「6 meses antes」
Una desconcertante serie de ruidos molestos perturbaron su paz; en un principio creyó que eran los otros omegas escabullendo a algún cliente enamorado por la mañana, aunque no era algo común dado que si eran encontrados tendrían grandes problemas. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, tras oír lo que claramente era alguien corriendo en su dirección, su puerta acabó por ser abierta y cerrada con prisa dejando a un completo desconocido del lado de adentro.
— ¡PERO QUIEN DEMONIOS E-...! — el omega intentó gritar pero enseguida tuvo sobre su boca una mano que la cubrió con vehemencia.
— No. Grites.
Él desafió al contrario con la mirada y lo golpeó en la nariz fuertemente, haciendo que éste se llevara ambas manos hacia el rostro con dolor. Sin embargo, no emitió ni un solo ruido.
Su nariz goteó sangre en el tatami, lo que hizo que el omega lo mirara con repulsión; acto seguido volteó su cuerpo para huir por la ventana como cualquiera de su subgénero lo haría, pero en cuestión de segundos fue tomado hacia adentro nuevamente.
"Sin duda es un maldito alfa" pensó al percatarse de la superioridad de su fuerza, pero decidido a luchar hasta su último aliento.
— ¡NO TE DEJAR-...!
— Que te calles, maldita sea — insistió una vez mas sosteniendo ahora al omega por la espalda tras su intento de huir, volviendo a cubrirle la boca — no te voy a violar, solo CÁLLATE, ¿de acuerdo?
La fuerza de agarre sobre su torso disminuyó y salió de entre los brazos del alfa con desprecio y prisa.
El joven levantó ambas manos en muestra de buena fe y se alejó un poco, aun intentando hacer el menor ruido posible. Veía que el omega que tenía frente a sí claramente estaba a la defensiva y necesitaba ponerlo de su lado lo antes posible, así que optó por no hacer ningún movimiento repentino y mantuvo la distancia.
— No vine a forzarme en ningún omega — se explicó — solo estoy huyendo de unos tipos muy molestos, es todo.
— ¿¡De todas las habitaciones, justo escogiste la mía!?
— Sólo fue una maldita casuali- — su explicación fue repentinamente interrumpida por fuertes golpes en la puerta corrediza.
— ¡TORI-SAMA, ABRA LA PUERTA POR FAVOR! — se oyó a los guardias tocar, claramente buscando al intruso.
El omega miró una vez más al alfa que invadía su habitación y éste le echó una mirada seria con un poco de sudor producto de los nervios; ¿qué demonios? ¿por qué no seguía rogándole? ¿quién se creía?
— ¡TORI-SAMA, POR FAVOR!
— ¡AH, MALDITA SEA! — exclamó muy molesto abriendo apenas la puerta como para que se viera solo su rostro — ¿¡Qué demonios quieren a estas horas de la mañana!?
— Estamos buscando a un intruso, Tori-sama. Un alfa que se escabulló en este piso.
— ¿¡UN ALFA!? ¿¡Y qué demonios hacen aquí aun!? ¿¡Luzco como uno de esos omegas!? ¡Hagan su maldito trabajo y encuentren a esa escoria, no lo quiero donde duermo!
— ¡...SI, LO SENTIMOS TORI-SAMA!
La perfecta actuación histérica del omega convenció - y asustó - a los guardias, quienes salieron corriendo en dirección contraria tras sentirse muy amenazados y en falta.
Cerró la puerta nuevamente y aguardó unos momentos hasta que las pisadas se oyeron distantes; pronto oyó unos aplausos por lo bajo, seguido de una risa sarcástica.
— ¡Vaya! Estoy impresionado. Increíble actuación, hasta mereces un premio.
— Mi premio es que te vayas pronto por esa ventana y nunca mas volver a verte.
— Eres muy frío para un omega de burdel, ¿lo sabías, Tori-chan?
— Oye, ¿quieres que regresen? Porque te aseguro que puedo tenerlos aquí en cuestión de segundos.
— Jaja, no, no, solo bromeaba — dijo sentándose en el tatami manchado — por cierto, podrías darme una toalla o algo para esto o de lo contrario seguiré sangrando en tu bonito cuarto.
— Tch — chistó — son demasiados favores juntos, alfa.
Se arrodilló junto a su fino mueble y sacó lo pedido de dentro de uno de los varios cajones; volteó y le extendió la toalla de mala gana al contrario, aun con una mirada afilada y sin miedo aparente.
— Oh vamos, yo no me hice esto a mi mismo. Por cierto — dijo recibiendo en sus manos la toalla — puedes llamarme Dabi.
El intruso era atractivo, como era de esperarse; lucía jeans color negro y una playera con las mangas claramente cortadas por él mismo color blanco. Su piel estaba adornada con piercings en el rostro y tatuajes color morado; el omega no podía saber bien hasta dónde puesto a que se veía como si se extendiera bastante bajo la ropa.
Tenía el cabello negro y unos profundos e hipnotizantes ojos claros. Sin duda todo quedaba perfecto con su look punk pero eso no impresionaba aun al omega.
— No me importa.
— ... en verdad eres un malhumorado.
— Te invito a que le preguntes a cualquier omega de aquí cómo reaccionaría si un alfa se mete en su habitación como tu lo hiciste hace unos momentos. Créeme, podría ser muuucho peor.
— Me iré lo antes posible, sólo necesito esconderme hasta que se cansen de buscarme y empiecen a hacerlo en otro lado.
— Eso espero, porque necesito dormir.
— Oh, ¿acaso es tu sueño de belleza? — rió nuevamente de manera sarcástica.
— No, imbécil — dijo metiéndose la píldora en la boca y luego bebiendo agua — aquí trabajamos de noche, ¿cuando demonios crees que dormimos?
— ... oh. Ya veo. Lo siento.
— Claro que lo sientes.
Por un largo rato estuvieron en silencio. Ninguno estaba incómodo, después de todo no se conocían, pero "Tori-sama" definitivamente estaba ansioso por sacar a ese alfa de su habitación.
En los últimos meses había experimentado el celo de forma muy dolorosa e inusual y debía asegurarse de estar lo mas lejos posible de esos "indeseables". Aún lo miraba desde lejos sentado en su tatami, limpiando su rostro, con completa desconfianza.
Decidió que era mejor idea colocarse un supresor, sólo por si acaso. Después de todo, no conocía a esta persona y además, ¿Dabi?. Ese claramente no era su nombre real.
De ninguna manera bajaría la guardia con un completo extraño a su lado.
Tomó del cajón superior su medicina con una jeringa y comenzó a prepararla para inyectarse.
El alfa no decía una sola palabra aún, pero lo observaba atentamente. Se sentía una presa siendo acechada por una pantera... "bien, supongo que es normal luego de que lo golpeé en el rostro" pensó para sus adentros.
Sostuvo la jeringa hacia arriba y tras darle un par de golpecitos, corrió de su muslo la yukata que llevaba y se inyectó. Seguido de esto, simplemente se arrodilló en silencio y ni siquiera le dirigió la mirada a su invitado inesperado.
Luego de poco más de una hora, asomó su cabeza por la ventana imitando al alfa quien había hecho lo mismo un par de veces en ese tiempo.
— Vaya, aún siguen allí afuera buscándote. Y hasta parece haber mas gente. Debes ser un verdadero dolor de culo.
— Oye.
— No, en serio, ¿quién demonios eres? Y Dabi, ¿qué nombre de mierda es ese?
— Uno distinto al que me dio el maldito de mi padre, seguro.
— ...
— ¿Qué?
— ... solo pensaba que me sorprende ver a un alfa con un pasado. Sabes, ustedes ya nos roban demasiado a los omegas, aunque sea podrían dejarnos eso.
— No sabes de lo que hablas.
— Oh, pobre de ti, condenado a tener las mejores oportunidades sin siquiera mover un dedo. Tu vida debe ser muy difícil.
— ¿Y la tuya lo es? — preguntó con sarcasmo — No jodas. Yo sé muy bien lo que eres... — dijo echando un ojo alrededor— Eres lo que llaman Gold star omega, ¿verdad? Una habitación para ti sólo y los clientes nunca te tocan, ¿no es así? Te ganas la vida vendiendo a pervertidos tus bragas con olor a tu culo.
Apenas acabó esa frase sintió el peso del pie del contrario justo en su cuello, presionando su nuez y echándolo par atrás con vehemencia. Su rostro había cambiado y claro que había logrado enfurecerlo; se vio muy impresionado ante la reacción del omega y no pudo evitar reír.
— NI POR UN SEGUNDO CREAS QUE SABES LO QUE PASAMOS LOS OMEGAS EN LUGARES COMO ESTE.
— Oye, oye, ¡baja la voz! — insistió — Tu mismo te percataste que no te he dicho mi verdadero nombre y apuesto a que no te llamas Tori, ¿o sí? Eso quiere decir qu- ugh... que ninguno sabe en verdad nada del otro. ¿Se supone que debo sentir lástima por ti porque eres omega?
Daba su punto muy bien. Malditamente bien.
Lo odió un poco por ello, pero su orgullo le decía que no podía ser un hipócrita y enfadarse por algo que era verdad y lo soltó.
— La próxima vez ten mas cuidado con esa maldita boca tuya — dijo al retirar su pie de la garganta del contrario.
— ¿La próxima? — sonrió lascivamente — ¿Habrá una próxima vez, entonces?
— Ya cállate, como demonios te llames.
El omega regresó a su posición anterior, volviendo a mirar por la ventana una vez mas y echando un suspiro de cansancio muy obvio.
Había trabajado toda la madrugada hablando con pervertidos al teléfono y ahora estaba atascado con ese alfa sin poder bajar la guardia ni dormir un poco siquiera. Tan sólo debía entregarlo, así finalmente podría descansar, pero... por algún motivo había decidido que no deseaba hacerlo.
Volteó a ver nuevamente a su invitado e hizo una mueca de desaprobación; el otro volvió a reír.
— Sabes, es realmente molesto que te rías todo el tiempo en mi cara — dijo rodando los ojos — si vas a quedarte aquí sería bueno que comenzaras a hablar. Después de todo no estaré durmiendo por tu culpa; al menos podrías decirme por qué demonios te persiguen.
— La verdad es que es una historia muy estúpida.
— Aquí viven otros seis omegas, escucho historias estúpidas todos los días. Dudo que puedas sorprenderme, pero inténtalo.
— Ok, veamos... ¿ves mis tatuajes? — dijo extendiendo sus brazos y el omega rodó los ojos.
— Es difícil no verlos, junto con todas esas cosas que tienes en la cara también— dijo haciendo referencia a los piercings que llevaba el alfa y este último rió.
— Bien, pues a esto me dedico. Soy tatuador.
— Pensé que solo los betas se dedicaban a esas cosas.
— No estás equivocado...
— ¿Entonces... hiciste enojar a tu papi con tu oficio?
— Mi "papi" no es cualquier tipo de padre — explicó seriamente — él es justamente el tipo de padre que quieres evitar decepcionar. Pero yo no podía seguir los pasos de mi hermana y actuar todo complaciente... así es que me fui de casa.
— Mira, aquí se maman pollas para poder vivir, así es que si quieres impresionarme tendrá que ser mejor que eso tu historia.
— Supongo que aquí es cuando se pone interesante — rió y el omega lo miró con curiosidad — hace unas semanas se aparecen unos tipos por mi local. Siendo de una familia de alfas, bueno... digamos que aprendes a reconocer rostros. Y sabía que no quería esos rostros en mi tienda.
— ... unos yakuza te hicieron una visita.
— Así es. Querían que los tatuara, pero sabía que me metería en problemas... con ese tipo de gente nunca es "solo un trabajo".
— ¿Y qué sucedió?
— Les dije que no y por eso huyo. Fin.
— OH, POR FAVOR — protestó decepcionado — AMBOS SABEMOS QUE ESE NO ES EL FIN DE LA HISTORIA.
— De acuerdo, de acuerdo — dijo señalando con un dedo para que bajara su voz — lo que sucede es que, luego de que se pusieran muy insistentes me percaté de algo peor.
— ... oh. Tu padre los mandaba.
— Exactamente. Oye, eres bueno en esto, ¿por qué vendes tu culo aquí? Deberías estar en Wall street o algo así.
— Tu padre te quiere muerto por lo imbécil que eres, no por ser tatuador.
— Jajaja, lo siento, lo siento. En realidad no me quiere muerto, eso sería un poco exagerado... solo quiere que regrese a casa y le ayude en sus negocios sucios. Y mandó a sus amigos a por mí.
— Me importa un cuerno. Ya vete, quiero dormir.
— Ya te asomaste por la ventana, ¿no? No puedo irme, me buscan. Y ahora también me busca la gente de este burdel. Tal vez ellos sí quieran matarme.
— Eso definitivamente suena como un problema que no es mio.
— ¿Sabes qué?
— ¿QUÉ?
— ¿Sabes qué?
— ¿QUÉ? — repitió al borde de la locura y el alfa puso su rostro muy cerca del suyo, casi tocando sus narices — ¡VAMOS, DIME! ¿QUÉ? PLANEAS AMENAZARME, ¿EH?
— Estaba por decir que siento que te diviertes conmigo aquí — respondió cambiando su serio semblante por uno sarcástico y burlón, haciendo que el omega casi pierda todos los estribos.
— Ok, ahora en verdad quiero que te maten maldito alfa presuntuoso — dijo levantándose camino hacia la puerta con la intención de salir y dar aviso de la presencia del otro, pero pronto su boca fue cubierta por una mano y el resto de su cuerpo restringido por otra.
— Oye, pensé que nos estábamos llevando bien — susurró apretando sus labios contra el oído del omega — no pensarás que puedo dejarte salir para delatarme, ¿o si?
El atrapado no respondió de ninguna manera; no forcejeó, no intentó gritar ni huir.
Por unos momentos, solo por unos pequeños segundos esto le pareció completamente extraño. No lo conocía, pero en el corto tiempo que había estado en esa habitación el contrario lo había golpeado y ahora... ¿no intentaba nada?
Pronto un aroma a bayas inundó sus lastimadas fosas y el cuerpo que tenía en brazos se aflojó por completo.
Su reflejo fue sostenerlo, intentar no dejar que cayera, pero con las pocas fuerzas que el contrario tenía logró patear su cara lo suficientemente fuerte como para que el alfa se hincara de dolor.
— DEBES... DEBES IRTE... — intentó gritar sin éxito mientras Dabi se llevaba ambas manos a su nariz nuevamente.
— AGH, MALDITA SEA — se quejó, aunque manteniendo su voz baja — ¿EN SERIO, LA NARIZ DE NUEVO?
— VETE... esto... es mi celo... — explicó jadeando — Tienes que salir de aquí... si me atacas desearás que esos yakuza te hayan encontrado antes, te lo advierto...
— PUES GRACIAS A TI NO PUEDO OLER NADA, ASÍ QUE ME QUEDO.
— ... ¿NADA?
— HOLA, MIRA MI MALDITA NARIZ — dijo quitándose las manos del rostro y agitándolas en el aire — Claramente la rompiste. Maldito omega ninja. ¿Y cómo demonios tienes tu celo ahora de todas formas? Te vi inyectarte ese bonito trasero con supresores.
— Sólo... ugh... cállate y ayúdame a recostarme o te juro... ugh... juro que gritaré.
— Cielos — chistó abriendo el futón para que el otro se callara, pero la sangre seguía cayendo exageradamente de su nariz sin parar.
El omega, adolorido, rodó los ojos y suspirando entre tropezones se dirigió a su mueble, del cual sacó algodón y desinfectante.
Con el rostro completamente enrojecido y casi gateando se sentó en el tatami y le indicó con la mano al alfa que hiciera lo mismo.
— Ven aquí, maldita sea — jadeó — voy a curar tu maldita nariz y te largas... no me siento bien...
— ¿En verdad que no te hacen efecto los supresores? — dijo obedeciendo — ¿o sólo son una porquería los que tu usas?
— Nunca... ugh... nunca paras de decir estupideces, ¿eh? Comienzo a entender por qué tu padre te quiere muerto... ahora, levanta tu maldita cabeza. Hacia arriba, mira hacia el techo por todos los cielos.
— Tu yukata está un poco abierta y me distrae.
— Sabes, no sé por qué estoy curando tu nariz si de todos modos me alegraré al ver tu cadáver colgado en las noticias luego.
Dabi sonrió por lo bajo, como siempre lo hacía, pero decidió parar mientras el omega intentaba limpiarlo. El fuerte olor desinfectante le recordaba a su local de tatuajes, a las agujas y a la tinta.
Y la mirada desafiante del otro le recordaba un poco a su hermano menor, un omega bastante rebelde que, desgraciadamente, no podía escapar de la tutela de su padre porque aún era menor por unos meses mas.
Puso su atención en las temblorosas manos que lo aseaban; su piel era delicada, sin ninguna marca visible. Aun miraba hacia el techo, pero rodó los ojos hacia abajo para ver las hermosas pestañas en esos exóticos ojos de "Tori" y le pareció aun mas bello.
— Te mueves demasiado — lo regañó y justo en ese momento una de las fosas nasales del alfa se destapó, permitiéndole percibir una vez mas el aroma hipnotizante que el omega emanaba.
Pero el contrario era inteligente y saltó hacia atrás tan rápido como pudo, saliendo del rango bajo el cual sería fácil ser atrapado y pegó su espalda en la puerta corrediza de manera amenazante.
Dabi cubrió su nariz con prisa, apretándola fuertemente pero el efecto de las feromonas ya era nocivo.
El omega volteó con la esperanza de escapar e incluso llegó a abrir de par en par la puerta, pero una vez mas vio su boca cubierta por una fuerza muy distinta a la primera vez. Fue arrastrado de una forma brutal por el suelo, pero antes de verse dentro de la habitación nuevamente intentó sostenerse, sin éxito.
Sabía muy bien lo que sucedería a partir de ese momento y estaba aterrado.
— No... no grites — Dabi jadeó encima suyo forcejeando, luchando contra sus propios instintos y soltando la boca del de abajo — no te quiero lastimar, te lo dije...
— ... pero ... vas a lastimarme de todas formas — respondió con dolor viendo el increíble esfuerzo que hacía el de arriba por cumplir con lo que decía.
— ¡N-no...! — se quejó casi ¿llorando? — No... no seré esclavo de esta mierda...
La respiración de Dabi era pesada y chocaba con sus jadeos hormonales; las puertas de la habitación estaban abiertas aun, cualquiera oiría sus gritos: sus compañeros, alguien fuera del burdel, quien fuera, pero...
— ... sólo... ugh... solo no seas una maldita bestia y acaba con esto rápido... — sentenció decidido y, aprovechando la posición de Dabi sobre él entre sus piernas, levantó los muslos abriendo en ese mismo movimiento su yukata.
El alfa apoyó la frente en su pecho, retorciéndose, aun forcejeando con sus bajos instintos que le decían que poseyera al otro.
Comenzó a morder y lamer su piel como un animal jalando de su ropa de forma inconsistente; el aroma a bayas no le permitía pensar con claridad y todo era borroso, pero sí tenía en claro que deseaba tomar a "Tori-sama".
Sólo un desenlace les esperaba a ambos, pero... ¿se entregarían?
— No tienes... que hacer esto...
— Ugh... hablas... hablas demasiado... — el omega colocó sus manos en la cremallera del otro e intentó abrirla débilmente, mientras Dabi comenzaba a bajarle su yukata, dejando así descubierto su pecho y haciendo al omega sonrojarse aun mas — sólo mételo, ¿si?
Y apenas terminó aquella frase vino el arrepentimiento. Sostuvo tan solo unos segundos el inesperadamente enorme y húmedo miembro del alfa y pronto recibió una fuerte embestida que lo penetró por completo, haciendo que su torso se doblara del dolor.
Aun en ese estado y en esa situación tuvo la conciencia suficiente para morderse el labio inferior y así no dejarse oír por alguien más, de lo contrario lo que se hubiese oído sería sin duda un grito desgarrador.
— AGH, MALDITA SEA DABI... — susurró con enfado y lágrimas de dolor en los ojos, hundiendo sus uñas en la espalda del de arriba — Eres un maldito... animal...
De su labio brotó sangre, mucha y pronto sintió en su lengua gusto a metal. Algo en eso lo logró estremecerlo, pero no supo descifrarlo entonces.
— ... seré rápido — respondió intentando ocultar su rostro en el cuello del omega.
El de abajo oyó bien sus palabras y lo abrazó por el cuello, sintiendo a Dabi comenzando a entrar y salir de su cuerpo; podía notar que intentaba con todas sus fuerzas ser suave, pero el ritmo de las embestidas no disminuía. Cada una era increíblemente dolorosa debido a la penetración inicial, pero algo en eso le gustaba y su entrada se lubricaba poco a poco, más y más.
Clavó sus uñas en la espalda del alfa en respuesta natural a esa desconocida sensación. Dabi llevó las rodillas del omega a su pecho presionando sus muslos hasta dejar notorias marcas por la fuerza ejercida; era doloroso, pero... ¿placentero? No lo sabían aun, pero aún así ambos susurraban eróticos gemidos que hacían eco en la mañana y quedaban en la soledad de la aislada habitación en el último piso.
El alfa, quien aún tenía el rostro escondido, notó cómo "Tori-sama" comenzaba a disfrutar del sexo y se sorprendió.
Lo que había hecho, sin dudas, era algo que ninguno quería pero si ya estaba hecho... "Mejor que ambos disfrutemos" fue lo que pensó, justo antes de mirar al contrario a los ojos y avergonzarlo por completo por la sorpresa.
— Que lindo eres, Tori-sama... — dijo aún sarcástico, colocándose un pezón de él en la boca, pasando su lengua para acabar mordiéndolo con fuerza mientras hacía contacto visual con él.
— ¡Aaah, pero qué...!? — reaccionó demostrando su placer ante ese dolor, volviendo loco al contrario con esa demostración tan sincera — Oye, esper-
El alfa salió de su cuerpo y logró voltearlo. Ambos forcejearon de manera instintiva, pero Dabi lo obligó a inclinarse, dejando hacia arriba solo su trasero aun con la ropa desordenada, atrayéndolo por las caderas hacia la suya para colocar su pene erecto y empapado de fluidos nuevamente dentro suyo.
— Ah... Tori-sama creo que... noté que disfrutas de esto... — dijo moviendo su pelvis hacia adelante y hacia atrás, apretando la pequeña cintura del nombrado con firmeza. Deslizó una mano hacia la entrepierna del doblegado y tomó su pene ya erecto para masturbarlo, notando así que estaba apunto de venirse.
La respuesta fue un gemido intenso y el omega volteó a verlo con una mirada desafiante y el rostro completamente enrojecido, pero asintiendo a que el dominante abusara de su dulce punto con violencia.
— ¡Mmnh...! — gimió elevando mas su cuerpo, provocando a su captor al exponer su entrada aun mas. Esa actitud consumió por completo a Dabi.
Golpeó de palma abierta con todas sus fuerzas una nalga del omega haciéndola resonar, mientras con su otra mano aun lo sostenía por la cintura, apretándolo sin dejar de sacudirlo, casi sin ritmo, solo con esa imperiosa necesidad de poseerlo.
Las abofeteadas no cesaban y a cada una de ellas Dabi apretaba el trasero del de abajo, presionando mas y mas su miembro caliente. Todo estaba completamente resbaloso, pero quería mas.
Los gemidos y jadeos eran cada vez mas sonoros; no era intencional, pero el placer los superaba a ambos y era claro que estaban cerca. Las rodillas del de abajo finalmente se rindieron, haciendo caer hacia adelante por completo de rostro al suelo al omega. y con él, también cayó el alfa que no paró por un segundo.
— Agh... — gimió el alfa de placer — dilo... dilo, maldita sea — exigió dando sus estocadas finales.
— ¡... más!
— ¿Así...?!
— ¡MAS, DAME MAS! — fue lo último que gritó, arañando el tatami y pronto sintió un calor indescriptible invadiendo su ano — ¡Ah... agh...! Si...
— Si, maldita sea... ¡ah...! Ah...
El futón se encontraba en cualquier lugar, desparramado y sin sentido. De estómago pegado al suelo, ahora podía sentir completamente dentro a Dabi y todo su peso a sus espaldas.
Su semen era caliente, espeso y aunque había dado su gemido final aun no paraba de venirse dentro suyo. El duro nudo que se había hecho en el tronco de su miembro les impedía separarse, haciendo parecer que el sexo continuaba un poco.
— Cielos... — gimió sorprendido sin ver, pero sintiendo cómo seguía saliendo semen y ahora desbordaba el cuerpo del omega, goteando exageradamente hacia afuera.
Dabi movió sus caderas suavemente un poco más, para dejar hasta la última gota dentro de él.
— Maldito alfa... ¿cuándo demonios... piensas parar...? — jadeó un poco cansado del peso del de arriba.
— ¿Estoy aplastándote, verdad?
— Claro... ah... que sí... maldito animal... — en cuanto el omega respondió, sintió cómo lo tomó por los hombros y giró hacia el costado, quedando ambos así aun unidos pero más cómodos.
El alfa lo abrazó por la cintura y pegó su pecho en la espalda del otro, aun propiciando sonidos de placer en voz baja, haciendo al omega replicarlo también.
— Ya... quítate, ¿quieres?
— Sabes que no puedo... — susurró a su oído, dándole escalofríos al otro — aunque no parece importarte el dolor, ¿ah? Tori-sama...
— ... cielos. Solo no me llames así.
Pronto todo allí abajo se aflojó. Dabi sostuvo su pene antes de salir del cuerpo abusado, y al hacerlo, una enorme cantidad de fluidos se hizo presente, manchando todo el futón del gold star omega.
— Aah... — gimió al sentir un alivio de presión en su cuerpo, captando la atención del alfa una vez mas.
Intentó sentarse con dificultad y el de atrás lo imitó. Estaban en completo silencio, sin saber ninguno de los dos qué decir.
Era obvio que la situación era muy incómoda, pero alguien debía decir algo para cortar con la tensión.
— Tu celo... ¿se calmó un poco...?
— Pues claro, si me rellenaste como un pavo — respondió rodando los ojos y el alfa se echó a reír con el rostro completamente perplejo.
— ¡JAJA! Maldita sea... pensé que me odiabas.
— ¿Q-qué te hace pensar que no? — dijo avergonzado percatándose que tendría que haber respondido con menos soltura.
— Oh, definitivamente no me odias, jeje... entonces, ¿te gusta que te haya rellenado como un pavo? — rió acercando su rostro al del omega y éste le puso una mano en el centro de la nariz, alejándolo.
— ¿Quieres que la vuelva a romper?
— Solo si a ti te gusta, cariño. Cualquier cosa que para ti funcione.
— Tch — chistó girando su cabeza en desaprobación — Todo es sexo para ustedes, ¿ah!?
Dabi rió a carcajadas, aliviado porque todo parecía estar bien con él. Había intentado luchar contra sus instintos y el omega vio su dolor y se entregó; eso lo destrozaba pero la reacción del contrario no era trágica ni se acercaba a la de una víctima y de alguna forma le daba algo de paz.
Vio cómo el omega comenzaba a acomodar su ropa, vistiendo nuevamente sus hombros desnudos con la maltratada yukata. Aun tenía el rostro volteado hacia la ventana y por alguna razón, eso le recordó las puertas abiertas.
El alfa se levantó y cerró ambas. Justo cuando volteó, la tenue luz del sol daba a la silueta del omega de una forma majestuosa, hechizándolo por completo. ¿Qué era esa sensación...?
Aun sin voltear, le dirigió la palabra y cambió su vida por completo.
— Kai.
— ¿... Kai?
— Chisaki Kai. Ese es mi nombre.
— ... Todoroki Touya. Es un placer conocerte... mi destinado.
— Tch — chistó volteando y el alfa le sonrió.
「1 mes después」
Desde esa noche no dejaba de observar por la ventana de su habitación, esperando el regreso del misterioso alfa que un mes atrás se había colado en sus aposentos.
Luego de ese inesperado, sensual - y un poco violento - episodio sus días se habían convertido en puros suspiros.
Nunca había creído en eso de las parejas destinadas, pero sin duda alguna esa noche sintió algo especial y no podía ponerlo en palabras. El alfa mismo lo había reconocido, sin embargo, desde ese día no había regresado a verlo.
— ... no lo necesito — se dijo a sí mismo en voz alta en un intento de no sentirse arrepentido por lo sucedido — Es sólo un animal mas del montón...
— Oye, qué cruel suena eso — susurró alguien al otro lado de la puerta corrediza, haciéndolo voltear asustado como un gato.
— ¿Q-qué demonios...!?
— L-lo siento, Tori-sama, yo... — se excusó un conejito de cabello verde y pecas en el rostro —bueno, él... se apareció por las escaleras que dan a las habitaciones y lo reconocí de aquella vez...
Midoriya había oído unos ruidos extraños aquel día del que nerviosamente hablaba. Todos sus compañeros conejitos dormían, tal como solían hacerlo luego de prestar sus servicios en el burdel. Tras una noche laboriosa todos estaban abatidos por el sueño y el único que despertó había sido él, de casualidad.
Abrió los ojos y divisó a su compañera de mejillas rosadas durmiendo profundamente junto a él; su garganta estaba seca y sabía que debía levantarse con sigilo para beber algo sin despertarla.
Caminó descalzo hasta el pasillo para dirigirse a la sala en donde estaba el refrigerador y fue allí que escuchó unos quejidos.
Siguió el sonido, con un poco de miedo, hasta la escalera que llevaba a la habitación de arriba.
— Tori-sama... — susurró y con valentía subió sin reparos por su propia seguridad.
Logró oír los gemidos finales de ambos, alfa y omega, y su conversación en cuestión.
Durante todo ese tiempo, se quedó de espaldas hecho una bolita cubriendo su boca con ambas manos para no dar ni un solo suspiro, pero pronto fue encontrado por Chisaki, quien se asomaba a ver que nadie se hubiera percatado de la ocurrido.
Por supuesto que hubo un arrebato histérico por parte del gold star omega, pero Dabi logró calmarlo y lo convenció de que era algo beneficioso para ellos.
"Él me escabullirá cuando regrese a verte..." aseguró, pero no regresó en todo el mes.
Y ahora se aparecía por allí con su comodín Midoriya que lo había dejado entrar, como pretendía. Chisaki abrió furioso sus puertas y le echó una asesina mirada al desaparecido.
— ¿SABES EL TIEMPO QUE HA PASADO? — reclamó completamente histérico al verlo a los ojos.
— Oye, follar contigo fue mágico pero no en el sentido LITERAL, Kai, no es como si hubieran dejado de perseguirme.
— Y tu, ¿qué haces aquí todavía!? — le gritó también al otro conejito y éste salió corriendo de allí sin decir una palabra.
— ¿... me dejas entrar?
— Vete de aquí.
— LO SIENTO, ¿DE ACUERDO? — insistió siguiéndolo adentro de la habitación cuando éste le dio la espalda — No me olvidé de ti, de verdad... no podría...
— ... cierra la puerta, ¿quieres? — respondió de muy mala gana sin voltear.
Dabi le obedeció y se acercó con cautela para rodear su cintura con los brazos; colocó su mentón en el hombro de Chisaki y le besó el lóbulo, disculpándose aun en gestos.
— ... tardaste demasiado.
— Lo sé... he estado huyendo un tiempo sin dinero. Por eso se me hizo difícil.
— Pues ponte a robar, no sé — reclamó en un tono enfadado, aun con la voz baja porque todos los demás conejitos probablemente dormían — ¡Haz algo al respecto!
— ... ¿qué sucede?
— No sé a que te refieres — respondió tajante y Dabi supo así que algo le ocultaba.
— Vamos, Kai, ¿qué sucede? Soy yo, puedes decirme...
— ...
— ¡Kai! — insistió volteándolo por los hombros, haciendo que ambos quedaran cara a cara.
Chasaki suspiró y bajó los párpados hacia el suelo y con el semblante serio, completamente sonrojado, respondió.
— ... este mes no tuve mi celo.
— ... espera. Espera, espera. Tu... ¡tu tomas la píldora! ¿v-verdad?
— ¡ME FOLLASTE EN CELO, IMBÉCIL! ¿QUE ESPERABAS?
— ¿Estás...? — ni siquiera llegó a decirlo de lo sorprendido que estaba — ¿puedes estar 100% seguro?
— Claro que no, yo solo... yo solo no he tenido mi celo, es todo.
— Ok. Ok... espera. Eeeh... — Dabi daba vueltas por la habitación con ambas manos en la cabeza, al borde de la desesperación — Supongo que iré a robar una tienda y te conseguiré un test.
— No necesitas hacer eso.
— ¿Por qué demonios no?
— Esto es un burdel de omegas, —dijo rodando los ojos hacia un lado —es obvio que tenemos esas cosas aquí. Tu sabes, "por si acaso".
— Este es uno de esos "por si acaso", Kai, ¿por qué no te lo haz hecho aun!?
Chisaki hizo los ojos para arriba ante lo estúpido que le resultaba su destinado. Dabi lo vio por unos segundos sin comprender, hasta que finalmente algo en su cerebro se encendió y persiguió una vez más al otro, disculpándose.
— Ooooh, lo siento, lo siento — dijo una y otra vez a un indiferente Chisaki — ¡estabas esperando por mi! Cielos, soy un imbécil...
— Un gran imbécil, sin dudas.
— Anda, ve. Ve a hacerte el test. Estaré aquí esperando, no me iré a ningún lado esta vez.
Chisaki obedeció, aunque tenía el corazón lleno de dudas. Bajó por las escaleras intentando hacer el menor ruido posible; asomó su cabeza por el pasillo principal y divisó que estaba vacío y allí supo que podría pasar sin ser visto por nadie.
Solía cruzarse a los otros conejitos, pero en esos momentos no tenía ganas de lidiar con ninguno de ellos.
Se escabulló rápidamente al baño y con un gran palpitar rompió el envoltorio del test y lo utilizó.
Apenas orinó sobre el panel absorbente, volvió a colocarle la tapa y lo guardó en su yukata para luego salir corriendo de vuelta a su habitación en donde Dabi aguardaba por su regreso.
Entró a sus aposentos con la respiración entrecortada, las mejillas sonrojadas y un tanto agitado, tal vez de emoción y un poco por subir las escaleras al trote.
El alfa lo miró, expectante y muy nervioso, aguardando a que dijera algo hasta que se desesperó.
— ¿Y?
— No lo vi aun.
— ¿P-por qué!?
— Porque quiero verlo contigo, ¿eres estúpido!?
— ¡Lo siento, lo siento! Maldita sea, en verdad soy estúpido.
— Touya.
— Qué.
— Creo que ya está listo...
Ambos se acercaron el uno al otro y se vieron a los ojos muy inseguros antes de mirar juntos al test en sus manos.
— ¿Qué significa eso...? — preguntó Dabi sin saber qué significaban los signos que veía en el test.
— Significa...
「5 meses después」
— De acuerdo, ven — dijo apoyándolo sobre el futón abierto — recuéstate y toma tu medicina, ¿si? Avisaré a alguien. Y quítate ese estúpido traje, no puedes tener tu celo con eso.
— ¡E-espera!
— ¿Qué!? — el cenizo pareció rudo, pero definitivamente necesitaba salir de allí pronto. Sin embargo, Todoroki estaba demasiado débil para hacer lo que le había indicado y era muy notorio para ambos.
— No puedo solo...
— Llamaré a alguien. Encontraré a Deku o ese rubio estúpido.
— No lo hagas... no están permitidos los alfas aquí... me voy a meter en problemas.
— ¡PERO FUE UNA EMERGENCIA!
— ¡E-es mi primera noche, no quiero ser una carga! ¡Solo quítame el estúpido traje! — lloró rogando — ¡Luego puedes irte! Por favor...
— ... mierda.
Bakugo era muy consciente de lo que podía pasar, pero la situación estaba por salirse de control y simplemente obedeció.
Volteó con fuerza y rapidez al bicolor y bajó su cremallera, desnudándolo de un solo tirón. Todo iba bien; su autocontrol era enorme y no sentía deseos de atacarlo, pero un aroma a melocotón rosa comenzó inundar la habitación y todo cambió de un segundo al otro cuando su nariz comenzó a sangrar de la nada y por primera vez en su vida.
— ¡Bakugo, e-espera! — gritó asustado cuando el cenizo se le vino encima, completamente fuera de sus cabales — ¡BAKUGO!
Todoroki forcejeó todo lo que pudo, pero su celo era fuerte y marcado, provocando que todas sus fuerzas abandonaran su cuerpo. Se encontraba en una situación de completa desventaja y su subgénero pronto lo obligaría a aceptar lo que estaba a punto de suceder.
El alfa lo superó en su frenesí carnal; parecía que nada podía frenarlo y la cabeza del bicolor daba vueltas consumido por la fiebre del celo. Sudaba, jadeaba y movía sus manos como si estuviese ahogándose.
Le faltaba el aire y aun mas luego de que Bakugo le abriera las piernas colocando sus manos en sus rodillas forzosamente y al ver que estaba apunto de ser violado simplemente se entregó a su nefasto destino, al borde del desmayo.
Momentos antes de perder la consciencia por su temperatura oyó el sonido un duro golpe seguido del peso muerto del alfa cayendo sobre su cuerpo.
— ¿Pero qué demonios...!? Tenías razón — murmuró un sorprendido alfa mirando el cuerpo desmayado de Bakugo sobre el conejito Cherry.
— Te lo dije. Cuando Mori-chan dijo "Shoto" pensé inmediatamente en tu hermanito.
— Kai... le acabamos de salvar la vida gracias a ti.
— ¿Eso es lo que crees? — rió — Como mucho lo hemos salvado de ser violado, pero...
— Espera. No creerás que estos dos son...
— Bueno, no tengo forma exacta de saberlo, pero... apostemos.
— Mi vida acaba de complicarse aun mas... maldita sea, Kai.
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• Hemos llegado al final del capitulo 4 de "Serendipity". Como siempre, muchas gracias por leer hasta aquí ( °▽° )
• No olviden leer mas abajo las aclaraciones ( ̄︶ ̄)
• Estaré encantada de leer sus sugerencias (〃^▽^〃)
• LO SIENTO, ¿DE ACUERDO? Sé que fui muy malvada al no decirles hasta prácticamente la mitad del capítulo quién era el omega de arriba, pero quería mantener el factor sorpresa (≖ ͜ʖ≖) jeje. Aunque debo admitir que he amado que todos ustedes crean que se trataba de Shinso.
• ¿Pueden adivinar por qué he cortado la escena en donde ambos ven el resultado del test de embarazo? Espero que lo deduzcan. Lo sabrán pronto, pero quiero ver si adivinan solos.
• Estoy muy conforme con la leve violencia que Dabi tiene con Kai ( ̄ハ ̄*) ¿ustedes? Quería destacar el factor "canon" en su actitud sexual, pero deseaba que se tranquilizara cuando la situación no se tratara de sexo. Por eso he querido escribirlo un tanto cariñoso con Chisaki.
• Hasta el próximo capítulo!
Aclaraciones:
Feromonas: son sustancias que producimos los seres vivos, capaces de modificar el comportamiento del individuo que las percibe, desencadenando una respuesta social o física.
Tatami: elemento para recubrir todo el suelo en las habitaciones más destacadas (excepto en la cocina, baño o entrada). Curiosidad: si se mancha es casi imposible de limpiar.
Yukata: es una vestimenta tradicional hecha de algodón. Se usa principalmente para los festivales de verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligera que el kimono al no tener la capa que cubre normalmente a este y al no estar hecha de seda.
Gold star omega: es un término adaptado para este fanfic, proveniente de la pornografía lésbica, en donde se refieren como "gold star lesbian" a una actriz que jamás ha hecho este tipo de producciones con hombres.
Bayas: se preguntarán por qué hago una aclaración respecto a esto. Sólo deseo dejar en claro que cuando leen bayas en referencia al aroma de Kai, me refiero a el conjunto de ellas (moras, frambuesas, fresas y arándanos) y no a una en particular, pero predominantemente las azules.
