Capítulo 16
"Bueno," dijo ella, arrancando otro pedazo de pan de plátano, "parece no haber duda de que todo el grupo de prueba en que he utilizado el reconstituyente modificado está superando los controles." Se echó el pedazo a la boca, masticó, y tragó. Un poco seco, pero no mal para tres días bajo estasis. "Están progresando a pasos agigantados, en realidad."
"Naturalmente."
Hermione sonrió ampliamente. "Hestia no puede decidir si estar satisfecha, o poner mala cara porque su progreso sea tan rápido."
Snape resopló, untando una ancha rodaja de pan con mantequilla ablandada. Eso resolvería el problema de la sequedad, ¿no? Si tenías el metabolismo de un lebrel, por supuesto.
"Si he bloqueado a la Medibruja Jones, entonces mi día es redondo."
Hermione resopló. "Estoy segura. Pasará un tiempo antes de que publique… quiero pasar el límite de un mes antes de su publicación de modo que pueda incluir datos iniciales sobre la longevidad de los resultados. ¿Alguna opción de que quiera ser coautor del artículo? Obtendrá crédito de cualquier modo, por supuesto, pero el trabajo era originalmente suyo. Si decide regresar al mundo académico, tener su nombre en un artículo revisado, en lugar de sólo un crédito…"
Él resopló. "ESO muy ciertamente no va a suceder. Preferiría ser cocido en mi propio caldero que pasar un día más de mi vida intentando impartir conocimiento a mentes reacias." Agitó la mano desdeñosamente. "No tengo necesidad de más publicidad. El condenado Profeta ha estado en mi puerta prácticamente a diario, a pesar del alojamiento de vacaciones actual de Skeeter." Sorbió su té. "Haga lo que quiera. Las mejoras funcionan, eso es todo lo que importa."
"Sabe, he estado pensado en su reticencia a regresar al mundo académico. No tiene que enseñar a escolares, ya sabe. O ni siquiera en la Universidad. Podría tomar oficiales, dirigir un programa de aprendizaje, aceptar sólo a lo mejor de lo mejor." Los ojos de ella centellearon de travesura. "Harían cola para estudiar con usted, y cada uno de ellos se colgaría de cada gesto de desprecio suyo."
Él resopló y puso los ojos en blanco. "Puede dejar de centellear hacia mí. He sido centelleado por el maestro, se lo aseguro, soy inmune."
"Bueno, entonces no hará ningún daño, ¿verdad? Me encargaré de centellear en su dirección a menudo. De todos modos…" ella continuó, "la fórmula obviamente funciona." Le hizo un gesto con otro pedazo de pan en la mano. "Como bien sabe. Por cierto, se le ve aún mejor que la semana pasada. ¿Ya ha completado su recuperación?"
Él hizo una mueca. "Mi última dosis es mañana. De ahí el excedente. Y por supuesto, el reconstituyente, aunque sabe fuertemente a bilis de murciélago, era de lejos el agente causante de mi recuperación más agradable. La mayor parte de mis días esta semana, cuando no evitando reporteros, ha sido dedicado al Último Círculo del Infierno de Hestia."
"¿Tan malo fue?"
Él alzó una ceja. "Mientras ya no estaba vomitando a mitad de esta segunda semana, he considerado regularmente llorar como una opción viable."
Hermione hizo una mueca. "¿El entrenamiento de cardio o de fuerza?"
"El cardio era el inductor del vómito. El entrenamiento de fuerza inspiró el casi llanto."
"Claro que no lo envidio. Aunque estoy bastante segura de que el programa que está siguiendo estaba destinado a durar dos meses, en lugar de dos semanas, así que usted tiene en parte la culpa."
"¿Y su cuestión es?"
"Ninguna. Mientras pueda manejar la agonía, y evitar lesiones, estoy por ello. La prueba está a la vista. En cualquier caso, se le ve maravilloso. ¿Ha regresado a su antiguo peso?"
"Estoy a menos de tres libras. Aunque mi composición corporal es bastante diferente. Incluso los sueros analgésicos simples que tomo para los dolores musculares son difíciles de dosificar ahora."
"Tiene sentido. Más músculo, dosis más baja, más grasa, dosis más alta. Así que va a necesitar dosis menores de la mayoría de pociones que antes."
Él asintió. "Aproximadamente un 23%."
"Aproximadamente un 23%," rio ella entre dientes. "Eso no me suena muy aproximado."
"Lo es. Algunos días la dosis es correcta, y otros la reducción del 23% produce dosis que todavía son demasiado fuertes. No puedo determinar la causa de la variabilidad."
Ella ponderó eso. "¿Ha considerado su hidratación relativa en un día dado? Eso influencia realmente la absorción, y con su programación de ejercicios…"
Él olisqueó. "No había considerado eso. Pero parece una variable admisible. La añadiré a mis cálculos."
Ella sonrió. Era agradable saber que había cosas que podía aportar al trabajo de él de vez en cuando. "Entonces. Aparte de estar tremendamente dolorido, ¿cómo se siente? ¿De vuelta en su antiguo yo?"
Él encogió un hombro. "Por la mayor parte. Mi equilibrio parece adecuado. La coordinación y el control motor fino, sin embargo, todavía requieren ajustes precisos. He reanudado mi práctica de artes marciales, pero no estoy cerca de donde desearía estar. Mi memoria muscular casi se ha desvanecido. No es del todo como volver a aprender desde el principio. Aun así, después de veintiocho años de práctica, es en cierto modo descorazonador descubrir que necesito reaprender por entero ciertos movimientos. Y todavía estoy mucho más rígido de lo que jamás lo he estado."
"Mmmm… Veinte años acostado hacen eso."
"De acuerdo. Pero me disgusta."
"¿Ha pensado en añadir un poco de Yoga a su rutina? Lo recomendamos para pacientes en recuperación todo el tiempo. Realmente afloja las cosas con el tiempo. Y yo lo disfruto de verdad, personalmente."
"Yoga." Él hizo una pausa, una mirada muy masculina, muy especulativa, en su rostro. "¿Es éste un tratamiento… que practica?"
Ella hizo una pausa, parpadeó, luego rio. "Eso es una cosa tan masculina que decir. Sí. Practico yoga." Bajó la voz. "Y sí, soy muy," se detuvo, "muy flexible." Meneó las cejas hacia él incluso mientras el sonrojo trepaba por su cuello. Entonces rompió en una risa soleada. "Podría incluso hacerle una demostración algún día. Pero creo que por el momento estamos hablando de usted."
Él suspiró. "Lástima, preferiría con mucho el otro tema. La idea de usted en leotardo es… intrigante. Pero sí, aparte de la rigidez y el control motor estoy de regreso a mi antiguo yo. Mejor incluso. Muscularmente, y cardiovascularmente, estoy más fuerte con mucho que antes de mi enfermedad. Éste se parece mucho más al cuerpo que tenía a los veinte que a los cuarenta."
"Bueno, considerando cuán desgastado estaba cuando lo trajeron por primera vez, no me sorprende que ya esté más fuerte de lo que estaba. Francamente, me sorprendió incluso que estuviera funcionando para el final de la guerra con la extensión de su síndrome cruciatus. Sus dolores de cabeza deben haber sido muy agudos."
Él se encogió de hombros sin comprometerse. "Eran problemáticos. Yo mismo intenté discernir un tratamiento adecuado para el fenómeno durante varios años. No tuve tanto éxito como usted."
Ella hizo una pausa, un bocado de pan, a pulgadas de sus labios. "Profesor Snape, ¿eso fue un cumplido?"
Él gruñó, pero sin calor. "La declaración de un hecho, nada más."
Sonriendo, ella se echó el pan a la boca. "Sabe," dijo, cubriéndose la boca mientras masticaba, "el suyo fue de lejos el caso más grave de SC que logramos curar. El tratamiento habitualmente se limita a la mitad del daño que usted había soportado, y nunca hemos sido del todo capaces de determinar por qué. Pero usted estaba mucho más allá de ese límite, y aun así, su curación fue completa."
"El coma ayudó en eso, sin duda."
Hermione se congeló, otro bocado de pan de plátano a medio camino de la boca. "Explíquese."
Él se encogió de hombros. "He leído sus protocolos. Supondría que mi absoluta pasividad permitió que el procedimiento fuera más efectivo que en un paciente despierto. Caminos musculares más claros, y menor resistencia neurológica."
Hermione parpadeó. "Madre de Zeus," susurró. Por un momento, se sentó congelada en su asiento, parpadeando, y entonces de repente saltó en pie. "¡Genio infernal!" gritó, lanzando las manos al aire. "¿Por qué narices no pensé en eso?"
Él la miraba templado. "¿Y qué fue, exactamente, lo que pensé?"
"¡Inducir un coma médico! Para el Protocolo Cruciatus. ¡Piense en todas las personas que podríamos ayudar! Tengo al menos una docena de pacientes en que podría probarlo…" Mientras hablaba, se paseaba, las manos moviéndose frenéticamente. "Los que no pudimos curar. Todos están simplemente saliendo del paso, pero no es vida, ¿verdad? No con dolores de cabeza debilitantes habituales." Su voz bajó a un murmullo. "Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Filtro de muertos en vida?" Antes de que él pudiera responder, ella volvió a saltar. "No, al menos no para empezar. Demasiados efectos secundarios."
Él abrió la boca de nuevo, pero ella interrumpió. "Un encantamiento hipnótico podría funcionar… combinado con, digamos, petrificus totalis," él levantó un dedo, pero fue ignorado. "Demonios, quizá incluso un petrificus medius podría bastar… ciertamente sería menos intrusivo. Podría haber múltiples modalidades. Sólo necesito un primer paso, ¿no?"
Ella guardó silencio por un momento. Él inhaló para aportar sus ideas, pero fue interrumpido una vez más por una nueva ronda de murmullos.
"…debemos reunir un grupo de pacientes. Uma Wilson… Tiene tan poca calidad de vida, que aprovechará la oportunidad, sin duda."
Él logró un "Sin duda" antes de que ella comenzara de nuevo.
"Sí, comenzaré con ella primero. Dios. Su hijo la traerá directamente por…" Hizo una pausa, se metió el largamente olvidado bocado de pan en la boca, continuó murmurando a su alrededor. "¿Podría ser realmente tan sencillo? ¿Por qué no? ¿Por qué demonios no?" Todavía murmurando, se puso su embozo, y se echó el bolso sobre el hombro.
Estaba a punto de entrar al flu cuando se congeló, y se reenfocó por un momento.
Girando en el sitio, tomó el rostro de Severus con ambas manos. "De verdad ERES un genio, sabes. Casi me había dado por vencida con esto. Gracias." Pegó los labios a su boca. "Mmmm…" dijo, una mirada pensativa en su rostro. "Más de eso después, creo. De cualquier modo, Gracias." Se apartó, su sonrisa ya volviéndose ausente. "Le enviaré una lechuza cuando salga a respirar. Ahora tengo que marcharme."
Con eso, se volvió de nuevo hacia el flu, gritó alegremente "¡San Mungo!" y desapareció en una bocanada de humo verde.
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Completamente perplejo, Snape tocó con los dedos el lugar que sus labios habían tocado. La zona hormigueaba, casi como su hubiera tocado con los labios un cable de corriente. Lo que, en cierto modo, suponía había hecho. Con una leve sonrisa en el rostro, comenzó a retirar los platos del té.
Nota para sí mismo. En el futuro, ofrecer sugerencias para su trabajo al final de sus citas.
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Querido Profesor:
Mi agradecimiento más profundo por su tolerancia en torno a nuestro momento Eureka de hoy. Una vez más, estoy en deuda con usted. Probablemente es la única alma que conozco que comprendería la emoción y compulsión que rodea tal descubrimiento. Sólo lamento que interrumpiera nuestro té.
Debo disculparme además por la necesidad de cancelar nuestra expedición a mi jardín planeada para el sábado. He sido llamada a Lausanne para una reunión de sanadores sobre tratamientos de maldiciones oscuras. Como puede imaginar, su revelación ha despertado gran interés.
Ya que las heladas están aproximándose, y no tengo idea de cuándo regresaré, lo animo a visitar mi jardín sin mí. 25 de Willingham Lane. La casita azul brillante con adornos turquesa y gris. "Quetzal" abrirá las protecciones en el portón lateral. Puede tomar cortes de cualquier cosa salvo la Regonia, que como verá está demasiado cerca de florecer para perturbarla. Ah, y llévese todos los tubérculos de iris bandera para los que pueda encontrar utilidad. Voy muy retrasada en mi aclareo.
Estoy disponible por lechuza si me necesita. Hasta entonces, los extrañaré a usted y su ingenio.
Mis mejores deseos,
Hermione.
Fin del Capítulo 16
