Lo nuestro fue tan inesperado, que nos encontramos sin buscarnos.

ʚɞ


No podía estar pasándole aquello, se negaba rotundamente a aceptar su mala suerte. De todas las personas posibles tenía que tocarle precisamente ella como compañera de equipo, por eso se quedó hasta el final de la clase para hablar con el profesor y tratar de cambiar de compañero.

—Profesor Miyamoto ¿Puedo hablar un momento con usted? —el profesor detuvo su camino y lo miró con fastidio.

—Sea breve Li, voy retrasado a mi siguiente clase.

—Sí, una disculpa, es sobre mi compañera para el trabajo final.

—¿Qué pasa con ella?

—¿Existe la posibilidad de que me asigne otro compañero? Kinomoto y yo no nos hablamos y me temo que eso comprometa nuestra calificación.

—Señor Li, cuando se integre al mundo laboral no le van a preguntar si le gusta o no trabajar con alguien, simplemente lo tendrá que hacer, además esto es la universidad, ya no es un niño para hacer este tipo de dramas, la señorita Kinomoto es una compañera tan buena como cualquier otra, así que le sugiero que se pongan de acuerdo para que su trabajo salga bien.

El docente se dio la vuelta y empezó a caminar dejando a Shaoran con la palabra en la boca, al darse la media vuelta para caminar en sentido contrario se topó de frente con la susodicha Kinomoto, que lo miraba entre avergonzada y confundida "mierda" pensó, seguramente escuchó la conversación que tuvo con el profesor.

—Escucha Kinomoto yo… no es nada personal solo que… —intentó explicarse.

—No te preocupes Li, entiendo de verdad, sé que no soy una alumna sobresaliente como tú y mi tiempo es limitado, pero prometo hacer mi mejor esfuerzo para que el trabajo salga bien, créeme no eres el único que quiere graduarse —la muchacha se acomodó el tirante de su mochila y emprendió su camino dejándolo con una sensación de culpa.

El humor de Shaoran no mejoraba, sabía que Kinomoto a pesar de todo siempre cumplía con las entregas de sus tareas, pero a diferencia de él, que solía entregarlas con suficiente tiempo, ella las entregaba en la fecha límite, y eso cuando no le pasaba alguna tragedia, recordaba que en una ocasión debían entregar un vídeo explicativo de un tema que les habían asignado, la computadora de Kinomoto no encendió, en otra ocasión, presentaron una maqueta, todo iba bien hasta que pasó al frente a exponerla, justo al llegar al escritorio, se tropezó arruinándola. Y solo de pensar que no tendría tiempo de corregir el trabajo porque ella siempre entregaba todo a última hora o que le ocurriera algo como que se borrara el documento por culpa de Kinomoto le ponía los nervios de punta.

—¿Quieres sentarte de una vez? Me estás mareando —le reclamó su compañero de piso Eriol.

—¿Es que no escuchaste lo que te conté?

—Sí, pero todo lo que me cuentas no es culpa de la pobre chica, solo es mala suerte, deja de ser tan amargado y llámala para preguntar cuando se pueden reunir.

—No tengo su número —dijo con simpleza ante la mirada incrédula de su compañero.

—Debiste pedírselo.

—¿Puedes preguntárselo a Daidouji? ¿Ellas son amigas, no?

—Sí, así que más te vale que trates bien a su amiga porque Tomoyo en verdad me gusta mucho, así que no me arruines la oportunidad con ella.

—Lo dices como si fuera un desgraciado, si Kinomoto hace bien su parte del trabajo no tendremos problemas.

Mientras tanto en casa de los Kinomoto, Sakura se apresuraba a terminar de preparar la cena, de igual manera pensaba en las cosas que hacían falta en la casa, su padre estaba fuera del país en una excavación y su hermano también estaría fuera por trabajo unos días, le había dicho a Li que no tendría problemas para realizar el trabajo pero ahora no estaba tan segura de poder lograrlo, al menos no sin ayuda, así que daba gracias al cielo de tener a Tomoyo en su vida, quien por cierto ya se estaba tardando en llegar.

—¡Estamos en casa! —Escuchó una voz infantil desde la entrada— ¡Tía Sakura! La tía Tomoyo me llevó a la heladería.

—Entonces por eso tardaron tanto.

—Lo siento, es que Kai quería dar una vuelta en el auto, pero te trajimos algo —dijo extendiéndole una bolsa llena de botes de nieve y paletas heladas.

—¡Es que el auto de la tía Tomoyo es genial! No como el de nosotros que se descompone a cada rato —expresó el niño sin malicia mientras terminaba su helado.

—Bueno, espero que pronto podamos comprar uno nuevo… Tomoyo, ya dejé lista la cena, por favor que Kai coma y haga su tarea, volveré como a las diez, muchas gracias por cuidar de él.

—No te preocupes, yo me hago cargo… por cierto, Eriol me comentó algo de que harías un trabajo con Li, y me pidió tu número.

—Ah, sí, el profesor nos puso en equipo para el trabajo final, y no sé que hacer porque Li no quiere que lo retrase en la entrega y justo esta semana tengo todo en contra —dijo agobiada— pero tengo la esperanza de que todo saldrá bien.

—Claro que sí Sakurita, todo estará bien, y si el idiota de Li te hace algo dime y yo me encargo.

—No es para tanto Tomoyo, solo debo hacer mi parte y todo saldrá bien —espero dijo para sí misma antes de salir de la casa.

Después de eso Sakura salió casi que volando, la cafetería donde trabajaba no quedaba lejos, pero como de costumbre, iba con el tiempo justo, afortunadamente logró llegar puntual. Cuando estaba guardando sus pertenencias en el casillero su teléfono sonó, al ver la pantalla apareció un número desconocido, al abrir el mensaje vio una foto de Li, se quedó un momento contemplándolo. Debía aceptar que a pesar de ser un amargado era guapo, meneó la cabeza olvidando eso para leer el mensaje y responder.

Buenas tardes Kinomoto. Soy Li.

¡Hola Li!

¿Estás disponible mañana a las 4 p.m.?

Quiero empezar cuanto antes el trabajo

Claro ¿nos vemos en la biblioteca?

Sí. Me parece bien, nos vemos mañana.

Al día siguiente haciendo mil malabares para llegar a tiempo, a las 4 en punto entró a la biblioteca y ante la mirada reprobadora del guardia tuvo que dejar de correr. No tenía idea de dónde estaría Li, pero supuso que lo más cerca posible de los libros que necesitarían para realizar el trabajo, así que hacía allá se dirigió.

—¡Hola Li! —saludó mientras se sentaba y colocaba su bolso sobre la mesa.

—Buenas tardes Kinomoto, ¿Puedes ir a buscar estos libros? —respondió entregándole un post It verde claro con una lista de títulos y autores.

—Por supuesto, no tardo.

A pesar de las facilidades que ahora tenían de buscar en internet y que en teoría podían trabajar en cualquier parte, admitía que la biblioteca tenía cierto encanto. Suponía que siendo hija de un arqueólogo tenía sentido el gusto por las cosas "viejas".

Al final luego de unos diez minutos reunió todos los libros que Li le había solicitado, así que se dirigió de nuevo a la mesa, donde su compañero la esperaba mientras tecleaba en su computadora.

—Tardaste demasiado —le dijo sin levantar la vista del teclado.

—Lo siento, uno de los libros no estaba en su lugar y tuve que ir a buscarlo hasta la recepción.

—Está bien. Toma la mitad y ayúdame a buscar la definición de estos conceptos —respondió mientras le pasaba otro post It.

La tarde transcurrió con cierta tranquilidad, Shaoran estaba cansado, llevaban ya casi tres horas investigando. Se quitó un momento los lentes que usaba para la vista cansada y miró de soslayo a su compañera, algo que siempre le había llamado la atención de ella eran los gestos que hacía cuando trataba de concentrarse. Regularmente no le prestaba atención a nadie, pero casualmente Kinomoto solía sentarse en un lugar que quedaba dentro de su campo de visión y le resultaba gracioso como fruncía el ceño cuando algo le costaba entender o también se mordía el labio inferior cuando estaba concentrada.

Sakura suspiró con cansancio, estiró sus brazos hacia atrás y observó a su compañero, le dio la impresión que de Li la estaba viendo pero cuando volvió su mirada a él, este ya estaba de nuevo concentrado en su tarea.

—Si estás cansada podemos dejarlo por hoy —expreso él comenzando a cerrar sus cuadernos— la verdad yo también estoy cansado y creo que ya avanzamos mucho.

—Me parece bien, aún tengo que llegar a preparar la cena —empezó a recoger también sus cosas— en ese caso me avisas cuando nos reunimos de otra vez.

Los siguientes días se reunieron de nuevo en la biblioteca. Sakura por fin entendió como es que Shaoran lograba entregar todo a tiempo: era una persona sumamente meticulosa, absolutamente todo lo que hacía estaba anotado en una agenda que cuidaba celosamente, a diferencia de ella que no perdía la cabeza porque la tenía pegada al cuerpo. Descubrió también que la principal fuente de ingresos del castaño era la corrección de textos, compañeros incluso de otras facultades lo buscaban para que los ayudara a corregir sus tareas o consultarle algún detalle al respecto.

Poco a poco descubrió que él tampoco la tenía fácil, por lo que decidió dar lo mejor de sí para terminar el trabajo pronto y sin contratiempos. Li era una persona muy seria pero aún así era amable con ella, le daba indicaciones precisas de lo que debía hacer, lo cual era un alivio porque ella no sabría ni por dónde empezar.

—Y todo lo tiene anotado en esa agenda Tomoyo, no quiero imaginar que pasaría si la llegara a perder —dijo sonriente.

—Me parece que Li ha causado una impresión muy buena en ti Sakura.

—Claro, es una pena que éste sea nuestro último semestre antes de la especialidad y tal vez ya no tengamos clases juntos, me hubiera gustado trabajar más con él.

—Bueno, pero siempre puedes pedirle que tengan una cita y lo sigues viendo.

—Supongo… ¡¿Espera qué dices Tomoyo?! —respondió sorprendida, como siempre cayendo en las trampas de su amiga.

—Ah, es que me pareció que Li estaba empezando a gustarte —respondió con simpleza mientras observaba su impecable manicura— pero igual y me equivoco.

—Por supuesto que te equivocas, solo es admiración aunque…

—¿Aunque qué Sakurita? —preguntó con expectativa ¿Sería posible que sus sospechas fueran ciertas?

—Nada.

"Aunque no negaré que es muy guapo" le hubiera gustado admitir.

Fue un viernes por la tarde la primera vez que Sakura no logró llegar a tiempo a la biblioteca, pero en su defensa no fue totalmente su culpa, nadie le avisó que las calles aledañas a la primaria de Tomoeda estaban cerradas a los vehículos por mantenimiento a las tuberías y ella, por ahorrar tiempo decidió ir a recoger a su sobrino en el auto, que gracias a Dios, si quiso encender, pero debido a las desviaciones tardó más que si hubiera ido a pie. Por fortuna Tomoyo ya la esperaba en su casa para cuidar a Kai y además le dio algo que según ella, y que sabía de buena fuente -Eriol- podría calmar hasta el más grande enojo de Li. Esperaba que fuera cierto o de lo contrario él sería capaz hasta de borrar su nombre del trabajo.

Mientras tanto en la mesa de siempre en la biblioteca un castaño refunfuñaba en voz baja, estaban a nada de terminar el proyecto, y su compañera al parecer se había relajado, llevaba quince minutos de retraso y su malhumor se incrementaba a cada segundo que pasaba.

—No puede ser —murmuraba Shaoran mientras tomaba notas y notas— ya sabía que no podía confiar en ella.

—¡Li! Lo siento tanto —Sakura había llegado agitada y haciendo una gran reverencia frente a él, al tiempo que le extendía una cajita.

—Siéntate Kinomoto y ayúdame con esto —dijo sin mirarla, pero se dio cuenta que la chica seguía en la misma posición, levantó su rostro y vio que ella llevaba algo en las manos— ¿Qué es eso?

—Es un regalo que te traje a modo de disculpa —respondió acercándose un paso.

—No quiero regalos, quiero que tomes tu responsabilidad en el proyecto.

—¡Lo hago! Pero he tenido unos días complicados, toma el regalo por favor —el castaño tomo la caja y cuando la acercó a él un aroma dulce llegó a su nariz, algo desconfiado abrió el paquete ante la mirada ansiosa de su compañera, quien pudo observar como su cara cambió en cuestión de segundos.

—¿Te gustan?

—¿Cómo lo supiste? —dijo desenvolviendo un chocolate y metiéndolo en su boca haciendo un gesto de sumo placer que hizo incluso sonrojar a Sakura.

"Hay Dios, como una acción tan simple es tan sexy… no Sakura, contrólate" se dijo a sí misma, las locas ideas de Tomoyo como siempre le estaban afectando.

—¿Kinomoto?

—Perdón, yo, eh… Tomoyo me ha traído estos chocolates de su viaje y me sugirió que trajera algunos como ofrenda de paz. En serio lamento llegar tarde, pero…

—Ya no te preocupes y empecemos, bueno, yo ya empecé.

—¿En qué te ayudo? —Dijo observando lo que hacía el castaño— ¡qué bonita letra tienes Li! Y que apuntes tan ordenados, me da envidia, yo o escribo rápido o escribo bonito.

—No es como si fuera la mejor letra yo solo… olvídalo, siéntate ya —respondió avergonzado y rojo hasta las orejas.

—¡Claro! ¿Quieres que digitalice tus apuntes para empezar a organizarlos en una presentación? –preguntó sacando su ipad.

—¿Puedes hacer eso?

—Sí, con una aplicación los puedo escanear, editar y subir a un documento es muy sencillo.

—Vaya, necesito que luego me enseñes a hacer eso —le pasó las hojas que ya había llenado con las anotaciones.

El resto de la tarde se la pasaron organizando la presentación, revisando la información y descartando lo que les pareció repetitivo o irrelevante, el tiempo se pasó volando y pronto fue hora de irse, el humor de Shaoran logró endulzarse con los chocolates -de los cuales por cierto no le ofreció ni uno- y no hubo mayores contratiempos. Ambos estaban felices porque el lunes terminarían por fin todo, después de dos semanas de convivencia y arduo trabajo, si bien para Li era poco tiempo antes (el trabajo se entregaría el viernes de la próxima semana) consideró que Kinomoto era una muy buena compañera de equipo.

—Oye Kinomoto —le llamó mientras bajaban juntos los escalones de la biblioteca.

—¿Si? —respondió ella sonriente, aún no oscurecía por completo por lo que admiraba el paisaje.

—Quiero disculparme contigo. Fue muy grosero de mi parte pedirle al profesor que me cambiara de equipo sin siquiera haber intentado trabajar contigo.

—No te preocupes, no es un secreto para nadie que no soy una persona que los demás consideren confiable, soy torpe y me pasan tragedias inesperadas.

—Tal vez, pero no es tu culpa. Y también quiero disculparme por hoy, estaba enojado porque venías tarde y te hablé mal, no debí hacerlo y gracias por los chocolates por cierto.

—No hay de que Li, y te perdono pero con una condición —los ojos de Sakura brillaron de tal forma que Shaoran sintió algo de miedo.

—Cla…claro, ¿Cuál es esa condición?

—No es nada del otro mundo, solo estaba pensando, bueno… hemos pasado juntos gran parte de la carrera y ahora las últimas tres semanas y pues… —empezó a hacer un adorable puchero que hizo sonreír al chico— me gustaría ser tu amiga y si me lo permites también llamarte por tu nombre.

No supo que espíritu la poseyó para pedirle aquello, pero lo cierto es que desde que empezaron a trabajar juntos el chico castaño empezó a llamar más su atención, de por sí siempre esperaba con ansias cuando a él le tocaba exponer porque sabía que él hacia sus presentaciones de una manera sencilla de entender, ahora que había podido conocerlo más en serio quería seguir hablando con él y si era posible fuera de las paredes de la biblioteca.

Por su parte Shaoran no estaba acostumbrado a que alguien le pidiera "ser amigos", la gente solía dejarse llevar fácilmente por su apariencia gruñona y no indagar más acerca de su verdadero yo -no que en realidad le importara- pero la verdad es que Kinomoto era ese tipo de personas que por su positivismo y calidez tenía a medio mundo a su alrededor y se dio cuenta que no le molestaría ser uno de ellos, después de todo, en estos días cuando el trabajo era demasiado pesado ella siempre tenía una sonrisa para decirle que no se desanimara, que ya faltaba poco para terminar, y concluyó que nada perdía con aceptar su propuesta de ser amigos.

—Supongo que también me gustaría ser tu amigo Kinomoto.

—¿En serio? ¡Me alegro Shaoran! —su nombre llevaba demasiado tiempo sin ser pronunciado con ese entusiasmo que le supo a nostalgia— hey, pero tú también llámame por mi nombre.

—Está bien… Sakura —pronunciar aquel nombre le supo casi tan dulce como los chocolates que guardaba celosamente en su mochila— es hora de ir a casa, nos vemos el lunes.

—¡Hasta el lunes Shaoran!

Aún sonriente por lo que había sucedido al salir de la biblioteca Shaoran llegó a su casa dónde ya se encontraba Eriol, quien al verlo no desaprovechó la oportunidad de molestarlo por ese gesto tan poco característico en él.

—Te ves muy contento Shaoran ¿Pasó algo bueno hoy?

—Nada fuera de lo normal —respondió haciéndose el desentendido.

—¿Seguro?

—Bueno, hoy Sakura me regaló unos chocolates de los que me gustan.

—¿Con que Sakura eh? —Dijo con perspicacia, no iba a dejar pasar el hecho de que la llamara por su nombre.

—Si, Sakura. Desde hoy somos amigos.

—Ah, ya, con razón te ves tan feliz.

—No digas tonterías, es por los chocolates obviamente.

—¿Seguro? A mí me parece que de hecho Sakura te gusta —se aventuró a lanzar el anzuelo a ver qué picaba.

—Cada día dudo más de tu salud mental Eriol, ¿Debería advertirle a la pobre de Daidouji? No la conozco bien pero parece una mujer sensata y decente como para salir contigo.

—Hay mi estimado amigo, te sorprenderías de lo que mi querida Tomoyo puede o no ser. Pero ese no es el tema. Las últimas semanas te las has pasado halagando el entusiasmo de tu compañera de equipo y hoy deciden llamarse por sus nombres, eso si es sospechoso.

—Ya te dije que dejes de decir tonterías y mejor ayúdame a preparar la cena.

El lunes por la tarde sería el último día que trabajarían juntos, todo estaba prácticamente terminado, solo faltaba definir que explicaría cada quien, por lo que se juntarían de nuevo en la biblioteca, solo que ésta vez por causas de fuerza mayor tendrían compañía.

—Hola Shaoran ¿Cómo estás? —saludó la castaña con su tono alegre como de costumbre.

—Buenas tardes Sakura bien ¿y tú? —respondió tan formal como siempre, no cabe duda que algunas cosas no cambian— ¿Y ese niño? —Dijo mirando desconfiado a Kai.

—Ah, es mi sobrino, hoy no había quien lo cuidara así que lo tuve que traer, pero te prometo que no nos molestará. Kai, saluda —dijo empujando al niño al frente.

—¡Hola! ¿Eres el novio de mi tía Sakura? —Dijo con una gran sonrisa.

—¡Kai! —Lo regañó ante la mirada sorprendida de Shaoran que no supo cómo responder a eso— no le hagas caso Shaoran, no sabe lo que dice —terminó con una risa nerviosa.

—Pero la tía Tomoyo dijo que…

—Dije que basta Kai, siéntate allá y ponte a jugar en tu tablet usa los audífonos para que no molestes a los demás.

—¡Hay! está bien —el niño obedeció de mala gana, pero ambos jóvenes totalmente sonrojados y con ademanes torpes empezaron a darle los últimos toques a su trabajo.

—Bueno, entonces con esto hemos terminado el trabajo —dijo con entusiasmo Sakura— por si acaso también guardaré un respaldo de la presentación en la USB.

—Mi computadora nunca ha fallado pero me parece una buena idea tener el respaldo.

—Ok, toma —dijo entregándole una USB que tenía forma de una especie de gato amarillo con alas.

—¿Qué es esto Sakura? —respondió enarcando una ceja y tomando el muñequito que le entregaba su compañera.

—¡No te burles! Y guarda el archivo

—Está bien, está bien no te enojes. Por cierto Sakura…

—Dime Shaoran.

—El viernes si no tienes nada que hacer después de las clases… ¿Te gustaría ir a comer conmigo? —Preguntó nervioso, no estaba seguro de dónde había salido esa invitación, pero lo cierto es que no sonaba nada mal— quiero decir, para celebrar nuestro éxito en la exposición, y agradecerte por los chocolates del otro día, pero si no puedes…

—Claro que puedo, me encantaría ir contigo —el corazón de Sakura se aceleró por algún motivo y sus mejillas se tiñeron levemente de rosa, pues no quería dejar de hablar con Shaoran a pesar de haber terminado su trabajo.

—Genial, entonces… pues ese día nos ponemos de acuerdo ¿Si? Ya me voy, ¡Adiós!

El gran día de la exposición que valía prácticamente toda la calificación de la materia llegó. Sakura puso todas las alarmas posibles para llegar a tiempo a la clase, eligió su ropa con cuidado, algo sencillo y formal para la ocasión, usó incluso un poco de maquillaje para verse más profesional y mentalmente se repetía que todo saldría bien. Shaoran por su parte también se puso ropa formal y con la seriedad que lo caracterizaba llegó puntual a la universidad.

El equipo de los castaños sería el tercero en exponer, cuando llegó su turno ambos pasaron al frente, Sakura ayudó a conectar la computadora al proyector mientras Shaoran trataba de abrir el archivo.

—Pueden empezar cuando gusten jóvenes —les dijo el profesor al ver que tardaban en iniciar.

—Sí profesor Miyamoto, denos unos minutos más por favor.

— ¿Qué pasa Shaoran? —Sakura se acercó para ver que sucedía y más al ver la cara preocupada de su compañero.

—No lo sé, no se puede abrir el archivo, dice que tiene un error.

—Déjame ver —ella intentó de nuevo abrir el archivo, pero aparecía el mismo mensaje, incluso después de reiniciar el equipo.

—Que raro, iré por la USB para abrirlo desde ahí.

—Sí, buena idea, hagamos eso.

Sakura corrió a su lugar, buscó en su mochila, en cada uno de los compartimientos, en su estuche donde guardaba sus lápices, incluso en su cosmetiquera, pero el dichoso muñequito no estaba por ningún lado, y la mirada de horror junto con la cara pálida que le mostró a su compañero hizo que Shaoran se diera cuenta que su mas grande temor se había hecho realidad: la mala suerte o despiste o lo que sea que perseguía a Sakura lo había alcanzado y su calificación final se fue al demonio.

—¿Qué sucede jóvenes? ¿Hicieron su trabajo o no? —el profesor ya estaba impaciente.

—Si lo hicimos profesor, solo que tuvimos un problema con el archivo, no me deja abrirlo —empezó a explicar Shaoran.

—¿Y no tienen un respaldo?

—Yo lo tenía en mi USB, pero no la encuentro —terminó de explicar Sakura con la mirada baja y casi al borde del llanto.

—Solo les recuerdo que este trabajo valía el 70% de su calificación. Pase el siguiente equipo.

—Profesor, podría darnos oportunidad de arreglar el archivo, nosotros…

—Sabe que no doy más plazos señorita Kinomoto, no sería justo para sus demás compañeros.

—Pero…

—Lo entendemos profesor —ahora quién interrumpió fue Shaoran, que ya había recogido su computadora y había regresado a sentarse en su lugar, el siguiente equipo ya estaba acomodando sus cosas para la exposición.

La clase continúo. El resto del grupo entregó sus proyectos a tiempo, durante la hora que duró la sesión Sakura intentó hacer contacto visual con Shaoran, pero él estaba más serio que de costumbre y en ningún momento desvió su mirada del frente. La ojiverde no podía quitarse esa sensación de culpa que la atormentaba y esperaba que sonara el timbre para hablar con su compañero.

Por su parte, en cuanto el anuncio del fin de la clase se escuchó Shaoran tomó sus cosas y salió rápidamente del salón con Sakura pisándole los talones, no fue hasta llegar a los pasillos que lo alcanzó.

—Espera Shaoran —dijo jadeando cuando al fin se apiadó de ella y se detuvo.

—¿Qué pasa Sakura? Llevo prisa —le respondió cortante.

—Lo siento…yo…

—Ahórrate las disculpas, fue mi error confiar en ti cuando conocía lo descuidada que eres y no guardar yo mismo el respaldo del trabajo.

—Pero Shaoran te prometo que…

—Ya no importa, ya tendré oportunidad de sacar buena calificación en el examen aunque sea de segunda oportunidad. Nos vemos Kinomoto.

El chico se alejó dejando a Sakura pasmada, con la mirada gacha y los ojos llorosos se dirigió fuera del campus mientras marcaba el número de su mejor amiga. Un par de horas más tarde en la sala de los Kinomoto una Tomoyo enfurecida no podía creer lo que había sucedido.

—¿Quién se cree el idiota de Li eh? ¿Cómo se atreve a echarte a ti la culpa de que su computadora obsoleta no abriera el archivo —refunfuñaba la morena mientras caminaba por la sala.

—Pero también fue mi culpa Tomoyo por no guardar el USB, en realidad no me importa, no es la primera vez que me pasa algo así pero por mi culpa también le bajaron la calificación a Shaoran —dijo de nuevo al borde del llanto.

—Hay nena, lo siento tanto —dijo abrazando a su amiga—ojalá pudiera hacer algo para ayudarte.

—No te preocupes, gracias por consolarme.

—Oye tía ¿Puedes arreglar mi muñeco? Se le cayó la cabeza —Kai acababa de entrar a la sala extendiéndole un muñeco amarillo.

—¡Kai! —Grito arrebatándole el juguete— ¿Dónde encontraste eso?

—Eh… en la biblioteca —respondió algo asustado— ¿Es algo malo? Cuando te estabas despidiendo de tu amigo lo vi debajo de la mesa y lo levanté —explicó el niño.

—No me digas que es ahí donde guardaste el trabajo Sakura —preguntó Tomoyo emocionada.

—¡Si!... Pero no importa, el profesor no nos dará otra oportunidad —respondió de nuevo triste.

—Nada perdemos con intentarlo Sakura, vayamos a hablar con el profesor, y si no funciona, lo sobornamos, pero no voy a permitir que te repruebe.

El viernes siguiente el profesor entregó las calificaciones, para sorpresa de un Shaoran que ya estaba resignado a hacer el examen de recuperación, recibió una nota de 9, cuando intentó preguntar al profesor si estaba correcta, este solo le dijo que sí y que no hiciera que se arrepintiera. Sakura veía todo desde su lugar, a ella ya le habían entregado su calificación también, por lo que no le quedaba nada por hacer en el salón, Shaoran no le había dirigido ni la mirada y menos una palabra desde el incidente de la semana anterior, por lo que prefirió irse en silencio.

Shaoran hizo lo propio, solo que con una gran sonrisa de alivio en su rostro, misma que aún conservaba la llegar a su departamento, donde Eriol ya lo esperaba.

—Vaya, pensé que llegarías hecho un mar de lágrimas, hasta había preparado tu postre favorito para consolarte —se burló.

—Por alguna obra de Dios o lo que sea, el profesor se apiadó y me puso un nueve —respondió sin borrar su sonrisa.

—Me alegro que al menos a uno de los dos les haya ido bien —dijo como de pasada mientras cambiaba la página del libro que leía.

—¿Qué quieres decir? —preguntó confundido.

—Nada. De todas formas puedes comer el pastel de chocolate.

—Hey Eriol ¿Qué sabes tú de esto? —Dijo mostrando la hoja con sus calificaciones.

—Bueno, pues… no debería decirte esto porque Sakura no quería que supieras, pero mi Tomoyo estaba sumamente enojada que hasta quería venir y darte una paliza y…

—Eriol. No divagues y ve al grano.

—Lo siento. Lo que pasó fue que el mismo viernes Sakura encontró la USB donde guardaron el trabajo y fue a buscar al profesor, pudieron comprobar con la fecha de última modificación del archivo que el trabajo lo habían hecho en tiempo y Sakura practicante le rogó al profesor que no te pusiera mala calificación y que a cambio ella haría el examen de recuperación.

Decir que Shaoran estaba en shock fue poco. No podía creer que ella hubiera hecho eso y más aún sin consultarle, miró de nuevo ese nueve, pero ahora con desprecio. Aún por la mañana seguía enojado con Sakura, pero comprendido que no era culpa de ella, y ahora al saber que se había sacrificado no se sentía a gusto consigo mismo.

—Esa tonta… —dijo en voz baja y algo enojado— Eriol ¿Puedes conseguirme la dirección de Sakura?

Eran casi las 8 de la noche cuando el timbre de la casa sonó. Sakura se dirigió a abrir y su sorpresa fue grande al ver a Shaoran frente a ella, este sin saludar ni permitir que ella lo hiciera le habló.

—¿Por qué lo hiciste? —Ella lo miró confundida unos instantes y después con los ojos muy abiertos.

—¿Cómo lo supiste?

—Eriol me lo contó ¿Es verdad que reprobaste?

—Sí, pero no pasa nada.

—¡Claro que pasa!, no puedes ser tan tonta, esto no es justo, trabajaste duro en ese proyecto no solo es mío.

—Lo sé, pero fue mi culpa que…

—¡No! Fue solo mala suerte, nadie tiene la culpa de eso, a cualquiera puede sucederle y yo… te debo una disculpa. Te hablé muy mal ese día cuando fue solo la casualidad, después de eso el archivo abrió como si nada y lo de la USB pues bueno, ni modo.

—Gracias Shaoran, lo que más me duele es que ya no quieras ser mi amigo. Eso sí me puso muy triste —respondió ella, Shaoran la miró aún más sorprendido sin estar seguro de que decir.

—Yo quiero seguir siendo tu amigo Sakura —eso parecía lo más sincero— y buscaré al profesor para que nos iguale la calificación o te ponga una más justa.

—No es necesario Shaoran, yo estuve de acuerdo con eso.

—Pero no es justo.

—No, pero es mi elección. Te propongo algo mejor para compensarme.

—¿Qué? Te prometo que haré lo que me pidas.

—Bueno ¿Recuerdas que me invitaste a comer?, pues yo… en serio me gustaría salir contigo Shaoran.

—¿En serio? —Respondió sonrojado— tengo que decirte que ese día yo te invité no solo para celebrar…

—¿De verdad? Yo acepté también no solo por eso, así que creo que estamos a mano —dijo ella mientras le dedicaba una brillante sonrisa que él correspondió, aunque no lo había dicho en sí, había aprendido a leer entre líneas y le alegraba que Shaoran también gustara de ella— ¡Ah! Y también puedes ayudarme a estudiar para el examen de recuperación ¿Qué dices? Digo, si no estás ya muy harto de pasar tiempo conmigo.

—¿Cómo crees que eso es posible Sakura? Nunca me cansaré de pasar tiempo contigo.

Y ahí esa tarde ante la mirada ilusionada de una chica de cabello negro que estaba escondida entre los arbustos junto a su novio empezó una historia de amor que duraría hasta el final de sus días.


*EPILOGO*

—Te dije que terminarían juntos, págame la apuesta Eriol.

—Sabes que solo aposté en contra para que te divirtieras un poco.

—Aún así exijo mi pago, así que vamos a mi casa que pienso cobrarme ahora mismo —dijo ella con una sonrisa provocativa y empezando a caminar hacia su coche.

—Bueno, soy un caballero y los caballeros siempre pagan sus deudas.

¿Fin?...