visto de lo que tu voluntad es capaz, y quiero pasar mis días contigo
La doncella ayudo al joven campesino y ambos salieron del pueblo juntos, mientras que la Princesa Sakura se había quedado sin ningún pretendiente, totalmente sola.
Un par de días después, se revelo una impactante noticia que sorprendió a todos en el reino, incluidos a la princesa. Al parecer su doncella Hinata, había contraído matrimonio con el reconocido príncipe del reino del Remolino, el Príncipe Naruto Uzumaki, quien se había extraviado por casi cien días y había regresado a su hogar, ya que el joven príncipe buscaba una esposa para gobernar junto a ella su futuro reino, y el destino le guio con quien fue su salvadora y amor verdadero que se había preocupado por el príncipe en esos 100 días.
La princesa Sakura se dio cuenta que no solo había ignorado los sentimientos de quien pudo haber sido un buen esposo y compañero para ella, sino que también le había faltado al respeto a un reino que le igualaba o superaba en poder y riquezas. Temerosa por una represalia, decidió enviar un presente para pedir perdón por su falta de respeto al príncipe y como una ofrenda de paz. Unos días después, recibió un mensaje en el que se redactaba lo siguiente:
Princesa Sakura
No le guardo rencor alguno por lo ocurrido, ya que fue gracias a su desafío que encontré a mi princesa amada, pues fue Hinata que en todo el tiempo que permanecí debajo de su ventana, la única que de verdad mostro preocupación e interés en mis sentimientos, y eso es lo que alivio mi dolor. Sin embargo, así como usted quiso poner mi amor a prueba, yo quiero poner a prueba su lealtad y compromiso con su reino. Si desea que nuestros reinos se vuelvan aliados, deberá pasar 100 días fuera de mi reino en soledad, solo así sabre que es de confianza.
Le deseo mucha suerte,
Atte.
El Príncipe Naruto Uzumaki y su esposa la Princesa Hinata Hyuga.
Fin
Nota del Autor:
Saludos a todos, espero que se encuentren bien de salud.
Me disculpo por la ausencia, la verdad es que estoy atrapado por el trabajo, los videojuegos, mis propios hobbyes y la flojera, que es la peor causa de mi ausencia XD.
Pero bueno, este one shot tiene dos propositos: el primero es para que sepan que me encuentro bien, aun sigo vivo, solo que me tomo un poco mas de tiempo en escribir y publicar. Hay muchas ideas en mi cabeza, pero la energia es poca, tristemente.
La segunda razon es para invitarlos a darme sus ideas o peticiones de historias. Este one shot esta inspirado en la historia reflexiva del mismo nombre, que la verdad, me dio mucho en que pensar. Asi que, sean parte del proceso creativo y vean sus propias ideas cobrar vida con un fanfic.
Sin mas, agradezco su tiempo a mi perfil e historias. Poco a poco volvere a actualizar las historias mas antiguas o pendientes y a escribir nuevos proyectos.
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De acuerdo, admitire que eso ultimo estuvo muy triste, pero no pude evitarlo, toy triste XD T_T
Que tengan un buen dia
Emperor92, fuera ¡Paz!
