Llegó el mediodía y los omegas se levantaron todos juntos para almorzar; Jirou ya estaba en la cocina de la sala preparando todo y un aroma muy hogareño invadía todo el piso.

Abrió los ojos lentamente y se encontró una vez mas con los de su compañero, tal como cuando se había echado a dormir.

El rubio le sonrió; aun le sostenía la mano y esto lo hizo sonrojarse un poco, pero él le devolvió la sonrisa con humildad.

— Apuesto a que ya sentiste ese rico aroma a comida recién preparada.

— Si...

— Entonces, ¿vamos? — Kaminari se levantó y le tendió la mano. Al responder su gesto fue arrastrado con fuerza entre risas por el pasillo hasta el baño que todos compartían.

Los demás hacían fila afuera e iban pasando de a uno por turnos. Parecía casi como vivir en una pensión o la universidad en las películas.

Toda esa calidez, ese aroma a "hogar" al despertar y las risas por los pasillos, todo era nuevo para Todoroki.

Era muy consciente que esa misma noche debería ofrecer su primer servicio, pero parecía distante y de pronto, mínimo, comparado a lo lleno que su corazón se sentía en esos momentos.

Cuando llegó su turno de entrar a asearse, ingresó al baño sin pensar y tras cerrar la puerta a sus espaldas se percató que no tenía objetos personales como cepillo para su cabello o pasta de dientes.

Se acercó al lavabo dispuesto a lavarse como le fuese posible y fue entonces cuando divisó junto al grifo un bolso de mano bastante grande, como un neceser, con su nombre escrito - aparentemente - con marcador.

Al principio se quedó inmóvil sin saber bien qué hacer, hasta que una voz desde fuera irrumpió sus pensamientos.

— ¡Shoto, el bolso con tu nombre lo dejaron las chicas anoche para ti! — le dejó saber Kaminari a sabiendas que el bicolor se lo pensaría demasiado. — ¡Izuku y Tamaki dejaron tus propias toallas a un costado!

— ... ¡g-gracias!

Una vez mas hizo una pequeña pausa para voltear a ver su nombre; pasó sus dedos cariñosamente por la letra de sus compañeras y lo abrió para encontrar todo lo que necesitaba e incluso más, como cremas faciales, mascarillas de belleza, maquillaje y esmaltes de uñas.

Se sintió un poco abrumado por todo eso "extra" pero estaba seguro de que sus amigos lo harían sentir bien al respecto cuando llegase el momento de utilizarlas por primera vez.

Por el momento, cepilló sus dientes y arregló su cabello; lavó bien su bonito rostro y salió.

— Guárdame un lugar junto a ti — dijo el rubio entrando apenas él salió, haciendo referencia a la mesa de desayuno.

Todoroki titubeó y él le sonrió con descaro ante su pena.

— Vamos, adelántate. Anda, ve, deja de ser tan tímido — Kaminari acabó por echarlo con su insistencia y el bicolor se dirigió a la sala común donde se encontraban todas las jóvenes omegas ya sentadas en la pequeña mesa.

Jirou estaba sirviéndole a Amajiki huevos revueltos y pan calentito, Midoriya servía el agua del té y Tsuyu y Uraraka platicaban sonoramente como adolescentes mientras dejaban en grandes fuentes blancas una hermosa variedad de frutas de estación como peras nashi y manzanas fuji; fue entonces cuando un deja vú atravesó su cabeza: uno de los pocos momentos en su infancia que atesoraba...

Fuyumi, su hermana, había preparado pancakes estilo americano para él y sus dos hermanos mayores. Los otros dos habían querido ayudar y no habían logrado mas que un desastre. Su hermana los regañó, pero al ver sus rostros manchados de mezcla acabó riendo y así todos lo hicieron.

Ese momento había quedado plasmado en su cabeza para siempre y ahora sentía como si estuviese volviéndolo a vivir.

— Shoto, no te quedes ahí parado — dijo la chica de peculiares lóbulos poniendo algo de comida en un plato vacío — siéntate.

— Si... gracias, Kyoka.

Jirou ya había volteado pero sonrió por lo bajo sin que nadie la viera; estaba feliz porque Todoroki ya comenzaba a llamarla por su nombre de pila y eso la tranquilizaba.

Ninguno lo diría, pero todos ellos se preocupaban cada vez que entraba un omega nuevo a trabajar allí. El proceso de adaptación era distinto para todos, pero para chicos como el bicolor podía resultar particularmente difícil, tal como lo había sido para Amajiki en un principio.

El hecho de que Todoroki se sintiera mas como en un "hogar" era refrescante para todos.

— ¿Quieres pan, Shoto? — ofreció con una bandeja en la mano el otro tímido omega — Aunque también hay frutas.

— ¿Ustedes compran todas estas cosas...? — preguntó mientras estiraba la mano y tomaba de la bandeja lo ofrecido.

— Algo así — respondió Amajiki con aquella voz tan suave que lo caracterizaba — la verdad es que el Jefe nos da dinero para todo lo que necesitamos...

— Eso... eso es increíble... — expresó con mucha sinceridad y un poco incrédulo — Antes de entrar aquí me hubiese imaginado que cada omega debía comprar sus propias cosas.

— Bueno, en verdad es así en todos lados, excepto aquí. Ah, Denki — dijo Jirou a medio sentar al ver ingresar a la sala al rubio — ¿te sirvo huevos?

— No, no, tú siéntate Kyoka. Gracias, lo haré yo mismo.

Kaminari tomó una porción de huevos revueltos que ella le había apartado y la sirvió en un plato para luego sentarse junto a Todoroki, tal como le había prometido.

— Shoto, no olvides comer fruta — le ordenó como si fuese su hermano mayor y el bicolor sonrió — necesitas vitaminas.

Aunque se lo había pensado bastante mientras se aseaba, necesitaba informarse; su carácter reservado complicaba siempre los momentos en que pensaba abrir la boca, pero ahora ya era parte de esa familia... no había razón para temer.

Hizo una pausa, pensó por unos momentos y luego tan sólo no pudo parar de preguntar cientos de dudas que tenía en mente.

— ¿Quién... quién de ustedes es el que mas tiempo lleva aquí? — la pregunta llevó a los omegas a mirarse entre ellos y pensar.

— Um... Tsu y yo somos los que mas tiempo llevamos aquí. Aunque yo llegué primero, ella llegó solo un mes después — dijo Kaminari — luego llegó Kyoka junto con Tamaki.

— E-el mismo día... aun lo recuerdo — sonrió Amajiki y Jirou le devolvió la sonrisa — estaba muy asustado. Me habían mencionado que aquí estaría bien... encontré a Kyoka en la puerta. Ella me tomó de la mano al ver que estábamos en la misma situación... fue muy amable.

— Y Ochako y yo llegamos juntos también — recordó Midoriya mordiendo una de las jugosas manzanas — ¿verdad? Creo que ha pasado alrededor de un año...

— Así es... han pasados dos años para mi — contó con los dedos Jirou dejando ver sus preciosas uñas con tinte negro — y cuando yo llegué Denki y Tsu ya estaban aquí hacía medio año, así es que supongo que para ellos son...

— Dos años y medio para nosotros — detalló Asui.

Un silencio extraño se hizo entre ellos y luego Midoriya abrió los ojos bien grandes, como si hubiese recordado algo de repente.

— ¡Ah! ¡Casi lo olvido! — dijo levantándose con prisa y comenzó a poner alimentos dentro de una bandeja que sacó de la nada.

Los colocaba con muchísimo cuidado y casi como si llevaran un orden puntual. En eso momento Todoroki notó que Jirou y Kaminari rodaron los ojos por los cielos y los otros omegas intentaban "poner paños fríos" entre risas nerviosas.

— ¿Para quién preparas eso? — interrogó muy curioso y con completo descaro, haciendo caso omiso a todas las alarmas que acababa de presenciar que le decían que no preguntara sobre el asunto.

— E-esto es... — definitivamente puso a Midoriya en un aprieto.

— Es para Tori-sama — finalizó el rubio con un tono exageradamente sarcástico y burlón al cual Jirou respondió con un "Tch" mientras levantaba los platos de la mesa para llevarlos al lavabo — ¿verdad, Izuku?

El chico de pecas no tenía intención de quedarse a discutir con el rubio y apresuró su paso para salir de la sala con la bandeja en mano.

A Todoroki le pareció una situación extremadamente extraña y acabó por dirigir su mirada hacia donde estaba Uraraka en busca de respuestas.

— Jeje... — rió nerviosamente — Shoto, tal vez Denki ya te lo mencionó... hay un omega que vive escaleras arriba. No sabemos su verdadero nombre y nunca nos ha querido decir. Así que le llamamos "Tori-sama" porque ese es su stage name.

— Oh... lo mencionó, pero lo olvidé.

— No hay problema con eso — insistió Jirou — jamás asoma su cabeza por aquí así que no necesitarás recordarlo de todas formas.

Parecía que había tocado un nervio con el asunto y había olvidado por completo lo que Kaminari le había dicho la noche anterior al respecto. Ante las divididas reacciones decidió que sería mejor no volver a hablar de ello, o por lo menos no entre todos sus compañeros, pero aún quería seguir haciendo preguntas.

— Nosotros... ¿tenemos reglas?

— ¿A qué te refieres con reglas? — preguntó Uraraka.

— Es que... tenía entendido que los omegas de los burdeles no salían. Pero yo me encontré con Denki en la puerta del local...

— Ya veo... tal vez sea un poco confuso porque "The bunny hole" es completamente diferente a los otros burdeles de Kabukicho — explicó — El jefe básicamente nos "adoptó". Él nos trata humanamente, por lo que nos da la libertad de entrar y salir a voluntad.

— Aunque sí tenemos algunas reglas... — agregó Amajiki y volteó a verlo, curioso — Tenemos toque de queda a las 7 p.m.

— Es por seguridad — dijo Jirou bebiendo su té — en este barrio el movimiento de alfas comienza en ese horario. Es por eso que tenemos prohibido estar fuera del local a esas horas.

— También tenemos mucho cuidado con los lugares que frecuentamos de día — continuó Asui y luego le siguió Kaminari recordando.

— Siempre estamos en lugares con mucha gente y nunca nos metemos por calles angostas o pasillos por aquí.

— Ya veo... ¿qué hay de aquí? ¿hay reglas...?

— Bueno, las del local — pensó Jirou — lo demás es sentido común. Nada de alfas aquí arriba, solo el Jefe. Cuando viene nuestro celo no bajamos a trabajar, obviamente...

— Nos dividimos las tareas entre todos — recordó Uraraka y el bicolor le prestó mucha atención — Kyoka se encarga de cocinar. Tama y Tsu se encargan de la limpieza general. Respecto a las habitaciones, están a cargo de cada uno, claro. Yo ayudo a Kyoka y hago el lavado de la ropa de todos.

— Izuku se encarga de "atender" a Tori-sama... — continuó Kaminari — Yo estoy a cargo de las compras. Aunque también cuido de todos aquí cuando tienen su celo.

— ¿... qué hay de mi? — dijo señalándose a sí mismo — ¿qué debería hacer...?

— ¿Puedes cocinar...?

— Puedo aprender... — le respondió a Jirou y ésta rió nerviosamente, suponiendo casi de inmediato que el chico haría desastres si se lo permitía.

— Supongo que te encargaremos la limpieza del baño y el pasillo de arriba, para quitarles algo de trabajo a los demás... — pensó Jirou tomando su propio mentón — Y puedes cuidar de Denki cuando él tenga su celo, claro.

— Oh, claro. Somos compañeros ahora.

— Estaré a tu cuidado — rió y luego comenzó con prisa a acabar de levantar los platos — bien, vamos a apresurarnos.

— ¿Por qué...?

— Anoche no tomaste un baño; deberás hacerlo ahora. Cuando salgas Izuku te explicará nuestra rutina de todos los días. Cuando acabes con él, yo te daré toda la ropa y accesorios necesarios para tu primer servicio. No es necesario que dejes esas cosas en nuestra habitación, recuerda que tienes un casillero en la sala de staff.

— De acuerdo...

— Anda, ve — lo echó con palmaditas en la espalda — aun hay tiempo, así que tómate un buen rato para relajarte en el ofuro. Hasta la noche no comenzamos.

— Bien... con permiso.

El bicolor se levantó y caminó con duda hasta salir de la sala. Cuando finalmente ya no se lo vió, el rubio se volteó a mirar a los demás con un rostro de preocupación.

— ¿No creen que es demasiado pronto para él...?

— Todos dimos nuestro primer servicio al día siguiente de llegar aquí... — respondió Jirou con pena — si demora su debut sólo será peor... pensar demasiado sobre lo que hacemos nunca es bueno.

— Shoto me recuerda mucho a ti, Tamaki — suspiró Kaminari — cuando comenzaste Tsu y yo creíamos que jamás te adaptarías...

— Creo que yo he tenido mucha suerte... ¡aaah! — apenas terminó de decir esa frase recordó algo muy importante y, al parecer, el resto recordó lo mismo tras ver su expresión — ¿U-USTEDES RECUERDAN A...?!

— ¡Toyomitsu Taishiro! — exclamaron todos los omegas casi al mismo tiempo y se miraron esperanzados entre sí.

— ¿Tamaki, crees que Toyomitsu pueda estar interesarse en Shoto como lo hizo contigo? — preguntó exaltada Jirou.

— E-eso creo... es muy probable — respondió con honestidad — Shoto y yo... bueno, somos similares en carácter. Tal vez eso le guste a él.

— Chicos, si es así... — Kaminari miró a Uraraka y suspiró profundamente.

— ... sería un alivio.

— ¿De qué hablan...? — interrumpió el chico de pecas entrando nuevamente a la sala.

— ¡Hasta que regresas!


Aún con la puerta cerrada podía oír las voces de algunos de sus amigos platicando en la sala; abrió el neceser que ellos le habían obsequiado para buscar lo necesario y así asearse . Cuando lo hacía sacó -sin intención- una rasuradora desechable que llevaba un pequeño memo pegado con la leyenda "no olvides usarlo en todo tu cuerpo" seguido de un corazón y una carita feliz.

Tragó saliva al acabar de leer y abrió la ducha mientras el ofuro se llenaba lentamente.

Nunca se había rasurado por completo y esto lo ponía muy nervioso; se dio a sí mismo un golpecito con las palmas en las mejillas y sacudió su cabeza en plan decisivo.

— No tengas miedo — se dijo en voz alta viéndose al espejo y sin dudarlo se metió a la ducha para cumplir con lo indicado.

Le tomó menos de cinco minutos y al terminar pensó para sus adentros "no fue tan malo"; la verdad es que casi no tenía bello en el pubis, tal como en el resto de su delicado cuerpo, aunque sí tuvo que ocuparse de piernas y otras pequeñeces.

Se aseguró de usar en el cabello los productos apropiados y luego de lavarlo se metió al ofuro, tal como Kaminari le sugirió.

Cuando vivía con su familia solía encerrarse en el baño horas y horas, pues ese era el único momento que su padre no estaba persiguiéndolo por toda la casa para obligarlo a asistir a un omiai o reuniones de matrimonios arreglados.

Pero estar en este ofuro en particular ahora era completamente distinto. Para empezar, sabía que cuando saliera no habría un ogro gritándole por todo el pasillo...

— Esto... es muy diferente a todo lo que conozco... — dijo sumergiendo por unos momentos su cuerpo entero para luego salir cuando le faltó el aire.

Pasó al menos una hora y cuando notó que sus dedos ya se estaban encogiendo como pasas se incorporó.

Antes de salir, solo una última vez, pasó la mano por el espejo empañado para ver su reflejo con un rostro decisivo, dándose a sí mismo aliento para continuar.


Tras dejar de golpe la sala principal, corrió por el pasillo escaleras arriba con una bandeja con todo lo que su senpai necesitaba a diario.

Estaba preparado para dejar todo en el suelo frente a la puerta, tal como solía hacerlo, pero el repentino sonido de una voz imponente detrás de la puerta corrediza lo dejó echo piedra y ya no pudo moverse.

— Es tarde.

— ¡L-lo siento, Tori-sama! — se disculpó de inmediato arrodillándose en el suelo aunque no pudiese ser visto por el contrario — Me demoré porque hay un nuevo omega y yo... ¡no volverá a suceder!

Al otro lado se hizo una breve pausa, sólo por unos momentos.

— ... háblame de éste nuevo omega.

— S- su nombre es Shoto... y le está costando mucho adaptarse. Todos tratamos de ayudarlo.

— ... ya veo... de acuerdo. Ya puedes irte.

Midoriya había sido autorizado a retirarse finalmente, pero tras incorporarse recordó algo muy importante y se regresó por el pasillo con la intención de confirmar su pensamiento.

— S-siento molestar de nuevo, Tori-sama, pero... — tragó saliva — No he podido evitar notar que ya hace unos meses no nos deja a ninguno ayudar en la fecha que viene su celo... ¿está bien solo?

— Estoy bien solo, mi píldora funciona de maravilla, — rápidamente respondió — ahora vete.

— ¿Está seguro...? — dudó con completa honestidad y genuina preocupación — Su celo suele ser muy doloroso y-

— ¡QUE ESTOY BIEN SOLO! ¿QUÉ, NO ME OÍSTE? ¡YA VETE!

El grito - pero no inusual carácter - del contrario lo sorprendió lo suficiente como para salir corriendo sin detenerse a pensarlo como antes lo había hecho y lo envió en un paso casi automático escaleras abajo.

Al regresar a la sala vio que sus amigos por algún motivo seguían allí y ahora parecían conversar seriamente entre ellos.

— ... sería un alivio — llegó a escuchar decir a Uraraka y pronto lo picó la curiosidad al verlos a todos muy juntos.

— ¿De qué hablan...? — interrumpió entrando nuevamente a la sala.

— ¡Hasta que regresas!— Kaminari le regañó — ¿qué te pidió ese imbécil esta vez como para que te tomara tanto tiempo?

— ¡N-nada! Pero mas importante que eso parece ser lo que ustedes hablaban por lo bajo... ¿qué pasa con esas caras serias?

— Deku... nos acabamos de percatar de que el señor Toyomitsu, ahora que Togata tiene la exclusividad de Tamaki, está solo — explicó Uraraka.

Midoriya pensó por unos momentos y en cuanto se percató de lo que esto significaba abrió los ojos como un gato y volteó a ver a los demás.

— ¡Puede que le guste Shoto!

— ¡Es exactamente lo que decíamos! — se le acercó Jirou haciendo una mueca de aprobación — Si Toyomitsu es el cliente fijo de Shoto, puede que todo esto no sea tan duro para él.

— Aunque no lo veo pasarse por el local desde que Togata se declaró tu danna, Tamaki — recordó el rubio y todos voltearon a verlo.

— Mnh... es cierto, pero... tengo su número — confesó con rubor en sus mejillas, haciendo que todos los demás sonrieran de lado a lado muy complacidos.

— ¿Puedes hablarle bien de Shoto? — preguntó Asui manteniendo la distancia que lo hacía sentir cómodo al omega —¿crees que venga si le hablas de él?

— B-bueno, de seguro viene si se lo pido, pero...

— ... pero no estás seguro de que Shoto se comporte de manera complaciente con él... — dedujo el rubio y Amajiki asintió con algo de pena por el bicolor.

Quien mejor sabía de la expresión de pocos amigos que ponía el nuevo conejito sin dudas era Kaminari. Hasta el Jefe lo había notado: Todoroki Shoto sería un hueso duro de roer.

Era casi obvio que pondría una fuerte actitud ante su primer servicio y todos estaban muy preocupados por lo que ello podría ocasionar en el alfa equivocado.

— Pues no podemos solucionarle todo — finalizó con un suspiro la omega de mejillas rosadas — suena duro, pero tendrá que soportarlo...

— ... es cierto que todos lo hemos hecho — pensó Midoriya en voz alta y lo siguió de la misma forma Jirou.

— Y no le queda otra opción que aguantarse. Lo que nosotros podemos hacer por él es muy limitado.

— Bien... entonces está decidido — dijo el rubio volteando nuevamente hacia el amante de Togata — envíale un texto. Izuku y yo prepararemos a Shoto.


Midoriya caminó junto a Kaminari a la habitación que éste último compartía con el bicolor y al entrar se encontraron con el nuevo conejito con otra muda de ropa, secando su cabello con una toalla.

Ambos lo saludaron y luego tomaron asiento junto a los futones doblados en el tatami para hablar con él.

Por algún motivo, Todoroki logró sentir la vibra en el ambiente y miró a ambos con seriedad.

— Bien, Shoto... Denki y yo íbamos a hablarte un poco de cómo será tu primer servicio esta noche.

— ... de acuerdo.

— Antes que nada, aquí están tus resultados de la revisión médica que te hiciste ayer; estás en perfecto estado de salud, pero — Midoriya pausó un momento para tomar aire y ver con seriedad al contrario — tu perfil hormonal arrojó datos preocupantes sobre tu celo. ¿Hay algo que quieras decirnos...?

— ... no lo había pensado, lo siento. No es como si lo hubiese estado ocultando. Es cierto. Mi celo suele ser poco regular, doloroso y por sobre todo... mis feromonas huelen muy fuerte.

— Lamento decirlo pero... tendremos que intentar mantener eso bajo control.

El bicolor era sexualmente inexperto, pero eso no quería decir de ninguna forma que desconocía los cuidados que un omega debía llevar; sabía muy bien de qué hablaba su senpai de pecas en el rostro: supresores.

Los supresores son drogas medicinales capaces de disminuir, regular y hasta anular los efectos del mismo celo. De manual suena conveniente y hasta seguro, sin embargo, existe una gran estadística de infertilidad y otras enfermedades que debilitan al omega debido al uso prolongado de los mismos.

También existe un número alto de individuos omegas a los cuales los supresores no les resultan efectivos y acaban poniendo en riesgo su salud con el afán de ocultar su subgénero.

Por ello y por muchas otras consecuencias ligadas al consumo de esta particular droga un omega promedio intentaría evitarlas... pero ese no era el caso de los omegas de este rubro.

Al tener diariamente tantos clientes alfas en un mismo local, Aizawa simplemente no podía arriesgarse a que lastimaran a sus conejitos, por lo que ordenó a los casos como Todoroki a colocarse supresores en cuanto su celo llegase.

Él no lo diría, pero sabía muy bien como sería, puesto a que ya había crecido en una casa de puros alfas y no desconocía esa forma de vida.

El bicolor comprendió, por supuesto, la breve explicación que le dieron al respecto y solo se limitó a asentir durante toda la conversación.

— Shoto — lo llamó sacándolo de sus pensamientos — ¿hay algo que desees preguntar?

— No... está bien. Usaré supresores si no puedo controlar mi celo con la píldora. No te preocupes, Midoriya.

Los otros dos se vieron a los ojos sin decir nada; honestamente ambos esperaban que el nuevo se opusiera un poco mas, pero parecían haberse equivocado, por lo que continuaron sin mencionarlo.

— Luego está... el menú — extendió en el suelo amablemente el rubio — Deberás tomarte una foto para incluirte aquí.

El joven recibió el desplegable en donde se detallaban todos los servicios que el local ofrecía; lo abrió y examinó cuidadosamente unos momentos en silencio y luego levantó la mirada hacia sus compañeros quienes lo miraban expectantes.

— ¿Tienes alguna pregunta?

— ... no estoy seguro de saber hacer estas cosas a alguien — confesó a Midoriya y éste le sonrió de manera inesperada.

— Bueno, ninguno de nosotros sabía cómo hacer estas cosas en su primer servicio... para ser completamente honesto, todos accedimos a pornografía por nuestra cuenta e intentamos imitar las cosas que vimos — parecía que iba a continuar, hasta que hizo una mueca recordando algo y sacó del bolsillo de su hoodie un pequeño móvil — ... ¡Casi lo olvido! El Jefe me dio esto para ti. Todos tenemos uno. Todos nuestros números están agendados, incluso el de él.

Las actitudes paternales de Aizawa no dejaban de sorprenderlo; tan solo habían pasado dos días y ya sentía que era cuidado mas por este alfa desconocido que por su propio padre.

Recibió con ambas manos, muy humildemente, el móvil y lo dejó a un costado para seguir escuchando a sus amigos.

— Supongo que es cuestión de práctica, — finalizó Midoriya y volteó a ver a Kaminari — ¿verdad, Denki?

— Práctica, si. Y también un cliente comprensivo puede ser de ayuda...

— Alguien que comprenda que eres nuevo aquí...

La conversación era extremadamente obvia, unidireccional y prefabricada, pero el bicolor era bastante ingenuo y no pareció notarlo en ningún momento, por mas evidentes que fueran sus compañeros.

— Ya veo... entonces si tengo clientes amables que sepan que soy nuevo aquí puede que pasen por alto mi inexperiencia, ¿eso dicen?

— C-claro, eso es lo que decimos — Midoriya pensó para sus adentros que jamás en su vida había conocido a alguien tan ingenuo como el bicolor y hasta le dio un poco de pena — lo que queremos decir, Shoto, en verdad es que-

— Que sabemos muy bien cuales clientes son unos cerdos — interrumpió Kaminari mirando feo al chico de pecas — y queremos indicarte... a los que no son cerdos. Si. Eso definitivamente no suena sospechoso.

— Den, lo estás diciendo en voz alta...

Todoroki aun seguía viéndolos atentamente, pero era claro que confiaba plenamente en ambos puesto a que no le pareció nada rara esa conversación y se limitó a asentir, a los cual los otros dos omegas se miraron entre sí y sonrieron nerviosamente.

— Pero, ¿qué haré si uno de esos malos clientes me ve en el menú y me ordena?

— Bueno... si estás ocupado con otro cliente se lo harán saber las conejitas meseras. Por eso es importante que encuentren clientes regulares que te traten bien o que tú sepas controlar.

— Es como dice Denki. Lo más probable es que elija otro conejito. Es poco probable que esperen por ti, sobre todo si no te conocen aun.

— ¿... que hay de ese cliente de anoche y su amiga...? Fue muy rudo. Además... bueno, aun no sé muy bien de memoria todos los servicios, pero Ochako... bueno, ella...

Midoriya se encogió de hombros mostrándose muy incómodo y Kaminari apretó los dientes con ira por el mal rato que ese hombre y sus amigos solían hacerle pasar a sus compañeros omegas.

Su relación con casi todos allí era la de un senpai y se sentía extremadamente frustrado por no poder hacer mucho al respecto.

Dio un suspiro y con los ojos cerrados respondió con la verdad.

— Respecto a lo que haya hecho o no Ocha en el privado... despreocúpate — insistió — ella tiene experiencia aquí y las cosas que hace que parezcan fuera de las reglas son sólo para controlar a alfas revoltosos como los que atendieron anoche. Apuesto que la viste dar un servicio que no ordenaron, ¿no es así?

Todoroki recordó a su compañera bajando entre los muslos de la alfa que acompañaba a Shigaraki y asintió sin decirlo expresamente. Sabía que Toga sólo había pedido el servicio de masturbación, pero Uraraka le practicó sexo oral allí mismo, sin que se lo pidiera.

El rubio suspiró.

— Solo quienes sabemos cómo domar a un alfa torcemos un poco las reglas, Shoto. Pero mientras no lo sepas hacer, ni siquiera lo intentes, ¿de acuerdo?

El tono serio de Kaminari a veces dejaba un poco perplejo al nuevo; el rubio podía ser extremadamente extrovertido y su sonrisa podía estar de oreja a oreja, sin embargo, también ocultaba emociones extremas como esa seriedad detrás de sus palabras.

Como siempre, asintió y su compañero continuó al seguir viendo a Midoriya aún sin articular una palabra.

— Shigaraki Tomura es un miembro exclusivo de casi todos los burdeles de Kabukicho. Su padre adoptivo es un empresario totalmente corrupto... cuando finalmente fue encarcelado todos creyeron que ya no tendría influencia al estar privado de su libertad, pero...

— ... pero su hijo está libre.

— Así es, Shoto. Tu lo dijiste, es exactamente esa mierda. Él es joven, fuerte y sabe hacer negocios sucios... y por supuesto, saca una buena tajada de ello.

— Y es por eso... — suspiró tras un gran silencio el omega de pecas — que siempre tiene dinero para ir a cualquier burdel.

— El Jefe intenta alejarlo, pero tiene una gran influencia en el barrio y podría ser contraproducente para nosotros.

— ¿A qué te refieres...?

— Hubo un burdel hace unos años... el dueño era un hombre muy gentil que albergaba omegas en fuga, tal como el Jefe. Pero este hombre se encariñó demasiado con sus omegas y cada vez que un alfa intentaba propasarse le daba una paliza.

— ... hasta que le dio una paliza al alfa equivocado, — relató Kaminari y el bicolor tragó saliva — Shigaraki Tomura.

— A los pocos días, el burdel ardió en un fuego provocado.

— Cuando finalmente lograron apagar las llamas, encontraron al dueño con las manos amarradas... o lo que quedaba de él.

Sus oídos dolían como si se tratase de una enfermedad; podía intuir cómo terminaba el relato y sabía que no quería oírlo...

— ¿... qué pasó con los omegas? — interrogó con una voz entrecortada y llena de temor.

Por unos momentos que parecieron eternos solo obtuvo silencio, hasta que el valiente rubio se animó a responder.

— ... muertos, todos.

— ¿Con el dueño...?

— Tu sabes que no, Shoto — respondió Kaminari apretando los dientes mientras Midoriya le frotaba la espalda — un alfa así no podría simplemente dejarlos morir...

No era necesario continuar preguntando; sabía perfectamente lo que les había pasado a esos infames omegas. No podía quitarse de la cabeza todas las posibles torturas que habían tenido que vivir sus débiles cuerpos antes de poder morir y hallar algo de paz.

Era injusto, desesperante y, aunque no conocía a esos omegas, le rompía genuinamente el corazón.

— Daré lo mejor de mi. No me meteré en problemas.

— Es lo único que deseamos escuchar — rodó los ojos casi exhausto y Midoriya sonrió levemente — deja que Izuku se encargue de ese tipo... pero si acaso él llegara a pedir por ti... bueno, haz lo mejor que puedas para mantenerte seguro.

— Intenta no enfadarte... — recomendó — Shigaraki es un fanático del sadismo. Si percibe que te molesta algo, solo será peor...

— Entendido. Aunque... se supone que el Jefe te sacaría del menú... ¿verdad?

— Maldición — pensó en voz alta Kaminari viendo al otro omega — lo habíamos olvidado por completo, ¿ah?

— La costumbre... — dijo encogiéndose de brazos.

— Bien, si seguimos el plan de indicarte buenos clientes tal vez podamos evitar a Shigaraki.

Todoroki y Midoriya asintieron; no tenían muchas opciones de todos modos. Deberían ser cautelosos desde ahora.

— Con tu móvil podrás buscar videos de las cosas que hacemos... — Midoriya le recordó — Tal vez sea un poco extraño al principio, pero luego ya no lo será.

— Te voy a dar unos auriculares para que puedas hacer eso tranquilo, ¿bien?

— Bien.

— Iré a tomar una siesta antes de comenzar nuestro turno — anunció Midoriya a su compañero y éste le sonrió.

— De acuerdo, ¡descansa!

— Descansa, Izuku... gracias. Por todo.

No lo dijeron en voz alta, pero ambos pensaban que Midoriya era afortunado. Al menos desde ese día.

Cuando el omega finalmente cerró la puerta dejándolos solos, Kaminari comenzó a arrastrar su cansado cuerpo dentro del futon dispuesto a dormir también.

Todoroki recibió los auriculares y tras conectarse al Wifi de allí, volteó en dirección contraria a su amigo y se decidió a buscar con el menú cerca suyo los servicios que debería aprender a proveer.

Cuando vivía con sus padres el filtro parental en el ordenador estaba a la orden del día, por lo cual jamás había accedido a ningún tipo de contenido para adultos cuando era adolescente y atravesaba por la curiosidad de la pubertad.

Ya no era un niñato hormonal, pero al no haber experimentado de ninguna forma antes, mas que asustado se mostraba ansioso y... ¿curioso?

Ingresó el nombre de cada servicio desde el nivel 1 y al ver tantos enlaces se mareó.

"Mejor buscaré en imágenes" pensó para sus adentros y al hacerlo sus pupilas se agrandaron como las de un gato que acaba de ver algo extraño frente a él.

Burusera y terekura, los servicios pertenecientes al nivel 1, no parecían la gran cosa y por unos momentos pensó que eran una buena idea para ganar algo de dinero extra, pero al buscar los servicios del nivel 2... bueno, allí comenzó a lucir como un gatito asustado.

Tras colocar Imekura en el buscador le dio click a una imagen: era una mujer omega muy joven detrás de un vidrio, con el rostro censurado, claro. Llevaba un disfraz de enfermera, sus piernas estaban abiertas de lado a lado y se masturbaba mientras al otro lado, un alfa la observaba masturbándose también.

Sacudió su cabeza de lado a lado intentando no hacer demasiado escándalo al respecto porque su compañero estaba justo allí intentando descansar, pero es que no se imaginaba a sí mismo... masturbándose para que alguien lo vea al otro lado y haga lo mismo.

— Debo dejar de ser un bebé — se regañó a sí mismo en voz baja y continuó con su búsqueda.

Soapland sería lo siguiente en su buscador y no lo sorprendería menos. Ya había leído los servicios en el menú, pero verlos era algo completamente diferente.

Una vez mas dio click a varias imágenes para aprender. A primera vista se veía como un servicio que definitivamente solo un pervertido ordenaría, pero luego de un par de videos en el medio comenzó a cambiar de opinión.

Los omegas llevaban traje de baño mientras que los clientes estaban desnudos en un gran sento que parecía estar mas lleno de espuma de jabón que de agua misma y lo único que hacían era dejarse bañar por los omegas.

"D-de acuerdo, no es tan horrible" se dijo a sí mismo con cierto alivio y dispuesto a continuar, hasta que se percató que ya había llegado al nivel 3 de los servicios. Fue entonces cuando tragó un poco de saliva; recordaba bien cómo su compañera había trabajado la noche anterior y esa sensación de estremecimiento y pudor aun no se le quitaba.

Volteó ahora hacia el lado contrario con muchísima incomodidad y colocó en el buscador, para comenzar, bunny fur.

El video que encontró mostraba a un joven omega claramente experimentado masturbando con sus muslos, de espalda, el miembro erecto de un alfa sentado en asientos similares a los de los privados en The bunny hole.

Su rostro se sonrojó de manera inmediata y cuando oyó los gemidos fue demasiado para él y pausó.

Su respiración había cambiado; se sentía agitado, con un nivel de calor que lo hizo dudar de su estado de salud.

"Cómo demonios podría hacer eso" se decía a sí mismo en su cabeza una y otra vez desacomodando su cabello con una de sus manos.

"Es tan natural para él" pensó volteando a ver a su compañero quien yacía como si nada roncando boca arriba junto a él en el otro futon. "¿Cómo?" no podía parar de preguntarse.

— Ah... cómo olvidarlo — susurró para sí al regresar a ver la pantalla de su móvil — bunny fur no es solo de esa forma...

Al tener suficiente con ese video del mismo omega, quien ahora practicaría la masturbación con sus nalgas, también de espaldas al cliente y luego con sus pechos y manos.

— P-pero... si no tiene senos... ¿cómo!?

— Shoto, en verdad eres ruidoso.

— ¡L-lo siento, lo siento! — se disculpó y regresó a su móvil — "acabemos con esto".

Finalmente ingresó el último servicio al buscador; realmente no quería saber nada con eso pero no tenía otra opción.

Miró un par de imágenes que hicieron que prácticamente toda su sangre se depositara en sus mejillas, pero sabía bien que necesitaría ver un video y eso fue lo que hizo.

"Pink salon" fue lo que escribió y dio click para encontrar cientos de burdeles con salones distintos, pero muy similares entre sí.

Al entrar al primer video que le llamó la atención vio cómo una mesera le servía un trago al cliente mientras un omega se arrodillaba en el suelo, abría la cremallera del alfa y tras dar unas sacudidas en su enorme miembro lo engullía con la boca.

Tragó saliva. Los genitales de los alfas eran enormes, pero recién ahora lo estaba notando al ver el primer plano del desconocido omega que proporcionaba el servicio.

A ese punto solo podían verse las manos del cliente sobre el las mejillas del contrario; le daba caricias y luego lo tomaba del cabello bruscamente para follarle el rostro con fuerza. Al cabo de unos minutos el alfa se vino en la experimentada boca. Era muchísimo semen, pero el omega lo tragó con naturalidad y una sexy sonrisa complaciente.

El video terminó y el bicolor permaneció en silencio por unos segundos hasta que ya no pudo mas y se inclinó sentado en el futon a llorar en silencio.

Kaminari estaba dándole la espalda, pero pudo oírlo sollozar. Quería consolarlo, pero no le haría bien al hacerlo. Apretó un poco los ojos y regresó a dormir.

No había nada que hacer al respecto.


La tarde pasó volando. Todoroki pensó que no podría dormir por el trauma que le había causado ver todas esas cosas en Internet, pero el cansancio le ganó y acabó durmiéndose sentado, tal como se había quedado llorando luego de su búsqueda, sin embargo, despertó arropado y recostado de manera cómoda en su futon.

Junto a él ya no estaba Kaminari, su futon estaba doblado y había perfume en la habitación, como si alguien hubiese limpiado recientemente allí.

Logró divisar, al sentarse, un par de latas de bebida energizante en el pequeño cesto de basura y supo de inmediato que de allí surgía esa increíble personalidad que el rubio tenía.

Tomó su móvil, vio la hora y comenzó a apresurarse para bajar a la sala de staff, no sin antes robarle del refrigerador una de esas latas a su amigo.

Cuando se disponía a bajar por las escaleras creyó oír un voces susurrando a modo de discusión y observó hacia el pasillo antes de seguir su camino.

— ¿Hay alguien allí? ¿Izuku?

Esperó por unos momentos, pero la única respuesta que obtuvo fue un silencio extraño.
Se encogió de brazos asumiendo que simplemente había sido su imaginación y bajó.

Ya había comenzado a familiarizarse mejor con el lugar; llegó al pasillo sin problemas y se cruzó a varios betas de seguridad que estaban empezando su turno antes de abrir las puertas.

Él, por supuesto, no era consciente de lo atractivo que era su rostro y cuando todos los guardias lo saludaron casi con estrellitas en los ojos se animó pensando "vaya, qué amables".

Fue entonces que se cruzó con un par de betas que no había visto la noche anterior y uno de ellos lo detuvo por el pasillo para presentarse.

— ¡Tu! Si, tu. Debes ser el nuevo. Soy Sero Hanta. Este es mi amigo, Ojiro Mashirao.

— Tod... Shoto, me llamo Shoto.

— Es un gusto conocerte, conejito. Si necesitas algo, no dudes en llamarme, ¿si? Bueno, ya nos vamos. Salúdame al resto.

Cuando los betas siguieron su camino el bicolor hizo una reverencia y volteó para ingresar a la sala con el resto de sus compañeros omegas que debían estar cambiando sus ropas de momento.

— ¿Pudiste descansar, Shoto? — preguntó Asui apenas lo vio ingresando y éste asintió.

— Si... gracias por preguntar.

— Shoto, debo tomarte una foto para agregarte al menú — le recordó Uraraka acercándose con una cámara de fotos instantáneas — así que cuando acabes de ponerte tu nuevo traje házmelo saber.

— De acuerdo...

— ¿Ya pensaste en un stage name para ti?

— Pensé en dejar que mi primer cliente escoja por mi...

La iniciativa del nuevo sorprendió al resto de los conejitos; su idea sonaba realmente prometedora.

— Puede funcionar de maravilla — dijo Kaminari tomando la delantera — ya me voy, debo preparar el bar. Suerte a todos en el servicio de hoy. Permanezcan a salvo, ¿si?

Cuando el rubio dejó el lugar, Amajiki se acercó a Todoroki mientras este último se vestía con un corset azul oscuro con delicadas flores rojas.

— Deberías usar estos — sugirió dándole en mano unos zapatos un poco mas bajos que los que llevaban los demás — serán mas cómodos. Aunque deberás acostumbrarte a los altos... los clientes los adoran.

— Gracias, Tamaki...

— Te acompañaré en el servicio de hoy hasta que... hasta que llegue Mirio. — confesó un poco sonrojado y Todoroki sonrió — Pero no te preocupes. Me aseguraré de dejarte en buenas manos.

El chico giró la cabeza como un perro tonto sin comprender pero confió plenamente en Amajiki y cuando éste acabó de colocarse su corset verde agua, salió detrás de él.


Luces tenues, música alta y tragos por doquier. Esa era la vida que odiaba, sin embargo era la suya.

Ser alfa en una sociedad que se espera demasiado de ti se resumía a eso.

Sus padres, sus jefes, sus amigos, todos en absoluto tenían grandes expectativas para Bakugo Katsuki.

No se equivoquen, él estaba muy orgulloso de haber nacido al tope de la cadena de subgéneros, pero cuando se trataba de las obligaciones que ello conllevaba se aborrecía del estilo de vida impuesto socialmente para cada grupo selecto.

La cultura nomikai era algo tan popular en Japón que pronto se convirtió en algo obligatorio y sobretodo necesario para quienes tenían la intención de triunfar en el mundo laboral.

Mas allá de la presión, él no se sentía para nada aturdido, pero odiaba "lamer traseros" para llegar a la cima. Después del horario laboral, no siempre, pero sí muy seguido, Kirishima y él estaban obligados a asistir a estas reuniones en donde era casi obligatorio beber con sus superiores y los escuchaban hablar de puras estupideces irrelevantes del día a día.

En un principio estos nomikai eran realizados en simples izakaya, pero con el poder llegan los vicios y cuando un soberbio alfa se hizo presidente de la compañía en donde trabajaban, esas reuniones comenzaron a hacerse en "The bunny hole".

Al cenizo le parecía completamente desagradable que un alfa que se decía "poderoso" cayera en los burdos encantos de los conejitos de allí, pero le vino como perfecta excusa para cuidar de su amigo de la infancia que de momento no le quedaba otra opción que trabajar en ese lugar.

Él se había ofrecido a convertirse en su danna aunque no estuvieran enamorados y así pagar su deuda sin que otros pudieran tocarlo, pero el omega se había rehusado rotundamente.

Luego de muchas discusiones había logrado comprar su tiempo varias veces por semana, pero los precios en Kabukicho eran altos y no siempre podía darse el lujo de cuidarlo.

Afortunadamente - solo para él, en su opinión - Kirishima parecía haber caído presa de los encantos de cierto conejito rubio, lo cual le daba también otra excusa aceptable para pasearse por el local cuando sus jefes no los llevaban allí.

Y vaya que necesitaba excusas para ir a ese hoyo.

— Este lugar es una porquería desde que abre, ¿eh? — dijo sin reparo al entrar temprano junto con su amigo alfa, quien ya había comenzado a buscar a su amorcito.

— Vamos, viejo — lo regañó — siempre dices lo mismo, ¿no puedes aunque sea intentar disfrutar un poco?

— ¿Qué parte, exactamente? ¿El hedor de los ebrios, el hecho de que apesta a cigarro aquí o las zorras que les maman la polla a todos los alfas?

— Sabes, entre esas "zorras" también está tu amigo, así que yo cuidaría mi boca en tu lugar.

— Tch — chistó acercándose a la barra unos metros por detrás de él — puede que ahora sea una zorra mas...

— No lo puedo creer, ¿estás celoso?

— CLARO QUE NO.

— ¿Quién está celoso? — curioseó el rubio quien limpiaba copas en la barra y volteó a verlos.

—Él.

— ¿QUIEN DEMONIOS ESTÁ CELOSO? POR FAVOR.

— Debe ser por Mori-chan, ¿no es así? Alguien ya te lo debe haber dicho — rió el rubio y dejó de hacerlo apenas vio la extraña expresión de desentendimiento que el cenizo le puso.

— ¿A qué te refieres con eso, idiota?

— Oye, cuidado — advirtió Kirishima ante la violenta boca de Bakugo y este rechinó los dientes y se calmó.

— ¿A qué te refieres...? — se corrigió en tono sarcástico y ambos rodaron sus ojos.

— Oh. OOOH, NO LO SABES — rió haciendo hervir de odio al alfa —pues averígualo tú mismo.

— ¡AH, VAMOS!

— Tal vez la próxima vez pienses dos veces antes de insultarme cuando me hablas, cariño.

— Vamos, sólo dime. Qué. Sucede. Con Deku.

Kaminari se inclinó sobre la barra de forma sensual y bajó los párpados viendo al rostro serio que ahora llevaba el malhumorado alfa que siempre estaba con su cliente.

Pudo ver que hablaba con genuino interés - y preocupación- y rodó los ojos antes de responderle de mala gana. Aunque no le diría de ninguna manera toda la verdad.

— No lo llames así aquí — dijo tomando uno de debajo de la barra y entregándoselo — El Jefe lo sacó del menú. Puedes verlo por ti mismo.

— ¿Bromeas? — se sorprendió Kirishima mientras se acercaba al cenizo quien examinaba la carta sin encontrar a su amigo — ¿qué sucedio? ¿pasó al malo? ¿alguien pagó su deuda?

— Kirishima.

Cuando Bakugo lo llamó por su apellido el pelirrojo cerró la boca y aguardó a que el omega respondiera todas esas preguntas.

— Bueno... solo digamos que Mori-chan puede darse el lujo de tomarse un breve descanso. El Jefe cree que será mejor para su seguridad y la de todos los demás que Shigaraki pierda algo de interés en este burdel al no verlo.

— Eso... — dijo pausando brevemente — es mucho mejor de lo que creí.

Kirishima se alegró al ver a su amigo destensar sus hombros en señal de alivio por Midoriya. Shigaraki y él ya habían tenido indeseables encuentros, pero el primero parecía disfrutar hacer sufrir al omega y eso volvía loco a Bakugo, tanto que siempre que se cruzaban acababan a los golpes sin siquiera haberse hablado.

— De todos modos... ¿esto no perjudica a Mori-chan? Digo, no ganará dinero así.

— Bueno, lo quitamos del menú, pero el Jefe tiene un plan. Aunque no puedo andar contándoles todo al respecto... pareces muy interesado en mi compañero, Ei-chan — rió seductoramente desviando al alfa completamente de la conversación — ¿Acaso ya me olvidaste?

Kirishima tragó saliva; Kaminari siempre lograba dar con sus bajos instintos y ahora que estaba particularmente cerca necesitaba sostenerlo, tocarlo.

Volteó a ver al cenizo a su lado y éste solo suspiró, ya acostumbrado -y un poco harto - a que él sucumbiera a los encantos del conejito.

— Solo vete. YA, VE.

— ¿Estarás bien solo, viejo?

— Si, puedes irte con tu "amiguito". En cuanto llegue su maldito reemplazo beberé mejores tragos, de todos modos.

— Cielos, eres horrible — respondió el rubio con la lengua afuera — vámonos, Ei.

El conejito corrió detrás de la barra y tocó en a una mesera para que lo reemplazara. Ella le sonrió y tomó su lugar mientras el omega se alejaba con el pelirrojo de allí.

Bakugo rodó los ojos, ordenó un trago y se dispuso a estar tranquilo allí, pero cada vez había mas gente y comenzó a sentirse molesto.

Le hizo una seña a la joven y ella le rellenó el vaso una vez mas y se incorporó de su asiento para luego comenzar a caminar por el salón principal sin rumbo puntual.

Había tanta gente que casi no podía pasar y casi todos los asientos de las mesas comunes estaban ocupados. Fue entonces que una conejita conocida se le acercó muy sonriente al despedir a un cliente de uno de los privados que acababa de abrir.

— Bakugo, ¿qué haces deambulando por aquí?

— Oh, eres tu — dijo reconociéndola — llevas muchísimo maquillaje, Kyoka.

— Oye, no me llames así aquí — respondió enfadada pero susurrando — es Mimi. Ya lo sabes, no me metas en problemas.

— Ok, ok. Oye. Ese es el privado, ¿está libre?

— Oh, claro. Pero Mori-chan está-

— Si, ya sé, ya sé — dijo interrumpiéndola — me lo dijo el ridículo de la barra. Aizawa lo quitó del menú. Mejor así, no gastaré mi dinero en andar cuidándolo.

La conejita en realidad iba a responder que Midoriya probablemente estaba con su danna, pero la interrupción y mala actitud del cenizo le quitaron las ganas y acabó por guardárselo.

— De acuerdo, entonces ¿por qué preguntas?

— Hay demasiada gente, solo quiero un lugar en donde sentarme hasta que Kirishima acabe con ese rubio. No me importa gastar mi dinero en estar tranquilo.

— Bien, este es el privado dorado — le dijo acompañándolo y éste le siguió — aquí estarás solo. Pronto vendrá una mesera a tomar tu orden.

— ¿Tienes clientes?

— ¿Y-yo? — preguntó nerviosa sin entender las intenciones del cenizo.

— No te voy a pedir nada, sólo siéntate. No quiero que nadie se me acerque y para cerrar las cortinas debo pagar extra, ¿no es así? — cuestionó y la conejita asintió — Pero si estás sentada conmigo nadie se va a acercar.

— Supongo que puedo quedarme un rato... — dijo tomando asiento en un pequeño sillón junto al de Bakugo — ¿por qué no dejas a Kirishima regresar solo?

— Porque lo conozco bien, siempre bebe de más y acaba gastando todo su dinero de una sola vez es su querido DenDen. Necesita que le haga de niñera.

— O a ti te gusta hacer de niñera... — respondió desafiante y el otro la miró enfadado — ¿qué? es decir, vamos. Haces lo mismo con Mori-chan.

— No sé a qué te refieres pero comienzas a molestarme.

— Claro que te molesta — rió — tu necesitas que te necesiten. Por eso te enfadas. Pero no te preocupes... ya aparecerá alguien a quien TU puedas necesitar. Entonces ya no tendrás salida...

Cuando el cenizo estaba por responder fervientemente a las provocaciones de Jirou la vio desviar su mirada por unos momentos al pasillo, como si sus ojos buscaran algo.

Y allí ocurrió.

— Te estaba buscando... — dijo entre la gente y el ruido una hermosa mujer alfa con el cabello amarrado viendo a la conejita — Mimi.

— ¿Yaoyorozu?

— ¿Bakugo Katsuki? — lo miró sorprendida allí sentado — N-no esperaba encontrarte aquí.

— Somos dos.

— E-esperen, ¿ustedes dos se conocen?

— Es una historia corta y aburrida — dijo tajantemente el alfa — nuestras familias son conocidas, nos presentaron con la intención de arreglar un matrimonio, dijimos que no, fin.

Para él era algo completamente natural, pero para las jóvenes era una situación muy incómoda, por algún motivo que él desconocía. Rodó los ojos a los lados y volvió a ver a la conejita, cansado.

— Supongo que ella es tu cliente. Anda, ve. Estoy bien solo.

— G-gracias Bakugo — dijo guiñándole un ojo muy agradecida — lamento no poder quedarme. Te veo luego.

Una vez mas suspiró hondo y miró la muchedumbre hacia fuera del privado.

"Son todos iguales" fue lo que pensó y pronto comenzó a buscar a una mesera para seguir bebiendo.


— Tu corset es muy bonito — Amajiki animó al nuevo mientras ambos observaban la impresionante cantidad de gente que había llegado al local — creo que las chicas lo escogieron para ti.

— Gracias... — suspiró Todoroki un poco abrumado — ¿cómo es tu stage name aquí?

— Oh... bueno, me llaman Tako-chan.

— De acuerdo... ¿qué hacemos ahora, solo esperamos?

— Bueno... no deseo pasearte por todo el local y que algún mal cliente te note y decida ordenarte.

— Lo siento, estoy causando muchos problemas — se disculpó — no necesitas quedarte conmigo si quieres ir a ver a tu danna.

— N-no te preocupes — respondió sonrojado — él aun no ha llegado.

Apenas acabó de decir esa frase, una conejita mesera se acercó a ellos y avisó algo a Amajiki en su oído debido a lo alto que estaba el volumen de la música.

El joven omega asintió y tomó de la mano tímidamente a Todoroki para no perderlo entre la multitud y se echaron a caminar hasta llegar al otro lado del salón principal, en donde se encontraba el sector de striptease y junto a este, el privado carmesí.

Allí se encontraba sentado, probablemente, el alfa mas alto que había visto en toda su vida.

Su cabello era pálido, rubio. En su mesa había un trago con varias cerezas, indicando que el hombre disfrutaba de las bebidas dulces. Lucía mucho mayor que ellos dos, pero su rostro era amable y de seguro lo era, puesto a que Amajiki se le acercó con mucha familiaridad y le besó la mejilla con cariño.

Al acabar de saludar, el conejito volteó y lo señaló con una mano para comenzar a presentarlo.

— Él es Toyomitsu Taishiro — lo introdujo — un viejo cliente mio.

— Es un placer conocerte... ¿cómo te llamas? — ante la pregunta, el bicolor titubeó pero Amajiki logró adelantársele.

— Él aun no tiene un stage name — respondió por Todoroki — pero desea que un cliente escoja por él. ¿Qué le parece, Toyomitsu?

— Ya veo... eso suena muy bien.

Su voz era grave pero emanaba un aura de confianza y, de alguna manera, eso lo hizo sentirse cómodo. O al menos mas cómodo que con Shigaraki, sin duda.

— Puedes dejarnos solos, Tako-chan. Trataré bien a tu amigo.

Amajiki observó de reojo a Todoroki dispuesto a ofrecerse a permanecer con él, pero el bicolor asintió para que pudiera irse con su amor sin preocuparse por él.

— Nos vemos cuando acabe nuestro turno — aseguró y su senpai sonrió agradecido.

Al ver salir a Amajiki, el alfa señaló hacia arriba y el bicolor volteó a ver las cortinas que los dejarían a ambos encerrados allí. Entendió y de inmediato comenzó a bajarlas obedeciendo al pedido del su primer cliente.

Al voltear, Toyomitsu se corrió un poco de donde estaba originalmente sentado, indicando sin decir nada que quería que el omega se sentase junto a él.

Estaba nervioso, las palmas le sudaban y ahora que las cortinas estaban cerradas la música había sido aislada lo suficiente como para escuchar sus palpitaciones.

— No te preocupes, no te voy a lastimar — insistió al ver cómo estaba el conejito — debe ser duro el primer día, ¿no es así?

— S-si... lo es... — respondió sentándose cerca del alfa — aunque no sé si es mi primer día.

— Oh, ¿ayer, entonces?

— Si...

— Apuesto a que el traje blanco te quedaba muy hermoso — susurró colocando con cuidado una de sus manos el el hombro del bicolor — ¿Qué tal los clientes?

— Bueno...

— Ya veo... no fue muy bueno, entonces. Sabes, conejito, cuando conocí a Tako-chan él estaba igual de preocupado que tu ahora.

— Puedo imaginarlo... — pensó apretando los muslos y pronto sintió la otra mano de Toyomitsu en una de sus piernas.

— ¿...quieres que pare?

— ...no. Estoy bien, señor Toyomitsu.

— Qué lindo...

El alfa, tal como era de esperarse, comenzó a meter sus manos en cada rincón que podía y él solo intentaba no parecer una roca ante su tacto. Podía notar que Toyomitsu era un hombre amable por los pequeños besos que plantaba en su cuello y hombros desnudos; sus mejillas pronto ardían y lo mismo comenzó a ocurrir en la punta de sus orejas.

Al sentir cómo las manos de su cliente se deslizaban a su entrepierna, instintivamente lo detuvo con una expresión de miedo bastante común para un omega.

El hombre le sonrió en forma comprensiva y lo tomó de ambas manos con delicadeza para acabar besándolas. Su calor, su forma de tratarlo, todo era exactamente lo opuesto a cómo lo había hecho Shigaraki Tomura el día anterior. La alfa que lo acompañaba tampoco había sido amable con Uraraka y él lo sabía muy bien, pero allí estaba, apunto de ahuyentar a un alfa que para variar lo trataba bien.

Al repasar ese recuerdo desagradable por su mente supo que tenía que tomar coraje y sacar lo mejor de esa situación. Soltó a Toyomitsu y éste lo miró extrañado pero luego volvió a sonreír con entusiasmo al ver que el conejito rodeaba su cuello con los brazos intentando responder a sus caricias.

— L-lo siento... no soy bueno en... en nada de esto.

— Puedo enseñarte... si me lo permites — ante el ofrecimiento el conejito aceptó con el rostro afiebrado y Toyomitsu comenzó a devorar su cuello de una forma mas apasionada que antes.

Su reflejo fue tomar al alfa por el cabello, abrazándolo, mientras éste comenzaba a bajar cada vez mas hasta llegar a donde su corset cubría su pecho. El experimentado hombre bajó solo un poco la cremallera en la espalda de Todoroki, pero le bastó para poder descubrir así sus pezones y comenzar a engullirlos.

Esa sensación era nueva y completamente desconocida para el joven omega, quien poco a poco soltó sonidos de su boca que no se creía capaz de emitir.

Las caricias eran lentas; el alfa se esforzaba por ir al ritmo en el que el bicolor se mostraba cómodo pero no pudo evitar excitarse y tener una erección notoria que comenzó a doler.

— ¿Quieres... que te enseñe?

— ...yo...

— Puedo enseñarte lo que debes aprender...

Todoroki dudaba demasiado; de verdad quería ser complaciente y ganar dinero para salir de esa vida, pero algo en su cuerpo no se lo permitía, por muy gentil que Toyomitsu fuese con él.

De golpe sintió cómo el alfa lo levantaba por ambas piernas al no obtener respuesta negativa y lo colocó de frente a él, juntando las entrepiernas de los dos. Lo tomó por la cintura y el trasero, acercándolo cada vez mas y con el rostro muy cerca del suyo susurró.

— Probemos solo bunny fur por hoy, ¿si? No es difícil... aprenderás rápido.

— Señor Toyomitsu... — estuvo a punto de decir "no" pero en segundos la cremallera del alfa estaba abierta y su enorme miembro ya se deslizaba en su parte trasera.

— ¿Puedes sentirme, conejito...? — dijo apretando su pene con las nalgas del omega; había comenzado a mojarse un poco y el bicolor pudo sentirlo de inmediato.

Su corazón comenzó a palpitar al borde de su límite; Toyomitsu continuó e hizo que la pelvis del bicolor se moviera hacia adelante y hacia atrás en un vaivén que masturbaba su dura erección y hacía dar pequeños gemidos al de arriba.

— Voy a sostener sólo tu hermoso trasero ahora... tú continúa moviéndote, no pares, cariño.

— Ahn... ah... — gimió con dificultad; sostener su propio peso con sus piernas era difícil, pero su entrepierna estaba caliente y por algún motivo ahora no se podía controlar — S- señor Toyomiysu... yo...

— No pares... vas muy bien — rió jadeando y vio que era muy difícil para Todoroki sostenerse, hasta que sus piernas cedieron y fue tomado del cuello por el omega — Upss... te tengo.

— Yo... l-lo siento, no soy bueno en esto...

— Yo terminaré esto por ti.

Al finalizar esta frase volteó como un trapo al bicolor sobre la mesa y éste instintivamente se resisitió. Una vez que lo abrazó por detrás, lo besó desde su protector hacia abajo, llegando a la mitad de su espalda desnuda. El cierre del traje aun estorbaba, pero pensó que sería demasiado para un novato ser desnudado y lo dejó como estaba.

Pero un alfa no dejaba de ser un alfa; comenzó a agitar su pene haciéndolo salpicar un poco el traje de Todoroki y le habló entre jadeos y excitación al oído.

— No te asustes, no voy a lastimarte — insistió, haciéndolo sentir su respiración caliente — solo... ugh... aprieta las piernas... terminaré pronto.

Y allí fue.

Allí mismo.

Su cuerpo se paralizó por completo.

Al estar sobre una mesa, doblegado y vistiendo ese estúpido traje, con un hombre mucho mayor metiendo su pene entre sus muslos... simplemente apagó su mente.

El trago del alfa estaba a punto de volcarse. Sintió los movimientos pesados contra su trasero, la pelvis del otro golpeando con movimientos suaves al entrar y, cuando finalmente el ritmo cambió supo que pronto acabaría.

Sus muslos se mojaron tras un fuerte gemido del alfa; el líquido caliente chorreó por su piel y Toyomitsu lo besó con cariño para calmarlo.

No se percató hasta incorporarse que él también se había venido dentro de su traje; al verse - y sentirse - completamente empapado la humillación alcanzó su límite.

El alfa se quitó de entre sus muslos y tras cerrar sus pantalones regresó a sentarse, satisfecho. Dio un hondo suspiro y señaló detrás de los asientos.

El conejito no levantaba la mirada del suelo, así que él se estiró y tomó lo que deseaba indicarle.

— Ten — dijo extendiéndole una toalla — hay de estas en todos los privados. Alguno de tus senpai debe habértelo enseñado.

— ... gracias.

— ¿Estás bien...? ¿Te lastimé...?

— N-no, yo... yo sólo...

Quería decir algo, pero si se esforzaba demasiado sabía que las lágrimas comenzarían a brotar se sus ojos en cualquier momento. Al oír la entrecortada voz del menor, Toyomitsu lo vio con pena -y empatía- y le sonrió con amabilidad.

— Conejito, si esto es muy duro para ti tal vez deberías quedarte en el Nivel 1 del servicio...

— Si me quedo en el Nivel 1... — dijo apretando las muelas —saldré de aquí en diez años...

— ... sabes. Cuando conocí a Tako-chan se parecía mucho a como eres tu ahora. Fuimos despacio, a su ritmo y aprendió a dar todos los servicios. Se volvió popular por su rostro tímido y atrajo buenos clientes. Afortunadamente, amables y adinerados.

— Yo...

— Hasta que conoció a un joven de su edad. Al principio vino solo, luego comenzó a traer a su novia. Y así se hizo el danna de Tako-chan.

— Ellos están destinados... es muy diferente.

— Solo digo. Eso podría pasarte a ti también.

El hombre en verdad era muy amable; en su forma de hablar se notaba que no tenía intención de forzar o lastimar a ningún omega.

Todoroki aun se mostraba reticente a acercarse y permaneció distante, pero oyó todo lo que tenía para decirle.

— No necesitas quedarte conmigo como cliente... no vengo aquí a forzarme en jovencitos, sólo me divierto y les doy mi dinero a chicos que lo necesitan — explicó tomando nuevamente su trago — pero te recomiendo que, si encuentras un cliente amable que no te maltrate y te guste aunque sea un poco, te quedes con él o ella.

— ... gracias por su paciencia conmigo — dijo haciendo una reverencia con la intención de salir de allí — Me esforzaré.

El bicolor volteó con prisa pero el alfa se incorporó y lo tomó por la mano, asustándole una vez mas.

— Vaya, en verdad te doy miedo, ¿eh?

— ¡N-no, lo siento! Solo me tomó por sorpresa... ¿desea que me quede?

— No, conejito. Sólo quería decirte... sabes, "Cherry" suena lindo para ti.

Todoroki recordó que el trago de Toyomitsu tenía cerezas adornando su vaso largo.
Pronto su cuerpo dejó de estar tan a la defensiva y se aflojó.

Cuando el mayor lo notó, se agachó para darle un beso en los labios y el omega lo recibió sonrojado.

— Suerte, conejito Cherry.

— G-gracias...

Salió con mucha prisa, aun con la toalla en la mano, sin abrir las cortinas y sin avisarle a alguna conejita mesera que ya había terminado.

— Cielos... es muy lindo, pero... aun le falta mucho. Jaja.


Ya estaba un poco cansado por el trabajo y ahora por el alcohol había comenzado a sentirse somnoliento. Cubrió con la mano un bostezo y, cuando se dispuso a mirar la hora en su móvil, una escena curiosa lo distrajo.

Al otro lado del salón salía casi corriendo un conejito de un privado. Un beta parecía llamarlo para ver si se encontraba bien, pero había hecho caso omiso e intentaba ahora llegar para su lado del salón.

Notó cómo intentaba encontrar con la mirada a sus compañeros sin éxito y pronto sintió un poco de lástima sabiendo que ese una vez fue Midoriya dentro de ese desagradable lugar.

El conejito finalmente logró pasar entre toda la gente e intentó quedarse en un rincón que encontró. Estaba muy cerca de su privado y parecía que sus piernas temblaba.

No lograba comprender bien -aunque se hacía una idea- por qué el omega tenía una toalla en la mano. Fue cuando intentó ponerle más atención que vio las lágrimas caer de sus ojos desiguales hacia el fin de ambas mejillas y comenzar a llorar con fuerza.

Esa imagen lo estremeció violentamente.

El llanto no se oía por la música y el barullo ocasionado por todos les presentes, pero aunque fuese sólo una imagen muda ante sus ojos, para él no lo era. Creyó, incluso, poder oírlo.

Vio a una conejita mesera aproximándose del lado contrario y simplemente reaccionó.

— ¡Oye, tu! — llamó — Sí, tu. ¿Qué esperas? Quiero ver el menú. Vamos, apresúrate.

La conejita rubia se sonrojó ante el evidente atractivo del cenizo y apresuró su paso para traerle lo deseado.

Cuando finalmente le dieron lo que pedía, Bakugo leyó atentamente.

Si alguien hubiese estado observándolo, jamás habría pronunciado esas palabras. Definitivamente no le importaba la opinión de desconocidos, pero... Kirishima era un íntimo amigo y realmente no deseaba quedar como un hipócrita frente a él.

Le había dicho incontables veces que no cayera en los encantos de estos conejitos, sin embargo allí estaba, apunto de ordenar uno.

Nunca obedeció a sus instintos, jamás, ni siquiera cuando rentaba a Midoriya para que otros alfas no lo manosearan. Pero ahora, al ver ese incómodo rostro, sentía su sangre hirviendo y su sadismo floreciendo con intensidad y una preocupante urgencia.

— Uhm... ¿se le ofrece algún nivel, señor?

— No. Solo quiero que... — dijo buscando la foto del bicolor en el menú hasta que la encontró y leyó que aun no estaba su stage name — que él venga aquí.

— ¡Entendido, señor cliente!

La conejita salió con prisa moviendo su adorable pompón y regresó con un tímido chico nuevo detrás de ella, quien apenas estaba en una pieza.

— Entonces, me retiro.

Una vez que ella se alejó, Todoroki entró en pánico sin poder articular ni una sola palabra; Bakugo lo notó y enseguida hizo una mueca maliciosa, sin dejar de observarlo.

El bicolor se sintió insultado; esto claramente era un juego para ese alfa quien lo miraba sin decir una sola palabra. Su rostro definitivamente le resultaba familiar, pero no podía recordarlo bien.

— ¿Qué esperas? Cierra las cortinas — cuando el cenizo pidió esto supo que no estarían a la vista de nadie y un escalofrío le recorrió la espalda.

No lo recordaba y peor aún, no lo conocía, no era un cliente recomendado por sus amigos...

Obedeció a aquella petición con miedo y en cuanto acabó de hacer lo solicitado simplemente se quedó parado, sosteniéndole la mirada al contrario de forma desafiante. Ya había tenido demasiado por una noche.

— Esa terquedad no es nada sexy, ¿conejito...?

Cherry.

— Conejito Cherry.

— Si no soy de su agrado, puedo llamar a alguien mas apto para usted — reveló con un tono amenazante sin reparo — señor cliente.

— Oh, ya veo. ¿Eres de los que pelean? Así jamás saldrás de aquí... o acaso... ¿te gusta la polla de incontables desconocidos todas las noches?

— ¡... ! — el descaro de Bakugo lo desconcertó. Sabía que los alfas podían ser desagradables, pero esto sujeto superaba sus expectativas — Llamaré a alguno de mis senpai... — insistió enfadado apunto de voltearse, pero pronto se vio detenido por la muñeca.

— Oye. Relájate. No quiero hacerte nada extraño, solo estaba jugando.

— ... no estoy seguro de entender.

— Te vi en la barra antes, ¿recuerdas? Estabas con DenDen. Ayer tenías el traje blanco, ¿no es así? Quiere decir que eres nuevo. Sé que no es agradable... te vi llorar hace unos minutos.

Todoroki aun permanecía parado frente a él, pero ahora ya no estaba a la defensiva y sintió sus hombros relajándose.

— Tu... eres "Kacchan".

— Tch. No me llames así.

— Entonces...

— Soy Bakugo. Bakugo Katsuki. Te renté como un favor, pero eres libre de irte.

— No, yo... gracias. Lamento haber sido tan rudo.

Bakugo no respondió, pero sí le hizo lugar para que se sentara junto a él y el bicolor comprendió. Se acercó aun con desconfianza, literalmente como un conejito asustado y tomó asiento bastante cerca del alfa.

— Tu... ¿siempre haces esto?

—¿A qué te refieres, exactamente?

— ... creo haber escuchado a mis compañeras decir que tu sueles rentar a Izu... a Mori-chan todo lo que puedes.

— Tch. Lo hago, pero parece que le ha tomado el gusto a los cientos de pervertidos que pasan por aquí, porque no lo veo por ningún lado.

El cenizo sabía muy bien del paradero de Midoriya porque Kaminari se lo había dicho, pero el rubio solía omitir cosas y jugó muy bien sus cartas al fingir enojo al respecto con el chico nuevo.

— ¡Te equivocas...! Él... bueno no estoy seguro, pero... creo que está enamorado de un cliente.

El conejito miraba a sus propias manos apoyadas en sus rodillas cuando dijo esto, pero al no oír nada de parte de la contrario volteó de a poco para ver su reacción y se encontró, sin duda, con una inesperada.

— ¿Enamorado, DEKU? Eso es... — en principio, parecía algo molesto, pero pronto hizo una mueca produciendo una sonrisa muy sincera y suspiró cerrando los ojos sin hacer contacto con él — Eso... suena bien.

— Yo... lo siento si dije algo que te angustió.

— ¿Angustiarme? — rió — Llevo años comprando su tiempo para que pueda salir de aquí pero, hablando con sinceridad, parece una deuda impagable. Me alegra que haya encontrado a otra persona que, tal vez, logre lo que yo no.

Cuando el alfa dijo en voz alta lo que sentía, Todoroki recordó las palabras de Toyomitsu en su cabeza: "... encuentra un cliente amable que no te maltrate y quédate con él o ella".

La amistad que esos dos tenían era tan fuerte que parecía amor. Todoroki no quería hacer las cosas que en ese burdel ofrecían, pero si iba a estar obligado a hacerlas de todos modos, hacerlas con alguien bueno como dijo Toyomitsu no sonaba tan horrible...

— Oye — lo llamó interrumpiendo así sus pensamientos — ¿estás bien? Tienes toda la cara roja, ¿acaso bebiste con tu cliente?

— No, yo...

Intentó terminar la frase; en su cabeza estaba toda armada pero todos los músculos en su cuerpo de golpe le desobedecieron. No estaba incómodo con Bakugo ni sentía miedo, entonces, ¿qué sucedía?

Su cuerpo ardió de una forma extraña y pronto sintió al alfa levantándose de golpe para tomarlo entre sus brazos. Se estaba desmayando.

— OYE, OYE — le gritó logrando mantenerlo despierto — ¿ES UNA BROMA? ESTE ES TU CELO.

— N-no... imposible... — susurraba con apenas fuerzas como para hablar y pronto sintió su entrada comenzando auto-lubricarse — ¡No...! ¡Suéltame, por favor!

— ¿Y qué demonios piensas hacer!? ¿Cruzar todo el salón repleto de alfas ebrios!? ¡Te llevaré a tu habitación!

— L-Llama a mis amigos... por favor...

— No puedo dejarte solo — finalizó — sólo dime hacia donde debo ir. Nunca lastimé a Deku, no te voy a lastimar a ti tampoco. Confía en mi, maldita sea.

— E-estamos cerca... hay un pasillo. Al final está la escalera... ugh — el bicolor retorció sus piernas y Bakugo entró en pánico.

Sabía que él no se descontrolaría pero temía por el fuerte aroma del omega; sin duda alertaría a otros alfas.

Tomó coraje y corrió con el novato en brazos lo más rápido que pudo, llamando la atención por el camino y provocando que algunos voltearan, pero llegando al pasillo con éxito.

Divisó en medio de la oscuridad las escaleras y apresuró su paso hacia arriba hasta que dio con las habitaciones de todos los omegas.

— Ya... ya puedes dejar de correr.

— Bueno, no soy de piedra — confesó intentando no respirar — sigo siendo un alfa. No nos arriesguemos, te dejaré rápido donde me indiques.

— Es allí... — señaló a su habitación con todo el rostro sonrojado — Puedo llegar solo.

Bakugo confió en el omega y lo bajó con delicadeza, pero sus piernas fallaron enseguida y cayó, hiriéndose la frente en el suelo.

— ¡CIELOS, ESTÁS BIEN?!

— Ugh...

— OK, NO ME SUELTES, ¿SI?

— Lo siento... no sé qué pasó — dijo tocando su cabeza — esto... me siento muy raro.

— Pues si, te partiste la cara en el suelo, ¿qué crees? — protestó abriendo la puerta corrediza de la habitación que el conejito compartía con Kaminari — Dame un segundo, abriré tu futon, ¿cuál es?

— El azul...

— De acuerdo, ven — dijo apoyándolo sobre el futon abierto — recuéstate y toma tu medicina, ¿si? Avisaré a alguien. Y quítate ese estúpido traje, no puedes tener tu celo con eso.

— ¡E-espera!

— ¿Qué!? — el cenizo pareció rudo, pero definitivamente necesitaba salir de allí pronto. Sin embargo, Todoroki estaba demasiado débil para hacer lo que le había indicado y era muy notorio para ambos.

— No puedo solo...

— Llamaré a alguien. Encontraré a Deku o ese rubio estúpido.

— No lo hagas... no están permitidos los alfas aquí... me voy a meter en problemas.

— ¡PERO FUE UNA EMERGENCIA!

— ¡E-es mi primera noche, no quiero ser una carga! ¡Solo quítame el estúpido traje! — lloró rogando — ¡Luego puedes irte! Por favor...

— ... mierda.


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Hemos llegado al final del capitulo 3 de "Serendipity". Como siempre, muchas gracias por leer hasta aquí ( °▽° )

Particularmente esta vez, no olviden leer mas abajo las aclaraciones ( ̄︶ ̄) son bastante extensas.

Estaré encantada de leer sus sugerencias (〃^▽^〃)

Me gustaría leer qué piensan acerca del primer cliente de Shoto ( ͡° ͜ʖ ͡°) Yo les contaré un poco al respecto: me parecía muy tonto hacer que Tamaki y Mirio se conocieran APENAS el primero entraba en el burdel. Por ello introduje a Fat gum como un cliente amable y respetuoso para Tamaki (y para todos aquellos conejitos que lo tuvieran de cliente al igual que él).

Dado que Shoto tiene un carácter similar al de Tamaki -aunque un poco mas podrido- pensé que sería bueno para "cuidar" de él y... aprender algunas cosas (≖ ͜ʖ≖) ¡pero tengan paciencia!
Él definitivamente no es su destinado ni su danna... jeje.

Lamento haber hecho este capitulo tan largo, pero es que quería representar bien en un principio todo el proceso de adaptación real que tendría alguien que entra en un burdel sin saber nada como Shoto. También deseaba introducir otras ships evidentes y, por sobre todo, establecer un vínculo claro en el día a día de la convivencia de los conejitos jeje ( ̄ハ ̄*)

Hasta el próximo capítulo!

Aclaraciones

Nomikai: son reuniones que hacen los japoneses luego del la jornada laboral que generalmente se hacen en un Izakaya (bar-restaurante). Siempre es el jefe quien propone salir a hacer nomikai, y a los demás les es imposible negarse.

Ofuro: es una bañera tradicional japonesa. Difiere de la bañera convencional por ser más profundo (60 cm.) y de laterales menos inclinados, casi rectangulares.

Frutas de estación: en Japón, como en todo el mundo, hay frutas que se ven en los comercios en momentos particulares del año. Este fanfic se sitúa en septiembre, el mes de las peras nashi y manzanas fuji . Pequeña trivia: las frutas son algo extremadamente costoso en Japón, por lo que es algo curioso que Aizawa les de ese tipo de dinero a los conejitos. Parece que en verdad quiere cuidarlos, ¿verdad?

Toyomitsu Taishirō: se me ha ocurrido que tal vez algunos de ustedes no ubiquen a este personaje por su nombre civil, así es que por eso lo dejo aquí en las aclaraciones. Toyomitsu es el prohero conocido como FatGum en el canon. En este fanfic él es una especie de senpai en el mundo laboral para Kirishima y el primer cliente de Amajiki.

Si no me equivoco, en el manga él tiene canónicamente 29 años y mide 2.50 mts.

Respetaré sus rasgos físicos como estatura, cabello y demás, sin embargo, ya que todos los conejitos son mayores de edad (ya que deben tener mas de 20 años para emanciparse de sus familias alfa en el mundo omegaverse), creo que es adecuado que tenga al menos 40 años (ya que es el senpai de Kirishima y debería ser mayor que él al menos).

Respecto a su contextura física, debido a que este fanfic es quirkless, él es delgado aquí.

Lo mismo aplica para Aizawa (~‾▽‾)~ pienso que es lindo que tenga una diferencia de edad marcada con el omega que él salvó. Por cierto, ¿quién creen que sea?

Pixie: mencioné a esta conejita mesera en el capítulo 2, pero no estoy segura de que muchos lo hayan notado y por ello lo aclaro aquí ( ‾́ ◡ ‾́ ) por supuesto que hablo de Tsuchikawa Ryūko, mejor conocida como Pixie bob de los Wild Wild Pussycats.

Tanto ella como el resto de su equipo serán personajes de fondo bastante recurrentes en casi todos mis fanfics. En "Love cant be arranged" ellos son parte del personal médico del hospital a donde siempre van a parar todos en esa trama (٥⁀▽⁀ )

Omiai: para aquellos que han leído mi fanfic "Love can't be arranged" éste término no les es desconocido. Se trata de una costumbre japonesa, que sigue vigente en la actualidad, a través de la cual se presentan a dos jóvenes desconocidos entre ellos con la idea de un matrimonio arreglado. Los jóvenes se reúnen en una comida o cena formal con los padres de ambos para conocerse.

Censura: habrán notado que cada vez que Shoto busca un video +18 se menciona que los rostros de los participantes están censurados. Esto se debe a que no son personas que se dedican a la industria del entretenimiento para adultos de manera profesional. Al ser videos amateurs, es imposible ver sus rostros por una Ley que protege la vida privada de las personas,