INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPÍTULO XXIV
N/A: Este capítulo contiene lemon yuri por lo que si es sensible a este tipo de contenido le recomiendo dejar pasar este capítulo. Si te gusta, espero disfrutes este pequeño escrito sukulento, soy pesima para escribir lemon pero se hace el intento.
Soyo tuvo los labios de su amada contra ella y se sintió como si hubiera sido su primer beso, en su estómago se sentía la magia de las mariposas y su piel reaccionaba al tacto.
Jaló a su amada hacia ella y con la otra mano cerró la puerta, la tenía otra vez en sus brazos y no la perdería otra vez.
Una vez que se encontraban en la privacidad de su habitación, continuaron con el beso, sus manos tocaban el cuerpo de la más alta como si fuera a desaparecer en cualquier momento, más la pegaba a su cuerpo y ella respondía al cariño acercándose más a ella.
El beso lentamente fue subiendo de intensidad, la extrañó en todo este tiempo que estuvieron separadas y su cuerpo se encargaba de recordárselo. Esa gran muestra de afecto y desbordamiento de pasión las estaba guiando a un lugar que sus cuerpos conocían bien: su cama.
Con un simple empujón Nobume cayó sobre el colchón y Soyo fue sobre de ella.
—Veo que la princesita me extrañaba —dijo con sorna mientras con movimientos de cabeza intentaba quitar los cabellos de su rostro, pues sus manos se mantenían en la cintura de la otra.
—Te extrañé mucho —respondió mientras seguía distribuyendo besos por el rostro y cuello de su ex novia.
—Yo también lo hice. —Sus manos pasaron de la cintura al trasero de la pelinegra que estaba encima de ella, ambas disfrutaban de las caricias proporcionadas.
Parece que Soyo no quería esperar más, pues poco a poco estaba desabrochando la blusa de botones que Nobume usaba, dándole vista de la piel nívea que cubría. Pasó su lengua justo por en medio de sus pechos.
—Soyo, ¿piensas terminar lo que acabas de empezar? —preguntó mientras lentamente subía una de sus manos por el cuerpo de ella, sin dejarla de tocar, hasta llegar a su mejilla.
—Es lo que deseo —respondió rápidamente mientras nuevamente se colocaba entre sus pechos—. Nobume san, eres hermosa —comentó mientras sus manos y su boca seguían disfrutando del escote que mostraba el sostén que usaba.
La mayor disfrutaba las atenciones que recibía, estaba tan distraída con la boca de Soyo que no se percató el momento que las manos se habían dirigido a su espalda para desabrochar eso que le impedía disfrutar completamente de su pecho. Ella la ayudó y levantó un poco su espalda para que pudiera completar la misión, por lo que aprovechó para quitar la blusa y el sostén al mismo tiempo.
Con el tórax libre de su amada, al fin pudo poner su completa atención es sus senos, con su boca tomó uno de sus pezones y con una mano el otro. Empezó lentamente pero poco a poco iba dejando en evidencia su hambre por el cuerpo de su novia, no solamente le daba atenciones a la protuberancia, también se dirigió a la aureola y en la parte blanquecina dejó su marca con algunos chupetones y mordidas, la respiración agitada de Nobume era su recompensa. Su mano libre, acarició la entrepierna de su pareja.
—Soyo… más.
Con escuchar eso no se resistió más, levantó la falda y con un rápido movimiento estaba corroborando que su trabajo había rendido frutos.
—Creo que queda claro que me extrañaste —dijo con un poco de sorna antes de tomar sus dedos humedecidos y llevarlos a su boca para degustar el sabor de ella para luego regresarlos a su lugar de origen.
—Soyo, por favor, más, no juegues —dijo entre jadeos, estaba disfrutando de las atenciones, pero se estaba empezando a desesperar.
—Estas siendo caprichosa —dijo sonriente mientras alzaba su mirada y veía a su amada jadear.
—¿Yo? ¿No serás tú? —De un rápido movimiento cambió de posiciones pues se desesperó y no quería seguir jugando.
—¡Nobume san! —gritó sorprendida la pelinegra.
Como se pasó todo el día en su habitación solamente vestía un cómodo vestido que ella rápidamente se lo quitó.
—Parece que tú también estabas disfrutando lo que me estabas haciendo —exclamó mientras observaba la humedad proveniente del centro de Soyo– ¿Qué haremos contigo? Me cambiaste fácilmente por una loca amante de la comida. —Soyo se quedó quieta debido a la frase que dijo Nobume sonaba a reclamo, pero al verla a los ojos notó la lujuria en ella, su lado sádico salía a flote en estas situaciones.
Sin aviso previo ingreso dos dígitos en su interior, Soyo intentó contener el gemido ya que de primera instancia fue doloroso, pero ella la conocía tan bien que sabía dónde tocar para que esa molestia se convirtiera en placer.
—Dime, ¿ella te logró tocar?
—¡No! ¡Claro que no! —respondió rápidamente, al parecer esa respuesta le gustó a la de mirar carmín pues siguió trabajando en su interior e ingresó uno más.
—¿Tanto querías regresar conmigo que buscaste la ayuda de la sádica? —preguntó con sorna mientras seguía con sus dedos en el interior de Soyo.
—¡Sí! —gritó mientras se aferraba a las sábanas y movía las caderas en busca de un mayor contacto, Nobume conocía mejor su cuerpo que ella misma, ni las noches que la extrañaba lograba reproducir lo que sentía estando con su amada.
—¿Cómo lograste que te ayudará? —Con sus yemas logró rozar la protuberancia interna de la pelinegra.
—Le ofrecí información.
—¿Información? —Nobume se detuvo por la revelación.
—Nobume san, ¡por favor! —gimió ante la falta de movimientos.
—¿Qué información Soyo? —preguntó molesta mientras su palma rozaba su clítoris—. ¿Sabes dónde está Kagura? ¿Lo supiste todo este tiempo? —El castigo ya no era solo para su parte baja, con su mano libre ahora se encargaba de presionar uno de los pezones.
—¡Nobume! —El grito fue una mezcla extraña entre una queja y placer—. Fue el día del evento policial, escuché a Kondo san hablar por teléfono, la voz se me hizo conocida así que intenté poner más atención y así fue como descubrí que ha estado con ella.
Molesta, la de mirar carmín incrementó la velocidad de sus manos, sabiendo tocarla para que llegará al punto máximo de su placer.
—¡Nobume! —gritó cuando su cuerpo expulsó la evidencia del placer que ella le provocó.
La aludida se alejó de ella, tomó su camisa y se la puso para cubrir su desnudez; salió molesta de su habitación y se dirigió a la de junto.
Tocó con fuerza y velocidad.
—¿Quién es? —preguntó la voz del interior
—Soy yo, abre rápido —dijo molesta, mientras volteaba a ambos lados cuidando que no hubiera nadie más en los pasillos que le pudieran ver.
—¿No tenías llaves desde que empezaste a dormir aquí? —preguntó molesta mientras abría.
—Sí, pero las olvidé —respondió mientras se adentraba rápido
—¿Qué te pasa? —Sorpresa se podía ver en su rostro por la falta de ropa.
—¡Sé dónde está Kagura!
N/A: Muchas gracias por la paciencia que me han tenido al seguir aquí leyendome a pesar de los años y el hiatus.
Si todo sigue bien el próximo capítulo podría ser el ultimo de la historia, asi que esperemos que esta vez si cumplamos en acabar el fic
Nos leemos luego
MELGAMONSTER
20220531
