INTERNADO DE SEÑORITAS GINTAMA
CAPÍTULO XXV
—¡¿Qué?! —Estaba sorprendida. Después de escuchar la declaración de Nobume no podía creerlo— ¿Todo este tiempo la respuesta siempre estuvo frente a mí? ¿Por eso Kondou san me había pedido que la visitara? —empezó a murmurar pues en su mente recordó los diálogos que su madre adoptiva le había dedicado cuando se encontraron—. ¿Cómo se enteró ella? —preguntó molesta—. ¡Soyo! —gritó desde su habitación mientras caminaba hacia la salida de su habitación.
—¡Déjala! Está cansada —intentó excusarla—. Se enteró el día que fuimos al evento policial, escuchó a Kondou san hablar por teléfono y reconoció la voz. Así fue como se enteró.
—¿Crees que sea cierto que esté con ella? —preguntó temerosa—, la voz podría ser de cualquiera, se suelen escuchar diferente las personas en físico que por un dispositivo.
—Es una posibilidad, pero no deja de ser una opción. Podrías ir de sorpresa a casa de Kondou san, porque si le avisas Kagura se enterará e intentará escapar.
—Tienes un punto ahí. Mañana iré para corroborar.
—¿Mañana? Mañana es lunes no tenemos permitido salir —respondió recordando las reglas de la escuela.
—Durante un semestre, una alumna puede solicitar hasta tres salidas que no correspondan al día domingo —exclamó citando una parte del reglamento escolar.
—¿Leíste todo el reglamento? —preguntó sorprendida.
—¿Tú no? Era parte de los castigos que nos ponían, sabía que debía leerlo porque podría ayudarme a salir de algunas cosas.
—Sí, pero nunca pasaba del primer capítulo —respondió.
—Entendible. Mañana iré a hablar con Hijicerda y la adicta a la azúcar para solicitar el permiso.
—¿Pero no avisaras antes a Kondou san? —preguntó sorprendida Nobume.
—No, tú dijiste que debe ser sorpresa, por si Kagura se entera y escapa.
—Comprendo el punto. ¿Quieres que te acompañemos? Fue nuestra información lo que ocasionó esta situación.
—No, quiero resolverlo sola. Estoy un molesta por como ella reaccionó, pero quiero hablar bien con ella para exponerle la situación.
—Bueno, entonces te dejo. Mañana será un día largo para ti.
—Gracias.
Nobume empezó a caminar hacia la puerta de la habitación.
—Oye.
—¿Qué?
—¿Tú y la princesa?
—Es complicado, pero creo que podemos resolver lo que pasó.
—Bueno, suerte con ello.
—Gracias —respondió antes de salir por la puerta.
La mañana siguiente ya se encontraba en la oficina de la directora.
—Vieja bruja, ¿por qué me mandaste a llamar tan temprano? —preguntó la de plateados cabellos mientras entraba a la oficina rascándose la cabeza.
—Por favor compórtate, no sabemos si hay una estudiante adentro —reclamó la estricta maestra de cabellos negros que iba con ella.
—No creo, es muy tem…
—Sakata san, Hijikata san —las nombró la directora—, esta reunión es porque una de sus alumnas quiere hablar con ustedes.
—¡¿Okita san?! —la nombraron sorprendidas.
—Las dejo para que puedan hablar en privado, ya que solicitó uno de sus permisos para salir a la escuela, depende de ustedes si se lo autorizan o no.
—Muchas gracias directora Terada —agradeció respetuosamente mientras hacia una reverencia que la anciana correspondió antes de salir del lugar.
—¿Qué pasó Okita san? —preguntó nerviosa Ginko.
—Ya sé dónde está la china, no tienen que seguir escondiéndola.
—¿Escondiéndola? Nosotros no hacemos eso —por poco tartamudeaba al decir eso.
—Sí, ustedes siempre han sabido donde esta, por eso es que su padre se fue calmado luego de hablar con ustedes.
—Sakata san, es inevitable seguir ocultándolo. —Hijikata soltó un suspiro mientras encendía un cigarrillo—. Sabes donde esta, ¿no? —Souko le respondió moviendo su cabeza para confirmarlo—. Por eso es que estas pidiendo permiso para salir.
—Sí.
—Pero, ¿estás completamente segura de que esta ahí? —cuestionó manteniendo su tono serio, a diferencia de la maestra de plateados cabellos ella se mostraba neutral—. Cuando hablamos con Umibouzu, consideró cambiarla de escuela por la situación.
—¿Qué? —Estaba muy sorprendida por este hecho que su voz la delató.
—Aunque todavía no recibimos su baja oficial, por lo que es más probable que se encuentra donde tú sabes.
—Entiendo.
—Por lo que está bien, firmaremos el permiso para que puedas faltar el día de hoy. —Extendió la mano y la castaña no desaprovechó para colocar el papel en su mano y ella enseguida lo firmó—. Vamos Sakata san, firma tú también —exigió mientras le daba el papel.
—Muy bien, pero no me hago responsable de lo que suceda una vez que la enfrentes —comentó mientras ponía su firma en el papel.
Una vez con su permiso concedido salió del lugar con destino a la casa de su madre adoptiva, corría el riesgo de no encontrar a ninguna ahí, pero las cosas impulsivas salían mejor.
Estaba fuera de la casa así que decidió tocar el timbre, tenía el presentimiento de que su tutora estuviera ahí. Así que espero a que algún ruido le delatara. Esperó y volvió a tocar, pero estaba tardando mucho en responder, así que se desanimó un poco y empezó a sacar su celular, una llamada no haría mal, apenas estaba marcando el número cuando escuchó ruidos al otro lado de la puerta.
—¿Sou chan? —preguntó al momento que abría la puerta principal
—Kondou san, hola —saludó tímidamente.
—¡Sou chan! —gritó alegremente mientras caminaba para abrir la reja que la separaba de su hija adoptiva. Una vez abierta no se contuvo las ganas y la abrazó—. ¿Qué haces aquí? ¿No es día de escuela? —preguntó sorprendida mientras observaba a su alrededor para comprobar que no hubiera nadie más que la acompañara.
—Prometí visitarla pronto y sé que los fines de semana es cuando más ocupada esta, por eso decidí hacerlo hoy —dijo mintiendo sobre su motivo, porque sabía cómo era su tutora de sensible si le decía que solo venia para corroborar algo y si al final resultaba ser falso podría lastimarla.
—Oh, genial Sou chan, hubiera agradecido que me avisaras, pero no importa, unas cuantas llamadas y tendré la mañana libre para ti —dijo con una sonrisa mientras juntas caminaban hacia la puerta principal de la casa.
—Lamento venir sin avisar. —Eso si era verdad, procuraba actuar de la mejor manera posible para evitarle este tipo de situaciones.
—No te preocupes, tiene tiempo que no pasamos un tiempo madre e hija —dijo sonriente—, avisaré al trabajo en lo que preparo el desayuno para ambas. Si gustas puedes ir a tu habitación en lo que me esperas.
—¿No prefiere que la ayude? —Se ofreció, aunque la excusa que ella le había dado funcionaba para buscar en la casa alguna prueba de que la china se estaba quedando ahí con ella.
—No, hoy eres mi invitada —dijo con una sonrisa, mientras le extendía sus pantuflas en el genkan.
—Gracias.
Se separaron en la entrada, espero a que Kondou empezará la llamada para poder subir las escaleras a toda velocidad y verificar si la china estaba en alguna de las habitaciones. Ahora que se ponía a pensar la casa de Kondou era demasiado grande para ella sola, pero ella la compró así porque en muchas ocasiones le dio asilo a algunas de sus reclutas. Hijikata y ella eran quienes más tiempo habían estado ahí. Se convirtió en su tutora legal después de que su hermana falleciera.
Lentamente abrió las puertas de las habitaciones para verificar su interior, eran solamente tres que permanecen vacías desde que ella vivía ahí.
—Parece que realmente no se ocultaba aquí —dijo un poco desanimada mientras abría la puerta de su habitación. Se extendió una sonrisa por su rostro al ver que Kondou la mantenía limpia y ordenada para ella, tal cual la dejó la última vez que estuvo ahí.
Se recostó en su cama y notó un aroma familiar pero no supo distinguirlo, sus ojos empezaron a cerrarse al sentirse cómoda, hasta que cayó dormida.
—Sou chan, Sou chan. —Una voz le llamaba para despertarla—. Sou chan…
—¿Kondou san? —la nombró al reconocerla mientras abría los ojos.
—Te quedaste dormida mientras esperabas —dijo con una sonrisa—, ¿no has dormido bien?
—Si he dormido, pero se sintió tan relajante estar aquí —dijo la verdad. Pero si lo pensaba mejor, si había dormido todo este tiempo sin la china, pero hoy por primera vez en mucho tiempo sintió que descansó.
—Me alegra —dijo con una sonrisa—, eso significa que sigues viendo este lugar como tu hogar. Vayamos a desayunar. —Se levantó, ya que estaba sentada sobre la cama para poder despertarla, y así darle tiempo de levantarse.
—¿Que desayunaremos? —Aprovecho para hacerle platica en lo que esperaba desde la puerta de su habitación.
—Me imagino que estas aburrida de la comida tipo occidental que te sirven ahí en la escuela.
—Sí… —dijo sorprendida de que la conociera.
—Así que hice mi desayuno especial de varios complementos —dijo con una sonrisa.
Bajaron juntas las escaleras en silencio, cuando llegaron al comedor Souko pudo oler la deliciosa comida casera de su madre que tenía tiempo sin probar.
—Sopa de miso, arroz al vapor, pescado asado, verduras… —iba nombrando todo lo que veía a su disposición—. Gracias Kondou san —dijo con una sonrisa mientras ambas tomaban asiento en la mesa.
Al comer platicaban animadamente de lo que habían vivido cada una estando lejos de la otra, tenía tiempo que no tenían este tipo de acercamiento. Estaba triste porque Kagura no se encontraba en ese lugar, pero pasar este momento con su tutora lo agradecía.
Al terminar de comer, ambas recogieron la mesa y lavaron lo que utilizaron.
Nuevamente estaban sentadas frente a frente tomando una taza de té acompañado de algunos aperitivos.
—Sou chan, yo sé porque viniste hoy —dijo Kondou mientras dejaba su taza en la mesa y tomaba las manos de su hija.
—¿Sí? —preguntó nerviosa.
—Es cierto que Kagura chan se está quedando aquí —confesó mientras la miraba firmemente a los ojos, en ella solamente pudo distinguir verdad.
—Entonces, ¿dónde está? —preguntó, su voz se podía escuchar entre cortada.
—Salió, está de paseo con su padre… —reveló la información—, no encontraste evidencia de que ella estuviera aquí porque se estaba quedando en tu habitación.
Con esa revelación entendió el aroma familiar que estaba en su habitación
—Hoy tal vez decida si darse de baja de la escuela, puedes intentar detenerla, regresará como a las dos por sus maletas.
—¿Se piensa ir? —preguntó sorprendida.
—Su papá tomó esa decisión, pero creo que es tu oportunidad de confesar cómo te sientes…
—Creo que sí.
—Lo mejor sería que tuvieras ayuda extra —dijo con una sonrisa y después de eso el timbre empezó a sonar.
—¿Esperaba a alguien más? —preguntó sorprendida. La rubia solo le dedicó una sonrisa y caminó hacia la puerta.
Al abrirla reveló a sus dos compañeras de escuela.
—¿Comedonas? ¿Princesa? —Las nombró al verlas.
—Hola Okita san —saludó la princesa por ambas.
—Tenko me habló que venías para acá, así que ya sabía —dijo mientras la miraba a los ojos a la castaña—, lo siento por mentirte. —Bajó la mirada ante su pesar.
—La que debería disculparse soy yo Kondou san, todo lo que ha hecho por mí y no me daba el tiempo para venir a verla. Yo también lo siento por eso —dijo mientras se acercaba a ella.
La rubia solo la jalo para fundirse en un abrazo.
—La maestra Sakata nos mandó porque dijo que te podíamos ayudar —anunció animada el motivo de su llegada.
—Yo solo vine para seguirla —señaló a la pelinegra.
—¿Pero para que necesitare su ayuda? —pregunto sorprendida Souko.
—Kagura regresará por la tarde como te dije —anunció animada su tutora.
Estaba fuera de la casa de su madre adoptiva, pues ahí sabía que se encontraba la china para recoger sus maletas antes de irse. Luciendo un hermoso vestido, su largo cabello castaño recogido en un lindo peinado, un sutil maquillaje y para hacer más romántica la escena un ramo de rosas.
Todo eso había sido idea de la princesita luego de saber que Kagura se iría del internado sin despedirse solo por un malentendido que ella había causado, quería ayudar a sus amigas. Su madre adoptiva le dio asilo porque lo creyó conveniente para aliviar el corazón de la extranjera además de que su hija había causado eso.
Así que se la llevaron fuera de la casa para arreglarla y que Kagura no sospechara sobre que ya saben sobre su paradero. La pelirroja seguida de su padre iban saliendo de la casa cuando la castaña cruzó miradas con ella, se veía triste y desanimada inclusive su mirar azul estaba opacado, a pesar de que en el exterior mostraba una sonrisa tenue
—¿Qué quieres sádica bastarda? —cuestionó cuando la vio y se acercó lo suficiente para no tener que utilizar un volumen alto de voz. Había estado oculta, porque le dolía partes de su cuerpo que no sabía que podían doler y aunque haya ido al doctor nunca dio con su malestar, tanto que había preocupado a su padre y quería sacarla de la escuela. Pero cuando la vio ahí delante de ella, todo dolor se fue, inclusive su corazón se aceleró.
—Estúpida china quita esa cara de perra estreñida —exclamó, para después aventarle el ramo de flores en la cara.
—¿Qué te pasa maldita? —gritó mientras agarraba el ramo para que no se cayera. Algunos pétalos se quedaron en su cabello alborotado por el impacto.
—Esa eres tú —dijo con una sonrisa.
—Cállate perra grasienta —siguió utilizando ese tono grosero, pero un sonrojo se manifestó en su cara—. Aun así, no has respondido lo que te pregunte.
—¿Qué hago aquí? Eso debería preguntarte a ti, es mi casa —exclamó mientras señalaba el lugar detrás de Kagura. Su madre estaba deteniendo al padre de Kagura.
—La gori… Kondou san me dijo que si algún día me hacías algo podía venir a su casa a acusarte.
—¿Cuándo te dijo eso? —cuestionó sorprendida, porque no recordaba un encuentro entre ellas dos, desde que la conoce.
—Un día de junta de padres y maestros.
—Ya veo. Y ¿qué te hice? Para correr a brazos de mi madre —preguntó, porque tenía una idea, pero quería comprobarla o mínimo escuchar su versión ya que todo eran meras suposiciones de la princesa.
—Eres una maldita mentirosa aprovechada —gritó perdiendo los estribos. Fue su turno de lanzar las rosas, ahora ambas lucían pétalos en sus cabellos—. Ahora responde —exigió—, ¿qué haces tú aquí?
—Vengo a aclarar unas cosas que una cabeza hueca no tuvo el sentido común de preguntar y sacó conclusiones por su propia cuenta.
—¡Yo no soy una cabeza hueca!
—Yo nunca dije que fueras tú—dijo con una sonrisa malvada, haciendo que la joven frente a ella volteara la mirada a otro lado—. No tengo prometido.
Fueron solamente tres palabras, pero al parecer fue la cura de sus dolores. Pues ya no sentía esa opresión en el pecho.
—¿Es en serio? —preguntó mientras volteaba a verla fijamente a los ojos, ambas en su mirar encontraron la respuesta.
—Es en serio Kagura, hablé con Kondou san sobre eso, por una historia familiar ella nunca más quiso comprometer a sus hijas —respondió pensando en la historia de su hermana e Hijikata.
—¿Entonces? —Ella no sabía cómo continuar, tenía sentimientos encontrados, estaba feliz de finalmente verla y lo que le confesó alivió todo su malestar, pero estaba confundida pues no entendía más allá de eso.
—¿Quieres ser mi novia? —preguntó Souko de manera directa mientras se arrodillaba y extendía el ramo hacia ella.
—¿Novia? —dijo la palabra entre cortada.
—Sí, mi novia, mi pareja…
—¡Sí! —respondió emocionada mientras se lanzaba a los brazos de la castaña. El ramo cayó al piso por atrapar a Kagura.
—¡Kagura! ¿De qué se trata esto? —salió un molesto Umibouzu de la casa.
—Que me quedaré en la escuela.
—¿A pesar de lo que pasó?
—Todo fue un terrible malentendido —intentó explicar Souko.
—Así es —su tutora salió a apoyarla—. Todo es mi culpa, lamento las molestias causadas, —hizo una reverencia para darle veracidad a sus palabras, la castaña la imitó.
—Así es papi. Además, Goriko chan fue muy buena conmigo en el tiempo que me quedé en su casa —dijo con una sonrisa Kagura.
—Eso no tengo duda —respondió.
—Prometo que cuidare de su hija —dijo mientras miraba fijamente a los ojos del hombre.
—¿Es lo que quieres Kagura?
—Sí, quiero quedarme en el Internado de señoritas Gintama —dijo con una sonrisa mientras tomaba la mano de su ahora novia—, he conocido a buenas personas ahí. Además, sé que si algo malo me pasa puedo venir con Goriko chan —dijo con una sonrisa.
—Está bien Kagura, pero cualquier situación quiero que me digas.
—Sí papi.
—Bueno yo me iré porque el avión está próximo a salir, prometo venir más seguido —dijo mientras la abrazaba y le daba un beso en la frente, después tomó la maleta—. Espero cumplas tu palabra de cuidar a mi hija —extendió su mano libre hacia la castaña que ella respondió estrechando la mano.
—Claro.
—Cuídate Kagura, nos vemos —se despidió de las tres mientras atravesaba la reja.
—Yo creo que estaré a dentro —dijo Kondou después de que se fue el hombre.
—Ven, creo que me debes algo —exigió al tomarla de la cintura y acercarla a ella.
—Que desesperada eres —respondió mientras tomaba las mejillas de su pareja para después fundirse en un beso. Al fin después de tanto tiempo estaban juntas.
Soyo y Nobume estaban solas admirando toda la escena desde la ventana de una habitación en el segundo piso de la casa de Kondou.
—Te amo Soyo —dijo Nobume mientras abrazo por la espalda a la pelinegra. Soyo se volteó a encararla para finalmente juntar sus labios en un cálido y tierno beso—. Además, creo que tienes algo que me pertenece.
—¿En serio? —Soyo estaba confundida ante lo que le acaba de decir.
—Sí.
Se separó un poco de ella y movió los largos cabellos negros de su acompañante hacia un lado y bajo un poco el escote del vestido que ella usaba, dejando su cuello a la vista donde se podían apreciar dos cadenas que cada una tenía su propio dije, pero juntos hacían una sola figura. Le quitó un collar y después se lo puso.
—¿Cómo supiste que lo traía puesto?
—Lo noté desde un principio, desde que lo dejé en nuestra habitación. Espero nunca más tener que quitármelo.
—Yo tampoco quiero que te lo quites —dijo antes de besarla nuevamente.
FIN
N/A: Hola, después de tanto tiempo al fin le di final a esta historia. Estoy muy feliz por ello, era mi proyecto de Gintama que más tiempo me tarde, a pesar de que empezó como un fic en conjunto entre PoetaMuerto y BlueSkyMoon lo terminé yo. Y a pesar de que prometí que sería comedia y ricura terminé metiendo drama xD Lo siento por ello. Espero que hayan disfrutado esta historia muchas gracias por tenerme la paciencia para finalmente ver el fin. Esto es para reafirmar mi promesa de que siempre termino mis fic, sé que por ahí tengo unos que también esperan su regreso así que ténganme paciencia también por favor. Otra cosa que me motivo a terminar este fic fue para que quedara en el pride month.
Nos leemos luego
MELGAMONSTER
20220612
