Harry Potter y la Orden de las Feminazis
El sexto año era muy tranquilo a pesar de lo terrorífico que fue el final del anterior ciclo escolar en Hogwarts. A Harry le comenzó a ir mucho mejor en pociones por su libro que encontró y aunque había roto con su ex Cho le estaba empezando a gustar la hermana de su mejor amigo. ¿Sería bueno invitarla a salir? Ella estaba libre según lo que estaba enterado luego de romper con su tercer novio de forma contundente y aún debía resolver sus sentimientos ya que no estaba muy seguro si seguir adelante. Fue agradable tener a Ginny en el verano y se sentía bien estar a su lado. ¿Ron no lo mataría si la invitaba a salir?
—¿Qué es eso?—.
Un montón de estudiantes femeninas de las 4 casas comenzaron a usar de la nada pañoletas verdes y a decir cosas de arriba las mujeres y esas cosas.
—¡Es hora de destruir este sistema patriarcal! ¡¿Quién está conmigo?!—se oía a Hermione liderando al grupo y con el cabello pintado de rosa.
—¡¿Pero qué?!—.
—¡Mueran los hombres cerdos al matadero!—.
—¿Esa es Cho?—reconoció Harry la ultima voz.
Este intentó acercarse pero lo echaron a patadas de ahí acusándolo de violador y esas cosas. ¿Ahora que les pasaba a todas? Este sería el inicio de un pasaje oscuro que podría rivalizar con el reinado de Dolores Umbrigde como directora.
—¡¿Ron?! ¡¿Donde estás?!—.
El mago buscaba a su amigo pero en vez de eso se encontró en el camino a Ginny que estaba furiosa y habían dos chicas tiradas en el suelo molidas a punta de golpes.
—Ay, ¿qué les pasó?—.
—¡¿Cómo que pasó?! ¡Me querían unir a su causa y usar magia para volverme morena para inclusión! ¡Adoro mi cabello y tono de piel!—se veía enojadísima a la chica.
—¡Es una traidora a la causa! ¡Funenla!—se oía a Pansy cerca quien ya estaba rapada.
—¡Atrápenla!—.
Una gran horda de mujeres con verdadero odio en su corazón comenzó a ir en contra de la pelirroja pero Harry al ser más experimentado en situaciones de peligro la tomó de la mano y salió corriendo para escapar de ahí.
—¡Maldita sea! ¡Ahora que les pasa a estas locas!—.
—¿Está... está tocando mi mano?—pensó la Weasley en eso más que estar en peligro.
—¡Corre más rápido!—.
—¡Tengo las piernas pequeñas, es culpa de mi madre!—.
—¡Maldición!—.
Harry la cargó en posición nupcial y ella estaba sonrojada mientras que el mago huía de la horda de locas por las escaleras. Por fortuna, las feministas mágicas no tenían la resistencia ni la condición física de un jugador de Quidditch como lo era Harry. Por fortuna, el joven encontró un armario secreto que conocía gracias a su mapa de los merodeadores y se escondieron.
—Eso...estuvo cerca—.
Cuando él volteó, notó dos cosas: Estaba muy sudado, Ginny también, el espacio era reducido, una de las piernas de Harry pasaba la entrepierna de la pelirroja, sus rostros estaban muy cerca y se podían escuchar los pasos de las arpías.
—Esto... es muy incomodo, tengo calor—.
La pelirroja tenía muy presionado su pecho al tórax de Harry y este sabía que era de buena talla debido a que ya la había visto varias veces de civil pero eso era engañoso y la realidad es que usaba faja para bajar la talla de los senos.
—Estaremos aquí un buen rato—.
—Es divertido, no creí tener una aventura contigo. Siempre estás con mi hermano y Hermione—.
—Hablando de eso, ¿qué demonios le pasó? Está liderando a esas locas—.
—No sé, la vi enojada estos días. Luna me comentó que ella tenía algo raro y abominable en estos días—.
—¿Crees que Luna se haya dado cuenta de algo? Yo vi normal a Hermione—.
—Luna siempre tiene una respuesta más allá de la lógica y siempre le atina. Debemos encontrarla—.
En ese momento, las locas se fueron y ambos intentaron salir pero se cayeron y Harry aterrizó encima de Ginny muy cerca de su cuello contra su rostro.
—Ay, lo siento—se disculpó el joven de lentes.
—Harry, no toques ahí—le dijo la Weasley que una mano llegó a su nalga izquierda.
—¡Perdón, no fue mi intención!—.
—Si vas a tocar primero pide permiso—.
—¿Eh?—.
—Que diga, voy a buscar a Luna—.
—¿Quieres que vaya por mi mapa?—le sugirió Harry intentando que ese monstruo verde de su pecho se callara después de sentir la suave nalga de la chica.
—No, descuida. Sé como hallarla rápido—.
—¿Como?—.
—Espera, ejem. ¡Lunaaaaaaaaaaa!—gritó Ginny al fondo del pasillo.
—¡¿Queeeeeeeeé?!—se oyó la voz de la rubia en el lugar.
—¡¿Donde estás?!—.
—¡En mi cuarto!—.
—¡¿Has visto a mi hermano el retrasado?!—.
—¡Noooooooo!—.
—¡¿Y a Neville?!—.
—¡Está conmigo, le debo dinero!—.
—¡Dile que ahí se quede! ¡Voy para allá!—finalizó Ginny su rara conversación.
—Guau, eso fue fácil—.
—Vamos a ver a Luna—.
—Si—.
Por fortuna, Harry llevaba la capa de invisibilidad debido a la recomendación del director y se llevó a Ginny a su lado para evitar a las féminas alteradas.
—Harry, estás respirando mi oreja—le señaló avergonzada la pelirroja.
—Lo siento, estás muy cerca—.
—Mantén más tu distancia, soy muy sensible ahí—.
—¿Cómo?—.
—Eres odioso cuando te lo propones, Potter—murmuró ella muy avergonzada.
¿Por qué le pasaba esto? Estuvo todo el verano con él, tuvo tres novios y aún así parecía esa niña tímida que conoció a su héroe. Estaba algo ansiosa y se quería hacer la valiente ahora que Ron y Hermione no estaban para apoyar a Harry pero se le debilitaban las piernas.
—Ssssh—.
Había un grupo de féminas en el lugar y buscaban con malas intenciones a Harry y a Ginny. Ellos se desplazaron a un sector de unas escaleras oculto y la distancia se acortó de nuevo.
—¡Estúpido Potter, tiene a esa traidora de su lado! ¡Sigan buscando!—.
Los dos se quedaron solos otra vez y estaban a salvo pero otra vez Ginny fue tocada en un lugar indebido y se enojó levemente.
—Que sea buena amiga no te da el derecho de tocarme ahí. ¿Acaso te gusta manosearme?—le preguntó ella enojada pero sonreía en tono de burla.
—¡Lo siento!—.
—¡¿Que dirías si te toco, eh?!—le comenzó a apretar levemente la entrepierna al pobre mago.
—¡Suéltame!—.
—Harry, soy una dama y solo me he besado sin toqueteo. ¿Acaso quieres deshonrarme bajo excusas baratas?—seguía ella tratando de ocultar su vergüenza.
—No es el momento para eso, además deja de tocar ahí—.
—Eres un pervertido, Potter. ¿Tanto quieres una follamiga? Ja, no soy tan fácil—dijo ella saliendo de ahí con un gran sonrojo.
—Por Merlín, casi exploto—pensó Harry ante la situación.
Luego de eso, llegaron al cuarto de Luna que estaba bien protegido y ahí estaba Neville escondido bajo la cama porque apenas logró llegar ahí vivo.
—¿Qué te pasó, Neville?—le dijo Ginny preocupada a su amigo.
—Esas mujeres casi me asesinan. Me pintaron macho opresor en mi espalda por no seguir su adoctrinamiento. Creo que mi boggart cambió—.
—¿Saben donde podría estar Ron? Mi habitación está muy lejos—preguntó Harry preocupado.
—No, no lo hemos visto. Espero que no lo hayan capturado—respondió Neville ante ello.
—Por cierto, es raro verte con Harry a solas. Siempre está con Ron y Hermione—alzó la ceja Luna.
—Fue una coincidencia grande—.
—Aja, como sea. Parece que la profecía de mi padre se cumplió—miró la rubia por la ventana.
—¿Qué profecía?—.
—De que el idealismo muggle del feminismo de tercera ola llegaría al mundo mágico—.
—¿Feminismo de tercera ola?—dijo dudoso Neville.
—Ah, entonces es eso—recordó Harry algo al respecto.
—Cierto, vienes del mundo muggle. ¿Tienes más información?—.
—Hace poco estaba viendo la televisión antes de ir con los Weasley a su cabaña. Decía que las olas de feministas comenzaban a aumentar y se manifestaban en las calles. Destruyeron varios monumentos y comenzaron a hablar en un raro idioma llamado inclusivo. Es todo muy raro—.
—Suena más horrible y tedioso de lo que pensé. ¿Hay alguna forma de revertir esto?—preguntó Ginny preocupada.
—No lo sé, pero sospecho que todas están hechizadas. Tiene un aura maligno que las rodea—comentó la rubia describiendo lo que presentía.
Normalmente Harry no se guiaría de Luna teniendo a la pragmática y lógica Hermione pero ahora era lo único que tenía y debía improvisar sobre la marcha.
En otro lado, Draco estaba en modo emo porque lo terminó Pansy de la nada y eso era la punta del iceberg porque tenía que matar a Dumbledore antes de terminar el año o su familia sería eliminada.
—¡¿Ahora qué pasa con esas?!—se veía sacado de onda al rubio platinado.
—¡Bailo por todas las que ya no están y por todas las que sufrieron! ¡Bailo porque ustedes no hacen nada!—se veía a Cho bailando de forma que daba hipercringe.
—¡Miren es el machito de Slytherin!—señaló Hermione rencorosa hacia el Malfoy.
—¡Atrás sangres sucias inmundas!—.
—¡Atrápenlo!—.
El sujeto se puso a correr porque no podría neutralizar a tantas personas y huía como podía. Lamentablemente el hechizo Aparitio estaba bloqueado en la escuela y confiar en su físico que era el optimo por jugar Quidditch.
—¡No me atraparan vivo, plebeyas inferiores!—.
—¡Maten al macho blanco del patriarcado!—.
Draco se estaba cansando y aquellas no parecía que fueran a parar. Era como si algo les diera energías de más y logró ocultarse en un lado a duras penas.
—No debes estar lejos, busquen bien—.
Justo en ese instante, se podía ver a Astoria Greengrass pasar por ahí y no se veía uniformada con esa pañoleta verde por fortuna pero fue interceptada por ellas.
—¿Has visto a Malfoy por acá?—.
—No lo he visto—.
—Únete a nuestra causa, las mujeres debemos exigir lo que nos corresponde en la sociedad—.
—No gracias, tengo mejores cosas que hacer—sonrió ella pero tomaron su mano de forma ruda.
—No te estamos dando una invitación. O te unes o estás en nuestra contra—.
—Suéltenme, duele—.
—Te llevaremos con nosotres y serás aliade—.
Draco salió en un raro acto de heroísmo y usando magia no verbal logró neutralizar a las mages sin mucho esfuerzo. Por fortuna no andaban varitas y ya no habían tantas como antes.
—Gracias Draco, me salvaste—saludó muy gentil la chica.
—No puedo salvarte el trasero siempre. ¿Donde está tu hermana?—.
—Estoy buscándola—.
—No he visto a nadie de Slytherin fuera de nosotros—.
—Estamos solos, que bien—sonrió la mujercita.
—¿Eh?—.
—Espero que Daphne no se haya unido a esas locas. Se ponen pesadas—.
—Necesito hallar a Goyle y Crabe. No los he visto—.
—Por el momento soy todo lo que te queda. Tráteme bien senpai—.
—No soy de Mahoukotoro para que me digas así—.
—Si, senpai—.
Había una regla de oro no escrita entre los Slytherin que el circulo social de Harry desconocía: Astoria era intocable en los conflictos. Debido a la maldición de la chica cualquiera de quinto año y el circulo social de Malfoy sabía que la Greengrass no tenía buena salud y estaba prohibido entablar algo físico para ella si no eran las clases y por eso Draco intervino en lo ocurrido hace unos minutos.
—Draco, oí que Pansy te terminó—.
—No me recuerdes eso, Astoria—murmuró enojada el rubio.
—Te puedo consolar si quieres—.
—¿Eh?—.
—Nada—.
La chica era de la edad de Ginny y podría decirse que era su contraparte de Slytherin. No se llevaban entre ellas por el tema de la pureza de la sangre pero no eran antagónicas como Draco y Harry entre sí.
—Esos idiotas no están cerca, maldita sea. Cuando los necesito son más inútiles que los Hupplepuff—.
—¿A donde se habrá ido Daphne?—.
Justo en ese momento, se vio llegar a Daphne corriendo con humo detrás y se veía cansada pero a la vez aliviada. Al parecer presintió que su hermana corría peligro y la buscó desesperada por todos lados.
—¡¿Estás bien?! ¡¿Esas locas no te hicieron algo malo?!—.
—No, Draco me salvó. Es mi héroe—asintió la hermana menor.
—Draco, no esperaba que salvaras a Astoria—.
—Solo estaba ahí, creí que te unirías con Pansy a esas locas—.
—¿Me crees estúpida? Me conoces bien, soy pacifista—.
—Eso pensé—.
—Además no soy una lamebotas, solo me mantengo al margen—.
Según la visión de Harry la mayoría de los Slytherin son malvados, engreídos y groseros pero Daphne era un caso único. Si bien no fue amable con Hermione en su disputa con Pansy, tampoco la agredía abiertamente y le daba igual que una sangre sucia destacara. Para ella lo más importante era su hermanita enfermiza que requería mucho cuidado.
—¿Dónde están Crabe y Goyle?—.
—Los vi con las feministas, están aliados y se sometieron a ellas—reveló Daphne a Malfoy.
—¡Traidores!—exclamó el rubio enojado.
—Son SIMPs—.
—¿Y eso que es?—preguntó Astoria curiosa.
—Me lo dijo un sangre sucia una vez. Son hombres que no tienen dignidad y se arrastran por mujeres y dejan que los pisoteen para obtener algo a cambio—.
—Cuando esto termine los mato. ¿No hay nadie más que nos pueda ayudar?—preguntó el rubio platinado serio.
—No de Slytherin pero de las otras casas creo que si—.
—¡No, prefiero la muerte antes que eso!—.
—Hermana, ¿es buena idea ir con alguien de otra casa?—dijo Astoria poco convencida.
—El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Solo hasta que resolvamos esto—.
Malfoy estaba enojadísimo porque tenía el presentimiento de que tendría que aliarse a su peor enemigo: Harry Potter. Sin embargo, no tenían muchas opciones y Astoria no podía hacer mucho con su frágil cuerpo.
—Maldita sea, vamos—se fue furioso el rubio.
—¿De verdad va a trabajar con las demás casas? ¿Por qué lo hace?—.
—No sirves para los duelos y no quiero que Daphne me mate si te llega a pasar algo—murmuró el sujeto sin verla a la cara.
—¿Te preocupo tanto?—se sonrojó la chica de quinto año.
—Draco, deja de enamorar a mi hermana. No me desagrada la idea de ser cuñada tuya pero estás tentando a tu suerte—se burló Daphne de él.
—¡No quiero nada con Astoria, ella solo es una compañera de quinto año! ¡No me malinterpretes!—.
—En el fondo eres un buen chico, sería lindo que fueras así más seguido—.
Daphne sabía bien quien era el verdadero Draco Malfoy. Era inseguro y tenía esa mascara de niño mimado y déspota que le daba mala imagen pero no la podía engañar. Astoria también había logrado ver a través de esa máscara y por ello sabía cuando el chico estaba mal emocionalmente.
—¿Crees que Potter está cerca?—.
—Si algo le he aprendido es que el idiota de Potter siempre atrae problemas—.
En otro lado, el grupo de Harry estaban yendo despacio a los pasillos para ir a la dirección con el fin de que Dumbledore hiciera algo cuando encontraron a alguien en el pasillo.
—¡Ya los encontré! ¡Ya encontré a...!—avisó una de las aliades pero Neville le lanzó un Petrificus Totalus por instinto.
—¿Esa es Hannah?—miró Ginny a la chica.
—Sí—.
Más tarde, la llevaron a la sala común de Griffindor que estaba vacía y la despetrificaron pero ella estaba amarrada y daba pataletas.
—¡¿Hannah, por qué haces eso?! ¡No te creí capaz de eso!—dijo Neville horrorizado.
—¡Porque los hombres me oprimen, si nadie me considera bonita los haré pagar! ¡Los odio a todos! ¡Arriba las mujeres!—.
—¡Pero ya eras bonita, no seas estúpida!—.
—¿Espera, crees que soy bonita?—habló la Hupplepuff en shock.
—Eeeeh si, me gusta como te ves con tu traje de Herbolaría—admitió el joven apenado.
—Aaah, no sé que decir. ¿Eh? ¿Por qué estoy vestida así? Parezco tonta—comenzó a entrar en razón la chica y Harry la desamarró.
—Lo bueno es que no te rapaste o te pintaste el cabello—comentó Neville curioso.
—Estuve a nada de hacerlo. Disculpen, mi mente está nublada. No sé que me pasó. Yo...—.
—Entonces si es un hechizo maléfico poderoso. Gracias por confirmarnos, Hannah—le mencionó Ginny más orientada en el problema.
—¿En serio soy linda para ti?—volteó a ver Hannah a Neville.
—Si, ¿no soy grosero?—.
—No, creo que me siento más animada. Tuve muchos problemas con mi autoestima. Estoy en mi sexto año y no he tenido algún novio o algo parecido—.
—Ni yo—.
—Si van a coquetear que sea después, primero hay que deshacer el hechizo maligno—interrumpió Luna ante la escena.
—Quiero cambiarme, me veo pésimo con este disfraz—se fue de ahí Hannah a su cuarto y luego regresó con su uniforme clásico de su casa.
—¿Has visto a Ron cerca de aquí?—preguntó ahora Harry preocupado.
—Bueno, Ron está con Hermione. Él se hizo un SIMP, al parecer Lavender lo terminó y pues Granger le dio su ultimátum. No querrán ver lo patético que se ve ahora—.
—Cuando lo vea, lo mato—murmuró Ginny enojadísima.
—¿Y Fred y George? Ellos son buenos en armar un desastre—dijo Neville al respecto.
—Mi lechuza no está cerca para llamarlos—.
—Demonios—.
—Hay que ir a la dirección ahora, Dumbledore sabrá que hacer—finalizó Harry la reunión.
Ellos llegaron a la oficina y lo que encontraron era chocante y bizarro. El lugar tenía banderas de arcoíris y todo era rosa, mientras que Dumbledore tenía un traje de ese color con lentes de estrellas negro.
—¡¿Qué demonios?!—exclamaron todos.
—Hola niños, que bueno verlos aquí—saludó el director algo más amanerado de lo normal.
—¡¿Por qué está vestido así?!—exclamó Harry alterado.
—Verán, alguien filtró a las niñas que soy... de gustos diferentes y decoraron mi oficina y cambiaron mi vestuario—.
—Esperen, ¿usted es gay?—dijo Neville sorprendido.
—Lo que se ve no se pregunta—respondió el anciano dando a entender su afirmación.
—Hablaremos de eso después. ¿sabe de algo sobre este asunto, director?—cuestionó Ginny sobre ello.
—No soy muy consciente de las filosofías modernas pero si algo comienza abruptamente a afectar malignamente es a causa de un objeto maldito. Quien sea la fuente del problema tendrá una reliquia extraña en su posesión. Si la destruyen, acabará el problema de inmediato—.
Mas tarde, se separaron en grupos para hallar más pistas y nuevamente Ginny se quedó sola con Harry. Ella estaba enojada con Luna ya que ella fue la de la idea y no sabía que podía pasar ahora que de nuevo estaba a merced del sucio Potter.
—Maldita Luna, me las va a pagar—murmuró enojada la pelirroja.
La Weasley creía que había olvidado para siempre su enamoramiento infantil de hace años y enterrado cualquier rastro de ello, pero todo se fue a la basura en unas horas.
—Todo se siente raro sin Ron y Hermione cerca. Hace mucho que tengo que hacer algo sin ellos—comentó Harry ante la situación.
—Sí, soy todo lo que tienes ahora. No soy tan cómico como mi hermano o tan inteligente como Hermione—respondió la Weasley en un tono de leve autodesprecio.
—Bueno, me gusta estar más contigo. Siento que puedo hacer lo que sea contigo—.
—¡Idiota, idiota, idiota, idiota!—empezó a insultar de la nada la pelirroja y no se veía su cara muy roja como tomate.
—¿Eh? ¿Qué pasa?—.
—No digas más esas cosas—.
Harry en ese momento se dio cuenta de algo muy importante y es que era casi 100% de que Ginny correspondiera sus sentimientos aunque se estaba haciendo la dura. No la culpaba porque si eso era posible le dolió el hecho de haber perseguido a Cho los dos años anteriores y eso le creó barreras mentales.
—Sabes una cosa, te ves linda cuando te enojas—le susurró al oído el joven.
—¡Cierra la boca!—.
—Tu cabello huele bien—.
—¡Deja de olerme! ¡¿Quieres que te llame sucio Potter?!—.
—No lo sé, siempre que algo se trata de ti hago cosas que no me plantearía siquiera. Aún tengo grabada en mi mente esa vez del verano cuando accidentalmente te vi en ropa interior—.
—¡¿Tenías que acordarte de eso?! ¡Estaba segura que te hice Obliviate!—.
—Casi lo olvido pero lo soñé hace no mucho y recordé ese evento—.
—Demonios—.
—Harry, te lo advierto. Una más de tus payasadas y te dejo aquí solo con esas locas—.
—¿A poco me dejarías?—.
—Hmp, no voy a responder más—se fue bien digna la chica.
—Es dura de conquistar, vas a caer—pensó el joven bastante divertido ante la defensa bastante tropezada de su interés amoroso definitivo.
En otro lado, Draco estaba mas irritado que de costumbre ya que todos le habían dado la espalda por una estupidez y ahora solo le quedaban las hermanas Greengrass que en vez de adularlo o hacerlo sentir un Malfoy, se dedicaban a molestarlo y a ponerlo en su lugar.
—Draco, cárgame. Ya me cansé de caminar—se quejó Astoria.
—Que te cargue tu hermana—.
—¿Crees que puedo cargar tanto tiempo a Astoria? Además eres el hombre aquí, señor antifeminista—.
—Cuando les conviene usan el machismo opresor a su favor—murmuró enojado el rubio.
—Cárgame—.
—Como las odio—.
El pobre Malfoy estaba como koala con la que sería su futura esposa y la verdad es que Astoria no pesaba tanto pero le molestaba que tenía que rebajarse a algo como esto.
—Eres amable, Draco—le dijo Astoria a su amigo.
—Solo lo hago porque me obligan—.
—Si fuera alguien como Granger me habrías dejado a mi suerte—.
—Ni me la recuerdes—.
Daphne veía de reojo como es que Draco actuaba algo distinto con su hermana. Sabía que él estaba bajo mucho estrés últimamente pero antes del sexto año, Draco siempre venía a presumir de sus logros y cosas estúpidas a Astoria que lo tenía como un héroe. En particular, la única que realmente le disgustaba su hermana era Pansy a pesar de que eran amigas de su parte, quizás reconociendo que Draco le daba un trato especial a ella.
—¿Esos no son Potter y Weasley?—señaló Astoria al fondo.
Efectivamente estaban cerca de ahí el cerdo al matadero y la loca de cabello rojo hablando puras tonterías, cuando ellos voltearon a verlos.
—Malfoy—.
—Potter—.
—Malfoy—.
—Potter—.
—¡Luna!—interrumpió la rubia Ravenclaw que apareció de la nada.
—¡¿A qué hora llegaste?!—se espantó Daphne ante lo ocurrido.
—Hace 5 segundos—.
—Lunática, sabia que te iba a encontrar—saludó con leve desagrado Astoria.
—La princesa de cristal, creí que te habían capturado las aliades—saludó Luna ante ello.
—¿Princesa de Cristal?—alzó la ceja Harry ante ello.
—Verás, ella es Astoria Greengrass. Es una Slytherin de nuestro año, tiene una maldición familiar que la hace enfermar mucho—explicó Ginny que conocía el contexto familiar de la chica.
—Chismosa, deja de diseminar mis intimidades—reclamó algo enojada la Greengrass.
—Astoria, no seas grosera. Soy Daphne, su hermana mayor—.
—¿Te conozco?—dijo Harry con poca memoria sobre ella.
—No, pero soy del grupo de Pansy Parkinson. Prefiero estar al margen de las cosas—se rasco la chica la cabeza.
—¿Donde están los demás, Luna?—preguntó Ginny curiosa.
—Fueron a ver a otros lados. Parece que vieron algo—.
Draco los siguió haciendo un esfuerzo para no quererse ir de ahí ya que al parecer eran los únicos en la escuela en no caer en el adoctrinamiento woke maléfico y en unos minutos llegaron a encontrar a los demás con Susan Bones que tenía unos raspones en los brazos.
—¿Susan? ¿Que te pasó?—preguntó Harry preocupado.
—Esas malditas me quisieron aplicar tinte negro a mi cabello y casi bebo una poción para volver morena mi piel. Casi no salgo viva, por suerte me ayudaron—suspiró la chica.
—Que mal, entiendo—comentó Ginny ante ello.
—Somos los únicos que quedan de pie en la escuela. ¿Alguien tiene alguna pista para volver todo a la normalidad?—.
—Les sirve que les de algo de información—se paró Susan y les empezó a decir algo importante—Antes de que me rescataran vi a Hermione con una especie de libro en sus manos y lo leía. No sé de que trataba pero estoy segura que es algo malo—.
—Es como el diario de Tom Riddle—recordó Ginny con amargura.
—Cuando estuve metida en eso, logré encontrar algo del libro. A Hermione se le cayó esto—mostró Hannah algo al respecto.
—¿Qué es?—.
—Es como una nota—.
La carta mencionaba que el libro era algo fuera de este mundo y contenía magia arcana, algo desconocido incluso para los magos de este mundo. Era tan malévolo que generaba mucha locura en los humanos sean mágicos o no y la única forma de terminar los efectos malditos era bajo un hechizo de sellado que estaba en la nota.
—Patriarcatus sellatum, que nombre tan machista. Creo que lo aprendí—señaló Ginny viendo el encanto.
Mas tarde, ellos se atrincheraron en la sala del comedor y pusieron muebles para sellar las entradas en lo que planeaban como sellar el libro maldito.
—No pensé que iba a terminar trabajando a lado del estúpido Potter. Esto es una humillación—se quejó Draco.
—No creas que es bonito hacer equipo contigo—le respondió este.
—No sigan peleando, si nos dividimos será peor—les jaló las orejas Daphne.
—Que raro que no haya un Slytherin lamiendo las botas de Malfoy—comentó Susan viendo la escena.
—Mi hermana es bastante neutral y además los Greengrass están en los Sagrados 28. Estamos a su nivel de linaje, por eso Daphne no le debe nada a Draco y lo trata como un hermano menor malcriado—explicó a detalle Astoria.
—Nos hubiera ayudado antes cuando nos molesta a cada rato—alegó Neville al respecto.
—Ah, ¿no han notado que siempre que Draco es algo pesado mi hermana no está cerca? Ahora saben porqué—.
—Eso explica muchas cosas—.
Harry escuchó esto y ahora que rememoraba cada vez que Malfoy estaba molestando a los demás, la chica Slytherin se hallaba cerca. Luego miró como es que Daphne regañaba a su amigo como una hermana mayor mandona y no pudo evitar recordar a Hermione, tal vez era su versión Slytherin.
Ya era noche y todos estaban dormidos para tomar acciones al día siguiente pero Ginny estaba aún despierta y Harry no perdía el tiempo.
—¿Por qué no descansas?—.
—No puedo dormir así, estoy bastante incomoda—.
—Puedes dormir en mis piernas—.
—¿Te estás aprovechando de la situación, verdad?—le dijo algo enojada la Weasley.
—Puede ser—.
—Te odio—.
Ella se acostó en los muslos de su amigo y su cara veía a la de Harry que la acariciaba en su cabello. Era sedoso y sin duda para el Griffindor era muy adictivo hacerle esto.
—¿Por qué me haces esto? Se supone que solo seríamos amigos, te gusta jugar con mis sentimientos—murmuró ella aunque fue escuchada.
—Eso se supone, ¿y si yo no quisiera solo ser tu amigo?—.
—¿No lo haces porque te fue mal con Cho hace un año?—.
—Créeme que si quisiera un platillo de segunda mesa, no iría contigo. Además tu eres mucho más deliciosa que eso—.
—¿Estás hablando metafóricamente o diciendo algo lujurioso?—.
—Las dos cosas—.
—Eres alguien odioso cuando te lo propones—.
La chica no estaba mostrando oposición alguna y es que sus instintos ya no la dejaban oponerse a los intentos de Harry por cortejarla. Aunque tenía algo de rencor por notarla hasta ahora, en el fondo ella quería gritar porque esto no era un sueño traicionero.
—Me gustas mucho—.
—¿Como amiga?—.
—Como amiga, como hermana, como novia, como alguien a la que quiero desnudar apenas la veo—.
—¿Si Cho te dijera que quiere volver no te arrepentirías de estar conmigo?—.
—Te digo un secreto, estar contigo es mucho más agradable. Puedo ser yo mismo, no tengo nada que ocultar—.
—Hmp, me encantaba más tu faceta de principe valiente—.
—¿No te gusta mi verdadero yo?—le alzó la ceja el joven.
—Me pones más nerviosa, estoy poco acostumbrada a ese lado tuyo. No está mal, solo me provocas mucha vergüenza, ya he tenido novio y no se parece nada a algo que haya experimentado—reveló ella al respecto.
—Ya veo, no soy como ellos. Sabes algo, cuando te vi con Dean me dio el mayor asco en mi vida. No quiero ser tóxico pero te voy a prometer algo: Voy a encargarme de borrar cualquier rastro de cualquier noviecito que hayas tenido—.
La pelirroja se paró como rayo y se hizo unos centímetros hacía adelante para alejarse de Harry por instinto de supervivencia. Esto era demasiado para su corazón y su cara estaba más roja que su cabello.
—Mejor paramos aquí, no te sobrepases—se iba a ir ella de ahí.
—Me gustas mucho, Ginevra. No me importa si ahora mismo tienes otros planes o ya estás con alguien. Te voy a robar si es necesario—.
—¡Ya cállate, me iré a dormir con Luna!—se marchó ella cubriendo su cara sus manos de la vergüenza.
—La llevaré a casa con mamá. Ah no, soy huérfano—finalizó el joven acomodándose para dormir.
La pobre Ginny se durmió ya que estaba cansada mentalmente a lado de Luna y Harry tenía en la mano una rara piedra que recogió de la dirección.
—Bien hecho Harry, sabía que mis consejos te servirían—se veía al fantasma de Sirius ahí alzando los pulgares.
—¡¿Sirius?!—se paró el chico ante el fantasma.
—Vas en buen camino, ahora solo falta robarle un beso—.
—¡¿Como es que eres un fantasma?!—.
—Algo me invocó desde el más allá. Por cierto, tus padres quieren nietos—.
—Sirius, lo siento por no haberte salvado—se lamentó muy profundamente el mago.
—No te preocupes, James. Es genial el más allá, las muertas son muy bellas y no mueren. Por cierto, llegó una madura pelirroja hermosa. Se llama Amelia Bones, es dura de conquistar—le contó animado el fantasma.
—¿Bones? Ahora la recuerdo, es la tía muerta de Susan. Ahí esta de hecho—señaló Harry a su amiga que estaba durmiendo junto a Daphne.
—Es muy parecida a ella. ¿Qué tal con Remus? ¿Ya no es virgen?—.
—Tiene una relacion con Tonks—.
—¡Hijo de su loba madre, ahora soy su tio político!—.
Sirius volteó a ver a Ginny que dormía profundamente y se puso a lado de Harry para acompañarlo en este momento difícil.
—Ella te quiere mucho, no creo que vaya a rechazarte por mucho tiempo. Sus sentimientos son muy fuertes—.
—¿Dices que un beso va a romper la tensión?—.
—Me funcionó en mis días de estudiante. Esa niña me recuerda mucho a tu madre, fiera y dura. Es como verla de nuevo en su juventud—.
—Espera, ¿quieres decir que me estoy enamorando de mi madre?—volteó enojado Harry.
—Tal vez es de familia, tu abuelo una vez me dijo que los Potter le gustan las pelirrojas de carácter fuerte y pasado tormentoso—.
—Bueno, eso ya no importa—suspiró el Potter resignado.
—Me tengo que ir, no puedo estar tanto tiempo. ¿Quieres que le diga algo a tus padres?—.
—Sí, dile que los amo mucho. Por favor, hazle saber a mi mamá que estoy orgulloso de ser su hijo pero tiene una horrible hermana. Dile a papá que lo quiero mucho pero ya me enteré de todo y ahora yo estoy pagando sus peleas con Snape—.
—Siento eso, James—se rascó la cabeza Sirius nervioso ya que las tonterías de su niñez pesaban en él.
—No estoy enojado con ellos, diles que algún día nos veremos. No sé si muera pronto o no, que sea a su tiempo. Solo diles que los amo y que no tardaré en darles nietos—.
—No pierdes el tiempo. Adiós Jimmy, dile a la niña Bones que su tía siente haberse ido antes de tiempo—.
—Se lo diré, adiós—.
El espíritu de Sirius volvió al más allá y Harry sintió como si algo dentro de él cerró un ciclo pendiente. Extrañaba a Sirius aunque era hora de seguir adelante ya que su muerte era irreversible y además tenía como objetivo, aparte de acabar con los planes de Baldomero, ir por el lindo trasero de Ginny y que se sentara sobre su cara.
—Creo que ahora si tengo sueño—se fue a dormir el estudiante bastante más animado.
Al día siguiente, Ginny se levantó muy apenada y es que Harry no le quitaba la vista de encima. Luna ya se había dado cuenta pero no dijo algo al respecto, parecía que al fin el sueño de su amiga se cumplió y no iba a necesitar el agua de calzón que vio en un libro de hechizos mexicano.
—¿Entonces cual es el plan?—preguntó Daphne seria.
—Es simple, hay que quitarle el libro a Hermione—respondió Luna ante ello.
—¿Cómo vamos a hacer eso? Tiene a muchos SIMPS y aliades de su parte—.
—Calculamos el tiempo para que el arma secreta llegue a la escuela—comentó Neville divertido.
—¿Arma secreta?—alzó la ceja Malfoy.
—¡Aaaaaaaaaaaaah!—se oyeron los gritos de muchos afuera.
—¡Con la chancla no!—se oía a Ron aterrado.
—Llegó mi mamá justo a tiempo—sonrió Ginny muy feliz.
Un montón de chanclas voladoras se veían en el lugar y Molly comandaba a muchas madres de las escuelas. Era un misterio como es que logro reunirlas en poco tiempo pero eso era lo de menos.
—Señora Weasley, gracias por liberarnos. Los alumnos se volvieron locos—salió Minerva McGonagald de su prisión.
—¡Oigan, ayúdenme! ¡Me estoy quemando!—se oía a Snape en una especie de fogata como bruja de Salem.
Draco y Harry salieron en auxilio de Severus quienes apagaron el fuego y este se sacudía su capa enojado mientras los veía con cara de amargado.
—La señorita Granger se fue al Bosque Prohibido. No se queden ahí y vayan tras ella—les indicó enojado el sujeto.
—Si esta idiota huye con ese libro va a ser peor—mencionó Malfoy pensando en que esto se pondría feo.
—¡Harry, toma!—.
Miverva le dio una escoba a Harry y este veía que los profesores comenzaban a neutralizar a los alumnos rebeldes mientras que Ron estaba en el suelo siendo chancleado por Molly.
—¡Vas a ver cuando le diga a tu padre, uno hace sacrificios para tu estudio y me sales con tonterías!—.
—¡Duele, duele!—se retorcía el pelirrojo de dolor.
—Ver esto dibuja una sonrisa en mi rostro—declaró Ginny divertida.
—¡Vamos por Hermione y evitar que esto se salga de control!—le invitó Harry a la chica a unirse.
—Si, vamos—.
Ambos salieron en una misma escoba y Molly se quedó viendo la escena algo extrañada. Su instinto de madre le decía que claramente algo pasó entre esos dos y tenía un buen presentimiento de eso.
—¿Es mi imaginación o ellos tiene algo que ocultar?—dijo Molly ante eso.
—Es mejor que Ginny lo diga—respondió Luna que estaba cerca.
—Sí, es lo mejor—.
El par de enamorados sobrevolaban el bosque y no tardaron en encontrar a la maga corriendo en el sitio. Andaba el libro en sus manos y se topo en un sitio sin salida.
—¡Hermione, ya no huyas! ¡Entrega ese libro! ¡No es buena idea seguir sus palabras!—le ordenó Harry muy severo.
—¡Nunca, ahora lucharé contra los magos opresores y machistas! ¡Ahora seré una maga empoderada!—alegó ella nublada de su juicio.
—Pero ya eras mandona y castrante, no digas tonterías—comentó Ginny al respecto.
—¡Este libro me abrió los ojos, si están en mi contra no lo perdonaré! ¡Ahora nadie me va a detener!—alzó ella el libro al aire pero alguien se lo quitó.
—Esto no te pertenece al parecer—llegó Hagrid de la nada.
—¡Devuélveme el libro!—.
—¡Petrificus totalus!—reaccionó Ginny rápido y dejó paralizada a su amiga en el suelo.
—¡Peluca!—saludó Harry a su viejo amigo.
—¡¿Que te dije de llamarme peluca?!—.
—Lo siento, gracias por ayudar—.
—Fui a ver algunas cosas del Callejón Diagon. ¿De qué me perdí?—.
—No tiene idea. Deme ese libro, necesito sellarlo—le pidió Harry y este accedió.
—Sape—.
Las cosas por fin volvieron a la normalidad y la gran mayoría de los estudiantes fueron castigados por Dumbledore aunque no de forma tan severa por lo del libro maldito.
—¡¿Qué hice qué?! ¡No me acuerdo!—exclamó avergonzada Hermione.
—Tenías a Ron de perro faldero con todo y collar—señaló Luna echando sal a la herida.
—¡Ay no, que horror! ¡Lo siento mucho!—.
—Gritabas cosas de machistas opresores y aliades—comentó Ginny ante los recuerdos.
—¡No sigan!—.
—Fuiste amiga intima de Pansy ese día—recordó Neville curioso.
—¡Aaaaaah, debe ser mentira!—.
—Ron, ¿recuerdas algo de ayer?—preguntó Luna curiosa ante eso.
—No—.
—Mientes—miró Ginny sospechosa ya que conocía bien a su hermano mayor.
—¡Juro que no recuerdo nada!—.
—Ron, ¿dime que fingías estar poseído?—se enojó Harry.
—¡No, estaba poseído!—intentó decir el pelirrojo pero Ginny reconoció algunas manías que este tenía al mentir.
—¡Eres un pervertido masoquista!—.
En ese momento, Hermione se paró y en sus manos portaba por quien sabe como la Espada de Griffindor y su ira estaba dirigida a cierto pelirrojo pervertido que la usó en sus instintos masoquistas.
—Corre—le dijeron todos.
—¡Yo te mato!—.
—¡Aaaaaaaah!—se podía ver a Ron huir de una colérica Hermione que estaba aún más avergonzada de su nueva reputación como sádica que fue lo que el libro usó para poseerla.
—¿Creen que debamos ayudarlos?—comentó Luna curiosa.
—Nah, mi hermano tiene muy buena suerte para huir. Mi madre lo entrenó bien, esto es poco—alegó Ginny.
En la oficina de Dumbledore, este se reunió con Snape para discutir que debían hacer con ese libro maldito. Era obvio que era muy peligroso y se tendría que destruir aunque tenían una alternativa.
—Severus, veo que tienes esa sonrisa siniestra. ¿Qué planeas?—.
—Nada, solo pensaba en darle un obsequio a mi querida amiga Bellatrix—pensó el espía de forma malvada.
—Oh, yo no oí nada de esto. Puedes retirarte, Severus—.
—Sí, todo por Lily—se mentalizó el hombre que iba a vengarse de la forma más dulce de los mortífagos.
Unos días más tarde...
—¡Muera este gobierno machista y opresor!—exclamó Bellatrix colérica.
—¡Van a morir por rebelarse, malditos traidores!—.
Literalmente había una pelea de inválidos entre los mismos mortífagos. Snape había llevado el caballo de Troya entregando ese libro a la mente más inestable femenina que conocía y eso fue todo lo que necesitó.
—¡Aliades, no desistan!—.
—¡¿Donde demonios están Lucius y Narcissa?!—veía Voldemort su ubicación pero ellos se fugaron de ahí apenas pasó esto.
—No tengo idea—se hizo el inocente Snape que les dio una ruta de escape.
—¡Maldita sea!—.
Pasaron los días y el ciclo escolar volvió a la normalidad. Draco estaba más tranquilo ya que se le avisó que ahora los mortífagos estaban muy debilitados y no podían hacer ese golpe de estado, además de que sus padres huyeron a uno de sus escondites.
—Draco, ya te ves menos amargado que antes—comentó Daphne al respecto.
—Ja, no tengo que dar explicaciones—alegó el rubio.
—¿Volviste con Pansy?—.
—No, no le perdonaré esto que me hizo—.
—Es lo mejor. Lo que necesitas es una mujer tierna y dulce que te ame y llene tu corazón vacío—.
—¿Y esa mujer se supone que eres tú?—alzó la ceja el sujeto en burla.
—No, pero conozco a esa personita especial—.
En ese momento, se podía ver a lo lejos a Astoria que llegaba de sus clases y saludó a Draco amigablemente. Este le devolvió el gesto y luego miró a la otra chica que lo veía curiosa.
—No te hagas ilusiones, Astoria solo es mi nueva seguidora ahora que Crabe y Goyle no andan aquí—se volteó este de forma muy cretina.
—Sigues mintiéndote, Harry ya tiene casi novia y dudo que te quieras quedar atrás. ¿No es tu objetivo superarlo en todos los aspectos?—.
El joven alzó la ceja y luego de eso podía ver a Harry y Ginny que se paseaban juntos de vuelta a la normalidad y este no resistió el impulso de demostrar que era mejor.
En ese instante, Draco fue a donde estaba Astoria y ella no se esperaba que su superior de año la besara de forma intensa frente a todos. Pansy que pasaba ahí estaba colérica y se fue enojadísima mientras que Harry y Ginny estaba sorprendido.
—¡Ja, ahora te superé, Potter! ¡Besé a mi seguidora de quinto año antes que tú!—declaró orgulloso el rubio.
—¿Con que esas tenemos?—dijo el joven de lentes.
—¿Harry, que haces?—habló Ginny sospechosa.
En ese instante, el Griffindor besó a Ginny sosteniendo su cuerpo en pose romántica y la pelirroja se sintió en el cielo y bastante agitada. Estaba furiosa por eso aunque se sentía feliz en el fondo.
—Pero yo beso mejor—le mencionó Potter a Malfoy.
—¡¿Ah si?! Ve esto—.
La pobre Astoria estaba siendo ahora besada a la francesa y los estudiantes no dejaban de mirar el chisme. Hermione y Ron habían llegado al lugar y se toparon con este evento inédito frente a sus narices.
—Soy mejor amante que tú—.
—¡No voy a perder!—.
—¡Harry, no...!—.
Realmente la Weasley ya no hacía nada para oponerse y era besada de lengua por Harry que de verdad ya no se aguantaba las ganas de hacer esto y Draco no estaba feliz ya que el Griffindor era bastante bueno.
—¡¿Harry, qué significa esto?!—exclamó Ron sorprendido.
—Lo siento amigo, amo a tu hermana—.
—Cállate y sigue con lo tuyo—se perdió la pelirroja entre la emoción.
En ese instante, apareció Filch con los lideres de casa que veían todo esto algo indebido y se llevaron a los responsables de las orejas.
—¡¿Ginny, desde cuando ustedes dos andan juntos?!—quería saber el chisme Hermione.
—No sabía que besara tan bien, es el mejor de todos—seguía la chica toda atolondrada del momento.
—¿Astoria, estás bien?—preguntó Daphne a su hermana menor pero en realidad se había desmayado de pie por la emoción.
—Llevala a la enfermería, fue demasiado para ella—se podía ver a Luna en el sitio disfrutando el show.
—Sí, tienes razón—.
En lo que se alejaban las hermanas de ahí, Ron y Hermione se acercaron a Luna para indagar de donde había surgido una inusual amistad con dos Slytherin.
—¿Desde cuando te hablas con los Slytherin?—preguntó la Griffindor curiosa.
—Tengo una vida fuera de ustedes, cariño—.
—Ginny, creí que detestabas a los Slytherin—comentó Ron a su hermana.
—Bueno, digamos que hay unas excepciones. Parece que en las situaciones más peligrosas sale a la luz tu verdadero ser—alegó la pelirroja admitiendo su respecto a las hermanas Greengrass.
—El mundo se puso de cabeza desde que ese libro nos hizo daño—decía Hermione con jaqueca.
—Ahora falta que Malfoy y Harry se hayan hecho amigos—comentó Ron en tono de burla y a la vez miedo.
—No del todo. Si bien jamás serían mejores amigos o algo similar, ya no pueden verse como enemigos a muerte. Ese día pude ver al verdadero Draco, solo es un joven solitario con una mascara de egocentrismo. Harry es lo más cercano a un amigo... no, sería mas bien una rivalidad frenética en términos más amigables—declaró la Ravenclaw.
—No sé porque me cuesta trabajo creerte—suspiró Hermione ante ello.
—Ver para creer, gracias a lo de ese día algo cambió en Malfoy—terminó su comentario Luna y se fue de ahí.
—Me preguntó como le irá en su castigo a Harry—.
—¿De verdad vas a salir con él?—le pidió saber Ron con miedo.
—¿Tú que crees?—.
Ron suspiró porque era obvio que Ginny iría tras Harry quiera o no, además de que ya no estaba en posición de dar objeciones y pues tuvo que dar su bendición al asunto.
—Solo me queda más que decir felicitaciones—.
—Felicidades Ginny—.
—Ahora solo falta que ustedes se declaren y listo—dijo la pelirroja de forma venenosa.
—¡Claro que no, solo somos amigos!—dijeron el par enojados por la sugerencia.
—Aja, claro. Me voy, esperaré a que termine el castigo de Harry—se despidió la chica de ellos.
La chica se dispuso a esperar a que el castigo de Harry terminara y en ese momento se topó con Susan Bones que la vio sola y le hizo compañía.
—Oí que Harry te besó frente a todos—.
—Si, lo sé—.
—¿Se sintió bien?—.
—Demasiado bien—.
A lo lejos se podía ver que Neville y Hannah estaban juntos y parecían más cercanos de lo habitual desde ese día tan inusual para la escuela.
—Ellos parecen ser más cercanos—comentó Ginny al respecto.
—Si, Hannah parece que le gusta Neville. Es un buen chico—.
—Sí—.
—¿Ya te decidiste si vas a andar con Potter o no?—.
—La verdad estoy nerviosa, tengo mis dudas—admitió la Griffindor sus miedos.
—Espero que te decidas pronto porque si tú no haces algo al respecto, yo si tomaré la iniciativa—alegó la otra pelirroja para el shock de Ginny.
—¡¿Te gusta Harry?!—.
—Que si me gusta, ¿quien no le gustaría andar con él? Es guapo, listo y muy aguerrido. Cho perdió su oportunidad y ahora está soltero. Tienes muchas rivales pero te lo advierto, yo soy la más peligrosa aquí—.
—¿Por qué lo dices?—alzó la ceja Ginny sintiendo la amenaza.
La Weasley se quedó pálida cuando Susan se dejó soltar su trenza y al acomodarse mejor su cabello, dejó entrever que ambas eran increíblemente similares en muchos aspectos.
—Estuve indagando cual es la debilidad de Harry y me quedó muy claro que tipo de chica le gusta: Pelirrojas de carácter fuerte con pasados trágicos. Yo también cumplo con sus requisitos—le dejó en claro la chica.
—¿Por qué me dices todo esto si soy tu rival de amores?—.
—Lo vi ese día, él te ama y ya no tengo una oportunidad clara. Solo quiero que sea feliz, si le llegas a romper el corazón por tus inseguridades, créeme que voy a consolarlo—.
El mensaje era claro para Ginny: Si ella lo rechazaba, ya no habría alguna otra oportunidad. Susan fue demasiado amable en decirle que habían muchas detrás de Harry y no se tentarían el corazón de ganárselo.
—¿Sabes que ahora que me lo dijiste seré más firme en mi decisión y sellaste tu oportunidad de ganarte a Harry?—.
—Sí, lo sé. No me sentiría cómoda con hacer trampa. Además él está loco por ti, sería un esfuerzo inútil. Prefiero verlo contigo que con alguien más, al menos lo tuyo es muy genuino y sé que lo entiendes mejor que nadie—.
Apenas acababan de abordar esa posibilidad y Harry salía de su castigo con Draco que no le agradó lo que pasó ahí. El Griffindor miró a Susan y se quedó impresionado por su cabello suelto ya que se veía más bonita así.
—Buen día, Susan. Te miras muy bien así—saludó el joven.
—Gracias Harry, quise un cambio de look—.
—Deberías dejártelo así—.
—Estoy pensándolo—.
Ginny estaba horrorizada de que a Bones se le hacía increíblemente fácil abordar con Harry y de forma tan natural, cosa que a ella le tomó tiempo.
—Me tengo que ir, Harry. Creo que debo ir a ver si ya puso la marrana. Buena suerte—se fue Susan viendo a Ginny de reojo para dejarle en claro que si seguía con esa estrategia iba a aprovechar su oportunidad.
—No sé si odiarte o no—pensó Ginny al respecto.
—¿Por qué no te has ido, Malfoy?—.
—¿Es mi imaginación o Bones comenzó a coquetear contigo? Bueno, no me interesa. Adiós, no quiero perder mi tiempo aquí—se largó de ahí el rubio.
—¿Susan coqueteó conmigo? Bueno, no estoy interesado—.
—Harry, ¿podemos hablar a solas en un lugar alejado?—le pidió Ginny muy nerviosa ya que la habían puesto en jaque.
Harry asintió y sonrió malvadamente ya que su plan funcionó. Poco después de lo ocurrido con el libro, el Griffindor pidió consejos con Daphne ya que quería el punto de vista de alguien no allegado a Ginny y ella desentrañó su estrategia.
—Es obvio que te quiere dar celos, las niñas somos así. Cuando somos cobardes para confesarnos, recurrimos a las viejas tácticas de darle celos a nuestro objetivo con otros chicos—explicó la Slytherin.
—Lo intenté con Malfoy pero todos le temen a mi hermana—admitió Astoria al respecto.
—¿Qué me sugieren hacer? Soy malo para esto—.
—Hmmmm, ¿conoces a alguien que Ginny crea peligrosa para sus planes que se parezca a ella en mente y cuerpo?—.
—Pues la única pelirroja bonita que conozco es Susan—.
—La chica Bones, necesitas hablar con ella—.
Mas tarde, Susan fue abordada por Harry y le platicó de su problema, a lo que ella le sonrió porque se sentía usada pero accedió porque le debía un favor por los eventos recientes.
—Te digo algo, odio que las personas usen a los demás para conseguir un objetivo. Me hubiera ofendido si supiera que solo sea un escalón para un premio mayor—.
—Lo siento—.
—No te preocupes, hablaré con Ginny. Tengo una idea—.
—¿Qué le vas a decir?—preguntó este al respecto.
—Es mejor que no lo sepas, es algo personal. No te preocupes, es para que ambos estén juntos por fin—.
Harry no tenía idea de lo que le dijo Susan a Ginny pero vio que fue excesivamente efectivo. En verdad no supo jamás que alguien sacrificó su escasa posibilidad de tener algo con él para que fuera feliz.
—Harry—.
—¿Sí?—
—¿En verdad te gusto como mujer?—le preguntó la pelirroja algo tímida.
—Claro que sí—.
—Lo siento—.
—¿Por qué?—.
—Creo que me dejé llevar por venganza. Ciertamente te quería hacer sentir lo que me hiciste cuando andabas con Cho y no me notaste—.
—Creo que me lo merecía, me daba miedo decirte lo que siento por Ron y tus hermanos—.
—¿Por que de un momento a otro te portaste tan atrevido?—.
—Porque estábamos en peligro, además ya no pude aguantarme más. ¿Sabes la rabia que me diste por andar con Dean descaradamente? Creo que el libro sacó lo peor de mí en parte, pero me alegro—.
—Yo también fui muy orgullosa por ese libro. Me sentí bien en mandarte al diablo ese día cada vez que hacías tus avances, me pasé un poco con eso. Siempre quise que me notaras y que me tocaras, ese libro sacó mi lado orgulloso—.
Ambos se tomaron las manos y sentían que ya no habían excusas para que ninguno quisiera estar lejos del otro y se dieron un largo abrazo para limar esas asperezas que resurgieron entre ellos y ahora ya sanaron sus heridas.
—Te amo, no sabes lo mucho que te amo—le dijo la pelirroja abriendo su corazón.
—Yo también las amo a las dos—respondió el chico.
—Harry, solo estoy yo—.
—Lo sé, las amo tanto—empezó a tocar el joven las nalgas duras de Ginny y ella rodó los ojos.
—¿No qué el libro te afectó?—.
—Dije que sacó mi peor lado, eso solo sale contigo—.
Ginny estaba enojada de nuevo pero tal vez no era tan malo que Harry resultara ser tan pervertido en el fondo. Quizás eso lo mantendría en sus brazos, llenaría su hogar de varios hijos a este ritmo aunque no estaba emocionalmente lista para el sexo, solo irían a los besos por estar en la escuela.
—Te lo preguntaré de nuevo Ginevra Molly Weasley, ¿quieres ser mi novia?—.
—Acepto si solo me vas a manosear a mi y en privado—.
—Acepto esa condición—.
Ambos se besaron sellando su nueva relación y de la nada escuchó varios ruidos en los arbustos. Ginny suspiró porque sabían que los espiaban y Harry solo quería irse de ahí porque lo molestaban.
—Ay Harry, tengo ganas de hacerlo aquí. Quiero perder mi virginidad contigo—dijo la pelirroja de forma que Harry entendiera la broma.
—¿Lo quieres por detrás o por delante?—.
—Por detrás, es más rápido—.
—¡¿Cómo que lo van a hacer?!—salió Ron de los arbustos enojado y todos los presentes dieron una palmada a su cara porque cayó en la trampa.
—Ay Ron, eres tan idiota que no puedo insultarte—comentó Hermione irritada.
—¿Entonces ya son pareja? Si se suscriben al periódico de mi papá quiero la exclusiva—declaro Luna sonriente.
—Que cínica—dijo Ginny resignada a las tonterías de su amiga.
—¿Astoria, qué haces aquí?—dijo Harry viendo a la Slytherin que se coló en otra parte.
—Quiero notas para mis propios asuntos amorosos. Tengo mi propia capa de invisibilidad—sonrió avergonzada la chica.
¿Y así termina este relato de What If? Si hubiera caído un libro maldito. ¿Como terminaron con Voldemort? Quizás invadió ese año Hogwarts y su cuerpo fue desintegrado de nuevo, terminando con su vida al ser destruido los horrocruxes. Tal vez se escondió en otro sitio porque casi todo su grupo fue eliminado por culpa de ese libro maldito.
Ese mundo terminó de forma más pacifica que en el universo original, no hubo el Legado Maldito y quizás fueron a unas merecidas vacaciones.
¿Fueron felices Harry y Ginny? Definitivamente el sexo era algo frecuente en ese matrimonio y con ello los hijos por no usar condón.
¿Murió Astoria en este universo? Tal vez si Draco se aventura en alguna jornada extraña descubra una manera de destruir esa maldición. La magia de este mundo es una parte tan superficial de lo que se puede lograr.
¿Ron dejará de ser masoquista y mandilón? Eso definitivamente no ocurrirá.
¿Qué ocurrió con ese libro? Este desapareció como llegó y se fue a invadir otro mundo desconocido. Este universo se ordenó a través de ese caos y fueron vencedores.
