Cap - 19
Un nuevo amanecer
By:Rossardlay
Dos rubios enamorados se encontraba frente al juez, y los abuelos y el padre de Candy se encontraban ahí apoyando a los rubios, y como debía ser George, apoyando a su muchacho se miraban muy felices, pues estaban sellando el amor que se tenían por años y toda la eternidad, nadie podía romper ese grande amor que se profesaban ni en sus antepasados no importaba lo que otros había hecho para separarlos ellos siempre se encontrarian, de una o otra manera, pues Artemisa se había encargado de atar ese hilo rojo para la eternidad y con la ayuda de Odin, así que el destino ya estaba echado.
— En el hotel ingresaba una pelinegra cuando fue a tocar el cuarto del rubio, fue detenida por un agente judicial de seguridad, Annie se sorprendió y preguntó qué es lo que quieren.
— No, aquí las preguntas las hago yo pero antes de eso déjeme decirle e informarle que queda bajo arresto, tiene derecho a buscar un abogado y una llamada, así que nos tendrá que acompañar.
— ¡por qué!, de qué se me acusa gruñía Annie.
— Por intento de asesinato, hacia el joven William Albert Ardley, así qué nos tiene que acompañar a la comandancia.
— No déjeme yo no soy culpable, queriendo huir de los hombres, pero no pudo la esposaron y se la llevaron rumbo a la comisaría. — Estaba aterrada cómo iba salir de eso tendría que hablarle a Mickel.
Mickel se encontraba haciendo unas diligencias estaba ansioso pues quería ir en busca de Candy, cuando recibió una llamada por celular.
— Bueno Michael soy yo Annie, me han detenido tienes que sacarme de aquí por tu culpa estoy aquí, decía una Annie muy ofuscada y asustada. Me acusan de tratar de matar a mi prometido, tienes que conseguir un abogado por favor para que me ayude.
— Cálmate no hables yo te mandare un abogado que se pondrá de acuerdo contigo.
— Más te vale, que me puedes sacar de aquí porque si no me las pagarás por tu culpa estoy aquí, si tú no me hubieras dicho que hiciera lo que… Cállate no digas nada si no te van a escuchar, una cosa si te dire no te atrevas a involucrarme, tú no sabes nada de mí de acuerdo.
— Mira no te atrevas a verme la cara, porque entonces si me vas a conocer tú también.
— No tienes porque amenazarme, te mandaré un abogado, es uno de los mejores así que mejor deja de estar amenazando. — Me dijeron que tienen los videos, y mandaron examinar la jarra de agua de cuando entre el cuarto. tengo mucho miedo creo que no voy a poder salir de aquí Mickel, tienes que ayudarme, por que si me hundo tú también.
— Cállate no digas mi nombre, te estoy diciendo que te calmes maldita sea… colgando el teléfono.
— Michael esta maldita vieja va a hablar, ya sé qué voy a hacer me voy, hoy mismo de aquí, pero no sin antes llevarme a Candy no hay de otra, no me importa lo demás, solo Candy esta misma tarde me la llevaré, y nadie lo podrá impedir.
— Mickel ya había investigado donde se encontraban los rubios, así que espero a que salieran del recinto donde se habían casado los rubios, iban agarrados de la mano y los demás iban atrás de ellos hablando cuando, de repente se bajaron unos, encapuchados y sonaron disparos Albert trató de agarrar a la rubia pero se la quitaron de los brazos, dándole un con la pistola y haciendo que cayera al piso el rubio, la rubia gritaba desesperada, al ver todo lo que pasaba a su alrededor, al momento de que la metieron al auto donde la llevaban pudo ver que era Mickel.
— La rubia forcejeaba y quería bajar del auto pero Mickel más astuto le apuntó con la pistola en la cabeza haciendo que la rubia quedará paralizada por el miedo. Candy pensaba que era capaz de matarla, por cómo se encontraba lleno de ira y celos, así que decidió calmarse y solo rogar que dios la ayudará. Mickel se fue por unos terrenos baldíos fuera de la ciudad Michael, pensaba que había nadie lo había seguido pero, nunca se percató que el rubio iba detrás de él, pues pensaron que lo habían noqueado, pero solo había caído al piso y solo cuando vio que todos se subieron a los coches el de inmediato, se subió al de él para seguirlos, fue que se dio cuenta que Mickel era el mismísimo Hades. Vio que tomaron unos caminos de terracería, hacia las afueras de la ciudad y había barrancos, hasta llegar a una pequeña cabaña.
— Mickel bajo a Candy apunta pistola ahora sí había podido salirse con la suya, se sentía que había logrado su cometido.
— Cuando la llevaba arrastras a la rubia ella le gritaba déjame maldito eres un miserable, sabes que no te amo y nunca lo are por que no entiendes cuando es un noooo….Cuando recibio una bofetada, cállate estúpida, no quiero que me lo vuelvas a repetir que crees que no lo sé, pero no me importa que no me quieras, que no me ames todavía. No te has dado cuenta quién soy de verdad.
— La rubia se sorprendió por lo que le decía Michael, hasta que lo miró a los ojos y miro que desprendía una la luz roja de su cuerpo como si fueran las mismas llamas del infierno ahí fue que la rubia pudo ver el mismo rostro de Hades. — Noooo…. Gritaba la rubia …..
Continuará . . .
