Habían transcurrido más de un año de los acontecimientos del antiguo líder de la secta Lanling Jin, Jin GuangYao. En la actualidad todo lucía con calma, después de lo sucedido, reposaba una hermosa paz, y la única preocupación en el mundo de la cultivación era poder escoger al nuevo Jefe de Cultivo.
Se habían llevado a cabo demasiadas juntas para poder dialogar de mejor forma sobre el asunto, pero mientras más se hablaba del tema, hacían que poco a poco se descartaran candidatos, al final, estaba claro que el que debía de tomar el puesto tenía que ser uno de los líderes de las grandes sectas, esto consigo traía dudas en las demás pequeñas sectas, ya que se temía que volviera a ocurrir lo mismo del pasado, por eso mismo se tenía que escoger cuidadosamente.
A pesar de todo ello, las asambleas de las sectas de cultivo se rotaban entre las cuatro grandes sectas, esto, igual era una manera de poder ver sus cualidades y escoger al mejor capacitado, aunque no existía prisa para poder establecer a un líder, en realidad ya era necesario.
Jin Ling, por su corta edad y nula experiencia como líder fue uno de los primeros descartados, de igual forma, por la reputación que tenía actualmente la secta Lanling Jin fue una de las razones por las cuales no se consideró al pequeño líder.
Jiang WanYin fue uno de los grandes candidatos para poder ser considerado como el próximo Jefe de Cultivo, pero este se negó, no porque no quisiera hacerlo, sino, por el nuevo papel que desarrollaba su sobrino decidió declinar el puesto, ya que en palabras de él mismo, dijo que no era un buen momento para poder aceptar el cargo de Jefe de Cultivo.
De parte de Gusu Lan, Lan XiChen era el más adecuado para tomar el puesto, él es un excelente líder de secta, participó y fue parte crucial en la Campaña para Derribar al Sol, y era el mayor de los actuales líderes de las cuatro grandes sectas. Pero después de la caída de Jin GuangYao, el mayor de los gemelos de Jade entró en reclusión, los rumores dicen que Lan XiChen se sentía culpable debido a que de manera involuntaria había causado la muerte de su hermano jurado mayor, y debido a esto terminó descartando.
Y tras diálogos y diálogos, se había llegado a una conclusión, que si bien, al principio fue descartada absolutamente, pero con el paso de los meses y de ver la forma de trabajar del líder, se dijo que era la opción más adecuada.
Los cultivadores arribaban al Muelle de Loto, todos para poder tener una nueva asamblea, donde no sólo se hablaría de temas habituales, sino para poder tomar la decisión final de que se llevaba meses y meses dialogando. Los líderes y los principales discípulos de las sectas se abrían paso al salón que en el Muelle de Loto estaba destinado para este tipo de eventos. Tras unos minutos, Jiang Cheng apareció en el lugar y se dirigió a tomar su lugar en el salón.
Los temas se desenvolvían con el paso de los minutos, y ya después de varias horas de asamblea, uno de los últimos puntos por tocar era precisamente el de nombrar el nuevo Jefe de Cultivo. Por lo cual, fue el líder de la secta Yao quien sacó el tema a la conversación.
—Para poder concluir esta reunión, creo que es momento de llegar a una conclusión respecto a quién tomará el puesto de Jefe de Cultivo.
Todos los presentes intercambiaron palabras y mencionaban sus opiniones respecto al asunto. Fue hasta que Lan QiRen habló se apagó el bullicio.
—Al parecer se ha llegado a una decisión, ¿no es así?—todos los presentes afirmaron con un asentamiento de cabeza.—Si no le molesta, líder de la secta Yunmeng Jiang, permítame poder llevar a cabo la votación.—por parte de Jiang Cheng no hubo negación, por lo cual Lan QiRen llevó a cabo lo dicho.
En realidad no había nada por la cual votar, pero era un procedimiento que tenía que hacerse, al final solo existía una persona por la cual la mayoría se había inclinado tras la falta de los otros líderes.
—Bien, siendo así…—Lan QiRen hizo una pequeña pausa, incluso meditando lo que estaba a punto de decir—... líder de la secta Qinghe Nie…
El mencionado se encontraba sentado justo enfrente de él.
—¿Podemos saber su opinión sobre tomar el puesto de Jefe de Cultivo?
Nie HuaiSang no se mostraba muy sorprendido por ser llamado, pero aún existía un residuo de gracia tras la pregunta. ¿De verdad lo estaban considerando? ¿Aún cuando meses atrás lo llamaban por el ridículo apodo de niégalo todo? ¿Tras haberlo considerado durante más de diez años como alguien inutil? Eso le causaba gracia.
De forma delicada y elegante cerró el abanico que se encontraba ocultando parte de su rostro, se puso de pie y miró a todos los presentes, para después mirar a Jiang Cheng y unos discípulos de su misma secta que se encontraban sentados detrás de él.
—¿De verdad piensan que soy la persona adecuada?
—Por supuesto líder de la secta QingHe Nie.— mencionó el líder de la secta Yao—Usted es la persona más adecuada para ser el nuevo Jefe de Cultivo.
Una débil risa fue lo que salió de sus labios, le resultaba cómico el cómo habían terminado las cosas.
—Líder Jiang, ¿qué es lo que usted opina? — preguntó Nie HuaiSang.
—Por mí parte, en estos meses has demostrado ser un gran líder, por lo cual no tengo objeción de que seas elegido. — Jiang Cheng dijo, incluso fue ignorado el hecho de que habló de una manera muy informal.
Nie Huaisang suspiró, si bien, se sentía con la capacidad de tomar el puesto, aún así quería saber la opinión de personas a las que consideraba importantes.
—Maestro Lan QiRen…—dudó por un momento si era adecuado preguntar, pero aun así se armó de valor y lo hizo—Er-Ge, ¿qué piensa sobre esto?— de igual manera fue pasado por alto la familiaridad por la cual Nie HuaiSang llamó al líder de la secta Gusu Lan.
Si bien Lan QiRen se negaba a mencionar algo, al final habló —Él se mostró imparcial ante el asunto. Igual dijo que confía en la decisión que tomen los demás.
Aquello fue algo que HuaiSang esperaba escuchar, pero aun así le causaba un pesar. Sin más, tomó su abanico y volvió a abrirlo para ocultar la parte inferior de su rostro.
—Bien, sin nadie se opone, acepto ser el nuevo Jefe de Cultivo.
Al salir del salón donde fue llevada a cabo la asamblea, Nie HuaiSang se quedó esperando en la puerta, todos lo que pasaban cerca de él lo felicitaban por el nuevo puesto que asumiría.
—Líder…— mencionaba Nie XueZhong, el discípulo principal de su secta y también una de las personas más cercanas a Nie HuaiSang.
—Sé lo que piensas, así que hablemos después. — sin más, Nie XueZhong hizo una reverencia hacia el líder y se retiró mientras les daba indicaciones a los demás discípulos.
Una vez que la mayoría de los hombres se habían retirado, Jiang Cheng salió del salón y se paró a lado de Nie HuaiSang. Ambos se quedaron en silencio durante unos segundos, observando la explanada que se encontraba enfrente de ellos.
—Si te preocupa su opinión, ¿por qué no vas a verlo? — habló Jiang Cheng
Nie HuaiSang comenzó a reír mientras abría su abanico para cubrir parte de su rostro. Mientras se reponía, negó con la cabeza.
—No, dudo mucho que pueda verlo. Er-Ge no ha respondido a mis cartas, así que ir a verlo sería una humillación para mí.
—Has sido la burla de todo el mundo de la cultivación desde hace años, ¿y ahora resulta que le temes a ser rechazado por él?
—Es algo distinto— mencionó mientras lo miraba de frente —Me importa la opinión de XiChen y no la de un montón de ancianos que se creen mucho mejor que nosotros. — suspiró lentamente — Lo que quiero decir es que desde que recuerdo, he sido el objeto de humillaciones por mi nivel de cultivo, si bien, a Da-Ge le importaba mucho lo que se dijera de mí, para mí era todo lo contrario, sólo ciertas opiniones son las que realmente son importantes. Así que lo que diga XiChen es preciado para mí.
—¿Y eso se debe a que estás enamorado de él?
Aquello tomó por sorpresa a Nie HuaiSang, la pregunta salió prácticamente de la nada. Aún se encontraba conmocionado cuando se dio cuenta que no había negado, por lo cual se apresuró a hacerlo.
—A-Cheng, por supuesto que no— dijo mientras se abanicaba —XiChen era el hermano jurado de mi hermano, a parte, nos conocemos desde niños, crecimos prácticamente juntos, por eso es importante su opinión.
Quería dejar ir esa conversación, pero antes que lograra huir, nuevamente una pregunta lo detuvo.
—¿Tú hiciste todo eso?— miró hacia aquel hombre de ropas moradas, —Lo de Jin GuangYao—Nie HuaiSang sonrió levemente mientras cerraba su abanico.
—A-Cheng, ¿me crees capaz de hacer todo eso?
—Hace un año, por supuesto que no, pero ahora, no sé qué pensar.
Nie HuaiSang suavizó su mirada y se acercó más a aquel hombre, la distancia era completamente nula —Yo no sé nada respecto a eso. Hermano Cheng, deje de pensar sobre eso. Bien, me retiro, nos veremos en otra ocasión. — Diciendo eso, hizo una reverencia hacia el líder Jiang y comenzó a caminar para dirigirse a sus discípulos, donde ahí de pie esperaban para poder marcharse de nuevo a Qinghe.
—Líder de secta— dijo un joven hombre, uno muy apuesto y con aquellos rasgos que podían definir que proviene de una de las subramas de la familia Nie, —XueZhong está preparando a los caballos para que podamos irnos, ¿gusta ir a otro lugar antes de dirigirnos a Reino Inmundo?
Nie HuiaSang pensó por un momento —XueLang, informale a tu hermano que iremos a Gusu, envíen una carta para informar de nuestro arribo.
Muy pocas veces estaba en Gusu, y ahora era la ocasión en la cual no quería estar en ese lugar. Caminando podía ver a los discípulos hacer sus tareas, todos ellos vestidos de ese blanco como la nieve, aquel color que tanto miedo le tenía, le hacía recordar a esas ocasiones en las cuales tenía que usarlo, tanto en su educación como en el funeral de su padre y hermano.
Mientras caminaba, no se dio cuenta que desde lo lejos una persona seguía sus pasos. Wei WuXian lo había visto llegar, sin contar que estaba presente cuando llegó la carta donde le informaban a Lan WangJi sobre la llegada del líder de la secta Qinghe Nie. Habían pasado varios meses desde que lo había visto, así que no quería perder la oportunidad de poder charlar con él.
—¡Bu!— susurró Wei WuXian cerca de su oído.
Nie HuaiSang se apartó rápidamente y volvió a ver a la persona que osaba asustarlo —¡Hermano Wei!— Wei WuXian reía ante la reacción de Nie HuaiSang.
—Hermano Nie, no esperaba verlo tan pronto. ¿Por qué no me sigue? — mencionó mientras se dirigía hacía un lugar donde pudieran sentarse.
Nie HuaiSang volteó a ver a XueZhong y a XueLang que se encontraban hablando con algunos discípulos respecto a su llegada, miró de regreso a Wei WuXian que esperaba pacientemente y lo siguió.
—De todos los lugares del mundo, Gusu era el lugar que menos pensaba para volverte a ver— dijo Wei WuXian mientras seguían caminando. —Pero con esta vez, es la segunda en la cual nos encontramos en Gusu desde aquel día.
Ambos sonrieron, y al parecer, Wei WuXian entendía que por más que insistiera, no hablaría sobre ese tema, así que decidió encaminar el tema hacía otro lugar.
—¿Y qué te trae a Gusu?, si es por la comida, sigue igual de insípida, y aun no se agrega la carne al menú, pero si gustas, podemos ir a CaiYi— a lo que Nie HuaiSang se mostró agradecido y respondió
—No vengo precisamente por eso, pero cuando gustes podemos ir a la ciudad de CaiYi como cuando estudiabamos en este lugar. Aunque en realidad, en Reino Inmundo tenemos una excelente comida, la carne ahí es exquisita, por cierto, cuando quieras puedes visitarme, eres bienvenido en mi hogar. — Wei WuXian sonrió y siguió con la conversación.
—Vienes a ver a ZeWu-Jun, ¿no es así?— Nie HuaiSang se puso nervioso aunque rápidamente se relajó y observó al Wei WuXian o a Mo XuanYu, algo dentro de él se llenó de culpabilidad y prefirió desviar la vista.
—Así es, vengo a ver a Er-Ge— suspiró —, no lo he visto desde aquel día, ni siquiera asistió al Sellado de Ataúdes.
—Bueno, tengo entendido que desde aquel día entró en reclusión, así que esa es la razón por la que no asistió a la ceremonia.
—Sí, en reclusión— volvió a suspirar. Antes de volver a hablar, Nie XueLang se acercó a ambos y realizó una reverencia, cosa que solo Wei WuXian respondió.
—Líder, su aposento ha sido asignado.
Nie HuaiSang observó al joven a su lado, Wei WuXian tenía una sonrisa en su rostro, se encontraba muy alegre. Unas ganas de llorar y de abrazarlo aparecieron, no había podido hablar sobre su resurrección y cómo se siente de estar vivo de nuevo, pero de algo estaba segura, estaba disfrutando de tener esta segunda oportunidad. Quería disfrutar su vida de esa manera, libre, sin dar explicaciones a absolutamente nadie, y más que nada, sin mentir.
—Si gustas, podemos vernos más tarde. Estaré aquí en Gusu por unos días, tal vez podamos acompañarnos, Lan Zhan tiene que cumplir con alguna de sus obligaciones aquí y mientras yo me hago cargo de supervisar a los aprendices, así que tener a un viejo amigo aquí no estaría mal. — Nie HuaiSang rió y abrió su abanico para ocultar su rostro.
—Por supuesto, hermano Wei, así podríamos ponernos al día— aquello despertó una curiosidad en Wei WuXian, y no pasó por alto para el líder. Había entendido, y sabía que él merecía explicaciones.
Ambos se despidieron y Nie HuaiSang siguió a XueLang.
—¿Sabes si podré ver a ZeWu-Jun?— preguntó al más joven.
—Mi señor, mi hermano se encuentra hablando de eso con HanGuang-Jun, pero lo que ha mencionado el segundo maestro, es que el líder se mantiene en negativa a cualquier visita, así que no sé si logré verlo en esta ocasión.
Nie HuaiSang sabía que Lan WangJi haría un intento para que su hermano lo reciba, pero no quería mantener esa esperanza. Por lo cual estaba lista en cualquier momento para poder huir de Gusu.
—Líder— escuchó a sus espaldas. Era justamente Nie XueZhong que parecía haber corrido.
—Una de las reglas de Gusu es que no se permite correr. XueZhong, hay una piedra enorme en la entrada que lo dice. — mencionó Nie HuaiSang, haber estado más de un año ahí lo hizo aprenderse las tres mil reglas, excepto las últimas mil que se agregaron después de la estancia de Wei WuXian, pero algunas llegó a memorizarlas. —Por cierto, ¿qué te trae de esa manera para que corras?
—Podrá ver a ZeWu-Jun, después de la cena. HanGuang-Jun logró convencerlo.
—¿Esta noche?— preguntó incrédula.
—Sí, de hecho, mencionó HanGuang-Jun que… el toque de queda no aplica para usted.
—¿HanGuang-Jun me permite romper con algunas reglas?— Una sorpresa venía detrás de otra.
—En realidad… fue ZeWu-Jun quien lo dijo— respondió XueZhong.
Eso la puso aún más nerviosa. Faltaban unas horas para la cena, tal vez era momento de huir y dejar todo como ha estado.
La hora de la cena estaba por concluir, todo estaba en silencio y desde lejos podía ver Lan QiRen, eso la puso más nerviosa de lo que ya estaba. El viejo Lan había llegado unas horas antes que ellos, así que se lo había encontrado mientras esperaban la hora de la cena. Todo marchó tranquilamente, incluso le mencionó que cualquier duda que tenga ahora en adelante podía solicitar su ayuda, eso la dejó más extrañada.
En su cabeza se repetía que fue muy mala idea haberle hecho caso a Jiang Cheng, y es que todo era mala idea, él esperaba ser rechazado, que Lan XiChen se negara a verlo, pero no, todo era completamente lo contrario.
«Maldito Jiang Cheng».
Todos comenzaron a retirarse de manera ordenada, como solo podría ser en Gusu. A lo lejos, Lan WangJi le hizo una reverencia y ella lo hizo de vuelta. Cuando estaba a punto de salir del comer, XueZhong se acercó a ella.
—Ya puede ir a ver a ZeWu-Jun
—Ya lo sé— dijo con terror
— Entonces… ¿por qué demora mucho?
—Iré por algunas cosas en mi habitación— respondió y salió corriendo
—Líder, correr está prohibido en Gusu— gritó XueZhong
—También gritar está prohibido— respondió Nie HuaiSang mientras se alejaba. Nie XueZhong solo sonrió ante la forma de actuar de su líder.
Ya enfrente de la puerta de XiChen, todo lucía más aterrador, hace bastante tiempo que no estaba por ahí, los recuerdos de las veces que escapa de Qinghe y huía hacia Gusu volvieron. También volvió a su mente la imagen de MingJue todo molesto y su imagen oculta detrás de XiChen, al igual de las veces que tuvo que fingir estar ebrio y solicitar la ayuda de él y de Jin GuangYao.
Su puño estaba a punto de tocar la puerta pero el temor se lo impidió. Retrocedió un paso, y estuvo apunto de irse hasta que la voz del otro lado de la puerta lo evitó.
—HuaiSang, sé que estás ahí, pasa por favor.— era la voz de XiChen.
Por alguna extraña razón, el escucharlo la tranquilizó, por lo que ya sin temor abrió la puerta y entró a esa habitación.
Ahí estaba, sentado junto a la mesa del centro, donde se encontraba escribiendo. Todo era tan familiar como en aquellos años que tanto añora.
