Ay Luna, mira que me hacer reir ... Y sí, solo falta Joncito ... Espero que te guste :)

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12) Un Nuevo comienzo.

Arya.

- Mandaste esa carta hace semanas. ¡Ya debería estar acá!

- Arya, no es tan fácil – Robb quería bajar la ansiedad de su hermana.

- Por supuesto que es fácil. Mira: Querido Lord Comandante, quiero a mi hermano ya. No mejor incluso: Exijo a mi hermano. Firmado, el Guardián del Norte. Por tu culo Lord Comandante.

- Si .. eso es lo que debería haber escrito – rió Robb sacudiendo su cabeza.

- ¿Y que fue lo que escribiste al final? – preguntó su madre desde la mesa donde estaba tomando su te. Por la forma en que apretaba sus nudillos alrededor de la taza, Arya podía ver que su madre estaba haciendo un gran esfuerzo por esconder su tensión

- Que nuestra Casa ha sufrido muchas pérdidas, entre ellas al mismísimo Lord de Invernalia. Que Jon se unió a la Guardia de su propia voluntad, no como castigo por haber cometido algún tipo de crimen. Que como el actual Lord de Invernalia lo necesito. Como Guardián del Norte y amigo de la Guardia le pedí por favor revocara los votos de Jon. Necesito un nuevo castellano, y dada la educación y entrenamiento de Jon, es la persona más indicada para tal posición. También le recordé todos los hombres de Bolton que le había enviado.

- Muy bien. Es un pedido sensato de tu parte.

- ¿Y? – Arya insistió. - ¿Qué te dijeron?

- Sigo esperando …

- Tendrías que haber escrito lo que yo te dije – bromeó Arya.

- Y es por eso que yo soy Lord de Invernalia y tu no eres más que Lady Jodona.

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Arya jugaba con su lobo e intentaba enseñarle la diferencia entre los diferentes blasones.

- Nymeria, ¡el azul!

Pero el lobo solamente la miraba extrañado.

- No creo que puedan ver colores, o por lo menos no como los vemos nosotros – le dijo Sansa. – Cuando estás en Nymeria, ¿ves colores? No se como funciona. Nunca tuve la oportunidad de hacerlo con Dama.

- Puedo ver la sangre.

- Entonces pedile que te traiga el escudo rojo - bromeó su hermana.

- No lo sé. Ha estado distraída todo el día. Está inquieta y ansiosa.

- ¿Qué crees que significa?

- Que quizás alguien esté por llegar …

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Catelyn.

Aunque ya todos sus hijos estaban con ella, no había perdido el hábito de sentarse junto al fuego con Nymeria. El lobo había sido un pilar para ella durante todos esos meses donde añoraba a su familia desperdigada por el continente y no quería perder ese vínculo.

Tomaba su vino y leía su libro en la cama con el lobo recostado a sus pies. Pero Nymeria estaba inquieta.

- Tranquila – le decía, pero el lobo seguía revolviéndose en la cama.

Pronto Nymeria cambió de posición y se acurrucó a su lado. Gemía suavemente y la empujaba con su hocico para que se levantara. Catelyn se puso de pie y caminó hacia la ventana. Pudo distinguir una sombra solitaria cabalgando en la distancia.

- Ya llega – dijo para sí.

- Yo se que tú lo quieres aquí. Todos lo quieren aquí. Y está bien. Es su hermano.

Se mordió sus labios mientras se confesaba con el lobo. - ¿Pero por qué tenía que ser de Ned?

Su mano se posó en la cabeza de Nymeria. Sus delgados dedos se pasaban suavemente por el pelo del animal.

- Estas feliz. Todos lo están. Yo no voy a arruinar eso. Pude vivir con esa vergüenza y ese temor por diecisiete anos, puedo hacerlo por diecisiete años más.

Una promesa que había hecho hace muchos meses le vino a la memoria. Daría lo que fuera para poder ir para atrás en el tiempo y poder tener a toda su familia consigo, incluso el bastardo sería bienvenido si ese fuera el precio que debería pagar para conseguirlo. Se había jurado esto allá en Aguas Dulces. Y no iba a quebrar su juramento.

- Robb lo va a nombrar castellano. Tendrá un puesto en el castillo – le confiaba sus pensamientos al lobo. – Eso es lo que Ned tendría que haber hecho desde el principio. Darle un futuro para que no se viera tentado a codiciar lo que es de Robb. Será un buen castellano. Conoce el castillo y es un muchacho responsable y bien educado. Seguro más que cualquier otro bastardo o incluso muchos hijos legítimos.

- Será bueno para Robb. Será bueno para todos mis hijos. – Su mano seguía pasando por el pelo de Nymeria acariciando su espalda. – Será bueno para todos.

- Por favor no me dejes estar equivocada – finalmente le rogó al lobo.

- Tu me salvaste, sabes. Nos salvaste a todos. Preciso que sigas haciéndolo. Tu presientes cosas que yo no puedo ver. Confío en tu juicio. Si tu confías en Jon, entonces yo también lo haré.

Nymeria comenzó a dar vueltas en la cama y se acercó a la puerta. Catelyn entendió el mensaje. Recogió su bata de la silla junto a la cama, se cubrió y abrió la puerta. Nymeria salió disparada por el corredor mirando hacia atrás cada pocos pasos para asegurase que ella la seguía.

Antes de llegar al hall principal, Catelyn ya podía escuchar el griterío de sus hijos.

- ¡Ya llega!

- ¡Ya vuelve!

- ¡Jon está acá!

El bullicio no cesó hasta que las puertas se abrieron y Jon hizo su entrada. Parecía mas grande y más alto que la última vez que lo había visto. No era más que un niño entonces. Todos eran niños cuando se fueron. Hacía de eso tanto tiempo, y tantas cosas habían sucedido desde entonces. Cuando partió, Jon sólo era un muchacho perdido en la vida forzado a convertirse en hombre. Robb apenas sí tenía barba cuando lo nombraron rey. Sansa apenas había sangrado cuando la casaron con el Gnomo. Arya era una niña cuando se encontró sola recorriendo un país devastado por la guerra. Bran no era más que un niño cuando sus sueños se truncaron por ese maldito accidente. Y Rickon apenas sí podía caminar y hablar cuando su familia se esfumó de su vida. Ahora estaban todos juntos y ella se encargaría que nada los separe por un buen tiempo. A todos.

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Nymeria.

Estaba de vuelta. Su hermano perdido había regresado.

Todavía faltaba uno, pero sabía que ese no regresaría jamás. Había dejado de sentir su presencia hacía muchas lunas.

Ella y sus cuatro hermanos se mantenían juntos. Ella era su hermana e iba a cuidar de ellos. La humana mayor, la de las manos suaves y la cama calentita, se lo había pedido, y ella no le iba a fallar.

FIN

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¿Acaso todo fue muy fácil y conveniente? Sí! sin dudas ... Levanto la mano: Soy culpable

¿Cursi y pegajosamente dulce? Sí! Absolutamente! Empalagoso. Y lo digo sin arrepentirme

Nada de planes complicados, batallas estratégicamente planeadas, o estratagemas políticas.

No hubo héroes de fantasía que con un golpe de espada matan a todos los enemigos y son venerados por su gente.

No hubo villanos de caricaturas que se refriegan las manos y retuercen el bigote mientras piensan cómo infligir más dolor.

No ...

Solo los corazones y sentimientos de personas que lo único que quieren es volver a encontrar la felicidad que perdieron.

Originalmente era solo un one-shot que se me había ocurrido un domingo mientras lagarteaba acostada en el sofá junto a mi esposo abrazando a mi perro (pequeñito pero con nombre de héroe). Mi hijo adolescente jugando a PlayStation y mi hija adolescente encerrada en su cuarto escuchando música (o quien sabe que estaba haciendo). Y me vino a la cabeza que ya ninguno de los dos busca mis brazos. Ya no vienen a mi cama de noche buscando tranquilidad. Ojo! No es que yo quisiera que lo hagan a esta edad! No soy Lysa Tully! ... Pero lo extraño :(

... y por algún motivo la imagen de Catelyn se me vino a la mente y pensé como añoraba ella poder abrazar a sus hijos. Tenía cinco hijos para abrazar y ninguno estaba con ella - y el que sí lo estaba, ya había pasado esa edad ...

Entonces, al principio solo hice el primer capítulo de Arya y su madre comunicándose a través de Nymeria. Luego se me ocurrió seguir hasta la Boda Roja. Y después me dije: ¿Por qué parar? Si yo escribo esto puedo hacer que pase lo que yo quiera! Hasta que decidí frenar. De haber dejado a mi corazón seguir escribiendo hubiera encontrado alguna forma de traer de nuevo a Ned y Dama y ya el nivel de empalagoso sería Diabetes crónica.

Espero que les haya gustado.

Gracias!