Luna: muchas gracias. El Pez Negro es un personaje interesante. Obviamente se preocupa mucho por sus sobrinos, y los quiere mucho. Pero también obviamente es un tipo muy orgulloso. Su Deber como Lord para con su Familia era casarse, y nunca lo hizo. Es muy claro que se preocupaba mucho por sus sobrinos, pero ¿realmente hizo todo a su alcance por ellos? A Lysa la podría haber ayudado mucho más y tratar de evitar que enloqueciera. A Catelyn le podría haber brindado más apoyo cuando ella hizo su discurso (uno de los mejores de los libros) en contra de la guerra y cuando todo su mundo se desmoronaba. Él estaba más interesado en glorias militares y en congraciarse con su nuevo Rey, incluso si esto significaba insultar a Edmure. Me enojó mucho que entre él y Robb lo forzaran a Edmure a pagar por los errores de Robb. Y justo el Pez Negro que nunca se quiso casar estaba obligando a su sobrino a hacerlo. ... Su final en la serie fue peor. Se le ofreció la oportunidad de ayudar a la hija de Cat (Familia) y de irse al Norte a juntar fuerzas y poder volver a recuperar su hogar con un ejército, pero prefirió un suicidio glorioso enfrentando solo a los Lannister. ... Me gusta el Pez negro, pero no creo que sea tan fantástico como lo hacen ver algunos. ... Bueno, si te gusta el Pez negro, aquí tienes su regreso :)
Gracias.
10) El regreso de la oveja negra
Arya
Quería correr, libre y salvaje. Pero sus hermanos la detenían. Ellos también querían correr, pero no podían dejar a sus humanos atrás. La marcha era más lenta de lo que hubiera preferido, pero igual estaba feliz.
El humano pequeño disfrutaba jugar con ella. El pequeño era salvaje, como ella. Y siempre iba acompañado de una mujer. La mujer cuidaba bien a sus hermanos. El quebrado estaba siempre triste. Y eso la ponía triste a ella. El quebrado estaba siempre con un gigante. A ella le gustaba el gigante. Era callado y ayudaba mucho.
A ella y sus hermanos le gustaba ir a cazar juntos. Cazaban todo tipo de animales. Algunos los comían ellos solos, pero la mayoría se los llevaban a los humanos. La mujer y la otra muchacha les quitaban la piel y los ponían sobre esa madera roja. Ella trataba de mantenerse alejada de esa madera roja. Estaba muy caliente.
Una vez, mientras cazaban se encontraron con otro humano. Le sonaba conocido. Pero olía diferente. No corrió de ellos, como la mayoría de los humanos. No les temía. ¿Acaso los conocía? No le parecía que representaba peligro. Estaba débil. Había estado caminando mucho. Estaba herido. Cuando el humano vio al pequeño y al quebrado cayó al piso sollozando a sus pies. El quebrado y el pequeño lo conocían. Y aparentemente habían perdonado lo que sea que haya hecho.
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- Está avergonzado. Y lamenta lo que hizo – Arya le comentó a su familia mientras desayunaban.
- ¿Quién? – preguntó su madre.
- Theon.
- ¿Qué? ¡No! – Robb cerró sus puños y casi se pone de pie. - ¡Ay, cuando lo agarre!
- Dijo que lo lamenta – repitió Arya.
- ¿Hablaste con él? – su madre preguntó con cierto temor por lo que eso implicaba.
- No, pero se acercó a Bran y Rickon y les pidió perdón. Nunca quiso lastimarlos – Arya explicó y nadie precisó preguntar cómo lo sabía.
- Pero me lastimó a mí – se quejó Robb con un aire de rencor y tristeza. – Me mintió y me traicionó. Y casi me hace perder la guerra.
- Ya pagó por sus errores. Y está volviendo a casa.
- Nosotros también. Espero. Pronto – la cansada voz de Catelyn llevaba cierto aura de esperanza. – Lidiaremos con él cuando llegue el momento.
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Catelyn.
La espera se le hacía larga.
Robb estaba inquieto, los soldados ansiosos, su hermano intentaba mantener la calma y mostrarse fuerte. Las cosas bien podrían salir como ellos esperaban y todo el mundo podría volver a sus casas felices, o bien podría salir todo mal y su tío podía ser asesinado y la guerra continuar hasta la eternidad.
Una carta. Eso es lo que todos estaban esperando. Fue todo lo que se precisó para que el castillo retomara su aire festivo y sus habitantes recobraran su espíritu. Su tío Brynden había mandado noticias, y las noticias eran positivas.
Tomando el camino más rápido, Brynden Tully cabalgó por la Ruta Real hasta Darry donde abordó un barco con destino a Aguas Dulces. Estaba acompañado por un contingente del ejército real y los prisioneros para intercambiar. Había logrado la tan ansiada paz.
Siguiendo el consejo de sus tíos, el joven rey Tommen había acordado firmar la paz con un cese de hostilidades y un amigable intercambio de prisioneros. Todavía quedaban ciertos detalles para pulir, como ser compromisos de matrimonio entre herederos de las diferentes familias y compensaciones que se deban pagar. Pero Catelyn no quería saber de nada con todo eso. Ya había visto mucho y pagado con creces. No le importaba el dinero, pero sus hijos no serían parte del pago. Se quedarían con ella por mucho tiempo. También, para su tranquilidad y la de su hija, la corona había accedido a anular el matrimonio entre Sansa y Tyrion Lannister.
Esta pesadilla por fin estaba llegando a su final – y un final feliz por lo que ella podía ver. O por lo menos más feliz de lo que ella hubiera imaginado hace unos meses. Su mente la llevó a cuando todo empezó, aquel lejano día en que su esposo dejó su casa y marchó al sur con el rey. Su corazón todavía ardía por su querido Ned, y ese sería un dolor que nada podría mitigar.
Ya nos vamos a casa, le quería decir al lobo. Nymeria había sido su ancla, su luz al final del túnel cuando todo estaba oscuro. Y quería volver a sentirla cerca.
