Capítulo 9

"Entonces," dijo Granger, su pluma golpeteando oficiosamente sobre su portapapeles, "oí que recuperó su varita ayer."

Él se divirtió haciendo contacto visual y arrastrando las palabras. "En efecto." Ah, ahí estaba. El delicado rubor. Sí que disfrutaba eso.

"Al parecer, sus pruebas de capacidades mágicas muestran que es completamente funcional."

Completamente funcional. Si supiera. Pero aunque una sonrisa burlona amenazaba, él mantuvo sus rasgos neutros y remotos, respondiendo sólo, "Lo soy."

"Y además oí que se negó a volver a ceder su varita después de la prueba."

"¿Y esto le sorprende?"

Hermione suspiró, volvió a bajar la mirada a su portapapeles.

"No. En realidad no. Pero comprenda que la idea de un paciente armado en la planta pone al personal de aquí más que un poco nervioso."

Je. La idea de un Severus Snape armado debería ponerlos a todos excesivamente nerviosos. En voz alta dijo, "Mi corazón sangra por su sufrimiento. No importa. La varita se queda conmigo."

Hermione gimió de frustración. "Mire, Profesor, en caso que este último conjunto de pruebas salga normal, y no veo razón por que no lo haga, será dado de alta en otros seis días. ¿No cree que puede ceder en este asunto seis días más?"

"No."

"¿No?"

"No. ¿Sus oídos no funcionan adecuadamente? ¿Vuelvo a repetírselo?"

"Eso no será necesario. Mire. Lo comprendo. De verdad, lo hago. Para usted, la guerra fue hace sólo tres semanas. Me llevó meses tras la batalla final estar cómoda sin mi varita en la mano. Pero tengo que dar alguna garantía a mi personal."

Él la miró amablemente. "Entonces tranquilícelos. No usaré mi varita innecesariamente. Salvo por Hestia." Su sonrisa apestaba a malicia. "Con ella, podría… tener un desliz."

"Bueno, eso ciertamente es tranquilizador. Como bien sabe, la Medibruja Jones es extraordinariamente hábil en su oficio, un hecho del que está beneficiándose actualmente. ¿No va a ser dado de alta una semana entera antes de lo planeado?"

"Voy a serlo, aunque podría recordarle que la causa de eso es más mi propio esfuerzo que el de Hestia. E, independientemente, hasta que sea dado de alta, estaré en compañía de mi varita."

La miró amablemente.

Hermione levantó las manos en el aire. "Bien. Deme su palabra de que no hechizará, A NADIE, y le permitiré conservar su varita. Sólo, er, ocúltela de la vista, ¿vale? Cúbrame de modo que al menos pueda decirles que está desarmado."

Snape lo consideró. "¿Está Madame Directora, la gran franca hija de Gryffindor, pidiéndome que esconda mi varita a lo Slyhterin de modo que pueda mentir a su personal?"

Ella frotó las manos sobre el rostro de aspecto cansado. "Dios. Estoy haciéndolo, ¿no? Y va meterse conmigo sin piedad por esto, ¿no?"

Él sonrió.

"Ugh. Sí. Por favor, esconda su varita a lo Slytherin durante los próximos seis días. Por mí."

Su sonrisa burlona era salvaje y goteaba placer. "Me alegraría hacerlo."

Hermione exhaló un suspiro de liberación y le sonrió, una profunda sonrisa cálida que llegó hasta sus ojos. "Gracias, Severus. Lo aprecio."

"No piense en ello. Pero esperaré la cena mañana por la noche, entonces. Una cassoulet de Tant Pis. Conejo, por favor. Con judías verdes. Y su tarta de chocolate sin harina. Dos porciones. No compartiré con usted esta vez."

Ella pareció chocada por un momento, y luego rio sonoramente. "No tengo maldita idea de por qué me sorprende que haya cuerdas atadas a ese trato. Vale. Tendrá su comida. Aunque cómo come tanto y gana peso tan despacio, nunca lo comprenderé."

"Es un don."

"Estoy segura. Ahora, debo marcharme; la sala C está sobrecargada… y un par de muggles cuyas memorias fueron modificadas cuando un Hipogrifo aterrizó en Chelsea están mostrando un comportamiento muy extraño, un tipo u otro de cascada neural, y no están respondiendo a las alteraciones de memoria."

"¿Suero de Matusalén?"

"Hasta ahora, inefectivo. Vamos a intentar una purga mental primero, y ver si eso funciona."

"Caliente el suero primero. Obtendrá un mejor resultado."

"¿Calentarlo? ¿Cuánto?"

"A temperatura corporal durante media hora. La eficacia del aceite de primavera se verá realzada."

"De acuerdo, entonces. Intentaremos eso."

"Mejor que se ponga al trabajo entonces, Madame Directora." Con una floritura, él se metió la varita en la manga. "Disfruto tanto estas pequeñas charlas."

Hermione sacudió la cabeza y rio con pesar. "Apuesto a que lo hace."

"Ah, y algo más, Madame, antes de que se marche. No puedo evitar notar que sus notas del día de mi resurrección están de algún modo menos completas que sus otros escritos."

"Mmmm… sí, bueno," ella bajó la mirada a su portapapeles, claramente distraída. "Sigo pretendiendo rellenarlas, pero he estado ocupada." Comprobó su reloj, se estremeció un poco. "Pero tengo que marcharme ahora."

"En efecto. Bueno, quizá más tarde será tan amable de repasarlo conmigo en detalle."

"Por supuesto. Me alegraría hacerlo. Trate de no meterse en problemas ahora." Dijo ella, y abandonó la habitación.

Entonces. Aunque había sido una buena actuación, (y quién habría esperado que una niña tan transparente maduraría con adecuadas habilidades de prevaricación), no estaba tragándoselo. Era necesario un maestro de la mentira para engañar a un maestro de la mentira. Y eso, Granger Adulta no lo era.

Al parecer, había algo concerniente a la conclusión de su coma que Granger Adulta deseaba ocultar.

¿No era eso interesante?

Fin del Capítulo 9