Momentos antes de perder la consciencia por su temperatura oyó el sonido un duro golpe seguido del peso muerto del alfa cayendo sobre su cuerpo.

— ¿Pero qué demonios...!? Tenías razón — murmuró un sorprendido alfa mirando el cuerpo desmayado de Bakugo sobre el conejito Cherry.

— Te lo dije. Cuando Mori-chan dijo "Shoto" pensé inmediatamente en tu hermanito.

— Kai... le acabamos de salvar la vida gracias a ti.

— ¿Eso es lo que crees? — rió — Como mucho lo hemos salvado de ser violado, pero...

— Espera. No creerás que estos dos son...

— Bueno, no tengo forma exacta de saberlo, pero... apostemos.

— Mi vida acaba de complicarse aun mas... maldita sea, Kai.

Los amantes destinados se encontraban en la habitación del gold star omega cuando comenzaron a oír un alboroto atípico para esas horas. Bajaron con sigilo, pero también con algo de prisa para luego descubrir lo que sus ojos - o al menos los de Dabi - no podían creer.

— Sabía que estaba oyendo algo extraño, es decir, los omegas debemos estar pleno servicio... — suspiró — pero no lucía como si Shoto lo hubiera traído para follar, ¿sabes?

— ¿Dices que lo subió a la fuerza? — volteó iracundo el hermano mayor.

— No lo creo — dijo rodando los ojos — porque, al menos unos segundos, este alfa parecía resistirse a atacarlo. Además, ¿no hueles? Apesta a frutas aquí.

— Es el celo de Shoto... su aroma es a melocotón.

Chisaki comenzó a notar cómo la personalidad de Dabi cambiaba por completo frente a su familiar y pensó que realmente tenía una relación complicada con su pasado. Hasta ese momento solo sabía lo poco que él le contaba, pero ahora estaba viendo con sus propios ojos su manera de actuar ante los lazos de sangre.

— Lo noté — sentenció ante lo obvio, aun observando al joven en el suelo.

Quería, sin dudas, decir mucho mas que lo que diría pero decidió guardárselo. Ahora su preocupación mas próxima era la de solucionar el embrollo en el que ambos se habían metido.

Volteó a ver el débil cuerpo del omega en el suelo y se apenó de su existencia, pero sintió el deber de socorrerlo también. Su delicada piel era tersa, casi perfecta de no ser por esa notoria cicatriz que cargaba en su bello rostro. Lucía terriblemente joven, casi como un adolescente y sus bellas y largas pestañas lo hacían parecer aun mas una presa.

En ese momento, el Todoroki menor sudaba y respiraba con dificultad, todo su rostro estaba enrojecido y su cabello se le pegaba a la frente de forma desordenada.

Debían hacer algo por él. Pronto.

— ¿Qué se supone que hacen en estas situaciones ustedes, Kai? Digo, aquí en el burdel.

— Bueno... lo normal sería avisarle al Jefe, pero... — suspiró pensativamente — no estoy seguro de poder ocultar esto. — Chisaki arregló su yukata en un tonto e infructuoso intento de cubrir su estómago.

Dabi acarició su rostro, a sabiendas de que no podía exponer a su omega y volteó a ver a su hermanito una vez mas, completamente preocupado.

— Por el momento, quítale a este tipo de encima — indicó y Dabi le obedeció — ¿en verdad está inconsciente?

— Bueno, cuando lo vi sobre Shoto me costó procesarlo pero le atiné el golpe mas fuerte que he dado hasta ahora en mi vida.

— Espero que no le hayas roto el cráneo al destinado de tu hermanito.

— Oye, ¡no hay forma de saber algo así en un momento como este!

— Claro, cualquier alfa se resistiría con tanto empeño ante el celo de un omega. Como digas.

— Tal vez piensa como yo y no quiere ser esclavo de sus instintos...

— Por todos los cielos, Touya, ¡sólo míralo! ¡Tiene la nariz llena de sangre! ¿Qué piensas que es esto?

— Maldita sea, Shoto... — masculló al quitarle a Bakugo de encima y ver que efectivamente era él, aun sin creerlo — ... ¿qué demonios haces en un lugar así...?

— Lo siento, pero ¿qué rayos esperabas?

Ante la pregunta incómoda - pero razonable - del omega, se hizo un silencio incómodo.

Chisaki se arrodilló junto al bicolor para acabar de quitarle la ropa de conejito, mientas Dabi se aseguraba de dejar al cenizo al otro lado de la habitación, aun fuera de sí, en una esquina.

— ... no estoy seguro. Pensé que, tal vez, Fuyumi o Natsuo intentarían conseguirle un trabajo.

— ... por lo que me has contado de ellos, apuesto a que lo intentaron. Pero también imagino lo que debe haber sucedido...

— ... mi padre debe haber metido su mano en cada intento de Shoto en contradecirlo — masculló apretando los dientes — Estoy mas que seguro de eso, yo... conozco a Shoto, jamás querría trabajar en un lugar como este. Y Natsuo jamás lo permitiría... sin duda, todo esto es obra de mi padre.

— Bueno, tú y Natsuo le dieron la espalda y el único heredero de su apellido familiar que restaba era Shoto, ¿verdad?

— Debí prever algo como esto... — dijo viendo a Chisaki vestir al menor con ropa de cama y el otro volteó a verlo con una mirada juzgadora — ... no debí abandonarlo.

— Pero lo hiciste.

Las palabras de su pareja parecían demasiado duras, pero eran la pura verdad y no podía negarlo de ninguna manera. Él era el mayor y al huir les había dado la espalda por completo al resto de las personas en su vida, no solo a Todoroki Enji.

Pensó, de manera egoísta, que esa decisión solo le afectaría a sí mismo, pero ahí yacía frente al sufrimiento de su hermano a quien se suponía que debía proteger.

— No sé qué hacer, Kai... — dijo tomándose el cabello con ambas manos — ... no tengo dinero para comprarlo... pero no puedo dejarlo aquí...

— Debes pedirles dinero a Fuyumi y a Natsuo.

— No estés tan seguro, Kai. Fuyumi definitivamente no puede saberlo...

— Crees que le dirá a tu padre.

— No lo creo, LO SE — aseguró — ella cree que ese maldito puede cambiar. Apuesto a que si ella se entera de que Shoto acabó en Kabukicho intentará convencer a mi padre de que no sea un bastardo, pero todo se volverá peor... no se puede confiar en ese sujeto.

— Y podría encontrarte a ti... — señaló con pausa y gran seriedad en su voz — y enterarse de lo nuestro también.

Un sentimiento similar al de un gato acorralado recorrió la espalda del alfa, logrando estremecerlo hasta la médula. Apretó la vista, gruñendo un poco pero ya mas decidido.

— ... no dejaré que eso suceda.

— Eso dices, pero... — se volteó a ver a Bakugo en la esquina, fuera de sí — primero debemos hacer algo respecto a esta situación.

— Tu quédate con Shoto. Veré que hacer, enseguida regreso.


Uraraka miraba de un lado hacia otro en el salón principal; tras salir de uno de los Privados, notó que Todoroki no se encontraba por ningún lugar y comenzó a asustarse.

Sin duda la cantidad de gente no le permitiría encontrarlo pronto y las manos le sudaban por la presión de ser complaciente ante tantos alfas aguardando a ser atendidos.

No había demasiados apartados como para que no lo notara si él estuviese en uno y el episodio de la noche anterior con Shigaraki la había dejado intranquila, no sólo a ella sino a todos los conejitos.

Con Midoriya fuera del radar de ese terrible hombre, era obvio que pondría su ira y atención en el joven bicolor.

— Shoto, ¿donde estás...? — murmuró entre dientes sin lograr encontrarlo y pronto divisó, entre todo el ruido y tumulto de gente que abarrotaba el lugar, una situación de lo mas extraña que captó su atención por completo — Qué... ¿qué demonios?

Ninguno de sus compañeros conejitos estaba cerca como para ver lo que sus ojos veían en ese momento: saliendo del pasillo que conducía a la escalera de sus habitaciones Bakugo Katsuki era siendo arrastrado por alguien a cuestas. No lograba ver bien el rostro de la otra persona, pero definitivamente se requería la fuerza de otro alfa para arrastrar al enorme cenizo.

Uraraka sabía que los betas estaban ocupados vigilando los Privados; tantos clientes tenían a todos con las manos llenas, por lo que no podía llamar a ninguno como para ser acompañada pero esa situación era demasiado sospechosa y sabía que debía reaccionar.

Corrió desde el otro lado del salón principal intentando atravesar el mar de alfas. Cuando finalmente lo logró ya había perdido de vista a esos dos; una vez mas se encontró a sí misma girando sus orejas hacia todas las direcciones, pero sin éxito.

Estuvo apunto de salir corriendo sin rumbo sólo para esforzarse en averiguar qué sucedía, cuando una caricia por la espalda hasta su abdomen sobre su traje rosa la descolocó por completo.

Pocky-chan ~ — susurró sádicamente una voz directamente a su oído — pensaba que no podría hallarte entre toda esta gente...

— ¡Toga! — volteó inmediatamente con una sonrisa perfectamente actuada — Lamento si han pedido por mi y no he estado disponible... hay muchos clientes hoy.

Mientras fingía ese completo profesionalismo como toda una conejita pro sus ojos buscaron detrás de Toga Himiko a su típico acompañante, pero no lograba verlo por ningún lado.

— ¿El señor Shigaraki no la acompaña hoy?

Pocky, ya te he dicho que dejes los formalismos conmigo... — insistió como siempre y Uraraka sólo la ignoró.

— Lo siento, pensé que tal vez estaban en grupo... — intentó continuar — Siempre queremos dar lo mejor para nuestros clientes regulares.

— Atsuhiro vino con nosotros ésta vez. Tomura está con él en un Privado aguardando a Mori-chan.

— ... ya veo — Uraraka se preocupó porque ahora ese infame grupo estaba un poco mas completo que antes, pero sabía reaccionar rápido y eso hizo — Aunque es una pena, porque Mori-chan sigue enfermo.

— Mmm... enfermo.

— ¡Si! Y cuando los conejitos están enfermos o pasando por su celo no se los encuentra en el Menú. Tú sabes cómo son las reglas, Himiko...

Cuando la conejita llamó por el nombre de pila a la alfa a esta última se le dibujó una sonrisa de lado a lado y supo que había logrado distraerla por completo del tema de conversación.

Saltó sobre ella, sin dejar de abrazarla y apretó su cintura posesivamente. Uraraka sabía muy bien que no saldría de esa situación y volteó preocupada una vez mas hacia la dirección en la que creía que Bakugo había sido llevado.

— ¡Pocky-chan ~! — rió muy feliz al haber obtenido lo que obsesivamente deseaba — ¡Me llamaste Himiko! Deberías venir a nuestro privado si Mori-chan no está para entretenernos... También deberías traer a ese lindo conejito nuevo.

— El novato no está disponible, lamentablemente. La última vez que lo vi estaba entrando al Privado con el señor Toyomitsu...

La omega en realidad no sabía si Todoroki se encontraba ocupada o no; probablemente ya había acabado con ese cliente pero ella no estaba dispuesta a entregarles ese joven tan inexperto a una manada de hienas.

Mintió descaradamente, pero con Toga Himiko eso siempre daba resultado, la alfa siempre se perdía en sus encantos.

— Somos tres esta noche... — dijo arrimándose a sus labios, sosteniéndola por la parte trasera de su cabello — Y yo odio compartirte, Pocky-chan.

— No te preocupes... — respondió casi apoyando sus labios con los de la rubia — Traeré a alguno de mis compañeros que sea del agrado del señor Shigaraki y del señor Sako.

Al seducirla por completo con su fresco aliento la alfa soltó a Uraraka con una expectante sonrisa, muy sonrojada.

— Estaremos esperando.

La conejita salió corriendo en dirección contraria, exactamente hacia donde pretendía ir antes de cruzarse con Toga. Ahora sus ojos se desesperaron: necesitaba saber qué ocurría.

Los Privados estaban ocupados por clientes regulares e importantes y no logró encontrar al cenizo. Temía demorar demasiado y tener problemas con esos imbéciles.

Pocky, ¿estás bien?

Al ser llamada por su stage name por una voz familiar supo que era uno de los betas que estaba buscando antes.

— ¡SERO!

— ¿Pasó algo malo? Te vi cruzarte a Toga y vine lo antes posible.

— Eso no importa ahora, — respondió rápido y con seriedad — no entres en pánico o alguien podría notarlo, ¿de acuerdo? Solo continúa hablando conmigo como si estuviésemos platicando.

— De acuerdo — asintió al ver la seriedad de la joven — dime qué sucede.

— He visto a alguien cargando desde nuestro piso a Bakugo.

— ¿A Bakugo? ¿Desde arriba? — se sorprendió — ¿Estás segura?

— Estoy segura. Estaba buscándolo, pero ya viste lo que ocurrió. Debo ir al Privado con Shigaraki y los demás. Mori-chan...

— Si, el Jefe nos informó.

— Bien, han pedido por el nuevo y yo le he mentido a Toga. Probablemente.

— Ugh. Entiendo el motivo.

— Entonces ayúdame — rogó — debo irme ahora, pero tú puedes buscar a Bakugo y asegurarte de que se encuentre bien. Kirishima estaba con él pero DenDen seguramente se lo ha llevado...

— Déjamelo a mi.


El corrupto grupo de alfas aguardaba a ser atendido en el Privado carmesí. Shigaraki llevaba un trago en la mano, casi por ser terminado y comenzaba a impacientarse.

Tras agradecer a Sero salió corriendo en dirección a una de las meseras para que encontrase a otro compañero para entrar al Privado junto a ella.

— Disculpen la tardanza — dijo al entrar anunciándose — es un placer servirles esta noche. Él es mi compañero, Tako-chan. ¿No es adorable?

No había nadie disponible entre tantos alfas esa noche, y la omega no tuvo otra opción que solicitar a Amajiki apenas lo vio salir del soapland cuando éste acabó de ver a sus parejas.

"Lo siento, Tamaki..." decía su expresión y éste movió la cabeza negativamente, en señal de que estaría bien.

— Qué lindo se ve — rió Sako, quien se encontraba sentado junto a Shigaraki y se apartó para hacer un lugar en el medio — tal vez deberías acercarte, Tako-chan...

Amajiki tomó asiento en medio de ambos, tímidamente y con algo de miedo, pero sabía perfectamente qué esperar de esos hombres.

Shigaraki lo vio a los ojos fijamente, con un extraño semblante serio y de decepción.

— La última vez me haz dicho que Mori-chan estaba enfermo... — dijo quitando su atención del joven y mirando ahora a Uraraka — ¿no has estado mintiéndole a la clientela, verdad?

— Por supuesto que no, señor Shigaraki — aseguró de inmediato sin titubear — puede chequear lo que los conejitos le informamos con nuestro Jefe. Sin duda corroborará lo que le hemos dicho.

— Ya veo... — masculló entre dientes aun sin creer ni una palabra de lo que la chica decía — Supongo que tendré que poner mi atención en otro conejito... aunque pedí por el nuevo, pero no lo haz traído contigo.

— El conejito novato se encuentra con el señor Toyomitsu — sentenció, haciendo al contrario chistar violentamente.

— Ese hombre siempre está un paso adelante. Hasta pareciera que ustedes tiene algo que ver con eso.

— De ninguna manera, señor cliente. Pero sí es cierto que el señor Toyomitsu es uno de nuestros regulares.

— De acuerdo... y tú dices que éste conejito podrá satisfacerme, ¿eh? — dijo deslizando su índice desde la garganta de Amajiki hasta la punta de su mentón, provocando que éste se echara para atrás obedientemente — ¿cómo es que te hacías llamar, pequeño? ¿Tako-chan?

— Creo haberlo visto con Toyomitsu en algunas ocasiones... — recordó Sako con una mueca malvada — Ya está algo usado, pero nada que no pueda arreglarse.

— Sí — respondió el alfa bebiendo la última gota de su trago con violencia — siéntate más cerca, conejito...


Comenzó a abrir los ojos, pero todo era borroso. Su cabeza dolía en la parte de atrás y el aroma a melocotón rosa había cesado.

En su lugar ahora había mucho ruido, voces en todo su alrededor y luces muy molestas que le indicaban que se encontraba nuevamente en el Salón principal, aunque no sabía cómo eso había ocurrido.

Intentó incorporarse con algo de dificultad, por lo que sólo permaneció sentado.

Al frotar sus ojos logró enforcar la vista y divisó estar en los sillones pertenecientes a la zona de striptease.

Había mucha gente y un omega dando un show en el medio, claro.

Nadie estaba poniéndole atención, por lo que supo de inmediato que tampoco nadie se habría de quién demonios lo arrastró hasta allí.

Intentó hacer memoria y pronto recordó.

— Ese conejo... — dijo en voz alta apretando los dientes — ¿Acaso me tendió una trampa?

Revisó sus bolsillos tocando toda su ropa con prisa, pero todas sus pertenencias se encontraban donde debían estar. Cuando se percató de que no había sido robado supo que el bicolor no estaba actuando y en verdad había subido a los aposentos de un omega en celo para ayudar.

— Maldita sea... no es posible que otro omega me haya golpeado con tanta fuerza — dijo para sí tomándose el golpe.

— ¡BAKUGO! — gritó una voz familiar que lo hizo voltear de inmediato.

— ¿...Sero?

— Viejo, ¿estás bien!? Cielos, estuviste sangrando... Pocky te vio siendo cargado por otro alfa y-

— Espera. Qué otro alfa.

— Dijo que no logró verle el rostro, estaban muy alejados. Ella intentó seguirlos, pero fue llamada por Shigaraki y compañía...

— Tch. Maldición.

— Ven conmigo — dijo ayudándolo a pararse, pero pronto siendo rechazado — sígueme a un lugar mas tranquilo. Sabes que necesito explicaciones.

El cenizo lo siguió, aun chistando, pero sin decir nada. Sabía que el beta estaba trabajando y debía decirle toda la verdad.

Una vez apartados de la zona atestada de dispuso a explicar lo sucedido.

— ... espera. Entonces me dices que este conejito estaba en celo y lo ayudaste a subir, ¿estás demente? ¿Y cuál de todos era?

Cherry — respondió y el otro lo miró extrañado al no reconocer su nombre.

Cherry... ¿el nuevo? ¿Te refieres a Shoto? — al momento de presentarse Sero aún no conocía el stage name de Todoroki. Al tener confianza con el cenizo su nombre de pila simplemente se le escapó.

— Entonces, ese es su nombre de pila... ya veo. Sí, me refiero al nuevo. El de los ojos diferentes.

— Ya veo, su stage name es Cherry... apuesto que un cliente lo ha nombrado así — asumió — ¿Y dices que su celo llegó de golpe? Eso suena terrible... es una suerte que haya estado contigo.

— Claro que sí, pero alguno de los estúpidos que trabaja aquí no lo sabe y me ha dado tremendo golpe — gruñó aun con resentimiento — no se puede confiar en omegas de burdel...

— Oye — lo regañó — lo más probable es que el alfa que Pocky mencionó sea el que te ha atinado el golpe.

— ¿Entonces qué demonios haces aquí aun? Deberías subir a ver que todo esté bien.

— Y lo haré... — respondió molesto — Vete a casa, Bakugo. Ya hiciste suficiente. Cuando Kirishima acabe con DenDen le diré que te adelantaste.

— No necesitas decírmelo, ya me voy de este maldito lugar... — refunfuñó acomodándose el abrigo y sus movimientos comenzaron a ralentizarse, como si quisiera decir algo antes de irse.

— ... ¿quieres que te haga saber si el nuevo está bien?

— ¡P-UES CLARO! ¡Ya que me he metido en tantos problemas por un desconocido sería lo mínimo!

— Claro... — rió Sero por lo bajo asumiendo el interés -muy obvio- que el cenizo tenía por Todoroki — Me tengo que ir.

El alto beta desapareció entre la muchedumbre y, a pesar de que él aun estaba preocupado por el hermoso conejito al que había intentado socorrer, decidió que era hora de regresar a casa.

Demasiado Kabukicho por una noche.


Al acabar el turno. Lunes por la mañana.

Como siempre, el sol asomándose les indicaba a los conejitos el final de su jornada.

Para ese momento, ya hasta el último alfa estaba dejando las instalaciones. Aquellos que tenían clientes regulares se despedían de éstos casi en la entrada del burdel entre caricias y arrumacos para hacer que volvieran a verlos.

Kaminari había pasado toda la noche de nuevo en el VIP con Kirishima y Asui logró divisarlo de espaldas, acercándose a él para platicar.

— Vaya, ese cliente está perdidamente enamorado de ti.

— No está enamorado, Tsu. Solo le gusta cómo le mamo la polla, es todo.

— Uhm... su rostro aparenta otra cosa, te lo aseguro.

— Como sea, — suspiró para no hablar del asunto y así cambiar de tema — ¿cómo fue tu servicio? ¿Muchos clientes?

— Por un tiempo he tenido este cliente regular... me ha tratado muy bien. No se trata de un danna, pero estoy feliz de todas formas. El hecho de que regrese tan seguido me permitirá irme antes de lo que pensaba.

— Tsu, ¡eso es genial! Me alegro mucho por ti... — sonrió amablemente el rubio, comenzando a ver el salón principal vacío — Oye... ¿y los demás?

— Chicos... — dijo Jirou apareciendo luego de limpiar uno de los privados — No veo a Ocha ni a Tamaki...

— ¿Tú dónde estabas Kyoka?

— Estaba con... con una de mis regulares, — confesó sonrojada ante la pregunta de Asui — me ha rentado toda la jornada.

— Ya veo... los betas deben estar asegurándose que los Privados estén vacíos — recordó la otra omega — Supongo que ya veremos a los demás...

— Vamos a la sala de staff a cambiarnos esta porquería de ropa, entonces — se apresuró el rubio en decir adelantándose hacia el pasillo — quiero tomar un baño. Pronto.

— Hola, chicos... — saludó Midoriya haciendo su aparición por allí — ¿cómo fue el servicio?

— Ah, Deku — dijo devolviendo el saludo Jirou al verlo — fue un buen servicio.

— ¿Y a ti, qué tal? ¿Vino tu danna?

El omega de pecas miró decepcionado hacia el suelo tras la pregunta de Asui y todos se percataron de su tristeza enseguida.

— ¡Apuesto a que mañana vendrá! — Jirou intentó animarlo — Debe haberse quedado atrapado en el trabajo. No te preocupes...

— Tal vez... ¿y los demás?

— Deben estar despidiendo clientes, ¿podemos ir a cambiarnos ya?

Ante la insistencia de Kaminari, todos acabaron por dirigir el paso hacia la sala de staff, cuando fueron interrumpidos por la llegada de dos conejitos faltantes.

Uraraka venía desde el Privado carmesí con Amajiki entre lágrimas, ambos siendo escoltados por Ojiro, quien tenía un tremendo golpe muy visible en uno de sus ojos.

Todos temieron lo peor y corrieron de inmediato a verlos.

— ¡CHICOS! ¿QUÉ SUCEDIÓ? Ojiro, ¿estás bien!? — gritó Midoriya al verlos.

— Ese tipo siempre nos causa problemas — respondió el beta con una mano puesta en el ojo golpeado — cada vez que viene se junta una multitud impresionante de gente aquí y no damos abasto. Somos muy pocos betas para tantos clientes alfas ebrios y descontrolados. Es obvio que lo hace a propósito para aprovecharse de ustedes.

— Atendimos a Shigaraki y demás... — relató Uraraka — Esta vez aparecieron con ese otro tipo, Sako. Fueron muy violentos con Tamaki. Y no querían irse, así que Ojiro tuvo que echarlos y Shigaraki le atinó un golpe justo en el medio del rostro.

— Estoy bien... — insistió el omega — Sólo me dolió que me mordieran tan fuerte...

Los muslos de Amajiki sangraban y estaban llenos de moretones completamente visibles; era el mismo caso para sus hombros y habían rasgado un poco su traje. Toda su ropa estaba cubierta en fluidos y su cabello estaba desordenado, como si hubiesen jalado de él toda la noche.

También podía verse que el cartílago de su oreja izquierda estaba manchado; la sangre seca lucía peor por lo oscuro de su color. Sin duda lucía como si lo hubieran violado, pero los alfas siempre se limitaban a esas sádicas prácticas y juegos de poder, para tener la posibilidad de continuar regresando al local.

— ¡Tamaki, tú no te encuentras bien! — gritó al colmo del enfado Kaminari tomándolo delicadamente por los brazos para examinarlo — ¡El Jefe tiene que ver esto! ¡Son unos animales!

— Se han desquitado con él porque no encontraron a Deku ni a Shoto... — explicó Uraraka y los demás omegas apretaron los dientes — Tal vez sea mejor que Deku continúe atendiendo a Shigaraki junto conmigo... estamos acostumbrados a este tipo de cosas.

— ... pero, Ocha — recordó Jirou — la última ocasión casi es violado en el soapland...

Midoriya siempre que mencionaba ese incidente lo hacía muy por encima. Incluso había intentado explicárselo a Todoroki con sutileza.

Meses atrás, Shigaraki había llamado al conejito al servicio soapland. Aprovechando que se encontraban completamente a solas, quiso propasarse por completo con él. Lo disminuyó tomándolo por las muñecas y removiendo toda su ropa para luego inclinarlo contra el mojado suelo para penetrarlo por la fuerza.

En ese momento fue salvado por Jirou, quien lo buscaba como loca al ver que Toga, Sako y Dabi - quien casi no aparecía con el grupo - se encontraban en un Privado sin la presencia de su líder.

La ausencia del cabeza de grupo alertó a la joven y salió corriendo en busca de alguien que la socorriera, pero al ver a todos los betas lidiando con otros alfas problemáticos encontró como única opción a Bakugo, quien recién acababa de entrar al burdel junto con Kirishima por detrás.

Bakugo corrió al soapland y por poco mata a Shigaraki a golpes al verlo doblegando a su amigo de la infancia quien luchaba con las pocas fuerzas que tenía ante el feroz alfa para no ser violado.

Los conejitos allí se amaban como si fuesen familia; ninguno quería poner en riesgo a nadie. Ni a Midoriya ni a Todoroki. Pero la situación se descontrolaba cada vez mas y el resto terminaba sufriendo también las consecuencias de decirle que no a ese horrible hombre y su séquito de animales. Debían hacer algo y pronto.

— Esa NO es la solución — insistió Kaminari fuera de sus casillas — ninguno de nosotros debería cargar con esa responsabilidad. Por eso odio a los alfas, no son más que depredadores a la expectativa de que nos dejemos devorar, ¿PERO QUIÉN DEMONIOS SE CREE ESE TIPO!? ¡Solo miren el cuerpo de Tamaki! ¡Chicos, esto no puede seguir!

— Es cierto... — dijo Jirou abrazándose a sí misma con miedo — Esto es demasiado... no quiero que ninguno tenga que aguantar algo así. Siento mucho que te haya pasado eso, Tama...

La joven se arrimó a Amajiki y lo abrazó; acto seguido, todos sus compañeros presentes hicieron lo mismo. El omega atacado lloró un poco mas, pero secó sus lágrimas y pronto llamó la atención a algo que nadie había notado debido a su condición.

— Les agradezco mucho, pero chicos... ¿alguien ha visto a Shoto?

— ¡Cielos, es cierto! — Uraraka se asustó — Y además, Bakugo...

— ¿Qué sucede con Kacchan? — dijo Midoriya confundido.

Todos voltearon a ver a Ojiro y el beta se encongió de hombros, confundido.

— Sé que el nuevo estaba con Toyomitsu, pero él se fue temprano... — respondió muy consciente de haber visto al bicolor entrando al Privado con aquel cliente regular — Aunque había mucha gente. No puedo decirlo con seguridad.

— El Jefe también está demorando en venir... — notó Asui — Siempre se acerca a nosotros al final de cada servicio.

— Sero y yo solemos regresar a casa juntos y no lo he visto... tal vez sucedió algo.

— Así es — dijo una voz desde detrás de ellos asomándose por el pasillo camino a las escaleras — algo sucedió.

— ¡Sero! — exclamó Midoriya al verlo — ¿estás bien!? ¿Qué fue lo que sucedió?

— Síganme.


Abrió los ojos con dificultad y notó que también le costaba muchísimo respirar, como si alguien le estuviese cubriendo la boca, pero no era ese el caso: su cuerpo volaba en fiebre y esa era la razón.

Su celo.

Lo mencionó a sus compañeros sin reparo; su celo era irregular, esporádico y doloroso, pero jamás en su vida había sido como ahora se sentía.

Una vez más oyó voces de dos personas discutiendo, pero eran distintas a las que había oído antes del turno. Una de las voces en esta ocasión, sin duda, era la del Jefe.

Pronto se dejó oír el sonido de una puerta deslizándose con fuerza, como si alguien la cerrara con enfado y luego de ello, unas pisadas con prisa escaleras abajo.

Movió su cabeza a un lado y divisó un cuenco con lo que parecía agua fría dentro y unos trapos. Alguien había estado cuidando de él, ¿pero quién?

Al cabo de media hora ya se había quedado dormido nuevamente, pero fue despertado por una incontable cantidad de pasos apresurados entrando a su habitación. Pronto sintió el peso de alguien encima suyo. Su olor era familiar y al tomar su mano supo que era Kaminari, quien gritaba "Shoto, ¿estás bien?" con desesperación.

Sero había relatado a su compañero beta, a los omegas y a Aizawa mismo lo que Bakugo le contó sobre lo ocurrido esa noche: la repentina aparición de su celo, cómo intentó ayudarlo y cómo fue golpeado por alguien desconocido.

— Shoto... — susurró Midoriya junto al futón — Jefe, su celo es demasiado fuerte...

Tori le ha dado supresores — respondió Aizawa de pie, señalando una jeringa y algo de medicina cerca del cuenco que usó Chisaki para tratar al bicolor — Ahora sabemos que debió hacerlo antes de empezar su turno.

El alfa había insistido con lo que mencionaba antes, pero nadie pensó que algo tan repentino sucedería.

— ¿Él le a atinado ese golpe que lo desmayó a Bakugo? — preguntó Kaminari aun junto al futón.

— Eso dice — respondió sabiendo de todas formas que no era verdad — y le he dicho que estuvo bien. Tori nunca conoció a Bakugo como ustedes. Le pediré disculpas en nombre del local, claro, pero la decisión de Tori fue acertada.

— Es cierto... cualquiera de nosotros se hubiese asustado al ver a un alfa desconocido aquí arriba — reflexionó Jirou mirando a los demás y éstos asintieron.

— ¿Qué hay de la persona que cargaba a Bakugo? — preguntó con grandes sospechas Uraraka y Midoriya se sorprendió.

— ¿Alguien cargó a Kacchan abajo?

— Lucía como un alfa. Yo lo vi.

Aizawa le devolvió una mirada seria a la omega; no sabía bien cómo ocultar lo que Chisaki le había explicado a los gritos hacía tan solo unos momentos, pero debía hacerlo.

Tori dijo que ha sido él.

— ¡Eso es mierda! — gritó la joven de mejillas rosadas — ¡Es imposible que un omega cargue así a un alfa fornido como Bakugo! ¿Acaso no me cree!? ¿O nos oculta algo?

Uraraka parecía haber puesto en jaque a su jefe, cuando, con sus pocas fuerzas, Todoroki se sentó ayudándose del agarre del rubio.

— Chicos, yo... Tori-sama me cuidó toda la noche — explicó con dificultad.

— Shoto, no te esfuerces — dijo Midoriya colocándole una mano en la espalda.

— Bakugo intentaba ayudar porque yo se lo pedí — continuó explicando ahora viendo fíjamente a Uraraka — Estaba oscuro... Tori-sama lo malinterpretó y lo golpeó en la cabeza. No podía dejarlo aquí porque se metería en problemas. Creo haberlo oído arrastrando a Bakugo...

La joven omega sabía en su corazón que todo era una mentira, pero aun no sabía el por qué.

Por algún motivo, también pudo percatarse que Midoriya ocultaba algo hacía tiempo también. En un principio pensó que era todo el asunto del misterioso danna, pero no, definitivamente había algo mas.

Al ver a Todoroki respirando con dificultad sintió pena y decidió dejar todo el asunto de lado... pero ella quería llegar al fondo de todo eso.

— Ya veo... — fingió comprensiva — Entonces, siento mucho haberme enfadado, Jefe. Fue una noche muy larga.

— Está bien... — respondió el alfa — Es natural que todos estén enfadados. Yo también lo estoy. Por el momento, debo priorizar la salud de Tamaki. Su aspecto no es bueno y deseo llevarlo a donde la señora Shuzenji.

— Jefe... — dijo aún con enfado el rubio — Esos tipos... ¿hasta cuándo?

— Lo solucionaré, sin dudas. Pero necesito ayuda y tiene a demasiada gente importante comiendo de la palma de su mano este tipo, Shigaraki Tomura. No deseo acabar con un burdel quemado y omegas torturados hasta la muerte.

La lógica - pero injusta - explicación de Aizawa hizo a todos tragar saliva con angustia.

— Siento no poder hacer más por ustedes... — confesó inhibido y apretando notoriamente los puños hasta hacerse a sí mismo sangrar.

Kaminari corrió hasta él y lo mismo hizo Asui, ambos para tomarlo por las manos y luego apoyándose en cada uno de sus hombros.

— Lo siento, no quise decir que es su culpa, Jefe...

— No creemos que sea culpa suya...

— Ustedes son mi responsabilidad. Hallaré una solución. Lo prometo — aseguró volteando a ver a los dos betas que se encontraban en el pasillo de ese piso — por lo pronto, quiero que instalen cámaras ocultas.

Ojiro y Sero aguardaban mudos allí, pero no pudieron evitar sorprenderse al oír las órdenes de Aizawa.

— Pero, eso es completamente ilegal... — recordó Sero.

— Podrían clausurarnos si alguien se entera, Jefe...

— Soy consciente de eso, pero anoche me he vuelto loco intentando poner atención a cada situación problemática que se presentó y claramente no es suficiente.

— Además es la única forma real de protegernos — dijo Jirou desde la habitación — ese hombre es demasiado insistente.

— Sero, Ojiro. Quiero las cámaras para el siguiente turno.

Ninguno estaba seguro al respecto pero ambos asintieron; no tenían la intención de llevarle la contra a Aizawa y se sentía un poco culpables por no poder, con el resto de los betas, cuidar de todos los conejitos.

— Entendido, Jefe.

— Debo atender otro asunto urgente... Shoto, ¿estás mejor? — preguntó sabiendo que Chisaki antes le había dado medicina.

— Estoy mejor, pero creo que aun no baja mi fiebre... aunque mi cuerpo está mas fuerte ahora que descansé.

— De acuerdo. Tú también luego deberías ver a la señora Shuzenji.

— Yo lo llevaré — aseguró Midoriya y el alfa asintió conforme viendo que el bicolor sería cuidado por todos los presentes.

— Muy bien, me encargaré de Tamaki ahora — anunció volteando — Sero, Ojiro, si no les importa acompáñenlo ahora hasta el ala médica. Enseguida bajo.

Los betas obedecieron sus órdenes; Ojiro cargó en brazos a Amajiki y Sero le quitó los zapatos para que no estuviera tan incómodo.

— Bajaré a verte luego, Tama... — aseguró la omega con algo de culpa por llevarlo junto con Shigaraki.

Ninguno de los conejitos había llegado siquiera a la sala de staff a cambiarse. Casi parecía como si aquella larga noche aun no hubiese acabado.

Aizawa desapareció de un momento al otro; Uraraka le había puesto atención y logró divisar cómo el alfa subía escaleras arriba camino a la habitación de Tori-sama.

Eso confirmaba todas sus dudas: el Jefe algo intentaba ocultar.

Se dispuso a escabullirse por detrás, por supuesto, pero pronto su compañero de cuarto la tomó por la muñeca y movió la cabeza hacia los lados, muy sutilmente.

Ella simplemente no reaccionó al respecto, pero le exigiría una explicación mas tarde.

— Todos deberíamos ir a cambiarnos — dijo Asui ya exhausta luego de que se empezara a despejar la habitación — no deberíamos estar con esta ropa aquí.

— Y con tacones... — se quejó Jirou, adolorida.

— Chicos, yo me encargo — aseguró Kaminari ya juntando la medicina y el cuenco con agua que había dejado Chisaki junto a Todoroki — no se preocupen. Vayan a descansar. Kyoka, no es necesario que hagas el almuerzo hoy...

— No, está bien. Quiero hacerlo. Sólo necesito descansar un par de horas.

— Lamento haber causado tanta preocupación... — balbuceó por lo bajo el bicolor antes que todos salieran de allí — Yo... estaba solo y había mucha gente. Supongo que entré en pánico.

— Tu no hiciste nada malo, Shoto.

— Preocupé a todos...

— Oye — dijo poniéndose de cuclillas una vez mas — en unas horas prepararé algo rico para que almorcemos todos juntos. No estés desanimado. Tener tu celo es natural...

— Aunque así... — se oyó decir desde lejos a Uraraka mientras se quitaba algo de ropa y las orejitas de su cabello — ¿Alguna vez vino tu celo así de golpe?

— Es la primera vez...

— Suena como si algo hubiese activado tu celo, Shoto... — dedujo Asui extendiéndole un vaso de agua al regresar de la cocina — ¿el señor Toyomitsu, acaso...?

— El señor Toyomitsu se comportó conmigo — respondió cortante — y Bakugo sólo me ayudó. Es todo.

Los omegas se vieron confundidos entre ellos y acabaron por comprender que probablemente Todoroki había tenido el típico shock correspondiente al primer servicio de un omega virgen e inexperto en un burdel, por lo que no insistieron en el asunto, dejando todo en manos de su compañero de cuarto, quien probablemente le sacaría mas información al respecto.

— De acuerdo, Shoto. Descansa.

— Si... gracias chicos.

— Que descansen — comenzó a saludar el rubio, de pie junto a la puerta, aguardando que todos dejaran el lugar para luego cerrar a sus espaldas y ver fijamente al otro omega — De acuerdo, ahora estamos solos... dime qué pasó en realidad.

— Denki, yo...

Borbotones enormes de lágrimas comenzaron a salir de sus hermosos ojos, haciendo asustar a Kaminari, quien corrió a su lado a pesar de aun estar completamente vestido con esas incómodas vestiduras.

— ¿Qué pasó? — intentó susurrar, pero estaba muy preocupado — ¿se propasó alguien contigo? ¿Te lastimaron?

— Denki... — sollozó — esto es horrible... ¿cómo puedes hacer esas cosas con una sonrisa...? Odio esto... fui patético...

— Oh, Shoto...

Kaminari suspiró esta vez de alivio; el conejito nuevo estaba en shock, tal como pensaron, pero no había sido atacado - o por lo menos eso era lo que creía- y no cargaba marcas en su piel.

Abrazó al triste omega y acarició su cabello y espalda, intentando calmarlo. Todoroki tiraba de su ropa como un niño siendo consolado por un hermano mayor.

— Oye, oye... — dijo tomándolo por las mejillas — No puede haber sido tan malo, Toyomitsu es apuesto y suele ser amable. ¿Qué te aflige en verdad, Shoto?

— Yo... la verdad es que yo... no recuerdo nada de lo que sucedió anoche luego de que me desmayé.

— Ya veo... ¿te duelen tus partes? — preguntó al comprender la preocupación del joven; él temía haber sido abusado estando inconsciente — Tori-sama cuidó de ti, pero ¿quieres que te revise de todas formas?

— ... si, por favor.

— De acuerdo. Me quitaré este ridículo traje y veré que todo esté en orden, ¿bien?

— Bien...

— Estarás bien, Shoto... estarás bien.


La noche anterior había salido del burdel con un amargo gusto en la boca y una extraña sensación que no le había permitido conciliar el sueño cuando llegó a su apartamento.

Su cabeza aun dolía cuando logró sentarse en la cama. Se llevó una mano hacia el lugar y luego recordó que su nariz había reaccionado como nunca antes lo había hecho ante el fuerte e inusual aroma de aquel omega.

Aun tenía sangra pegada en su rostro, ya seca y oscura. Decidió tomar un baño y asearse; el hedor a club nocturno lo sacaba de sus casillas.

— Eso me pasa por meterme con omegas de burdel... — se regañó a sí mismo viéndose al espejo y entrando luego a la ducha.

Intentó no pensar en ello, pero la imagen del sonrojado rostro del conejito le tenía intranquilo.

¿Acaso estaba preocupado? No. No podía ser eso. ¿Por qué él estaría preocupado por un completo extraño?

— Tal vez sea porque es amigo de Deku... — se mintió a sí mismo saliendo del agua y tomando una toalla.

Pero allí estaba otra vez esa imagen en su mente: el bicolor rogando, completamente en celo, que lo desnudara.

— Tch — se quejó pasando su mano por el empañado espejo y viendo fijamente su reflejo — ¡Espabila, Katsuki! Es imposible... son tonterías.

Era inusual para él - y casi para cualquiera - hablar tanto consigo mismo intentando meterse un razonamiento en la cabeza... lo pensaba, lo pensaba sin dudas, la idea estaba en su mente, pero no se atrevería a admitirlo. No, no con alguien que acababa de conocer. No por instintos. No por una estúpida leyenda.

— Esto es ridículo.

Regresó a la habitación. Dejó caer la toalla que llevaba en su cintura y se concentró en secar por completo su cenizo cabello. Volteó al armario y sacó de allí una playera negra; arriba de ello se colocó un sweater del mismo color y unos cómodos leggings color gris.

Era un alfa muy auto-suficiente y organizado en su vida cotidiana, por lo que tomó ambas toallas y las colgó en su balcón para dejarlas secas. Luego, por supuesto, tendió su cama y roció algo de perfume por el ambiente.

Todo - o cualquier cosa - para no pensar lo que en realidad no podía parar de pensar. Pero cuando acabó, ese asunto seguía en su mente.

Dio un enorme y hondo suspiro, dejándose caer de espaldas en la impecable y enorme cama.

Cogió su móvil dispuesto a investigar acerca de "eso" y pronto divisó una considerable cantidad de mensajes en su buzón.

— ¿Deku...? — dijo abriendo lo recibido y divisando el texto.

Gracias por cuidar de
Shoto anoche, Kacchan... (
︵╰,)

— Maldito nerd... era tu responsabilidad, ¿verdad? — refunfuñó, pero respondió algo completamente diferente:

No importa.
Son muy molestos los omegas
('') Sal de ahí de una buena vez, Deku

— ¿Qué mas...? Ah... Kirishima.

VIEJO LO SIENTO, TARDÉ DEMASIADO AYER
Sero me dijo que ayudaste al conejito nuevo¡ERES GENIAL! Hoy es tu día libre, ¡descansa! Te veo mañana

— Ese estúpido... siempre se deja enredar por ese rubio imbécil — al terminar esa frase pensó de inmediato en lo feliz que su amigo se veía siempre que pasaba tiempo con Kaminari.

Ya solo el hecho de saber que irían al burdel a ver a ese omega ponía al pelirrojo de buen humor, incluso después de una dura jornada laboral su actitud cambiaba y los ojos le brillaban al decir "DenDen" en cualquier momento de las conversaciones que tuvieran.

Siempre le había resultado burdo y estúpido, mas aun porque Kaminari no parecía corresponder a los sentimientos de su mejor amigo, pero ahora...

— Imposible. Es imposible amar a alguien a quien no se conoce.

Por mas que lo dijera en voz alta, parecía que a su razón aquellas palabras no le llegaban ni le llegarían pronto.

Se enfadó consigo mismo. Por unos momentos sintió que comenzaba a odiarse.

Tomó una vez mas el móvil, dejó los textos de sus amigos a un lado y comenzó a investigar: "parejas destinadas".

— Esto... no puede estar sucediéndome esto.

"La condición de la Pareja Destinada está estrechamente relacionada a la leyenda del "Hilo Rojo". Se trata de un hilo invisible, el cual simboliza el vínculo entre los individuos. Éste une a las personas sin importar la distancia; puede torcerse y doblarse pero jamás se romperse.

Quienes afirman haber encontrado a su "pareja destinada" dicen haberse percatado de que ésta lo era sólo con verla. Algunos dicen, también, haber sentido mucha atracción física por medio del olor o incluso cuentan que - en el caso de los omega - que su celo ha llegado repentinamente. El alfa destinado puede incluso provocar en el omega que su Celo se adelante cuando se encuentran, pues la atracción es demasiado fuerte.

En cuanto a los testimonios de los alfa, en su mayoría afirman haber sentido un dolor punzante en la nariz al percibir el aroma del supuesto omega destinado y muchos relatan haber tenido fuertes e incontrolables hemorragias tras recibir el dolor punzante."

— Esto... no es posible... — pronunció y luego acabó pensando "es exactamente lo que ha sucedido" sin de hecho decirlo, pues en verdad se encontraba perplejo.

Sacudió su cabeza hacia los lados. Fue entonces que se percató que sudaban sus palmas y él ya no conseguía guardar la calma.

Pasó de estar recostado completamente a sentarse muy concentrado en su "investigación"; los testimonios de la red lo tenían completamente descolocado y ahora, sin poder olvidar ese hechizante aroma a melocotones rosas y ese dulce rostro, necesitaba confirmar todas sus dudas.

"¿Estoy obligado a amar a mi destinado?"

"Si crees que has encontrado a tu pareja destinada y estás en desacuerdo con la teoría o los testimonios, definitivamente no estás obligado/a a enamorarte o emparejarte con ésta. La teoría de las parejas destinadas simplemente señala una perfecta compatibilidad entre alfas y omegas, pero de ninguna manera los teóricos de esta postura desean obligar a la gente a ser infelices con alguien que no sienten que deban entablar una relación amorosa. Sin embargo, aquellos que han dedicado su vida a probar la veracidad de la misma aseguran que existe la posibilidad de llegar a sentir dolor emocional, físico o padecimientos psicológicos, incluso."

Por supuesto que tenía esa duda. Y los resultados, a pesar de ser lo que él deseaba leer, no lo tranquilizaron ni un poco.

No estaba obligado a amar a una persona que apenas conocía, pero, sin duda alguna, no podía quitárselo de la cabeza. Ni a él, ni a su rostro, ni al cosquilleo en su nariz... ni a esas ganas que intentaba ocultar de poseerlo.

— ... después de todo, cedí a mis instintos... e intenté atacarlo. Cielos, ¡ahora recuerdo! ¡Intenté atacarlo! Por eso me golpearon... maldición.

Se odiaba. Más que nunca.

Estaba al borde de reconocer... ¿sentimientos? Pronto regresó a ver la pantalla de su móvil y le escribió a Kirishima con un plan en mente.

Oye imbécil, ¿no irás hoy a ver a tu amorcito, verdad? Debes descansar. Además te vas a a quedar sin dinero. Cómo piensas pagar por tu comida después.

De inmediato recibió la respuesta:

No, no (T_T) tienes razón. Hoy descansaré.

— Perfecto...

Volvió a recostarse con violencia y se echó una de las enormes almohadas que adornaban su cama en el rostro, intentando no pensar demasiado en lo que ya había decidido.

— No puedo creer que voy a hacer esto... maldita sea.


Su primer servicio había sido caótico, sin duda alguna. Luego de contarle a Kaminari cómo se había sentido dándole Bunny fur a Toyomitsu lloró todo lo que sentía que debía llorar y el rubio se quedó de pijamas intentando consolarlo.

Al cabo de media hora logró calmarse y finalmente concilió el sueño, ahora sin los efectos de su celo que parecían haber cesado por completo.

Kaminari estaba completamente agotado y se recostó muy cerca suyo, no sin antes tomar ventaja de que ya estaba tranquilo y asestarle un pinchazo con un supresor en una nalga, solo por si acaso. Aun así no dejó de sostener su mano en ningún momento.

— Cielos, Shoto... — susurró viéndolo dormir — Nos diste un buen susto a todos...

Para el medio día todos ellos ya habían dejado de lado ese larguísimo servicio y ya se encontraban, como siempre, en la sala común compartiendo un agradable momento juntos.

Jirou había cocinado Oyakodon, sopa de miso y algo de ensalada de estación; todo se veía muy colorido al momento de servir.

— Oooh... — esbozó sin poder evitar sorprenderse — Se ve genial, Kyoka...

— Gracias — respondió al bicolor muy orgullosa — ¿quieres traer algo para beber del refri?

— Sí.

Cuando Todoroki se alejó, pronto se le acercó Uraraka susurrando, con Kaminari sentado entre medio de ambas oyendo todo.

— Luce... ¿bien?

— Eso parece — dijo viendo al rubio, quien se encogió de hombros — ¿qué dices, Den? ¿Está bien Shoto?

— Está lo mejor que se puede estar luego de que un desconocido te meta la polla entre los muslos, ¿cómo demonios creen que está?

— ¿Esta jarra está bien?

— ¡S-si! Gracias Shoto.

— ¿Necesitas algo mas, Kyoka?

— No, no, siéntate, te serviré ahora.

Pronto llegó Midoriya acompañando a Amajiki, quien acababa de regresar de la enfermería. No era muy notorio debido a su ropa, pero debajo de esa muda llevaba vendajes y banditas por todas partes.

Un silencio incómodo hizo a todos tragar saliva, culpables, como si ellos hubiesen hecho algo para causar aquella situación.

Todoroki era distraído, ingenuo, pero supo notar esto y se levantó de golpe, haciendo su silla para atrás, observando fijamente al omega y pronto reverenció.

— Debí haber sido yo — masculló — lo siento tanto, Tamaki...

— Shoto...

— Lo siento. Lo siento mucho... lo siento.

— Esto no ha sido tu culpa — dijo mirando a todos a su alrededor — y tampoco culpa de ninguno de ustedes.

— No debí haberte llevado allí... debí haber afrontado la situación yo sola.

— ¿Para qué? Sabes bien que Shigaraki no está interesado en las mujeres. Insisto, no es culpa de nadie, esto... ellos son los únicos responsables.

— ... Tamaki, ¿por qué no te sientas junto a Shoto? Te serviré algo de comer.

— Gracias, Kyoka... no hagamos un espamento de esto, chicos. A todos les ha tocado un cliente rudo...

— Nos habíamos esforzado tanto en que sólo atendieras a Togata y a Hado... — se lamentó Asui dejándole espacio — Siento que hayas pasado eso, Tamaki.

— Está bien... — dijo pasando junto al bicolor que no paraba de disculparse — Shoto, s-siéntate... Tú hubieses hecho lo mismo por mi, ¿verdad?

— ¡Claro que si! ¡Por cualquiera de ustedes, yo...!

— Ya estuvo, entonces... a-almorcemos juntos. Kyoka se esforzó, ¿no lo crees?

— Tamaki...

Todoroki estaba sorprendido por la templanza de Amajiki ante la situación vivida; no cabía duda de que los conejitos con experiencia eran mentalmente mas fuertes ante las adversidades que debían enfrentar en cada turno. Eso lo hizo sentir un poco avergonzado; en comparación... se sintió débil.

— Debería agradecerle a Tori-sama...

— Suerte con eso — respondió Kaminari de mala gana engullendo arroz — jamás te dejará entrar a su habitación.

— Denki, no seas tan duro... — Midoriya intentó defenderlo — después de todo, sí ayudó a Shoto... No está mal que quiera agradecerle.

— Como sea. Kyoka, esto está delicioso. Te adoro.

— Naturalmente.

— No pongas tu atención en eso ahora — sugirió Asui sirviendo de beber a todos — por ahora deberías comer. El servicio de los lunes no es atareado, pero de todas formas necesitas alimentarte.

— Si... itadakimasu.


El resto de la tarde pasó casi instantáneamente, pero se sentía en casa. Luego de almorzar todos ayudaban con lo quehaceres y, al acabar, se dirigían a sus habitaciones para continuar descansando, platicar o relajarse.

— Tomaré un baño... — anunció a su compañero y éste asintió con una mascarilla en el rostro y hebillas sujetando su cabello mientras leía shojo manga boca abajo en el futon.

Eso dijo, pero primero pasó por la habitación de Amajiki con cautela. Cuando llegó creyó oír a Midoriya y Uraraka discutiendo en la habitación de junto, pero no estaba allí para husmear, asíque simplemente fue a hacer lo que debía.

— T... Tamaki, soy Shoto, ¿puedo pasar?

— Adelante... Shoto, ¿qué sucede?

El omega se encontraba cambiando los vendajes de su oreja herida; estaba arrodillado en el suelo frente a un gran espejo delgado y tenía alcohol para desinfectarse. Todoroki pronto corrió a su lado y tomó en sus manos el algodón que vio cerca con la intención de ayudar.

— Déjame darte una mano con eso...

— Gracias...

— ... oye, Tamaki...

— Dime.

— ¿Siempre han sido así...? Tus orejas, digo.

Las orejas de Amajiki era en punta, casi élficas y lucían naturales; lucían realmente hermosas en su inocente rostro y sus amantes amaban eso de él.

— Alguien me las hizo... pero es un secreto entre nosotros, ¿de acuerdo?

Claro que el bicolor estaba intrigado, pero no iba a insistir. No estaba allí por ese motivo. Acabó de vendar aquella herida y se arrodilló formalmente ante el senpai.

— Me siento muy mal por todo esto... ¿debí hacer algo distinto?

— ... ya veo. Es natural sentirse de esa forma. Mira, Shoto... desde mi propia experiencia aquí y la de todos los que pasamos un tiempo aquí en el burdel, te sugiero que encuentres un danna adinerado que siempre quiera rentarte y jamás le de la posibilidad a Shigaraki Tomura de que él lo haga.

— No quiero que a los demás-

— Shoto, escúchame. Ya nos has visto trabajando a algunos de nosotros. La mayoría sabemos lidiar con esto. Te le dije antes... no te preocupes por mi.

— ... no falta mucho para que tu danna venga a recogerte, ¿verdad... Tamaki?

— ... n-no. No mucho.

— Entonces la próxima ocasión atenderé yo a ese bastardo.

— Shoto...

— Es lo mismo. Si te vas solo será cuestión de tiempo para que llegue a mi, incluso si uno por uno ustedes se van y quedo solo yo, será inevitable... siempre todo depende de otro alfa por encima nuestro, después de todo.

— ... intentaré darte los mejores consejos.

— ... gracias por aceptar mi punto de vista.

— No quisiera ser otro más de los tipos que te dicen qué hacer... tu me agradas.

De alguna manera, ese comentario lo hizo sonreír levemente. Amajiki era muy amable... le recordaba un poco a su hermana.

— Te dejaré descansar. Gracias por todo.

— Tu también descansa, Shoto.

— Lo haré.

Al salir aun se podían oír las voces de los otros dos omegas discutiendo; como susurraban no logró entender sobre qué hablaban, por lo que siguió su camino.

Pronto se duchó y al terminar metió todo su cuerpo en el ofuro para relajarse. Extendió una mano, luego la otra y se miró fijamente para luego examinar todo el resto de su cuerpo.

Kaminari ya lo había hecho y, al parecer, nadie lo había atacado. Además cuando despertó aun llevaba su protector. Todos le habían asegurado que Bakugo Katsuki jamás intentaría atacarlo, pero él estaba seguro de haber forcejeado y no solo eso...

— También... ¿oí mas voces? Parecían como... dos personas discutiendo.

Allí fue cuando pensó que no solo no recordaba después de haberse desmayado, sino que también le faltaban trozos de noche en la memoria.

— Espabila, Shoto... — se golpeó a sí mismo en las mejillas — Recuerda... ¿por qué no recuerdas...?

Luces. Calor. Fiebre. La voz de Bakugo... no la recordaba ahora, pero sabía que le había gritado al cenizo.

— ¿Le pedí... que me quitara la ropa? NO. No... no, eso es imposible.

Se esforzaba, pero si los recuerdos iban a venir así de confusos -y embarazosos- a su mente, ya no quería ni pensar.

Hundió todo su cuerpo en el agua completamente sonrojado.

"Necesito dormir" fue lo que pensó antes de salir y disponerse exactamente a ello.


Lunes por la noche

Otra infame y lujuriosa jornada había comenzado una vez mas en "The bunny hole".

Con las nuevas - e ilegales, pero ocultas - precauciones que Aizawa había implementado, los conejitos ahora estaban un poco mas tranquilos, pero los betas estaban mas que atentos.

De todas maneras era lunes. No tendrían demasiada clientela. De hecho, era uno de los mejores días de la semana para trabajar.

Los clientes que escogían venir eran viejos ebrios pero amables y solo querían un Bunny fur o ir un poco al Pink salon, pero nada violento o extraño.

Por otro lado, Kaminari lucía realmente con las manos llenas en la barra de tragos. Estaba atestada.

Jirou se encontraba libre y se acercó para ayudar; Asui le siguió los pasos también.

Uraraka y Amajiki estaban con un grupo de oficinistas en uno de los Privados, pero con las cortinas abiertas, por lo que solo eran acariciados y platicaban con un montón de alfas a los gritos.

Aunque todo estaba en calma, el Jefe aún estaba en la postura de no dejar a Midoriya bajar al servicio. Shigaraki no intentaba propasarse demasiado con los demás, pero sí lo había hecho con él y Aizawa no estaba dispuesto a ser un dueño de burdel que tuviera que quedarse con los brazos cruzados si uno de los suyos era violado y ultrajado.

Viendo alrededor, comenzó a sentirse un poco solo, cuando una conejita mesera se le acercó con una bandeja en la mano.

— Qué bonito traje llevas hoy — elogió la rubia — ¿Cherry es tu stage name, verdad? Apareces en el Menú así ahora. Te queda perfecto.

— Gracias... — se ruborizó al notar que su nuevo traje azul en verdad era bonito.

— Han pedido por ti en la sala ImeTere, paraTerekura ¿sabes dónde es, verdad?

Todoroki asintió y Pixie bob le sonrió despidiéndole mientras se alejaba, incrédulo.

Estaba nervioso y le parecía extraño al mismo tiempo. ¿Quién pediría por un servicio de Terekura sin conocerlo? No había tenido los clientes suficientes como para ser conocido en el burdel y tampoco tenía fama de experto en lo ofrecido en el Menú.

"Es más... estoy seguro de que no le gusto a nadie" se dijo a sí mismo pensando en sus expresiones usuales y miradas fulminantes.

Por momentos se le vino a la mente cómo Bakugo lo había ayudado y él lo había tratado mal en un principio. Aún no lo recordaba con claridad, pero se sonrojaba al sentir esas imágenes moviéndose en su mente. Eso lo hizo tragar saliva y arrepentirse de la nada.

— ¿P-por qué estoy pensando en eso ahora? — pronunció en voz alta sacudiendo su cabeza a los lados — Concéntrate, Shoto.

Como buenos senpai, sus compañeros conejitos le habían explicado como hablar y comportarse en cada Nivel, pero su timidez solía superarlo y estaba seguro de que esto sería una de esas situaciones en donde no podría evitar que las rodillas le temblaran.

"Aunque nadie me tocará..." pensó para consolarse. Sí, la vergüenza estaría al máximo, pero al menos ningún alfa desagradable iba a manosearlo ese turno. Además había visto muchos videos sobre aquello, tal como le había indicado Kaminari cuando le dieron su móvil nuevo.

Caminó por el pasillo que lo conduciría al servicio de Terekura; antes Midoriya se lo había mostrado, pero era la primera vez que entraba allí solo.

Una bonita mujer de cabello color café y bastante corto, con hermosos ojos afilados estaba parada en la puerta. También llevaba un traje de conejito, pero era igual al de las conejitas meseras. Cuando sus ojos se encontraron, Todoroki hizo una reverencia y ella le sonrió amablemente.

— Tú debes ser Cherry, ¿verdad? — preguntó con ese lindo tono y el bicolor asintió — Yo soy Mandalay. ¡Al fin nos conocemos! Había oído a las conejitas meseras hablando de un bellísimo novato que había ingresado hace poco.

— Un gusto... — respondió educada y tímidamente — Vengo porque me han llamado al servicio Terekura...

— ¡Ah, estás de suerte entonces! La sala está vacía, — dijo mirando el Ipad que cargaba en su mano, deslizando su dedo por un listado — al parecer hoy no desbordará tanto como ayer el burdel.

— Oh...

— Pasa, cerraré la puerta, no te preocupes — Mandalay pausó unos segundos y luego se percató — ¡oooh...! ¿es tu primera vez en esta sala?

El bicolor se encogió de hombros un poco y volvió a asentir con notoria timidez. Ella sólo le sonrió y le dio una palmadita tranquilizadora en la cabeza, entre medio de las orejas de conejito.

— Despreocúpate, Cherry-chan — susurró — en esta sala nadie te escuchará ni podrá verte, solo el cliente. En tu caso, de hecho, solo te escuchará.

— Gracias, Mandalay...

— Me avisas si necesitas algo. Todas las utilidades se encuentran en tu apartado — dijo mirando una vez mas su dispositivo — tu cliente está en el número 8.

La conejita abrió el paso y el bicolor entró. Al ingresar recordó de forma inmediata que allí también tenía lugar, en el mismo sitio, el servicio de Imekura.

Era una enorme sala, dividida en el medio por una simple fusuma para separar ambos servicios.

A un lado divisó varios "puestos", como apartados muy pequeños que lucían similares a cabinas telefónicas y efectivamente, adentro tenían uno no muy sofisticado y hasta viejo.

Al otro lado, podía verse un pasillo mejor iluminado; la disposición era similar: puestos pequeños e individuales, separados por unas finas paredes blancas uno del otro, pero, a diferencia del lado destinado al terekura, estos puestos tenían una ventana para que el omega fuese visto haciendo su performance sin que el cliente pueda ser visto al otro lado, en donde éste último se sentaría en una cómoda sala privada a beber y... a otras cosas mas mientras veía al omega.

En aquel servicio, el conejito podía oír la voz de su cliente también por unos diminutos parlantes.

Todoroki se sintió afortunado por no tener que realizar Imekura. No podía imaginarse a sí mismo abriendo las piernas ante un espejo o llevando ridículos disfraces para complacer a alguien que claramente estaría masturbándose al otro lado.

Dio un enorme suspiro y caminó a su derecha, yendo hacia donde debía. Una vez frente al número 8 se arrodilló en el suelo con gracia; sus piernas temblaban, pero sin duda cualquiera que estuviera al otro lado estaría poniendo su atención en su voz y no es su postura.

"Soy un idiota..." pensó y levantó el teléfono.

— L-lamento si lo hice esperar... — dijo en su voz más tímida; no era nada forzada, después de todo en verdad estaba nervioso.

— ... ¿Cherry, verdad? Ese nombre... ¿quién te lo dio?

La pregunta hizo al bicolor girar la cabeza como un perro. ¿En eso consistía este servicio?

— ¿Sigues allí?

— ¡L-Lo siento! Si... bueno... es normal que un cliente importante le de su stage name a los conejitos nuevos...

— Cliente importante, ¿eh? Es decir... ¿importante para ti?

Todoroki comenzaba a pensar que su misterioso cliente intentaba hacerlo entrar en una especie de juego de celos, pero, ¿era eso posible?

— S-señor cliente... ¿cómo debería llamarlo?

— ... oooh... jugaremos a evadir preguntas. De acuerdo. Puedes llamarme como quieras.

El bicolor había olvidado que los clientes deseaban anonimato y este hombre no daría el brazo a torcer. Su voz era rasposa, masculina, algo malhumorada y le resultaba algo familiar. Por algún motivo comenzaba a hacerlo sonrojarse, por mas que no pudieran verse.

— P-puedo preguntar... si me permite, ¿por qué ha pedido por mi para este servicio?

— ¿No te agrada platicar conmigo, conejito...? — amenazó sensualmente y tras oír un pequeño y sutil suspiro al otro lado el alfa supo que tenía al omega ruborizado al otro lado de la línea — Ooh... ¿estás sonrojado? ¿Te agrada que te avergüence?

— Y-yo...

— Pedí por ti porque... al ver tu foto en el Menú creí poder imaginar tu rostro en celo perfectamente. Casi como si en verdad lo hubiera visto alguna vez. ¿Has tenido tu celo estos días, Cherry?

Ese hombre sabía de alguna forma que conseguía estremecerlo, pero ¿cómo?

— Dime... — dijo la voz al otro lado del teléfono — cuando hablas por aquí, ¿abres las piernas pensando en un desconocido como si estuviera penetrándote?

Apenas el cliente acabó de decir esa frase se le vino toda la sangre al rostro; estaba completamente frustrado por el pornográfico relato al cual lo estaba sometiendo con un claro sadismo en su tono y no sabía cómo manejarlo.

"Denki tenía razón... esto es demasiado para mi" pensó para sí mismo, pero ya era tarde. Ahora ya se encontraba allí, sosteniendo el teléfono, con la respiración agitada y pesada con este "desconocido" al otro lado de la línea.

— ¿... qué pasa, conejito Cherry? ¿Te comieron la lengua los ratones...? — insistió la voz y una vez mas logró estremecerlo.

— Siento que conozco su voz... — intentó decir en un tono dulce — ¿ha venido a verme antes, Señor cliente?

Definitivamente era horrible en eso, pero estaba dando todo de sí, con la esperanza de seducir genuinamente a ese hombre y averiguar si identidad.

— ... tal vez, ¿eso te preocupa?

— N-no... sólo... — se detuvo un momento a pensar su próxima línea — ... sólo me preguntaba por qué no me ha ordenado en el salón. A-apuesto a que estaríamos más cómodos platicando en persona...

"Mierda, en verdad apesto en esto, mi voz suena tan estúpida"

— ... tócate.

— S-señor clien-

— Hazlo... sé que podrías simplemente fingir, pero yo no lo haré. Así que me gustaría que lo hicieras junto al teléfono conmigo... Sé que tu cuerpo está caliente, puedo sentir su respiración al otro lado de la línea.

— E-es mi primera vez... en esto... no sé si seré bueno — confesó con franqueza, pero en verdad comenzaba a sentir atracción por esa sensual voz.

— Yo te guiaré...

Todo estaba sucediendo demasiado rápido y Todoroki sentía que no tenía tiempo para pensar con claridad. La cabeza le daba vueltas, tal como la noche anterior... ¿por qué?

Su entrepierna comenzó a calentarse, causándole una erección y, por algún motivo ahora la parte trasera de su traje se sentía húmeda.

Su pequeño cubículo tenía el aire viciado y el sin rostro del otro lado lo tenía completamente hechizado.

— De acuerdo... — aceptó gimiendo por lo bajo — Guíeme, por favor...

— ¿Qué llevas puesto...?

— Mi traje de conejito... es azul y lleva un cierre por detrás. Y... medias de liga...

— Baja tu cierre y deja caer tu traje... ¿bien? — ordenó suavemente y el omega obedeció como si su cliente mismo estuviera desnudándolo.

— Ah... — gimió al liberar su entrepierna de esa ropa, excitando al contrario sin intención — Y-... ¿qué hay del resto?

— Déjalo... se ve sexy — cuando el omega oyó eso al otro lado, rió inocentemente un poco.

— Jaja... pero... no puede verme...

— Puedo verte en mi cabeza... ahora... échate al suelo...

— N-no es tan amplio aquí...

— Entonces... apoya tu cuerpo hacia adelante contra esta pared que nos separa... e inclina tu trasero hacia arriba...

Todoroki se sonrojó al máximo con el pedido, pero fue complaciente y lo hizo tal como se lo indicó.

— Apuesto a que realmente estás inclinado con tu entrada a la vista... ¿cómo se siente?

— Y-yo... no sé por qué pero está todo mojado allí...

— Debemos solucionar eso... — respondió jadeando, indicándole al omega que ese alfa había tomado su miembro para comenzar a masturbarse — Lame dos de tus dedos y luego... comienza a hacer círculos en tu ano.

— Tengo miedo...

— Te gustará... vamos...

— Está bien... — asintió colocándose dos dedos en la lengua. Comenzó a mojarlos bien y su boca produjo pornográficos ruidos que hicieron al alfa jadear.

El bicolor acabó con esa tarea y llevó su mano a su parte trasera, obedeciendo a la lujuria del hombre sin rostro que ahora agitaba su pene con su mano libre, deseando que todo eso fuese aun mas real.

— Aah... uhm...

— ¿Te gusta, conejito...?

— Ahn... señor cliente...

— Si estuviera al otro lado contigo... metería mis dedos en ti... — relató mientras el omega hacía caso a cada cosa que le decía — y lo empujaría lentamente para ver tu avergonzado rostro pidiendo por mas...

— Quiero más... — gimió rogando y sus dedos se deslizaron hacia sus adentros — ¡Ah... ah!

— ¿Quieres que te penetre...?

— Si...

— Pídelo.

— Quiero que me penetre...

— Métete otro dedo.

— Ugh... no puedo... ah... en verdad no puedo...

— Cherry...

— ¿...si?

— No te lastimes... mueve los dos dedos que tienes de adentro hacia afuera.

— Ah... — apretó su labio inferior — Oh... ah... ¡ah!

El bicolor dejó caer por un momento el teléfono al sentir que tocaba un punto que desconocía. El brusco sonido de el aparato cayendo al suelo logró asustarlo y lo recogió rápidamente muy apenado.

— ¡L-lo siento, yo...!

— Ah... — gimió casi satisfecho — ¿hallaste ese dulce punto, verdad? Quiero que lo molestes. Mucho. Hazlo.

— Ahn... si...

— Vamos, mueve tus dedos, cariño — dijo agitando su miembro con un ritmo nuevo, imaginando ahora cómo lucía probablemente el omega con el teléfono en la mano — coloca en tu hombro el teléfono... usa tus dos manos... abre tu entrada y mastúrbate... ya casi me vengo...

— ...¡Ah... ah... y-yo... ah...!

— Vamos, acaba lindo conejito... vente para mi...

— ¡Señor cliente, yo... ah... yo...!

— Aprieta tus dedos, aprieta... ah... oh, si... Cherry...

— ¡AH...! Ah... —gimió eyaculando sin siquiera tocarse adelante y creyó oír a su cliente haciéndolo también al mismo tiempo — Ah... ugh...

— ... tu respiración... se oye muy sexy, conejito...

— ... también... usted...

Todoroki se sentó sobre sus propias piernas, arrodillado, debido a lo empapado que estaba su trasero no podía apoyarse en el suelo así.

Comenzó a mirar hacia los lados y encontró al fin una caja rosada con las utilidades correspondientes. Tomó de allí una toalla e intentó limpiarse, aun agitado.

— Qué lindo has sido, Cherry... dime, ¿qué tan mojado estás?

— Yo... — balbuceó aun mas sonrojado que antes, si eso era posible — Intento limpiar todo...

— Si estuviera allí yo mismo lo haría... con mi lengua.

El omega se llevó el teléfono al pecho increíblemente nervioso; su corazón iba tan rápido que lo sentía en el medio de su cabeza y pensó que moriría.

— Y-yo... y-yo... — intentó decir algo cuando regresó la línea a su oído, pero estaba paralizado.

— Oye.

— ¿Sí...?

— Volveré a rentarte... en cada uno de los servicios de este burdel. Nos vemos... Cherry-chan.

El claro sonido de el alfa colgando dejó a Todoroki con las palabra a medio decir. En verdad quería responderle, pero ¿qué?

Sacudió la cabeza hacia los lados y colgó para luego comenzar a vestirse casi apresurado.

Salió de allí mas tranquilo. Miró el reloj en la pared; había pasado casi 1 hora entera allí.

— Increíble... — se dijo a sí mismo y pronto la mujer fuera de la sala lo miró con una sonrisa.

— ¡Buen trabajo! ¿Todo salió bien?

— Eso creo... M-mandalay... — susurró acercándose a ella al salir y señalando el dispositivo de la mujer — ¿tú tienes allí el nombre de los clientes que solicitan los servicios...?

La mujer volteó a verlo con una extraña expresión por unos segundos, pero, temiendo que alguien hubiera incomodado al conejito nuevo preguntó asustada.

— ¿Está todo bien, Cherry? ¿el cliente se propasó?

— N-no, sólo... sólo me pareció familiar su voz.

Ante la respuesta de Todoroki, la omega suspiró con alivio. Extendió lo señalado en su mano e hizo una expresión negativa a lo consultado por el bicolor.

— Lo siento... no tengo nombres aquí, es solo un aplicación que me permite ver cuando alguien solicita el servicio y ya se encuentra al otro lado esperando a que el conejito que ordenó llegue.

— Ya veo...

— ¿Acaso conseguiste un danna, Cherry-chan? — preguntó al observar la enorme curiosidad con la que Todoroki quería saber la identidad desconocida.

— N-no, yo... — al percatarse de que estaba tartamudeando demasiado, decidió que era mejor no explayarse mucho en el asunto — no... no.

— ¡Pues con ese rostro, apuesto a que conseguirás uno en tan solo unos meses!

— G-gracias... regresaré al salón principal.

— Claro, cariño. ¡Suerte!

Saludó a la conejita y apresuró el paso de regreso a donde sus compañeros. Comenzó poco a poco a recapitular lo que acababa de hacer con un completo extraño y su rostro se prendió fuego haciendo que necesitara apoyarse un momento contra la pared del pasillo.

— Pero... ¿qué acaba de pasar?


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Hemos llegado al final del capitulo 5 de "Serendipity". Muchas gracias por leer hasta aquí ( °▽° )

Como siempre, recuerden leer mas abajo las aclaraciones ( ̄︶ ̄) nuevamente, son bastante extensas.

Estaré encantada de leer sus sugerencias (〃^▽^〃)

Perdón, fans de Amajiki Tamaki. Os pido perdón.

Muchas gracias por su paciencia en la espera de esta nueva entrega. Tenía mucho por desarrollar y quería darle a cierta ship mas historia desarrollo. Porque ya saben, esto se pone peor desde ahora.

¿Qué les ha parecido el servicio de Terekura? ¿Y quién creen que es el cliente sin rostro? Leo sus opiniones ( 〃▽〃)

Hasta el próximo capítulo!

Aclaraciones:

Prohibición de cámaras en los burdeles: esto suena loco, pero es 100% real. En este tipo de establecimientos por lo general los clientes esperan que su privacidad esté protegida.

Fusuma: son rectángulos verticales opacos que se deslizan de lado a lado para redefinir espacios dentro de un cuarto (como en la sala de imekura/terekura en este fanfic) o se usan como puertas.

Senpai y kouhai: estos términos provienen del idioma japonés y significan, literalmente "compañero de antes" y "compañero de después" y hacen referencia a la jerarquía en casi todos los ámbitos. No están en plural en este fanfic porque no existen en el idioma español.

Mandalay: se trata de Sōsaki Shino (miembro principal de los Wild Wild Pussy cats en el canon) y ella es la amable conejita que Shoto encuentra en la sala destinada a Terekura /Imekura. Ella, al igual que las conejitas meseras, sólo tiene una deuda muy pequeña y utiliza el trabajo en el burdel como trabajo de medio tiempo.

Sako Atsuhiro: en el canon también conocido como Mr. Compress; he demorado en introducirlo porque en los hechos principales de este fanfic la mayor importancia reside en Dabi y en Shigaraki.

Lo siguiente se encuentra en las Aclaraciones del capítulo 1, pero lo dejaré aquí como recordatorio ya que han sido servicios bastante mencionados en esta ocasión:

Sala ImeTere: es solo una abreviación de los siguientes servicios mencionados.

Terekura: servicio de sexo telefónico (Nivel 1); se trata del servicio que da por primera vez Shoto en este capítulo.

Imekura: servicio en el cual los conejitos se disfrazan (siempre conservando sus orejas puestas) de lo que sea que el cliente pida y realizan un show sexual detrás de un mostrador (Nivel 2).