—Hablando de eso. Estoy impresionado por la Ceremonia del Sellado de Ataúdes. ¡Nie HuaiSang lo organizó sorprendentemente bien! Pensé que sería un desastre total, cuándo él pidió organizarlo, por ser el niegalo todo, ya sabes.
—¡Yo también! ¿Quién podría imaginar que puede ser un anfitrión tan bueno como Lan QiRen?
Todos los cultivadores se mostraban impresionados por lo que Nie HuaiSang había logrado después de ese tiempo. Para todos fue sorprendente que en poco tiempo la secta Qinghe Nie volviera a ser la misma que en sus tiempos de gloria, incluso mucho mejor, y es que incluso hablando de la situación económica, la secta Nie se volvió la más rica de las cuatro grandes sectas. Poco a poco el mundo de la cultivación empezó a tenerle respeto al líder de la secta Qinghe Nie.
Pero eso había pasado varios años atrás, la gloria que disfrutaba ese clan estaba por acabarse, todo por un secreto el líder había ocultado durante toda su vida, causó tanto revuelo entre los cultivadores que incluso los discípulos de su misma secta se sublevaron contra Nie HuaiSang.
Todo pudo terminar aquella noche en que se supo el secreto, el suceso pudo terminar con su vida del líder, pero algunos pocos sirvientes y discípulos que seguían siéndole fiel al líder lo ayudaron a salir de Reino Inmundo, llevándolo a lo que podría ser la salvación de su vida.
Llevaba cabalgando mucho tiempo, habían logrado dejar Qinghe desde hace mucho, la noche estaba muy oscura que ni un rayo de la luz de luna los acompañaba. Nie HuaiSang iba a la delantera de ese pequeño grupo que decidió ayudar a escapar del Reino Inmundo.
El corazón le latía mucho, tanto que pensaba que se le saldría de su cuerpo. Los bullicios se alejaron, y estaban a punto de llegar a territorios de la secta Lanling. Detrás podía escuchar como lo llamaban.
—...Nie, tiene que detenerse, agotará al caballo— era cierto, el caballo estaba llegando a su límite, por lo cual comenzó a detenerse, ya en tranquilidad, miró a todos esos sirvientes y discípulos que le acompañaban.
—XueZhong… lo lamento, si yo… si yo…—las palabras no salían de su boca. Estuvo a punto de llorar, pero la cercanía de aquel hombre logró contener las lágrimas.
—No importa lo que ocurrió, todos sabíamos de que este día podía llegar, ahora, lo que debemos hacer es llevarla a un lugar seguro. Gusu estará a unos cuatro días si es que decidimos agotar la energía de los caballos, será mejor que usemos el vuelo a través de las espadas, llegaremos en menos tiempo.
—Eso quiere decir que tenemos que separarnos— y eso era a lo que le tenía más temor, la idea de separarse era estar preocupada por todos en todo momento. —No, por supuesto que no nos separaremos.
—Líder, si nos quedamos juntos, pueden matar a todos los sirvientes, y aunque todos los que somos discípulos peleemos para protegerla, nos derrotaran, y se la llevarán, si eso ocurre no sé cómo podríamos traerla de nuevo.— antes de que Nie HuaiSang volviera a hablar, una mujer anciana tomó la palabra.
—Usted es la que debe de estar fuera de peligro, no nosotros, nadie se lamentará por unos simples sirvientes— esas palabras llenaron de horror del líder.
—No podemos separarnos— volvió a insistir Nie HuaiSang.
—Líder de secta—, la mujer relajó la mirada y sus palabras —por favor, si usted está a salvo, todos lo estaremos. Su seguridad puede darnos la nuestra, por eso mismo hágale caso al joven maestro XueZhong.
Wang MeiLian, solía ser la mujer que siempre la acompañaba, y separarse de ella tan de repente era algo que no soportaba, las veces anteriores estaba consciente de que tenía que irse un largo tiempo, pero con los abruptos sucesos, no daban tiempo de asimilar nada. Como si pudiera ver el terror en sus ojos, MeiLian tomó el rostro de la joven y acarició su mejilla.
—Joven ama, estaremos bien. Ahora vaya a Gusu y solicite la ayuda de ZeWu-Jun.
A Nie HuaiSang le parecía indignante lo que le pedían hacer. No quería ir a Gusu y mucho menos ir a hablar con Lan XiChen y pedirle tal cosa del acuerdo. Pero al ver a todas esas personas enfrente, había decidido dejar a un lado todo ese resentimiento.
—Lo haré sólo por ustedes, pero igual quiero que sepan que no puedo obligarlo a cumplir con el acuerdo, si él lo desea, puede hacer como si ese trato nunca sucedió.
—Si el líder de Gusu Lan no cumple con su parte del trato, no le insistiremos— recalcó Nie XueZhong a lo que había mencionado anteriormente su líder y mirando seriamente a los demás discípulos y sirvientes.
—Yo confío en Lan XiChen— dijo con una gran confianza MeiLian mirando a XueZhong —Sé que no la dejara sola, mi líder— mencionó ahora observando a Nie HuaiSang.
—Sea lo que sea—, interrumpió Nie HuaiSang la disputa entre ambos —Wang-ayi, prometa que llegará a Gusu en el tiempo calculado. ¡Por favor!, sólo así podré irme.
Wang MeiLian asintió mientras sonreía, y los discípulos y sirvientes imitaron e hicieron una reverencia a su líder, a su vez, prometieron que se mantendrían con vida.
Nie XueZhong desenvainó un par de sables, uno perteneciente a él y otro que era muy familiar para Nie HuaiSang.
—No sé si Yingzizhuzao sea adecuado para que lo use para volar, así que me atreví a traer el sable de ZongHui, él lo protegió todo el tiempo, así que no veo que se niegue ahora.
Si bien, es verdad que la espada de Nie ZongHui lo protegió desde que la infancia hasta la muerte de su usuario, al final de cuentas seguía siendo una desconocida para ella. Con duda, se montó sobre ella, y para su sorpresa, la espada no se negó. Y antes de emprender la travesía, observó por última vez a todos los discípulos y sirvientes.
