Luna: Jua! Me haces reir! Me alegra que estés disfrutando esta historia. Gracias.

.

7) Nuevos rumbos.

Arya

Por primera vez en un largo tiempo Arya pudo disfrutar tranquila de un suculento desayuno.

- ¡Despacio! Mira que la comida no se va a escapar – su hermano le dijo en medio de una risa.

- ¿Cómo está tu brazo? – le respondió Arya con la boca llena cambiando de tema.

- Mejor. Me sacaron las flechas y me limpiaron las heridas. También me cosieron la pierna. ¿Y tú? Has estado escapando por mucho tiempo. Sola.

- No estaba sola. Tenía amigos.

- ¿Y dónde están?

- Los tuve que dejar.

- Estábamos preocupados por ti.

- Lo se – Arya le respondía a su hermano mientras masticaba pan y queso.

- Madre estaba muy preocupada por ti.

- Lo se.

- Nymeria fue un gran apoyo para madre.

- Lo se.

- Ya veo. Todo este tiempo a las corridas no solo te hizo perder peso, sino que también te hizo perder la lengua.

- Estoy comiendo.

Robb se rió de este comportamiento tan infantil de su hermana. Lo extrañaba.

- Me alegro tenerte de vuelta, pero supongo que algunas cosas nunca cambian.

- Bueno, algunas sí han cambiado. Te has casado.

- Es verdad. Y casi lo pierdo todo por eso.

- Entonces, ¿cuál es la moraleja? ¿Casarse es malo para la salud?

- No. Quebrar juramentos es malo para la salud.

- Yo también hice un juramento. Una promesa … a alguien. Le prometí que todos íbamos a estar juntos pronto. ¿Pero como hago para no quebrar esa promesa si Padre ya está muerto, Bran y Rickon han desaparecido, Sansa sigue prisionera y Jon está detrás del Muro?

- ¿Cómo sabes que Jon está detrás del Muro?

- Fantasma. Tú también lo sabes.

- Y Bran y Rickon están vivos. Tu también lo sabes – le retrucó su hermano.

Arya clavó sus dientes en un pedazo de torta y no dijo nada por unos instantes.

- Te vas a dirigir a Foso Cailin, ¿verdad?

- Si. Y tú volverás a Aguas Dulces con madre – le advirtió antes que ella pudiera pensar en alguna idea descabellada.

- Viento Gris te acompaña en las batallas. Lo he visto. Quizás puedas llevar a Nymeria contigo también la próxima vez.

- Mhh … ¿Y si le damos otra misión? – le respondió Robb con un brillo travieso en sus ojos.

- ¿A qué te refieres?

- Tú ya estás a salvo con nosotros. Lograste llegar. Pero Bran y Rickon están solos y lejos de casa.

- ¿Dices de enviar a Nymeria a buscarlos? ¿A buscar a Peludo y el lobo de Bran?

- Verano. Lo llamó Verano – Robb asintió y Arya sonrió entusiasmada.

.

.

.

Catelyn

Se sentía a salvo en Aguas Dulces, pero se sentía incompleta. Habían dejado atrás Los Gemelos, ese maldito lugar. Había retornado a su castillo de la infancia junto con Edmure, Arya y la esposa de Robb. Pero su hijo había seguido su camino en la guerra y se había llevado a su tío con él, su querido Pez Negro que tanto apoyo le había brindado. Había ganado una hija, pero perdido un hijo. Temporalmente, se dijo a sí misma. Y, por más que ella lo negaba, también extrañaba a Nymeria.

- Está cumpliendo una misión – Arya le decía.

Y Catelyn rogaba para que la loba tuviera éxito en su misión. Todos los días le preguntaba a su hija si tenía alguna noticia. Y todos los días la respuesta era la misma: los podía sentir, pero todavía no los había alcanzado. El Norte era un territorio vasto e implacable.

Pero sus ojos no estaban solamente enfocados en el Norte. Les llegaban noticias de otras partes del reino: más bodas, mas traiciones. El Rey Joffrey había contraído matrimonio, pero lo habían asesinado en su propia fiesta. Ese podría haber sido Robb.

- ¿Y en qué afecta todo esto a Sansa? – se preguntaba.

Lamentablemente, su hija menor no podía brindarle respuestas. Sin el lobo de Sansa había perdido toda la conexión con su hermana. Edmure siempre era muy compasivo y le brindaba apoyo. Le prometía día tras día que pronto la iban a rescatar. Algún día. De alguna forma. Pero por más bien intencionadas que eran las promesas de su hermano, solo quedaban en eso. Promesas vacías.

Las misivas que recibían eran confusas y contradictorias. Sansa ha huido de la capital. Lady Sansa ha sido acusada del asesinato del rey Joffrey y ha sido apresada junto a su esposo Tyiron Lannister. El Gnomo Lannister y su esposa Sansa han escapado. Sansa Stark y Tyrion Lannister han sido ejecutados por el asesinato del Rey. Era imposible sortear esa maraña de confusión y desinformación.

Sin embargo, hubo una carta que no escapó su atención. El sello de cera era un ruiseñor y estaba dirigida a ella personalmente pidiendo audiencia con ella lo antes posible. Eran las noticias que habían estado esperando. Todo por lo que ella rezaba. El problema era el mensajero: Petyr Baelish.

Le juraba que sus intenciones eran honorables, pero eso ya lo había dicho antes también. Le juraba que solo quería ayudar, pero eso ya lo había dicho antes también. Le juraba que era un amigo, pero eso ya lo había dicho antes también. Le juraba que todavía la amaba, pero eso ya lo había dicho antes también. Le había creído una vez, y eso solo le trajo desgracias y sufrimiento. Siempre se enorgulleció de su habilidad para leer a las personas, pero Petyr Baelish le había demostrado que no era tan buena como ella creía. Nymeria y Viento Gris tenían buen olfato para las personas y no solamente su olor. Le hubieran venido bien en este momento, pero ninguno se encontraba con ella.

Más allá de lo que su instinto le decía sobre Petyr Baelish, eran sus acciones lo que importaba en este momento: les había traído a Sansa con él. Eso era todo lo que ella precisaba saber. Todo lo que necesitaba de él.

Él le rogó que le dejara quedarse. Le juró su amor eterno. Le insistió que solo quería lo mejor para ella. Pero ella solo tomó de él lo que ella necesitaba, y nada más.

- Me mentiste. Me traicionaste. Traicionaste a mi esposo y eres responsable de su muerte. No puedo probar nada de esto, pero lo se. Lo se en mis huesos. Deberías pudrirte en una celda por el resto de tus miserables días. Pero me has hecho un único acto de bondad y eso es lo único que te salva. Vete de aquí antes que cambie de opinión.

Esas fueron las única palabras que Catelyn tenía para su antiguo amigo. No perdió más tiempo con él. Su tiempo era para sus hijas. Hijas, en plural, por primera vez en mucho tiempo.

Pronto estaremos todos juntos, una insistente voz le seguía prometiendo desde su interior.

.

.

.

Una menos :)

Y Nymeria va rumbo al norte ... a ver que encuentra ...

En cuanto a Baelish, quizás podría haberlo matado, ejecutado, encerrado en las mazmorras. Pero no tiene pruebas de su traición más que lo que le dice su instinto. Al igual que hizo con Tyrion, no puede juzgar y declarar culpable sin un juicio, y ahora no es momento para juicio.