Se conoce como asesino serial a aquel individuo que ha asesinado a tres o más personas en un lapso de tiempo mayor a un mes, dejando, entre un asesinato y el otro un tiempo muerto y cuya principal motivación a la hora de matar se encuentra en la satisfacción psicológica que le proporciona el acto de matar.
Una variedad de impulsos psicológicos pueden llevar a matar al asesino serial o asesino en serie, como también se lo conoce, especialmente se destacan las obsesiones sexuales y las desmedidas intenciones de poder.
La metodología, es decir, el modus operandi que sigue a un asesino de este tipo suele ser siempre la misma, porque los crímenes más o menos se realizan en las mismas condiciones y los blancos escogidos comparten características, entre ellas, profesión, sexo, edad, raza.
Es un hecho recurrente que la mayoría de los asesinos seriales presentan antecedentes enfermizos, es decir, ellos mismos fueron víctimas de abusos durante su infancia.
La cuestión de la fantasía asesina es una característica propia de estos criminales porque generalmente fantasean desde niños y en la adolescencia, con asesinatos, les gusta leer sobre crímenes y luego terminan aplicando todas estas cuestiones a sus crímenes reales.
Son tres las señales que de coexistir en un niño nos advertirán que estamos ante un futuro asesino en serie: piromanía (comenzar incendios solo por emoción), crueldad hacia los animales (matan animales como perros y gatos frente a sus amigos para impresionarlos y por puro deleite) y enuresis (persistencia de la micción sin control, aún y más allá de haber alcanzado la edad en la cual se debería controlar).
Por ejemplo, si lo que lleva a matar a un individuo y convertirlo luego en asesino serial son los abusos reiterados que ha sufrido de niño de parte de su madre harán que el mismo elija a las mujeres que comparten características comunes con su madre como principales víctimas de sus fechorías.
Si bien el concepto fue instalado en la década del setenta del siglo pasado por el agente especial del FBI Robert Ressler, en realidad el concepto ya venía siendo empleado desde la década del treinta.
Es preciso aclarar que el asesino en serie no deberá ser confundido con otros tipos de asesinos con los que comúnmente se lo relaciona, tales como el asesino en masa (aquel individuo que mata a un elevado número de personas en un lapso corto de tiempo) y el asesino relámpago (quien comete múltiples asesinatos en un período de tiempo relativamente corto y en diversos lugares).
En la mayoría de los casos, atrapar a un asesino en serie no es una tarea sencilla para los investigadores dado que se trata normalmente de delincuentes bastante organizados que procuran no dejar cabos sueltos sobre sus actos, o bien porque suelen utilizar algunas distracciones para entretener a quienes los investigan.
Cuando la policía confirma que está persiguiendo a un asesino en serie suele acoplar a la investigación a profesionales de la psiquiatría que le permitirán trazar un perfil del asesino a partir de las evidencias encontradas en cada uno de los casos.
Ese perfil en muchos casos permite dar con el asesino o también prevenir algún ataque.
Al tratarse de asesinos que presentan severos problemas psíquicos puede ser que la justicia los confine a la reclusión perpetua en alguna institución mental una vez que son atrapados.
Por otra parte, los asesinos seriales son un tipo de delincuente que despierta un notable interés entre la gente común como consecuencia de sus sádicos crímenes, sus personalidades, la capacidad que demuestran a la hora de evadir a la policía y seguir acumulando víctimas.
Esta situación ha generado que muchos de ellos trasciendan a la fama y se vuelvan figuras mediáticas, cuyas historias además son representadas en libros, películas, historietas, entre otros.
El cine es uno de los medios que más ha reflejado las historias de asesinos en serie, ya sea adaptado casos de la vida real o bien creando asesinos de esta clase que luego se vuelven muy populares. Gran parte de estas producciones han conseguido un éxito fenomenal entre el público.
Uno de los casos más emblemáticos y exitosos es el de El silencio de los inocentes, pieza estelarizada por la dupla actoral Jodie Foster y Anthony Hopkins en la cual éste último encarna el rol del asesino serial Hannibal Lecter, un psiquiatra que practicaba el canibalismo con las víctimas que asesinaba.
Foster interpreta a una agente del FBI que se acerca a Lecter para que éste la ayude a atrapar a otro asesino en serie.
La historia muestra cómo la dúctil y perversa personalidad de Lecter logra en muchos casos dominar a la joven agente.
La historia captaría tanta predilección por parte del público que tuvo secuelas y precuelas.
Se han categorizado a los asesinos seriales dentro de dos tipos diferentes:
°Asesinos organizados: Usualmente son poseedores de un coeficiente intelectual por encima de la media (105 en adelante), planifican sus crímenes muy metódicamente por lo cual pueden tardar años en realizar un asesinato, a veces son llevados a realizar sus asesinatos por despechos o trastornos e involucran a otras personas en su planificación para encubrirse, por lo común secuestran a las víctimas, después de ganar su confianza matándolas en un lugar y deshaciéndose de ellas en otro. (A veces este tipo de persona busca entre su pasado a personas que formaron parte de su vida, y que la marcaron de alguna manera, actúan engañando de muchas maneras y si hay personas extrañas en medio de su objetivo, las estudia y llegan a crear toda una cantidad de circunstancias que hacen confundirlas en contra de su objetivo para liberar su camino a su objetivo, puede a veces tardar años entre separar a su objetivo de su obstáculo, una vez realizado este propósito se acercan de forma pasiva y con muchas mentiras y engaños a la persona de su pasado, así muy minuciosamente comete su objetivo, que es hacerle daño de maneras que pueden ser, matar a su objetivo directo o buscar darle más sufrimiento, como por ejemplo hacerle daño a un ser querido o amado, a su entorno ya sea familia directa del objetivo o ser querido actual, y luego como último se ensaña con su objetivo inicial). Por ejemplo, Bundy se ponía en el brazo un molde de yeso falso, pidiendo a las mujeres que le ayudaran a llevar unos libros hasta su vehículo, donde las golpeaba duramente hasta dejarlas inconscientes. Otros tienen como objetivo específico a las prostitutas, quienes tal vez van voluntariamente con el asesino serial, creyendo que es un cliente cualquiera. Estos tipos de asesinos, tienen un alto grado de control sobre la escena del crimen, y generalmente conocen bien la ciencia forense que los habilita para cubrir sus huellas, tal como enterrar el cuerpo o cargarlo hasta un río para hundirlo. Ellos siguen escrupulosamente sus crímenes en los medios de comunicación, y muchas veces se enorgullecen de sus acciones, como si fuesen grandiosos proyectos. El asesino organizado es habitualmente muy sociable y tiene amigos y amantes, muy a menudo hasta esposa e hijos. Son el tipo de persona que cuando son capturados, son descritos por los conocidos como "un tipo agradable" quien "no podría ni lastimar a una mosca." Algunos asesinos en serie se esfuerzan por hacer sus crímenes difíciles de descubrir, como por ejemplo falsificando notas de suicidio. El caso de Harold Shipman, un médico de cabecera británico, es ligeramente inusitado, en el que su posición social y ocupación eran tal que le permitía simular las muertes de sus víctimas, considerando que morían por causas naturales; entre 1971 y 1998 mató por lo menos a 250 de sus pacientes más viejos; y hasta muy poco antes de ser descubierto aún no se sospechaba que cualquiera de sus crímenes haya sido premeditado.
°Asesinos desorganizados: Carentes de un coeficiente intelectual alto (entre 80 y 95), cometen sus crímenes impulsivamente. Mientras que el asesino organizado saldrá específicamente a cazar a la víctima, el desorganizado matará a alguien cuandoquiera que la oportunidad surja, contadas veces se molestará en deshacerse del cuerpo, dejándolo en el mismo lugar en que encontró a la víctima. Usualmente llevan a cabo ataques "sorpresa", saltando sobre sus víctimas sin previo aviso, y típicamente ejecutarán ritos que creen necesarios hacer, una vez que la víctima está muerta (por ejemplo, necrofilia, mutilación, canibalismo, etc.). A menudo no son sociales, teniendo pocos amigos y pueden tener un historial de problemas mentales y ser referidos por sus conocidos como excéntricos o hasta "un poco extraño." Tienen poca consciencia sobre sus crímenes y puede que bloqueen los recuerdos de sus asesinatos. Uno de los casos recientes más conocidos que encajan con este perfil es el de Francisco García Escalero, el "Matamendigos".
Un número significante de asesinos seriales muestran ciertos aspectos de los dos tipos mencionados, aunque las características de un tipo dominan. El comportamiento de algunos asesinos declina de ser organizado a desorganizado, según sus homicidios continúan. Complementan cuidadosa y metódicamente los asesinatos al principio, pero conforme su compulsión se sale de control, dejan de dominarse volviéndose descuidados e impulsivos.
Como se mencionó al principio muchos impulsos psicológicos pueden llevar a matar a un asesino serial. Ese era el caso de Annie Leonhardt una chica de estatura considerablemente baja, con una constitución pequeña aunque musculosa en relación a su físico. Tenía el cabello de color rubio pálido notablemente corto, atado en un moño, con un lado del cabello más largo que el otro; ojos azules, nariz pronunciada y tez muy pálida. Conocida por los policías como la "Reina del hielo", debido a su forma de eliminar a sus víctimas, que consistía en inyectarles nitrógeno líquido en su torrente sanguíneo, proporcionando una muerte rápida y efectiva.
Su principal razón para matar eran los maltratadores de animales, no toleraba el hecho de que seres inocentes fueran torturados y asesinados por el hombre. Para ella quien debería de extinguirse debía de ser el ser humano, en especial aquellos que disfrutan el torturar, matar y comer animales. Y ella con mucho gusto ayudaría en su extinción.
¿Cómo fue que llego a este ideal tan extremo?
Para ser honestos, con todo lo que tuvo que pasar en su vida no es raro el que pensara así.
Nació dentro de una organización de espías, nunca conoció a su madre y tampoco recibió afecto alguno del hombre que decía que era su padre. Desde pequeña demostró ser una excelente atleta y una estudiante brillante, por lo cual su padre la entrenaba de forma intensa y escrita para convertirse en la mejor espía de la organización.
A los trece años demostró que cumplía con todas las expectativas para ser considerada una espía perfecta. Sabia manejar armas al derecho y al revés, era la mejor en cuanto a combates cuerpo a cuerpo de trataba. Salvo por un pequeño y minúsculo detalle. Era mujer.
Fue por ese detalle que su padre tomo una decisión para que sea una espía totalmente perfecta. Que sea esterilizada por los médicos de la organización, está de más decir que esta decisión fue tomada sin consultárselo ni avisárselo a ella. Motivo por el cual no entendió, porque razón, la pusieron en una camilla, la metieron a un quirófano y le pusieron una máscara de gas. Cuando despertó y vio la cicatriz en la parte baja de su abdomen, no descanso hasta obtener una explicación de su padre. El cual le explico todo como si no fuera un tema de importancia.
Bueno, tal vez no era de importancia para él pero si para ella.
En su interior, Annie adoraba su habilidad de poder dar vida, la había adorado desde el momento que tuvo su primera menstruación. Porque leyó sobre el tema y esperaba que en un futuro podría tener hijos, o tal vez una familia, para por fin sentir aquel afecto que nunca se le fue dado en aquel lugar tan frio donde creció. Pero ya nada podría hacer, ya que se informó sobre si habría posibilidad de poder revertir aquello y todos los resultados decían que no. Eso la destrozo por dentro.
Meses después de su operación.
Annie fue asignada para su primera misión de encubierto, la cual le asigno su padre.
Era una misión simple, matar a un espía de la misma organización que los estaba traicionando pasándole información secreta a los enemigos. La mejor forma de asesinarlo sin dejar rastros era conocer su rutina, y ese espía siempre pasaba a beber un café a un determinado puesto.
Razón por la cual Annie se hizo pasar como una barista para poder ponerle al café una dosis letal de polonio 210, un isotopo radiactivo doscientas cincuenta mil veces más toxico que el cianuro, era un peligroso veneno radiactivo, que a diferencia de otros venenos, transcurren varios días antes de que la víctima muera. Lo que era perfecto porque así no habría prueba de nada. Por lo que una vez vio que el objetivo ingiriera el café y saliera de la cafetería, ella también se fue de ahí.
Cuando ya estuvo fuera del local saco su teléfono y llamo a su padre para decir que la misión fue cumplida sin ningún problema, ahora solo quedaba esperar para que el veneno surtiera efecto. Una vez comunicado le ordenaron regresara a la organización.
Mientras caminaba pensaba en aquel espía, al parecer olvido la primera regla del espionaje.
Jamás volverse un animal de costumbre, ya que ese podría ser su error fatal.
Aunque ya no importaba, hiciera lo que hiciera moriría.
Como estaba caminando se le hizo imposible no ver a las demás personas en la calle, para ser más exactos, a los que estaban en la otra acera. Un hombre que tenía sobre sus hombros a un niño, el cual reía candorosamente de quien sabe qué cosa.
Al ver tal escena, en su interior nació la pregunta, ¿Así es como debería comportarse un padre? Uno que de seguro si quiere a sus hijos, tal vez. Se respondió a sí misma.
No pudo evitar sentir rabia y frustración por eso, su propio padre hizo que le quitaran su habilidad para tener hijos, para convertirla nada más que en un peón más de esa organización. Hizo puño sus manos ante eso, tanta era la presión que sus nudillos quedaron en blanco.
Al estar tan sumergida en sus pensamientos, regreso en si cuando vio gotas de agua mojar el piso, razón por la cual levanto la vista y se dio cuenta que estaba comenzando a llover. Como no tenía paraguas se colocó su capucha y vio a todos lados, en su intento por buscar un lugar para protegerse de la lluvia. Rápidamente diviso una callejón oscuro al que no dudo un segundo en entrar.
No tenía opción alguna, debía de quedarse ahí hasta que la lluvia parara. Iba a comunicar que se tardaría un poco, pero unos ruidos la distrajeron de eso. Tomo posición de pelea y comenzó a acercarse sigilosamente pero nada, al parecer no había nadie más ahí que ella. Mas unos maullidos volvieron a ponerla alerta, esos sonidos no eran de un humano eran de otra cosa. Continúo acercándose más hasta que pudo visualizar al responsable. Un gato.
Un pequeño gato negro, con la mitad de la cola de color blanca, el cual se encontraba dentro de una caja de cartón. Annie no pudo evitar arrodillarse para admirarlo más, era el ser más hermoso y tierno que había visto en toda su vida.
De seguro había sido abandonado en aquel callejón oscuro para que muriera de hambre o de sed, o que algún perro se lo comiera, ya que si quieran que alguien lo adoptara lo hubieran dejado en un lugar visible. Por más que tratara de apartar la vista no lo conseguía, estaba hipnotizada por aquel pequeño felino.
De forma tímida comenzó a acercar su mano para intentar acariciarlo, a lo cual el gato se dejó hacer. Ronroneaba ante cada caricia lo que cautivó a Annie, tanto que lo tomo entre sus brazos y lo abrazo, se sentía algo frio, de seguro por estar demasiado tiempo en aquel frio lugar. Así que lo metió dentro de su sudadera para que entrara en calor y se quedó ahí, sentada en el piso y con la espalda apoyada en la pared mientras esperaba a que pasara la lluvia.
Minutos después la lluvia se detuvo dejando paso al brillante sol. Sinónimo de que debía de volver a la organización, pero no pensaba abandonar a aquel gato. El poco tiempo que estuvo con él fue suficiente para sentir una calidez en su pecho, algo que nunca antes sintió y no solo porque estuviera dormido en su pecho sino era algo mucho más profundo. Había descubierto un sentimiento que nunca antes sintió, tal vez cariño y afecto por otro ser, que no era humano pero que de igual forma le demostraba su afecto. Fue por eso que regreso a la organización con el gato a escondidas.
-Aquí estarás a salvo-coloco una manta y una almohada a un costado de su cama, en los cuales coloco al gato- Nadie debe de saber que estas aquí, así que no hagas ruido-le decía al gato mientras lo acariciaba-Has de tener hambre, te buscare algo de comer y te elegiré un nombre -salió de su habitación con dirección a la cocina.
Al llegar a la cocina comenzó a buscar pescado y leche, mientras lo hacía pesaba en que nombre podría darle a su nueva mascota. No podía ser cualquier nombre, debía de ser un nombre fuerte, uno que tuviera una gran significado. Pensó por un buen rato si existían animales importantes en la historia, hasta que recordó a la cultura Egipcia, ellos tenían muchos dioses animales, entre ellos los gatos, por lo que se decidio al final por el nombre de Osiris, ese era perfecto. Como estaba tan sumergida en sus pensamientos, solo salió de estos cuando escucho una voz detrás suyo.
-¿Ya está de regresó?, Annie
La mencionada dio la vuelta y vio a una chica castaña clara.
-Creo que eso es más que obvió -respondió de forma fría.- ¿No crees, Petra?
La otra chica solo rodo los ojos.
-Esperaba que respirar algo de aire fresco te mejorara el humor, pero tal parece que sigues siendo la misma amargada de siempre. Por cierto, ¿piensas comerte eso?-vio la bandeja que Annie preparaba, la cual contenía pescado y leche.
-Es por estar diciendo cosas tan obvias que no asciendes de categoría-Annie tomo la bandeja y camino por un lado de Petra-Debo de alimentarme bien, y contigo a mi lado solo conseguiré arruinarme la digestión-salió de la cocina con dirección a su cuarto.
-Si claro-hablo con sarcasmo mientras miraba por donde se fue Annie- Pues si yo no le malogró la digestión, lo hará esa combinación, ya que al parecer olvido que eso provoca bromatoxismo. Algo ocultas, espía perfecta, y no voy a descansar hasta saber que es-dijo totalmente decidida.
El tiempo paso, en el cual Annie no solo seguía entrenando para perfeccionar aún más sus técnicas sino que ahora se especializó en el área de la ciencia, para ser más específicos en el área de ciencia animal, ya que días después descubrió que su gato tenia hipotermia y quería curarlo a toda costa. Lo cual afortunadamente logro con éxito. Puesto que días después el gato estaba totalmente saludable y juguetón, lo cual hacia muy feliz a Annie, descubrió en aquel felino el afecto y cariño que pensó que solo podría conseguir si llegara a tener hijos, pero al serle arrebatada esa opción, encontró otra mucho mejor. No solo era por recibir afecto, sino porque se dio cuenta que ese ser, a diferencia de los humanos, no esperaba otra cosa de ella que no fuera cariño, no esperaba que fuera la más fuerte ni perfecta, solo que lo cuidara, alimentara y jugara con él.
Sin embargo, la verdad tarde o temprano sale a la luz. En el caso de Annie fue cuando regresaba de otra misión que le tomo alrededor de dos días.
Al entrar a su habitación lo primero que hizo, aparte de tirar su mochila en algún lugar, fue abrir la puerta del escondite secreto que fabrico para Osiris, pero al abrirla no lo encontró. Trato de no asustarse, no era la primera vez que ese gato se las arreglaba para escaparse y esconderse en alguna parte de su habitación. Lo comenzó a buscar por todos lados pero nada, ni rastro de él. Desesperarse le hizo inevitable, quería encontrarlo lo más pronto posible.
El sonido de la puerta abriéndose hizo que se petrificara por el susto y se quedará como de piedra.
-Annie- reconoció esa voz sin siquiera verlo, se trataba de su padre-De nada sirve que lo busques, no está aquí.
-¿De que estas hablando?, padre-Annie se hizo la desentendida mientras daba vuelta para ver a su padre frente a frente.
-Sabes bien de lo que hablo, de ese gato que metiste a la organización en secreto.
Annie palideció ante eso pero no cambió su postura.
-Te dije bien claro que no debías de desobedecer las reglas del lugar, pero lo bueno es que lo solucione antes de que los altos mandos se enteraran.
-¿Qué fue lo que hiciste?-trato de no tartamudear, por el miedo que sentía al pensar en que pudo hacerle a Oisris.
-Lo único para lo que sirven los animales es para probar cosas para nuestro beneficio. Así que lo mande al laboratorio para probar sobre el diseño de una nueva arma.
Annie sintió que algo se rompió en su interior. Nunca sintió rencor por matar a un ser humano pero el saber que Osiris, su gato, el ser con el que conoció el cariño y afecto, estaba siendo usado como muñeco de prueba en aquel horrible lugar, hizo que sintiera dolor y rabia.
-No tenías derecho a…-iba a reclamar pero la interrumpieron.
-¡Silencio!-le ordeno su padre-La única que hizo las cosas mal aquí fuiste tú. Que te sirva de lección para no volver a desobedecer órdenes. Lo único bueno de todo esto es que la nueva arma demostró su efectividad, ese gato murió al instante-salió de la habitación-Ahora descansa que en unas horas tienes que entrenar-cerro la puerta tras de sí.
Una vez sola Annie se dejó caer al piso.
Las últimas palabras de su padre fueron como un puñal para ella.
Acababa de perder a Osiris, ese ser indefenso que no tenía culpa ni idea de nada. Ese ser que solo quería protección y cariño. El que le hizo sentir cariño por primera vez. Sin darse cuenta una lagrima resbalo por su mejilla, por primea vez en mucho tiempo estaba llorando, esa emoción que penso por fin podía control pero se equivocó.
El dolor que sentía en su pecho era tan fuete que se convirtió en rabia pura, en su intento por desahogarse grito tanto como pudo mientras lanzaba todas las cosas que tenía en mano hacia las paredes. Perder a Osiris fue su detonante, ya no podía soportar vivir en aquel lugar que más parecía una jaula, ser la marioneta de su padre y no poder decidir lo que quería.
Fue por esa razón que decidió idear un plan para al fin librarse de aquella jaula en la que le toco nacer.
Uso todas las habilidades que adquirió en todo su entrenamiento para hackear el sistema de seguridad de la organización y hacer creer a todos que un enemigo los estaba atacando. Haciendo evacuar a todos al área de laboratorio que era el área más segura, o al menos eso pensaban ellos. Desde su laptop pudo observar que todas las personas incluso los altos mandos de la organización ya se encontraban dentro, presiono algunas teclas más para cerrar las puertas desde afuera de esa forma nadie tendría la opción de salir de ahí. Estaba por presionar el botón final pero cambio de parecer al final, no sería divertido si no lo viera en primera fila. Por lo que se dirigió a la puerta principal del área de laboratorio, al ser esta de cristal pudo ver a todos, en especial a su adre.
-¡Annie!-le llamo su padre golpeando el cristal-¡¿Qué es lo que esta pasando?!
-Nada, solo un simple simulacro-hablo con sarcasmo-Felicidades son muy rápidos para evacuar.
-¡Annie! ¡Abre la puerta ahora!
-No lo creo-su mirada se volvió fría-Ahora tú me vas a escuchar. Todo este tiempo dijiste ser mi padre, pero nunca me diste ni la más mínima muestra de afecto, ni un abrazo o alguna pablara de apoyo. Siempre me hacías entrenar aunque te dijera que ya no podía, lo único que escuche de ti fueron exigencias. No me tratabas como una persona sino como un animal que debía de obedecer tus órdenes. Incluso ordenaste que me estilizaran para que me fuera imposible el concebir-lo miraba con odio- Osiris si me quería, me demostró cariño y afecto, No esperaba otra cosa de mí que no fuera protección y cariño, y tú lo eliminaste como una cosa sin importancia.
-…-el hombre no supo que decir ante eso.
-Ni siquiera me has dicho quién es o era mi madre.
-Eso no tiene importancia-fue lo único que dijo su padre.
-Tal vez no para ti pero para mí sí. Para mi vale mucho saber eso, para mi valía mucho el saber que podía dar vida, para mi valía mucho Osiris. Pero lo que ahora me doy cuenta que no tiene ningún valor para mi eres tú y todo este maldito lugar-una sonrisa algo retorcida se dibujó en su mente-Así que pienso librarme de todos ustedes para al fin ser libre-saco de su bolsillo un pequeño botón.
Todas las personas que estaban en la puerta de cristal se asombraron ante esas palabras.
-No entiendo porque se muestran asombrados, en especial tu padre, después de todo me enseñaron a matar y es lo que siempre esperan que haga. Pues ahora es el turno de ustedes-sin más oprimió el botón y, de un momento a otro, las válvulas de nitrógeno que había conectado en el laboratorio se abrieron. Lo que provoco que todas las personas dentro entraran en desesperación y trataran de salir de alguna forma aunque era inútil. Annie se encargó de reforzar todo para que nadie pudiera escapar.
Lo último que vio su padre fue a Annie riéndose de él y de todas las personas de la organización. Las que murieron al instante a causa del nitrógeno.
Para Annie ver a todas las personas que conoció en su vida tiradas en el piso del laboratorio, en especial a su padre, fue una de las escenas más liberadoras.
Al fin no existía alguien quien le ordenara ni mandara. Era libre de poder hacer lo que quisiera.
Lo primero que hizo fue vaciar todos los fondos de la organización a una cuenta que creo. El cual no dudo ni un segundo en usarlo para encontrarle un hogar a todos los animales que saco del laboratorio, antes de cometer aquel genocidio. Quería quedárselos pero eran muchos y hasta ella misma se dio cuenta que no podía con todos. Por lo que averiguó todas las reservas para animales conocidas y llevo a sus amigos animales a cada una, a cambio hacia enormes donaciones para que no les faltará nada. También hizo algunas donaciones a reservas que cuidaban las áreas naturales, ya que ese era el hogar de varios animales.
Cuando todos los animales estaban a salvo decidió usar el dinero que le quedaba para comprarse una casa e inscribirse a la universidad, con documentos obviamente falsos que ella misma hizo. Como quería seguir ayudando a los animales se decido por estudiar veterinaria, de la cual se graduó con grandes honores gracias a sus conocimientos. Incluso cambio sus hábitos alimenticios, ni carne, ni huevos o el miel, o algún que fuera de origen animal. Ahora su nueva alimentación era vegana, pero como su cuerpo había sido acostumbrado a comer carne, tuvo que comenzar a consumir vitaminas que sustituyeran las proteínas que le daba la carne, o comer esas barras hechas de insectos que eran unas buenas fuentes de hierro. De ese modo podría seguir con su vida normal y su fuerza no se venir afectada, ya que seguía con sus entrenamientos diarios.
Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos por curar, salvar, proteger y defender a los animales. Aun existían muchas personas que disfrutaban torturarlos. Bastaba con ver los videos de internet, muchos lo hacían por supuesta cultura, como los toreros; por moda, como los que despellejaban animales; por deporte, como los cazadores; por fines científicos, las tiendas de mascotas que vendían cachorros de raza, y por último los idiotas que colgabas videos torturándolos u obligándolos a pelear.
Todo eso le hizo recodar a la organización, ellos usaban a los animales como si fueran cosas sin sentimientos, por lo que no podía ni pensaba quedarse de brazos cruzados, no iba a permitir que continuará esa tortura para seres inocentes. Ahora que recordaba, antes de destruir toda la organización, porque también hizo explotar todo el edificio, se llevó varios archivos. El principal eran sus registros de ella porque quería saber quién era su madre, pero para su decepción en la hoja solo decía Mujer ####, ni un nombre ni origen ni nada. Descontando eso los otros papeles eran planos de armas, más específicos, el diseño del arma que le dio muerte a Osiris, si, podría sonar masoquista pero guardaba esa en recuerdo de su difunto gato, esperando que algún día podría darle un buen uso, y ese día había legado. Le hizo algunos cuantos cambios en el diseño original consiguiendo que fuera como una especie de pequeña pistola, liviana pero muy potente.
Pero como toda arma, necesita ser probada, y como no pensaba usar a sus animales para comprobar la efectividad del arma, se decidió por usarla en humanos. Para ser más específicos, en aquellas personas abandonas en la calle, ya sean vagabundos, desempleados o drogadictos. Nadie notaria su desaparición, después de todo ya estaban abandonados en la calle como si fueran animales, además le haría un favor a la calle en deshacerse de ellos.
Con su idea en mente, le fue muy fácil atraer a las personas de la calle, solo coloco un aviso en la puerta de la veterinaria que decía que contrataba a personas desempleadas o de la calle. Lo siguiente que hacia una vez tenia al sujeto, era darle de comer alguna cosa mezclada con un potente sedante, ya cuando estaba inconsciente, lo llevaba al sótano en donde lo encerraba en una habitación, que ella misma construyo, a prueba de ruido, de la cual podía ver todo por el inmenso cristal.
La primera prueba que hizo, fue poner aire comprimido en la pistola. Luego se lo disparaba al cuello del sujeto, para ser más exactos en el área de la yugular. El efecto tomaba demasiado tiempo, lo único bueno era ver la agonía del sujeto de prueba. Pero igual era muy arriesgado que tomara tanto tiempo, por lo que descartó esa idea.
Las siguientes dos pruebas tampoco le fueron bien.
-Esto no está funcionando como esperaba-decía frustrada-¿tienes alguna idea, Anubis?-le hablo a uno de sus tantos gatos.
El felino solo maulló para después dar saltos y brincos por todo el sótano, que era el laboratorio secreto de Annie. Hasta que se detuvo en los tanques de nitrógeno. Nitrógeno. Ese elemento químico le traía tan buenos recuerdos, fue el responsable de la eliminación rápida y efectiva de su padre y la organización.
-Por supuesto-se dijo a si misma- Esto si no fallara- comenzó a alistar nuevamente la pistola, solo que esta vez con una porción de nitrógeno líquido.
Se la inyecto a su nuevo sujeto de prueba. Un éxito total, como el de aquella vez, solo que en esta ocasión fue más rápido ya que fue inyectado en su sistema sanguíneo, específicamente en la yugular.
-¡Eureka!-se felicitó por el resultado, para después tomar a su gato en brazos- Suficiente por hoy. Vamos a dormir, Anubis.
Al día siguiente, Annie se decidió por no esperar ni un segundo más e ir a hacer justicia por los animales de su propia mano. Lo bueno es que ya tenía una lista de posibles víctimas. La principal a la que quería eliminar era Hitch Dreyfus, aquella mujer tenía una fábrica dedicada principalmente a la fabricación de abrigos de pieles. Siempre salía en la televisión, redes sociales o revistas usando pieles de especies calificadas en extinción.
Más de una vez estuvo en juicios debido a eso, pero siempre salía bajo fianza. Y gracias a la información que consiguió, su próxima víctima era un gran tigre de bengala blanco. Uno que consiguió de traficantes, ya que era un crimen el solo pensar en cazarlos.
Sin dudarlo ni un segundo más se alisto para ir, se colocó la extensión, que diseño para la pistola, en su brazo, así podría usarla más rápido, guardo unas cuantas cosas demás. Después se subió a su motocicleta y arranco a todo dar, a la dirección de la fábrica de pieles, o como ella lo consideraba, la sala de tortura para animales.
Estaciono un poco lejos para evitar que la escucharan. Como tenia estudiada la estructura del lugar, le fue fácil y rápido encontrar los conductos de ventilación y entrar. Consiguiendo llegar a la habitación de pieles, al entrar ahí no pudo evitar sentir nauseas de lo que veía.
Animales colgados de las patas, totalmente despellejados y aún vivos, convalecientes. Y en una mesa de metal, su piel.
Sabía que debía de concentrarse, pero no podía continuar sin antes darles un merecido descanso a esos pobres animales, los cuales ya no podía salvar aunque quisiera. Por lo que uso una ración de nitrógeno que llevo, para inyectárselo y así quitarles el sufrimiento.
-Ya nadie los lastimara, y no dejare que lastimen a más como ustedes. Se los prometo- le susurraba a los ahora cadáveres, sin querer una lagrima broto de uno de sus ojos.
En definitiva no dejaría a nadie de ese lugar con vida.
Eso se lo tenía jurado.
Minutos después.
Todo estaba en total silencio.
Solo se podían escuchar los golpes de los tacones de una mujer, y el paso rápido de los pies de un hombre que le seguía como podía.
El pelinegro abrió la puerta, para que la mujer de cabellos rubios cenizos entrara.
-No entiendo porque solicitan mi presencia urgente aquí-se quejaba la mujer mientras entraba- Les dije que me llamaran únicamente cuando el abrigó estuviera listo, y que fuera rápido ya que lo voy a estrenar en la próxima fiesta.
-De seguro ya lo tienen listo- el hombre trataba de calmarla.
-Si, como no.-la mujer golpeo al hombre en la cabeza con su mano-Usa las neuronas, Marlo. Un abrigo descendente y de calidad toma días hacerlo. No gaste una fortuna en aquel gato crecido para que terminaran arruinándolo todo-hablo con clara molestia- Más vale que sea cierto lo que dices o…-en ese momento noto que todo el lugar estaba oscuro.- ¿Por qué esta todo oscuro?-volteo a ver a Maro-¡¿Y que demonios esperas para encender las luces?!
-A la orden Hitch- Marlo, a la velocidad de la luz, fue hacia los interruptores para encender las luces.
Pero al encenderlas se llevaron una escalofriante escena.
Todos los trabajadores estaban colgados de sus pies, boca abajo, y a juzgar por lo pálido que se encontraban, se podía pensar que estaban muertos.
-Hola Hitch, ¿te gusta este espectáculo?-hablo una voz detrás de ella. Por lo que volteo encontrándose con Annie, quien estaba en la puerta, la cual cerró en un instante- Porqué a mí sí. Es mucho mejor ver a nuestra especia en esos ganchos que a otra-hablo de forma fría.
-¿Q-quien diablos eres?-Hitch trataba de no sonar temerosa, pero le era inevitable. Luego miro a Marlo- ¡Haz algo, imbécil!
Marlo iba a sacar su pistola. Pero antes de que pudiera lograrlo, Annie le disparo un dardo en el cuello, provocando que callera al piso y comenzará a retorcerse para segundos después quedar inmóvil. Debido a que por precaución, Annie modifico los diseños originales para que su pistola pudiera disparar de dos formas, a larga y corta distancia, dependiendo de la situación.
Hitch se quedó inmóvil ante eso, estaba tan impactada que no pudo saber el momento en que Annie estaba enfrente de ella y dirigía su puño a su cara. De un momento a otro, todo se volvió negro para ella.
Poco a poco Hitch volví a recuperar el conocimiento, no sabía cuánto tiempo paso desde que se desmayó, lo único que venía asu mente era Marlo, muriendo enfrente de ella, producto de un dardo lanzado por…
-Hasta que por fin despiertas-otra vez aquella voz, de esa rubia pálida- ¿Disfrutaste de tu sueño?-pudo ver a la rubia pálida, pero había algo extraño, estaba de cabeza no solo el sino todo el lugar. Segundos después callo en cuenta que ella estaba de cabeza y no solo eso, tenía sellada la boca y las manos amarradas detrás de su espalda.
-¿Te gusta?-le pregunto Annie- Ese gancho es el más grande de todos-señaló arriba sabiendo que Hitch no podría verlo- Obviamente no fue destinado a un animal pequeño, sino a uno de gran tamaño, como por ejemplo un tigre de bengala en cautiverio. Que curiosamente fue robado del cautiverio y llegó a este cuarto de torturas-su tono de voz era terrorífico.
Hitch solo se removía como podía y trataba de decir algo pero era inútil por la cinta, la cual desapareció debido a que Annie se la quito de un fuerte jalón.
-¡Ahhhh!-Hitch grito por el dolor que le causo eso-¡Maldita perra lunática! ¡¿Quién demonios eres?! ¡¿Y qué quieres aquí?
-Ah cierto, no me presente-hablo con desinterés-Por lo general uso nombre falsos, pero para esta ocasión no. Mi nombre es Annie Leonhardt, es un disgusto total conocerte.
-¿Y qué mierda quieres aquí? Acaso viniste a secuéstrame para cobrar una buena suma de dinero por mi rescate.
-No te creas tan valioso- Annie la miraba sin expresión alguna- No me interesa en lo más mínimo el dinero, por ahora-la sujeto del cabello y jalo fuertemente de este- Quiero que me digas de donde y como conseguiste aquel tigre de bengala, y a los demás animales que has ordenado que despellejen por simple gusto.
-No te voy a decir nada-Hitch hablaba a un con el dolor que sentía- Hazme lo que quieras, mátame si quieres igual como mataste a Marlo. ¿Crees que algo cambiará si te digo de donde consigo mis abrigos?-pregunto con burla- Existen cientos de cazadores dispuestos a matar lo que sea por dinero. Y yo estoy dispuesta a pagar lo que sea para ser las más llamativa y…-no pudo continuar porque Annie le tiro una fuerte bofetada, tanto que le salió sangre de la nariz.
-Solo eres una escoria, igual como toda la escoria humana que disfruta el matar a seres indefensos para su propio beneficio -camino hacia un lado- En efecto te matare, ya que sabes mi nombre y no me puedo arriesgar. Pero tu muerte no será ni rápida ni indolora, a comparación de tu asistente.-encendió las demás luces, dejando ver al tigre blanco de bengala que yacía en su jaula.- Me parece que ya lo conoces, tiene un nombre acá "Abrigo xxxx"-arrugo la etiqueta de la jaula- Odio este nombre, así que se lo cambie, me gusta mucho el nombre de Seth. Además le queda a la perfección, el pobre esta molesto, de seguro porque no ha probado bocado o agua en todo el tiempo que ha estado encerrado-le acerco una plato con agua que deslizo por debajo de las rejas de la jaula- lo del gua ya está resulto, pero un gato crecido como él no puede vivir solo de agua, ¿no crees?
Hitch palideció al entender lo que pretendía.
Vio como Annie caminaba lentamente hacia los controles, que hacía que los ganchos se movieran.
-Tal parece que tu amigo no lo lleno por completo y no creo que tú tampoco lo llenes, estas hecho solo hueso y pellejos, pero de seguro calmaras su hambre por unas cuantas horas.
Hitch comenzó a luchar para zafarse de las ataduras pero era imposible.
-Mientras Seth come, iré a curiosear en tu oficina, después de todo tengo tu tarjeta de ingreso-mostro la tarjeta y las llaves, para después guardarlas en su bolsillo. Acto seguido saco otras llaves para abrir la jaula del tigre, estaba a un giro de abrirla por completo cuando
-¡Espera! ¡Espera! ¡Te diré lo que quieras! ¡Te lo juro!-Hitch hablo con desesperación.
-¿En serio?-Annie hablo con sarcasmo, levantado una ceja.
-S-si
-Entonces empieza por como conseguiste a Seth-señalo al tigre- Esta especie de tigres de bengala esta únicamente en reservas. Porque su especie se encuentra en peligro de extinción por imbéciles como tú.
-Sawney y Bean- respondió Hitch.
-¿Qué?
-Son los cazadores que me dan a los animales. Hace tiempo estuvieron presos por haber matado a un orangután, pero yo pague su fianza y los hice trabajar para mí. Les pago para que me consigan a todos los animales que quiero.
-¿Dónde están ahora?
-N-No lo sé
Annie no le creyó, por lo que la volvió a sujetar de los cabellos y choco su cara con las rejas de la jaula, para que pudiera ver más de cerca al tigre de bengala. Que se estaba acercando a ella.
-Juro que no lo sé-lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, pero aun así podía ver al tigre, el cual tenía los bigotes manchados de rojo, en claras señal de que había comido.
Annie solo hizo más presión, para que su rostro entrara más en las rejas.
-Está bien. Siempre los tengo vigilados. Cada vez que regresan les entrego teléfonos nuevos para que no puedan rastrearlos, nadie puede saber dónde están excepto yo-hablaba a duras penas-En mi teléfono y la computadora de mi oficina esta toda su información. Te la daré si quieres, te daré lo que sea, pero aléjalo de mi-hablo entre lágrimas haciendo referencia al tigre, que la miraba con los ojos oscurecidos.
-Dime una cosa Hitch, ¿los animales hablan?
Hitch solo negó.
-Exacto. No hablan- comenzó a caminar alrededor de Hitch- Y como no hablan, nosotros los consideramos seres incapaces de pensar o de sentir. Y por eso los usamos para nuestro antojo. Si los animales pudieran hablar, ¿cuántos crees que te rogaran piedad para que no los despellejes y uses sus pieles para presumir?-la volvió a agarrar de los cabellos e hizo que la vea a los ojos- La respuesta es todos. De seguro no te rogaron con palabras, pero si rogaron mediante gemidos de dolor. Porque que te arranquen la piel es una sensación horrible. Pero para que no te pesara la conciencia, mandaste a construir esta sala de torturas a cientos de kilómetros de la civilización, así nadie podía escuchar sus lamentos-se agacho para verla a los ojos- No dejare que te coma. Estas tan podrida por dentro que solo le provocarías una indigestión, pero por el otro lado-volvió a cargar su pistola y la coloco en su cuello- Ya no me sirves-apretó el gatillo, consiguiendo que Hitch muriera-Pobre idiota, de verdad pensó que te daría de comer carne con nitrógeno-decía mientras miraba a Seth. Lo que en realidad había comido aquel tigre era los cadáveres de los otros animales que estaban ahí y que ella no había matado. Después se colocó de pie y fue hasta el tigre- Descuida Seth, estarás bien junto con el resto de animales-luego de esas palabras le disparo un dardo tranquilizante para hacerlo dormir.
Al día siguiente, Annie llamo a una de las reservas de los defensores de animales y comunicó que encontró al tigre deambulando por un bosque, de seguro que resultado de que logró escapar del par de cazadores que lo capturaron, al igual que otros animales. Se alegró mucho al saber que Seth sería devuelto a la reserva de donde salió, aunque también le apenaba. Pero sabía que por más que quisiera no podía quedárselo, era muy grande y además corría el riesgo de que se comiera a sus demás mascotas. Los demás animales que rescato, los entrego a otras organizaciones de protección animal. Y claro, como siempre hizo grandes donaciones de dinero, resultado de la inmensa cuenta de Hitch, que logro hackear y esta vez les daría un excelente uso a tanto dinero.
Luego comenzó a investigar sobre Swaney y Bean, Hitch no mentía con que los tenia vigilados. Después de pasearse por su oficina de arriba a abajo, se llevó toda la información necesaria, para después publicar cientos de cientos de fotos de animales despellejados en la página de su empresa. Así terminaría de destruirla.
Curiosamente Swaney y Bean se encontraban cerca de ahí, estaban de vacaciones después de capturar al tigre de bengala blanco. Por lo que decidió hacerle una visita a domicilio al apartamento donde vivían, que era en un lugar de mala muerte. El lugar perfecto para esconderse de la policía.
No le fue difícil sorprenderlos, golpearlos para después inyectarlos. Fue algo de cinco minutos. Y cómo era su costumbre, una vez hecho el trabajo se llevaba todo lo que le pudiera servir más adelante. Luego lo hacia parecer una muerte accidental y se iba tranquila.
Así fue como empezaron sus demás asesinatos, todos terminaban de forma impecable y silenciosa. Y con los animales rescatados y viviendo en libertad como debía de ser.
Por el día era una amable veterinaria que atendia con mucho cariño a sus pacientes, y por las noches era una despiadada asesina en serie que mataba a todo aquel que atentara contra la vida de indefensos animales.
Sus siguientes víctimas fueron los dueños de una prestigiosa tienda de mascotas, que tenían a sus perros y perras, amarrados y obligándolos a procrear para de ese modo luego vender las crías. Libero a todos esos pobre animales y los esterilizo para ya ahorrarles el sufrimiento de volver a procrear, pero antes de abandonar el lugar, decidió atar a sus nuevas víctimas de la misma forma que tenía a sus mascotas. Para que cuando descubrieran el crimen les diera gracia la posiciones.
Luego siguieron los organizadores de peleas clandestinas de perros, para esa ocasión libero primero a lo animales, y cuando vio que todo el lugar estaba lleno de personas. Preparo una bomba que lanzaba miles de dardos con nitrógeno la cual explotó provocando la muerte de todo aquel que estuviera cerca. Pero para no dejar cabos sueltos, se quedó a vigilar que no hubiera sobrevivientes, al ver que hubieron algunos decidió terminar el trabajo que no hizo su bomba.
Sus crímenes eran tan peculiares que la policía la apodo la "Reina del Hielo", porque sus víctimas resultaban congeladas por ella.
-La "Reina del Hielo"- Annie leía una articulo desde su teléfono mientras en la otra mano tenía una dona que acaba de morder- Vaya originalidad -decía con sarcasmo para volver a darle una mordida a su dona-No tengo tiempo para apodos tontos y poco originales. Hay un perro al que tengo que salvar de que le coloquen petardos en el trasero y le prendan fuego para hacerlo un viral de internet.-comenzó a vestirse-Me gustaría colocarles los petardos a esos idiotas, pero ese no es mi estilo.
Antes de salir activo el sistema de seguridad, el cual instalo en caso de emergencias, ya que quería mantener a sus mascotas seguras mientras no estuviera.
Entrar al apartamento no fue problema, como debía de hacerlo sin llamar la atención, comenzó a revisar el lugar a oscuras, guiándose con su linterna de bolsillo pero no encontró nada de animales ni personas. Nada de nada. Comenzó a pensar que se había equivocado pero justo en se momento sintió como la ahorcaban por detrás, pero ese no fue problema. Con una simple pero rápido movimiento le piso el pie al sujeto detrás de ella, y se lo doblo para delante el brazo que rodeaba su cuello, con su brazo libre lo golpeo con el codo en la cara y al final, doblo por completo su brazo para hacer que cayera para adelante. Estaba a punto de dispararle, pero sintió que la empujaban para adelante, cayendo de espaldas al piso, provocando que tirara su linterna en el proceso, para después sentir que sus muñecas era sujetadas y alguien se colocaba encima suyo.
-Se acabó-fue lo primero que escuchó. No podía verla pero sabía que era una chica quien hablaba. Pero le dio igual de quien se tratara, uso toda su fuerza para invertir los papeles y que ella quedara encima de la chica. Hizo fuerza para, aun sostenida del brazo, apuntar la pistola a la zona que calculaba que era su cuello pero justo cuando iba a disparar escuchó algo que la desconcertó por completo.
-Osiris…tu gato…-dijo la chica a duras penas, pero lo suficientemente audible para Annie, quien por la impresión desvió un poco la dirección, teniendo como resultado que le disparo al piso. Iba a volver a disparar pero escucho como el otro sujeto se ponía de pie. Por lo que hizo fuerza para liberar uno de sus brazos y darle un puñete en la cara a la chica para dejarla inconsciente, logrando eso se colocó de pie y le dio un puntapié en el estómago al otro individuo, consiguiendo tiempo para salir por la ventana, subirse a su moto y escapar de ahí.
-¡Una trampa! ¡Maldición!-se decía así misma mientras aceleraba más. Aunque en su mente seguía lo que dijo la chica ¿cómo es que sabía el nombre de su fallecido gato? Pero no importaba, lo único que importaba era llegar a su casa donde estaría segura.
O al menos eso creyó.
Guardo su moto en su cochera y subió a su departamento, que estaba sobre la veterinaria. En cuanto entro a su casa sintió algo extraño, por lo general todas sus mascotas la saludaban con ladridos y cacareos de las aves, pero esta vez todo estaba en silencio
Claramente algo no estaba bien
Decidió caminar con sigilo, no apago la luz para no levantar sospechas. Ya que presentía que no era la única persona ahí. Con sumo cuidado y silencio volvió a cargar su pistola. Miro a todos lados mientras caminaba pero nada, al parecer los que estaban ahí sabían cómo moverse, eso solo significaba una cosa.
Policías especializados.
Eso sí que era un problema, no para ella, sino para sus mascotas. Podrían usarlas para hacerla desistir.
Al llegar a la sala no vio a nada ni nadie. Hasta que escucho un ladrido, era uno de sus perros.
-Armin- le llamo por su nombre al pequeño perrito de color rubio, que usaban un vestido de color amarillo y negro, también tenía puestas orejas de conejo de color negro. Últimamente había desarrollado el habito de vestir a sus mascotas como si fueran sus bebés, aunque eso eran para ella.
El perro corrió hacia ella y tratar de treparse por su pierna, pero no saltaba de alegría claramente se notaba que estaba asustado.
-¿Qué…-no pudo terminar de hablar porque, de nuevo, sintió que rodeaban su cuello por detrás, pero esta vez la otra mano no fue a su cintura, sino directo a su brazo donde llevaba su pistola.
Era más que obvio que eran del mismo equipo que los del apartamento al que fue, sino no habría sentido en como sabría donde estaba su arma y que ella iría a su casa. Pero no era momento de pensar en eso, tomo el brazo que rodeo su cuello e hizo toda la fuerza posible para que el sujeto detrás suyo cayera para adelante.
Rápidamente vio que logró arrancarle la pistola, porque ahora estaba en su mano. Iba a ir por su arma, de no ser porque Armin volvió a ladrar, advirtiendo que un sujeto más estaba detrás de ella. Por lo que de un rápido movimiento volteo y agarro al otro sujeto por el cuello, proporcionándole un fuerte gancho, haciendo que le sea imposible librarse. Vio que iba a usar su brazo libre, pero esta lo agarro y se lo doblo por detrás de la espalda, quería rompérselo pero en se instante escucho los quejidos de Armin, al levantar la vista se quedó petrificada.
-Si no quieres que tu mascota se muera. Ríndete-el otro sujeto tenía a Armin sujeto del pescuezo y con la mano libre le apuntaba con su arma.
Ahora si estaba entre la espada y la pared. Nunca se perdonaría que por su culpa uno de sus mascotas muera.
No tuvo más opción que soltar al otro sujeto, puso sus manos sobre su cabeza y se arrodillo en el piso. Lo que paso después fue que la esposaron.
Annie fue traslada a Mare, donde cumpliría su condena de tres cadenas perpetuas por asesinato.
Aunque eso no le importaba a ella, sino lo que hubieran hecho con sus mascotas, esas pobres e indefensas criaturas que ella protegía con toda su fuerza y alma.
¿Qué sería de ellas? Esa era la pregunta que se repetía a cada minuto.
-Es grato volver a verte, Annie- escucho una voz femenina del otra lado de su celda, esa voz se le era conocida, no solo de aquella vez de la emboscada en el departamento, esa voz ya la había escuchado antes, de cuando estaba en…no, no era posible. Ella los mato a todos, no había modo de que alguien sobreviviera a eso.
La gran puerta reforzada se abrió dejando ver a la dueña de la voz, era Petra. Quien estaba vestida como policía.
Annie se quedó perpleja al verla.
Antes de que pudiera decir algo, Petra hablo.
-De seguro y te sorprende que este viva, y la respuesta a tu pregunta es que yo no estaba ese día. Me asignaron a una importante misión y no regresaría por una semana, ya que mis habilidades no eran tan buenas como las tuyas-habla con rabia- Pero resulta que logre terminar antes, ¿y que me encontré a mi regreso?-la miro a los ojos- a todas las personas que conocí muertas, en especial a mi padre-frunció el ceño- Estaba desbastada, porque ¿quién podría hacer eso? ¿Por qué mente lunática y zafada pasaría la idea de matar a todos? Digo, ¿con que propósito? Luego revise todo y la cuentas estaban todas vacías, y el edificio estaba próximo a explotar. Se podría decir que por segunda vez corrí con suerte, salí cinco segundos antes de la explosión, tuve uno que otro raspón pero eso es lo de menos. Lo más interesante es que antes de la explosión revise el resto del laboratorio, los animales de prueba no estaban. Eso me dio una idea de la responsable, ya que la única que tenía un animal secreto en su habitación eras tú.
Eso último sorprendió más a Annie.
-¿Creíste que fue tu padre quien lo encontró?-pregunto con burla- Claro que no, curiosamente es día logre forzar tu puerta y entre a tu habitación a ver si tenías algo que podría interesarme, pero nada. Lo único interesante que encontré fue a ese asqueroso y horrible gato-su tono era de asco- Lo cual me sorprendió. O sea, tú, la espía perfecta rompiendo las reglas. Eso sí que es épico. Iba a reportarte con los altos mandos pero me cuestionarían como entre a tu habitación. Así que solo se lo comunique a tu padre- volvió burlarse- Así es, yo mande a tu estúpida mascota a su muerte. Y no me arrepiento, los animales solo sirven para eso. Para nuestro beneficio, defenderlos es algo estúpido.
Annie apretó los puños ante lo que decía Petra, ahora sabía quién era la verdadera asesina de Osiris.
-Nada más mira donde te llevo tu estúpido amor por ellos, a estar como un animal. Encerrada en cuatro paredes sin poder hacer nada para evitarlo-llevo sus manos a su cadera- Aunque esta es mi venganza por haber matado a mi padre, no sé cómo habrá sido la relación con el tuyo, pero yo me llevaba de maravilla con él. Pero eso no te importa y creo que no te importara. Como a mí no me importa si quieres delatarme de que soy una asesina como tú, después de todo ¿quién te creerá? ¿Los demás internos? Ja, ja, ja. Ahora te vas a pudrir aquí el resto de tu vida. Mientras yo gozo de esta nueva vida. Adiós-iba a volver a cerrar la gran puerta pero se detuvo a a la mitad-Casi lo olvidó. Si quieres saber que paso con todas tus mascotas, las mande a un refugio para animales de mala muerte. Ahí solo les dan un máximo de una semana para que los adopten, después de ese tiempo los sacrifican porque les falta espacio para recibir más animales. También creo que no les dan de comer y a veces los golpean, nada de nuevo solo eso-Petra sonrió aún más al ver la mirada de odio que le dedicaba Annie- Hasta nunca, querida-esta vez sí cerro la gran puerta de metal.
En cuanto Annie estuvo de nuevo encerrada no pudo evitar soltar un grito, uno tan fuerte que ya se estaba quedando afónica. Todos sus años de esfuerzo y trabajo, por rescatar y proteger a los animales se fueron a la basura por culpa de Petra. Pero al menos ya sabía cómo lograron burlar su seguridad de su casa. Ya que había usado el mismo sistema de seguridad que de la organización.
Paso una semana y Annie solo podía pensar en que sus mascotas serian sacrificadas, inconscientemente sus ojos se llenaron de lágrimas, lo único que le importaba en la vida lo perdió. De ahí pasaron los meses ya había perdido la cuenta del tiempo, porque en primera ya no le importaba. Solo pensaba en que así se sentiría los demás que pasaban toda su vida encerrados como en el zoológico, de seguro casi como ella ahora a punto de perder el juicio y moverse solo por mover.
Escucho la puerta abrirse pero solo un poco, iba a acercarse pero escucho como un disparo y luego un fuerte dolor en el cuello, se sacó lo que le dolió y vio que era un dardo. Segundos después se sintió mareada y cayó desmayada al suelo.
Una fuerte descarga fue suficiente para hacerla despertar en el acto, dándose cuenta que ahora estaba encadenada en una silla. Sus manos por detrás de su espalda, sus tobillos encadenados a cada pata de la silla y una gruesa cadena rodeaba su cintura, y frente a ella un chico rubio de ojos azules que le recordaba mucho a su perro.
-¿Te dolió?-fue lo primero que pregunto el chico-Lo siento, pero creímos que, como amas tanto a los animales, te gustaría sentir lo que sienten ellos cuando son electrocutados.
-…-Annie no dijo nada, solo trataba de analizar la situación.
El rubio vio que miraba a su alrededor, que seguía oscuro, así que dio unas palmadas para que las luces se encendieran y dejaran ver a Mikasa.
-Tenía muchas ganas de conocerte, Annie, es casi un honor conocer a la famosa "Reina del Hielo"-Mikasa hablaba con total sarcasmo.-Me disculparía por las medidas extremas, ya que tus crímenes no son tan aterradores como el de las otras-se agacho un poco para quedar a la altura de ella, pero manteniendo su distancia- Pero debido a tus origines y entrenamiento, eres muchas más peligrosa que todas. Podría decirse que estas casi a mi nivel, aunque eso sería demasiado.
Annie solo le frunció el ceño, no solo tenía información sobre maltratadores de animales, tenia ojos sobre todo el mundo y posibles enemigos. Y claro, los gánster nunca pueden faltar en esa lista.
-Muy astuto, la autora de la destrucción del Clan de los Asesinos, se refugió bajo la máscara de una simple veterinaria. Sin embargo, también es estúpido- se colocó de pie- ¿Qué no te enseñaron que un espía nunca debe de volverse un perro de costumbres?-pregunto alzando una ceja- Eso fue lo que hizo que te descubrieran.
Annie no dijo nada, seguía en su misma posición.
-Bueno, no puedo quejarme-alzo los hombros-Si no fuera por esa imbécil de Petra, y su sed de venganza contra ti, no estaríamos aquí. Fue sencillo filtrar toda la información de su laptop y descubrir quien eras. Luego te mantuve con vida todo este tiempo, ya que al ser vegana necesitas sustitutos de la carne que, obviamente, nunca te darían aquí.
-No lo haré-fue lo primero que dijo.
-Bien, ya que sabes para lo que te saque de tu jaula, te mostrare algo que tal vez te haga cambiar de opinión-Mikasa chasqueo los dedos y Armin puso una pequeña jaula sobre la mesa, luego la abrió y de esta salió un cachorro que Annie conocía muy bien.
-..A-Armin…-Annie abrió sus ojos, a mas no poder, al ver a su pequeño cachorro que pensaba que estaba muerto. El cual movió su cola de la emoción por volver a ver a su dueña, corrió hacia ella y comenzó a lamer su rostro. Annie quería abrazarlo pero las cadenas se lo impedían, hizo su mayor esfuerzo por no llorar al sentir a su cachorro, no quería verse débil ante los presentes.
-¿Quién yo?-pero como en la sala existía otro Armin, se dio la confusión. Hasta que sintió que alguien lo golpeaba en la cabeza.
-Concéntrate-le regaño Mikasa.
A pesar de que Annie estaba de lo más emocionada por ver de nuevo a su cachorro, ese acto no pasó desapercibido por ella. Tal parecía que ellos no se llevaban muy bien, lo cual podría usar a su favor si aceptaba el trato.
-Petra no mentía por si quieres saberlo-Mikasa volvió a hablar- Mando a tus mascotas a un refugio de mala muerte, pero me tome la molestia de mandar a sacarlos de ahí, junto con los que ya estaban, luego mande a quemar ese basurero con las personas dentro. Supongo que lo último es lo que menos te importa.
-¿Qué quieres que haga?-Annie regreso a su expresión seria y fria.
-Sencillo, a cambio de sacarte de esta pocilga y devolverte a tus animales, vas a hacer todo lo que yo te diga sin dudarlo ni un segundo.
-¿Qué pasa si digo que no?
Mikasa chasqueo los dedos. Señal que Armin entendió para alejar al cachorro de Annie y devolverlo a la jaula, a pesar de los llantos del animal.
-Demostrarías que eres una estúpida-volvió a acercarse a ella, pero esta vez la tomo del cabello y la hizo verla a los ojos- Además, antes de que te deje morir aquí, hare que veas en primera fila como despellejan y matan a tus mascotas para hacerme un abrigo y comérmelos.-hablo de forma amenazante.
Annie se enfureció ante eso, no le interesaba en lo más mínimo lo que hicieran con ella, podrían matarla y no le importaría. Pero no iba a permitir que tocaran a sus mascotas, esos que sabía que seguían con vida.
-¿Te quedo claro o quieres una demostración con tu perro?
-¿Qué debo hacer?
Mikasa solo sonrió para después soltarla.
-Aún es pronto para saberlo. Por el momento, vuelve a tu encierro-chasqueo nuevamente los dedos-Moblit. Riko-les hablo al hombre y la mujer que estaban detrás de Annie, vestidos de civiles.
Moblit sujeto a Annie de la cabeza para que doblara un poco el cuello y Riko le inyecto algo para dormirla.
Después la desencadenaron y la tomaron en brazos para llevarla a su celda.
-Esta sí que es un hueso duro de roer, pero la voy a domar-se propuso Mikasa.
-Dos menos, faltan dos- Armin tacho ahora la foto de Annie de su Tablet.
-Si no me equivoco, sigue la rubia que se parece a ti, ¿verdad?-Mikasa volteo a ver a Armin, su tono era de burla.
-Que graciosos- Armin solo rodo los ojos- Se llama Historia Reiss.
Final del tercer capítulo.
Hola.
Después de mucho tiempo vuelvo a actualizar.
Lo que pasa es que estas últimas semanas se me acumularon demasiadas cosas.
Entre la universidad y mis clases de inglés no he tenido tiempo para escribir.
Pero como ahora tengo algo de tiempo libre, antes de exámenes, pude terminar este capítulo que estaba casi listo.
Dedicado sobre todo para mi amigo KnigthVandry, quien es un gran amante del ship aruannie.
Me inspire en la vida de Damian Wayne y la Viuda Negra para escribir este capítulo. También de la canción de Canserbero "¿Hasta cuándo?", es una canción muy fuerte pero también muy realista, se las recomiendo mucho.
Las escenas de pelea las saque de la película Miss Simpatía.
Bien, creo que es todo.
Como siempre, disculpen las faltas ortográficas
Espero que les haya gustado el capítulo
Si es así, voten y comenten.
Nos vemos en este o en algún otro fic.
Hasta luego.
Bye.
