Cita Doble.
Habían pasado varios años desde que lidiaron Whyman, Kohaku había estado muy ocupada desde entonces, y también había tenido que viajar al espacio una vez más, pero finalmente había podido regresar a Japón a ayudar en la reconstrucción de ciudades, sobre todo para construir mejores casas para los aldeanos, y llevaba más de un año viviendo con tranquilidad, con su mente en paz, sabiendo que cumplieron el objetivo de salvar a la humanidad y ahora solo les quedaba seguir con sus vidas, todavía trabajando, pero más tranquilos.
Kohaku ya tenía un sobrino, varios de sus amigos se habían casado, y ahora la mayor preocupación mundial era la reconstrucción de los países.
Senku seguía viajando mucho de un lado a otro por todo el mundo, ayudando en todas esas cosas científicas complicadas, pero intentaba estar en Japón al menos un par de meses al año, y siempre que llegaba de un nuevo país traía buenas noticias y muchos regalos de esos países, más que nada para mostrar cómo avanzaba la tecnología en los distintos países.
Ese día ella fue en compañía de su hermana, su cuñado (Chrome por fin se puso los pantalones y se casó con Ruri) y su sobrino Ruchiru, para recibir a Senku en el aeropuerto. ¡Esos aviones gigantes eran impresionantes! Aunque no tanto como un cohete.
Muchos otros de sus amigos llegaron a recibir a Senku, ya que había pasado casi medio año desde la última vez que lo vieron. Aunque Taiju y Yuzuriha con su hijo Kinji, y Kohaku junto a Chrome y Ruri, siempre iban a recibirlo, sin importar que solo estuviera pocas semanas lejos.
—¡SENKU! —Taiju se lanzó a abrazar a su mejor amigo apenas lo vio bajar en compañía de Gen y Ukyo.
—¡Tío Senku! —El pequeño hijito de Taiju también corrió a abrazarlo.
—¡Quítate, cabeza hueca! —Senku pateó a Taiju despectivamente, antes de inclinarse a revolver los cabellos de Kinji—. Hola, mini-grandulón. —Le sonrió con simpatía.
—Ow~. ¿Y a mí nadie me saluda? —Gen empezó a hacer pucheros.
—Hola, tío. —Kinji también se abrazó a sus piernas.
—Qué adorable~. Eso amerita que te demos el regalo más increíble de todos. —Juntó sus mangas y luego las separó bruscamente, haciendo llover una explosión de pétalos de flores mientas que en sus manos apareció "mágicamente" un pequeño regalo.
—¡Wow! —El pequeño idéntico a su madre tomó el regalo con ojos brillantes y lo abrió con emoción.
—Vaya, ¿es una esfera de cristal con unos palitos dentro? —Kohaku examinó el obsequio con curiosidad, arrodillándose al lado del niño—. Nunca vi nada así antes.
—Los "palitos" que dices, es una versión miniatura de la Torre Eiffel. —Senku rio entre dientes—. Los franceses la están reconstruyendo, traje una maqueta realista mucho más grande que esa esfera para ti, Chrome. Así podrás ver su estructura y te explicaré su construcción, su altura, los materiales que se usaran y la instalación de sus famosas luces —le dijo al otro científico, que de inmediato alzó un puño al aire, entusiasmado—. También traje perfumes, no es un proceso químico tan complicado crearlos, pero me pagaron bastante bien por ayudar a hacer esas cosas. Ah, y traje telas para Yuzuriha.
Unos aeromozos empezaron a bajar las bolsas que Senku trajo de Francia, seguramente los regalos para ellos, y también sus maletas, claro.
Gen empezó a repartir los regalos, con ayuda de Ukyo, y la atención de Kohaku de inmediato fue a Senku, que sonrió divertido, sacando una pequeña bolsa de un bolsillo de su bata.
Kohaku sonrió. Por alguna razón, Senku siempre cargaba él mismo los regalos que eran para ella, y siempre eran muy diferentes a los regalos de los demás. No es que se quejará, él siempre traía cosas que le encantaban.
Tomó la bolsa y agarró la cajita dentro, abriéndola y viendo con curiosidad un collar de oro con varios adornos diminutos colgando de él.
—Un candado. —Tocó el primer adorno—. Un pastelito extraño. —Tocó el segundo—. Esa torre alfiler.
—Torre Eiffel —la corrigió, divertido.
—Una moneda francesa, supongo. Una flor. Un pan. Y… ¿un corazón? —Frunció el ceño al ver el último adorno—. ¿Por qué me regalas algo con un corazón? ¿Estás enfermo?
—No. —Él volvió a reír—. Llaman a Paris la ciudad del amor, es algo simbólico de ellos.
—Oh. —Se puso el collar alrededor del cuello, pero tuvo problemas para abrocharlo.
—Déjame eso. —Él se colocó detrás de ella y lo abrochó con cuidado, un poco demasiado lento. ¿Era normal que la sensación de sus dedos en su cuello la hicieran sentir tan nerviosa?
—Es muy bonito. —Sujetó los adornos en una mano—. Gracias, Senku. —Volteó a verlo con una sonrisa radiante.
Él solo sonrió y no dijo nada, para luego ir a ayudar a sus compañeros de viaje a repartir el resto de obsequios.
Esa noche harían una fiesta de celebración por el regreso de los tres viajeros, por insistencia de Ryusui, y Minami le pidió rogando que aceptará ir en una cita doble con ella a la fiesta.
—¿Qué? ¿Por qué? Si tú eres novia de Tsukasa. —La miró con indignación, sin poder creer lo que pedía.
—¡Terminamos! —le contó, llorando—. Él no quiere casarse, así que rompí con él, y ahora saldré con uno de los estudiantes de su dojo para darle celos. —Sonrió vengativa, aunque luego volvió a llorar—. P-pero esperó que no se enojé mucho, la verdad me arrepentí de terminar y quiero volver con él… ¡pero quiero que sea él el que me lo pida! —Empezó a crujir los dientes.
—¿Y eso que tiene que ver conmigo? —La miró con cansancio.
—Originalmente le pedí salir al mejor estudiante de Tsukasa, para darle más celos todavía, pero tiene mucho respeto por él y se negó. —Bufó—. Quería que fuera él así que insistí y, como ya sabes, yo tengo muchas influencias, conozco muchos secretos. —Le guiñó un ojo—. En fin, el hermano del mejor estudiante de Tsukasa está enamorado de ti, así que lo convencí de convencer a su hermano de salir conmigo, si es en una cita doble contigo.
—¿Me estás usando para usar a ese pobre hombre honorable? —La miró con desaprobación.
Conocía a los hermanos de los que hablaba, eran buenos chicos, Minami se estaba pasando de la raya.
—¡Por favor! ¡Quiero que Tsukasa haga algo por mí por una vez, en vez de ser yo la que haga todo en nuestra relación! —Pisoteó con fuerza—. Y vamos, nunca sales con nadie, quizás te guste Akihiro, es bastante guapo. Ya estás en edad de empezar a buscar marido, eh. —La codeó insistentemente.
—Agh, está bien. —Rodó los ojos. No necesitaba que le recordara su soltería, las ancianas de la Aldea lo hacían todo el tiempo—. Pero solo esta vez, Minami.
—¡Sí, sí, lo prometo! ¡Gracias! —La abrazó, lloriqueando de alegría.
Todo el mundo se sorprendió cuando las vieron llegar del brazo de los hermanos estudiantes de Tsukasa, el mejor estudiante, Akiro, y su hermano que también era bastante bueno, Akihiro.
Akiro y Kohaku tenían rostros de funeral, mientras que Minami y Akihiro eran los que estaban abrazándose a sus respectivas citas, con grandes sonrisas.
Kohaku, con su excelente vista, vio a Tsukasa mirarlos con gran sorpresa en su rostro, antes de que sus facciones se volvieran ilegibles, formando una máscara perfecta de indiferencia mientras se acercaba a ellos.
Minami lo vio y se notó decepcionada de que no se viera sorprendido.
—Akiro, qué sorpresa. —Cuando Tsukasa se acercó, solo le habló a su mejor estudiante—. No pensé que te interesarán este tipo de actividades.
—La señorita fue la que me invitó. —Miró con desinterés a Minami, que tenía una sonrisa increíblemente tensa, temblorosa en los bordes—. Estamos en una cita doble. Le juro por mi honor, sensei, que sí usted está en contra de esta cita, me iré ahora mismo y no volveré a dirigirle la palabra a la señorita.
Solo entonces Tsukasa miró a Minami, que no dejaba de ver con reproche e indignación a su cita.
—No estoy en contra —murmuró, volviendo a ver a Akiro—. Lo que ustedes hagan con su vida privada es asunto de ustedes. —Finalmente dio media vuelta y se marchó.
Kohaku vio sus puños apretarse mientras se iba y volteó hacia Minami, que parecía querer llorar otra vez.
—Leona, qué sorpresa. —Kohaku brincó en su sitio, sorprendida al escuchar la voz de Senku acercarse desde el costado del enorme salón de fiesta—. No pensé que vendrías con tal compañía. —Miró de reojo a Akihiro.
—Ishigami Senku-sama, qué honor. —Akiro se apartó de Minami e hizo una profunda reverencia, obligando a Akihiro a apartarse de Kohaku y reverenciarlo también—. Nunca nos presentamos formalmente, señor.
—No soy fan de las formalidades. —Rascó su oído con indiferencia—. Puedes llamarme Senku.
—N-no creo que sea apropiado. —Pareció incómodo.
—Senku, ¿te importa? —Minami volvió a tomar del brazo a Akiro—. Estamos en una cita.
—Una cita doble. —Akihiro aprovechó para zafarse de su hermano y abrazar la cintura de Kohaku, que lo miró con desagrado y lo apartó de inmediato.
—Ajá. —Senku alzó una ceja con acidez—. Bueno, nos vemos luego. —Dio media vuelta, guardando las manos en los bolsillos de su chaqueta de vestir.
Kohaku lo miró con anhelo.
Normalmente solo iba a esas fiestas para pasar más tiempo con Senku, pero ahora estaba atrapada en la cita doble de Minami.
Se sentaron en una mesa redonda cerca del bar, y Minami empezó a beber a dos manos. Akiro al menos tenía el detalle de servirle cada copa, aunque no parecía nada contento.
—Te ves muy hermosa —le dijo Akihiro, sentándose más cerca de ella.
—Gracias. —Asintió, más atenta a Tsukasa sentándose en la mesa detrás de ellos, justo a las espaldas de Minami embriagándose.
—No sé si me recuerdes, una vez me enseñaste a cómo derribar a un oponente más grande que yo —continuó hablando.
—Ah, sí. —Eso llamó su atención—. Tenías una mala técnica, pero aprendiste rápido. —Le sonrió amigablemente.
—He mejorado mucho desde entonces. —Le sirvió una copa de vino y le tendió la suya, instándola a un brindis—. He escuchado que tú peleaste contra osos y leones siendo una niña, soy nada a comparación.
—Oh, esos rumores exageran mucho las cosas. —Rio, sintiendo su humor mejorar y su agrado hacia él elevarse—. Me escapé de un oso a los doce, y con el león no estaba sola, y era un león anciano, abandonado por su manada. Fue difícil derrotarlo y su carne era rancia y vieja, pero nos sirvió de alimento a muchos en la aldea. Tenía catorce en ese entonces.
—Eres tan maravillosa, Kohaku-sama~.
—Solo Kohaku está bien. —Bebió su copa de golpe y él le sirvió más.
Hmm, parecía que sí era caballeroso y no un coqueto descarado. Qué alivio. ¿Tal vez quería ser solo su amigo después de todo?
Estuvieron conversando un rato, hasta que él tocó su collar, posando un dedo justo por debajo de la torre Eiffel miniatura, por encima de su escote.
—Es un bonito collar. ¿Fuiste a Francia recientemente? Escuché que ya se está recuperando.
—Oh, no, este es un regalo de Senku. —Sus ojos se iluminaron.
—Ah. —Él pareció amargarse—. Bu-bueno, la flor en tu cabello es más bonita. —Señaló su broche lleno de gemas y flores falsas pero hermosas.
—También es un regalo de Senku, me lo trajo de Holanda. —Sonrió al pensar en cómo él mismo peinó su cabello y se lo colocó para la fiesta que Ryusui hizo en esa ocasión.
—Ah. —Cruzó los brazos, mirando malhumorado a un punto detrás de Kohaku.
Kohaku ladeó la cabeza, confundida, antes de voltear también, sorprendiéndose al voltear y ver a Senku sentado en la mesa detrás de ella, justo como Tsukasa estaba sentado justo detrás de Minami. Qué coincidencia.
—¡Oh, hola, Senku! —Agitó una mano hacia él, que le devolvió el saludo sin decir nada.
—Míralo ahí. —La voz de Minami la hizo voltear de inmediato, viéndola ya con varias botellas a su alrededor, de algún modo sentada en el regazo de Akiro, que se veía incómodo y fastidiado—. Él sí es un hombre. Él sí se sentó cerca de ti. —Sus ojos se aguaron y se abrazó al pecho musculoso de Akiro—. ¡No es justo! ¿Quién más aparte de mí puede decir que tiene un novio más apático e insensible que Senku? Todos creen que tú tienes peor suerte, ¡pero se equivocan! Yo tengo peor suerte. —Su voz empezó a fallarle de lo borracha que estaba—. ¡Ni siquiera la cita que conseguí para darle celos me presta atención! —Empezó a llorar, de forma tan dramática que Kohaku no pudo sentir mucha pena por ella—. Pero no me iré de aquí sin nada, no señor. —Se puso en pie, ya con el rímel manchándole todo el rostro—. ¿Dónde está ese maldito ex novio insensible que tengo?
—Eh… —Kohaku la miró con el rostro en blanco—. Detrás de ti.
—¿Qué?... —Volteó, viendo a Tsukasa sentado justo detrás de ella, mirándola con resignación—. Oh… mierda. —Avergonzada, salió corriendo del salón.
Tsukasa suspiró profundamente, levantándose para seguirla.
—Sensei. —Akiro se puso en pie antes de que pudiera irse—. Ella de verdad lo quiere, señor. Sí va a romperle el corazón, le aconsejo que no la siga. Sí va a recuperarla, por favor ignóreme.
Tsukasa solo lo miró de reojo, con rostro impasible, antes de seguir su camino, yendo tras Minami.
Kohaku suspiró aliviada.
De alguna forma, el alocado plan de Minami acabó dando frutos.
—Bueno, creo que ya debería irme —dijo ella, levantándose de la mesa.
—¿Tan pronto? —Akihiro pareció decepcionado.
—No suelo quedarme mucho en las fiestas, mañana debo despertar temprano. —Acabó su última copa y comenzó a alejarse.
—¿P-puedo acompañarte a tu casa?
—Eh, está bien.
—De hecho. —Senku de pronto se levantó de la mesa y se acercó a ella, poniéndose a su lado—. Yo la acompañaré.
—¿En serio? —Lo miró sorprendida.
—¿Qué? —Akihiro lo miró mal—. Pero yo le pedí primero que…
—Akihiro. —Su hermano mayor colocó una mano en su hombro—. No debes meterte donde no te corresponde. —Sus ojos se clavaron en los suyos con severidad.
El menor se desinfló, asintiendo.
—Adiós, Kohaku-chan.
—¡Adiós! —lo despidió alegremente.
Se marchó de la fiesta junto a Senku, que estaba extrañamente silencioso.
—Oh, Minami me mandó mensaje. —Kohaku leyó en su celular el mensaje de su amiga—. Dice que está bien, que Tsukasa la llevará a su casa. —Sonrió felizmente—. Me alegró mucho por ellos.
—Me sorprende que hayas accedido a participar en su ilógico juego de celos —comentó Senku, con cara de que de verdad no le importaba ni una pizca.
—Ja, en verdad no pensaba hacerlo, pero bueno, creo que ya era hora de tener mi primera cita. —Rio despreocupadamente—. Pensé que sería molesto, pero el chico era muy agradable, creo que Minami exageró al decir que estaba enamorado de mí. —Y eso era todo un alivio.
Senku se quedó en silencio, mirándola con incredulidad.
—¿Tú no te das cuenta de nada, verdad?
—¿Qué? —Frunció el ceño.
—¿No sabes cuándo te están coqueteando descaradamente, o sí?
—¡¿Ah?!
—Leona. —Frotó sus sienes con cansancio—. ¿Cómo reaccionarías si un chico se la pasará sonriéndole a tu hermana, dándole sus atenciones y acercándose más de lo necesario a ella?
—Ja, obviamente lo mataría, es una mujer casada. —Cruzó los brazos con molestia.
—¿Y qué es eso sino coquetear?
—Es… oh. —Abrió mucho los ojos—. ¿Dices que eso es lo que estaba haciendo Akihiro?
—No.
—¿No? —Se confundió.
—No —repitió con firmeza—. Digo que eso es lo que he estado haciendo yo estos últimos años.
Se detuvieron a medio camino de llegar a casa de Kohaku, los dos mirándose fijamente.
Kohaku fue incapaz de hacer nada más que mirarlo con los ojos muy abiertos. ¿Senku acababa de decir que estuvo… coqueteándole? ¡¿Senku?!
—¿Estás enfermo? —preguntó, genuinamente preocupada, acercándose para poner una mano en su frente.
—Eso creía al principio. —Rio divertido, antes de alzar una mano para acomodar el broche en su cabello. Ella se tensó, sintiendo el rostro comenzar a arderle.
¿Por qué sentía que su cerebro se apagaba cada vez que él la tocaba de alguna forma?
—Creo… que también estoy enferma —murmuró por lo bajo, sin encontrar otra explicación a su corazón desbocado y sus piernas de gelatina.
—Sí, me di cuenta. —De repente lo tuvo inclinado sobre ella, riendo cerca de su oído, empeorando los síntomas de esta rara enfermedad—. Resulta que es una enfermedad contagiosa, pero tengo la medicina. —Sus dedos bajaron de su cabello hasta su mejilla enrojecida.
Sus ojos rojos se fijaron en los suyos, antes de bajar a sus labios. Se inclinó un poco más y eso fue suficiente… para que Kohaku se desmayara.
Definitivamente, estaba enferma.
Fin.
Holaaaa :D
Fanfic raro para la Semana SenHaku xD
Tema: coqueteo.
Ojala q les haya gustado!
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
