Hola hermosuras!!
Hoy vengo con esta actualización, pensaba publicar el capítulo completo, pero me salió tan largo que decidí dividirlo en dos y detallar mucho más las escenas, hagan pausas activas para descansar sus ojitos. Lamento la tardanza pero me demoré bastante escribiendo, ya que he tenido muchas cosas que hacer.
Dicen que siete segundos son cruciales para causar una buena primera impresión. Se había informado, leyendo numerosos blogs, páginas de internet y había visto uno que otro video para que pensará que era la mejor mujer para ser madre del mundo. Ya tenía todo un parlamento y había ensayado uno que otro escenario, su apariencia, sus acciones, hasta lo que debía pronunciar, todo influía y si quería obtener el dinero debía caerle muy bien al prospecto, lo que nunca, jamás, en la vida, se le cruzó por su mente es que se trataba de su profesor Gray Fullbuster, el demonio de hielo.
Por tanto, olvidó completamente lo que había leído, la sorpresa la hizo comportarse como una tonta, se quedó casi como una estatua donde se encontraba, no pudo moverse de la impresión, lo único que tuvo movimiento en su cuerpo, fue su torrente sanguíneo que a la velocidad de un jet llegó a su rostro provocándole un gran sonrojo.
No podía ser posible, era prácticamente impensable, imposible, de todos los habitantes de Magnolia y del mundo, era una casualidad bastante bochornosa que justamente se tratará de él, del hombre del cual estaba enamorada. No entendía como eso estaba sucediendo, si se trataba de una horrible pesadilla solo quería despertar y poder tener la capacidad de volver el tiempo, porque en ese momento solo esperaba que se la tragara la tierra.
Quería morir, aunque se alivió, porque claramente no tendría ningún problema en traer al mundo al hijo del Fullbuster con esa tan extraña y específica condición, se declaraba una voluntaria, gritaría en ese momento que no tendría inconveniente, si tenía que "sacrificarse" para quedar embarazada lo haría, tomaría esa gran tarea que conllevaba una gran responsabilidad.
Blanco, como un papel, su rostro se puso así como si se tratará de un fantasma, una aparición, un ser de otro mundo, sabía que era joven la candidata, pero no pensó que se trataba de la estudiante más brillante que había tenido, se regañó así mismo en ese instante, fue demasiado descuidado.
—Esto es una broma, ¿Verdad? -la joven negó con la cabeza, un tanto impresionada no podía pronunciar palabra. Gray no se atrevía a acercarse, igualmente se había quedado congelado. Tomó el puente de su nariz como solía hacerlo cuando se encontraba enojado. No tenía la menor idea de que podía hacer, sí, definitivamente huir era la mejor solución y así lo hizo, le dio la espalda a la joven dispuesto a salir de ese infierno.
—¡Espere! ¿No va a escuchar lo que tiene que decir Juvia? -Y estaba tan nerviosa, pero no podía dejar escapar esa oportunidad, no le era posible dejarlo ir.
—No mencione que esto sucedió. -y al tratar de irse Juvia se levantó de inmediato, no podía permitir que se fuera y mucho menos con una idea errónea, que encontrara otra mujer que fuera la madre de su hijo, no lo aceptaría, eso ya se había vuelto demasiado personal. Se golpeó una de sus piernas con la mesa provocando que todo se viniera al piso, avergonzada trató de levantar todo de inmediato, pero se quejó porque su rodilla aún dolía y ahora su pierna también estaba golpeada.
—¿Acaso no puede hacer nada bien? -elevó su voz, con irritación, estaba enojado porque sentía una decepción, siempre creyó que era un ángel, tan pura y correcta, verla en ese lugar movió negativamente sus sentimientos, jamás pensó que ella se involucrara en esa clase de cosas por dinero. Su mente se llenó de ideas, nunca imaginó que ella fuera una interesada. Todo se derrumbó, la imagen que tenía de ella, no, no quería creerlo, tampoco quería saber porque lo estaba haciendo o de qué se trataba, lo único que quería era que Juvia desapareciera de su vida y que no dijera ni una sola palabra. Solo deseaba que el semestre se acabara rápido y que el próximo le tocara la clase del profesor Yajima en caso de que reprobara.
—Perdón, Juvia no quería hacerlo. -la chica empezó a recoger las cosas del suelo, llamando la atención del pelinegro. Se sentía tan avergonzada, tan pequeñita y muy tonta, todas sus acciones parecían ser de una persona extremadamente torpe.
—No se preocupe, yo me haré cargo. -la mesera no comprendía en lo absoluto que estaba sucediendo, pero tampoco podía dar muchos indicios, debía ser prudente y mucho más con los clientes del restaurante, pues todos eran de buenas familias, no cualquiera podía pagar la cuenta del lugar.
—Cargue todo a mi tarjeta, señorita. – la muchacha asintió con su cabeza entendiendo la instrucción. —Usted puede pedir lo que quiera señorita, Loxar. -el muchacho amenazando con abandonar el lugar fue detenido por su estudiante que lo tomó de la manga impidiendo que se marchará.
—¡Espere! Por favor no se vaya, escuche a Juvia.
—¡No me toqué! -usó un tono de advertencia, a punto de perder la paciencia. La muchacha lo soltó porque sabía que se encontraba bastante molesto.
—Lo siento, por favor deme la oportunidad de explicarme.
—No me interesa saber nada. Olvide lo que acaba de pasar, este encuentro jamás existió. ¿Entiende? -pasó toda la saliva que se encontraba acumulada en su boca, algo asustada, bastante afectada porque definitivamente había perdido el avance que tenía con Gray.
—Profesor Fullbuster, por favor escúcheme.
—¡No me llame así aquí! -se tocó la cara tratando de calmarse, estaba saliéndose de sus casillas totalmente enojado.
— Deme una oportunidad. Por favor, puedo ser la madre de su hijo. -la mujer que se encontraba levantando la mesa abrió sus ojos totalmente sorprendida por las palabras de la jovencita. Era una conversación bastante privada y no se sentía muy cómoda escuchándola, pero no podía salir de ahí ya que Juvia y Gray estaban en la entrada impidiendo el camino a la salida.
—No, por favor esto fue un desacierto. Algo que jamás debió suceder, lo que no entiendo es porque usted sigue apareciendo en mi vida, deténgase, ya no me siga. -estaba bastante convencido de que no podía ser una simple coincidencia, parecía que la vida le estaba metiendo a esa mujer por los ojos, ¿Acaso se trataba de una señal divina? Lo mas probable era que todos los diablos se hubieran confabulado para ir en su contra.
—¡Usted fue quien contactó a Juvia! Ella no lo estaba siguiendo, esto en realidad es una coincidencia. Se lo jura. -estaba algo desesperada, no solo iba a perder la oportunidad de ser la madre de su hijo y obtener el dinero, iba a perder toda su credibilidad con él.
—Coincidencia o no, está reunión no fue para nada fructuosa, está de más decirle que no puede decirle a nadie lo qué pasó hoy. -la joven subió su mirada casi implorando que le diera una oportunidad. La mujer que se encontraba en el lugar ya había limpiado todo, pero no se atrevía a moverse, no quería interrumpir esa conversación.
—Profesor, por favor no se vaya. Juvia puede ser la mejor opción para tener a su hijo.
—¿Acaso no entiende? Se lo repito porque su cerebro parece no captar la información que le indico, no puede pasar nada entre los dos y por favor no comente lo que sucedió. -cada vez que Juvia lo intentaba tocar para que no se fuera él la esquivaba y mantenía su distancia.
—Juvia será una tumba, se lo jura por lo más sagrado.
—Como con el comentario de mi supuesto hijo -habia sentido sus palabras como un golpe bajo, no tenía la menor idea cómo convencerlo, que hacer para que él aceptará, tal vez ella no era precisamente lo que él estaba buscando en cuestión de belleza, todas esas ideas se pasaron por su mente en una lluvia de pensamientos.
—Juvia ya le explicó que no dijo nada al respecto.
—En serio, no es nada contra usted, pero tengo que declinar su oferta. -la joven mordió su labio inferior, no quería aceptar ese no definitivo, claro que no, iba a convertir ese no en un embarazo y un pequeño bebé. Podría hacerlo, no se daría por vencida.
—Piénselo, yo estoy dispuesta a ser la madre de su bebé.
—Se equivoca señorita, no me encuentro buscando madres para mi hijo, pues no va a tener madre, la mujer que me va a dar a mi bebé no tendrá relación con mi pequeño, por lo qué nombrarla madre es inoportuno. -la joven ladeó su cabeza tratando de entender las palabras del muchacho. No tenía ni la menor idea porque él estaba hablando de esa manera o porque había llegado a necesitar a una mujer si era un hombre tan irresistiblemente guapo, solo había una posible lógica razón por la que todo eso estaba sucediendo, los rumores debían ser verdad, Gray Fullbuster debía ser gay.
—Juvia puede ser lo que usted le pida.
—Por favor no me vuelva a buscar para nada relacionado. Mi respuesta siempre será un no.
—Juvia va a convencerlo, así sea lo último que haga.
—Buena suerte con eso. -el Fullbuster sonrió con una pequeña risita de superioridad, algo incrédulo. Juvia puso sus ojos en blanco.
—Se lo jura, Juvia será la ma… será quien traerá a este mundo al más hermoso y sano bebé que usted desea.
—Debo irme -permitió que el joven saliera, estuvo tentada en ir corriendo a seguirlo, pero Meredy podía verlos y si eso sucedida podía perder todas las posibilidades.
Se sentó sumamente impactada y respiró profundo tratando de procesar todo aquello que acababa de suceder, se rió porque claramente su vida era un completo caos, se estaba convirtiendo en la más entretenida novela, podría vender su historia a alguna cadena televisiva y ganar mucho dinero. De todos los hombres en el mundo, nunca se imaginó que el candidato era Gray.
—¿Desea que le traiga algo, señorita? -los ojos azules se desviaron a la mesera que no se había movido ni un centímetro, ella asintió mordiéndose su labio inferior un tanto avergonzada.
—Una gaseosa está bien. -La mirada que le regaló aquella mesera parecía juzgarla y ver a través de todos los pecados que habían cometido en su vida y en todas las pasadas. Ella le sacó la lengua a penas se fue, sabiendo que había sido algo grosero de su parte esa mirada que le había brindado.
Esperó porque si la veían salir inmediatamente después de Gray sería demasiado sospechoso, además, no es como si sus piernas tuvieran la suficiente fuerza como para seguir. La mesera salió como un jet del lugar, huyendo de ese incómodo momento.
La joven se puso a pensar detenidamente en algo, si quería que el bebé fuera concebido de manera natural eso significaba que ellos dos… las imágenes que vinieron a su mente la hicieron sonrojarse en seguida. Si, definitivamente no se daría por vencida, así fuera lo último que haría en su vida se aseguraría de ser la madre de ese bebé. De ese encuentro Juvia estaba completamente segura de algo, iba a hacer todo lo que estaba en sus manos para lograr que Gray la aceptara, de eso estaba convencida. Iba a ser una misión totalmente difícil, pero no se daría por vencida, no cuando ahora debía salvarle la vida a su hermano y a su cuñada que siempre había actuado muy inteligente, no entendía como el amor la habia hecho actuar de esa manera tan estupida y pedirle dinero prestado a Tártaros.
Meredy:
Me tienes jodidamente angustiada, ¿Cómo va todo?
Sus pensamientos fueron dispersados al escuchar el sonido en su teléfono, vio el mensaje de la peli rosa a través de la pantalla, suspiró y dejó que pasaran algunos minutos, aún no podía salir.
¿Qué le iba a decir? Esa pregunta rondaba en su mente, primero no podía exponer al profesor Fullbuster, confiaba en demasía en su amiga, ella era casi como una hermana, pero había algo en contra, el novio de la peli rosa era primo de Gray y probablemente no sabía nada al respecto, por lo que no era correcto contarle, además él le había especificado que no debía decírselo a nadie.
Entonces, no era una opción, no le iba a decir nada al respecto a Meredy y en ese momento debía hacer algo que no le gustaba, mentir.
Había pedido una soda, pero lo que le habían traído parecía algo de otro mundo, esa botella lucia hermosa con dibujos de flores y con una hermosa caligrafía. Se la llevaría, al menos tendría un recuerdo de aquel incómodo momento con su malgeniado profesor. Vio su reloj y habían pasado exactamente treinta y cinco minutos, bien ya era tiempo de salir.
—¿Desea ordenar algo adicional del menú? -la muchacha salió de su ensoñación y vio directamente a la hermosa joven que estaba parada frente a ella con un pulcro y elegante uniforme. Inmediatamente Juvia negó con la cabeza y mordió su labio inferior, debía pedir que la muchacha no comentara nada de lo sucedido.
—Lamento lo que acaba de suceder, pero estoy en una situación complicada con él. Le pido que no comente nada de lo qué pasó. -la mesera asintió ante lo que Juvia acababa de comentar.
—No se preocupe, ese hombre es Gray Fullbuster, no comentaré nada por mi bien y por el del restaurante.
—Gracias por todo, lamento haber volteado la mesa.
—No fue su culpa, tranquila. -Emitió una risilla pícara, guiñando. —Si se tratará de él yo también haría lo imposible por ser la madre de su hijo.
—Es endemoniadamente guapo. -Juvia sonrió ante su propio comentario, se dio cuenta que tenía una percepción errada de la mujer, hizo una pequeña reverencia y se dirigió a la puerta, como Gray había mencionado los gastos los descontarían de la tarjeta que ellos ya tenían registrado del Fullbuster en el sistema.
Salió del lugar y vio a la chica que estaba de pie en la acera, ella al ver que estaba sola no dudó en darle un gran abrazo algo aliviada.
—Estaba muy preocupada por ti. -cerró sus hermosos ojos verdes y la abrazó con tanta fuerza que se le cortó la respiración a la joven por algunos segundos. Al ver que no salía del lugar estuvo tentar a entrar en el restaurante únicamente para verificar que Juvia se encontrara a salvo.
—Estoy bien. -Atinó a decirle, para tranquilizarla, aunque aún no terminaba de superar la sorpresa.
—¿Cómo es él? ¿Qué paso? ¿Qué te dijo? Cuéntame. -La muchacha se soltó de Meredy, sabía que ella quería saber absolutamente todo con pelos y señales. Asintió para empezar a caminar, no quería mentirle a su amiga. No deseaba hacerlo, pero tenía que.
—Es un hombre como de treinta años. -Habian verdad en sus palabras. —Bastante guapo, el más guapo de esta tierra. -para ella era el más hermoso de ese mundo.
—¿Más que el profesor Fullbuster? -sus mejillas se sonrojaron de inmediato, sintiéndose atrapada.
—Era igual de hermoso a él. -y seguía diciendo la verdad.
—Pero no entiendo, si es una persona joven ¿Por qué no consigue una pareja? O ¿La esposa no puede tener hijos? Pero sería infidelidad por la forma en la que lo pidió. ¡No entiendo nada! ¡La gente es demasiado extraña! -Juvia negó con la cabeza. No entendía tampoco sus razones.
—Debe ser gay.
—Es lo más probable, ¿y que te dijo?
—Me dijo que no estaba interesado. -Meredy sonrió, se alivió ya que no quería que su amiga se involucrara en una situación así, era lo mejor para todos.
—¿Vamos a visitar a Gajeel? -Juvia sonrió, agradecía que Meredy estuviera ahí para ella y que por lo pronto no le siguiera preguntando cosas incómodas a las cuales no quería brindar respuesta.
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Bajo la cálida agua de su tina se encontraba pensando, solo había una conclusión en esa noche de viernes, todo había terminado en un gran y monumental desastre. Había ignorado cada una de las llamadas que sonaban en su teléfono y claramente había bloqueado cierto número con el que no quería tener ni el más mínimo contacto.
—Debo verla el lunes. -echó su cabeza hacia atrás algo angustiado y bastante avergonzando. Tener que darle clases después de lo sucedido iba a ser toda una tortura.
—No quiero. -Claro que quería, esa mujer de hermosos cabellos azules le causaba cierto conflicto. Se llevó las manos a su rostro totalmente confundido. Sus ojos se desviaron al celular que se encontraba sonando insistente. Estiró su brazo y decidió contestarle a Natsu, sabía mejor que nadie que ese hombre no se daría por vencido hasta saber que había sucedido.
—Hola idiota, dijiste que me ibas a llamar. -Gray suspiró profundo, no entendía como Natsu osaba llamarlo de esa manera cuando no era muy brillante.
—Con las primeras diez llamadas perdidas debiste entender que no quería contestar. -una carcajada salió del muchacho al otro lado de la línea.
—¿De los treinta y tres años que llevamos de amistad aún no has entendido que no puedes escapar de mi? -una corriente de aire salió de su boca para pasar por su rostro y llegar a sus cabellos desordenándolos, dándose por vencido, hablar con Natsu debía ser una terapia relajante, tal vez él en su infinita idiotez podría aconsejarlo, escuchar de alguien que no tenía mucho sentido común en ese tipo de temas precisamente lo que quería oír, derribaría sus barreras y lo haría cometer una Locura.
—¿Y bien? ¿Cómo te fue con la peli azul?
—No escogí esa candidata porque fuera peli azul, simplemente lo decidí porque era joven. -contestó a la defensiva.
—Sí, ahora cuéntame una de vaqueros. -puso sus ojos en blanco para llevar su mano al puente de la nariz tratando de calmarse un poco, aunque tratará de parecer la persona con más cerebro y bastante calculador del mundo, era solo un humano que no podía ocultarle cosas al Dragneel.
—Es verdad, me interesó que era joven y según su descripción parecía ser muy bella. -Natsu sonrió del otro lado de la línea, conociéndolo mejor que nadie.
—¿Y bien? ¿La descartaste porque no era la peli azul que querías?
—La descarté porque era Juvia. -y hubo un silencio bastante incómodo, casi congelado perdió la elocuencia que lo caracterizaba, el peli rosa había quedado completamente impactado con lo que Gray acababa de decir.
—El sentido del humor jamás fue tu fuerte. -no se lo terminaba de creer, le parecía una gran mentira, muy irreal y casi de película.
—Natsu no estoy bromeando. -El pelirrosa abrió la boca totalmente sorprendido, se rio a carcajadas, no comprendía como había sido tan caprichosa la vida y juntarlos, pero era una excelente noticia. — Juvia apareció en el restaurante.
—¿Qué pasó? ¿Qué te dijo?
—No le permití hablar, no me interesan sus razones.
—¡No lo puedo creer! ¿Estás diciendo que la rechazaste? ¿De cuanto dicen que es tu IQ?
—¡Cállate, idiota!
—¡Se te ofrece en bandeja de plata y ahora te das de santurrón y la rechazas, en verdad que ni tu mismo sabes lo que quieres! -si se tratará de él, no hubiera desaprovechado la oportunidad, ni siquiera lo hubiera pensado.
—Natsu, ella es mi estudiante, no es correcto. -aunque no sería por mucho tiempo, no toda la vida podría reprobar su clase.
—Te la has querido comer desde que la conoces, ¡Diablos! Eres tan tonto.
—Mira quien lo dice, el abogado más brillante de Magnolia, aún no entiendo como haces para ganar los casos.
—Porque soy el mejor en lo que hago y no me desvíes el tema, estamos hablando de tu mujercita. -Gray respiró profundo.
— Solo no quería que fuera de esta manera, nunca pensé que Juvia fuera una interesada, hacer esto por dinero, estoy tan decepcionado. Es tan brillante, tan hermosa e inocente, no comprendo porque está dispuesta a hacer esto, todo es por el maldito interés. -y ahí estaba llevándose una idea errada de Juvia Loxar, Natsu sonrió divertido, sabia que Gray no era consciente al decirle todas esas cualidades de la muchacha.
—Gray, es simple, no puedes conocer los problemas de las personas, no todos nacimos con privilegios. Hasta puede debernos dinero y por eso está tan desesperada como para acostarse contigo.
—No, no se encuentra en los registros, en su caso debe ser que esta aburrida de estudiar y trabajar. Quiere dinero fácil o tal vez es idea de su novio. -equivocado, estaba totalmente errado al pensar que esos recursos los iba a usar para su propio beneficio.
—Gray, ella me parece perfecta para el mocoso que te empecinaste en traer al mundo, independientemente de sus razones, piénsalo. -el tema no estaba del todo superado, pero Natsu sabía que podía hablar con Gray sobre eso.
—Quiero un hijo sin estar relacionado emocionalmente con una mujer. Ya lo sabes, si tengo relaciones con ella… -frenó en seco porque lo turbaba el hecho de pensar que se podía enamorar y no quería tener una relación, deseaba solo dejar descendencia en el mundo sin tener que involucrarse con una chica, pues cada una de sus relaciones en el pasado habían sido desastrosas y traumáticas para él.
—Será un desastre, lo sé, pero, miralo por el lado bueno, si aceptas, Juvia estará bajo tu cuerpo gimiendo por más y lo mejor es que no será solo un intento… La verdad no entiendo como sigues en tu casa en vez de en un motel con esa chica.
—Siempre dices las cosas sin filtro ¿No? No conoces la decencia. Natsu, Juvia es como Lucy, son de las personas que no le agradan a nuestros padres. No quiero involucrarla en este mundo, no es justo para ella. -el Dragneel se quedó callado, pensando inmediatamente en Lucy y en su pequeña.
—Lo sé, Gray, pero es nuestra vida, no podemos forzarnos a no amar a las personas porque no tienen dinero o poder. No pude evitar enamorarme de Lucy y se que te pasa lo mismo con Juvia. -Gray negó tratando de convencerse, Juvia era su estudiante, no habían salido, su atracción era completamente física con un pequeño toque de sentimiento.
—No la voy a involucrar.
—Yo lo hice con Lucy y no me arrepiento porque buscaré la forma para estar con mis mujeres, por lo pronto ellas están mejor sin mi, sabes los alcances de Igneel, haré todo lo que está en mis manos para alejarlas del peligro.
—Es igual a mi madre, lo sé, son capaces de hacer lo que sea, por eso con Juvia creo que lo dejaré pasar como he hecho desde que la vi por primera vez. – cerró sus ojos imaginando a Juvia, la deseaba más que a nadie en el mundo, pero no quería, simplemente deseaba protegerla.
—Todo lo que tienes lo has logrado por tus medios, yo aún no logro independizarme como tú, pero ya verás que lo lograré y me iré con ellas. No podemos vivir a la sombra de nuestros padres por más tiempo y te juro que buscaré una forma de mantenernos a salvo. Por lo pronto te enviaré el contrato para que lo revises, dile que lo firme y cométela, no le niegues a tu pequeño amigo ese angelito.
—Pobre idiota, el mío es más grande que el tuyo y no hables de ella, me molesta que la menciones con ese tono pervertido.
—Si, si. Tienes ese monstruo que ya ni usas y perdón, verdad que ni siquiera te gusta que piensen en ella como mujer.
—Si lo uso. -gritó para defenderse.
—¿Con Manuela? -Natsu sonrió, pues conocía mejor que nadie la vida sexual de su mejor amigo.
—¡Imbecil!
—Te enviaré el contrato para que la revuelques y termines la cruel abstinencia con la que tienes a tu amiguito.
—No me acostaré con ella.
—Me avisas cuando la corones. Si hablas con Lucy, por favor dile que la quiero, que no hablaré con ella por un tiempo.
—Está bien, idiota. Adiós.
Colgó la llamada para dejar el teléfono de nuevo en su lugar, sus ojos se cerraron descansando su cabeza en el borde de la tina, pensando, procesando lo que Natsu acababa de decirle.
Una hermosa mujer de cabellos azules, mucho más baja que él entró en el marco de su mente, con la piel más blanca y hermosa que había visto en la vida, lucia tan suave que quería tocarla y comprobar con su propio tacto la sensación de aquella hermosa piel.
—Juvia puede ser la madre de su hijo. -la muchacha se metió en la tina para quedar frente a él, la imagen de la Loxar la veía claramente, ella sonría inocente mientras se acercaba peligrosamente a su cuerpo con el suyo totalmente a la vista, desnudo, perfecto, como siempre se lo imaginó.
—No quiero imaginarla por favor salga de mis pensamientos. – Trató de pensar en otra cosa, sin embargo, no pudo evitar escuchar un susurro. —Está bien fantasear con Juvia, ella no se tiene que enterar. -una sonrisita pícara se dibujó en sus labios, su mente era muy peligrosa, no era la primera vez que le sucedía, fantasear con ella se había convertido en un vicio incontrolable, el producto de su imaginación tenía razón.
—Lo sé, mejor que nadie. Usted no tiene que enterarse. -cerró sus ojos para abrir su boca y sensualmente exhalar un poco de aire demostrando el gusto que sentía.
—Juvia -susurró una y otra vez.
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Era bastante incómodo para Gray dictar la clase, más cuando ella lo seguía con su mirada, no la apartaba en ningún momento. Esos ojos azules que escondían un sinfín de palabras que no podía emitir, sí, definitivamente el Fullbuster no quería que se las dijera, no deseaba que siguiera convenciéndolo para que ella fuera la mujer que traería a su hijo al mundo. Por todos los medios posibles trataba de ver hacía el horizonte para no hacer contacto visual directo, pero igualmente Juvia estaba en su campo de visión, cuando solo los dos en ese salón de clase sabían lo que había pasado, era una situación insufrible para Gray y lo peor para él era que el semestre hasta ahora estaba iniciando.
—La plataforma estará activa hasta las 11:59 pm del domingo. Si sus trabajos no se encuentran allí, no se desgasten, no me importará en lo más mínimo sus irreales y rebuscadas excusas, no admitiré, aunque sea un minuto de impuntualidad. – Ya estaba acostumbrado a ver los rostros de desagrado y odio de sus estudiantes y aunque les había dejado un trabajo extremadamente largo y con un ligero toque de dificultad, la mirada de ella no era de recriminación y más cuando él lo había hecho para que a ella no le quedará tiempo de perseguirlo.
— ¿Tienen alguna pregunta? – Tenían todas las preguntas, pero preferían callar y conseguir las respuestas por otros medios, ya que el demonio podía llegar a ser demasiado terrible.
— ¿No? Nos vemos el miércoles entonces.
Salió disparado del salón al terminar la clase, no quería estar en el mismo espacio de universo con ella, era bastante difícil y casi tortuoso actuar como si nada hubiera pasado. La joven esperó, no podía dejar que nadie la descubriera, por eso tenía que actuar inteligentemente y hacer todo lo posible por convencerlo.
—Me dijeron que el profesor te castigó, te lo tienes merecido por inventar rumores falsos. ¿Te gusta mentir para llamar la atención? -Meredy lanzó los libros estrellándolos con el escritorio, provocando un gran ruido al escuchar a Minerva, esa mujer la sacaba de sus casillas.
—¿Ya no te sirven los ojos? ¿Quieres que te los saque? -por su mente pasaron millones de groserías, quería decirle en la cara cada una de ellas. La pelirosa quería agarrarla del cabello para callarla y arrástrala por los pasillos.
—Tranquilas. -Juvia tomó de la mano a Meredy y así empezó a empujarla para salir del salón.
—¡Repítelo a ver si eres tan valiente! – la retó, Minerva se estaba volviendo un dolor de cabeza para Juvia y más cuando su amiga también tenía un carácter explosivo.
—¡Meredy! -le apretó fuertemente el brazo para calmarla y evitar que dijera eso que estaba a punto de decir. —Minerva, el profesor me castigó, algo que no es nuevo para mi, así que no te sientas mal, gracias por preocuparte, aprendí a no decir cosas en frente de las víboras. -y esta vez fue Meredy quien la tomó para sacarla de ese lugar y evitar que la golpearan, sabía que esa mujer estaba esperando cualquier comentario para pelear con Juvia.
—¿Qué dijiste, perra? -saliendo del salón las siguió, Juvia se detuvo para encárala.
—No creí que te fueras a sentir identificada con mi comentario. -con cara de inocente pronunció esas palabras, enojando muchísimo más a Minerva que sin pensarlo levantó la mano con todas las intenciones de golpear a la joven.
—¿Qué sucede acá? -La voz hizo que la señorita dejara su mano en el aire y no golpeara a la peliazul, estaba tan enojado que su frase salió a un volumen muy alto y las dejó completamente quietas.
—No es nada profesor Fullbuster. -Trató de aparentar que no estaba sucediendo nada, el joven dejó dentro del aula un objeto personal por tal motivo se devolvió y pudo escuchar la pelea.
—¿Nada? ¿Acaso la universidad se convirtió en un zoológico? ¿Víboras? ¿Perras? -Juvia lo vio con sus ojitos azules, no quería un nuevo castigo, solo quería que él la defendiera.
—Así nos tratamos, los jóvenes somos así. -y Minerva sonrió tratando de justificarse. Intentó abrazar a la peli azul, pero Meredy la atravesó con la mirada advirtiendo que no debía atreverse a tocarla.
—No es un vocabulario adecuado para expresar en los pasillos de la universidad.
—No volverá a pasar. -Juvia se disculpó inmediatamente bajando su cabeza. —Haga de cuenta como si nunca hubiera sucedido.
—Si no es más, no quiero seguir perdiendo mi tiempo con ustedes. -subiendo su ceja con notable arrogancia intentó escaparse de la situación, no le convenía meterse en problemas con el demonio de hielo.
—Deseo su taller para la próxima clase señorita Orland. -la joven lo quemó con la mirada, totalmente furiosa por lo que acababa de decir, Juvia maldijo en su mente, con sus trabajos no podría presentarle el miércoles su taller.
—¿Y el de la señorita Loxar? A ella también debe acortarle el tiempo de entrega. -Por su espalda corrió un frío que la llenó de miedo, sabía que si Minerva iba al infierno la iba a arrastrar con ella únicamente para verla sufrir.
—Señorita Loxar, para usted el plazo máximo de entrega es hoy a las 11:59 pm. -la peli azul abrió sus ojos totalmente sorprendida, llegó a imaginarse que él la estaba defendiendo y que se había entrometido para que Minerva no se burlara de ella. Una fuerte carcajada salió de la boca de la muchacha y con su notoria Victoria delineó sus labios con su lengua. Él le haría la vida imposible, de eso estaba completamente segura, se sintió bastante ingenua al pensar que iba a ayudarla, que había logrado algún tipo de privilegios con Gray.
—¡Adiós linda! -Rogue y Sting se habían quedando viendo la escena, el más joven de los pelinegros sintió lástima por Juvia, le parecía totalmente injusto, aunque no podría opinar ya que Minerva se encontraba en esa situación y por su bien era mejor no hablar.
—¡Vamos Rogue! -el muchacho salió corriendo tras ella, Juvia mordió su labio inferior con un horrible nudo en la garganta, eso había sido bastante injusto de parte del profesor Fullbuster.
—Profesor, usted sabe que tengo dos trabajos, mi mano aún no se ha recuperado del todo. Tengo que responder además por seis materias. No alcanzaré a acabar todo para hoy. -Juvia le estaba dando sus razones, no lo podía creer y solo estaba intercediendo por ella misma, sabía que los talleres tenían un porcentaje bastante elevado en ese corte y si no lo presentaba era probable que no pudiera aprobar la materia. Meredy apretó sus puños bastante furiosa, no entendía la actitud del Fullbuster, lo que no conocía era que estaba actuando de esa manera por el encuentro que habían tenido el día viernes.
—Entonces le sugiero que no continúe perdiendo el tiempo conmigo y se vaya a terminar el taller. -Juvia respiró profundo totalmente triste e impotente.
—Ella me provocó. -sus ojos se estaban llenando de lágrimas. —No entiendo porque a ella le dio más días. No es justo.
—La vida jamás ha sido justa, Loxar. -la muchacha negó con su cabeza totalmente afectada por lo que estaba sucediendo, mordiendo su labio inferior con fuerza para soportar la situación.
—¿Sabe? Llegué a pensar que era humano. -Y la boca de la mejor amiga se abrió de la sorpresa, la Loxar simplemente estaba firmando su sentencia de muerte. Gray sintió como el enojo se apoderaba de él, pero era de esperarse y más cuando él la estaba atacando.
—Soy el demonio de hielo, le hago honor a mi nombre…Medité detenidamente lo sucedido en el accidente, usted fue la culpable de todo, por lo que espero que pague el daño que le causó a mi auto. -la joven pudo sentir como su alma abandonaba su cuerpo. Él le había dicho que no era necesario que le pagará nada y ahora su actitud había cambiado completamente desde que se encontraron en ese restaurante.
—No te preocupes, Juv. Lyon conoce a alguien que lo puede dejar como nuevo. -no quitó la mala mirada del profesor, Meredy en ese instante, si pudiera hacerlo lo hubiera golpeado sin meditarlo.
—No, no lo llevaré donde cualquier persona. Iré directamente donde me lo vendieron. -Juvia alzó su mirada, no sabía porque la vida era tan cruel con ella, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
—Estaré esperando la factura. Conseguiré el dinero para pagarle. -Bajó la mirada muy triste y sobretodo tratando de soportar cada uno de los ataques del profesor sobre ella.
—Juvia, si hablamos con Lyon puede evitar que este hombre cometa una injusticia. No te llevó al hospital, estas heridas son para incapacidad. Si lo demandamos podemos conseguir mucho dinero, pues por su negligencia puedes perder la movilidad de tu mano. -Juvia volteó a mirar a su alrededor, no había nadie cerca por lo que claramente esa conversación era únicamente de tres personas. Gray pasó saliva de la sorpresa, su primo era un gran abogado y no tenía la menor idea si Meredy decía todas esas palabras con el fin de asustarlo, pero si era en serio iba a meterse en graves problemas.
—No, no soy una mala persona. No quiero convertirme en alguien como él que disfruta ver como sufren las personas. – y sin dejarlo decir algo adicional volvió a tomar el control y a hablar. —Este fue el resumen que me pidió. -la muchacha le facilitó las hojas que se encontraban agarradas con un gancho de un lindo y muy tierno gato. Gray vio la venda en la muñeca, sabía mejor que nadie que ese taller no lo iba a poder entregar a las 11:59, sintió un dolor bastante feo en su corazón al saber que sus acciones habían sido llevadas netamente por lo sucedido el viernes, quería que se alejarla y por tanto le quería hacer la vida totalmente imposible, pero sus propias acciones le estaban doliendo más a él.
Le dio la espalda a Gray y cojeando caminó lentamente huyendo de esa situación. El profesor se quedó mirando a la peli azul, sabía que se había pasado, pero debía ser fuerte y mantenerse en su resolución, si tenía suerte y perdía la materia no la volvería a ver por algún tiempo. Respiró profundo cuando las vio alejarse y observó los documentos en sus manos, leyó el titulo de la primera hoja y de inmediato se dio cuenta que no era el resumen, se trataba de otra cosa que no tenía nada que ver. "Razones por las que debo ser la madre de su hijo". Negó con la cabeza al pasar las cinco páginas de aquel paquete, esa mujer se salía de su entero control.
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Era un ser racional, muy crítico, bastante estricto y supremamente inteligente, pero su corazón aunque intentara dejarlo siempre en un rincón donde no influyera para nada en sus decisiones, la mayoría de veces terminaba haciéndolo hacer cosas que no debía hacer, saliéndose con la suya.
Y ahí estaba, afuera del local a altas horas de la noche viéndola por entre las ventanas, estaba escondiéndose para que ella no lo descubriera, él tenía la vista del panorama. Bien, si no se equivocaba Juvia estaba haciendo su taller, todavía le faltaba una hora para terminar y realmente pensó que ella no lo iba a presentar, pues era un trabajo demasiado extenso.
Su corazón se detuvo súbitamente al ver como la chica llevaba su mano sana a la muñeca enrollada en la venda para hacer un gesto de dolor y besar suavemente su muñeca tratando de aminorar la terrible sensación en aquel lugar. Gray notó como rompió en llanto, pues ya no lo podía soportar, había esforzado tanto su mano escribiendo que claramente había llegado a su límite. Estaba desesperada y se había quebrado, aunque intentó ser fuerte en todo el día, ya quería renunciar y salir corriendo.
Intentó tomar el bolígrafo entre sus manos, pero no le fue posible, se cayó al suelo incrementando la desesperación de la Loxar. Ayuda, necesitaba ayuda. En la tarde le había asegurado a Meredy que podía lograrlo, que ella lo terminaría, pero se había dado cuenta a esa hora de la noche que no podría con su mano así.
Apretujón, su corazón se comprimió volviéndose una uva pasa al verla llorar. Sabía que tenía toda la responsabilidad en lo que estaba sucediendo, la había hecho esforzar su mano y ahora que derramará lágrimas por su culpa lo estaba carcomiendo por dentro. Pensó que ella iba a hacer todo con su mano izquierda, pero para su sorpresa esforzó de más su mano lastimada. Iba a entrar de inmediato, sin embargo, en ese instante vio como se levantaba de su lugar y como acto reflejo, rápidamente se escondió donde ella no lo viera, tras un automóvil observó a la chica.
Juvia necesitaba respirar aire fresco por lo que salió para tomar una gran bocanada, además no quería que en las cámaras quedara registrado que su mano estaba lastimada y que la despidieran, eso era lo que menos deseaba. Gray escuchó su voz cortada por el llanto, se sentía fatal al verla de esa manera.
—¿Med?
—¿Qué sucede Juvy? ¿Por que lloras? - No era como si el mundo se le acabara por perder una materia, pero era tan injusto lo que habían hecho con ella que prácticamente quería descargar toda la rabia que estaba sintiendo.
—Me duele mucho mi mano, no puedo seguir escribiendo. -confesó, no quería molestar a su mejor amiga, de hecho no deseaba que Meredy hiciera algo por ella, pero en el estado de desesperación que se encontraba, simplemente necesitaba hablar con alguien.
—Cálmate, aún tenemos una hora para acabar. Sabía que no ibas a poder con todo, por lo que me adelanté e hice desde el cincuenta en adelante. -su labio se estiró haciendo un pequeño puchero, para romperse a llorar nuevamente.
—No tenias que hacerlo.
—Claro que si, de una u otra forma tenía que hacerlo porque lo voy a entregar el domingo. -la mejor amiga sobre la tierra y el universo, Meredy para ella definitivamente era como su hermana.
—Se dará cuenta que la letra cambia. -mordió su labio inferior dejando que su cuerpo se cayera con gran pesadez y quedara sentada en el borde del andén. No deseaba molestar a Meredy era muy tarde. Gray quería decirle que estaba bien, que no le tenía que entregar el trabajo ese día, pero decidió escuchar la conversación completa.
—Hice la letra lo más parecida a la tuya. -Juvia sintió un fresquito, un ligero alivio. No le gustaba hacer las cosas de esa manera, pero por el momento aceptaría la ayuda de su mejor amiga. Se sentía mal porque ella debía repetirlo con su letra, pero de eso se trataba, de que la peli rosa siempre la apoyaría.
—Quede en el cuarenta y cinco. -y se sorprendió porque pensó que iba mucho más atrás, Juvia era increíble para el peli negro.
—Perfecto, yo termino esos cinco ejercicios, empezaré a enviarte los que tengo ya. -se encontraba bastante aliviada.
—¿Ya te llegaron?
—Sí, en serio que no sabré como pagártelo. -volvió a llevar su mano a su rostro para limpiar sus lágrimas, bastante ahogada por el llanto.
—¡Ya deja de llorar!
—Te debo mi vida. -Meredy asintió, ya lo sabía, pero no tenía ni idea que haría sin su peli azul.
—Sabes que si pudiera hacer algo más por ti lo haría, eres mi mejor amiga Juv.
—Gracias de nuevo. Perdón por llorar.
—No seas tonta, no tienes que pedir permiso para llorar, estas demostrando todos tus sentimientos, así que tranquila. Se que no fue un gran día. -la joven tragó duramente.
—No pude sostener las bandejas, lancé algunos platos al suelo. Aria no me pagó hoy y ahora el profesor diciendo que le pague el daño de su auto. -Apretó su puño sintiéndose demasiado culpable. —Son demasiadas cosas, la universidad, Gajeel, los trabajos, no se cuando perdí el control de mi vida. A veces quisiera acabar con todo de una vez por todas -no le agradaba escucharla para nada, lucia desesperada.
—Vamos, Juv. Sabes qué hay días malos, solo respira, debemos seguir adelante. Demanda al demonio, así no estará molestando, podemos hacerle una broma por medio de Lyon. -asintió, podría ser divertido, ver la cara de horror del profesor. La joven se quitó la venda y Gray se dio cuenta que su muñeca estaba muy lastimada.
—Voy a demandarlo por arruinar mi estabilidad emocional. Por todas las veces que me ha hecho sufrir. -Bromeó. El muchacho se quedó en su lugar, se acordó porque estaba haciendo eso, debía alejarse lo más posible de Juvia y mantenerse firme pues no quería que conociera el infierno a su lado, si salía sería un acto de debilidad, además Meredy dijo que la ayudaría.
Así que no se fue del lugar hasta asegurarse de que la joven se encontraba a salvo en su apartamento, esperó por más de una hora afuera, con el frío invernal sin que ella se diera cuenta. Vio cómo ingresaba en el edificio de apartamentos, debía ser mucho más cuidadoso para que sus decisiones no afectaran la salud de la peliazul. Exitosamente ella y Meredy habían logrado presentar el taller, obviamente la notificación del de la peli rosa le llegaría después, pero era una notable sorpresa que Juvia lo intentará y le hubiera cumplido.
—Descanse, señorita. -susurró viendo cómo desaparecía de su vista al ingresar a su lugar de vivienda.
—Perdóneme por hacerle daño -salió directamente hacia su casa.
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Al verlo llegar rápidamente hizo como si estuviera poniendo la cadena de su bicicleta. Tuvo que madrugar algunas horas antes de su hora habitual para alcanzar a encontrarse "casualmente" con él. Juvia ya había hecho la inteligencia respectiva, supo que no andaba en su auto, el muchacho había usado una camioneta para transportarse en los últimos días.
Gray maldijo por lo bajo al verla, hizo como si estuviera buscando unos documentos, pero ella también hizo algo de tiempo revisando sus cosas. El muchacho supo en seguida que ella lo estaba esperando y que no tendría sentido quedarse más dentro de la camioneta. La joven salió corriendo tras él al ver que había salido muy rápido, sin determinarla, casi huyendo de ella.
—¿Profesor me permite unos minutos?
—No, voy justo a tiempo para iniciar mi clase. -la muchacha suspiró, Gray era un hombre difícil.
—¿Leyó mi ensayo? -puso sus ojos en blanco automáticamente, había leído cada palabra, sus frases eran convincentes, habían más de treinta razones por los que ella era la mujer adecuada, solo que Gray no quería aceptarlo.
—Lo boté a la basura.
—Puedo hacerle un resumen. -habló atropelladamente mientras caminaba siguiéndolo por todas partes casi corriendo ya que sus pasos eran muy rápidos.
—Soy joven, no he terminado la universidad, no tengo estabilidad económica, suelo meterme en problemas, todo me sale mal, créame me embarazará muy rápido. -Gray le regaló una mala mirada a la Loxar, no dudaba en las palabras de Juvia, no podía combatir en contra de su lógica porque tenía razón, debía consultar estadísticas, pero si no se equivocaba era la mejor edad para que una mujer quedara embarazada.
—Esta es mi razón por la que declino su oferta … Usted es mi estudiante. -hizo énfasis en cada sílaba con la intención de que Juvia lo entendiera. —Además quiero que mi hijo sea inteligente. -se sintió brutalmente ofendida, sin poder refutarle, se quedó por unos segundos completamente quieta en ese lugar.
—De mi sacará la bondad. -él joven negó con la cabeza, sabía que no se daría por vencida. Trató de cambiar el tema ya que era peligroso que alguien escuchará y malinterpretara todo.
—¿Cómo hizo para terminar tan rápido el taller? -Juvia abrió su boca totalmente impactada, no quería mentirle, pero tampoco pensó que sacara a relucir ese tema.
—¿Por qué me dio menos tiempo a mi? -y contestó su pregunta con otra.
—Vaya al hospital, puede pasarme la cuenta. -e ignoró su pregunta exactamente como ella había hecho con la de él. No era prudente decirle que quería que lo odiará, que se alejara de él, que desistiera de esa loca idea de ser la madre de su hijo. —Su muñeca no luce bien. -la joven bajó la mirada a su mano.
—No está tan mal. -trató de esconderla tras su espalda y seguía trotando para lograr alcanzar aquellos pasos agigantados.
—Por favor, Loxar. Por una vez en su vida haga lo que yo le digo. No deseo que mi primito me demande.
—Sabe que jamás lo demandaré, yo tuve la culpa como usted lo dijo y le pagaré su auto.
—Si deja de molestarme con el asunto en cuestión que usted ya conoce, no tendrá que pagarme ni un solo centavo.
—Si concretamos el asunto que usted ya conoce, puedo pagarle el arreglo de su auto. Así que no me daré por vencida hasta que usted acepte.
—Estará perdiendo su tiempo.
—Claro que no, por favor desbloquéeme de su celular.
—¡No! -Juvia suspiró profundamente, iba a ser un largo proceso, vio como desaparecía en la sala de profesores, lugar donde ya no podía entrar.
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Llevó sus ojos a la ventana y vio como una chica frotaba sus manos con velocidad para luego botar un poco de aire en ellas para calentarlas. Ella se había atrevido a seguirlo hasta la universidad en la que estudiaba su doctorado, como era de libre acceso, se encontraba campante, eso si, había pedido que Totomaru tomará su turno a cambio de todo el dinero.
Sintió lástima por la joven, afuera estaba haciendo mucho frío y fue un gran distractor, pues ahora no podía concentrarse en lo absoluto en la clase que le estaban dictando. Su lindo cabello azul llamaba por completo su atención, agradecía que ella no tuviera la menor idea de donde se encontraba su salón, porque podía verla sin reservas. Pensó en que clase de música estaba escuchando, se la imaginó cantando canciones en coreano y automáticamente una boba sonrisa se le pintó en los labios. Sus labios se movían siguiendo un ritmo, quería en ese momento escuchar su voz, susurrándole cosas en un idioma que no iba a entender, pero que sonaban completamente adorables en su boca. Deseaba en ese momento estar a su lado, escuchándola hablar.
Una hermosa morena lo veía atentamente, estiró su cuello para lograr ver por la ventana y descubrir aquello en lo que Gray estaba totalmente perdido.
—Tierra llamando a Gray. -Susurró para no llamar la atención del profesor, de inmediato el joven salió de su ensoñación para verla.
—¿Qué miras? -la peli plateada quería pensar que esa chica se trataba de su hermana, no podía negar que sentía una terrible atracción por Gray, por tanto era totalmente impensable que él tuviera novia.
—Briar, no estoy viendo absolutamente nada. -ya lo sabía. Gray conocía sobre los sentimientos que aquella mujer tenía por él, sin embargo, aunque era terriblemente hermosa parecía que en su corazón solo había espacio para una persona.
—Mentiroso. -dijo entre dientes, ella sabía que se había quedado viendo algo muy interesante afuera.
Se centró en sus clases ignorando a Juvia que lo esperaba afuera y que se estaba congelando del frío. Los ojos de aquella mujer se dirigieron de inmediato a la chica que estaba ahí, casi regalándole una mala mirada. Quería en ese momento tan solo desaparecerla de ese mundo. Detestaba que las mujeres se le acercaran a Gray Fullbuster.
—¿Podrías llevarme a casa? Mi auto se averió. -meditó en aquella frase, podía usar a Briar para alejar a Juvia, fingir por esos minutos que ella era su novia, pero no quería usar a ninguna mujer, no, definitivamente no haría semejante cosa.
—Está bien. -Tampoco la dejaría a su suerte. —Pero antes debo ir a comprar un café. -imaginándose una cita la joven peli plateada sonrió asintiéndole, los ojos grises del joven se desviaron a la ventana disimuladamente para verificar que siguiera en el mismo lugar. Solo quedaban algunos minutos de clase.
—¿Es tu novia? -volvió a preguntar esta vez en un tono insistente al ver como se quedaba viendo por la ventana. No, no tenía una relación sentimental con ella.
—Es una mujer que conozco hace algunos años.
—¿Tu amiga? -Gray subió los hombros, Juvia no era su amiga. —Algo así.
—¿Acaso es una chica que no entiende tu rechazo? Es muy joven, parece que es una niñita que está perdidamente enamorada de su profesor. -Gray sonrió.
—La verdad… -suspiró hondamente organizando sus cabellos —Es una mujer muy importante para mi. -susurró para ver a los ojos al profesor, odiaba que sus alumnos hablaran en su clase y por respeto no hizo más comentarios al respecto, solo deseaba que ella se quedara callada y no continuara molestándolo. Volvió a centrarse en la clase. La mujer sintió como todo su mundo se derrumbaba, no podía ser cierto, había stalkeado cada una de las redes sociales del profesor y aunque sabía que no subía mucho contenido, jamás había subido una fotografía con esa chica y mucho menos que correspondiera a su novia.
Juvia estornudo en ese instante, como si presintieran que estuvieran hablando de ella. Vio en todas direcciones, se regaño a sí misma, pensó en ese momento que era mejor estar trabajando, ganando dinero en vez de estar detrás de un imposible.
Se iba a congelar el trasero, eso estaba claro, sus mejillas estaban totalmente rojas y no podía sentir su nariz, buscó en todas direcciones a Gray con su mirada, sacó su celular y se dio cuenta que todavía la tenía bloqueada. Probablemente en el momento que saliera ella estaría congelada.
—¡Maldición! -susurró para volver a guardarse el celular en el bolsillo. Se levantó para estirar las piernas y ahí Briar la observó detenidamente, era bastante hermosa, muy joven. Definitivamente deseaba desaparecerla en ese momento y que jamás la volvieran a encontrar, sus pensamientos se tornaban muy oscuros.
—Es muy bonita. -volvió a susurrar, pero era mucho más pequeña, podría hacer todo lo posible para acabarla y quedarse con Gray.
—Lo es. -Aceptó el Fullbuster. Para él era la mujer más hermosa que había visto en la vida.
—Es todo, espero verlos la siguiente clase. -el muchacho guardó sus cosas en su maleta para levantarse, debía ir rápidamente a buscarla ya que el frío podría hacerle daño y más en las condiciones que se encontraba, aún lastimada porque él la había arrollado. Era fiel testigo pues esa noche la había esperado hasta que acabara su turno en el frío invernal, debía ir a un lugar caliente.
—¡Espérame no te vayas! -Gray volvió a la realidad, estaba tan preocupado por Juvia que olvidó completamente que le había prometido a Briar que la llevaría a casa.
—¡Vamos, date prisa! -y le molestó su actitud, porque ahora ella había quedado en un plano inexistente, en ese momento se trataba de esa peli azul y sin siquiera conocer su nombre ya la odiaba.
—¿Es tu estudiante? -y se detuvo súbitamente al escuchar tal frase, no quería que quedara alguna duda sobre su calidad como profesor, sin embargo, no podía negar tan insufrible detalle.
—Lo es, pero como te mencioné la conozco desde antes. -a gran velocidad llegó a la cafetería mientras ella corría a gran velocidad con el fin de alcanzarlo.
—No deberías involucrarte con ella. -sugirió, como si tuviera algún derecho de opinar en la situación actual del Fullbuster.
—Lo sé, pero no será mi estudiante por siempre. -y ese comentario hizo que la boca de Briar se abriera grandemente por la sorpresa.
—Actualmente podrías meterte en serios problemas.
—Lo sé. -y se encontraba bastante incómodo, no quería continuar brindando información acerca de Juvia y de él. —No me involucraré con ella mientras somos alumno y profesor.
—¿Y después si?
—Briar, sabes que no me gusta hablar de mi vida privada.
—Lo sé, pero soy tu amiga, no tu enemiga y se mejor que nadie lo que es mejor para ti. -él joven asintió, enemigos eran lo que le sobraba, por lo que ahora no debía mencionar detalle con ella y mucho menos porque podría llegar información a los oídos de Mika.
—No te dire nada al respecto, más bien ¿Quieres un café? -Briar asintió. Gray tomó el otro café que ordenó entre sus manos y salió del lugar.
—No sabía que te gustaban las niñas. -los ojos grises se desviaron un tanto hartos por la insistencia de la joven.
—Juvia no es una niña.
—¿Su nombre es Juvia? ¿Me preguntó qué opinara Mika de esa tonta enamorada? -y la vena de su sien se brotó, totalmente enojado al escuchar el nombre tenebroso de aquella mujer a la que llamaba madre.
—Si le mencionas a mi madre sobre ella, jamás te volveré a hablar en la vida. -y caminando mucho más rápido por los pasillos salió al exterior, se arrepentía de haberle dicho que se subiera en su auto a esa mujer, a veces podía llegar a ser muy pesada y si pensaba que con sus chantajes podía manipularlo estaba muy equivocada.
—Solo estaba preguntando qué opina de ella, por lo que veo, intuyo que no le gustaría ni en lo más mínimo. -ladeó su cuello y puso su mano en el puente de la nariz, tratando de soportar aquella conversación que se había tornado totalmente incómoda e insoportable. —Además, su ropa es de alguien promedio, no debe tener un solo logro en la vida a diferencia de nosotros, definitivamente no te merece.
—¿Sabes? En realidad, ella es mucho para mi y soy yo quien no la merece. Te agradecería que no vuelvas a comentar sobre ella, porque probablemente nuestras discrepancias provoquen que te exija que arreglen tu auto porque no estaría dispuesto a compartir mi camioneta contigo. -y al verlo Juvia saltó de la alegría dibujando una hermosa sonrisa en sus labios, expresión que fue borrada al darse cuenta que estaba acompañado de una mujer muy hermosa.
El ambiente de un momento a otro mágicamente se puso demasiado pesado, tanto, que el profesor lo pudo notar, los ojos azules vieron directamente a la joven de arriba a abajo y Briar no se limitó en mostrarle una fuerte mirada.
—¿Qué hace acá, señorita Loxar? -le preguntó para ser ignorado completamente y presenciar como ahora las dos mujeres se veían con unas terribles ganas asesinas escondidas en sus cuerpos.
—¿Quién es usted?
—Soy Briar, modelo, multimillonaria, especialista, con dos maestrías, exitosa, dueña de mi propia empresa. Me ha visto en las redes, ¿Verdad? Y ¿usted? Déjeme adivinar ¿Una niñita enamorada de su profesor?
—Juvia Loxar, solo así, no necesito llamar la atención con mis títulos o mis bienes, eso no me define como persona. La gente no se cansa de presumir. -Juvia vio con algo de recriminación al profesor, no tenía porque hacerlo, no eran pareja, pero se sentía bastante triste al saber que podía tratarse de su novia y más que algo melancólica parecía que todo su interior estaba hirviendo. Quería salir corriendo, huyendo de la incómoda situación, no quería sentirse inferior, pero realmente en esos momentos no podía.
—Es una lástima que no tengas nada que presumir, querida. -la joven bajó su mirada. Había sido un golpe bajo, ¿Qué podía decir en su defensa? Sí, que trabaja duramente cada día de su vida, estudiaba, salía adelante en ese momento completamente sola. Claro que era una mujer de admirar, pues a ella nadie le había dado atajos en la vida, todo lo había conseguido con mucho trabajo en conjunto con su hermano Gajeel.
—¡Señorita Loxar, súbase! -la muchacha lo vio, meditando, no quería causarle problemas al profesor. Si era su novia ella era la que sobraba en la ecuación, llegó a su mente una rápida y muy loca conclusión, si Briar era su novia, una modelo hermosa y él quería tener un hijo, pero ella no quería comprometer su cuerpo, necesitaban a una mujer para ser la madre.
Cerró los ojos demasiado confundida. No deseaba que ese pensamiento fuera verdad, solo quería que Gray fuera un hombre libre para ella.
—¿Está escuchando? Le estoy hablando. -y aquella mujer pudo notar que hablaba rudamente dirigiéndose a Juvia, sonrió porque descubrió que no eran novios. La joven asintió con su cabeza, Gray sabía que ella expresaba mucho con ese simple movimiento de cabeza, como que no le estaba poniendo atención.
—Le estoy diciendo que se suba a mi camioneta.
En contra de todo pronóstico fue mucho más ágil que Briar y tomó el puesto de adelante, sabía que estaba mal lo que estaba haciendo, porque claramente si esos dos eran novios crearía un conflicto, sin embargo, en esos segundos no quería dejarle a Gray a nadie. Se tildó de egoísta y ella realmente no era mala, la única verdad absoluta es que no se encontraba pensando con toda claridad.
—Voy a hablar seriamente con usted. -susurró en forma de amenaza, antes de cerrar la puerta y verificar que quedara bien cerrada. Con gran rapidez fue hacia su baúl mientras la joven veía a Briar por medio del espejo.
—¡Aléjese de Gray! No permitiré que le arruine la vida. La destruiré si sigue detrás de él.
—Inténtelo.
—Se va a arrepentir.
—Es divertido que se sienta insegura por alguien que no tiene nada que presumir. -Juvia sonrió, si le estaba declarando la guerra, no iba a dar un paso hacia atrás, aceptaría con gusto con tal de hacer todo lo posible para tener al Fullbuster a su lado.
—Te borrare esa estúpida sonrisa del rostro.
El muchacho se subió en la silla del conductor haciendo que ambas se quedaran calladas, le pasó la cobija que saco de su baúl y el café, sus ojos azules se abrieron grandemente y sonrió para tomar todo entre sus manos, necesitaba ese café, le encantaba que el profesor aunque se viera demasiado rudo se preocupaba por los pequeños detalles.
—No quiero causarle molestias. -susurró. Gray negó con la cabeza dándose por vencido, arrancando el auto. Briar comenzó a hablar, tratando de llamar la atención, de cosas que solo ellos dos entendían porque se refería netamente a todo lo referente de sus clases.
Juvia solo callaba, tomándose su café, sabiendo que esa mujer con cada frase quería seducirlo. Hacerse la importante y eso la sacaba de quicio. Gray ni siquiera estaba escuchando a la mujer, deseaba saber si Juvia estaba bien, si ya estaba con una temperatura adecuada.
—¿Ya está más caliente? -asintió, haciendo resoplar de enojo a Briar. Pues había cambiado de tema rápidamente no tomándole la importancia necesaria.
—¿Fue al médico como le indique? -Juvia desvió su mirada.
—Que no pase de mañana. – afirmó con su cabeza dándole la razón, obediente.
—Se lo prometo.
—¿Gray, podemos reunirnos mañana? Debemos acabar el trabajo de …—¿Puede acompañarme mañana al doctor? -antes de que Briar terminara Juvia la interrumpió.
—Tengo que atender algunos asuntos el día de mañana. Tendrá que ir sola y si necesita algo me lo comunica. -odiaba, detestaba que estuviera dándole toda su atención a la peli azul, juró en ese instante que iba a acabarla.
—¿Gray y nuestro trabajo?
—Aprovecharé para hacerme algunos exámenes adicionales. -él joven asintió con su cabeza para dirigir su mirada al espejo y encontrar a Briar.
—Eres muy capaz, puedes hacer tu parte sin mi ayuda.
—Pero… -Juvia sonrió escondiendo su sonrisa burlona en el caso. No se le olvidaba que él había sido muy cruel con ella el día anterior, pero en ese momento se sentía muy bien que dejara a esa mujer en su lugar.
—Lo siento. Será en otra ocasión. Es por esta esquina, ¿verdad?
—Si es ahí. – Juvia vio la hermosa casa que le pertenecía a la joven, era grande y no dudaba que era millonaria.
—Adiós, nos vemos. -la joven acarició suavemente el rostro de Gray.
—Hasta luego. -susurró Juvia totalmente enojada.
—Fue un placer conocerte linda. -Juvia no dijo nada, vio en silencio como la mujer caminaba de una manera sensual y elegante a su gran casa. Deseaba bajar, agarraría de su extraño fleco y arrastrarla por haber tocado al joven.
—Sabía donde era su casa, la ha traído con anterioridad.
—Así es. -y ella infló sus cachetes queriendo decir muchas cosas, quería romper en celos en ese momento.
—¿Quién era ella? -No lo vio al rostro, pero Gray notó en seguida que se encontraba ligeramente enojada.
—Creo que no le interesa. -Los ojos azules se clavaron en los grises, daba miedo, Juvia se encontraba enojada con él y la vibra era bastante pesada.
—¿Debo preocuparme? -podía contestarle con una frase típica de él, repleta de arrogancia y superioridad, pero contrario a lo que pensara Briar, no deseaba que Juvia malinterpretara las cosas y si le preguntaban en ese instante cual era la razón, ni él mismo podría decirlo.
—No, ella es solo mi compañera de clase. –su corazón se alivió para tranquilamente darle un sorbo a lo que quedaba de su café, esa mujer era muy bella, mayor, lucia con clase, con un trabajo estable, totalmente diferente a ella. Se estaba reventando de celos.
—Parecían muy cercanos. -No estaba seguro si se trataba de los celos, tal vez sólo era su imaginación, pero por alguna extraña razón que ni siquiera él entendía, le gustaba que Juvia estuviera desesperadamente buscando respuestas.
—Ya le mencioné que no tiene porque preocuparse, no he buscado nuevas candidatas después de usted. -y los ojos azules se aperturaron a gran tamaño, como le encantaban esos ojos expresivos y hermosamente creados que poseía esa joven.
—Juvia es la mejor candidata.
—Juvia es mi estudiante. -susurró con algo de gracia arremedando la manera tan peculiar de la peli azul de llamarse en tercera persona. Le agradaba demasiado ese Gray, ese que no era su profesor y que se manifestaba cuando estaba fuera de la universidad.
—Queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.
—Deje de tentarme, si supiera como es mi vida estoy seguro que no desearía meterse con alguien como yo. -acompañó su frase respirando hondamente, sabiendo que su mundo era enteramente complicado y bastante fuerte para una mujer tan bonita e inocente.
—Usted es lo que siempre he querido. -susurró suavemente, sin embargo, Gray hizo como si no hubiera escuchado su frase.
—Tome su café, no permita que se enfríe, ¿Ya se siente más caliente? -trató de cambiar el tema, pero fue bastante perjudicial para él.
—Mucho. -susurró haciéndole pasar toda la saliva al joven por lo sensual que había sonado su voz.
—Me alegro. -Juvia sonrió. El profesor pensó en ese instante que no debió haberla subido en su auto, era demasiado peligroso. Un silencio absoluto reino en el auto, Gray era bastante difícil para ella.
—Gracias por el café.
—No fue nada.
Juvia había estado allí bajo el inclemente frío por horas. Había tenido tiempo de sobra para pensar que iba a decir, sin embargo, un gran bostezo salió de su boca, estaba muy cansada.
—Descanse, ya casi llegamos a su casa.
—No tengo sueño. -mintió. Para ver por la ventana. Estaban relativamente cerca a su casa.
Se arropó mucho más con la cobija del joven, ese objeto tenía cierto olor a él, sus ojos poco a poco se fueron cerrando para finalmente quedarse dormida en la camioneta.
El la observó por segundos, mientras cambiaba el semáforo y le daba luz verde para pasar, se veía hermosa, bastante vulnerable. No podía o más bien no debía involucrarla en su vida totalmente deshecha, porque aunque aparentará tener una vida perfecta, no era así.
Debía continuar negándose ante ella, su respuesta tendría que ser NO. Manejó las cuadras restantes y al llegar se quedó mirándola, apagando el motor, recostó su cabeza en el manubrio. Juvia era tan hermosa que realmente era muy difícil para él negarse ante ella.
Sabía que estaba cansada, trabajaba bastante y su mano estaba totalmente afectada. Era normal que se hubiera quedado dormida allí.
Los segundos se convirtieron en minutos, los minutos en casi una hora, Juvia estaba tan profundamente dormida que no se había dado cuenta que él estaba allí, viéndola como si de un acosador se tratará.
Gray recibió un mensaje en su celular de su mejor amigo, eran altas horas de la noche, debía dejarla y ocuparse de sus obligaciones.
—Llegamos -susurró el joven. Algo desorientada vio en todas las direcciones, no se había dado cuenta en que momento se había quedado dormida. Se sonrojó, porque pudo haber babeado y haber hecho caras totalmente vergonzosas.
—Perdón no se en que momento me quede dormida.
—No se preocupe, está bien. Solo que sus ronquidos no me dejaron conducir a gusto.
—¡¡Yo no ronco!! -Gritó en su defensa.
—Claro que si. -adoraba ver esas mejillas sonrojadas, amaba molestarla.
—Claro que no. -Aunque lo dudó, no sabía si si había roncado y ahora se moría de la vergüenza con él.
—Por favor no vuelva a roncar en mi presencia, esta es mi tarjeta, por favor úsela mañana y tome todos los exámenes que necesita. Tome de ahí lo equivalente al pago de sus trabajos de estos días.
—Pero… —Pero nada, haga lo que yo le digo.
—Regáleme una cita. -Algo desorientado se sorprendió por la frase de la joven, muchas mujeres le habían pedido salir antes, pero a esta propuesta quería decirle que si.
—Feliz noche. -Gray le quitó el cinturón y se estiró para abrirle la puerta, haciendo una pequeña pataleta salió del auto del Fullbuster.
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Su más valiosa fuente de información era el internet, había leído cómo enamorar a un hombre y entre esas importantes cosas decía que todo entraba por los ojos. Se vio antes de entrar por una de las vitrinas de la universidad y se sentía algo incomoda al verse, ese vestido era demasiado corto para su gusto, además había maquillado el morado de su pierna para que no se notara, su cabello ahora muy largo porque se lo había alisado la hacía ver hermosa, definitivamente esa mujer no era la chica normal que no tenía tiempo para ella.
Se dio ánimos y mordió su labio inferior, camino al salón y al cruzar el umbral de la puerta todos quedaron en completo silencio, sus largas y hermosas piernas eran un arma y pasaron a ser el centro de atención siendo los protagonistas del momento. Sí, por su puesto que el profesor Fullbuster había logrado divisar aquella belleza, diosa, ángel e increíblemente hermosa mujer que había llegado. Todo su interior dio un vuelco, jamás en su vida la había visto tan linda. Inmediatamente bajó su mirada, para volverla a subir y darse cuenta como los hombres la miraban claramente con sus ojos repletos de malas intenciones.
Lo detestaba, sabía que ella no era suya, que de hecho no necesitaba el permiso o la aprobación de nadie para vestir de esa manera, pero aún así le molestaba porque ahora las miradas de todos los hombres estaban ahí. Era una persona demasiado inteligente y siempre luchaba por respetar los derechos de las mujeres, pero estaba completamente seguro que si hubiera estado en sus manos jamás la hubiera permitido salir a la calle con esas ropas. Se reprendió internamente al conocer donde se dirigían sus pensamientos, ella era libre, podía vestirse así, no era alguien que le prohibiera cosas a los demás, sin embargo, no lo soportaba.
—¡Wow Juvia! Estas hermosa. -Yukino le regaló una mala mirada a Sting por el comentario que acaba de salir de su boca y es que no era un cumplido, su mirada recorrió a la chica de arriba a abajo. Gray Fullbuster era una persona que perdía fácilmente la paciencia, su puño se apretó tan fuerte que el Neanderthal en su sangre quería aparecer y golpear a todos, a cada uno de los hombres que la veía y es que se veía tan hermosa. No fue el único comentario que recibió, detestaba que esos hombres usaran ese tipo de frases con ella.
—¿Vas a salir esta noche? -los ojos azules se dirigieron a su profesor, quien quitó los ojos de ella a la velocidad de la Luz y se concentró en su computador fingiendo que aquello que estaba sucediendo no le importaba en lo más mínimo.
—No, yo… solo quería cambiar. No tengo citas para esta noche.
—Pues te ves como una princesa, como la reina de Nekov. -él pelinegro había susurrado esa frase y Juvia alzó sus ojos a la altura de Rogue ya que había logrado escucharlo.
—Gracias. -Algo incómoda siguió y se sentó, Meredy no había llegado para acompañarla en ese momento algo crítico, donde todas las miradas estaban puestas en ella. No le gustaba la atención, solo quería atraer al profesor, pero parecía que había hecho un efecto contrario ya que creía que había llamado la atención de todos menos del de su objetivo principal.
—¡Juvia! -la joven volteó ante la voz de Sting. —Mi hermano quiere decirte algo. -totalmente avergonzado negó ligeramente con su cabeza. Después de tortuosos segundos y al ver que esa chica no quitaba la mirada se decidió a hablar.
—Y-yo… -Tomó una gran bocanada de aire dándose valor. —¿Quieres salir conmigo?
Dos pares de ojos se quedaron viendo la escena, Minerva quería asesinarla en ese mismo instante, ya que había ingresado al salón y escuchado la propuesta de Rogue.
—¿Quieres ir conmigo a alguna parte? -en ese instante dos demonios sintieron como su sangre hervía.
Hasta aquí capítulo, perdón en serio creo que lo que escribí lo tengo que dividir en tres, espero que les haya gustado mucho.
Aviso parroquial, haré todo lo posible por dejarles un regalito de navidad. Sin más contestare sus hermosos reviews:
GruviaSilver: Hello!! Gracias por tu review y perdona porque esta vez me tarde y demasiado, lo bueno es que como ya tengo escrito otras partes no me tardaré mucho en actualizar el siguiente. Sus caritas, imagina a gray extremadamente avergonzado y con ganas de tragárselo la tierra, así estaba el pobre. Será difícil para Juvia convencerlo, pero bueno ya empezó a mover sus fichas. Ambos están vivos aquí tanto como Mika como Silver, pero ellos parecerán más adelante y en este cap dejé algunas pistas sobre ella, me encanta que te encante, a ti muchísimas gracias por tu review.
Mint Esthete: Hi, I'm so sorry, I made u Wait for a long time, almost two months. But here I am with that update, i am really really sorry, but I don't have Much time. I hope you like it. Thank u for the review. I send a kiss, bye.
Olivia1415: Holi!! Pues bien el pequeño pedacito que te envié, no alcancé a meterlo en este cap, de hecho tampoco creo que salga en el siguiente, pero bueno es que debía hacer muchas más escenas de Juvia intentando convencer a Gray, como un desarrollo y waaa ahí vamos. Me encanta que te encante, gracias por tenerme paciencia y bueno ahora si esta si fue, acabo de publicar. Espero como siempre que te guste el cap y pues ya viene lo bueno. Gracias por todo tu apoyo, te mando un besote.
Manu: Holi, me alegra que hayas leído mucho todos los caps y que te haya gustado mucho, verdaderamente si es una lástima que no haya habido un beso, pero con los momentos gruvia me pongo a gritar como loca, entonces debemos ser pacientes, pues tenemos para consuelo al edo-Greige, Gray solo reclama el cuerpo de Juvia como suyo y es que en realidad Juvia le ha dejado en claro que vive por él y que su amor es real. El Navia no me molesta sabes? Natsu es una persona bonita, pero no imaginó a Juvia con nadie más que no sea Gray, es decir ella lo ama tanto que cambiar mi perspectiva es difícil, pero serían una pareja rara, como agua y fuego, totalmente opuestos. Suena lindo.
El Graylu me da escalofríos, nunca me gusto, de hecho en los primeros capítulos antes de conocer a Juvia shippeaba a Gray x Erza, pero luego conocía esta loca peli azul y dije como bueno aquí fue. Esta es la pareja que amo y ahí nació mi amor por el Gruvia.
Sip, de hecho he pensado muchas veces en hacer un FanFic sobre Edolas, pero volvemos al tiempo, casi no tengo y pues uso el poco que tengo tratando de subir capítulos de los fics que ya tengo y que no quiero abandonar. Gracias por tu review, te mando muchos saludos y besos.
Lymar Vastia: Holiiiii!!! Bueno aquí te traigo la actualización, lo que Juvia dijo y como Gray trató de manejar la situación lo más profesional posible, Gray sigue resistiéndose, pero Juvi no se da por vencida. Esperemos como se desarrolla todo, te mando un abrazo y un beso. Bye.
Karna: Hellooo ¡! En estos momentos Gray no tiene mujer y la decisión de tener un hijo está influenciada por varios factores que se irán desarrollando más adelante, perdóname por tardar tanto, a veces que no me queda tiempo y me concentro en otras cosas, en serio perdón, espero que te haya gustado el cap, te mando un abrazo y un beso psicológico, bye.
Riley: Holi!! Muchas gracias por tu hermoso review, escribo las historias con cariño y espero demasiado, con todo el corazoncito que esté cap te haya gustado. Te mando un beso y un abrazo. Bye.
