Capítulo 1
Percy Jackson bostezó por tercera vez en media hora y se colocó bien su chaqueta cuando sintió un escalofrío. A su lado, su padrastro, Paul Blofis, la miró con preocupación.
—¿Estás bien? —Le preguntó—. Te ves pálida.
Ambos estaban sentados en la mesa del pequeño comedor en su departamento desayunando antes de irse a la escuela. Sally, la madre de Percy, estaba en la cocina sacando del horno un lote de galletas ajena a todo mientras cantaba una canción que tocaban en la nueva radio que Apollo, el novio de Percy, le había regalado por su cumpleaños un par de semanas atrás . Era una radio especial, ya que sintonizaba incluso los canales de música más escuchados en el Olimpo, por lo que se pasaba el día entero escuchando los conciertos de las musas mientras escribía su novela.
—No dormí bien anoche. Y estoy un poco mareada —explicó ella poniendo más azúcar a su té, sintió que estaba demasiado amargo a pesar de que ya había puesto cinco cucharaditas -. Creo que tengo un resfriado o algo así.
Paul la miró casi incrédulo.
—¿Ustedes se ... enferman como cualquiera?
Percy sonrió para sí. Incluso varios meses, casi un año después de enterarse de que era una semidiosa hija de Poseidón, el dios del mar, e incluso verla en plena batalla, Paul aún no sabía contener su curiosidad por cada aspecto de la vida de los mestizos, a pesar de que vivía con una y conocía perfectamente los hábitos tradicionales.
—No es común, pero sí —admitió Percy tomando una tostada y untando mucha mantequilla sobre ella. -. Quirón dice que nuestras defensas son el doble de resistentes comparadas con las de los mortales, por lo que no es sencillo que enfermemos. Pero igual sucede.
—¿Con la misma intensidad o ...? —Paul ahora parecía preocupado por ella otra vez.
—Depende —respondió la hija del mar mirando a su madre sentarse a desayunar junto a ellos -. A veces son síntomas más fuertes y otras veces son más leves.
—¿De qué hablan? —Preguntó Sally sin sentido, se había perdido la conversación por estar distraída con la música y las galletas.
—Resfriados —respondieron a la vez su hija y su esposo, ambos encogiéndose de hombros. Sally los miró algo confusa, sin querer ni preguntar a qué se referían.
—¿Qué no es hoy la feria de ciencias, Paul? —Preguntó la mortal sirviendo té en su taza favorita.
—Así es —asintió Paul mirándose emocionado -. Me pregunto qué sorpresa saldrá de los alumnos encargados de álgebra. Oí algo sobre la solución a una ecuación imposible usando hormigas.
—Yo diría que deberías preocupar por las exposiciones de inglés —Percy sonrió divertida terminando de comer su segunda tostada -. Planear encontrar mensajes ocultos en libros de literatura usando espejos y un láser puede salir mal bastante rápido.
—¿Tienes miedo de que encuentren una carta comprometedora sobre un homicidio? —Paul amaba los misterios y el suspenso. Que sus alumnos eligieran un proyecto tan interesante lo que había vuelto loco.
—Lo que tú digas, Paul —Percy soltó una risa junto a Sally, ambas divertidas por el entusiasmo del hombre.
Era el último día de clases antes de las vacaciones de navidad. Percy pasaría las fiestas en el campamento ese año y se iría ese mismo día. Apenas saliera de la escuela, volvería al y tomaría su maleta mientras esperaba a que Argos la recogiera. Haría un recorrido completo antes de pasar por ella, pues no era la única mestiza en Manhattan ese año. No iba a negar que su regreso al campamento la emocionada.
La feria de ciencias era un hervidero de actividad. Mirara donde mirara, había alumnos corriendo de un lado para otro anotando resultados o exponiendo sus proyectos. Las ferias eran diferentes en Goode High. Algunos alumnos de cada grado se dividían según la asignatura, a veces a consciencia ya veces al azar, y elegían un tema innovador, pero acorde a la materia asignada. El mejor descubrimiento recibió un gran premio que iba cambiando con los años. Debían mostrar datos, pruebas y estudios que convencieran a los jueces (un grupo de profesores seleccionados por sorteo) de que su investigación era acertada y que su hipótesis era convincente y estaba justificada. Quienes no querían participar de la feria (como Percy), ayudaban en lo que podrían y aportaban con apoyo moral,
Habían pasado el último mes preparando todo como locos, pues no se permitían ensayos antes de la feria. Los experimentos de prueba se hacían a vista de todos para evitar trampas en los resultados, como había pasado alguna vez años antes de que Percy llegara.
Percy se detuvo en la entrada del gimnasio, algo sorprendida. La verdad es que la escuela se había vuelto un desastre. En ese minuto, no solo los alumnos corrían. También algunos maestros iban de visitante en visitante invitándolos a ir a sus puestos. El premio debe ser excelente. Vio a lo lejos a Paul, que hablaba muy emocionado con un periodista que preparaba un reportaje sobre la feria. De seguro presumía el proyecto del departamento de inglés y sus posibles cartas homicidas.
De pronto, Apollo apareció a su lado en un destello dorado, sonriendo como si lo estaba pasando pasando en grande. Desde que Apollo había sido contratado para dirigir la obra escolar de ese año (le había dicho a Zeus que estaba buscando nuevos talentos adolescentes que potenciar como dios de la música), y esta había sido la de mayor éxito en todos los años de Goode High , se había ganado el aprecio del director como nadie y había sido invitado a presenciar la feria de ciencias (y probablemente cada actividad que la escuela hiciera por el resto de su existencia).
—Hola, belleza exterior el dios pasando un brazo por sus hombros. Percy sonrió captando a lo lejos la mirada de sus amigos de Goode, que trataban de llamar su atención hacia su proyecto. Les hizo una seña para hacerles saber que se acercaría en un rato.
-¡Hola! —Miró a su alrededor con diversión otra vez -. Están todos locos ¿verdad?
—No estoy seguro —Apollo dijo uno de los puestos más lejanos—. Ese experimento con las ondas de sonido y las cajas de cartón es interesante.
—Solo te gusta porque implica música ofrecida Percy rodando los ojos.
—Tal vez —admitió el dios fingiendo indiferencia—. ¿En serio ninguno ha captado tu atención?
—Ni uno solo —le sonrió restándole importancia—. Aunque Paul tiene una buena propuesta.
Apollo soltó una carcajada.
—Creo que tus amigos están investigando lo que quizás es una nota suicida del autor del libro —le comentó mirando hacia donde estaba el grupo de inglés -. Pero según ellos está en otro idioma.
—¿Qué idioma? —Preguntó Percy notando como sus amigos escribían notas y revisaban sus computadoras como desesperados. Paul casi daba saltos a su lado, con el periodista documentando todo.
—Eso tratan de descubrir. ¡Oh, mira a ese chico del grupo de álgebra!
Ambos contuvieron la risa cuando el chico en cuestión tropezó con un cable que había en el suelo y se sujetó de la mesa para no caer, aplastando sin querer a una de las colonias de hormigas haciendo que sus compañeros gritaran desesperados. El director corrió hacia ellos, preocupado porque hubiera pasado algo que arruinara su feria documentada.
De pronto, Apollo dejo de reír y soltó un suspiro.
—Ya debo irme.
Percy lo miró con tristeza, girando un poco para poder abrazarlo.
—¿No puedes quedarte un rato más? No soportaré mucho más sin morir de aburrimiento.
Tristemente trabajado elegido un mal día para hacer la feria. Zeus insistía en lucirse con el próximo solsticio de invierno, pues era la primera vez que todo el Olimpo estaría en un mismo lugar luego de la guerra contra Cronos, incluso había invitado a todos los semidioses a celebrar con ellos. Los últimos días, el rey de los dioses había mantenido a todos sus hijos haciendo los preparativos para que fuera una gran fiesta mientras Annabeth trabajaba como loca para planear la nueva forma del Olimpo, cuya primera fase de construcción estaría lista en solo unos días, casi al mismo tiempo que finalizaban la construcción del primer lote de nuevas cabañas en el Campamento Mestizo.
Apollo debía volver al Olimpo para seguir ensayando con sus musas para el mega concierto que darían en una semana frente a todos o Zeus haría un escándalo.
—Me temo que no —respondió su novio suspirando -. Pero me quedaré contigo esta noche, lo prometo.
—¿En serio? —Percy se animó al instante. Si no podía estar juntos de día, por lo menos podía pasar tiempo con él por la noche.
—Nos vemos en tu cabaña luego de la fogata. Ve a ver el puesto de ciencias por mi ¿sí? —El rubio se inclinó y presionó sus labios con los de ella por unos momentos -. No quemes nada ni hagas que el gimnasio explote.
—También te amo oferta con ironía dándole un último abrazo como despedida mientras reía. Pretendía que el abrazo durara unos segundos o minutos más, pero de pronto Apollo la besó rápidamente antes de salir del auditorio a la carrera, dejando a Percy riendo porque sabía que había corrido al ver al directo acercarse a donde estaban.
—Señorita Jackson —la llamó el director pareciendo decepcionado por no poder hablar con Apollo -. ¿Su novio tuvo que irse?
—Tenía un compromiso muy importante con su padre y ya iba muy tarde —explicó Percy haciendo un esfuerzo por detener su risa. Había notado la amabilidad que el hombre le había mostrado desde que se enteró que ella y Apollo eran novios. Sin duda quería causar una buena impresión en el chico que había llevado a su escuela a tener tal nivel de buena fama. El reportero no estaba ahí por casualidad. Desde el musical, la atención se había centrado en Goode High School y todos luchaban por estar a la altura de los buenos comentarios.
—Oh, bueno, es una pena —el director se puso junto a ella de cara a la feria, sinceramente apenado - ¿Y sabes si le gustó nuestro trabajo en la feria de este año? Espero no haya pensado mal de ese pequeño incidente con álgebra.
Percy contuvo la risa nuevamente y decidió ser buena con el estresado hombre, y también con su padrastro.
—Dijo que estaban bien preparados —O algo así había mencionado días atrás, la verdad no había prestado atención -. Y le llamaron la atención los proyectos de inglés y música, dijo que eran muy interesantes.
—¡Por supuesto! —Rio el director como si lo hubiera sabido desde el principio -. Todos aquí se han esmerado en hacer una feria excelente. Me encanta que todos puedan ver el esfuerzo.
—Seguro, señor —Percy miró con desesperación a Paul, quien la miraba con curiosidad. Por suerte, el mortal captó su deseo de ser salvada por lo que llamó al directo para que hablara con el periodista.
—Mira nada más, iré a ver qué tal está nuestro invitado especial —el director le sonrió a Percy antes de sugerir—. ¿Por qué no va a ver el puesto de ciencias, señorita Jackson? Su experimento es en realidad muy llamativo.
—Por supuesto, director —si el hombre había creído ser discreto al pedirle que se alejara del periodista, había estado muy equivocado. Claro, sé indirectamente responsable de la quema de su sala de banda y te tendrá en su lista de sospechosos el resto de su vida -. Iré de inmediato.
Y lo hizo. Recorrió un par de puestos, entre ellos Geografía, donde le dieron un chocolate con almendras hecho con el molde de alguna bandera de Europa. Llegó a ciencias disfrutando el chocolate, ella no era fanática de las almendras, pero debería admitir que estaba increíble.
El puesto de química estaba lleno de vapor, pues uno de los experimentos no había resultado bien. El de física estaba volviendo a armar su pista de aceleración después de que se derrumbara a cause de una pelota que fue lanzada con demasiada fuerza y golpease un soporte. Biología parecía estar intacto, aunque probablemente tenía que ver con que apenas comenzaban con su presentación. Percy decidió quedarse a oír, curiosa sobre qué por qué necesitar un perro y un gato para su proyecto.
La decoración era sencilla comparada con las demás. Dos mesas destacaban con tres bandejas de plata cubiertas y una pequeña caja con notas para apoyar lo que fuera que hubiera debajo. La pared tras los expositores había sido cubierta con una sábana blanca, que seguramente ocultaba el material de apoyo. Habían instalado una pequeña tarima donde había dos jaulas con una silla entre ellas. Una de las jaulas tenía un perro dormido sobre una linda cama que tenía bordado el nombre de Zack por todas partes. Era un pequeño caniche blanco. En la otra había una gata atigrada y claramente ya mayor que bebía agua de su cuenco rosa, ajena a que todo el mundo la miraba con atención.
Una chica que Percy recordaba vagamente haber visto en los pasillos subió a la tarima y llamó la atención de todos a través de un micrófono. Dos de sus compañeros sujetaron la sábana y al mismo tiempo tiraron de ella dejando la pared a la vista. Un enorme título resaltaba sobre toda la información y las imágenes pegadas en la muralla.
¿Pueden las mascotas saber cuándo una embarazada comerá algo dañino?
Percy alzó las cejas. ¿Qué demonios ...?
—Es bien sabido que hay una gran cantidad de testimonios que dan fe de que las mascotas pueden detectar cuando una mujer se encuentra embarazada —explicó la chica de la tarima —Y así mismo hay muchos que desarrollan una actitud protectora con quien espera. Y ese es el caso de Zack, —señaló al perro que levantó rápidamente la cabeza al oír su nombre —y de Jane —la gata la ignoró, lamiendo una de sus patas -. Su dueña se enteró que estaba embaraza hace cinco meses, cuando apenas tenía cuatro semanas. Aunque si no fuera por estos amiguitos probablemente no se hubiera enterado hasta semanas después. Por favor, démosle la bienvenida a Mary Stevens, que nos relatará cómo sus mascotas hicieron que se enterara de su bebé, y cómo se han comportado con ella desde entonces.
Una mujer de no más de treinta años subió a la tarima con la ayuda de quien seguramente era su marido o su pareja. Al instante, el perro comenzó a gimotear ya intentar open la jaula empujando la puerta con una pata, open tratandola en vano. La gata comenzó a ronronear y fue con atención a su dueña. La tal Mary se acomodó en la silla y acercó su mano a la jaula del perro, este inmediatamente se acercó a lamerla. La gata solo miraba el abultado vientre de la mujer como si quisiera abalanzarse sobre él.
Percy intercambio una mirada extrañada con la chica de pie a su lado y siguió comiendo su chocolate. Seguía teniendo curiosidad por lo que harían con las mascotas.
—Hace cinco meses —comenzó Mary acariciando su vientre con cariño -, comencé a tener algunos síntomas extraños. Cosas que antes eran el paraíso para mí, me resultaban repulsivas. Y cosas que detestaba, de pronto sabían mejor que nada en todo el mundo. Despertaba con muchos mareos, y me sentí cada vez más cansada, aunque de vez en cuando no podía dormir por mucho que lo intentara. Muchas veces estuve un punto de vomitar por cosas tan comunes como el olor de una zanahoria picada. Mi estómago daba vueltas de solo pensar en esas cosas.
Percy dejó de comer chocolate, casi horrorizada. Así era como ella se había sentido las últimas semanas. Solo que en vez de las zanahorias, le sucedía con el queso y las manzanas.
—Y entonces comenzó a notar lo extraño que se comportaban mis mascotas. —Percy dejó de escuchar a partir de entonces. Vagamente le pareció oír a la chica de la tarima apoyar lo que decía Mary, explicando causas y síntomas comunes. Pero en realidad no le importaba. Trató de calcular las fechas buscando la manera en que fuera imposible.
No recordaba exactamente si alguna vez no usado preservativo. Su madre y ella dar ido a un médico para comenzar un tratamiento anticonceptivo apenas Percy quería que quería el siguiente paso con Apollo. Pero podía haber dejado pasar algo tal vez, no era capaz de descartar la posibilidad. Mucho menos si consideraba sus malestares, o analizaba que comenzaron hace un par de semanas. No eran cosas obvias, al menos no para decir sin lugar a duda que un embarazo era la única explicación. Su asco por el queso y las manzanas podría incluso encontrar explicación en como de vez en cuando también comenzaba a sentirse hostigada por comidas que antes le gustaban, pero la cansaban cuando las consumía con mucha frecuencia.
Trató de pensar en cuándo fue su último periodo, pero comenzó a alarmarse un poco cuando su mente quedó en blanco, incapaz de recordar una fecha o al menos un estimado. El THDA a veces la hacía perder la noción del tiempo, eso era cierto. Las fechas límite no llegaban a ella hasta que estaban encima, y constantemente perdía la cuenta de los días o los meses. ¿Sería posible que haya olvidado en algún momento tomar su anticonceptivo? ¿En algún momento había hecho algo con Apollo sin protección? Su memoria no siempre era la mejor, pero creía que podía confiar en sus recuerdos sobre algo tan importante como el control de natalidad y su ciclo menstrual. ¿Sus métodos tenían margen de error? Sí, por eso se cuidaban tanto como podrían, usando ambos tipos de protección. ¿Sería posible que en algún momento el margen de error hubiera aparecido en medio de algún descuido? Podía ser, pero más que eso, ¿se descuidaron en algún momento? ¿Apollo se descuidó? ¿O lo hizo ella? ¿Realmente había una posibilidad o estaba entrando en pánico por nada?
Un olor nauseabundo llegó a sus fosas nasales devolviéndola a la realidad y casi causándole arcadas. Miró a la tarima. Una de las bandejas sobre la mesa frente a Mary (¿en qué momento puesto donde se encuentra la mesa?) Tenía un trozo de carne podrida. La mujer se cubría la nariz mientras fingía llevárselo a la boca ya sus lados, el perro aullaba mientras la gata buscaba la manera de escapar. Percy experimentó la mezcla del pánico recién sentido con el asqueroso olor y sentí náuseas. Sin soportar ese horrible olor un segundo más, salió del gimnasio con una mano sobre la boca casi tropezando con la chica a su lado, logrando sujetarse a su hombro para que ninguna de las dos cayera antes de echar a correr.
Por suerte no había nadie en el baño cuando llegó. Entró a un cubículo, cerró la puerta y se arrodilló frente a un inodoro vomitando todo su desayuno. Vació su estómago agradeciendo haber sujetado el pelo en una coleta horas antes, de lo contrario habría tenido todo su pelo asqueroso.
Pero como su suerte no era eterna, la puerta del baño sonó al abrirse y escuchó el inconfundible sonido de pasos acercándose mientras las arcadas volvían.
—¡Uuuuh! —Exclamó una chica deteniéndose frente al cubículo mientras Percy trataba de detenerse, lográndolo al fin -. Creo que no soy la única de estómago sensible.
No esperó respuesta, sino que abrió uno de los grifos e hizo que un vaso de plástico lleno de agua pasara bajo la puerta. Sabrían los dioses de donde lo había sacado. Percy se acomodó con la espalda contra una de las paredes mientras tomaba el vaso y largaba la cadena del baño.
—Gracias alternativas bebiendo, su voz ahogada por el vaso.
—No hay de qué —no reconocía la voz, lo cual era un alivio. Lo que menos quería era que alguna de sus amigas en Goode la descubriera, eran chicas excelentes, pero increíblemente chismosas -. No culpo tus náuseas, esa carne asquerosa dejó el gimnasio completamente apestoso.
—Ajá —Percy suspiró, agotada. No tenía idea de qué hacer, el flujo de pensamiento anterior volviendo a atacarla.
—Pero te contaré un secreto, chica del baño —la chica parecía tomar confianza muy rápido, o estaba desesperada por decirlo a alguien -. En realidad no estoy aquí porque sea de estómago sensible.
—¿Ah, no? —Preguntó Percy solo para ser amable, su mente estaba completamente revuelta y sintió que no podía centrarse en nada.
—No —la chica se sentó con la espalda contra la puerta del cubículo, tenía el pelo extremadamente largo, se podía ver incluso rozando el suelo -. Mis padres me echaron de casa hace unos días porque les dije que creo estar embarazada.
Percy quiso golpear su cabeza contra el suelo hasta morir. ¡Qué coincidencia más apropiada!
—¿En serio? Que idiotas —su voz ahora no sonó tan distante, y la chica debió de notarlo porque comenzó a hablar con más entusiasmo.
—¿Verdad que sí? Me dijeron que averiguara si estoy embarazada o no. Debo hacerme una prueba rápida, pero compré dos, para estar segura. Si resulta que espero bebé, no debo volver a pisar la casa. Si no, puedo volver, aunque después de lo que hicieron no deben ni soñar con que lo haga. Quiero decir, ¿qué clase de padres harían eso? Si me aman, deberían apoyarme en la decisión que tome. Ahora viviré con mi novio y su familia, él no está encantado con la posibilidad, yo tampoco, pero estaremos juntos y seguiremos adelante. Tenemos dieciocho años, pero no somos idiotas —la chica comenzó a rebuscar en su bolso -. Aquí. Haz la prueba. Me sentiré mejor si estás conmigo, aunque no tengo idea de quién eres.
Le pasó una caja por debajo de la puerta. Percy soltó una exclamación sorprendida.
—Estaba a tu lado en la feria —admitió la chica. Demonios, con su suerte de seguro era la que casi había lanzado al suelo al salir a la carrera del gimnasio -. No tengo idea de quién eres, pero vi tu expresión. Te asustaste mucho cuando esa mujer enumeró los síntomas y saliste corriendo al oler esa cosa que en realidad no estaba taaan descompuesta, solo llevaba tres días sin refrigerar.
Percy tragó saliva viendo la caja que contenía la prueba. Esto no podía estar pasando. Solo era un susto, no tenía que llevarlo a ese extremo aún. Ni siquiera había hablado con su mamá o con Apollo aún.
—Sé lo difícil que es —la chica sonó casi triste -. Pero ¿no sería mejor que tengas la certeza antes de aterrarte y hablar con tus seres queridos?
—Me aterra más tener la certeza —admitió Percy suspirando -. Ni siquiera entiendo cómo es que está la posibilidad.
—Oh, vamos, no te culpes por algo que aún no es seguro —dice ella. Percy decidió llamarla Elli, porque sí -. Hagamos la prueba. Y luego ya verás. Si estás embarazada, ¿sabes quién es el padre?
—Mi novio —asintió Percy mirando hacia el techo, una pregunta apareció en su mente de pronto -. Si estás embarazada, ¿lo tendrás?
—Yo sí disponible Elli, sonando incluso emocionada -. Lo pensé bien y evalué todas las opciones. Soy joven y seguramente inmadura, pero estoy segura de que podremos con esto y criaremos un bebé precioso. Y tendré el apoyo de quienes me quieran. No voy a estar sola y haré todo lo que esté en mi mano para darle una buena vida. ¿Qué hay de ti?
Percy guardó silencio, escuchando sus palabras y tratando de comprender todo bien, sus pensamientos finalmente dejando de ser un remolino.
—Me da miedo —una mano pasó por debajo de la puerta. Percy no dudó en tomarla. De verdad necesita el apoyo.
—Y a mí —Elli suspiró -. Pero es algo que debemos asumir. Me gustaría que mi novio estuviera aquí conmigo, pero los jueces están evaluando su proyecto y ya no puedo más con mi impaciencia. Aunque te tengo a ti, mi nueva amiga.
—Gracias —Percy dio un apretón a su mano, sinceramente agradecida.
—No hay de qué —la chica soltó su mano y se puso de pie entrando al cubículo contiguo -. Vamos, es hora.
WATTPAD: _annabethpotter_ (CUENTA NUEVA)
