Este drabble fue hecho para participar en el reto "Flufftober" de la página Es de Fanfics.

Día 3: Bajo la lluvia.

Bajo la lluvia


Ya había vivido esa situación antes.

Los cielos de París estaban oscuros y esa lluvia, que no era para nada una tormenta, parecía no querer terminar pronto. Marinette podía ser distraída e incluso olvidadiza, pero tampoco podía hacer mucho cuando el clima era completamente impredecible a esas alturas del año.

Así que ahí estaba ella, protegiéndose del leve aguacero bajo la marquesina de un negocio mientras veía las gotas rebotar contra el asfalto. Qué tontería. Podía enfrentarse a akumas y sentimonstruos monumentales pero la simple idea de mojarse la echaba para atrás.

-Entonces, ¿olvidamos el paraguas?

-Lo olvidamos por completo

Ella suspiró mientras su boca se transformaba en un puchero y sus ojos se tornaban tristes. Luka la notaba de reojo. No morirían por una simple lluvia y eso ambos lo sabían, pero parecía que eso no era lo que le molestaba a ella. El guitarrista pensó entonces que la razón de aquella mirada tan nostálgica era esa historia que varias veces había salido a colación.

Tal vez ella estaría recordando, quizás ella estaba deseando que eso se repitiera, pero él no tenía un paraguas y mucho menos causaría la misma impresión que Adrien.

Bien, no tenía cómo protegerla de mojarse, pero incluso alguien sencillo como él, podía ofrecer algo mucho mejor que un paraguas.

-¿Sabes qué es lo mejor de vivir en un barco?

Ella lo miró con duda.

-Que aprendes, a veces a las malas, que puedes mojarte en cualquier momento.

Marinette abrió los ojos lentamente, viendo como la sonrisa seductora de Luka se iba formando en su rostro travieso y cómo la mano de éste la invitaba a tomarla.

-La lluvia ya nos atrapó, ¿la atraparías de vuelta conmigo?

Un sonrojo apareció en su rostro tibio. Ladybug le había dado mil y un experiencias satisfactorias La adrenalina y el miedo que había sentido la primera vez que brincó entre los edificios y desafió a la gravedad cual hombre araña había sido una de ellas.

Pero la sensación de ese momento, con la lluvia empapando su rostro con Luka tomándola de la mano para caminar a casa era una de esas pequeñas cosas que a veces había qué disfrutar sin pensar en las consecuencias.