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CRUITHNE

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Aclaración – Como ya he especificado en todos mis otros fics, ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenece. Naoko Takeuchi es la dueña de todo. Yo solo escribo para perder el tiempo.

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CAPITULO

XIV

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- ASFIXIADO CORAZÓN -

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La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogueras.

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Este amor


Complicado y sencillo,


Es el dueño del tiempo


Que hace eterno el silencio.

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"Nunca."

"Gracias."

"¿Por qué?"

"Por darme la respuesta que deseaba. Yo tampoco. Jamás seré capaz de amar a nadie como te amo a ti, Endymion."

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Finalmente Darien le dio la espalda a la luna. El tanto observarla le trajo viejos recuerdos. Lo había jurado, ¿Qué pudo cambiar? Ella siempre fue la razón para continuar esperando. Y al verla por segunda vez, supo que esa espera había valido la pena.

¿En donde estuvo el error?

Ella lo juro.

Quizás lo que ella ignora es lo mucho que él ha conservado esa promesa. Necesitaba decírselo para recuperar a la mujer que por milenios ha sido dueña de su corazón.

Y ella volverá. Será entonces que le pida regresar juntos, como siempre se prometieron estar.

"Estamos listos."

Frente a Darien le esperaban ya sus cuatro fieles amigos, posiblemente los únicos que ha tenido en esa y en aquella antigua vida. Recordó haber tenido otro, aquel con el que también compartía un vínculo de sangre, pero que él mismo estaba dispuesto a romper.

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Aquello fue impredecible. Los ojos de Seiya, mas que llenarse de incógnitas, se llenaron de lagrimas.

El hombre que se arrodillo ante él levanto el rostro, esperando que Seiya diera la orden de ponerse de pie. Pero Seiya no pudo decir nada. Tan solo lo observo. Preguntas cuestionaban su mente desesperándolo por no encontrar respuesta a ninguna. Movió la cabeza, señal suficiente para quien aun se mantenía a sus pies.

"¿A – acaso tú –?" Balbuceo.

"Existe aquella puerta que es conocida como la puerta del tiempo. Es legendaria por su habilidad de poder viajar a través del tiempo. Su única guardiana posee el don de vida eterna, porque si ella muere…aquel pasaje desaparece con ella. Imposible de perturbar al tiempo. Pero también existe la vida detrás de la muerte, una mujer que custodia la puerta de la vida. Ella, a comparación de la guardiana del tiempo, muere para volver a renacer como la misma persona, sin olvidar su única razón de existencia. Ella vive en ambos mundos. Y el tiempo que me ha dado para estar aquí esta siendo pagado con su propio tiempo de seguir una secuencia." Sonrió. "Ella lo dijo; 'Si entra uno…uno sale.'"

Seiya sonrió, tomo la mano de su amigo y deposito algo en ella. "Se que podrás hacerlo. Siempre he confiado en ti para lograr lo imposible."

Haruka bajo el rostro para ver lo que había sido dejado en su mano. Él mismo sonrió al momento que comenzaba a mover la cabeza de un lado a otro. "No me has entendido." Entrego un anillo ya bien conocido por él mismo, el corazón de Cruithne. "Estoy aquí para que ese uno…seas tú."

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Sailor Pluto sostuvo tan fuerte como pudo su centro. Neptune hizo lo mismo con su espejo marino.

"Puedes entregarla, Sailor Pluto." Ordeno Serena detrás de Diamante. "Ya no existe nada que podamos perder."

Pluto movió la cabeza, no reconociendo las palabras de esa mujer. "Lo has escuchado, ha sido una orden." Diamante estiro el brazo esperando a recibir lo que había pedido.

"¿Perturbar al tiempo? ¿Por qué?"

"Porque es lo que él quiere, Pluto." Serena se dirigió hacia la Sailor y una vez que llego frente a ella tomo suavemente de sus manos la llave del tiempo. Inexplicablemente Pluto no sintió deseos de pelear con ella. Su mirada fue confortante y sin tristeza alguna, al contrario, su princesa parecía querer eso sin tener que ser obligada a algo.

Serena se acerco a Diamante y entrego la llave. Él sonrió satisfecho por su gran logro. Jamás imagino tener todo lo que deseaba tan pronto y con ayuda de la mujer que siempre quiso a su lado.

Mars observo con desconfianza la escena. Ella sabia que existía alguna razón para la actitud inusual de Serena.

"Ahora cumple lo que has prometido."

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"¡Mercury Shine Aqua Illusion!"

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Diamante sonrió al acariciar la mejilla de la mujer inexpresiva delante de él. Serena no deseo moverse.

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"¡Jupiter Coconut Cyclone!"

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De momento Diamante dejo su mano frente el rostro de Serena. Ella cerró los ojos, entendiendo lo que él deseaba.

Dudó.

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"¡Venus Wink Chain Sword!"

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Serena inclino el rostro para así humillarse ante él al besar su mano. Al retroceder pudo ver la sonrisa placentera que él sostenía.

Diamante dejo aparecer sobre su mano los tres cristales con las insignias de Mercurio, Júpiter y Venus.

"¿Por qué habría de hacerlo? Ellas son innecesarias. He obtenido todo lo que deseaba tener; la caída de tus guardianas, la legendaria llave del tiempo, tú…y la desaparición de Cruithne. Lo tengo todo."

Serena dio media vuelta para ver a las últimas dos guardianas que se mantenían de pie. Quiso decirles algo pero no pudo, tan solo movió los labios inaudiblemente.

Bajo el rostro, sonriendo a su paso.

Neptune levanto su talismán. "¡Submarine Reflection!" El reflejo fue tan fuerte que obligo a todos a cubrirse los ojos.

Al finalmente recuperar visibilidad, Diamante intento buscar a su mayor logro. Y la encontró a tan solo unos pasos de él. "¿Nos vamos?"

Diamante la tomo del brazo, apretándola con fuerza. "¡¿Qué hiciste?!"

"Yo no he hecho nada. ¡Me lastimas!"

"¿Dónde están? ¿Qué les has dicho? ¡Habías planeado todo esto! ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me obligas a lastimarte?" Serena giro el rostro para no ver la mirada furiosa tan cerca de ella. De repente solo lo sintió soltándola. Lo miro y tuvo que girar ella misma para ver que fue lo que le había causado la impresión que su rostro no ocultaba.

Por escasos segundos sus ojos la traicionaron al haber imagino ver al hombre que muere por volver a ver delante de ella. Pero no era él.

"No vuelvas a tocarla." Exigió furioso el recién llegado.

Diamante acaricio el rostro de Serena mientras su otra mano atravesaba su cintura. "Ella me pertenece. Ella quiere pertenecerme. ¿No es así, princesa?"

"No." Respondió casi de inmediato Serena. "Yo no pertenezco a nadie."

Ante aquella respuesta, Endymion desenvaino su espada. "¡Suéltala!"

"Pero tampoco me obligo a lo que no quiero." Diamante sonrió al escuchar aquello.

Endymion se encontró con una sonrisa, cualquier sonrisa menos natural. Él lo entendió. Existía algo más allá del silencio que ella estaba guardando.

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"Luces preciosa esta noche." Endymion revelo su rostro y se acerco a ella para abrazarla. "La noche anterior no pude terminar de decir el motivo de mi presencia."

"Ya lo se." Tomo su mano con la otra, tratando de ocultar aquel anillo regalado. "Siento no haberte dejado hablar, yo solo quería…quería protegerte. He sabido que Kakyuu hablo con Seiya y…"

"…Y llegaron a un acuerdo. El mismo que tú y yo haremos ahora." Le tomo ambas manos, notando aquella sortija pero no opino, no podía opinar, no después de saber quien es ella ahora. "En un año la Tierra y Cruithne podrán unir fuerzas, de las cuales tomaremos ventaja para defendernos de un enemigo en común. El mismo que acabo con tu hogar. Kakyuu y yo estaremos ahí, así como él y tú estarán aquí. En un año tu poder despertara al máximo y podrás recuperar el cristal de plata, con la ayuda del cristal de Cruithne. En un año…" Le volvió a sonreír tiernamente. "…podrás ser libre." La confusión en el rostro de Serenity decía todo. "Los únicos que pueden superar a los reyes son sus predecesores. Será entonces que Sailor Pluto podrá abrir el portal del tiempo cuando tú……tú puedas negarlo tres veces frente a ellos."

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¿Por qué su mirada le hizo recordar de nuevo el pasado? Ella continuaba sonriéndole como si aquello ella misma lo hubiera visto también, pero su rostro de instante evadió el de él.

Endymion camino hacia ella, importándole poco las amenazas que recibía a lo lejos. Su mente no podía entender nada más que no fuera la mirada atrayente de esa mujer. Ella continuaba sonriendo, quizás esperándolo.

Endymion paró. Ella le había dado la espalda y continúo su camino siguiendo a Diamante.

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A cada paso, Serena le aumentaba otro mas largo. Su camino se extendido. Con escasos pasos llego delante de él, haciéndolo detener. "Se termino."

Diamante la observo por varios segundos. No entendió su reacción. Movió la cabeza ligeramente, mirando a Mars, dando una orden cualquiera.

Mars entendió la orden pero no se movió. No se atrevió a moverse después de ella misma ver la sonrisa de Serena. No era más una sonrisa. No era una sonrisa dulce que pudiera despertar afecto. Era una de cansancio, tristeza y desagrado. Por alguna razón Mars no se movió, ignorando cualquier orden que se le hubiera dado.

"Esta aquí." Serena le tomo la mano.

Diamante le soltó. Ese contacto le produjo escalofrió. El contacto delicado de esa princesa se había convertido helado. Ella no desaparecía esa sonrisa. "¿Quien?"

"De ti he obtenido lo que deseaba."

Diamante la tomo del brazo antes de que ella girara y se marchara. "¿Te has vuelto loca? ¿Acaso piensas que te dejare ir?"

"No quisiste escuchar. Yo intente advertirte. Nunca quise dañar a nadie, pero tú me quitaste todo lo que yo deseaba proteger. Tu frialdad, egoísmo y odio hirieron todo en lo que yo creía. Arrebataste mi libertad, mis amigas, mi sonrisas, él. De ti he obtenido lo que deseaba." Bajo el rostro para ver su brazo ser oprimido con gran fuerza. Le dolía, pero existían otros dolores que lastimaban aun más. Él parecía no desistir. Odiaba no ver expresión de temor en ella.

"Suéltala."

Diamante detuvo el dolor, pero no la soltó. Ambos voltearon al haber escuchado aquello.

Con el rostro lleno de lágrimas, Sailor Mars sostenía al aire una de sus tantas saetas. Quizá la mas poderosa. Su luz quemaba como el mismo fuego. Su frente sudaba. Nervios o miedo, no lo sabía. "Suéltala." Volvió a demandar decidida. Diamante rió. Serena movió la cabeza mirando a la Sailor. "¿Qué esperas?" Su flecha tuvo un solo blanco. "Me equivoque." Bajo suavemente el rostro, dejando que sus lágrimas cayeran más rápido. "Perdón." Pidió inaudiblemente. Solo sus labios se movieron, sabiendo que Serena los leería.

Serena asintió, mas no pudo sonreír como ella hubiese querido. Pudo ver a través de los ojos de la Sailor que le dolió escuchar lo que ella había dicho. Pero Serena no pudo sonreír ante el perdón de la guerrera porque muy dentro continuaba culpándola de todo. Ella fue la única causante de sus ahora lagrimas. No podía conmoverle verla llorar porque fue una de esas mismas saetas con la que entrego a su hermano.

"Lo prometiste. Prometiste nunca dañarlo a cambio de separarlos. Yo no quería que –"

"Mentí. Yo solo cumplo mis propias protestas. Tú también me eres innecesaria ya." Finalmente soltó a Serena. Ella supo porque lo hizo. Estaba él dispuesto a terminar con la Sailor también. Dio media vuelta, dispuesta a darle la espalda a todo lo que estuviese por pasar. Comenzó a caminar. Sus pasos fueron marcados para darle lugar a otro. Dudaba. El tiempo entre un paso y otro comenzaba a ser dilatado.

Pero Serena dejo de dudar en cuanto escucho un grito. Fue él. No importándole más, comenzó a correr ahora dejando lágrimas a su paso. Ni siquiera esas podían caer en un lugar específico porque el viento las arrastraba a su paso. Corría con más fuerza, temerosa de escuchar que después fuera la Sailor quien gritara en agonía.

Sabía que no se perdonara por haber dejado que su rencor dominara su voluntad. No era ella. Ella la hubiera ayudado con tan solo pensar que esa guerrera también fue alguien importante en la vida del hombre por quien tiene alucinaciones.

Corrió.

Su propia culpa comenzaba a dañar sus pensamientos. No había marcha atrás. Todo en lo que ella creía desapareció en segundos.

Finalmente llego a un alto involuntario. Choco con alguien, lo que la hizo caer. Ni siquiera le importo levantar el rostro y dejar que vieran sus lágrimas. Peor aun, temía a que su carrera haya sido en vano y quien sea que estuviera frente a ella fuera el mismo hombre que dejo su mano marcada en su brazo.

Oculto su rostro entre sus brazos. Continúo sollozando. Solo deseaba dejar escapar todo aquello que le aprisiona.

Una simple caricia la hizo entrar en razón de nuevo. Levanto el rostro y justo frente a ella encontró una sonrisa comprensible. Sonrió. Se dejo abrazar tanto como ella correspondió la acogida. Necesitaba tanto de un abrazo.

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"No importa. Si hemos de tener caminos diferentes…desearía siempre guardar el recuerdo de que mis labios hayan sido tocados por primera vez por el hombre que mas amé." Cerró los ojos, queriendo que el hombre delante de ella entendiera su petición.

Espero.

Fue extraño sentir otros labios sobre los de ella. Pero fue aun más calido al saber que esos labios pertenecían al hombre a quien le prometió amor inmortal.

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Esta vez fue diferente. A pesar de que su mente fue invadida por el pasado de nuevo, ya no podía tener la misma calidez. Sin embargo espero a que él separara sus labios, no queriendo ni teniendo la fuerza de alejarlo.

Segundos después él lo hizo. Endymion se separo. La miro. Supo enseguida que fue mal momento para demostrar lo que su corazón sentía. Las lágrimas de su siempre especial princesa no cesaban.

"Perdón." Pidió al imaginar que él produjo parte de esas lágrimas.

Serena acaricio su mejilla. Con ambas manos le tomo del rostro y lo atrajo hacia ella, siendo ahora ella quien besara los labios que desesperadamente siempre buscaron los de ella.

Endymion intento atraerla aun mas a él, pero en ese instante Serena se separo. Con ambas manos continúo acariciándole.

"Sabia que no olvidaste nuestra promesa." Tomo sus manos para besarlas. Se puso de pie, ayudándola a lo mismo. "Esta vez ya no existe nada que pueda interponerse entre nosotros." Volvió a besar sus manos y casi de inmediato seco el rastro de lágrimas en el rostro de su princesa.

Serena intentaba sentir lo que sentía cuando estaba frente a él. Él siempre le obsequio amor, apego, confianza y dulzura. ¿Dónde había quedado todo aquello? De momento no entendió si eso se perdió o su corazón estaba tan atormentado que no quería continuar lastimándose en buscar lo perdido.

"Endymion…" Se abrazo a él, siendo recibida con el mayor afecto. Para lo que él estaba significando todo, para ella solo significaba desahogo. Sus brazos la rodearon para no querer volver a dejar ir. Serena se separo de nuevo. Observando sus ojos, Serena acaricio su cabello para bajar por su mejilla. Él solo se limito a cerrar los ojos y sentir de esa caricia su esperanza. "Endymion..." Volvió a musitar.

Endymion tomo su mano y volvió a besarla. Entendió que ella siempre le perteneció. "Te amo, Serenity."

Serena bajo el rostro. No podía intentar sonreírle porque seria inútil. Sus sonrisas habían sido robadas junto con todos sus sueños. "Perdóname." Susurro aun cabizbaja. "Perdóname…por no poder tener dos corazones." Lo encaro ahora notando lo que esas escasas palabras causaron en él. "Y aunque los tuviera…" Levanto la mano y seco las lagrimas que ya caían de los lindos azules que en algún tiempo amo. "…le pertenecerían al mismo hombre." Ella misma sentía dolor por él, por ella misma. "…Y ese hombre…no eres tú."

No deseaba volver a levantar el rostro y ver todas las lágrimas que estaba segura lo había inundado. Supo que rompió todas las esperanzas que él había deseado acumular. Entendió que él sentía dolor. Pero ningún dolor se podía comparar al de ella misma.

Decidida, tal y como lo había pensado antes de besar sus labios, tomo la espada de Endymion arrancándola de su lado.

Endymion no reacciono a tiempo.

A su paso, mientras todo se tornaba lóbrego, Serena deseaba que con ese acto se le concediera volver a tener frente a ella al hombre por quien si estaría dispuesta a tener dos corazones.

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¡Hola

Siento haber tomado tanto tiempo para volver a actualizar esta historia. Aun así espero les siga gustando.

¡Gracias a todos!

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.•. SerenityKou .•.