El canibalismo es la práctica o el hecho de alimentarse con individuos de la misma especie. El canibalismo puede ocurrir tanto en los seres humanos como en animales de numerosas especies, aunque tribalmente se relaciona más con la antropofagia o con los seres humanos que devoran a sus semejantes. El origen de la expresión "caníbal" nace desde la época en que los españoles arribaron a tierras americanas sorprendiéndose cuando descubrieron que en los pueblos indígenas se acostumbraba a comer carne humana, que resultaban de algunos rituales y ceremonias sagradas donde la víctima era ofrecida como ofrenda a sus dioses.

El comienzo etimológico de la expresión se encuentra en las lenguas taína. Cuando aparecieron los europeos y hallaron a los indígenas americanos que eran sanguinarios, los nombraron con una palabra de los pueblos nativos que, realmente sugería al valor o la osadía.

Según cuentan los conquistadores, el acto del canibalismo era muy común entre las aldeas de nativos aliados y contrincantes de Hernán Cortés en los trances religiosos y después de los combates, para lo que se acostumbraba también llevar sal para conservar al enemigo muerto, de manera que durará por más tiempo la carne y se pudiese regresar con ella a sus aldeas y repartirlas entre los integrantes de la familia. Uno de los pueblos indígenas que habitualmente practicaban el canibalismo eran los aztecas.

El canibalismo no ha sido aceptado socialmente como forma convencional de sostén alimenticio. En la psicología, el canibalismo se define como la consecuencia de incitaciones verbales y agresivos orales no controlados, un suceso antisocial causado por la ambición de autoridad.

No existe una conducta o patrón único que explique a qué se debe esta conducta. Pueden ser manifestados en correspondencia con rituales fúnebres, como así suele pasar con los yanomamis de la Amazonia. En la mayor parte de estos casos, se origina al enlace con sus homenajes en las que se prometían sacrificios de seres humanos acompañados también con la ingesta de la carne humana, tal y como se coloca en los escritos de las crónicas de los conquistadores españoles enlazados con la cultura azteca o maya.

El canibalismo se divide en dos grupos principales: Endo canibalismo y exocanibalismo.

Los Endo caníbales comen los restos de sus amigos, familiares o miembros muertos de su grupo como una forma de honrarlos y venerarlos. También puede hacerse para "adquirir" algo del fallecido, como su sabiduría. La tribu de los Fore en Papúa Nueva Guinea, por ejemplo, tienen ritos caníbales funerarios.

Por otro lado, los exocaníbales hacen lo mismo, pero por mero placer y como una forma de asustar a otros. Se suele basar en sentimientos de odio, ira, desprecio y humillación, y suele darse cuando un grupo de personas come la carne de sus enemigos. Un ejemplo son los Aztecas, que sacrificaban a soldados capturados, y comerlos era un proceso de unión con los dioses.

O al menos algunas personas son lo que se denomina "auto caníbal": si alguna vez te comiste las uñas, los mocos, los pellejitos de los dedos o la pielcita de los labios practicaste el auto canibalismo.

Sin embargo, hay un lado más siniestro de esto, porque el auto canibalismo puede ser patológico: hay personas que directamente se autolesionan para comerse partes de su propio cuerpo, en general por trastornos de ansiedad acompañados por auto rechazo. Quienes se lastiman gravemente suelen presentar alteraciones en la conciencia y baja capacidad cognitiva. También puede darse dentro de un brote psicótico, por consumo de alucinógenos o por alguna parafilia que genere placer sexual.

Muchos animales se comen unos a otros. Las hembras de algunas especies de araña comen a sus compañeros reproductivos para aumentar sus posibilidades de una fertilización exitosa. Incluso los hipopótamos, que normalmente son herbívoros, han sido vistos comiéndose a otros de su especie.

Seguro recordaran de casos como el de los "sobrevivientes de Los Andes" (Viven) u otros casos en los que personas se vieron obligadas a comer carne humana para sobrevivir. En estos casos, algunos antropólogos prefieren usar el término "antropofagia" en lugar de "canibalismo", ya que no se trata de un hábito alimenticio, sino de una necesidad. Sin embargo, antropofagia en realidad significa "comer carne humana" y no necesariamente se da entre la misma especie (por ejemplo, el caso de un tigre que se come una persona).

Las personas que practican el canibalismo tienen muchas probabilidades de contraer kuru, una afección cerebral que genera fuertes temblores y que frecuentemente termina en la muerte. Se produce por comer cerebros humanos que contienen priones, unos agentes infecciosos que transmiten esta enfermedad.

O al menos así lo afirma Armin Meiwes, un caníbal famoso que asesinó a un hombre y llegó a consumir hasta 20 kg de su carne. Él confesó que tenía un gusto parecido a la carne de cerdo "pero un poco más amarga y más fuerte. Es un sabor exquisito". Aparentemente, la edad de la persona, la parte del cuerpo y, evidentemente, la forma en que se cocina, influye en el sabor final.

Por ello, cabe preguntarse por otros casos históricos que no son tan conocidos en los que, ya sea por una cuestión de supervivencia o por un macabro gusto, los seres humanos han llegado a comerse cuerpos de su misma especie. ¿A qué sabe la carne humana? "No se parecía a ninguna otra que hubiera probado en mi vida, era como una buena ternera", comenta William Seabrook, un periodista que llegó a practicar el canibalismo durante sus viajes al África Occidental en la década de 1920. "Ningún paladar con una sensibilidad normal y corriente la habría podido distinguir de la carne de vaca", resaltó. Si tienes curiosidad y no eres especialmente escatológico, aquí van una serie de casos, en los que el menú principal no era pollo, pescado o pavo; sino más bien humanos.

Los colonos de Jamestown

Se trata de uno de los episodios más oscuros de la historia estadounidense. Fundado en 1607, el asentamiento inglés de Jamestown fue el hogar de 104 colonos de los que solo llegaron a sobrevivir 38 una vez pasado el invierno. Las enfermedades, la sequía y las pésimas condiciones agrícolas obligaron a los colonos a ingerir todo tipo de cosas para continuar con vida.

"Reyes, sacerdotes y científicos ingerían hace siglos preparados que contenían huesos humanos, sangre y grasa para frenar la epilepsia o los dolores de cabeza"

Tanto es así que, según George Percy, uno de ellos que se tomó la molestia de narrar todo lo que sucedía, la gente podía llegar a comerse sus propias botas. Pero otros prefirieron la carne humana al cuero: "Hacían cosas que parecían increíbles, como desenterrar cadáveres de muertos de las tumbas y comérselos", escribió el propio Percy. "Y algunos lamían la sangre que caía de sus compañeros moribundos". Muchos no tomaron en serio las declaraciones del colono, hasta que en 2012 un grupo de arqueólogos descubrió los huesos de una niña de 14 años cuyo cráneo estaba abierto, sentando la evidencia de que había sido canibalizada.

Una buena (y apetitosa) momia

A veces, para ser caníbal no hace falta ingerir un muslo o un brazo de ser humano. También cuentan los cadáveres momificados. "En los siglos XVI y XVII, muchos europeos, sobre todo reyes, sacerdotes y científicos, ingerían de forma rutinaria preparados que contenían huesos humanos, sangre y grasa con fines medicinales, tanto para tratar dolores de cabeza como epilepsia", repasa la revista 'Smithsonian'. De hecho, los restos en polvo de las momias egipcias se recetaban para contener las hemorragias internas, los coágulos sanguíneos o los problemas menstruales. Una de las pociones sanadoras favoritas del rey Carlos II mezclaba cráneos humanos en polvo con alcohol.

'La balsa de Medusa'

Todos los aficionados al arte conocerán el histórico cuadro 'La balsa de Medusa' de Théodore Géricault (1819). Lo que seguramente no sepan es de qué truculenta historia recibe su inspiración. En este conglomerado de historias caníbales, no podía faltar una de aquellos hombres que por circunstancias del destino se lanzaron a la mar y en cierto momento se quedaron sin alimento, teniendo que recurrir a la carne humana.

A principios de 1816, después de que las guerras napoleónicas le dieran a Francia el control de Senegal, la fragata francesa 'Méduse' navegó hacia el sur de África para llegar hasta su nuevo territorio colonial. Pero a cincuenta millas de la costa, el barco encalló, con la mala fortuna de que no había suficientes botes salvavidas para los 400 pasajeros que había a bordo.

Los 147 que pudieron salvarse y cogieron una de estas embarcaciones de emergencia, remolcaron una balsa improvisada con más supervivientes. Sin embargo, alguien tomó la decisión de cortar la cuerda que les unía al resto de botes, provocando que este bote navegara a la deriva, sin rumbo fijo, durante trece días. La gente moría, ya fuera por asesinato, al ser arrojada por la borda o por inanición. Al final, los únicos quince supervivientes de aquella embarcación reconocieron que se volvieron caníbales para sobrevivir y se bebieron su propia orina.

Una expedición al Polo Norte

En 1845, un explorador llamado John Franklin se propuso cruzar el Polo Norte y dar con el Paso del Noroeste, el cual se hallaba entre el estrecho de Davis y el estrecho de Bering, es decir, el trozo de agua que se encuentra entre el océano Atlántico y Pacífico. Para su expedición, decidió llevar dos barcos, el Terror y el Erebus. Pero escogieron una mala época del año para cruzar el Ártico, ya que las bajas temperaturas primaverales hicieron que ambas embarcaciones se quedaran atascadas por el hielo en el estrecho de Victoria, en la región de Nunavut. Hasta un año entero estuvieron los barcos atracados en el hielo, tiempo en el que la tripulación perdió la esperanza y fue muriendo a cuenta gotas.

El capitán falleció en junio de 1847, dos años después de haber salido de Inglaterra. Muchos de los marineros abandonaron los barcos y atravesaron el hielo hacia el continente, pero nunca más se volvió a saber de ellos. Años más tarde, otro explorador, Charles Francis Hall, preguntó por ellos a la tribu indígena más próxima al suceso. "A muchos les cortaron la carne para comérsela", escribió el explorador. En 2015, más de un siglo después, un grupo de científicos corroboró la teoría de los indígenas al encontrar cráneos y huesos con marcas de cortes que evidencian que se practicó el canibalismo.

Hablemos del segundo caso, de los exocanibales, más bien de una en especial, Sasha Blouse, una chica de cabello castaño y marron que siempre mantenían en una coleta y ojos también marrones; quien se ganaba la vida como chef de su pequeño pero exitoso restaurante, debido principalmente a su asado de res, el cual era calificado como el mejor de la cuidad.
Todo el que iba a su restaurante y la conocida a primera vista, la describía como una chica alegre que le encantaba hacer felices a las personas con su comida, y cuando le preguntaban que necesitaba para ser completamente feliz, ella respondía que enamorarse de un chico que la ame como es, casarse, tener una gran boda con todos sus amigos, formar una familia y ser felices cocinando siempore al lado de su esposo.

El típico sueño de cuento de hadas para niñas, conocer al ansiado príncipe azul y casarse.
Muchos podrían decir que muy pronto lograría ese sueño, porque se sabía que estaba saliendo con un chico en ese tiempo, pero de la noche a la mañana su novio desaprecio, muchos le preguntaron que paso, y lo único que respondía ella fue que terminaron, después de esa respuesta nadie quería volver a tocar el tema porque sabían que estaba triste a pesar de no mostrarlo.

Y no se equivocaban, estaba muy triste, cuando cerraba el restaurante y se quedaba sola, completamente sola, mostraba su verdadera cara, pero no era las de una chica con el corazón roto, que se ponía a llorar tirada en el suelo. Sino la de una chica harta de tantas decepciones amorosas, por lo que tiraba y pateaba todo lo que estuviera a su alcance.

Una vez se calmaba, iba a su lugar secreto y favorito, el almacén donde guardaba la carne, ningún trabajador suyo tenía permitido ingresar, era tanta su insistencia que solo ella tenía la llave de ese lugar.

Al entrar ahí, abrió la puerta del congelador, se veía colgando del cuello el cadáver desnudo de un chico partido a la mitad, pero con una gran abertura en la parte del corazón, como si lo hubieran sacado mucho antes de partirlo en vida.

-Marco, Marco, Marco- decía mientras agarraba algo que había a un lado del cadáver- ¿Sabes? Llegue a pensar que eras el indicado, que nos casaríamos y tendríamos una gran boda, la cual le contaríamos y mostraríamos a nuestros hijos hasta el cansancio- apretó fuerte aquel objeto, tanto que comenzaba a gotear- Pero la verdad es que solo jugaste conmigo para conseguir comida gratis- apretó sus dientes- jugaste con mi corazón y una de las cosas que más amo- comenzaban a salir amargas lágrimas en sus ojos- Pero al final nunca tuve tu corazón- llevo el objeto a la altura de su cara, mostrando que era un corazón, un corazón humano, más exactos el corazón de quien ahora se encontraba colgando de su refrigerador- Pues si no puedo tenerlo por las buenas, serán por las malas- dicho esto último mordió el musculo con sus dientes que estaban más afilados que una dentadura normal y no dejo de hacer presión hasta que pudo arrancarle un gran trozo a este y comenzó a masticarlo- Tenias cara de ángel pero tu corazón estaba podrido- decía mientras masticaba para después tragarlo- Aunque no sabe tan mal- dicho esto último volvió a masticar otro trozo y así siguió hasta terminar de comerlo.

Ese fue el verdadero final de su ahora difunto ex novio, otra decepción amorosa de la cual se desquito usándolo como comida, no solo para ella sino para todos sus comensales, ya que toda la carne que servía en su restaurante era carne humana que mezclaba con carne vacuna para que nadie notara ningún sabor raro.

¿Pero como esta chica que siempre le sonreía a la vida termino siendo una caníbal?

Para eso retrocedamos un poco, para ser más exactos hasta sus orígenes.

Sasha nació en el campo, en un pueblo oculto entre las montañas, un pueblo que parecía haberse congelado en el tiempo porque conservaban las costumbres antiguas, en especial para las mujeres, quienes solo eran vistas por su familia como mercancía de cambió al momento de casarse, ya que la familia del novio calificaba a la novia dependiendo de su dote, como por ejemplo ganado, después se convertía en esclava de su esposo, quien solo la usaban para tener la casa ordenada, comida y varios hijos, en especial hijos hombres, porque los hombre eran los que se encargaban de traer dinero y comida a la casa.

Sasha fue la única hija del matrimonio de Samuel y Samantha Blouse, uno matrimonió igual que los demás en su pueblo, uno arreglado; y al parecer su padre no estaba nada feliz de que su primer descendiente fuera mujer, no era necesario que se lo dijera, lo podía ver en la expresión de desprecio que le dedicaba y como los demás hombres del pueblo se burlaban de eso.

Sin embargo, Sasha quería demostrarle a su padre que podía hacer las mismas cosas que un chico o mucho mejor.

Desde que era pequeña Sasha siempre vio normal el matar, ya que su padre siempre la llevaba de cacería, porque todos los hombres del pueblo llevaban a sus hijos y no pensaba quedarse atrás por tener una hija. Cuando tenía 14 años su padre decidió que ya era momento enseñarle como dispararle a un ciervo.

-Aprieta aquí- Samuel le había dado un rifle a Sasha y le comenzó a enseñar como debía sostenerlo, apretando su mano izquierda en la cantonera, Sasha solo obedecía- Ahora sujeta el resto del rifle, apoyando tu mano por aquí- le tomo la mano derecha e hizo que la apoyará en el guarda-manos- Espera tu oportunidad y oprime el gatillo- todos se encontraban escondidos entre los arbustos esperando que las presas hicieran acto presencial, después de un buen rato escucharon pisadas de animales cerca.

Sasha diviso una gran cantidad de astas frente suyo, era un pequeño grupo que había venido en busca de moras. Reguló la respiración, su vista se enfocó en un enorme ciervo con astas gigantescas, coloco su dedo en el gatillo, apuntó a la cabeza el animal, lo apretó fuertemente. Por desgracia nadie le advirtió a Sasha que, al disparar, tenías que sujetar el rifle con fuerza porque podía tirarte para atrás y eso fue lo que paso, cayó al suelo y su disparo no mato al animal, solo termino por asustarlos, porque salieron corriendo.
Los demás hombres dispararon a quema ropa para poder matar al menos a uno.

Sasha levanto la vista para ver a su padre, quien la miraba con rabia pura y las burlas de todos no se hicieron esperar, porque en vez de demostrar su valor solo quedó en ridículo.

Durante todo el camino de regreso al pueblo, trató de disculparse con su padre por lo que hizo, pero lo único que consiguió fue un fuerte golpe que la tiro al suelo, después de eso la caminata de vuelta a casa fue en absoluto silencio.

Por desgracias, eso no terminó ahí, en cuanto pasaron la puerta de su casa, Samuel se dedicó a golpear a Samantha y no dejar de culparla por todo, ya que no le dio un hijo hombre. Sasha se encerró en su habitación y tapo sus oídos hasta que se quedó dormida de tanto llorar.

Al día siguiente

-Por favor, discúlpame madre- fue lo primero que dijo Sasha al asegurarse de que su padre se fuera de casa, salir de su habitación e ir a la habitación de su madre, quien estaba sentada en la orilla de su cama y le daba la espalda—Por mi culpa te golpearon- se sentía tan triste que comenzó a llorar otra vez y callo de rodillas a la otra orilla de la cama.

-…-Samantha no dijo nada, de hecho, no se movió en ningún momento, pero estaba haciendo algo con las manos porque se podía ver que las movía.

-Mamá, por favor, dime algo- le rogo levantando la cabeza para verla.

-Sasha- al fin Samantha volteaba, se pudo observar su ojo morado, su nariz torcida y labio roto, y en sus manos estaba la escopeta de Samuel siendo cargada- Escucha bien lo que te diré y escucha bien porque solo lo diré una vez- terminó de cargar la escopeta- Haz lo que quieras- luego de decir eso se metió la escopeta en la boca y disparo sin dudarlo ni un segundo

Esa imagen que quedó grabada en la meten de Sasha, como el hierro al rojo vivo se quedaba grabada en la piel de las reses para saber de quién eran dueño.

Después de enterrar a su madre, las cosas fueron de mal en peor para Sasha

Samuel no dudo en volver a casarse, con una mujer que ya tenía una hija, le quitaron su habitación y la mandaron al ático, donde se guardaban todas las cosas viejas que no servían.

Al cumplir los 15 años, su padre le dijo que la iba a comprometer con un conocido porque ofrecieron ganado por ella

-Padre, yo no quiero casarme así, quiero casarme por amor, quiero poder elegir a mi esposo y que este me ame- no dejaba de repetir eso, porque no quería terminar como su madre, suicidándose para librarse del matrimonio tan horrible al que la impusieron

-Ja, ja, ja, ja, ja, nadie en su sano juicio se casaría contigo- Kaya, su hermanastra, no dejaba ad e burlarse de ella- Padre tuvo que ofrecer tres de nuestras mejores vacas para que alguien al fin aceptará casarse contigo, porque, además de tener un apetito voraz, eres horrible.

- ¡Cállate! - le grito Sasha, pero fue callada por un golpe de Samuel.

-Ya cállate, estoy harto de tus malditos lloriqueos, ya cerré el trato con la familia de mi amigo, se casan el próximo mes y más te vale hacer algo bueno y darme nietos hombres.

Sasha solo se tocó la mejilla lastimada, al no saber que decir solo salió corriendo de su casa hacia el campo.

Cuando se cansó de correr se sentó en las raíces de un árbol y comenzó a llorar por un buen rato.

-No quiero casarme así, quiero casarme por amor.

-Oye, ¿estas bien? - le llamo una voz masculina

Sasha levanto la vista a la dirección de donde provenía la voz y vio a un chico alto y delgado, con los ojos marrones, el rostro alargado y la cabeza rapada. - Hola Franz- trato de hablar bien, porque frente suyo estaba el chico que le gustaba de todo el pueblo, y que la vez así no era lo que quería- Si, estoy bien- se limpió las lágrimas con la manga de su blusa.

-No mientas- Franz se sentó a su lado- Puedes ser sincera conmigo, solo si quieres

Sasha suspiró antes de hablar.

-Mi padre me vendió a uno de los hijos de su amigo, y me casare el próximo mes.

-Al parecer no te hace ilusión.

-Claro que no, no quiero terminar como mi mamá.

- ¿Y qué quieres?

-Quiero casarme por amor

-Eso es muy lindo, pero de seguro si le das una oportunidad a tu esposo tal vez funcione

-NO lo creo, al final mi padre conseguirá lo que quiere, que es librarse de mí, para el soy una inútil que no sabe ni usar una escopeta.

-Eso se puede arreglar, ¡quieres que te enseñe? - mostro la escopeta que tenía a un lado suyo.

- ¿De verdad me enseñarías? -preguntó Sasha ilusionada.

-Claro, ¿quieres aprender?

-Si- Sasha acepto, pero solo para poder estar más tiempo con el chico que le gustaba.

Esos se podrían describir como los días más felices de su vida, todos los días, al terminar sus quehaceres en casa, iba al campo a encontrarse con Franz para aprender a cazar y hablar de como estuvo un día, era tan feliz que ya no recordaba que su compromiso arreglado, pero la realidad tarde o tempano golpea a uno en la cara.

-Tu prometido viene esta noche con toda su familia a cenar, así que más te vale preparara algo decente- le ordenó su padre.

Eso le robo la sonrisa a Sasha, tanto que salió corriendo de casa sin escuchar los gritos de su padre, decidió que era momento de confesarle a Franz sus sentimientos hacia él, tal vez así podría anular ese maldito compromiso

Por desgracia, la poca felicidad y esperanza que tenia se fue al diablo ese mismo día.

Al confesar lo primero que hizo Franz fue reírse en su cara para luego decirle que él ya tenía novia, una chica muy linda y dulce llamada Hannah, y claro que la conocía, todos la llamaban la lindura del pueblo

Eso provoco que Sasha sintiera una enorme rabia, era tanta que se cegó por completo, agarro la escopeta, la cargo apuntó hacia la cabeza de Franz, quien estaba caminando dándole la espalda para irse mientras se seguía riendo; y disparo, destrozándole la cabeza y matándolo en el acto.

Fue todo un espectáculo, ya había logrado matar venados, pero desde lejos, era ala primera vez que mataba a un ser vivo de tan cera la sangre le salpico en la cara y aparte de su mano.

No podía creer lo que había hecho, acaba de matar a otro ser humano, a su amor platónico, pero en su interior no se arrepentía de nada, él se había burlado de ella y de sus sentimientos, así que se lo tenía bien merecido.

A su mente llegaron las últimas palabras de su difunta madre.

Has lo que quieras

Y eso fue lo que hizo, vengarse de ese idiota.

Pero su felicidad d nuevo le duro poco al ver la sangre manchando sus zapatos, estaba metida en un gran lio, tarde o temprano encontrarían el cuerpo, los perros de caza eran excelentes buscadores, no importaba donde enterrara el cuerpo.

Comenzó a entrar en pánico, de seguro la ejecutarían por haber asesinado a Franz, si hubiera matado a una chica ni hubiera sido algo importante, pero mato a un chico y al mejor de los cazadores de su generación.

De pronto una idea llego a su mente, podría descuartizare el cuerpo, sabía hacerlo, tantos años de descuartizar lo que cazaban la hicieron experta. Lo que más le gustaba al momento de cortar la carne, era aprobar la sangre fresca de los animales, más de una vez la vieron mal por eso peor a ella le resultaba deliciosa probarla, ahora sus manos estaban de nuevo manchadas de sangre, pero de un se r humano, como ya no tenía nada que perder y siguiendo las palabra de su madre, acerco sus dedos ensangrentados hacia su boca, se aseguró de esparcir toda la sangre posible en su lengua y al saborear sintió como una explosión de sabor en su boca, era algo parecida a la sangre de otros animales pero le resultaba más apetecible.

-Creo que ya sé que hacer contigo, Franz- dijo en cuanto saco los dedos de su boca.

Desde que su madre murió y en un intento por buscar la aceptación de su padre, Sasha aprendió a cocinar para él, pero ninguna comida hacía que le diera algún cumplido, ni el más mínimo, fue por eso que siempre trato de buscar un ingrediente especial para sorprenderlo, pero nunca lo encontró, hasta ese momento.

Arrastro el cuerpo hasta el cuarto donde se guardaba la carne de reserva, tomo el hacha de su padre, y comenzó a descuartizarlo de poco a poco. Saco las vísceras, separo toda la carne posible del hueso y los picos hasta hacerlos carne molida.

Y termino justo a tiempo porque Samuel la estaba llamando para que preparara la comida para su prometido y toda su familia.

Peor antes elimino toda la evidencia posible, quemo la ropa, todo el cabello que le saco y los huesos.

Mezclo la carne de Franz junto con la demás carne que estaba en el depósito para no levantar sospechas. Le primer plato se lo sirvió a su padre, luego a su horrible prometido y toda su familia; al final se sirvió ella, y su plato era especial, porque contenía el corazón de Franz, si no podía tenerlo por las buenas, entonces seria por las malas.

Agarro uno de los trozos que pico finamente, con un tenedor, y se lo llevo a la boca, si la sangre de otro ser humano ya le pareció deliciosa, su corazón lo era aún más, podría decirse que le gusto tanto que devoró todo el plato de una gran velocidad, ganándose la mala vista de todos porque se suponía que una dama no comía así.

Tratado de decir algo para defenderse, pero toda la atención fue dirigida a su padre, quien grito y estaba mirando su plato, Sasha pensó que al fin se ganaría una aceptación de él, que al fin su comida le gusto al punto de gritar, mas no era esa la razón de su gran asombro, metió la mano en el plato y con horro mostró que en este había un dedo humano, se le había pasado uno de los dedos de Franz.

Todos los que estaban en esa mesa gritaron de horror, miraron sus platos y sin poder evitarlo, vomitaron lo que comieron ahí mismo.

En cuanto todos se fueron entre escándalos y gritos, un nuevo golpe se estrelló contra la mejilla de Sasha, provocando que cayera al suelo, esta vez sí fue más fuerte, tanto que le salió sangre de la nariz.

- ¡Eres un monstruo! - le grito Samuel.

Esta vez no iba a agachar la cabeza ni nada, agarro uno d ellos cuchillos que estaban en el suelo, producto de que toda la familia de su prometido, y este, salieran corriendo horrorizados de su casa, se levanto de forma rápida y trato de atacar a su padre, pero este puso su mano para protegerse, provocando que se le clavara por completo en la mano, el resultado final fue ahora una patada en su estómago que la regresó al piso.

-Cof…cof…-a pesar del golpe, no dejaba de ver a Samuel de forma desafiante- Tu siempre quisiste que fuera eso- le recordó- Una cazadora, y eso es lo que soy, y todos en este maldito pueblo son mis presas- en cada palabra aumentaba su rabia- Y tu serás mi presa final algún día- fue lo último que dijo antes de ponerse de pie con pudo e irse a su habitación en el ático.

En cuanto llegó tranco la puerta, para evitar que su padre entrara a golpearla de nuevo por lo último que dijo, aunque igual podía escuchar sus gritos junto con los de madrastra y hermanastra. No podía quedarse allí, de seguro todo el pueblo ya sabía lo que paso con Franz y ya estarían armando la hoguera para quemarla viva, tenía que escapar de ahí.

En cuanto salió la luna llena, salió de su habitación, tratando de hacer le menor ruido posible y cargando una maleta con todas sus cosas. Se dirigió a la habitación de su padre, con mucho cuidado saco un tablón del suelo, ese era el escondite donde guardaba todo su dinero, también se llevó la escopeta que tenía a un lado de su cama, y por último fue al depósito de donde saco el hacha y toda la carne que estaba ahí. Era todo lo esencial que necesitaba para irse de aquel lugar que fue su hogar.

Fue un viaje muy largo y de varios días, pero logró llegar a la gran ciudad, se hospedo en un hotel y decidió buscar trabajo en lo que más le gustaba hacer, la cocina.

Logro encontrar trabajo en un restaurante, primero como lava platos, después fue ascendiendo en cuanto probaron su comida.

El tiempo paso y su corazón roto por su primer amor al fin sanaba, lo que daba paso a que se volviera a enamorar, pero el resultado fue el mismo, una decepción que daba comienzo a una nueva presa y una nueva cacería y venganza.

Por las noches, al regresar al apartamento que rentaba luego de un largo día de trabajo, cenaba un gran trozo de filete de la carne de su ultimo ex novio y mientras comía escribía en su diario de cazadora.

En este hablaba de las debilidades y comportamientos de sus víctimas, el cómo a veces fallaba en sus trampas y debía de mejorar sus métodos, y finalmente escribía de los diferentes platillos que preparaba con cada uno de los órganos.

A veces, cuando no tenía víctimas, se dedicaba a cazara hombres que se aprovechaban de mujeres indefensas, para eso fingía estar ebria en un bar y los conducía a una muerte segura.

-Debería de abrir mi propio restaurante- se dijo a sí misma mientras seguía comiendo, ya que había preparado todas las recetas con carne de varios libros de recetas, desde las recetas más populares hasta las más finas recetas francesas.

Y lo hizo, junto todos sus ahorros, pidió un préstamo en el banco y abrió su propio restaurante.

El cual gano mucho éxito por su excelente comida y por esa personalidad alegre que mostraba a todos.

Pero a pesar de todo, estaba triste, porque durante toda su infancia y adolescencia le dijeron que nadie nunca se fijaría en ella y menos pensarían en casarse. Por eso su mayor sueño era encontrar a un chico que se quisiera casar con ella por amor y la acepte como es. Aunque eso era casi imposible considerando que era una asesina y caníbal, pero aun así no perdía las esperanzas.

Sin embargo, su última esperanza fue derrumbada cuando un par de idiotas vestidos de policía la capturaron.

Desde el primer momento en que la metieron en su celda, no dejaba de llorar porque moriría sola.

Las últimas semanas comenzó a clavarse las unas en la piel y comenzó a dibujar con su sangre en la pared a su hombre ideal.

La única forma en la que se calmo fue cuando un dardo tranquilizante golpeo su cuello.

Para luego despertar amarrada en una silla con un bozal y al otro lado de la mesa un rubio que la miraba con expresión de aburrimiento.

-Tu modus operandi parece el de alguien que tienen cuentas pendientes ya que los lugares donde desaparecieron las víctimas son zonas que frecuentaban, y decidí que lo mejor era usar un cebo- cerro el expediente de Sasha que estaba leyendo y al miro a los ojos- ¿quieres saber algo de tu amado Marco?- le pregunto con burla- Una de sus malas cualidades era aprovecharse de otros pero sabia ocultarla muy bien bajo esa mascara de niño bueno y correcto, por eso saque la posibilidad de que sería la siguiente víctima, así que le di un chip en secreto, porque encajaba con las características de las victimas más comunes, y sí que no me equivoque- en cuanto termino de decir eso rio un poco.

Sasha quiso decir algo, pero el bozal en su boca no le dejaba hablar, solo se removía como podía en la silla

-Que fastidio, cálmenla- ordeno Mikasa quien estaba a un lado de Armin-

Los guardias rubios que estaban a un lado suyo, agarraron las barras de metal que tenían y que a un extremo tenían una correa, para ponérselas en el cuello y hace que se calme.

-Obviamente no va a hablar con esa cosa, así que quítensela- ordeno Mikasa.

-Mas te vale sujetarla bien- le advirtió la rubia de cabello corto y ojos negros a su potro compañero rubio y de ojos color ámbar, se colocó un guante de látex y le quito el bozal lleno de saliva.

-Mmm, algo aquí no cuadra- Armin volvió a revisar el expediente- según los registros, del corazón de Marceo, o lo que quedaba de él, las marcas de mordidas daban la señal de que fue mordido por dientes filosos, pero parece que ella tiene sus dientes normales…. A no ser

- ¿Qué cosa? -pregunto Mikasa al no entender a que se refería

-Quítenle la dentadura postiza- ordenó

-Tu turno, Nikolo- comentó la policía rubia mientras sujetaba la correa.

-Bruja- susurró el otro rubio a mala gana, para después colocarse los guantes de látex, le abrió la boca a Sasha con un aparato especial para separar los labios de los dientes y así sacarle con facilidad las prótesis dentales, dando a conocer su verdadera dentadura.

-Menuda mierda- fue lo primero que dijo Mikasa en cuanto Nikolo se separó y pudo ver los colmillos de Sasha.

-Al parecer usaste algún objeto para desgastar tus dientes, hasta volverlos filosos, como una lima, por ejemplo- Armin comenzó a suponer como había logrado hacerle eso a sus dientes- Pero como tu imagen de niña buena podía verse afectada, te mandaste a hacer esa prótesis para que nadie sospeche que, en realidad, además de se runa caníbal, eres una desquiciada que no tolera que la dejen botada ja, ja, ja, ja- no dejaba de burlarse.

Sasha se molestó antes eso, escupió el aparato y trato de írsele encima a Armin, pero tanto la rubia como Niko lo no le dejaron moverse de su lugar. Era tanta su frustración que llorar le fue inevitable.

-Yo solo quiero casarme con alguien que me acepté como es- confeso. ¿es que acaso pido mucho?

-Si, porque en primera eres una caníbal, no se quien en su sano juicio te aceptará así y…- no pudo terminar de hablar porque Mikasa lo golpeo en la cabeza.

-No interrumpas, ¿no vez que está sufriendo? - le recrimino.

- ¿Y a ti desde cuando te interesan los sentimientos de las prisioneras? -cuestionó Armin

- ¡Cállate que estoy sufriendo! - le grito Sasha- ¿Porque todos los hombres en, los que me fijo son unos idiotas y la única forma de tener su corazón es comiéndomelos? - se quejaban mientras no dejaba de llorar.

Nikolo aflojo un poco el agarre, como sintiendo lastima por ella, lo cual provoco que se aganar un golpe por parte de su compañera.

- ¿Qué te pasa Yelena? - se quejó.

-No es momento de que sientas lastima por una loca, así que sujétala bien- le recordó.

-Cállense los dos, no se les paga por hablar, sino por hacer su trabajo. Les ordeno Mikasa ´para luego ver a Sasha- Te diría que lamento que no te vaya bien en el amor, pero sería mentir, me da igual, así que, al grano, quieres vengarte de quienes te atraparon y…- no pudo continuar porque Sasha la interrumpió

-No digan más, le entro- respondió mientras trataba de volver normal su voz.

- ¿Qué? - se preguntó más de uno dentro de esa sala

-He tenido una vida muy solitaria, mucho antes de volverme caníbal, desde niña, solo quiero amigos a los que invitar a mi boda, aunque para eso necesito un novio primero, y también quiero que paguen mi boda.

- ¿De verdad solo quieres eso? - pregunto Mikasa sin creérselo, de todas era la que pidió las cosas más absurdas.

-Si, y también de que tú- señalo a Mikasa con su barbilla- Tu, tú y tu- señaló a Armin, Yelena y Nikolo- Y todos los que conozcas vengan a mi boda, ya tengo planeada como quiero que sea, y claro que también pagaras mi luna de miel, aunque todavía no sé a dónde quiero ir, pero ya te lo diré después.

- ¿Es todo? - pregunto Mikasa algo impaciente.

-Si, creo que si por…- no pudo terminar de hablar porque le inyectaron un dardo tranquilizante en el cuello.

- ¿Eso era necesario? - le pregunto Nikolo a Yelena.

-Obvio que sí, no me voy a arriesgar a que una caníbal me muerda, pero como se nota que le agarraste cariño, te dejo que la lleves a su celda, imitación barata de Hannibal Lecter.

-No me compares, mi genio gastronómico es mucho mejor que el de ese idiota- se defendió Nikolo para luego tomar a Sasha en brazos y llevar a su celda.

-Vaya, al parecer le ahorramos el buscar un novio- opino Mikasa al ver la escena- Pero bueno, no es nuestro problema.

-Si, al fin tenemos lo que queríamos- Armin tacho la foto de Sasha del registro- Ahora a reunir a las señoritas y eso te incluye a ti- señalo a Mikasa con su pluma- Ahora que recuerdo te falta un alias a ti, ¿te gusta la consentida? - pregunto con burla.

-Vete a la mierda Armin- fue todo lo que dijo Mikasa para luego caminar a la puerta- No se te paga por bromear, sino por hacer tur trabajo

-Y te recuerdo que tú no eres ni la sombre de quien planeo esto, solo eres una pieza mas del juego de ajedrez de Hanji.

Mikasa no dijo nada, solo se fue azorando la puerta.

-Vaca consentida- fue todo lo que dijo Armin una vez estuvo solo.

-Armincito, eso no es de caballeros- hablo una voz femenina desde el intercomunicador que Armin tenía en la oreja- es que acaso quieres que mi linda Isa apriete d nuevo el botón? -preguntó con burla y desafío.

-Si me eliminas, pierdes a tu pieza clave en tu estúpido juego, así que adelante, quiero ver si eres capaz de matarme- hablo también desafiándola.

-Ay, Armincito, se nota que no eres un estúpido como tu tío, tienes razón, no puedo matarte, y mi niña está durmiendo así que te salvaste por ahora, nada mas no pruebes mi paciencia, recuerda que estoy loca ja, ja, ja, ja, ja. Dicho esto, último corto la llamada.

-Claro que lo sé Hanji, solo a una loca se le ocurre jugar con esa familia tan egocéntrica como los Ackerman.

Ya todas las participantes estaban elegidas, ahora solo había que darle comienzo a juego.

Final del quinto capítulo.

Hola.

Después de mucho tiempo estoy de vuelta con un capítulo nuevo de esta historia de criminales.

La última pero no menos importante, nuestra querida Sasha, l caníbal más bonita del mundo ja, ja, ja, ja.

Ahora viene la historia de Mikasa.

Peor será después de que actualicé otros fics.

Espero que el capítulo les haya gustado.

Si s así voten y cometen.

Nos vemos en este o en otro fic.

Hasta luego,

Bye.