6. A través de estos ojos nos encontramos.

Madre e hija corrieron a su encuentro. No hubo intercambio de palabras y ningún diálogo fue necesario, solo un fuerte abrazo que significaba mucho para ambas, quienes por completo ignoraron la conmoción a su alrededor momentáneamente.

La batalla había terminado dentro del salón. Walder Frey se hallaba de rodillas frente a Robb junto con varios de sus hijos y nietos. Los hombres de Bolton que no habían sucumbido en la pelea miraban de reojo el cuerpo inerte de su señor y se rindieron también.

- ¿Por qué? – la voz de Robb dirigiéndose a sus prisioneros sonó entrecortada, una mezcla de furia, confusión y angustia.

- Fue Tywin Lannister – las palabras de Arya tomaron a todo el salón por sorpresa.

- ¿Cómo lo sabes?

- Yo estaba ahí cuando envió las cartas. No entendí lo que significaban hasta que me enteré que tú ibas a estar aquí.

-¿Y cómo sabías que yo iba a estar aquí?

- Solo lo supe – dijo encogiendo sus hombros.

- ¿Arya? – Robb quiso saber más, pero su madre simplemente negó con su cabeza pidiéndole que no siga preguntando. Ambos sabían de donde provenía la información de Arya.

- Nuestros hombres siguen afuera, su Majestad – una voz les recordó.

Rápidamente Robb dividió a sus hombres y los puso a trabajar. A algunos se les ordenó encadenar a los hombres Frey y Bolton y llevarlos a las mazmorras, mientras que al resto les dio la orden de seguirlo hacia las afueras del edificio a ayudar al resto de los soldados. Ignorando sus propias heridas por el momento, los hombres y mujeres que seguían a Robb cumplieron con su cometido. Brynden Tully decidió ir a buscar a su sobrino Edmure que todavía se encontraba en la habitación nupcial y ni se había enterado de todo lo que había sucedido.

Viento Gris le aulló a Nymeria y salió disparado tras Robb.

- Ve – Arya le dijo a su lobo. – Ve y ayuda.

- Ya ha ayudado bastante – Catelyn le dijo a su hija una vez que hubieron quedado solas.

- Sí. Es un buen lobo.

- Me ayudó mucho a mi.

- Y a mi también. Cuando estaba sola en las noches, sabía que no estaba sola.

- No puedo creer que estés aquí.

Catelyn no pudo contener sus lágrimas. Sus manos acariciaban la cara de su hija y sus dedos peinaban su enmarañado cabello. Era un gesto reconfortante que les parecía muy familiar a ambas y les traía fortaleza.

- ¿Qué va a pasar ahora? – preguntó Arya

- Fácil. Solo nos queda recuperar a Sansa y volver a casa – respondió su madre con una sonrisa.

- Y Bran y Rickon.

- Tú los has visto. Están vivos. – No era una pregunta y Arya asintió convencida.

Arya ayudó a su madre a ponerse en pie y juntas caminaron hacia el jardín. La niña quiso insistir en que su madre descanse, pero ella no quería saber de nada con descansar todavía. No hasta que no tuviera la certeza que su hijo estaba a salvo. La herida en su espalda era dolorosa, pero al menos había dejado de sangrar. Fue un alivio para ambas encontrarse con Edmure en el camino. Él estaba volviendo en su búsqueda con noticias de lo que estaba sucediendo afuera. Su tío lo había levantado de la cama con su esposa y les había contado lo sucedido. Su flamante esposa Roslin había roto en llanto y confesado todo. Tanto ella como toda su familia estaban al tanto del complot urdido por el viejo Frey. Brynden la condujo a las mazmorras junto con su familia y luego él y Edmure se dirigieron a las afueras del edificio. Al ver que la batalla estaba casi ganada, Edmure había decidido in en busca de su hermana para asegurarse que ella estuviera a salvo también.

- Y estamos a salvo – ella le aseguró.

El hedor a sangre en el patio era nauseabundo, pero fue un alivio ver las banderas conocidas todavía flamear en el viento. Los ojos de Catelyn buscaron a Robb, pero fue Nymeria quien las encontró primero. El gran lobo se dirigió a ellas y se paró entre medio de madre e hija, cuyas manos se entremezclaron acariciando el pelaje ensangrentado del lobo.

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La limpieza y el arresto de los prisioneros llevó una gran parte de la noche. Para el amanecer, todos los hombres y mujeres que habían participado de la traición y no habían perecido en la pelea o sucumbido a sus heridas, fueron ejecutados o enviados a las mazmorras.

Un complot había sido evitado, pero la batalla continuaba. Tenían un hogar que reclamar y una familia que recuperar. Pero lo harían juntas. Habían estado separados por un tiempo, pero pronto estarían todos juntos. Y nada los separaría. Nunca más.

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