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CRUITHNE

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Aclaración – Como ya he especificado en todos mis otros fics, ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen. Naoko Takeuchi es la dueña de todo. Yo solo escribo para perder el tiempo.

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La felicidad es una mariposa que, si la persigues, siempre está justo más allá de tu alcance sin embargo, si te sentaras en silencio, podría posarse sobre ti.

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CAPITULO

Epílogo

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Al ver que su hija estaba por llorar, la reina camino hasta llegar frente a ella. "Sígueme." La princesa hizo lo que se le ordeno. Ambas llegaron al recinto 'prohibido'. Era el lugar en el que el corazón de la galaxia reposaba. El cristal de plata brillo intensamente al sentir la presencia de ambas. "Yo también tuve miedo." La reina tomo con delicadeza aquel cristal. "Pero después, cuando el cristal te muestra tu camino, no habrán mas lagrimas."

La princesa no pudo evitar llorar. "Tengo…miedo." Pausó y levanto el rostro lleno de lágrimas para ver a su madre. "No quiero este compromiso."

La reina dejo que el cristal flotara por si solo para que llegara frente a su hija. "Tómalo y dime que te hace sentir."

Serenity hizo lo dicho. Al tomar el cristal, de inmediato cerró los ojos. "Nada." Sus ojos permanecieron cerrados unos segundos mas, al abrirlos se dio cuenta que el cristal ya no estaba frente a ella, estaba de nuevo en las manos de su madre.

"El miedo no es un sentimiento digno de una princesa. Tu valentía y amor alimentaran el cristal por siempre. Mientras no puedas despertar estos sentimientos, el cristal te rechazara. Cuando estés lista…" Dejo el cristal en el mismo lugar del que lo había tomado. "…El cristal se regalara a ti."

Serenity se incorporó. "Bienvenida a Cruithne", volvió a replicar él acariciando la mano que había tomado de ella. "Yo entiendo", volvió a recordarle lo que le había repetido anteriormente. Él sonrió cuando pudo leer toda esa confusión en los ojos de esa dama.

Serenity giro para ver a cada uno de los presentes. Eran ellos, todos ellos. Estaban ahí. Estaban observándola. Todos esperaban por ella. Pero a ella lo único que podía llegar a su mente fue lo que su madre le profetizó tiempo atrás. Él tomaba su mano. ¿Era realidad? Él besó sus labios. Un roce que ella había anhelado desde milenios atrás. ¿Pena, tristeza…o simple lástima? Al bajar el rostro pudo observar su vestimenta. Se trataba de la típica vestimenta que la caracteriza como la heredera lunar, pero había algo diferente. Levantó el rostro cuando él apretó sutilmente su mano.

"Tú madre siempre lo supo" Fue Luna quien captó su atención. "Cuando el cristal de plata se uniera al cristal azur…despertarias un poder sin igual." Luna llego hasta abrazarla, haciendo que Seiya finalmente soltara su mano.

Fue ese instante en el que las siete Sailors corrieron a ella para abrazarla. "Gracias a tu amor por esta galaxia…por tu amor a cada planeta…por tu amor a tu amado hogar…y por tu amor a…"

"…a Cruithne." Taiki interrumpió el emotivo discurso de Venus. Las mejillas de Serenity se dejaron delatar. "El amor que despertaste por Cruithne se convirtió en tu energia." Los tres se miraron inevitablemente. "El corazón de Cruithne se unió a tú poder. El corazón de Cruithne te reconoció y se entregó a ti." Reverencio, al mismo tiempo que lo hicieron Haruka y Yaten. "Gracias…alteza"

Pero cuando ellos reverenciaron, Serenity solo pudo enfocar sus celestes en él. En el príncipe de esa luna. Sólo en él. La última vez que hablaron, ella le habla hecho una promesa. Una promesa que le había partido el corazón.

"¿Por qué estoy aquí?" Finalmente Serenity aparto su mirada de él y tomó la mano de su fiel consejera preguntando. Necesitaba saber si eso era simple producto de su anhelado corazón.

Todos se miraron entre sí al ver la confusión en los ojos de su soberana. "Serenity…la leyenda era cierta…" Comenzó Venus a narrar. "El cristal de plata te reconoció como la única heredera al imperio lunar…"

"…Serenity…has despertado un poder que sobrepasa galaxias…" Completo Endymion llegando a ella. "…eres libre, Serenity. Has recuperado todo, la paz, el poder…tú hogar." Ante eso último Endymion tomó su mano. "Finalmente eres libre."

Al escuchar esa última frase Serenity lo buscó a él con la mirada. A ese hombre. Él ya no estaba. Pero también pudo notar la ausencia de cierta princesa ajena a su galaxia.

"Toda mi vida mis padres vivieron recordándome nuestro compromiso. Era una obligación. Y sin haberlo buscado, la conocí a ella. Fue la primera vez que acompañe a mis padres a uno de sus tan constantes viajes. Fue simple casualidad. Constantemente mis padres hablaban de lo imposible que seria unir el poder de Cruithne con cualquier planeta inferior, como solían referirse. Solo eran alianzas, como ellos lo llamaban. Pero cuando la vi por primera vez, no paso por mi mente que ella fuera la heredera de un planeta inferior." Sonrió. Serenity bajo el rostro no entendiendo porque él le decía eso. "Hice lo imposible por poder estar con ella, pero constantemente mis padres tomaban voz en mis decisiones. Tanto ella como yo jamás podríamos estar con un imposible."

No era un sueño.

No era una pesadilla.

No era mentira.

Esa era su cruel realidad.

Serenity pudo entenderlo finalmente y bajo el rostro decepcionada. Esa era su cruel realidad. El poder que ella pudo despertar fue por el sentimiento que ella pudo despertar hacia la segunda luna regente. Hacia su descendiente. Eso no significaba que tenía que ser correspondida. Ese era su destino.

Levantó de nuevo el rostro y sonrió para Endymion. Era una sonrisa muy tenue. Estaba cansada. Se había agotado. Luchó con todas sus fuerzas. Había dado su todo. Sonrió dándose por vencida. Endymion tomo su mano pero ella muy sutilmente la deslizo fuera de la de él.

Estaba cansada.

Estaba agotada.

No podía luchar más.

"Discúlpame." Musito ella. Ese instante basto para que ella pudiera entender que la mujer en el corazón de ese hombre fue y seguirá siendo la misma. Sonrió en cuanto él tomo su mano. Fue ese momento en el que determino lo que ella es y lo que jamás será. Y lo peor, con ahora gran dolor, reconoció en donde realmente pertenece. Quizás era eso lo que Pluto quería que entendiera para finalmente dejar de aferrarse a lo que jamás será. "Volverás a estar con ella." Le sonrió soltando su mano de la de él. "Te lo prometo."

Levantó su delicado rostro y volvió a sonreír. Está vez lo hizo plenamente. Observo todo a su alrededor. Cruithne era realmente especial. Nunca imaginó despertar ese sentimiento hacia otra luna que no fuese la suya. Se tomó las manos entre sí inhalando hondo. Cerró los ojos queriendo dejar grabada en su mente aquella imagen. Sonreía plenamente. Después de todo lo había dicho…le había hecho una promesa al heredero desendiente de esa luna. Se tomó las manos entre sí. En ese momento sintió el azur de Cruithne. El que se le describió como el corazón de Cruithne. Sonrió al acariciarlo y depositar un beso sobre aquel anillo. "Gracias." Susurró sólo para el como si tuviera vida propia.

Ante la mirada atónita de todos, Serenity deslizó aquel anillo fuera de su anular. Lo levantó alto observándolo detenidamente.

"Este anillo te reconoce como la reina de esta luna. Solo cuando tú puedas negar a su rey tres veces, el anillo se romperá, liberándote de este compromiso. Pero antes que todo esto pase, tendrás que recuperar el cristal de plata para unirlo al cristal azur, su cristal, para que ambos brinden la energía necesaria para restaurar lo perdido."

Lo que Endymion le avisó en aquel entonces fue cierto. Ese anillo, descrito como el corazón de Cruithne, le había brindado el poder necesario para restaurarlo todo.

Pero había sido una promesa. Levantó aquella sortija de nuevo y ante la mirada atónita de todos caminó hacia Taiki, al quien le tomó su mano en cuanto llegó frente a él. "Fue una promesa…" Colocó el anillo en la palma de él.

Y dio media vuelta.

"Majestad…" Quiso detenerle Yaten.

Pero Serenity llegó frente a sus guardianas y consejeros. "Regresemos a casa…" Como pudo intento detener su comprimido corazón. "…a nuestro hogar." Y volvió a sonreír. Pero todas podrían ver lo que había detrás de esa sonrisa.

Dolor.

Tristeza.

Decepción.

Constricción.

Ella no podía más. Sí permanecía ahi un segundo más sabia que desfalleceria del desgarro de su corazón.

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Sailor Pluto y Sailor Saturn, siendo las únicas dos Sailor que se encontraban lejos de las demás bajaron el rostro. Sentian que todo había sido en vano.

Existía desolación. Existía desapego. Existia dolor.

Sentían que todo había sido en vano. Sailor Saturn bajo el rostro melancólico. Pluto puso una mano sobre su hombro. "Tenemos que irnos." Saturn asintió cabizbaja. "Todo lo que hemos hecho no será en vano" Sonrio al verla levantar un rostro esperanzado.

"¿Puedes asegurarlo?" Pregunto la joven Sailor.

Pluto sonrió en respuesta. "Ella es única en el universo…Además, ¿acaso olvidas que el futuro me es incierto?"

Ambas se sonrieron para desvanecer en el aire.

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Había llegado a un alto. Él no había dicho nada. ¿Por qué no decía nada? Por un momento, sólo por un vago momento ella se sintió…¿incomoda? Él parecía ya no estar ahí desde hace mucho, desde que logró sacarlo del grupo.

"Creo que finalmente ya tenemos todo lo que hemos anhelado tanto. ¿No estás feliz?" Kakyuu tomo su mano para traer su atención.

Seiya giró para verla.

Él le respondía a aquel consejero. "Estoy un poco cansado por todo esto, pero to –" Enmudeció. Sus ojos se entrecerraron al haberlos detenido en la mujer que atravesaba el salón. Nunca antes pudo apreciar su belleza como ahora a la luz del salón. Ella radiaba.

Y era esa misma mujer por la que desafió tanto, por quien reprochó tanto, por quién…hirió tanto, era la misma que estaba frente a él tomando su mano.

Ya no era lo mismo. Había dejado de ser lo mismo. Sabía que su mente y corazón habían cambiado desde hace mucho tiempo, pero seguía aferrándose a esa idea por miedo. Miedo a ser rechazado.

Inevitablemente a su mente llegó aquella visita que no sólo había cambiado su vida…pero que cambió todo su ser. Y le permitió finalmente ser honesto con su realidad…una que él hace mucho se había negado por miedo.

"No importa. Te prometo que serás libre, Seiya. Lo prometo." Serenity giro nerviosa antes de que sus lágrimas cayeran frente a él. De repente sintió con gran impacto ser abrazada. No pudo reaccionar bien hasta que sintió la vaga respiración sobre su cabeza. "S – Seiya." Giro en sus brazos, pero al ver los ojos llenos de lágrimas de Seiya, ella misma tuvo que responder al abrazo. Sus propias lágrimas ya caían. "¡Seiya!"

Aquel llamado fue lo último que pudo escuchar antes de verse en un campo verdoso.

"¿Dónde estoy?" Giro a su alrededor y se encaminó hacia el enorme árbol en el medio de ese campo. "¡Serenity!" Solo podía llamarla a ella. "¡Serenity!"

"Ella no podrá escucharte más." Seiya giró para encontrar a dos Sailors detrás de él. "Te has convertido en energía solamente." Revelo Sailor Saturn.

Seiya las observó. La insignia de ambas brillaban resonantes sobre sus frentes. "Necesito regresar…necesito protegerla…"

"¿Por qué?" Preguntó Pluto. Él partió sus labios para responder, pero de nuevo los cerró. Dudo. Pluto se acercó a él mientras lo señalaba. "Yo te mostraré sus recuerdos…y entonces podrás responder a esa pregunta." Colocó un dedo brillante sobre la frente de él, envolviendolo en una manta de luz.

"¿Confías en mi, Seiya?" Preguntó aquella mujer de celeste mirar.

"Claro que si." Ni siquiera lo dudó. "No podría no hacerlo. Esto no será fácil, pero nadie dijo que lo seria. Quiero tomar tu mano y atravesar por esto…juntos." Le tomo ambas manos a ella. "Quiero que puedas confiar en mi, necesito que –"

"¡Pero tu la dejaste! Tú le permitiste que te besara. ¿Qué me puede hacer pensar que no regresaste al pasado cuando lo único que deseabas era estar con ella? Ella fue tu única razon para –"

Seiya se aferro a ella envolviéndola con sus propios brazos. Deposito un beso en su frente. "Por favor…solo necesito que me digas que me quieres. De tus labios solo necesito escuchar que seré inmortal en tu corazón y que todo lo que ya hemos dejado atrás ha sido eso…pasado."

"Hay cosas que el tiempo no borra, Seiya. Tu decías quererla tanto que…" Se aferro a él rodeándolo con sus brazos. "…no voy a dejar que sea ella quien me arrebate esta seguridad. No se lo permitiré ni a ella, ni a nadie. No quiero peleas, pero no me importaran si solo así podré defender esta felicidad de tenerte a mi lado."

Seiya se separo un poco solo para ver la seguridad de esas palabras y su determinación. "No estarás sola…porque yo siempre estaré a tu lado para esa batalla. Yo seré el primero en defender este sentimiento. Eso…lo juro." Le tomo el mentón para acercarla a sus labios. Él atesoraba la dulzura de esos labios por sobre todo lo maravilloso del mundo.

El rostro de Seiya fruncio apretando los ojos. "Ese fue un futuro que ella dejó ir…"

Endymion tomo su mano y volvió a besarla. Entendió que ella siempre le perteneció. "Te amo, Serenity."

Serena bajo el rostro. No podía intentar sonreírle porque seria inútil. Sus sonrisas habían sido robadas junto con todos sus sueños. "Perdóname." Susurro aun cabizbaja. "Perdóname…por no poder tener dos corazones." Lo encaro ahora notando lo que esas escasas palabras causaron en él. "Y aunque los tuviera…" Levanto la mano y seco las lagrimas que ya caían de los lindos azules que en algún tiempo amo. "…le pertenecerían al mismo hombre." Ella misma sentía dolor por él, por ella misma. "…Y ese hombre…no eres tú."

Los ojos de Seiya se inundaron de lágrimas. Su corazón se contriño. "Esa fue su opresión…"

"Seiya…es la misma leyenda que existió en mi hogar."

Él asintió. "Pero nosotros no tenemos que ser esos que describen. Tu corazón y el mío pertenecen a lo que nuestros padres llamaron prohibido. Es el destino de dos lunas unirse para lograr un poder inquebrantable. Aunque aun no entiendo porque si ya hemos cumplido con unir la luz de ambos astros, aun no tenemos el poder que nos liberara de esto." Tomo la mano de Serenity y la levanto para señalar el anillo en su dedo anular.

Sus lágrimas no paraban de rodar por sus mejillas. Fuertemente apretaba los ojos tratando de controlarlas. "Esa fue su realidad…"

"No me molesta." Claramente entendió a lo que él se estaba refiriendo al estar dentro de la habitación. Seiya giro. "¿O…a ti…si?" Él no respondió, mas solo bajo el rostro esquivando su mirada. Dudosa, Serenity se acerco a él. "¿Es por ella, por Kakyuu?"

"Tenemos todo, Serenity. ¿Por qué no podemos tener a las personas que queremos?" Eso la hizo retroceder. No esperaba esa respuesta-pregunta. Seiya se dirigió al interior de la habitación, pasando junto a ella e ignorando el rostro sorpresivo de la mujer con quien compartiría su reinado. "Estamos en guerra y la mejor solución que pudimos encontrar… ¿Fue esta?" Giro de nuevo al querer ver su rostro, pero Serenity se mantenía de espaldas a él. "¿Serenity?" Ella salio corriendo de la habitación.

No pudo. Se derrumbó. "Esa fue su decepción…"

"Hubo una vez en que mi madre menciono el gran poder que la luna y Cruithne llegarían a tener. Ella se empeñaba a nuestro compromiso tanto como tus padres. ¿Por qué? ¿Era por continuar con la procedencia lunar? ¿O existía algo más? Nunca llegue a entender sus palabras. Mi vida era observar el planeta Tierra soñando con el día de poder vivir en ese paraíso."

"¡Basta!" Suplico el soberano derrumbado, pero la Sailor no respondió al comando.

"Esa fue su desolación…"

Ella detuvo su camino al tomar la misma mano con la que él le mostró afecto. "Seiya…yo quiero estar contigo."

"Y esa fue su confesión." Culminó Pluto finalmente retrocediendo. Seiya dejó caer su rostro al césped.

"Ahora responde, majestad, ¿por qué anhelas tanto protegerla?" Presiono Saturn detras de él.

Seiya sollozó. Seiya lloró. Nunca lo había hecho de tal manera.

Al pasar unos cuantos segundos más, el soberano se puso de pie. Limpio su rostro y erigió su porte de realeza.

"Ella está a punto de enfrentar una batalla…" Junto sus manos para dejar acumular su energía azulezca. "No la puedo dejar sola." Miro a Saturn. "…Porque el corazón de Cruithne…soy yo."

Se dejó envolver en esa luz.

Seiya la observó. La admiro. Sonrió. "Huí demasiado, corrí de las reglas." Tomo la mano de Kakyuu. "Nunca entendí las palabras proféticas de mis padres. Siempre imaginé que se trataban de reglas sin fundamentos, que sólo eran tradiciones." Depósito un beso en la mano de ella causando en ella confusión. "Ilusión no es amor." Bajo su mano soltandola despacio. "Siempre lo supimos todos…simplemente nos quisimos aferrar a esa idea." Hizo acto de reverencia. "…Y todos hemos sufrido por eso." Kakyuu retrocedio confundida. "En mi corazón siempre existía un sentimiento de nostalgia al recordarte." Dio media vuelta para regresar.

Kakyuu le tomo del brazo. "No hagas esto."

Seiya tomó la mano que le sostenía con suavidad y la dejó caer de igual manera. "Kakyuu…hace mucho tiempo atrás que simplemente queríamos aferramos a esa ilusión." Secó la lágrima que deslizaba de aquel rostro. "Perdoname por no tener dos corazones…" Recito aquella misma frase. "…y aunque los tuviera…" Le sonrió dulcemente. "…le pertenecerían a la misma mujer."

"…Seiya…"

Él la envolvió en un último abrazo. "Oh Kakyuu…hace mucho que me vengo negando que esa mujer no eres tú." Se separó. "Ilusión no es amor."

Y volvió a girar para regresar a donde su corazón realmente pertenece.

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Serenity se paralizó al dar su primer paso fuera de aquel carruaje. Era impresionantemente "Maravillosa…" Suspiro la heredera.

Tanto sus consejeros como sus guardianes llegaron a sus costados. "Has regresado a casa…majestad." Luna tomó su mano. Serenity sonrió ante el afecto. "Bienvenida a casa…soberana lunar." La consejera, así como todos los demás apreciaban la sonrisa de su gobernante. Después de haberla visto dejar caer aquellas últimas lágrimas cuando salío de Cruithne, su sonrisa había desaparecido también.

"Nuestra misión termina aquí majestad…" Uranus y Neptune salieron de entre las demás para llegar a arrodillarse frente a ella. "Regresaremos a nuestros planetas para cumplir con nuestro objetivo…"

"…resguardar el sistema solar de intrusos." Concluyo Uranus. Fue entonces cuando Serenity observó a su alrededor y pudo percatarse de la ausencia de las otras dos Sailors exteriores. Uranus pudo ver la consternación en la mirada de su reina. "Ellas ya han cumplido su obligación…" Serenity se enfoco en ella queriendo saciar sus dudas. Pero Uranus bajo el rostro no queriendo ser ella quien respondiese a eso. "…majestad…" En vez, la guardiana optó por pedir. "…nuestra misión es diferente al de las guardianas interiores. Por favor…permítanos regresar a seguir llevando acabo esa misión."

Serenity queria preguntar tanto. Anhelaba que sus dudas fueran saciadas. Pero pudo ver el dolor en los ojos de las guardianas postradas frente a ella. Ella misma sabía que Pluto había arriesgado todo por ella, incluso se atrevió a quebrantar las reglas del tiempo por ella. Sabía que Saturn se entregó al silencio por ella. La ahora soberana no pudo hacer nada más que asentir. "Por favor…" Se dejó caer para abrazarlas. "…La Luna es hogar de todos…por ustedes. Porque ustedes me permitieron tener esperanza." Se volvió a incorporar, tomando sus manos para que ellas también lo hicieran. "Gracias por su amor. Por favor regresen a casa."

Ambas Sailors se miraron y asintieron. Serenity las observó alejándose y llevó ambas manos a su pecho anhelando el momento de poder volver a verlas.

Sus cuatro guardianas se acercaron a ella. "Majestad…su hogar espera."

Serenity asintió girando hacia el palacio. Nunca antes había observado con tanto anhelo el palacio lunar. Resplandecía con luz propia. Era magnífico. Nunca nada se ha podido comparar con tal majestuosidad. "…Cruithne…" Susurró su corazón. Bueno, existía una sola luna que se podía comparar con su hogar. "Vamos." Y regalandoles una tierna sonrisa, comenzó su camino.

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Hace mucho tiempo que ella no veía desde su balcón lo radiante e invitadora que era la luz del planeta tierra. Sonrió al recordar las incontables horas que ella solía pasar observando aquel celeste. Suspiró con melancolía. "Ha pasado mucho tiempo, ¿no es así?" Se recargo sobre el balcón hablando con la luz de aquel planeta como solía hacerlo años atrás. Solto una pequeña risita al pensar y reconocerse ahora. "Cuánto ha cambiado todo." Volvió a suspirar reconociendo como habia dejado de ser aquella niña a la que su madre sobreprotegia tan celosamente.

"Más de lo que nosotros mismos nos hubiéramos imaginado…" Serenity giro abruptamente al escuchar la voz detrás de ella. "…o más de lo que tanto se nos había advertido y nosotros nos negamos a creer."

El corazón de aquella ahora soberana dio un pequeño salto al susurrar ese nombre. "…Seiya…". Él cerró la puerta tras él para dirigirse hacia ella, frente al balcón. "¿Que haces aquí? ¿Qué haces en mi habitación? ¿Cómo has…?"

Él colocó su índice en los labios de esa emperatriz. "Olvidaste algo al salir de Cruithne". Serenity bajo levemente el rostro para ver lo que él había extendido en su otra mano. "Tomalo." Le pidió al verla dudar.

"¿Que es esto? ¿Has viajado hasta acá solo para entregarme esto?" Él sintió e hizo ademán de que lo tomara. Ella, dudando un poco más, tomó la pequeña caja. Y cuando la abrió… "…esto es…" Volvio a cerrarla con rapidez y la depositó de nuevo en la mano de él. "Sal de mi habitación, estás invadiendo mi espacio." Dio media vuelta dándole la espalda. Ella se había resignado. Se lo había repetido ya mucho y tenía que aceptarlo.

Pero Seiya no salió como se le había pedido, en cambio se puso al costado de ella. "Vaya…con que así se siente ver el planeta que a mí me causa debilidad cuando mi luna llega a su punto más cercano." Ambos estuvieron en silencio un par de minutos. Ella no se atrevía a decir nada, ni siquiera a mirarlo. Él sabía cuál era su posición. "¿Fue así como te enamoraste de él?"

Aquello fue inesperado. Serenity lo observo de reojo. Él observaba la Tierra. Aquel planeta se convirtió en su luz, en su esperanza. Noches enteras ella pasaba soñando como sería vivir en aquel hermoso lugar. Sonrió ante aquel recuerdo. Ella realmente amaba la luz de ese planeta…y depósito ese amor en su príncipe.

Aquella ligera sonrisa no pasó desapercibida por él. "Mi luna no la necesita, no necesita del destello terrestre. Mi luna sólo necesita su destello propio. Y sólo necesitaba un complemento…" Giro un poco para encararla. Se enfocó en su perfil mientras ella continuaba observando aquel planeta. "…fuiste tú quien me lo dijo."

"¿Estás aquí para recordarme que cometimos un error?" Suspiró. "No tengo más lazo con Cruithne. He recuperado y regresado a mi hogar, tal y como siempre lo han querido todos, tal y como siempre se me recordó…" Movió el rostro para ver el suyo. "…tal y como se nos ha prometido." Pauso. "Seiya…" Se giro completa para estar frente a él. Inconscientemente llevo una mano para retirar uno de los mechones de él, rozando tenuemente su cien. "... ya te he liberado…"

Él tomó su mano en cuanto ella quitó su mechón. Pero ella la retracto de inmediato, queriendo evitar el contacto. Él notó la incomodidad. "Lo se…" Se inclinó ligeramente hacia ella. "…pero no lo hiciste correctamente. No puedo ser libre hasta que cumplas con el protocolo. Está sortija…" La subió hasta colocarla al nivel de su rostro. "…te pertenece sólo a ti. A menos que quieras continuar con el protocolo y terminar todo formalmente. Sabes que sólo así seremos realmente libres. ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres renunciar a poseer un poder sin igual? ¿Estás dispuesta a renunciar al corazón de Cruithne…qué se ha entregado a ti? ¿Estás…?"

"Lo estoy." Ella no le permitió continuar. Ella sabía lo que tenía que hacer, se le había dicho tiempo atrás y no estaba dispuesta a renunciar a su promesa. Pero muy dentro su corazón se comprimia por saber que él está ahí solo para que ella cumpla ese último protocolo. "Lo haré esta noche."

El rostro de Seiya cambió de momento. Por un instante dudo en sí continuar. "Esta bien, Serenity." Tomandola desprevenida le tomó la mano sólo para depositar aquella pequeña caja sobre ella. "Te espero en el jardín del norte esta noche. Asegúrate de estar preparada para renunciar a esto." Se dirigió a la salida.

"Finalmente podrás ser feliz y podrás tener todo lo que tu corazón siempre anhelo, Seiya." Él se detuvo pero no giró. "Gracias por todo lo que hiciste por mí, por mi hogar, por mi gente." Mentalmente agradecia que él estuviera de espalda para que no pudiera ver el dolor de su corazón. "Nosotros siempre vamos a ser muy buenos amigos. Tú siempre vas a ser bienvenido en la Luna."

Seiya contuvo sus palabras al apretar sus puños. "¿No era esto lo que tú corazón también anhelaba…?" Giro y señaló el balcón. "…observar y tener eternamente la luz de ese planeta…asi como su príncipe?"

Ella pudo percibir algo en esa mirada pero no pudo descifrar exactamente qué fue. Tomó los costados de su vestido dándole cortesía al también ahora soberano. "Ha sido toda una experiencia y un honor…"

Seiya sabía lo que ella estaba haciendo. Ella realmente tenía la determinación de renunciar al corazón de Cruithne. Fue en ese instante en el que él dio dos pasos al frente y se dejó bajar hasta que su rodilla tocó el mármol, mientras que al momento tomaba la mano de aquella dama y depositaba un tenue beso dejando a Serenity perpleja. "Una vez existió una leyenda. Se predijo que existiría un reino como ningún otro, poseedor de un poder infinito. Pero ese poder podría ser despertado cuando se encuentre el complemento perfecto…"

Serenity quiso retroceder su mano pero él se lo impidió.

"Quizás te sea imposible verlo a simple vista, pero yo lo puedo sentir. Nuestra cercanía al planeta Tierra es inevitable. Recuerdo que de pequeño temía a este sentimiento. El sentimiento de vulnerabilidad. La vulnerabilidad de saber que por pocos días mi hogar se convertía en presa fácil. Ellos lo saben y estarán aquí para ser los culpables de la caída de Cruithne. Y de mi depende tanta gen –" Calló al sentir el ligero apretón de mano. La miro.

"De mi también depende el bienestar de todos, ¿Por qué tratas de cargar con todo? ¿Has olvidado ya que mi hogar solía vivir de la luz de la Tierra? A comparación tuya, Seiya, yo vivía de su luz. Yo no soy vulnerable a ella. Yo soy…el complemento." Sonrió al él hacerlo.

Aquel recuerdo llegó a su mente cuando él mencionó aquello. "¡Basta!" Arrebato su mano de la de él. ¿Por qué él siempre se empeñaba en ser amable? "¡Basta…sólo basta!" Eran esas pequeñas cosas que confundían y terminaban hiriendo su corazón. "No quiero tu lástima. No quiero que me protejas…ni qué me digas lo importante que soy. No quiero que…"

"…Entonces dime…¿Que es lo que quieres?" Preguntó poniéndose de pie. "Lo que tú quieras…yo te lo daré."

Era confusión, era perturbacion, era desapego, era tristeza, era lástima. Él siempre la consideró débil. Ella no necesitaba nada. No había algo quiere él pudiese darle porque lo único que hubiese querido fue, es y será imposible. Lo sabía. "Quiero liberarte…quiero liberarme y no ser llamada más la soberana de Cruithne." Mintió. Su corazón se comprimia y sabía que si no hacía algo él la vería derrumbándose. "¿O es que acaso quieres mi desdicha?"

Ella salió corriendo dejándolo atrás. No podía más. No podía permitirse quebrarse ante él. Ella prometió liberarlo y lo va a cumplir, lo va a cumplir aunque le duela a su desdichado corazón.

X.X

Seiya esperaba. Era el jardín más bello que haya visto antes. Aquella luna realmente radiaba luz propia, belleza y majestad propia. Se inclinó para tomar una de las flores. Fue en ese momento que sabía que ella llegó detrás de él. "¿Estas lista para finalmente terminar con esto?"

Ella sólo asintió aunque sabia que él no la veía. "Seiya…renuncio a…"

Seiya se levantó de golpe. "Asi no es." Señalo uno de los caminos que trazaba perfectamente aquel jardín. "Es por ahí…todo tiene que ser formalizado."

Ella asintió entendiendo y le siguió en cuanto él comenzó a dirigirle. El camino era largo…mucho más de lo que ella recordaba. Pero en realidad no era el camino si no el hecho de ir detrás de él dentro de ese terrible silencio. Pero dentro de todo ella se impresionó por cómo él quería que ese protocolo se siguiera tal y como es requerido. Él había anhelado esto tanto. Anhelaba estar finalmente en los brazos de la mujer con la que ha deseado estar desde hace mucho tiempo.

Habían llegado. Se trataba del santuario ancestral. Lugar en donde los nombres de cada descendiente de cada luna era mencionado. Ella llegó a conocer ese lugar con su madre tiempo atrás, cuando le trataba de hacer ver cuál sería su responsabilidad como la siguiente heredera a la luna plateada. Ella sabía lo que tenía que hacer. Camino hacia adelante para detenerse frente al enorme altar.

"Luna madre…" comenzó su ritual sin querer demorar ese desgarre aún más. "…estoy aquí para…"

"…jurar lealtad eterna a su heredera…" Serenity giro abruptamente. "…para jurar que nunca más el corazón de la luna plateada será reprimido y para pedir perdón por toda la gran falta que he cometido."

"…Seiya…"

"…nunca más me negare a lo que por rebeldía me empeñaba a no creer." Se arrodilló ante ella. "Alteza del eterno brillar…Serenity…por favor, te lo ruego, te lo suplico…" Tomo su mano. "…acepta de nuevo el corazón de Cruithne…" Levanto de nuevo aquella argolla que comenzó a emanar luz. "…es mi promesa que nunca más le pertenecerá a nadie más." Ella no pudo contener aquellas lágrimas. "…Serenity…el corazón de Cruithne sólo te puede pertenecer a ti. No es obligación, no es leyenda, no es sanción…Serenity…el corazon de Cruithne se entregó a ti sin habérselo propuesto. Ahora se niega a reconocer a nadie más. No hay absolutamente nada que se pueda hacer." Pauso esperando. Lentamente se puso de pie para secar las lágrimas de aquella dama. "Eres completamente tú la única que puede obtenerlo…si lo abandonas…morirá de tristeza."

"No sabes lo que estás diciendo. No sabes lo que estás pidiendo. Sí haces esto jamás podrás estar con la mujer con la que has anhelado estar desde hace…"

"…Serenity…" Le tomo ambas manos. "Creo que quien no está entendiendo eres tú. Sí hago esto, finalmente puedo liberarme. Finalmente puedo liberar este comprimido sentimiento que sólo en otra vida me atreví a proteger." Pudo ver la impresión en su rostro. "Necesito que por favor me liberes…" Sus ojos se llenaron de esas lágrimas oprimidas. "…por favor…acepta el corazón de Cruithne que sólo te puede reconocer a ti."

Ella se soltó de él para pasar a su lado. "Eres libre de irte…" Y siguió su camino.

Seiya giró. "¡No te perdonare si me haces esto…!"

Serenity se detuvo. A su mente llegó aquel recuerdo de esa vida perdida.

"No te perdonare si haces esto…" Ella continuaba su camino a pesar de que, escuchando dolorosamente, las farsantes palabras hirientes de Seiya ni siquiera le podían hacer dudar. No cuando se trata de lo que se ha prometido proteger hasta con su propia vida…él. Escucho un gemido de dolor, posiblemente él intentó ponerse de pie. "…Sabes que aunque hagas esto yo te buscare hasta el fin del universo." Lo pudo escuchar reír. "¿Por qué no me ahorras ese trabajo?" Ella se detuvo. Volteo, tuvo que voltear. ¿Estaba realmente actuando tontamente? Lo vio sonreír al él sentir su mirada sobre él. "Sabes que lo haré." Musito.

"Incluso si decides alejarte de mi…yo te seguiré buscando hasta el fin del universo. Serenity, ¿no lo entiendes? ¡Tu eres el complemento de Cruithne!" Camino hacia ella y se atrevió a deslizar sus brazos al rededor de ella abrazandola.

"¿Por que me haces esto?" Sus lagrimas caian sobre las manos que él mantenia juntas, dispuesto a no querer dejarla ir. "¿Por que me confundes de esta manera?"

Ella pudo sentir su respiración sobre su cabeza. "Serenity…por favor…permiteme permanecer así." Volvio a subir aquella sortija a nivel de su rostro. "Perdóname por todo lo que te hice pesar y sufrir. Serenity…por favor acepta el corazón de Cruithne de nuevo…" La giró entre sus brazos. "…Serenity…el corazón de Cruithne…" Comenzo a deslizar aquella sortija en el anular de la soberana. "…no era leyenda…no era obligación… Serenity el corazón de Cruithne se entregó a ti." Ella veia como aquella sortija era colocada donde previamente ella la habia removido. "Mi Serenity…yo soy el corazón de Cruithne."

Ella lo miró abruptamente. Él se atrevio a remover unos cabellos que caian sobre los ojos de ella. Era un toque electrico. "…Seiya…" Él continuó deslizando su caricia hasta detenerse en sus labios.

Los habia trazado tan perfectamente. "Nunca más, Serenity…" Ella era tan absolutamente hermosa y perfecta. "…nunca más tus labios tocaran otros…" Se inclino hacia ella. "…que no sean los míos. Y los mios…jamas reconoceran otros que no sean los tuyos." Susurró bajando lo suficiente hasta apoderarse de ellos. Ella dudo. Era algo tan inesperado…se dejo llevar. No pudo evitarlo. No era ella…era solo su voluntad por obtener lo que siempre ha ahnelado y por lo que luchó tanto. Cerró los ojos dejando que él rodeara su cintura atrayendola hacia él, haciendo de ese espacio algo más íntimo. "Tú y yo…sólo nos pertenecemos mutuamente." Aquello era todo lo que ella necesitaba saber para llevar sus brazos a rodear el cuello de ese regente.

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"Bienvenida majestad." Taiki fue el primero en reverenciar. "Sabíamos que regresaría a casa." Sonrió al ver aquella sortija en el anular de la emperatriz, al igual que lo hicieron Yaten y Haruka. "Ha sido un viaje largo."

"Todo está listo." Anunció Haruka.

Seiya asintió. "¿Qué está listo?" Preguntó ella al verlo intercambiar miradas con ellos.

"Es una sorpresa para la soberana de Cruithne." Le tomó la mano. "Vamos tenemos que estar listos." Ella se dejó llevar.

Ella conocía perfectamente ya esos pasillos. Él palacio por alguna razón lucia más radiante de lo que recuerda. Se enfocó hacia donde él la guiaba. Se trataba de la habitación más grande de todo el palacio. Era su habitación, la habitación del rey. Él se detuvo y soltó su mano para abrirle la puerta. Ella entró. Él le siguió. "Todo está listo para esta noche." Señaló la cama en donde había un precioso vestido. "Mi emperatriz es la más hermosa del universo." Ella sonrió ante eso. "Te espero esta noche." Beso su frente para salir de la habitación. Eso era demasiado irreal. Posiblemente en algún momento termine despertando de ese sueño, pero no le importaba. Tomó el vestido de la cama.

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La emperatriz viajaba por los pasillos sola. Por alguna razón sentía que lo hacía de manera diferente. Llegó a un alto seguro cuando se encontró un camino perfectamente trazado con pétalos de flores. Sonrió. Lo siguió.

El camino estaba siendo demasiado largo. La llevaba fuera del palacio. Recordó cuando tiempo atrás él la llevó por un camino similar en las lejanías del palacio. Y no se había equivocado. Todos estaban ahi. Él estaba ahí. Todos esperaban por ella.

Detrás de él se encontraba aquella leyenda que también había estado sellada en su hogar. Todos sonrían al verla deslizar sobre el camino perfectamente trazado que le llevaría hacia él. Ella radiaba. Su sonrisa delataba su felicidad. Al llegar frente a él, Seiya le tomó la mano y ambos se postraron frente aquel altar, frente aquella leyenda. Era él. Era ella. Aquella leyenda brilló reconociendo su cumplimiento. Ellos eran esa leyenda. Ellos eran el complemento perfecto. Seiya tomó la corona de cristal que apareció frente a él, entendiendo lo que tenía que hacer al colocarla en ella. De igual manera, ella hizo lo mismo al tener otra corona de cristal frente a ella. Ellos se estaban reconociendo como pertenecientes mutuamente. Ambos se asintieron sonriendo. Aquella promesa se convirtió en un pacto el cual fue sellado con un beso de aceptación.

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Habían pasado un largo momento en silencio. Ella miraba el perfil de él. Tan perfecto. Él observaba el infinito del cielo. Ella de nuevo regresó la mirada a ese infinito. Sonrió. Le gustaba estar así. Le gustaba sentirse completa. "Quiero recoger el universo contigo." Serenity volvio a verlo para darse cuenta que él la observaba de la misma manera en la que ella lo habia echo momentos atrás.

"Es demasiado inmenso, nos tomaría mucho tiempo." Él cambio su postura y se recostó sobre su costado para poder verla mejor. Le encantaba ver cómo esa cama natural de flores la rodeaba. Le encantaba saber que así eran ellos. Qué estar afuera tirados en uno de los tantos jardines que sólo pertenecía a ellos podría convertirse en una de sus rutinas.

Ella lucia absolutamente hermosa. Radiaba. Él contenía con todas sus fuerzas esos deseos de simplemente llamarla suya toda esa noche. "No importa. Quiero que seas muy feliz."

Ella soltó una pequeña risita y optó por adoptar la misma posición que él, ahora encarandolo. "Yo no soy feliz por recorrer el universo. Yo sólo soy feliz por…" Silenció en el instante que lo veía acercarse más a ella. "…poder estar así contigo." Sonrió con el sonrojo de sus mejillas. Sonrió cuando él comenzó a acariciar su rostro. "Tengo miedo que esto sea un sueño." Confesó tímidamente.

En ese instante él se sentó y le tomó la mano para que ella hiciera lo mismo. "No más. Nunca más permitiré que tengas miedo. No me importa lo que tenga que hacer. Nada…absolutamente nada ni nadie puede separarnos." Entelazo sus dedos con los de ella. "Esta es nuestra promesa. Sólo tú has liberado todo este amor que comprimi por mucho tiempo por miedo. Perdóname."

Ella se acercó lo suficiente hasta tocar sus labios. "Yo también tuve mucho miedo, por ti, por mi, por…ellos… "

Él la detuvo de continuar al volver a atrapar sus labios. "No está noche." Se acercó aún más. "Esta noche sólo somos tú y yo." Le tomó por la cintura. "Esta noche sólo nos pertenece a nosotros." Al ella asentir tímidamente fue respuesta para que él pudiera asegurarse de no dejar ningún espacio entre los dos. Realmente esa noche se confirmaba que el tiempo, la vida y la muerte no podían evitar que ellos fueran uno.

Nada podía evitar la realización de una gran leyenda esa misma noche.

Y era verdad. Esa noche simplemente la luna plateada y Cruithne se reconocían como pertenecientes.

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El tiempo no se detenía. El tiempo seguía su curso. Ambos vivían para cumplir lo que habían prometido. Hace mucho tiempo que las alianzas de paz habían sido establecidas por ellos.

Hoy sería un día importante, se trataba de la reunión con planetas lejanos. Él aprendió a ser un sabio y respetable líder, tal y como sus padres se lo habían hecho saber.

Ella aprendió a seguir los pasos de su madre y regir con honestidad y bondad. Pero eso ahora no le preocupaba. Ella corría por los pasillos del palacio tomando los costados de su largo vestido blanco. No podía parar, no podía esperar. Necesitaba encontrarlo. Llegó jadeante al salón principal y abrió las puertas. Todos los presentes de inmediato se pusieron de pie y reverenciaron.

A ella no le importó la cortesía. Sólo se enfocó en él. Sonrió. Sonrió sólo para él. Él respondió con la misma sonrisa. Pero su sonrisa desapareció en cuanto la vio entrelazando sus manos y subirlas hasta reposarlas sobre su vientre.

El rey dió dos pasos hacia atrás, perplejo. Llevó una mano a su frente. "Majestad, ¿se encuentra bien?" Pregunto consternado el consejero.

Pero el rey se incorporó de inmediato. "Esta reunión se cancela indefinidamente."

"…pero majestad." El desacuerdo fue callado en cuanto él rey levantó la mano pidiendo se detuviera.

"¿Yo…voy a…?" En ningún momento apartó su mirada de ella. Ella asintió jugueteando con una sonrisa. "¡Escucharon eso!" Todos en el salón se miraron. Él corrió hacia su esposa y la tomó entre sus brazos para girarla. "¡Cruithne tendrá heredero!"

Todos en el salón se miraron y de inmediato hubo algarabía. "¡Larga vida a la Luna plateada! ¡Larga vida a Cruithne!" Recitaron al unísono al ver al emperador deslizar suavemente sus brazos alrededor de su emperatriz.

Ellos eran simplemente el complemento perfecto.

Tan mágico como Cruithne.

FIN

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¡Hola!

Dentro de todo lo que pude leer y después de tantos años, creo que este capítulo era bien merecido para aclarar mucho pero más porque toda la historia fue bastante trágica.

Saludos,

…Serenity Kou…