Capítulo 3

Ella no tenía idea de cuánto tiempo le llevó a su cerebro arrancarse del sueño drogado de la boca de él sobre la suya. Estaba besándola como si fuera la fuente de todo placer, como si estuviera contento de pasar el resto de su vida sin hacer nada más que explorar los más profundos contornos y convexidades de su boca. Era simultáneamente carnal y aun así contenido, como si toda la existencia se hubiera estrechado hasta el punto donde sus dos bocas estaban unidas.

¿Un minuto? ¿Quizá cinco? No más de diez.

Una voz distante en su cabeza comenzó a insistir que no podía permitirse ser tan auto-indulgente. Él era su paciente. Debería estar ayudándole a escapar de este limbo, no animándolo a morrearla sin sentido. Y animarlo era lo que estaba haciendo, su cuerpo inclinándose hacia el suyo, su lengua devolviendo caricia por caricia.

Fue con profundo pesar que desenredó la boca de la suya… sólo para hacer que él se dejara caer a su cuello y comenzara a devorarlo tranquila, minuciosamente.

Concentración, Hermione, concentración, se reprendió, no es como si fuera la primera vez que has tenido la boca de un hombre en tu cuello. (Que se sintiera como la primera vez, o más exactamente, que se sintiera mucho MÁS que cualquier otra vez, era inconsecuente.) Mientras pensaba esto él rozaba las palmas de las manos por debajo de sus clavículas y sobre su pecho para abarcar la pequeña firmeza de sus pechos.

"Encantador." Susurró él contra su cuello cuando su pulgar hizo contacto con su pezón.

La sensación fue lo suficientemente aguda para hacerla salir de su bruma. "¡Profesor!" chilló, su voz una octava más aguda de lo habitual.

"Severus," corrigió él, todavía mordisqueando.

Ella puso ambas palmas sobre el plano de su pecho, y empujó con firmeza. "Severus, entonces. No estoy aquí para esto."

Intrigado en lugar de molesto, él inclinó la cabeza a un lado. "¿No lo estás?" Después de un momento de pausa pareció decidir seguirle el juego. Retrocedió y cruzó los brazos ante sí. "Entonces, ¿por qué ESTÁS aquí?"

"Estoy aquí," dijo ella, intentando estabilizarse, "para ayudarlo a abandonar este lugar."

. . . . . . . . .

Pocos minutos después ella seguía intentando explicar la situación.

"No." Sacudió la cabeza, tanto en un esfuerzo por aclararla como para comunicarse. "Como le expliqué antes, el coma es mágico, Severus. No hay razón biológica para ello. Y sea lo que sea que haya estado experimentando aquí, no ha sido la vida real. Su cuerpo está en una cama en San Mungo. Es un paciente a mi cuidado. Y he venido a ayudarlo a dejar este limbo. He venido a proponerle una elección."

"¿Es mi Sanadora?" Él alzó una ceja. Aunque sus labios seguían hinchados por besarla, su rostro se había vuelto completamente neutro. "El tiempo ha pasado entonces." Sus ojos, a diferencia de su rostro, prácticamente chispeaban de interés. Nunca los había visto tan emotivos. "Está de verdad aquí, en este lugar."

Hermione asintió. "Estoy empleando legeremancia para visitar su mente, que es por lo que nuestro tiempo es… limitado."

Él cerró los ojos por un momento. Respiró hondo. Cuando sus ojos volvieron a abrirse, ella supo que la creía.

"Sí, eso sería. Hemos empleado aproximadamente dos tercios de él con nuestra actividad de antes."

"La mitad, según mis cálculos. No importa, ya ve, no podemos permitirnos nada más de…" Ella inhaló audiblemente y se encogió de hombros, "…Bueno, no podemos permitirnos desviarnos."

"Comprendido." Él sonrió burlón. "Ahora que conozco su propósito, me… contendré."

Ella sopló un aliento de alivio. "Gracias por eso."

"Bueno, Medibruja Granger. "¿Qué sucede a continuación?"

"Eso, Profesor Snape, depende de usted."

Ella abrió las manos cerradas, le mostró dos viales de poción. "Básicamente, toma uno de éstos. Éstos son simulacros, por supuesto. La poción real está en su mesilla de noche, en un envase hechizado. Tome la poción aquí, y la poción real será administrada a su cuerpo."

"Inteligente."

"Eso me han dicho."

Él volvió a sonreír burlón, apreciándola, luego avanzó, tomando ambos viales de poción. Examinó cada uno con lo que pareció curiosidad profesional, sosteniéndolos contra la luz, observando la viscosidad del contenido. Después de un minuto, descorchó el primer vial, se asomó dentro, lo acercó a su nariz, e inhaló profundamente.

"Pacem Nox." Dijo. Una sonrisa desnuda apareció en sus labios. "El más dulce y agradable de los venenos mágicos. Terriblemente difícil de elaborar." Volvió a olisquearlo. "¿Es de su propia manufactura?"

"Lo es."

"¿Y marinó la piel de silf adecuadamente?"

Hermione puso los ojos en blanco. "Me han dicho que soy bastante inteligente de esa manera."

Él olisqueó. "Era razonablemente competente en tales cosas. Asumo que sus habilidades han mejorado desde su primer intento con la multijugos."

Ella resopló. "Traería ESO a colación, ¿no? Afortunadamente para usted, lo han hecho. Estoy enteramente licenciada. El Pacem hará el trabajo, y lo hará bien… si eso es lo que elije."

"Entonces, la Sanadora Granger ha venido a ofrecerme una muerte fácil, indolora." Acarició la botella con cariño, casi como si saludara a un viejo amigo. "Interesante."

Ella asintió. "Si la muerte es lo que quiere, tiene derecho a ello." Hizo una pausa. "Espero que no le importe que diga que prefiero que no lo sea."

"Comprendido. ¿Y la otra?" le cogió la segunda botella, la descorchó, agitó las fosas nasales ante la inconfundible combinación de hojas de mandrágora y canela. Sus cejas se menearon con sorpresa. "¿Filtro Renervante? ¿El más sencillo estimulante en el arsenal del pocionista? Por favor, explíqueme por qué cree que una poción del currículum de primer año es lo suficientemente fuerte para liberarme de un coma mágico prolongado."

"Nada es seguro, por supuesto. Pero el resultado de sus pruebas indica que debería funcionar. El coma no es tan profundo… pero necesitará dejar caer sus escudos oclumánticos primero."

"¿Mis escudos?" Su cuerpo se congeló. "Mis escudos." Un torrente de sentimientos sucesivos pasó por su rostro. Pasó demasiado rápido para que Hermione reconociera las emociones individuales… pero culminaron en una que reconoció… desazón pesarosa. Él sacudió la cabeza, ladró una carcajada oxidada. "Dios. Mis escudos."

Esta vez, él echó la cabeza atrás y rio de corazón, un profundo sonido salvaje. Rio tan fuerte y tanto tiempo que las lágrimas realmente se filtraron de sus ojos. Hermione estaba considerando el riesgo de sacarlo de su histeria de una bofetada cuando se calmó. "Todo este tiempo," dijo, sonriéndole abiertamente, como si ella le hubiera contado un chiste obsceno, "Una eternidad, en realidad, y he estado atrapado detrás de mis propios malditos escudos." Volvió a reír entre dientes, y se tomó tiempo para secarse las lágrimas de los rabillos de los ojos. "Eso es curioso, ¿no? Y he estado tras ellos, ¿por cuánto tiempo?"

"La guerra terminó hace más de veinte años."

"Veinte años." Él se encogió de hombros, todavía riendo, y aparentemente despreocupado. "Eso parece correcto. La guerra. Me había preguntado por eso. ¿Ganamos, supongo? ¿Potter fue capaz de hacer la gran hazaña?"

Ella sonrió. "Sí, lo fue. Gracias a usted. Incluso salió vivo de ello."

Las cejas de Snape se arquearon. "¿Lo hizo? Bueno, eso son noticias, en efecto. Lo hizo mejor que yo, obviamente." Volvió a encogerse de hombros. "¿Y… mi cuerpo?"

A esto ella pudo sonreír. "Intacto y entero, salvo por una encantadora serie de cicatrices que le dejó aquella serpiente. Una vez recupere las fuerzas, pienso que encontrará su cáscara mortal mejor de lo que la recuerda. Hemos hecho grandes avances en la reversión del daño por hechizos oscuros, incluso conseguimos un manejo del síndrome por cruciatus. Su pobre cuerpo era una completa ruina cuando lo trajeron."

Él volvió a encogerse de hombros, como si tales cosas estuvieran más allá de su preocupación.

"¿Y mi estatus legal?"

"¿Estatus legal? Ah, sí. No lo sabría, ¿verdad? Es un héroe. Orden de Merlín, Primera Clase. Absoluta y completamente absuelto de todas las maneras de cualquier delito."

De nuevo él se encogió de hombros, lo que Hermione había comenzado a sospechar ocultaba la emoción más que indicar una falta de ella.

"Lo siento, Profesor, sé que es mucho que asimilar. Pero nos queda poco tiempo. De verdad estoy llegando al límite de mis reservas aquí, y si no escoge ahora, no estoy segura de que tengamos otra oportunidad."

Hermione bajó la mirada a los viales de poción agarrados en sus manos. Inicialmente, había estado tentada de retener el Pacem Nox. Había luchado con la idea de sólo traerlo a colación si él lo requería específicamente.

Pero vivía para su juramento de Sanadora. En primer lugar, no debía hacer daño. ¿Arrastrarlo de regreso a la vida en contra de su voluntad? Para su mente, ése era el mayor daño que podía perpetrar contra su persona. Dejémosle tener una elección real, esta vez. Dejémosle tener lo que desee en esto, al menos.

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Severus Snape inspeccionó la gran habitación blanca. Escoger su modo de salir no era difícil en absoluto.

Si acaso, era todo lo que podía hacer para contener su emoción. Esto era lo que había estado ansiando. Otra oportunidad. Otra opción. Y aquí estaba la opción. Sabiendo lo que sabía ahora, estaba confiado en que no haría un maldito desastre esta vez. Se agarraría, se prometió, a cualquier felicidad que se le presentara con ambas manos, y no la dejaría pasar hasta que la tuviera entera.

Esta vez, viviría.

Primero lo primero. Buscó en lo más profundo de sí mismo el lugar donde residía su magia. ¿Cuántas veces en los primeros años había intentado infructuosamente hechizo tras hechizo en un intento de liberarse de su prisión? Y aun así, lo que había necesitado hacer había estado en su poder todo el tiempo. Llámalo Dorothy, pensó, para su propia diversión. Encajaba, ¿no? Era molesto, sí. Pero encajaba de todos modos.

Libérate, se ordenó. Oxidado, al principio, y después con mayor impulso, una tensión en su interior tan familiar como para haber olvidado abrirla.

Los muros a su alrededor se desvanecieron de inmediato en respuesta. Sonrió ampliamente. A tomar por culo todo, no los extrañaría, ni un poco. Con gusto dulce, levantó el brazo izquierdo, giró la mano, y dejó caer la botella de poción púrpura al suelo. Se hizo añicos.

Había burlado a la muerte muchas veces, pero no podía recordar una vez que hubiera sido tan dulce.

Severus Snape retrocedió, levantó el otro vial a sus todavía hinchados labios, y regresó a la vida.

Fin del Capítulo Tres

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N/A Comprendo que muchos de vosotros pensáis que podría prolongar este interludio, dejar que Hermione y Snape experimenten más tiempo juntos en este lugar entre lugares. Me disculpo, eso SERÍA interesante. (Cualquiera que quiera emplear esa premisa para escribir su propio spin-off debería sentirse libre de explorar eso. Simplemente dadme crédito por la idea, y dadme un silbido, por supuesto, ¡para que también pueda leerlo!)

Pero lo corto porque estoy mucho más interesada en descubrir lo que viene a continuación. Deseo una realidad maravillosa para Snape, ¿sabéis?

Quiero descubrir lo que ocurre cuando nuestros héroes se encuentren en el mundo real. ¿Qué traerá Snape consigo de su vida en el vacío? ¿Y cómo afrontará Hermione su, ejem, experiencia allí? ¡Descubrámoslo!

Theolyn