"Roman" y Mirabel iban a salir del mercado cuando a la chica se le ocurrió una idea.

- Oye, podemos ir al río por algunos materiales para tu taller, hacer algo siempre me distrae de los problemas - sugirió Mirabel señalando un carrito de madera que se veía ligero.

- Supongo que no me necesitaran para las rondas de patrullas así que está bien - dijo "Roman" moviendo su mano delante de su cara sonriendo un poco - no está muy lejos verdad?

- El río está cerca, no nos tomará más de 20 minutos - contestó Mirabel llevando el carrito.

- Es el tiempo que dura el reloj de arena - le comento "Roman" girando su reloj en su cinturón - puedes llamarme por mi nombre real mientras tu reloj esté fluyendo.

- Seguro que funciona bien? - preguntó Mirabel aun dudando mientras giraba cuidadosamente su reloj en su bolso.

- Pues dije un par de cosas sobre tu… - estaba diciendo Carlos pero se detuvo en seco y siguió caminando junto a Mirabel - estooo… bueno lo probé cuando estaba con tu tío Bruno.

- Que tal si digo: "Dolores tienes peinado de florero" - susurro Mirabel mirando hacia su casa mientras seguían de camino al río por las calles de la ciudad medio vacías esperando - si no viene entonces supongo que funciona bien.

- Nunca habías intentado ocultarle algo o tener un secreto? - le preguntó Carlos.

- Buenooo… mi abue no lo vería bien y aunque ahora se ha relajado un poco creo que lo tomaría mal si alguien de la familia intenta ocultar algo - comentó Mirabel sin pensarlo mucho.

- Eh? en serio? - preguntó Carlos confundido - entonces nunca han hecho una fiesta sorpresa o algo así?

- Pues no, además yo recuerdo los cumpleaños de todos, incluso la casita se los sabe - comentó Mirabel - así que no tiene mucho sentido intentar hacer una fiesta sorpresa, y qué hay de ti tu familia hacía fiestas sorpresa o algo así?

- Jeje… - se rió cómicamente desanimado Carlos - la verdad es que mi cumpleaños es durante las vacaciones por lo que solo lo pase con mi familia, todos mis amigos se iban a la playa o algún otro sitio, además de que era guardián de la maldición por lo que salir del valle me estaba prohibido.

- Pero alguna ocasión divertida habrás tenido, ¿verdad? - pregunto Mirabel intentando quitarlo de esos recuerdos - algún festival o algo así.

- Hmmmm… - pensó Carlos esforzándose en recordar mientras seguían caminando acompañados por el ruido del carrito y los golpeteos del bastón de Carlos - ehmmmmmmm… hummmmmmm… oh recuerdo algo, el año pasado me lleve el vino caro de la casa a la plaza y me lo termine yo solo, al dia siguiente tuvieron que reconstruir la fuente ya que la rompi y me hice una estatua de mi mismo jajaja, la estatua estaba horrible y me castigaron haciéndome ayudar en la construcción pero fue divertido.

- Eso suena divertido sí, pero no era lo que tenía en mente - contestó sorprendida Mirabel - y no das la impresión de ser así de… destructivo?

- Ah… cierto perdón - dijo Carlos avergonzado de su historia mostrando sin querer algo de fuego en su cara por alguno de los poderes que tenía - supongo que al final solo soy un chico que quería irse a divertir fuera de casa.

- Oye Carlos, ¿cuántos poderes tienes? - preguntó Mirabel viéndolo apagar el fuego en su cara con unas palmadas.

- Pues creo que unos 23 más o menos - contestó el chico haciendo memoria - aunque hay algunos que no se como funcionan exactamente.

- 23?! - pregunto Mirabel sorprendida y casi se cae pero Carlos se lanzó para evitar que se golpease de cara contra el piso empedrado cerca del río - …gracias, estás bien?

- Solo fue un raspón - contestó el chico levantándose - tu estas bien? Ese golpe habría sido duro.

- Si, solo me duele un poco la mano - indicó Mirabel - pero un poco de comida de mi mamá y todo arreglado.

- O puedo hacer esto - dijo Carlos dirigiendo sus manos hacia las plantas del lado del camino y pareció aplastar algo haciendo que las plantas se marchitarán y luego le lanzó a Mirabel una esferita de luz verde que le curó la leve herida en su mano - y listo ya deberías estar mejor.

- Pues sí gracias - dijo Mirabel viendo que no tenía nada y a la vez Carlos se curaba a sí mismo - Carlos, tu puedes otorgarle un poder a alguien que no sea de tu ciudad?

- No, no te voy a dar uno - contestó el chico que había recuperado su vista por usar el poder curativo.

- Pero solo sería por un rato, además no creo que duela tanto - insistió Mirabel - además seguro tienes algún poder que puede hacerme tan fuerte como Luisa o muy veloz al menos.

- No duele usar estas maldiciones Mirabel - explicó Carlos - pero se vuelve adictivo y mañana me pedirás otro y pasado otros dos y así se convertirá en un hábito.

- Pero solo sería esta vez - continuó insistiendo Mirabel - y te prometo no contarle a nadie.

- … bien, tus enormes ojos son muy convincentes - le dijo Carlos levantando su índice hacia la frente de Mirabel - te daré uno, pero en la noche te lo quitaré entendido?

- Bien estoy lista - dijo Mirabel alejándose un poco de Carlos.

- Aquí va - dijo el chico acercando su dedo índice con una luz azulada a la frente de la chica que estaba nerviosa - jajajajaja.

Carlos empezó a reírse fuerte retrocediendo y sentándose en una roca al lado del camino.

- Que paso? - preguntó Mirabel confusa.

- Jajajaj es que jajaja pusiste una mirada rara, no mires mi dedo con tanta atención que eso me da mucha risa - dijo Carlos con un poco de dificultad por estarse riendo.

- Es que pusiste tu dedo frente a mi cara que querías que hiciera? - dijo Mirabel un poco avergonzada parpadeando con intención de acomodar sus ojos.

- Solo cierra los ojos o algo - sugirió Carlos volviendo a levantarse - es bastante normal así que tranquila.

- Bien, solo apurate que está empezando a hacer frío aquí - le dijo Mirabel.

- Ok, tranquila y relájate - le dijo Carlos ya más sereno acercando la pequeña flama azul a la frente de Mirabel - ahora acepta este poder con calma, tranquila y no te sobreesfuerces.

- Ok… si ya me siento diferente - dijo Mirabel retrocediendo mientras miraba sus manos y Carlos volvió a girar su reloj de arena.

- No lo tengas activo en todo momento ok? - le dijo Carlos tomando el carrito y empezando a caminar junto a Mirabel ya que aún podía ver - intenta darle a esas rocas en la orilla.

- Ok ahí va - dijo Mirabel mientras caminaba por fuera del camino que justo antes de llegar a la orilla del río tenía unos baches grandes que hacían saltar fuerte al carrito que Carlos llevaba - bang! bang! bang!

Con cada onomatopeya que hacía Mirabel de sus dedos salían pequeñas espinas brillantes hacia las rocas impactando con un ruido metálico.

- No apuntes a cosas vivas y ten cuidado - le advirtió Carlos - y sobre todo que no se entere tu familia, me meterías en problemas.

- Ok, ok pero me lo puedo quedar hasta mañana en la tarde? - negocio Mirabel - es que me serviría para poder armar las máquinas y ahorraríamos mucho en clavos.

- … no, si lo fuerzas mucho una de las espinas de acero sale envuelta en llamas y terminaras quemando todo el trabajo de un dia - le contestó Carlos recordando que había oído de esas maquinas para apoyar el trabajo de Luisa - si quieres te lo cambio por un poder se superfuerza, no serás tan fuerte como Luisa pero podrás encargarte del trabajo pesado tu misma.

- Perooo… no me veré como ella verdad? - pregunto Mirabel recordando lo corpulenta que es su hermana - no soy tan alta, me vería extraña.

- Eh? el cuerpo de tu hermana es así por su poder? no hace un entrenamiento o algo asi? - preguntó espantado Carlos.

- Si entrena pero no se como sea el poder que tu me puedas dar - dijo Mirabel dudando de la idea de Carlos.

- Solo te hace más fuerte de lo normal aunque depende de la fuerza normal que tenga tu cuerpo, yo solo puedo levantar una tonelada - le dijo el chico mientras estrujaba una de las rocas de la orilla rompiéndola en pedazos con un gran crujido - pero bueno a largo plazo hace daño a los músculos de todo el cuerpo, el poder de las espinas de metal dañara los huesos de tus manos así que no abuses de él.

- Y qué tal un poder curativo como el de hace rato? - pregunto Mirabel - no creo que eso tenga un efecto secundario tan malo.

- Bueno… su efecto es que me hace más propenso a enfermarme - confesó Carlos mirando a la arcilla en la orilla del río y yendo a recogerla - de hecho es el poder que mi padre me dio antes de que me convirtiera en el nuevo portador de la maldición. Me dijo que solo lo usara en casos de emergencia, pero bueno era un niño así que me pase un poco y termine con lo de sangrar cada vez que utilizo algún poder avanzado como el teletransporte o la telepatía.

- También tiene que ver con ese poder que te quito la vista verdad? - preguntó Mirabel sentándose a recoger arcilla con él.

- Si, los poderes avanzados son los que más daño hacen - le explicó Carlos llevando más arcilla al carrito - por eso como ya te dije no los actives ni los uses si no es necesario de acuerdo?

- Si, si, solo los usaré cuando haga falta no te preocupes - dijo Mirabel terminando de asegurar la arcilla con Carlos en el carrito - así que… puedo quedarmelo hasta mañana?

- Ahhhhh bien… toma la superfuerza también - aceptó el chico mientras sus ojos se iban apagando de nuevo y le ponía una llama azul en la frente a Mirabel y empujaba el carrito con ella - pero te los quitaré si escucho que te hiciste daño.

- Estaré bien - dijo Mirabel - aunque quizás mi abuela pregunté si me ve usando los poderes por eso me inventaré algo.

- Ehhh… yo pense que eras una chica sincera que no sabía mentir - dijo Carlos sonriendo con burla - supongo que tienes habilidades que no muestras mucho.

- Mentir no es una habilidad - contestó Mirabel - además puedo solo omitirlo y no dejar que me descubra usando los poderes que me diste.

- De hecho hay varios tipos de mentira como la de omisión - comentó el chico mientras ambos seguían empujando el carro que emite chirridos al avanzar por el peso de los materiales.

- Si que sabes de mentiras por omisión - le dijo Mirabel mostrando - supongo que fue la manera en la que conseguiste escapar de tu familia eh?

- Pues la verdad es que no, solo me disfrace - dijo Carlos recordando mientras miraba al cielo - aunque solo lo hice por unos días luego de escapar y cuando estaba viajando.

- Disfraz? - pregunto Mirabel extrañada pues no recordó verlo con equipaje de ningún tipo - que ibas vestido de vendedor o algo asi?

- De hecho también tengo un poder parecido al de tu primo - le contestó Carlos desviando la mirada - aunque bueno no funciona muy bien?

- Solo puedes transformar tu cara o algo por el estilo? - preguntó Mirabel viendo que parecía darle pena.

- Solo dejemoslo en que no lo usare - contestó Carlos desviando la pregunta e intentando cambiar de tema - además su efecto secundario es dolor de huesos.

- Si… creo que será mejor que no lo uses - dijo pensativa Mirabel recordando el poder de Camilo considerando que él no lo usaría si tuviera algún dolor al usarlo - tienes algún poder no se… extraño o muy llamativo?

- Pues tengo los más obvios como el control del agua, de las piedras y del fuego incluso pueden usarse al mismo tiempo - comentó Carlos haciendo girar alrededor de su cabeza unas piedras, unas flamas y unas esferitas de agua que atrajo mirando a sus alrededores.

- Y porqué no el aire también? - preguntó la jovencita viendo como su acompañante hacía que las piedras y el agua volviesen al río mientras el fuego se apagaba.

- Para eso solo necesito usar superfuerza y soplar - contestó Carlos restándole importancia - además la única aplicación para eso sería dejar a alguien sin aire para matarlo… no es que lo haya hecho antes solo es una idea que tuve… oye ustedes nunca han usado sus poderes para defenderse o algo así?

- Bueno… la presencia de Dolores y de Luisa son bastante disuasorias - comentó Mirabel recordando a su hermana y a su prima - además de que el pueblo estaba bastante aislado hasta hace un tiempo.

- Si te soy sincero me daba miedo hasta pensar algo malo de nadie cuando me enteré de que Dolores lo oía todo - confesó Carlos - además queria darte mucho las gracias por ayudarme el día que llegue pero estuve ocupado asi que bueno aqui esta.

Diciendo eso el chico sacó del bolsillo de su camisa una pequeña caja que le dio a Mirabel que se quedó sorprendida ya que parecía una cajita con anillo de compromiso como la que había visto en la celebración del compromiso de su hermana.

- Eh… es para mi? - preguntó Mirabel incrédula con la cara algo roja.

- Si, no hay nadie más aquí verdad? - dijo Carlos mirándola extrañado riendo.

- Yo... bueno, no se que decir, gracias - contestó Mirabel tomando la cajita.

- No es nada - contestó el chico forzando un poco la vista ya que su visión volvió a irse lentamente - espero que no sea muy grande, hice dos por si acaso.

- Dos? - preguntó confusa la señorita abriendo la cajita donde había un par de broches del cabello - ahhh… eran para el cabello.

- Si, no tenía cajas para broches así que hice unos pequeños y como solo tenía cajas para pendientes hice dos - le explico Carlos.

- Ahhhh… si, gracias - dijo Mirabel poniendose uno de los broches en su cabello mirando a otro lado.

- Uno es la luna y el otro es del sol - explicó Carlos viendo que Mirabel se puso el de la Luna - use unas gemas que encontré en el camino, espero esté bien.

- No te preocupes - le insistió Mirabel mientras seguían empujando el carrito donde llevaban la arcilla.

- Deberíamos apurarnos un poco no vaya que ser que chorree y te manches la ropa - le sugirió Carlos.

- Tranquilo solo seria mi falda así que no hay problema - dijo Mirabel algo menos avergonzada y ahora con su pinza para el cabello.

Ambos jovencitos empezaron a ir hacia el pueblo con calma mientras la vista de Carlos se volvió a desvanecer y Mirabel probaba con cuidado las habilidades que le había otorgado temporalmente.

Mientras tanto en la casa Dolores estaba ayudando a su madre a cocinar con la cara muy roja y ¿por qué? te preguntaras.

La explicación a esto es que la señorita tenía cierta curiosidad por que su prima había traído al chico nuevo que se establecería en la ciudad con la venia de su abuela, su interés creció ya que revisando lo que decían ambos pero había una especie de ruido de fondo cuando intentaba oirlos y no entendía bien la mayor parte de lo que decían pero por momentos lograba oír algunas palabras y frases sueltas de ambos jóvenes.

- … no son tomará más de 20 minutos - le oyó decir a Mirabel mientras un crujido de madera sonaba lo que la alerto pero se calmó porque sabía que su prima era alguien relativamente tranquila y no haría nada peligroso o arriesgado de ese estilo.

Luego de eso solo oía como tierra resbalando por lo que aún buscaba ocasionalmente a su prima pero oyó a "Roman".

- … un secreto? - se oía como una pregunta además de que el sonido de la madera seguía con esto Dolores estaba algo más tranquila aunque confundida hasta que oyó a su prima de nuevo por unos segundos.

- Solo me duele un poco la mano - decía Mirabel en tono tranquilizador lo que hizo que Dolores se tropezase y mirase en dirección del río porque percibió a su prima por allá pero no la oía por mucho que se esforzara.

- ¿Está bien Dolores? - le preguntó la señora Pepa que estaba picando una verduras con su hermana.

- Jajaaaaa… sí mamá - contestó Dolores algo sobresaltada - yo solo iré por paja, digo madera tu sabes para la cocina - dijo Dolores con la cara algo roja saliendo de la cocina.

- Cuidado con tus manos - le advirtió Pepa mientras salía a recoger madera intentando oír a su prima de lo que se arrepintió ya que mientras hacía tiempo recogiendo la madera la escucho en varias ocasiones también a "Román".

- …no creo que duela tanto… dijo en un momento Mirabel sonando un poco confiada y luego la oyó decir un poco molesta - …frente a mi cara que querías que hiciera?

- …y sobre todo que no se entere tu familia, me meterías en problemas - dijo "Roman" sonando un poco cansado y luego de intentar orilos por mucho rato por fin lo oyo habalr de nuevo - …además quería darte mucho….

En todo momento las frases sonaban como incompletas y Dolores terminaba pensando una y otra cosa.

Finalmente lo que le hizo ir con su madre y su tía fue lo que les oyó decir a ambos.

- Deberíamos apurarnos un poco no vaya que ser que chorree y te manches la ropa - le oyó decir a "Roman".

- Tranquilo solo seria mi falda así que no hay problema - fue lo que le oyó contestar a Mirabel.