9) Las piezas en su lugar.

Catelyn.

Estaba de vuelta. Su Robb estaba de vuelta.

Tres de cinco, pero los otros dos estaban a salvo. O por lo menos eso le había asegurado su hija muchas veces.

Eso pensaba mientras cenaba con su familia: tres de sus hijos, su hermano y su tío.

- ¿Qué hará ahora, su Alteza? – el tío de Catelyn le preguntó a Robb.

- Los Hijos del Hierro que estaban en el norte están siendo aniquilados por mis hombres. Pronto ya no quedará ninguno.

- Bien.

- También he recibido informes de mis tenientes sobre algunas cosas extrañas que han encontrado en el norte: cuerpos de hombres con el blasón del kraken desmembrados y mutilados como si hubieran sido atacados por animales salvajes. – Sus ojos se tornaron hacia su hermana menor, quien solo atinó a encogerse de hombros.

- Quizás – dijo Arya evitando su mirada.

- Bueno, esas son excelentes noticias – quiso intervenir Edmure. - ¿Se marcharán al norte pronto? ¿Cuáles son sus planes para la Tierra de los Ríos?

- Los hombres de estas tierras están haciendo un gran trabajo deteniendo los ataques de los Lannister. Tienen un gran comandante a quien agradecer – Robb alabó a su tío y Catelyn esbozó una sonrisa orgullosa. Amaba a su hermano menor y le alegraba que la gente reconociera su valor.

- Gracias, su Alteza – Edmure asintió agradecido.

- ¿Pero, y qué haremos con esos malditos Lannister? – Arya interrumpió ansiosa.

- ¡Arya! Cuida tu lenguaje – la reprendió su madre.

- ¿Qué? ¡Son malditos! Mataron a nuestro padre y secuestraron a Sansa. También empujaron a Bran por la ventana.

- Joffrey mató a nuestro padre, Cersei secuestró a Sansa, el Matarreyes empujó a Bran y Tywin invadió nuestras tierras – explicó Robb mostrando su desprecio con cada nombre que mencionaba. – Pero Joffrey está muerto, Cersei ya no está más en el poder, el Matarreyes está encadenado y, según las noticias que nos han llegado, Tywin ha sido asesinado.

- ¿Y eso qué significa?

- Que tenemos un nuevo rey con quien negociar.

- Tommen es un chico muy dulce – Sansa participó de la conversación por primera vez. – nos escuchará si se lo permiten.

- Si se lo permiten – repitió Catelyn, quien no confiaba nada en la familia que le había causado tanto dolor.

- Voy a negociar con él – Robb anunció decidido. – Negociaré un cese de hostilidades pacífico, una tregua, un intercambio de prisioneros. Doblaré la rodilla y exigiré que no se tomen represalias en ninguno de los bandos.

- ¿Estás seguro?

- No quiero una corona. Nunca la quise. Lo único que quería era recuperar a Padre. ¿Por qué luchamos si no es por nuestra gente y nuestras familias? La única forma de salvar a nuestras familias es si la maldita guerra termina y todo el mundo puede retornar a sus casas con su seres queridos, a ocuparse de sus campos, a cuidar de sus hogares. Cuando comenzamos este conflicto teníamos dos metas: recuperar a Padre y frenar los ataques de los Lannister. Como alguien dijo alguna vez – hizo una pausa y sus ojos se posaron en Catelyn – una de esas metas ya está cumplida y la otra está completamente fuera de nuestro alcance. Deberíamos haberte escuchado – le dijo a su madre con una sonrisa arrepentida. – Obtendremos nuestra paz con el sur y quitaremos a todos los Hombres de Hierro de nuestras tierras.

- ¿Planea ir usted mismo, su Alteza? – preguntó Edmure preocupado.

- Por supuesto. Pero solo renunciaré a mi corona frente al rey Tommen si logro un acuerdo satisfactorio. Serán mis términos y nada mas y nada menos.

- No puedes – dijo el Pez Negro en forma tajante.

- ¿Perdón? – exclamó Robb ofendido y curioso al mismo tiempo.

- Te matarán al segundo en que te vean llegar.

- Entonces deja que vaya yo, su Alteza – ofreció Edmure.

- No puedes - dijo otra vez el Pez Negro sacudiendo su cabeza.

- ¡Tío!

- Por la misma razón. Eres el Señor Supremo del Tridente, eres muy valioso.

- Iré yo – ofreció Catelyn. – Ya he negociado por mi hijo en otras ocasiones.

- No puedes – Brynden Tully negó nuevamente. – No te quiero ofender querida sobrina, pero eres una mujer. No importa lo que digas, por más bueno que sea, nadie en la corte te va a escuchar y tomar en serio.

- Entonces dinos, querido tío abuelo, ¿a quien crees que debería mandar? – le preguntó Robb con un tono jocoso, ya todos sabían bien cual iba a ser su respuesta.

- Necesitas a alguien cuyo nombre tenga cierto peso, alguien con una reputación que lo preceda, alguien que sea considerado un consejero valioso dentro de tus filas, y si es familia incluso mejor, pero alguien cuya vida pueda ser prescindible en caso que las cosas salgan mal.

- Nadie es prescindible en mis filas – le retrucó Robb.

- Supongo que pronto nos darás un nombre que vaya con esa descripción – Edmure le dio el pie para continuar.

Brynden no se gastó en responder, solo abrió sus brazos y sonrió.

.

.

.

Arya

Estaba sentada en el balcón junto a Sansa observando como el tío de su madre desaparecía en el horizonte en dirección al sur.

- Están juntos ahora

- ¿Los tres? – Sansa no necesitó preguntar a quien se refería.

- Sí. Están caminando de vuelta para Invernalia.

- ¿Y Bran y Rickon están bien?

- Sí. Hay otras personas con ellos. No se quienes son, pero no me dan mala vibra.

- Bien. Gracias Arya. ¿Ya le has dicho a Madre?

- Sí. Y Robb también lo sabe. Viento Gris los siente también.

- Extraño a Dama.

- Realmente lo lamento. Lamento todo lo que pasó con Dama. Ya sabes, todo eso. Siento que fue mi culpa. Si yo no hubiera insistido en jugar todo el tiempo, si me hubiera comportado como me lo pedían tú y la Septa, si hubiera ….

- La reina hubiera encontrado otra excusa para deshacerse de ella – la interrumpió su hermana. – Todos hemos hecho cosas que nos han llevado a este lugar. Siempre me he preguntado que hubiera pasado si yo me hubiera escapado con el Perro cuando Stannis invadió la capital. Quizás hubiera llegado aquí antes y no hubiera sufrido todo lo que sufrí. O quizás me hubieran atrapado o hubiera terminado muerta en una zanja. No podemos pensar en eso. Lo que hicimos ya lo hicimos y no sabemos si las cosas hubieran sido mejor de haber actuado en forma diferente. Lo que importa es lo que viene, el futuro. El tío de Madre va a negociar con Tommen. Seguramente su tío Kevan estará ahí para aconsejarlo. Lo poco que vi de él, me pareció un hombre razonable. O quizás Tyrion lo aconseje, si es que todavía está en la capital. Tyiron es un buen hombre y tiene buenas intenciones. O por lo menos las tuvo conmigo cuando en realidad no tenía por qué ser amable conmigo. La guerra terminará pronto y podremos volver a casa. Tú, yo, Robb, madre, Bran, Rickon.

- Nymeria, Viento Gris, Verano, Peludo

- Fantasma … - dijo Sansa con la mirada perdida hacia el norte.

- Jon – Arya terminó su idea. – Podemos pedirlo de vuelta. Como Lord de Invernalia y Guardián del Norte, ¿acaso Robb no puede llamarlo y decirle que vuelva?

- No sé Arya. Ya dijo sus votos, y esos votos son de por vida.

- Yo vi la gente que Yoren llevaba al Muro. No son nada más que chorros y malvivientes. No se parecen en nada a Jon. ¿Por qué no lo quieres de vuelta? – Arya acusó a su hermana.

- ¿Quién dijo que yo no lo quería? – Sansa se defendió. – Solo digo que debemos presentar una buena excusa para revocar sus votos.

- Lo queremos. ¡Esa excusa es suficiente para mi!

- Sí, pero no es suficiente para la ley. ¡Cállate un minuto y déjame pensar! – Sansa intentó frenar a su hermana. – Robb es Lord, pero todavía no tiene herederos. Con el accidente que tuvo, no creo que Bran pueda tener hijos. Y Rickon es muy chico todavía. El Lord de Invernalia precisa un heredero por las dudas, ¿qué mejor opción que su propio hermano?

- Cuando seamos gobernantes, yo me encargo de las peleas y tú de la política – rió Arya.

La voz de Robb detrás de ellas las sorprendió.

- Mhh, ustedes dos juntas, riéndose. Y no hay sangre todavía. Esto me da miedo. Aquí hay gato encerrado. ¿Qué están tramando usted dos?

- ¡Nada! – exclamó Arya rápidamente.

- El futuro – dijo Sansa simultáneamente.

- ¿El futuro?

- Sí, el futuro de nuestra familia.

- Ya vamos a estar todos en casa. Pronto. Juntos – les aseguró su hermano mayor.

- No todos.

- Padre – se corrigió Robb con un triste suspiro.

- Hay alguien más.

- Y Sansa tiene un gran plan para recuperarlo – exclamó Arya con excitación.

Robb escuchó su explicación con mucha atención y una vez que hubieron terminado les agarró las manos.

- Puede ser. En realidad, medio como que ya lo hicimos…

- ¿Eh? ¿Qué quieres decir?

- Antes de ir a la boda en Los Gemelos hice un testamento nombrando a Jon como mi heredero. – Se mordió los labios antes de continuar. – Yo no tenía hijos. Tu estabas desaparecida, seguramente muerta – arqueó los ojos como pidiéndole perdón a su hermana menor – y tú estabas casada con un Lannister – Robb explicó y repitió el gesto de disculpas con su otra hermana. – También estaba convencido que Bran y Rickon estaban muertos. Necesitaba un heredero en caso que algo me pasara.

- Lo cual por suerte no sucedió – Sansa agregó rápidamente.

- A Madre no le gustó nada mi decisión. Discutimos en esa ocasión. – los mirada de Robb se perdió un instante en algún recuerdo. – Ella siempre temió que Jon usurparía nuestro lugar y se quedaría con lo que es nuestro. Desde su punto de vista yo estaba haciendo justamente eso. Estaba, de hecho, quitando a todos sus hijos de la línea de sucesión y dándole todo a Jon en bandeja. Para ella yo estaba ignorando a mis hermanos y dándole todo a Jon. Yo no estaba de acuerdo, pero ella tenía sus motivos, supongo.

- Sí, no debe haber sido fácil para ella. Pero ahora estamos todos aquí y estamos vivos. Quizás las palabras puedan ser editadas y retocadas cuando le escribas al Lord Comandante de la Guardia, pero el pedido sigue en pie, ¿verdad?

- Podemos hacer algo, definitivamente – Robb hizo un guiño cómplice a sus hermanas.

.

.

.

Entonces ... por un lado Brynden Tully está yendo a negociar con Tommen ... y a la vez, Bran y Rickon están de camino a Invernalia ... y falta Jon ...