CAPÍTULO 1.
Estaban vivos… En verdad estaban aquí.
Darcy no podía creer que no habrían muerto en el aterrizaje, los paracaídas principales habían fallado, por 10 agonizantes segundos pensaron que iban a morir, que morirían en un estallido de llamas mientras volvían a la tierra, habría sido una buena muerte. Al menos pensó que sería mejor que la muerte que cualquiera de ellos tuviera en el Arca, cualquier cosa era mejor que flotar. Esos 10 segundos parecieron una eternidad, pensó en todo lo que había hecho para llegar aquí, y no encontró arrepentimiento en ninguna de sus acciones.
Pero de repente los paracaídas de emergencia se abrieron, hubo un choque en la nave por el cambio de descenso abrupto y algunos de los 100 quedaron inconscientes, paso todo el descenso rezándole a cualquier Dios que existiera para no dejar que se rompieran los paracaídas, no Morir quería, al menos no sin ver la Tierra aunque sea una vez.
Habían pasado algunos minutos desde que aterrizaron y nadie se había movido de sus asientos, aún en estado de shock por el aterrizaje sin poder creer que no murieran al llegar.
Darcy inquieta sin poder aguantar más se quitó las correas que la sujetaban, consciente de que todos la observaban, camino ignorando las miradas y abrió la escotilla de la parte inferior. Vagamente noto que otras dos personas siguieron su ejemplo.
Se dispuso a bajar.
— ¿Se quedarán ahí toda la vida?— sin esperar a que respondiera comenzó a bajar, escucho el sonido de clic repetidamente y de correas deslizándose. Las voces en la parte superior discutiendo quién bajará primero la hizo rodar los ojos.
Observó la parte inferior de la nave y vio que habían unas cuantas mochilas con lo que suponía que eran algunas escasas provisiones, había en total 5 de ellas, tomaron una para ella. Sabía que había más cosas en la nave escondidas que eran en especial para ella, pero pensó que las sacaría más tarde cuando hubiera menos ojos observando.
Alguien se acercaba, si girarse dijo hacia las mochilas y dijo
—Toma una antes de que los demás bajen, antes de que se terminen
El chico que bajó sus instrucciones, así como la chica que bajó después de él. Ambos se pararon a cada lado de ella, observando la enorme puerta que los separaba o protegía de lo que sea que los esperara al otro lado. Mientras más personas comenzaban a bajar.
—¿Y ahora qué?— preguntó el chico, Darcy se giró a verlo y lo reconoció del Skybox, John Murphy. Había hablado en algunas ocasiones con él, no eran exactamente amigos pero había una especie de respeto mutuo entre los dos.
¿Y ahora qué? se preguntó mientras pensaba en qué hacer, si habría la puerta y el aire aún era tóxico morirían de una manera dolorosa, duraría quizás unos minutos pero no pensó que sería bonito. Pero si se quedarían aquí morirían de una forma aún peor. Se quedarían sin oxígeno en algún momento y morirían de todos los modos.
¿Muerte rápida y dolorosa o lenta y agonizante?
—¿Nos quedaremos mirando la puerta toda la vida?— la chica a su izquierda preguntó, provocando risas entre los demás adolescentes que se acumulaban tras de ellos. También la conocía, dudaba que hubiera alguien en el Skybox que no supiera quien fuera Octavia Blake, la segunda hija. La chica a la que condenaron por nacer.
No fue la única que la reconoció, un chico en algún lado gritó.
—Es Octavia Blake la chica del suelo— los murmullos entre los demás comenzaron, señalando y hablando entre ellos sobre ella como si Octavia no estuviera ahí.
Octavia molesta se giró hacia ellos con toda la intención de comenzar una pelea. Una mano en su hombro la detuvo.
— No dejes que te afecte, solo los animaras más— Darcy le dio un apretón en su hombro antes de alejarse y caminar hacia la puerta. Se acercó hacia el circuito que la controlaba. Todos contuvieron la respiración. Sin más esperar la acción del interruptor. La puerta comenzó a descender mientras expulsaba el aire que estaba en la nave. De nuevo el tiempo parece pasar más lentamente, mientras veía como la luz se comenzaba a filtrar lentamente en la nave, el aire fue lo primero que notaron, lo sintieron. Tan limpio y puro. Era como si una infinidad de olores se precipitan hacia ellos, era tan diferente del aire seco reciclado un millón de veces en el Arca, se sentía húmedo, libre. Aspiró lentamente cuando una brisa de aire entró en la nave.
La vista fue lo segundo que notaron, después de que sus ojos se acostumbraron a la luz, había tanto verde por doquier, árboles, plantas, incluso había musgo en los troncos de los árboles que se elevaban algunos incluso más altos que su nave. La tierra en el suelo se había desplazado, podía ver restos de árboles derribados por su nave, y el vapor saliendo de la tierra por su aterrizaje.
Todo era tan hermoso, jamás pensó que vería todo esto, era el sueño de todos en el Arca, volver a la Tierra, y ellos lo estaban viviendo.
—Oye, chica de suelo— llamó a Octavia quien la miró con molestia, Darcy sonrió y dijo hacia delante —¿Por qué no les das una nueva razón para hablar de ti? Al ser la primera persona del Arca en pisar el suelo.
La molestia en los ojos de Octavia se convirtió en sorpresa, antes de llenarse de determinación, avanzó con pasos decididos hacia el frente, sin detenerse consciente de los ojos que estaban sobre ella, los murmullos habían cesado cuando se había abierto la puerta. Se detuvo un segundo dudando, miró hacia atrás y se encontró con la mirada de Darcy.
Lo que sea que haya buscado en su mirada lo encontrado, Octavia volvió a mirar al frente y dio el último paso y el siguiente, sus pies estaban en la Tierra, sintió como se hundía ligeramente, era tan diferente a los suelos duros del Arca.
Por primera vez desde que la encerraron en el Skybox una sonrisa verdadera se deslizó en sus labios, sin poder contener más la emoción levantó los brazos y gritó hacia el cielo como esperando que el Arca pudiera escucharla.
—¡ESTAMOS DE VUELTA PERRAS!
Su grito sacó a todos del trance en el que se encontraron, la emoción los llenó y sin dudar siguió a Octavia hacia el exterior, uniéndose a sus gritos de emoción.
Habían vuelto, estaban en casa.
