El joven que recién salía de la sala médica miró hacia ambos lados muy confundido.

Había entrado por poco mas de una hora, pero ya todo lo que conocía había cambiado por completo: las luces ahora eran tenues y casi no se podía ver por el pasillo.

Ahora llevaba un incómodo traje de conejito, completamente blanco, que constaba de un duro pero cómodo corset - dedicado a acentuar su cintura y trasero -, adorables orejitas, puños blancos y cuello que cubrían el obligatorio protector que Aizawa le dijo que debía llevar.

Un pompón adornaba su parte trasera, el cual le parecía muy humillante pero ya qué.

Por último, no llevaba medias como había visto que Kaminari llevaba al momento de conocerlo y tampoco llevaba tacones altos, sino que llevaba una especie de calzado similar el de una bailarina de ballet.

Aunque no viera nada, el pasillo seguía siendo el mismo por el cual llegó hasta allí, así que emprendió su paso en búsqueda de su senpai.

Sus ojos brillaron apenas se encontraron con la impresionante iluminación de antro que el salón principal presentaba.

Sin duda era mucho mas impresionante de noche que de tarde; ahora estaba lleno de gente, tanto en las mesas como parada y junto a la barra. Todos tenían tragos en sus manos y vestían ropa costosa y llamativa, tanto hombres como mujeres.

La música y la vibración de los parlantes lo incomodaron enseguida, pero debía continuar para encontrar a su senpai.

— Oh... — murmuró en voz alta recordando sobre los privados — puede que Izuku esté en uno de esos apartados... ¿qué hago...?

— Hola, lindo conejito — dijo una voz ronca y desagradable acercándose por sus espaldas — ese traje significa que eres nuevo por aquí, ¿no es así?

Todoroki volteó con miedo pero mantuvo una mirada desafiante; se topó un alfa de mas o menos su misma estatura, quien llevaba marcas en la piel y un cabello muy descuidado, pero ropa muy costosa completamente negra.

El hombre le rodeó la cintura y tocó su pompón con violencia en un intento de provocarlo, pero mantuvo la compostura y se mantuvo quieto.

Rodó los ojos a los costados, buscando con desesperación alguien que lo ayudara a salir de esa incómoda situación, encontrando sus ojos, por suerte, con los de una conejita mesera que le hizo saber de esto a Kaminari.

— ¿Qué sucede, conejito blanco? Vamos, ¿cómo te llamas? — insistió aun sosteniéndolo — ¿te comieron la lengua los ratones?

— Señor cliente, por favor suelte a mi compañero — se oyó con un tono falsamente amable al omega acercándose completamente solo, pero con mucha confianza — usted es un regular aquí, Shiragaki. Sabe muy bien que los conejitos blancos y las conejitas meseras no están disponibles para los clientes.

Detrás del rubio comenzaron a agruparse los betas de seguridad listos para meterse en el altercado a su señal de ser necesario. El alfa lo notó y soltó con desenfado y una malvada sonrisa al nuevo conejito, aún mirando a su compañero sin titubear.

— ¡Lo siento mucho, DenDen! — se disculpó falsamente — Hacía mucho tiempo que no tenían conejitos blancos por aquí. Lo olvidé por completo.

— Aha, ok. Tendré que pedirle que siga su camino, señor cliente. Y por favor, recuerde las reglas de este establecimiento. Usted y sus amigos.

— Solo hemos venido a pasar un buen rato — rió un chica rubia asomándose por detrás — prometo que esta vez me controlaré... DenDen

Kaminari mantuvo su sonrisa, pero tomó de la mano a su kouhai sólo para hacerlo sentir seguro. Desde el momento en que se habían conocido supo que Todoroki tendría el temperamento corto ante situaciones así y realmente quería evitarle problemas.

— Gracias por su visita — reverenció — y diviértanse esta noche.

Todoroki lo imitó y en cuanto terminó su compañero la frase se sintió arrastrado con rapidez por su senpai. ¿Había hecho algo malo? ¿Estaba enfadado con él?

Le siguió el ritmo sosteniéndolo aun de la mano hasta llegar detrás de la barra de tragos del salón. Kaminari sonrió y agradeció a una conejita mesera que estaba reemplazándolo allí mientras rescataba al bicolor. En cuanto ella los dejó solos, el rubio tomó un mezclador con ambas manos y comenzó a preparar tragos pendientes.

Sin duda se sintió ignorado y, de alguna forma, castigado, pero su senpai acabó de servirle al cliente que esperaba en la barra y enseguida se volteó a verlo con una expresión de compasión y preocupación.

— ¡¿Estás bien?! — exclamó examinándolo de pies a cabeza — ¡¿te hizo algo ese maldito?!

— E-estoy bien... lo siento, K-... es decir, lo siento. ¿Hice algo malo?

— Tu no hiciste nada malo, ¿me oyes? Ese maldito y sus amigos saben muy bien que no pueden tocarte cuando estás así vestido.

— Tu... lo llamaste regular. ¿Significa que viene siempre?

— Ah... así es — suspiró mientras le daba una botella pequeña de agua — los regulares son aquellos alfas que eligen venir siempre aquí. Todos los días están sentados en algún lugar del salón principal y cuando acaba la semana alquilan siempre a alguno de nosotros para llevarlos a los Privados o al Pink salon...

— La chica te llamó DenDen...

— Oh, no te preocupes. Ese es mi stage name; de esa forma los clientes no saben mi nombre real. ¿Recuerdas que el jefe lo mencionó?

— Lo recuerdo ahora.

Todoroki miró por unos momentos la botella de agua en sus manos y procedió a abrirla y bebió un poco. Estaba muy apenado por causar problemas el primer día, pero no estaba seguro de cuál hubiese sido la correcta reacción en una situación como esa.

Se sentía débil, impotente. No quería depender de otros de esa manera, pero aun tenía mucho que aprender.

— Pensé que estabas con Izuku — susurró — su nombre aquí es Mori-chan.

— Estaba con él pero en cuanto tuve que hacerme el chequeo médico nos separamos.

— Debe estar con ese cliente que ha estado viniendo muy seguido — suspiró — aunque no debió dejarte solo.

— Lamento ser una carga.

— No lo eres, honey — sonrió amablemente — sólo es tu primer día, es todo. Buscaré a alguno de nuestros compañeros para que te lleve, ¿ok? Solo quédate aquí un momento.

— Yo... — Todoroki se mostró reticente a quedarse solo allí y el rubio lo notó.

— Cielos, es cierto, no puedo dejarte solo... — en cuanto estaba pensando qué hacer, levantó la mirada por encima del hombro del bicolor y éste enseguida lo notó, como si hubiese visto a alguien conocido.

Todoroki volteó y logró divisar a dos imponentes y musculosos alfas que se acercaban a la barra. Uno de ellos tenía un aura similar a la de un perro enorme pero tonto, todo sonriente y con el cabello llamativamente teñido de rojo. Detrás de él venía quien lo acompañaba: un alfa con una mirada de pocos amigos y penetrantes ojos rojos, con un semblante serio y casi malhumorado.

Kaminari levantó uno de sus brazos devolviendo el saludo al primero y dejando ver, además de su emoción, sus mejillas levemente sonrojadas.

— ¡DenDen! — dijo tomándolo por la mano y plantando un delicado beso en la parte superior de su palma — que lindo te ves con ese color esta noche.

— Eijirou... — suspiró — que bueno es verte aquí. Pensé que ya me habías olvidado.

Todoroki no pudo evitar prestar atención a los encantos naturales de su compañero. Su postura inclinada sobre la barra, su trasero, sus piernas cruzadas con esos tacones tan altos e incluso la forma en que sus ojos cambiaba cuando aquel cliente le hablaba.

"Esto es un conejito profesional, ¿uh?" fue lo que pensó.

— Es la semana de paga — confesó alegremente — ¡prometo que vendré todo lo que pueda!

— Así me gusta — rió — ¿y donde está Ashido esta noche?

— Venía con nosotros, pero se perdió antes de llegar a la barra.

— Su nuevo trabajo paga bien — respondió sin dejar de sonreír seductoramente — deberías conseguir un trabajo así y venir a verme mas seguido, Ei...

El pelirrojo tragó saliva sin dejar de verlo, como si lo hubiesen hechizado. Por unos momentos sintió una leve caricia de parte del conejito de la barra, hasta que un molesto suspiro lo sacó del ambiente.

— Ugh...

— Vamos, viejo — se quejó volteando a ver a su amigo — estamos teniendo un momento aquí.

— ¿Un momento? Por favor, Kirishima. Ese omega solo quiere tu maldito dinero.

— Es bueno verte también, Bakugo.

— Si, como sea.

El rubio se distrajo al ver a su regular allí, pero no olvidó a su conejito novato detrás de él y lo tomó por la cintura acercándolo a la barra.

— Él es un conejito nuevo aquí — lo presentó — como verán lleva traje blanco.

— ¡Aaaah, qué lindo es! — dijo emocionado — mira, Bakugo ¿no es super lindo? Que rostro mas hermoso tienes, ¿cómo te llamas?

El cenizo ignoró su comentario y sin siquiera mirarlo, procedió a tomar asiento en la barra junto a su amigo.

— ... yo...

— ¡Oh, él aun no tiene un stage name!

— Ya veo, eso quiere decir que eres muy nuevo. Pero en poco tiempo tendrás un lindo apodo, ¡lo puedo asegurar!

— Ei, pensé que yo era el único para ti — jugó cruelmente el otro omega y el pelirrojo volteó enseguida a verlo con una mirada de fidelidad — jaja estoy bromeando, no pongas esa cara.

— ¡DenDen!

— Jajaja ya, ya. Oigan, ustedes dos. Ahora acabaré de servirles sus tragos, pero luego de eso, ¿podrían hacerme un favor?

— Sólo di qué demonios quieres.

— Solo necesito un minuto para encontrar a algún otro conejito. Él está en entrenamiento y necesita volver con alguno de los demás, no puede quedarse aquí conmigo, no es seguro.

— ¿Y por qué lo tienes aquí contigo, en primer lugar?

— Porque se perdió, ¿de acuerdo? — a Kaminari estaba comenzando a molestarle tanta explicación, pero sabía manejar muy bien a alfas testarudos — él estaba con Mori-chan, pero se separaron y yo lo salvé de una mala situación con un cliente y lo traje conmigo, ¿de acuerdo? ¿es suficiente explicación para ti?

— ... ¿él está con un regular ahora? — Kaminari había dado en la tecla con lo que calmaría al cenizo.

— Es probable.

Kirishima sentía el sudor brotando ante el imponente conejito y su amigo discutiendo; cuando pronunció el stage name de Izuku, supo que todo se había puesto serio.

— Bien... apresúrate, ¿de acuerdo? Puede que él sea tu esclavo, pero no creas que harás eso conmigo — resolvió de mala gana refiriéndose a Kirishima.

— Oye, no soy un esclavo...

— Cállate.

— Jeje, ¡gracias Bakugo! — rió sabiendo que había ganado la discusión — cuiden de mi kouhai, enseguida regreso.

Kaminari salió corriendo con sus altos tacones, dejando solo al conejito nuevo junto con los dos alfas. El bicolor estaba mudo, inmóvil y permanecía lejos de la barra a diferencia del rubio.

Kirishima pudo notar sus nervios y decidió hablarle amablemente para intentar lograr que se relajara.

— Así que, ¿es tu primer día aquí? ¿cómo lo estás llevando...?

— ... yo... bueno yo...

Todoroki intentó responder, pero entre la música alta, las luces y lo avergonzado que se sentía vistiendo ese tipo de ropa no sabía cómo comportarse.

Acabó por hacer una mueca sin levantar la mirada del suelo y las palabras no lograron salir de su boca. El amable alfa se encogió de brazos sin saber cómo seguir la conversación, hasta que el cenizo se cansó y decidió interrumpir.

— Oye, ¿qué no ves que lo estás molestando? No quiere hablar contigo.

— Yo... solo estaba siendo amable — se explicó tras percatarse que lo que decía Bakugo era cierto — ¡siento mucho haberte incomodado!

El bicolor se sorprendió ante ese accionar; nunca había sido defendido por un alfa antes y eso lo dejó sin palabras. El cliente de Kaminari parecía realmente amable y su tono de voz era honesto, por lo que decidió darle una oportunidad.

— Lo siento mucho — se disculpó — sólo que es mi primer día y aún no sé bien cómo hablar con los clientes.

— ¡Ah... su voz es linda también! — pensó en voz alta y se sonrojó levemente, haciendo sonrojar también al conejito.

— G-gracias...

— No, gracias a ti por confiar en nosotros — sonrió — soy Kirishima Eijirou y él es Bakugo Katsuki. Somos compañeros en la misma empresa multinacional.

DenDen parecía conocerlos bien... — intentió conversar con naturalidad — ¿eso quiere decir que ustedes vienen siempre?

— Algo así — explicó — aunque nuestro salario es alto, los precios aquí también lo son para ciertos servicios. Así que venimos hasta que se nos acaba el dinero, ¡jaja!

— Ya veo... DenDen parece muy interesado en usted.

— ¡¿TU CREES?! ¿Verdad que si? AAAH, BAKUGO, ¿OISTE?

— Si, si — dijo rodando los ojos en el aire — muy interesante.

El bicolor hizo una pequeña risa por lo bajo, pero sus encantos no pasaron desapercibidos y llamaron la atención de ambos espectadores.

El cenizo no le había prestado atención realmente, pero ahora que lo miraba bien, el conejito blanco no estaba nada mal: cintura acentuada, hermosas caderas y unos muslos deseables.

Sin mencionar su hermoso rostro, claro.

— Oye, tú — lo llamó bruscamente y el conejito lo miró — DenDen mencionó antes que te sacó de una situación desagradable con un cliente... ¿recuerdas quién demonios era?

— Pues... como es mi primer día no lo conozco, pero recuerdo que él le llamó "Shigaraki". Supongo que ese es su apellido...

Kirishima vio a su amigo con una seria expresión que le quitaba todo lo amigable a su rostro; ni hablar de la mirada del cenizo. Estaba completamente enfurecido.

Todoroki notó esto y tragó saliva pensando que había mencionado algo que definitivamente no debió decir. En un intento de calmarlo, tomó la primer botella que tenía a mano a sus espaldas y le sirvió un trago de whisky a Bakugo.

— Ese maldito, ¡COMO ES QUE LO DEJAN SEGUIR ENTRANDO AQUÍ!

Su arrebato hubiese hecho voltear a varios en otro tipo de establecimiento, pero, afortunadamente para ambos alfas, en "The bunny hole" siempre había suficientes ebrios como para taparlo.

— Tranquilízate, Bakugo. DenDen ha dicho que Izu... que Mori-chan estaba con un cliente.

— Kirishima, ni siquiera lo intentes. Si llego a cruzarme con ese maldito aquí voy a acabar por arrancarle el rostro. A él y a su maldita amiga.

Justo cuando Todoroki abrió los labios para decir algo que calmara el ambiente, sus intenciones fueron interrumpidas por el regreso de su compañero que venía a lo lejos con Uraraka por detrás.

— ¡Lamento haberlos hecho esperar! — se disculpó al llegar con la otra conejita por detrás — Espero que hayan tratado bien a mi kouhai.

El ambiente seguía tenso, por lo que Kaminari lo notó enseguida y se apresuró en despachar de allí al novato.

— Te lo encargo, ¿si?

Uraraka asintió y tomó al bicolor por la mano alejándose rápidamente de la barra.

— Oye — dijo Bakugo con un tono de reclamo una vez que vio a los otros dos omegas irse — no mencionaste que el cliente que molestó al nuevo era Shigaraki Tomura y su amiguita, Toga Himiko.

— Sabes bien que no puedo discutir esas cosas en voz alta aquí — susurró por lo bajo — ¿quieres que me meta en problemas yo también?

— No quiero problemas, solo quiero que ese grupo de idiotas deje a Deku en paz — el alfa acabó enfadado diciendo sin reparo el apodo real de Midoriya y tras tomar de una sola vez su trago se levantó de la barra, perdiéndose entre la gente sin decir una sola palabra mas.

Kirishima se levantó de su asiento y puso un pie en el suelo con la intención de seguirlo, pero fue detenido por el rubio, quien movió su cabeza hacia los lados a modo de desaprobación.

— No deberías seguirlo cuando se pone así.

— Pero es mi amigo...

— Tu amigo debe entender cómo es este negocio y dejar a Mori-chan hacer su trabajo.

— ... lo sé. Siempre se lo recuerdo.

— ... oye. Es día de paga, ¿no? — dijo conduciendo sus manos por el cuello del alfa — Si encuentro un reemplazo para mi puedes pagar por mi tiempo...

— Den...


Ambos omegas se alejaban con prisa de la barra del salón principal y se dirigían cerca de uno de los privados que se encontraban a los costados, pero manteniéndose distantes a los clientes.

— Muy bien, Shoto — Uraraka soltó su mano y ambos se colocaron de espaldas a una pared — deberás encontrar un stage name pronto, para evitar llamarte así aquí. A partir de ahora llámame Pocky, ¿de acuerdo?

— ¿Como el dulce?

— Si jaja. Como el dulce.

— De acuerdo, lo haré. Todos sus stage name suenan muy lindos... no estoy seguro de uno así para mi.

— Ya lo encontraremos, no te preocupes por eso. Ya que Mori-chan sigue ocupado con su cliente, que por cierto luego iremos a husmear, yo te enseñaré por hoy. Pon mucha atención, ¿si? — Todoroki asintió y su compañera se dispuso a explicarle señalando situaciones discretamente.

Vio entrando al Privado dorado a una conejita mesera, quien le entregó un trago al alfa sentado y acto seguido, un Menú. A los pocos minutos, entró allí una conejita distinta que aun no le había sido presentada.

"Debe ser Tsuyu o Tamaki"
recordó en su cabeza que Kaminari se lo había mencionado.

Ese privado estaba destinado a un solo alfa sin límite de omegas, pero él vio entrar a esa conejita sola.

— Bien, Shoto, escucha. Como habrás notado, las conejitas meseras son sólo mujeres y llevan un traje completamente negro, desde sus medias hasta sus accesorios.

— Para distinguirlas, ¿verdad?

— Así es. De esa forma, los clientes saben que ellas no ofrecen los servicios que ofrecemos nosotros. Aquellos que ofrecemos servicios somos los únicos que podemos cambiar nuestra vestimenta. Tu, por ejemplo, llevas todo blanco para que sepan que por hoy estás en entrenamiento.

— ¿Y los clientes saben esto?

— Lo saben porque se les ha explicado desde la primera vez que han venido aquí.

— Entiendo...

— La conejita mesera le ha ofrecido a ese alfa algo para beber y éste luego ha pedido el Menú. Llamamos así a la carta en donde se detallan los niveles de servicios que ofrecemos y dentro hay una foto de cada conejito con tu stage name y el nivel específico en donde trabaja cada uno.

— Ya veo... entonces ese cliente terminó de ver el Menú y escogió a... ¿cómo debería llamarla?

— Oh, es cierto, aun no la has conocido. Ella es Asui Tsuyu. Aquí asegúrate de llamarla Keroppi-chan — cuando Uraraka terminaba su explicación, ambos pudieron ver a la conejita cerrando las cortinas del Privado dorado.

Al novato le recorrió un escalofrío por la espalda de solo pensar en las cosas que podían estar pasando allí dentro. Su senpai lo notó y tocó su hombro en forma cariñosa.

— No te preocupes — insistió — Keroppi-chan es muy buena en su trabajo y nunca ha tenido problemas aquí. Es probable que nos deje cuando comience la primavera.

— ... falta muy poco... — pensó en voz alta muy sorprendido y se sintió un poco mas esperanzado.

— Así es, no será tan duro para ella. Así que no le des muchas vueltas a eso, ¿si?

El bicolor asintió y la omega le sonrió.

— Bien, encontremos un privado que no esté cerrado o algún omega y cliente que no les importe que veamos.

— De acuerdo, ahora estoy un poco asustado.

Ella volvió a tomarlo por la mano ante ese comentario y una vez mas lo arrastró por el salón en busca de experiencia, hasta que divisó a un cliente regular apunto de entrar al famoso VIP.

— ¡Kirishima-san! — saludó amablemente al alfa que ya había conocido y éste volteó a verla.

— ¡Pocky! Ya te he dicho cientos de veces que no necesitas llamarme con honorífico.

— Jeje, es verdad, lo siento.

— Uuuh, el VIP — dijo con un tono sensual haciéndolo sonrojar — ¿acaso DenDen encontró un reemplazo en la barra y lograste pagar por su tiempo?

— Tal vez jeje...

— Sabes, a veces actúas como un danna... — ante este comentario, el alfa se le subió la sangre a las mejillas por completo y ambos acabaron sorprendidos

— BUENO, YO...

— EH, L-LO SIENTO, NO DEBÍ HABER DICHO ESO. C-CON PERMISO, DEBO LLEVARME AL NOVATO A ENTRENAR, ¡NOS VEMOS!

Uraraka apresuró el paso y Todoroki la siguió completamente extrañado y confundido. ¿Danna? ¿como en el año 1800? Si estaba en lo cierto, era la primera vez que oía de algo que no conocía pero lograba comprenderlo sin que nadie le explicara.

Ahora muchas cosas comenzaban a tener sentido para él: el comportamiento de Midoriya cuando insistía con que había "alguien más" y el alfa pelirrojo completamente enamorado de Kaminari.

Finalmente ambos frenaron su paso junto al Privado carmesí, en donde podía divisarse a dos alfas que el novato ya había visto antes siendo atendidos por una conejita mesera.

— Demonios. Estaba feliz por DenDen pero estos dos seguro logran cambiar mi humor... sólo observa desde lejos, ¿si?

— Mas temprano, yo...

— ¿... te hicieron algo?

— No, no. DenDen me defendió. En verdad no me hicieron nada, pero creo entender cada vez más cuál es el problema con estos dos...

— Recuerda que son nuestros clientes aunque sean una basura humana.

— ¿Iremos con ellos?

— Es probable. Lo sabremos cuando esa mesera salga de allí.

Aguardaron unos momentos a un costado hasta que la conejita mesera que atendió a los alfas acabó de darles sus tragos y se acercó con cautela hacia donde estaban los omegas.

— Oye, Pocky. Ese alfa pidió por Mori-chan y le he mentido... ¿crees que me meteré en problemas?

— ¿Pixie, qué le dijiste?

— Que estaba enfermo...

— Ah... cielos. Sólo encuentra a Mori y hazle saber.

— Y la mujer ha pedido por ti...

— Me lo imaginé. Gracias, Pixie. Yo me encargaré de ambos por hoy.

La mesera rubia se alejó rápidamente para hacer lo que Uraraka le había encargado y así corregir su error. La conejita senpai tomó al novato de la mano y juntos entraron al Privado carmesí, poniéndose en presencia de ambos alfas quienes los esperaban riendo fuertemente y bebiendo con descaro.

— Ooooh, ¿pero qué tenemos aquí? Otra vez nos encontramos, conejito blanco.

— Señor cliente, le recuerdo que los conejitos blancos están exentos del Menú — advirtió con una sonrisa falsa, marcando límites.

— ¡Te extrañé, Pocky-chan! — interrumpió la alfa que acompañaba a Shigaraki haciendo un gesto en el sillón junto a ella — Ven. Quisiera tu tiempo y tus servicios.

— Por supuesto — respondió de manera encantadora y muy convincente. Volteó a ver a su kouhai y le susurró por lo bajo para calmarlo — Shoto, ahora siéntate junto a ese bastardo e intenta platicar con él. Sé amable y deja que te toque. No te preocupes, yo estaré aquí cuidando de ti, así que no pasará de un simple manoseo.

Pocky...

— Oye, mírame. Yo estoy bien, tu también lo estarás. Es solo un trabajo.

Ambos se miraron por unos breves momentos mas hasta que el bicolor asintió y la vio irse hacia el lado de aquella mujer. Él hizo tal como se lo había indicado y se sentó junto a aquél alfa quien aguardaba con una bebida fuerte en la mano.

Apoyó con cuidado su pompón en el sillón y enseguida notó la mano libre de Shigaraki en uno de sus hombros.

Volteó a verlo lentamente y se puso muy incómodo al tenerlo tan cerca. Su forma reticente de actuar hizo al alfa reir y disfrutar de sus sentimientos, provocando que dejara su trago a un lado y le colocara ésta entra los muslos.

— Vaya — susurró en su oído — debe ser lindo ser un espectador.

— ... usted debe saberlo, señor cliente — intentó platicar para distraerlo y quitárselo un poco de encima — me han dicho que es un regular aquí.

— Qué conejito mas educado... — se sorprendió al oír su voz por primera vez — sabes, cuando te conocí hace un par de horas pensé que me golpearías por tocar tu cola.

— Soy un novato señor, sólo no quería tener problemas con mi jefe...

— Jaja, lo siento, es verdad. Fui muy rudo contigo, qué descortés soy. Es verdad, ¡eres un novato! Apuesto a que con esos labios preciosos aprenderás a mamarla muy bien...

Uraraka estaba besando a su cliente, pero ponía mucha atención a cualquier cosa que Shigaraki pudiera hacerle a Todoroki que cruzara la línea.

Sin embargo, el tacto de la rubia alfa la distrajo al tomar uno de sus pechos por sobre el corset y morderlo sobre la tela misma con bastante fuerza como para hacerla gemir de dolor.

— ¡Aah...!

— Jeje... — dijo soltando su seno, dejando ver una visible marca — lo siento, Pocky-chan. Creo que quiero cerrar las cortinas. Quiero un bunny fur aquí mismo...

— Oh, esto se pondrá bueno... — dijo Shigaraki tomando por el mentón al bicolor, como obligando a mirar hacia donde estaban las chicas — Se supone que eres un novato, ¿no es así? Eso quiere decir que tienes que poner muuucha atención a partir de ahora.

Uraraka se levantó sonrojada a cerrar las cortinas, pero no primero sin hacer una seña a los betas que custodiaban fuera de cada privado para que estuvieran atentos ante cualquier problema.

Al regresar junto a su cliente miró una vez mas a su kouhai para asegurarse de que Shigaraki no se había propasado. Tras comprobarlo, miró seductoramente a Toga como toda una profesional y le ofreció una sonrisa.

Toga la miró anonada y la tomó por los muslos, haciendo que Uraraka se sentara con cada pierna a los costados encima de su falda.

Alfa y omega se unieron en un apasionado beso y "Pocky" comenzó a frotar su entrepierna contra la de la rubia; pronto sus bocas se separaron por aire y en ese momento corrió la ropa interior de su cliente y la hizo gemir apoyando su entrepierna, aun con su traje de conejita, contra ella.

— Esto se llama bunny fur, conejito blanco — susurró Shigaraki tocando a Todoroki con los labios en el cuello — ¿te han enseñado qué es?

— Uhn... yo... aun tengo que aprender.

— Te diré, entonces... los conejitos nos masturban en este servicio. Cuando ya no tengas ese traje blanco, dime, conejito... ¿debería pedir tus servicios?

Apenas Shigaraki acabó de susurrar cruelmente a su oído vio a Uraraka bajando del regazo de Toga y poniéndose de rodillas en el suelo para practicarle sexo oral.

La conejita le quitó las bragas y metió su cabeza entre los muslos de la rubia para luego comenzar a darle placer; Toga tomó a la omega por el cabello y disfrutó cada momento retorciéndose y dando gemidos cada vez mas acelerados.

Fue entonces que Todoroki notó la erección del otro cliente y entró en pánico. El alfa se percató del miedo del omega, casi como si hubiese logrado olerlo o algo así y no pudo evitar sonreír con sadismo.

— ¿Eso te gusta...? — insistió lamiéndole un lóbulo — Sabes, tal vez no puedas dar un servicio hoy, pero ¿qué tal si yo te doy un servicio a ti?

— Señor cliente, si cruza esa línea le daré problemas — respondió con firmeza y el alfa se mordió el labio inferior con enfado.

De pronto lo tomó violentamente por la muñeca con la intención de lastimarlo, pero el gemido final de Toga viniéndose en la boca de Uraraka lo desconcentró por completo, haciéndolo voltear a esa dirección.

Toga soltó el cabello de la omega y ésta última se incorporó del suelo con las rodillas enrojecidas por la fricción, completamente despeinada.

Todoroki vio servilletas en la mesa y logró quitarse de encima al cliente para ofrecerle una a su senpai. Mientras ella limpiaba sus mejillas y labios, la alfa se colocaba las bragas nuevamente y sonreía muy feliz y satisfecha.

— Qué dulces son tus besos, Pocky... sabes, algún día deberías dejarme hacerte esto también.

— Soy feliz de poder satisfacerla.

— ¿Cuándo dejarás las formalidades conmigo, Pocky-chan?! — reclamó decepcionada sin obtener respuesta.

— Si no se les ofrece nada mas, deberemos irnos, señores clientes.

Todoroki huyó sin pensarlo dos veces del lado del alfa colocándose detrás de su amiga recién incorporada, haciéndole saber a Shigaraki que no obtendría nada de su parte. Al menos no hoy.

— Tch — chistó en desaprobación — eso será todo. Ambos habíamos venido en realidad por Mori-chan... ¿estás segura de que no lo veré hoy?

— Como ya le habrán informado, señor cliente, Mori-chan está enfermo.

— Claro, enfermo... bien. Abre las cortinas, nos vamos.

Uraraka hizo lo que le ordenaron, dejando paso para que ambos alfas salieran de allí. Sin embargo, el alfa la tomó por la cintura, tal como solía hacerlo con todos los omegas allí y se le acercó al rostro en forma muy peligrosa, haciendo que uno de los betas que observaba se acercara muy alerta.

Ella levantó una mano, intentando que el beta no interviniera y le sostuvo la mirada a Shigaraki sin pestañear.

— Dile a Mori-chan que regresaré por él... de lo contrario, el conejito blanco se volverá mi juguete personal apenas abandone ese lindo color.

— ... gracias por venir, señor cliente. Le haré saber a mi jefe sus preocupaciones.

— ¡Tu...!

— TOMURA — su compañera lo detuvo — Es hora de irnos.

Ahora habían sido rodeados y no sólo por betas de seguridad, sino que también, a lo lejos, podía verse a Aizawa observándolos.

Sin decir una sola palabra más, desaparecieron del lugar y la circulación de gente regresó en cuestión de segundos a ser la misma de siempre.

Uraraka dio un hondo suspiro y volteó a ver a su kouhai quien estaba muy alterado y estuvo a punto de reaccionar. Le acarició una mejilla con amabilidad y le sonrió para calmarlo y hacerle saber que ella estaba bien.

El novato se sorprendió de que hubiera otros omegas como él, temperamentales, problemáticos y valientes.

— Pensé que te haría daño.

— No puede hacerme daño si no se lo permito — sonrió — estaremos bien, ya lo verás. Venceremos a este maldito sistema y un día seremos libres, Shoto.

— Si... ¡si!


El sol asomándose determinaba el momento en que los omegas dejaban de ser conejitos y podían comenzar a ser ellos mismos.

Abandonaban sus ropas y esos ridículos nombres y cuando el último alfa abandonaba "The bunny hole" ese lugar dejaba de ser un antro y se convertía en un hogar.

El jefe se asomaba antes de que subieran a sus habitaciones y se aseguraba que ninguno estuviese lastimado y les preguntaba a cada uno si algún cliente se había comportado de manera inapropiada quebrantando las reglas del local.

Todos los conejitos se reunían en la barra y lo esperaban allí; Kaminari recién salía del VIP y despedía a su cliente con un beso en la puerta para luego unirse al resto de sus compañeros.

— Vaya — rió Jirou intentando molestar al rubio — conque el VIP, ¿eh? Parece que Denki tiene un danna.

— Oh, por favor — rodó los ojos en desaprobación — como si un alfa decente fuese a enamorarse de alguien como yo.

— ¿P-por qué dices eso!? — Midoriya no pudo evitar reaccionar ante ese comentario y luego de un incómodo silencio se sonrojó por completo ante los gritos emocionados de sus amigos.

— LO SABIA, ESE CLIENTE TUYO ES TU DANNA, ¿NO ES ASÍ DEKU?

— Q-QUE, NO, NO O-OCHAKO QUE DICES. NO ES ASÍ.

— Tienes que contarnos, Deku — insistió Tsuyu y ante tanto ruido alguien los calló acercándose a la barra.

— Son. Muy. Ruidosos.

— ¡Jefe! Parece que Izuku tiene un danna — Kaminari contó y Aizawa miró a Midoriya con mucha seriedad.

— ¿Es cierto eso...?

— Yo... n-no lo sé... sólo puedo decir que ambos tenemos sentimientos.

— Entonces es un danna.

La conclusión de Aizawa hizo a Midoriya prenderse fuego en el rostro; algunos omegas lo abrazaron muy felices por él. Todoroki se mantuvo al margen porque no estaba seguro al 100% de qué hablaban aun.

Fue entonces cuando pudo notar a un omega que aun no conocía sosteniéndose un brazo con la mano de manera muy tímida junto a él, con una sonrisa tierna al mirar a Midoriya.

— Felicidades, entonces — concluyó el alfa — si expresa su intención de pagar tu deuda, dile que mi puerta siempre está abierta. Contigo ya serán dos de ustedes. Me hace feliz.

— Es cierto, a Tamaki le queda poco tiempo con nosotros — dijo Jirou con una sonrisa nostálgica — es tan lindo que Togata te haya encontrado y se haya enamorado de ti.

— S-si...

El omega en verdad era tímido y de pocas palabras; Todoroki ya casi estaba completamente seguro de lo que hablaban.

— Muy bien, dejemos los sentimentalismos de lado por un momento — ordenó — y díganme si hay algo que deba saber respecto a esta noche.

El alfa le colocó los ojos encima a Uraraka y al nuevo, esperando una respuesta respecto a lo que había atestiguado horas atrás. Ella suspiró y habló con franqueza.

— Shigaraki Tomura continúa viniendo con la intención de ver a Deku junto con Toga Himiko. Esta noche, ella fue mi cliente y él se limitó a observar.

— Ocha... — Midoriya se estresó con rapidez — debí notarlo, lo siento...

— No es culpa tuya...

— No lo es — reafirmó el alfa — es mi culpa por no haberlo solucionado la primera vez que tuvimos un incidente. Pero estoy atado a las leyes de este barrio y no puedo ignorar el hecho de que él es un miembro exclusivo. Pagando una mensualidad por venir aquí se ha asegurado de que no podamos negarle la entrada.

— Jefe, lo entiendo pero — interrumpió Kaminari con mucha actitud — esos dos ya están poniéndose pesados. Hoy Bakugo supo por accidente que estaban en el local y acabó por levantarse y buscarlos... de casualidad no los cruzó.

— Y también molestó a Shoto, incluso sabiendo que no podía pedir sus servicios hoy — agregó la joven omega muy preocupada.

— Supongo que no tengo opción... retiraré del Menú a Izuku por un tiempo. Veremos si así se calma.

— ¡P-pero Jefe! ¡Eso solo me perjudicará...!

— Izuku, confía en mi. No quieres que ese tipo me haga enfadar. Y Bakugo, él también está apunto de causar un problema en este local...

— Perderé mucho dinero...

— No dije que te quitaré el trabajo. Solo podrás ofrecer servicios de Nivel 1.

— ... pero...

— Respecto a tu cliente enamorado... bueno, sólo dime quién es y le haré saber cuando venga que puede solicitar tus servicios con... digamos, exclusividad. De hecho, creo que eso lo hará feliz.

Los ojos del chico con pecas brillaron como el firmamento mientras sus amigos se alegraban una vez mas ante tan favorables condiciones. Sin duda el Jefe estaba siendo más que flexible y no pudo evitar abrazarlo con fuerza por el torso.

El alfa acarició su cabello haciendo un lío con él y miró hacia el bicolor luego, recuperando la seriedad.

— Deberás andar con cuidado si este tipo te ha puesto el ojo encima, Shoto.

— Tendré cuidado — asintió — no dejaré que la situación se me escape de las manos.

Aizawa pensó que eran demasiadas palabras juntas para lo poco que hablaba el joven omega; de pronto se percató de lo inteligente que el chico podía ser y se tranquilizó.

— Muy bien, vayan todos a descansar. Coman bien y no olviden beber algo para hidratarse. Cuiden sus cuerpos. Me iré a descansar yo también. Compórtense mientras no estoy.

Saludó al resto de los jóvenes y se despidió por el resto del día.


Luego de regresar de la sala de casilleros en donde dejaron sus trajes de conejito, todos se dirigieron juntos a las escaleras por las cuales llegarían al último piso.

Pensó que sería el último en subir al ver que sus compañeros se le adelantaban, pero Kaminari lo empujó suavemente y por detrás siguió él, Jirou y finalmente el joven tímido que aún no conocía.

Creyó que se dirigirían a las habitaciones, pero en lugar de eso todos ingresaron a una sala común mas grande de lo que se imaginaba, con un hermoso piso de tatami y una pequeña mesa en el centro. Se sentía realmente acogedor, desde el momento en el que Uraraka corrió la puerta de entrada hasta el momento en que se sentaron todos en el piso.

Jirou colocó vajillas para el té y Asui dejó una pequeña canasta de senbei sobre la mesa.

Toroki sintió una extraña sensación, como nervios. No supo bien cómo reaccionar ante sonrisas y emoción por parte de sus compañeros y, mirando hacia sus manos en sus rodillas, sin percatarse él mismo, comenzó a llorar.

Kaminari estaba al otro lado de la mesa, de frente a él y enseguida lo notó y les hizo una seña a todos en silencio. Jirou recién había tomado asiento junto a él y le apoyó una mano en la espalda, frotando con suavidad, haciendo que el bicolor le dirigiera la mirada y por primera vez se percatara de sus propias lágrimas.

— Lo siento, yo... — dijo secándose el rostro con rapidez — no sé que me pasa...

— ¿Por qué lloras? ¿Fue mucho para ti hoy?

— Es mi culpa — respondió a Jirou — yo debí estar con él hasta que su revisión médica acabara. Jamás debí dejarlo solo...

— Lo que pasó no es culpa de nadie — insistió Uraraka — el Jefe nos lo dijo y nosotros también lo sabemos. Son esos malditos alfas que siempre quieren meterse con nosotros.

— Yo... lo siento, sé que suena ridículo, pero creo que lloro por envidia.

Sus compañeros se miraron entre ellos en silencio y sin lograr comprender, hasta que voltearon a verlo en busca de una explicación.

— Los veo reír luego de hacer las cosas que están obligados a soportar aquí y yo... yo no sé cómo reaccionar, no sé cómo viviré con eso... — intentó seguir explicándose pero la voz se le entrecortó y ya no pudo continuar.

Al oírse a sí mismo se le vino a la cabeza el pensamiento de que se estaba extralimitando y que pronto sus compañeros pensarían que era una gran carga relacionarse con él y le darían la espalda, pero lo que sucedió fue todo lo contrario: sintió el peso de de una de sus compañeras alrededor de su cuello, con cuidado y mucho cariño.

Era Jirou. Ella lo estaba abrazando y colocaba suavemente su mentón en su cabeza. Kaminari le extendió la mano a lo largo de la mesa y lo mismo hicieron los demás.

Él se entregó a ese cariño y colocó una de sus manos en el centro, dejándose apoyar por todos.

Estaba completamente equivocado: sus compañeros eran ahora su familia y lo entendían desde el día 1.

En cuanto dejó de llorar, Asui le sirvió el un té y se sintió mejor. Sólo necesitaba sincerarse consigo mismo y con los demás, después de todo.

— Aún no nos han presentado formalmente... — dijo el chico que estaba a su izquierda — Soy Amajiki Tamaki. Es un gusto conocerte. Oí a todos llamándote Shoto, ¿verdad?

— Si... Todoroki Shoto. El placer es mío.

— Este lugar es el menos terrible de todo este barrio, Shoto.

— ¿El menos terrible?

— Bueno, digo que es terrible porque debemos seguir haciendo estas cosas, pero... puede no ser tan malo.

— Tamaki, no es justo. Tu conociste a tu destinado apenas entraste aquí — Kaminari se quejó — ¡también quiero una historia de amor así!

— ¿Conociste a tu pareja destinada aquí...? — Todoroki se mostró completamente incrédulo y el introvertido omega se encogió de brazos con timidez.

— B-bueno, la verdad es que... no es una historia tan linda, pero sí...

— ¡Togata se va a llevar a Tamaki de aquí el mes que viene! — comentó muy feliz Uraraka viendo al bicolor — ¿no es eso genial? Y él ya vive con una bonita alfa que también ama mucho a nuestro Tamaki.

—¿D-dos alfas?

Amajiki ya se puso rojo de hablar tanto de su vida amorosa; era un joven realmente introvertido y le costaba mucho hablar como los demás. Todoroki comprendió e intentó no lucir tan sorprendido.

— Eres muy afortunado. Qué bien por ti, Tamaki.

— Shoto, aun no hemos decidido con quién dormirás — recordó Uraraka — ¿quieres ver las habitaciones?

— Claro.

Salieron todos juntos de la sala. Ahí fue cuando notó que intentaban no hacer mucho ruido y él los imitó sin saber la razón.

Asui fue la primera en abrir una habitación y se sorprendió al verla por lo grande que resultó ser.

También tenía pisos de tatami, había dos futones en el suelo y algo de ropa limpia doblada a un costado. No tenía ventanas hacia afuera, pero era bonita.

— Aquí dormimos Jirou y yo — dijo mostrándole al bicolor las pocas pertenencias que tenían — tenemos estos muebles para guardar nuestras cosas y ese armario para los futones.

— Ocha y yo también compartimos habitación — le contó Midoriya, quien estaba detrás de él

— Entonces... ¿Denki y Tamaki comparten otra?

— No realmente — explicó el rubio — Tamaki puede ser muy tímido... así que, como sobraban habitaciones, todos estuvimos de acuerdo en que él tuviera una propia.

— Yo les dije que no me importaba, pero... en verdad acabé siendo un problema.

— ¡No eres un problema, Tamaki! Solo eres tímido — insistió Jirou — además, en cuanto supimos que habías conocido a tu amor quisimos dejarte espacio...

Lo que ella insinuaba no era inusual en ningún burdel. Había veces en que un omega se enamoraba perdidamente y, en complicidad con sus compañeros, hacían escabullirse al alfa destinado y lo dejaban entrar cuando el celo de su compañero llegaba y era demasiado fuerte para la píldora o los supresores.

Ese era el caso de Amajiki. Todoroki rió por sus adentros; parecía muy inocente, pero no lo era para nada.

— Eso quiere decir que, si no te molesta, estarás conmigo. A no ser que tu también quieras una habitación para ti solo.

— Me encantaría compartir habitación contigo, Denki.

— Tengo sueñooo... — expresó tras un gran bostezo la joven ojos café y los demás se contagiaron enseguida.

— Vamos a descansar unas horas y nos vemos a eso de la 01:30 pm para almorzar, ¿vale?

— Que rico, ya puedo saborear la comida de Jirou — dijo Midoriya entrando a su habitación, junto a la que Asui había mostrado.

Los demás entraron a sus respectivos lugares y el bicolor siguió a su nuevo compañero de habitación. Estaba muy contento, porque Kaminari había sido muy amable con él desde el momento en que lo había visto solo bajo la lluvia. Sabía que se iban a llevar bien incluso sin conocerlo.

Su habitación sí tenía ventanas y una agradable luz entraba e iluminaba gentilmente el suelo.

— Déjame encontrar unas cosas para ti — dijo el rubio abriendo el armario de los futones — aquí tienes un futón... a ver, estoy seguro de que tengo un par de cosas...

— No te molestes... intentaré conseguir mis propias cosas...

— Oye. No. No pongas esa expresión como si fueras una molestia. Eso no lo decides tu, ¿entiendes? Si no te digo que lo eres, es porque no lo eres.

— ... gracias, Denki.

— Por nada. Ya te lo dije antes, ¿no? Los omegas nos tenemos entre nosotros ¡Ah! ¡Aquí están!

Kaminari sacó del fondo del armario un bolso y dentro había ropa muy variada; afortunadamente todo parecía ser de la talla del bicolor.

— No es demasiado, pero con un rostro como el tuyo cualquier cosa debe verse bien en ti.

— ¿Esto es tuyo...?

— Oh. No. Muchos omegas pasaron por aquí antes que nosotros. Los que se van habiendo pagado su deuda dejan sus cosas aquí para los siguientes. Llámalo tradición o como sea.

— ¿Ha habido... muchos?

— El Jefe, verás... él es un alfa que se enamoró en un burdel de un omega. Y ese omega era su destinado — Todoroki escuchaba sorprendido la historia que Kaminari le contaba — tal como Tamaki con este joven, Togata Mirio.

— Entonces... ¿él se enamoró de ese omega... y...?

— Acabó pagando su libertad, pero pasaron muchos años. El omega estaba muy dañado, sabes... el jefe de ese burdel puso un precio altísimo justo en el momento en que los precios de la multa no estaban regulados por el gobierno.

— P-pensé que podíamos decidir qué servicios dar...

— Eso es solo aquí, Shoto. Por eso has tenido suerte... el Jefe nos trata con la mayor dignidad posible dentro de este maldito sistema. Luego de llevarse a su destinado para siempre de allí, puso todo su dinero en inversiones y compró este local para darles una oportunidad a omegas como nosotros...

— Eso es... tan noble.

— Él no lo ve así... y desea ganar mas dinero para pagar todas nuestras deudas y hacernos libres, pero sabe muy bien que seguirán llegando mas omegas en nuestra misma situación. Por eso decide quedarse aquí, en Kabukicho.

— Entiendo... atesoraré estas cosas — dijo con mucho respeto hacia todo lo que había dentro de ese bolso.

— Bien... ¿quieres abrir tu futón junto al mio?

— Claro — sonrió y recordó mientras lo hacían que aún quería preguntar algo — oye, Denki... ¿por qué susurramos de día? ¿El Jefe duerme aquí?

— Oh, no... él regresa a su apartamento que no está lejos de aquí.

— ¿Entonces...?

— Debes haber notado que hay una pequeña escalera al final del pasillo.

— Sí. Aunque pensé que éste era el último piso.

— Lo es. Esa habitación es algo así como un ático... aunque no luce como uno, créeme. Es la más linda de todas las habitaciones.

— Izuku mencionó... que había un omega que tenía una habitación para él solo. Solo asumí que ese era Tamaki.

— ¿También dijo que era de pocos amigos...?

— Oh... entonces, ese omega es quien vive allí, ¿verdad?

— Aunque no solía hacerlo con frecuencia, de vez en cuando bajaba a la sala común, pero hace ya varios meses que no lo vemos. El único que tiene contacto con él es Izuku. Él le lleva la comida.

— ¿Le lleva la comida...? Eso suena como un...

— UN IMBÉCIL, LO SE.

— Sssh...

— Cielos. Es solo que... solo nos tenemos entre nosotros, ¿sabes? Ese tipo de actitud me vuelve loco...

— Tal vez tiene sus razones como Tamaki...

— ... suena a que eres mucho mejor persona que yo, Shoto.

Kaminari parecía un chico muy extrovertido y fuerte por fuera, pero ese tipo de comentarios sobre sí mismo comenzaban a retumbar en los oídos de Torodoki.

— Entonces... ¿un danna es lo que creo que es?

— Si, es igual que en la era meiji... un danna es un amante, un cliente habitual que intenta comprar tu libertad.

Vio a su compañero comenzando a cambiarse a su ropa de cama e hizo lo mismo tras revolver dentro de aquel bolso y encontrar lo que parecía un pijama de dos piezas.

No quería husmear, pero notó moretones y marcas de dientes en el cuerpo de su compañero y se preocupó un poco.

— Oye... eso...

— No te preocupes, no lo he pasado mal si eso es lo que piensas.

— ¿Kirishima está enamorado de ti...?

— Eso dice, pero no le creo nada. Simplemente no puedo confiar en tipos como él.

— ¿Tipos como él...?

— Yo... me alegro por Tamaki y por Izuku, pero... no estoy seguro de poder dejarme llevar por un alfa que conozco de un burdel.

— ... suenas muy seguro.

— Solo digo, todo eso de los destinados ¿no suena demasiado simple? Yo no he sentido nada distinto aun. Debe ser porque no he conocido a esa persona entonces.

— ¿No crees... que podemos enamorarnos sin estar destinados a alguien?

— ... supongo que no lo había pensado de esa forma. De todas formas, tampoco me siento enamorado.

— Ya veo...

Ambos se recostaron luego de cerrar la ventana, dejando abierto solo un poco para disfrutar un poco del calor de septiembre.

Pronto sintió los párpados más que pesados e instantáneamente se durmió, pero las pesadillas de aquella pelea inundaban su aun preocupada mente. Justo en ese momento, así como toda la noche, sintió una mano apretando la suya. Era Kaminari.

— Oye, oye — dijo despertándolo levemente — estoy aquí. No estás solo.

— ... no estoy solo.

— No...

— Gracias, Denki...

— Por nada, cariño...


Ya eran alrededor de las 9:00 am y todos los conejitos habían caído en un sueño profundo, excepto uno...

Intentó hacer el menor ruido posible, cosa que los últimos meses le resultaba cada vez más difícil debido a... su aumento de peso.

Esta silueta se desplazó a la sala común, tomó algo del refrigerador y regresó como un ninja por las escaleras.

¿Cuánto tiempo podría mantenerse fuera de los ojos de los demás?


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► Hemos llegado al final del capitulo 2 de "Serendipity". Como siempre, muchas gracias por leer hasta aquí ( °▽° )

► Estaré encantada de leer sus sugerencias. Espero que les hayan gustado los stage name de algunos conejitos hasta ahora. Muchas gracias a quienes dieron ideas en el capítulo anterior.

► Me gustaría leer sus teorías sobre las parejas destinadas y también sobre quién creen que es este misterioso omega que vive en la última habitación
de arriba ( ͡° ͜ʖ ͡°)

►Quería escribir un poco mas sobre Bakugo en este capítulo, pero me lo estoy reservando solo un poco para el siguiente porque deseo que sea algo...
picante jeje ( ̄ハ ̄*)

► Hasta el próximo capítulo!

Aclaraciones

Futón: es un estilo de cama tradicional japonesa que consistente en un colchón y una funda unidas y suficientemente plegables que puede ser o no almacenado en un armario.

Senbei: snacks hechos de harina de glutinoso, llamada en japonés (もち粉). Vienen en diversas formas, tamaños y sabores, siendo habitualmente salados, aunque a veces son dulces. Se toman a menudo con como aperitivo informal y se ofrecen a las visitas como cortesía.

Danna: es generalmente un hombre adinerado, algunas veces casado, con recursos para financiar los costes de un omega. Aunque podrían estar enamorados, la relación está sujeta a la capacidad del danna para entregar algún aporte financiero.