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CRUITHNE

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CAPITULO

XVIII

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- BIENVENIDOCRUITHNE -

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Algunas veces vivimos nuestras vidas encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.

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Intente perseguir la felicidad,

Sin embargo, siempre estuvo fuera de mi gravedad.

Pero finalmente admití…

Que al esperarte, tú llegarías a mí.

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"¿Serenity, que fue lo que sucedió?" Luna sacudió ligeramente por los hombres a la mujer que culpablemente cubría su rostro con ambas manos. Para la joven heredera del imperio lunar todo se había cubierto de neblina. Todo sucedió tan rápido. Sin habérselo propuesto todo a su alrededor se torno oscuro en el momento que vio a Seiya caer. "…Serenity…" Al no poder obtener una respuesta segura, Luna termino por abrazar a quien temblaba debajo de la pequeña manta que ella coloco a su alrededor.

El rostro que no podía desaparecer de su mente le atormentaba tanto como el no recordar que sucedió después. Verse dentro del palacio le causo pavor. Preocupación que no era para ella misma. Los brazos consoladores de Luna ni siquiera podían detener sus temores, como solían hacerlo cuando era pequeña. "¿Estará bien?" Luna se separo ante la sorpresiva pregunta.

La guardiana pudo ver en los ojos de alguien tan querido para ella la desesperación de su pregunta. "No lo se." Y a pesar de querer solucionar todos sus problemas, Luna no pudo hacerlo como hubiese deseado.

Serenity de nuevo bajo el rostro. No tenia bien claro si era temor lo que continuaba acechándole, pero sabia que algún sentimiento extraño era lo que le hacia tomar sus manos mutuamente. Preocupación quizás, pero el temblor interno le declaraba lo contrario. "Están aquí, Luna." Luna no hizo gesto alguno. "¿Lo saben?"

"Lo saben." Serenity se puso de pie. "¿A dónde vas?" Luna le siguió al instante. "Te recomiendo que no lo hagas." Le detuvo la mano antes de que Serenity estuviera por salir. "Nada es seguro en este momento."

"¿Pretenderán tenerme encerrada aquí hasta que derrumben el palacio por mi causa?" Su mirada hacia su guardiana fue una indiferente. "¿Dónde esta él?"

El rostro de Luna inmediatamente cambio. Tontamente había llegado a imaginar que esa pregunta no atravesaría los labios temblorosos de la soberana. "Nadie lo sabe." Antes de que Serenity pudiera reaccionar, todo a sus pies comenzó a temblar.

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Haruka azoto ambos puños contra el frió mármol, tanta fue la fuerza que sus nudillos sangraron al instante. "¿Cómo pudimos permitir esto?" Detrás de él, Taiki se mantuvo cabizbajo. No era angustia, era frustración. Frente a ellos la divina ciudad se derrumbaba ante su impotencia. "¿Esto terminara así, después de todo lo que él hizo por impedirlo?" Él mismo se derrumbaba internamente. Nunca lo hizo antes, siempre mantuvo grandes esperanzas a pesar de no aparentarlo. Pero así también le dolía por sobretodo haber fracasado en la que fuese su prioridad.

Taiki mantuvo su mirada intacta en un infinito desconocido. Sus ojos tan llenos de lágrimas como de nulidad esperaban ingenuamente que de momento apareciera frente a ellos el que también fuese su eterno amigo.

A lo lejos los destellos de luces tampoco eran motivo para desaparecer lo que tortura su mente. Ellas aun mantenían una batalla que para ellos ya era perdida. Ellos ya habían perdido todo por lo que vivían. Su también hogar se derrumbaba frente a ellos y su ultimo heredero desapareció llevándose con él la esperanza de mantener vivo Cruithne.

Contrario a ellos, ellas aun tenían motivos para continuar una batalla que se convirtió incesable en el momento que Yaten tomo una ultima decisión. Y quizás fue el único en querer continuar con lo que Seiya nunca quiso dejar morir, a pesar de haber sido él el primero.

Los destellos pararon por escasos momentos. Taiki fue el primero en concluir que Yaten había caído y con él la barrera con la que intentaba proteger lo que aquellas guerreras aun defendían de pie. Sin mas, esperaron a que ellos también terminan siendo derrotados. Sabían que faltaba poco, muy poco para que Cruithne sea inexistente.

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Parar y pensar en que era lo que estaba sucediendo tomaría demasiado tiempo. Era impulso. Serenity salio corriendo del palacio, Luna siguiéndole. Repentinamente frente a ella apareció un hombre, forzándola a detenerse. No, no cualquier hombre. Era él. "Serenity." El hombre que destruyo todo lo que ella conoció como vida perfecta. El mismo que veía en ella su más preciado trofeo.

Luna intento de inmediato protegerla con su cuerpo interponiéndose frente a Serenity. Pero Diamante no pudo ver ese acto protectivo como amenaza alguna, no después de haber sido él miso quien viera caer a cada una de las guerreras dispuestas a entregar todo por la mujer que se mantiene detrás de una simple consejera.

La historia se repetiría, pero esta vez quería ser él quien se encargase que ella no huyera mas como lo hizo en la luna. Lo que Serenity y Luna desconocían era que la sonrisa de ese hombre iba más allá de su simple trofeo. Se sabia victorioso y todo por haber obtenido finalmente la segura derrota de la única luna existente de la galaxia. Nada podía ser diferente ahora. Todo lo que deseaba lo tenía ya en sus manos.

"¡Ni un paso mas!" Luna extendió ambos brazos, dispuesta a comenzar una batalla si fuese necesario. Pero él tomo eso como simple cosquilleo a sus oídos, mientras sus ojos continuaban enfocándose en la mujer que temerosamente continuaba retrocediendo detrás de su guardiana.

Al verlo continuar, Luna junto ambas manos dispuesta a todo por protegerla. Dispuesta a entregar su propia vida por quien significa todo para ella. Era una protección más allá del deber. Sorprendentes cantidades de energía iban dirigidas hacia un hombre que no solo no borraba su sonrisa, ni apartaba la mirada de su objetivo, pero tampoco detenía sus acortados pasos. "Inútil." Finalmente llego a un alto. Luna lo detuvo al estar en su camino. Diamante levanto un dedo y de el salio un simple rayo que termino con todos los intentos de la también consejera.

"¡Luna!" Serenity cayó con ella al intentar detenerla. De inmediato comenzó a sollozar. "Luna…perdóname." Si existía culpable alguno, ese era ella. Ella, la que fuese una princesa inútil, indispuesta a protegerse por si misma. Siempre dependió de los demás para su protección. Su mirada era borrosa a causa de las inútiles lagrimas que solo sabe derramar. "…Luna…" Abrazo con fuerza a la guardiana. Frente a ella se detuvo la causa de todos sus problemas. Nunca antes un sentimiento extraño salio de su corazón. Al ver los ojos de ese hombre, hubo un sentimiento nunca antes expresado, uno que transmitió con tan solo una mirada; odio.

Nunca nadie se había atrevido a arrebatarle todo lo que ella amo. "Si, esa es la única mirada que puedo desear de ti. Esa expresión fría, sombría y llena de hermosura." Diamante se inclino para tocar la barbilla de Serenity, quien forcejeo para que le soltara, pero él apretó con fuerza. "Eres realmente hermosa. ¿Quién no quisiera proteger esa hermosura? Él lo hizo, pero todo lo que intenta protegerte siempre termina despareciendo. Tu madre lo hizo y tuvo el mismo destino, ella…" Bajo el rostro para ver a la herida guardiana entre los brazos de la mujer sollozante. "…también deseo lo mismo. Y tus guardianas, las guerreras que por sobre todo juraron lealtad a la corona lunar…también han sido vencidas. ¿Quieres continuar con esta guerra?" Las lágrimas de Serenity cayeron sobre los dedos que continuaban oprimiendo sus mejillas. "Entrégame el poder…a cambio te entregare una vida…la tuya."

"¡Suéltala!"

A lo lejos, con ojos aun borrosos, Serenity pudo distinguir una figura acercándose a ellos. Le era imposible distinguirlo, pero fue una simple silueta la que le hizo sentir esperanza. Quería imaginar que la capa que ocultaba el largo de una coleta representaba la magnificencia con la que él siempre se caracterizo al caminar. "Seiya." Susurró. Al ese nombre haber salido de sus labios, Diamante apretó con mas fuerza sus mejillas.

Pero las lágrimas que incrementaron en el rostro de la soberana no fueron por el dolor que la compresión le causo, fueron a causa de que sus ojos le traicionaran. Diamante la soltó para de inmediato ponerse de pie al Taiki haber llegado detrás de él. Serenity bajo el rostro haciendo que sus lágrimas resignadas cayeran sobre el rostro de Luna. No era él.

"¿Qué deseas hacer tú para impedirme algo?" Rió. El hombre victorioso rió ante su propia ingenua pregunta. Le divertía ver el temor oculto en los ojos de quienes intentan enfrentarse a él. Segundos después, Haruka llego detrás de Serenity. "¿Esto es todo¿La legendaria luna Cruithne se ha reducido a ustedes dos?" A pesar de no ser necesario voltear, Diamante pudo sentir cada movimiento que Haruka intentaba hacer. "Si la tocas…desaparecerás al instante." Haruka de momento se detuvo, sorprendido porque a pesar de no ser visto, ese hombre pudo de alguna manera verlo acercarse a Serenity. Pero la advertencia no fue tomada como una.

Serenity estuvo por tomar la mano de Haruka, pero antes de que lo hiciera él fue retrocedido con una potente fuente de energía. "¡Haruka!" Se levanto dispuesta a correr a auxiliarle, pero su brazo la detuvo al haber sido presionado para que parara.

"Ella no me sirve mas. ¿Puedes imaginar el gran poder que tú y yo podríamos tener? Incluso los dejaría vivir para que nos sirvan. Lo hice contigo, te deje vivir, te permití darte esta opción. Nadie tuvo este privilegio."

Lo que pareció ser una ventisca sacudió el cabello de Diamante de repente. Él volteo. No muy lejos Taiki aun mantenía la mano apuntándole, sus ojos eran sorpresivos. Él nunca imagino que el que fuese quizás su mejor ataque solo haya hecho volar el cabello del hombre. "¡No!" Serenity tomo la mano de Diamante en cuanto él estuvo por ir hacia Taiki. "No les hagas daño."

Dudo, pero Diamante termino asintiendo. "Tomare eso como una aceptación."

"No lo hará, para que eso suceda tendrás que terminar con ambos y no estamos dispuestos a dejarnos vencer." Haruka se levanto tomando su brazo herido. En el rostro del intruso solo pudo haber una ligera sonrisa.

"Pero si ustedes ya están vencidos. Los legendarios guardianes de Cruithne pudieron caer ante mí sin esfuerzo alguno. Claro, si él lo hizo ustedes son nada. Nunca llegue a imaginar que esto seria tan fácil. Ni siquiera el gran amor que el ultimo de la dinastía lunar profeso fue suficiente para que él mismo me entregase su vida…a cambio de ella."

Hubo una sola frase dentro de todo lo que habían escuchado que hizo enfurecer a ambos. Haruka y Taiki se miraron asintiendo casi al momento. Haruka soltó su brazo no queriendo que el que se convirtió en dolor extraño le causara distracción. "Yo siempre tuve una misión y por sobre todo la cumpliré tal y como lo prometí como el legendario guardián Aten. Para él…ella significo mas que su paz propia."

Serenity bajo el rostro. No entendía que fue lo que…no…si entendía pero temía malinterpretar e ilusionar su desgarrado corazón. "Hey…" Taiki sonrió en cuanto ella volteo. "…él nunca perdió esperanzas en ti. Y así como nunca dejo de creer en ti…también indiferentemente prometió por siempre estar contigo." Le señalo la mano que ella mantenía caída. Al bajar el rostro, Serenity pudo notar por primera vez que aquel anillo resplandeció como nunca antes lo había visto hacerlo. "No puedo hacerlo como Taiki, pero si como Apollos llegar a protegerte como él lo hubiera hecho por sobre todo. Y lo hizo."

Esta vez no fueron lágrimas las que resbalaron por ese rostro angelical, sino fue una sonrisa impredecible la que ilumino su rostro. ¿Había él realmente prometido estar por siempre con ella? Se tomo ambas manos intentando proteger la calidez que aquella luz le prometía. Quería pensar que era una promesa. La que él le hizo cuando coloco ese mismo anillo en su mano.

Frente a ella comenzó la que seria una devastadora batalla. Ambos hombres que le acababan de ofrecer protección daban su todo por mantener esa promesa. Ella comenzaba a retroceder poco a poco. Sus ojos expresaban su temor. Ella no quería esto. Temía a que cualquiera de los dos guardianes terminara cayendo frente a ella. Temía por todo lo que él siempre quiso proteger. Y todo lo que él quiso proteger se derrumbaba ante sus ojos.

"Por favor, Seiya…" Se abrazo bajando el rostro, queriendo que su plegaria fuera escuchada por él…donde sea que estuviese. "…no nos dejes." El fuerte estallido la hizo regresar a la cruel realidad. No muy lejos, Taiki había caído malherido. "¡Taiki!" No espero para correr hacia él. Al arrodillarse junto a él, Taiki intento sentarse al instante, no queriendo ver en su rostro esa preocupación. "No estas bien, por favor basta."

Sin él responder más que con un simple movimiento de cabeza, al mismo tiempo que fingió una sonrisa, Taiki tomo la mano que Serenity había puesto sobre su hombro. Beso esa misma mano reiterando mudamente lo mucho que cuidaría de su promesa. Sin mas, regreso a lado de su compañero

Serenity se mantuvo en el mismo lugar. Culpabilidad de inmediato asecho su corazón. Si ella hubiese peleado junto a su madre, si no hubiera dejado que la llevaran a Cruithne, si no hubiese aceptado la farsa en la que se convirtió su vida nada de lo que ante sus ojos sucedía hubiese pasado.

Un par de brazos le abrazaron por detrás. "Por siempre estaré contigo." Se le susurro sobre su cabeza. Bajo el rostro al ver que ese par de manos se aferraban entre si para no permitirle dejarla ir. Giro. "No hubiese podido ser capaz de abandonarte." En el momento que Serenity giro, sus ojos iban llenos de esperanza para encontrarse con el hombre que apareció en su mente cuando se le abrazo.

Cuan tan equivocada estaba. "G – gracias." Era solidaridad, lo sabia. Él realmente no deseaba estar ahí por siempre profesar que una batalla no pertenece a otra. Pero Endymion tomo ese acto como el agradecimiento de la mujer por quien estaba arriesgando hasta su propio planeta. No era la batalla frente a ellos lo que la hizo querer liberarse del abrazo pero la incomodidad de sentirse dentro de esos brazos. Existió un tiempo en el que ella deseo por sobre todo poder estar así, con este mismo hombre, por siempre abrazados, tomándose de la mano y caminando el mismo sendero…juntos.

No más.

Todo lo que ella en un algún momento llego a desear ahora se convertían en recuerdos. Eran recuerdos falsos porque todo lo que ella deseaba era poder continuar con su plegaria interna. "Este no es lugar seguro, vamos." Endymion le tomo la mano para guiarla, tal y como lo había echo cuando le pidió irse con él, pero así él mismo se detuvo al no poder continuar. Serenity se mantenía estática. Su impresionante mirada era solo dirigida a los hombres que ya no peleaban por proteger su hogar…sino a ella. Solo a ella porque, de acuerdo con lo que intentaron señalar, eso fue lo que Seiya siempre quiso.

¿Podía ser posible que todo lo que ella deseo nunca se hiciera realidad¿No ahora, no en presente…y no en el futuro? Solo quería decirlo, quería gritar todo ese sentimiento que oprime su pecho.

"¿Serenity?" Endymion la encaro limpiando las lágrimas que ella en ningún momento noto habían resbalado. "¿Qué sucede?"

"Necesito despertar a la realidad. Nunca nada me perteneció. Perdí en su momento lo que inconscientemente siempre desee tener." Levanto el rostro para observar la imparable batalla. Sabía que no faltaba mucho para que los últimos dos guardianes de Cruithne terminaran cediendo. "Endymion…no puedo hacer nada."

"¿De que hablas, Serenity? Claro que puedes hacer mucho. Aun tenemos que continuar peleando para nuestra felicidad."

"Ya no quiero, ya no puedo continuar. Nunca fui buena para defender lo que amo. Todo lo que siempre quise término cayendo ante mis ojos. Ni siquiera tú que significaste lo que yo imagine la perfección para una vida perfecta puedes saber todo lo que siento."

Endymion soltó su mano. Sabia que no era el momento pero algo en sus ojos le pidió tomarle el rostro suavemente. "¿Signifique?"

Serenity dudo pero termino asintiendo. "Soy un desastre…pero no puedo continuar retrocediendo mientras mis lagrimas delatan mi debilidad. Se que no soy exactamente lo que todos esperan. No puedo ser yo quien todos desean proteger. P – perdóname Endymion." Tomo ambas manos del confundido rey. "No solo pude traicionarme a mi…pero termine traicionando todo lo que tu creíste y llegaste a esperar. Tú significaras por siempre mi primera ilusión. Fuiste lo que –"

"¿Fui? No estoy entendiendo lo que intentas decir. Este no es lugar para esto, prometo que escuchare en el momento que nos vayamos de aquí." Quiso tomar de nuevo su mano, pero Serenity retrocedió.

"No era amor, Endymion…era ilusión." Su mirada se convirtió en una sensible. "La ilusión de por siempre observar mi hogar desde tu hermoso planeta. No existió el amor." La mirada de Endymion se convirtió en una confusa y dolida. Quizás internamente siempre temió llegar a escuchar eso. La mirada de la que fuese su tierna princesa había cambiado. No era más dirigida para él. "No deseo herirte."

Él tomo las suaves manos entre las suyas y beso ambas. "¿Alguien me ha arrebatado tu corazón?" Cerró los ojos. Internamente no quería saber la respuesta pero ella siempre fue todo lo que él deseo tener. "Perdóname si te he fallado. Perdóname por haber tomado una posición que no me correspondía en un planeta ajeno al que hubiese llegado a ser nuestro."

Serenity de nuevo levanto el rostro al ver a un muy mal herido Taiki aun manteniendo una batalla. Una batalla en donde la ventaja había sido declarada desde que inicio. Haruka daba su mejor esfuerzo por no mostrar su dolor interno. "Todo lo que ahora deseo esta aquí." Murmuro regresando la mirada a él. "No deseo que la historia se repita de nuevo." Sonrió calidamente solo para él. "Quiero comenzar de nuevo." Apretó ligeramente su mano. "Por siempre estarás en mi corazón, Endymion." No mentía. Él siempre estuvo en su corazón pero se convirtió en un afecto diferente. Al continuar retrocediendo sus manos se iban alejando de las de él. "Todo lo que deseo esta aquí." Sonrió bajando el rostro ante la intensidad que su anillo emano. Quizás era esto lo que esperaba ya que su sonrisa incremento en cuanto frente a ella apareció el corazón de Cruithne, el cristal que representa la existencia de la segunda luna terrestre.

"¡Se –!" Endymion estuvo por detenerla pero ante sus ojos, con una gran sonrisa y cerrando los ojos al sentir esa calidez, Serenity desapareció.

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Taiki fue el primero en caer. Nada de lo que había hecho fue suficiente para mantener la promesa que le hizo al que fuese su amigo. Era el sentirse fracasado por no haber podido ser lo que siempre quiso ser; un buen amigo y el mejor guardián. Todo lo que podía ahora era intentar mantener los ojos un poco abiertos para observar la muy pronta caída de Haruka.

Sabia que su compañero, por ser el líder, siempre pudo mantener una larga batalla y por ello era creído. Sonrió al recordar aquellos tiempos cuando en aquel entonces su amigo príncipe no paraba en cuanto a problemas se trataba. Los reyes siempre fueron estrictos, pero amaban por sobre todo a su hijo y deseaban su bienestar. El bienestar de un príncipe que les involucraba en problemas cuando deseaba atravesar toda una galaxia solo por verla a ella. Solo por ver a la mujer que siempre considero única. Ninguno de los sueños de su príncipe llegó a realizarse tanto como los propios.

Nunca antes el legendario guardián se sintió tan inútil. Inservible por haber visto caer a cada una de las guardianas lunar frente a sus ojos y no ser capaz de ayudarles. Siempre existió esa línea divisora entre las prioridades de cada guardián. Yaten también había dado su mejor esfuerzo y a pesar de la defraudación propia él deseo pelear a lado de las Sailors.

No muy lejos Haruka comenzaba a mostrar mas heridas de las ya hechas. Taiki sonrió mientras peleaba por no dejar sus parpados caer. "Todo termina aquí." Se dijo a si mismo. Continúo sonriendo mientras recordaba todo lo que su hogar en Cruithne significo para él. Sus parpados le traicionaban. "Perdóname…" Él no lo pudo notar pero un par de lágrimas rodaron de sus ojos. "…Seiya." Era todo lo que necesitaba para finalmente ceder a la caída del legendario guerrero Apollos, guardián de la luna escondida.

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Haruka sonrió. Todo lo que nunca imagino podía sucederle le causaba sonreír. Él, quien siempre fue fuerte y decidido se convirtió en débil e insensato. Aun deseaba protegerla¿Pero lo hubiese deseado a causa de la vida de su gran amigo? Le causaba risa pensar que todo lo que como amigos prometieron llegar a conocer y como guardián todo lo que había prometido protegerlo. Pero el hombre delante de él le arrebato esa promesa.

Finalmente, después de ir borrando su sonrisa, cayó de rodillas colocando sus manos por delante para dejarse caer completamente. Nunca él pudo imaginar llegar a ser esto. Él siempre fue fuerte, sonrió al pensar que siempre presumía esa misma fuerza ante un príncipe que en aquel entonces aun no desarrollaba su propio poder. "Perdónenme." No pudo saber en que momento sus lagrimas cayeron debajo de él. Era un perdón interno hacia los que fueran sus reyes por haber faltado a aquel juramento. Era perdón a la soberana a quien le prometió protección por haber fallado de esta manera y dejarla sola. Era perdón hacia sus compañeros guardianes por no haber sido un buen líder. Pero sobre todo…era perdón al que fuese su gran amigo, su mejor amigo. Pero mientras caía formo otra sonrisa motivadora. Quizás, en donde quiera que su gran amigo se encontrase, podrá volver a verle.

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"Patético." Diamante se cruzo de brazos. A pesar de haber demostrado lo contrario, temió a que la fuerza de voluntad de esos guerreros fuera superior a su propio dolor y le causaran más heridas de las que ahora tenia. Recordó su verdadera razón para estar ahí y desesperadamente busco con la mirada a la que deseaba convertir en su fuente de poder. Apretó los puños. "¡Maldición!" Su trofeo había desaparecido.

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Existió alguna vez la leyenda de ocho planetas que resguardaban el poder oculto de la luna terrestre. Mercurio, el planeta del agua. Venus, el planeta del amor. Marte, el planeta del fuego. Júpiter, el planeta del trueno. Saturno, el planeta del silencio. Uranus, el planeta del viento. Neptuno, el planeta de las profundidades marinas. Y finalmente Plutón, el planeta del tiempo.

Cuatro planetas que cedieron a su única guardiana para la protección de la princesa lunar. Y cuatro que cedieron sus poderes para la protección de la galaxia. Todo había sido designado desde la creación del universo. Ocho planetas que dieron su vida en esa ultima batalla.

Las guerreras que habían prometido fielmente entregar su vida si fuese necesario.

Los ojos de Mercury peleaban por no dejar de ver el infinito sobre ella. Sonrió al recordar todo lo vivido en su propio hogar, en la luna y en Cruithne. Débilmente se dejaba vencer. "Serenity." Sus parpados cerraron antes de que su tiara comenzara a brillar.

El cuerpo de Mars no reaccionaba a su voluntad. Se sentía cansada, lo suficiente para no pelear mas consigo misma. Su propósito de sonreír le fue impedido al no soportar el dolor. "Ser –" Aquel nombre fue cortado al no ser capaz de soportar mas. Su tiara resplandeció con el símbolo de Marte.

Jupiter era una Sailor fuerte, su fuerza física iba más allá de la mental. Si todo lo que ella deseaba proteger necesitara solo fuerza física, ella definitivamente lo hubiese logrado. Pero había fallado al igual que sus compañeras. "Serenity…" El único nombre que no abandonaba su mente le hizo sonreír haciendo aparecer su marca astral en su frente en el momento que se dio por vencida completamente.

Venus nunca fue fuerte. Al ella siempre ser cómplice de la princesa lunar nunca quiso tener atención a todo el entrenamiento a la que querían forzarla. Esa vida en el palacio lunar fue todo lo que ella imagino seria por siempre. No supo en que momento maduro, pero lo hizo por querer proteger a su amiga, su princesa y la actual soberana de Cruithne. "¿De que hablas, Venus? No importa en donde estemos…nosotras siempre seremos amigas." Fue aquel recuerdo lo que la hizo sonreír dejándose envolver en su propia luz antes de que el signo de Venus apareciera en su frente. "S – siempre amigas…Serenity."

Toda su vida Neptune siempre quiso enamorarse. Era un deseo que iba mas allá de su misión. Ella siempre tuvo sueños hermosos. Y él le hizo realidad el mayor de todos; poder llegar a sentir su corazón latir aceleradamente por alguien más. Fue por ese gran amor que le pidió continuar con su misión cuando ella ya no pudiese. Neptune era una guerrera dotada de belleza y sabiduría. A pesar del amor que siempre le demostró a aquel hombre, ella jamás podría estar con él al su única fidelidad ser para la corona lunar. "Serenity." En su mente apareció la imagen de su hombre ideal, pero en su frente el signo de Neptuno era por solo querer la protección de la soberana de la luna a la que habían caído.

Uranus nunca imagino que lo que ahora resbalaba por sus mejillas eran lágrimas. Ella, una líder, una Sailor entregada a su lealtad, la Sailor mas preparada de todas, ahora solo podía sentir lagrimas resbalar de su rostro. Ella siempre quiso ser diferente por mantener el liderazgo guardián. Ahora no podía asimilar que el desgarrador dolor interno le exigía ceder. La visión borrosa ante ella comenzaba a querer desaparecer. "Serenity." Cedió. La Sailor líder cedió al dolor. Casi al instante el signo de Urano le envolvió con una calidez que ella ya no podía sentir.

Sailor Pluto y Sailor Saturn llegaron a un alto. Frente a ellas se encontraban las seis guerreras que entregaron su vida para la protección de su reina. Ambas bajaron el rostro desilusionadas por no haber sido capaces de hacer nada; por llegar demasiado tarde.

Saturn sostuvo fuertemente su hoz del silencio al instante que cerro los ojos dejando que su símbolo planetario apareciera en su frente. Pluto hizo lo mismo no sabiendo si con esto remediaría el daño que ya ha causado, pero dispuesta a demostrar que todo en el pasado, presente y futuro…tiene su propio tiempo.

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El cristal que flotaba sin vida frente a la mujer que representa la oscuridad en la que desea convertir todo, sorprendiéndola, comenzó a brillar de distintos colores, todos brindándole el brillo que había perdido desde su última batalla. Ella tuvo que cubrir sus ojos al no poder soportar la intensidad con la que el cristal se lleno de luz. Una intensidad con la que el mismo desapareció.

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Había sido un momento inesperado, pero en el instante que Serenity imagino tener el valor suficiente para enfrentarse al hombre que se mantenía de pie a unos cuantos pasos de ella, la calidez de Cruithne le abandono en el ultimo momento. Diamante rió. Esto había dejado de ser una batalla para convertirse en su victoria. "¿Y bien, majestad, aceptara finalmente tomar mi mano y olvidarnos por siempre de los inservibles?" Dio un paso más hacia ella. "Dame el poder." Al estar por tomar su mano, sus ojos se tuvieron que cerrar ante el intenso brillar que le detuvo acercarse a ella.

Serenity sonrió admirando el que se presentaba ante ella como el legendario cristal lunar plateado. Dudaba para tomarlo, sabía muy bien lo que estaba significando. Seria tomar la responsabilidad de la que toda su vida huyo. Estaría tomando entre sus manos las vidas de sus guardianas. Esa seria su ultima guerra. Pero esta vez su único propósito se había convertido en cuidar de lo poco que ahora queda de pie en Cruithne. Ella no defraudaría al hombre al que le prometió también cuidar del que se había convertido en su hogar.

Al sus pequeñas manos rodear el legendario cristal Diamante tuvo que retroceder al ser imposible soportar tal resplandor. Pero así mismo no deseaba dejarse vencer ahora que ya llegado tan lejos. Como si la hubiese llamado con el pensamiento, su eterna compañera apareció junto a él. "Lograron despertar el poder del cristal plateado."

Diamante asintió. "Pero no todo esta perdido. Hemos logrado desaparecer a quien poseía vida para esta luna. Ella jamás podrá sostener una batalla sola." Su compañera asintió alejando unos cuantos cabellos rosados de su rostro.

"Nunca desee dejar mi vida atrás…siempre quise permanecer en la luna por el resto de mi existencia. Pero el tiempo nunca me lo permitió. Si tú puedes escucharme, si puedes saber lo que mi corazón siente, sabrás que la soledad fue mi eterno enemigo pero fue porque nunca desee dejar de rodearme de quienes me adoraban, de quienes me querían. Pero si solo tú puedes saberlo…te pido que no me dejes sola. Lo prometiste." Serenity cerró los ojos. Todo lo que fue había quedado atrás. Ahora la heredera lunar entendía lo que Pluto y Saturn intentaron mostrarle cuando le dieron esta opción.

Su destino nunca fue tener un sueño. Su destino siempre fue poder tener el valor para proteger esa misma soledad en la que ella no deseaba vivir. Pero nunca fue débil, solo temía a esa soledad.

El poder del cristal plateado incremento en cuanto ella finalmente pudo descubrir su destino. Ese era el obsequio que en ocasiones su madre le dijo que el cristal guardaba para ella. Su obsequio seria encontrar su destino. Diamante y su dama oscura tuvieron que retroceder. Ese poder pudieron sentirlo antes, cuando milenios atrás el mismo cristal les encerró en una luna oscura, solitarios, desiertos del universo. Pero Diamante no estaba dispuesto a dejarse vencer después de haber obtenido tanto. "¡Black Moon Devastation!" Seria pelear por su vida y por la de la mujer que comparte su poder mutuo. Ella, contrario a Diamante, continuaba retrocediendo temerosa al recordar la desolación en la que habían sido confinados. "¡Ahora!"

Ante la exigencia del que también fuese su amante, temerosa por compartir la misma suerte de nuevo, aquella dama levanto ambos brazos dispuesta a darlo todo para nunca más volver a ser encerrada. "¡N – No!" Peor al mismo tiempo su temor a ese resplandor era más fuerte. Diamante no pudo voltear a verla porque su grandioso poder había colisionado con el resplandor del que su dama se sentía aterrada.

Al intentar continuar sosteniendo el poder de su cristal plateado, el anillo de la mano de Serenity desapareció. ¿Era ese el precio por acceder a tomar su lugar como la legitima heredera de una dinastía suprimida? Algo cambio. La mujer que anteriormente temía al magnifico poder del cristal plateado ahora unía su poder al de su compañero.

Porque todo lo que había querido proteger ahora ya no existía, porque todo lo que quiso ya ha desaparecido, Serenity cerro los ojos. Todo lo que hubiese deseado ya no podía volver a ser. Nunca pudo imaginarse que el tiempo fuera el peor enemigo de todos. Ella no quería pelear sola. Ya todos los que lo hicieron por ella terminaron perdiendo¿Por qué habría ella de marcar esa diferencia que todos veían en ella?

Lo hizo…se dio por vencida…dejo de alimentar el glorioso poder del cristal.

En realidad…no tenia nada por que pelear.

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"…Princesa…"

"…Princesa…"

Las voces distantes intentaban traerla de nuevo, pero la joven mujer se sentía cansada. No existía nada en ese momento que le permitiera abrir los ojos. Quería continuar en aquel mundo inexistente en donde es muy feliz. "…Serenity…" Dentro de su mente peleo por abrir los ojos. Olvido querer continuar en el exilio. Pero no podía. Sus parpados pesaban ante su voluntad.

"…Princesa…" Alguien acaricio sus mejillas borrando las lágrimas que delataban su impotencia. Peleo pero finalmente sus parpados se abrían para permitirle paso a la visión delante de ella.

Pudo ver muchos rostros, todos los que le habían dejado sola, todos los que ella había anhelado volver a ver y poder agradecer por su protección. Luna de nuevo acaricio su mejilla para volver a desaparecer esas lágrimas. Serenity sonrió en agradecimiento. Sonrió a cada uno de ellos por dejarles ver de nuevo. Todo de momento a otro se convirtió en perfección…hasta que noto la ausencia de alguien más. Con gran agilidad se levanto con la ayuda de Luna.

Sorprendiéndola todos hicieron un camino. Y al final estaba él, de pie, esperando con una sonrisa. Serenity corrió queriendo asegurarse que él realmente estuviera ahí. Él sonrió al ver la expresión de un rostro esperanzado. "Gracias." Serenity estuvo por preguntar pero él extendió la mano. "El siempre regresara a mi…" Seiya tomo la mano de Serenity para colocar el mismo anillo que había desaparecido. "…así como tu." Serenity bajo el rostro para admirar de nuevo el anillo que había sido colocado en su anular. Quería imaginar que significaría algo por siempre, pero ya no estaba segura si el por siempre existía. Seiya bajo el rostro y por primera vez rozo sus labios con los de ella, marcando así el comienzo de querer dejar de demostrar lo que significa para él con solo palabras. La expresión de Serenity fue única, una nunca antes podido ser expresada. "Bienvenida a Cruithne." Se le susurro en un abrazo.

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¡FIN!

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¡Hola!

No se porque tuve la intuición de que si no terminaba esto ahora no lo haría nunca. Pero aquí lo tienen, finalmente, después de dos años, siete meses y siete días, pude darle final a Cruithne.

Aunque se que pude dejarlos con une enorme '¡Que, no entendí nada!', creanme que nunca pude estar mas satisfecha con este final. Puedo decir que fue mi final 'ideal' después de haber dejado perder la historia por tanto tiempo.

Y con esto concluyo con mis historias. ¡Si, por fin! n.n No estoy segura de cuando publicare otra nueva, pero lo mas seguro es que lo haré. Antes de dejar de escribir tendrían que cortarme el Internet, lo cual espero que no hagan porque me harían muy, muy, infeliz. Y.Y

¡Muchas gracias a todos ustedes por acompañarme en la que llegue a llamar la interminable historia!

Saben que de todo corazón agradezco cada comentario, cada sugerencia, su compañía y todo ese montón de sentimientos lindos que comparto con ustedes al escribir, leer y compartir. Ahora no se como se van a deshacer de mi… ¡Porque aun sigue Serenity!

¡Se les quiere montones! n.n

¡Hasta la próxima! ;-)

.•. Serenity • Kou .•.