Glen fue escoltado por Sergei, el chico se sentía bastante incómodo mientras caminaba al lado del enorme rubio. Por un rato hubo silencio.

– Es bueno verte de nuevo –

Sergei trató de romper el hielo. Glen se detuvo y el rubio lo miraba con atención, quería saber qué significó aquel día y por qué había huido así.

– No necesito escolta –

Dijo el chico en un tono frío esperando que Sergei volviera, pero el rubio no era una persona frágil; "capturó" a Glen entre sus brazos y un árbol, quien lo miró molesto, sabía que podía escapar fácilmente si lo deseaba, lo dejó dar el primer movimiento, así sabría la mejor forma de contrarrestar lo que sea que el rubio hiciese. Glen estaba preparado para defenderse de Sergei.

El rubio miró seriamente a Glen y sin más lo besó tomándolo con la guardia baja. Glen llevó sus manos al frente para empujarlo, pero al sentir aquellos pectorales dudó para hacerlo, Sergei siguió con el beso y Glen no entendió lo que sentía, su mano bajó hasta la entrepierna del rubio quien separó levemente sus labios y con una ligera sonrisa insinuadora le dijo a Glen.

– ¿Qué sucede? – Glen presionó sobre el pantalón del ruso

– Lo quiero dentro de mi – Sergei no dudó y bajó los pantalones del chico y lo volteó contra el árbol, Glen sintió los dedos del ruso entrando en su ano.

– Eso no, quiero tu pene – apenas pudo decir entre jadeos pero con un poco de desesperación aunque Sergei no sacaba su dedo, pues debía preparar a Glen antes.

– ¡Dije que quiero tu pene! – Glen, aún recargado contra el árbol, volteó a ver a Sergei, se veía molesto.

Sergei sacó sus dedos y le mantuvo la mirada, Glen jadeaba y Sergei sin decir nada embistió a Glen en un solo movimiento con su pene y entrando completamente en Glen, quien fue sorprendido por el rubio y sólo se quedó inmóvil hasta que aquel enorme miembro llegó a lo profundo de su cuerpo e incontrolablemente saliva salió de su boca mientras su cuerpo trataba de acostumbrarse a la intromisión, pero Sergei estaba excitado por la forma en que Glen le había exigido que lo tomara y no tardó en comenzar a moverse, causando que Glen se aferrara del árbol pues sus piernas con trabajo podían mantenerse en pie. Sergei podía sentir en sus manos el pequeño cuerpo de Glen estremeciéndose con cada embestida; Sergei sólo quería saber por qué se había marchado tan repentinamente sin decir nada y jamás volvió, pero ahora estaba teniendo sexo con aquel chico de nuevo. Glen soltó un pequeño grito que excitó más al rubio, lo agarró de los brazos y lo jaló hacia atrás, Glen sentía que aquel pene lo iba a romper, era demasiado grande para su pequeño cuerpo, Sergei soltó un grito ronco mientras llenaba cada rincón del ano de Glen quien liberó un potente chorro de semen que cayó sobre el árbol. Sergei soltó a Glen, quien se dejó caer al piso, su ano punzaba, pero le gustaba lo que sentía. Sergei miró a Glen en el piso con semen saliendo de él e intentó levantarlo y disculparse, pero Glen empujó su mano. No te atrevas a arruinarlo, tal parecía que Glen tenía un carácter muy especial, sonrió y le dijo.

– ¿Y cómo piensas llegar a la estación? – Glen aún temblando se levantó y volteó a ver al ruso

– Aún puedo moverme – le dijo con una sonrisa retadora

– ¿Acaso me estás retando? ¿O es tu forma de invitarme a donde te estás quedando? – le respondió el rubio con una sonrisa, Glen al escuchar sobre su lugar de estadía se controló y subió su ropa.

– Quisieras, será mejor que regreses, puedo cuidarme solo –

A pesar de la negativa obligó al ruso a volver a casa. Una vez que lo perdió de vista respiró profundo y caminó en dirección a la casa de los rusos pero antes de llegar se adentró a los árboles, se dirigió a la parte trasera de la casa y con un poco de torpeza trepó un árbol, sus piernas aún temblaban un poco y la incomodidad aún estaba ahí, se acomodó en la rama y se recargó contra el árbol.

– Maldito rubio, ¿Qué me hiciste? – dijo mirando hacia la copa del árbol, giró al ver la luz correspondiente al cuarto del pelirrojo apagarse – al menos dormiré bajo un techo gracias a esa chica torpe –

Se acomodó en el árbol cuidando no quedar a la vista y cerró los ojos. – Me dejaste cansado – pensó mientras caía en un sueño profundo.

A la mañana siguiente Lilith se mostraba tan feliz que su sonrisa se veía diferente, radiante. Boris sonrió pero al ver la mirada asesina de Yuriy omitió el comentario, el pelirrojo pudo ver que su novia se veía más tranquila después de que se desahogó sobre lo que la perturbaba. Al medio día sonó el timbre de la casa, Ivan fue quien atendió la puerta.

–¡Glen! – Gritó Lilith mientras corrió hacia él a saludarlo, Alyss miraba curiosa al chico, no podía imaginarlo volviéndose amigo de Lilith

Ninguno de los rusos no pudieron ignorar lo pequeño que era su equipaje.

– Supongo que al ser un enano no necesitas muchas cosas – Dijo Boris con afán de molestar, ya que no pudo decir nada en la mañana de la novia del pelirrojo.

– Que sea pequeño no significa que no pueda defenderme –

Glen sonaba serio y tenía una mirada un tanto retadora, causando que la broma de Boris careciera de gracia y dejando a un platinado molesto en el proceso y Alyss soltó una ligera risa burlándose de él

– tch… qué aburrido – dijo Boris mientras se tumbaba en el sillón evidentemente "derrotado" y prendió la televisión.

Lilith tomó la mano de Glen y con emoción lo llevó a su nueva habitación, pidiendo a Alyss que los acompañara, remarcando que era importante que se llevaran bien ahora que vivirían en la misma casa. Yuriy no estaba feliz con el gesto pero recordó que así era la personalidad de su novia. Lilith le enseñó el lugar con emoción, realmente esperaba poder volverse amiga del chico, se llevaba bien con los rusos, pero ninguno era realmente su amigo y nunca había tenido un amigo varón antes, Glen le generaba confianza y quería conocerlo más. Cuando terminó de explicarle dónde estaba cada lugar de la casa con un detalle que sorprendió incluso a Alyss, pues Lilith explicó como si hablara con ella misma para no perderse, el chico agradeció con un leve gesto moviendo la cabeza, nadie lo sabía, pero él conocía bien la casa. El día pasaba de forma normal, cuando Sergei se paró en la puerta de Glen

– ¿Qué tal una bienvenida? – Glen uso toda su fuerza de voluntad para negarse, pero el ruso al ver el trabajo que le costó decir que no, agregó – Sabes donde encontrarme si cambias de opinión – Glen respiró tratando de no pensar en el ruso y sobretodo en aquel pene que lo hacía perder la razón, cerró la puerta y se dispuso a terminar de acomodar sus cosas.

Ahora que Glen estaba adentro sólo le quedaba esperar el momento correcto. Lilith parecía ingenua, quizá sería fácil hacerla hablar y el rubio, quizá si lograba controlar sus propios impulsos podría conseguir un poco más de información con él. Como fuera ahora que vivía en esa casa sería más sencillo lograr su objetivo. Pero mientras estaba ahí ¿Por qué no disfrutar un poco a Sergei también?

Cuando todas sus cosas estaban alistadas en la habitación, miró nuevamente a detalle para asegurarse de no dejar nada a simple vista, ahora podía darse un pequeño lujo, uno que podría causar problemas si no tenía cuidado, pero vaya que le gustaba. Glen fue al cuarto de Sergei, pero en el camino encontró a Lilith quien inmediatamente le hizo conversación, alejándolo de su objetivo. Glen no entendía a aquella chica, era empalagosa y siempre le sonreía ¿Acaso tenía algún problema?

El día transcurrió con Glen fingiendo amabilidad con Lilith, pero eso le ayudó a conocer detalles de las actividades de todos en casa y con Alyss que lo miraba sin mucho entusiasmo tratando de interrogarlo sobre a qué se dedicaba sin éxito.

Después de cenar, Glen se excusó para irse solo y esperar ver al rubio un rato y así fue. En cuanto lo vio pasar a su cuarto entró detrás de él, Sergei antes de poder decir nada fue empujado de la espalda por Glen, quien ahora se desvestía y se sentaba sobre el ruso.

– Creo que alguien no pudo seguir negándose –

Antes de decir más, el mismo Glen estaba penetrándose con el pene del rubio, quien no objetó, al contrario, lo disfrutaba. Glen estaba en lo suyo, moviéndose sin control sobre Sergei.

– Ey Sergei, mañana entrenamos más… –

Sergei se congeló al ver a Boris en la puerta, Glen seguía moviéndose sin notar al platinado, Sergei le pidió a Glen detenerse, pero éste se acercó a besar al rubio sin dejar su movimiento de caderas. Boris cerró la puerta lentamente.

Glen puso las manos del rubio sobre sus nalgas, Sergei estaba nervioso por haber visto a Boris entrar, pero aquel chico insaciable lo excitaba demasiado, Sergei tomó las nalgas de Glen con cada mano abriéndolas mientras aún lo besaba.

– No pares, por favor no pares. Quiero más – el chico de larga cabellera hizo que poco importara que los habían visto

Mientras Glen no dejó que el rubio se detuviera, Boris permaneció en el pasillo tratando de procesar lo que había visto.

– parece que Lilith tenía razón – se dijo con un tono burlón recordando la cena donde dijo apoyar a Sergei por preferir a los chicos y caminó a su cuarto, tenía planes especiales para "estrenar" la habitación compartida con Alyss

– Boris – al platinado volteó al escuchar la suave y baja voz de la pelirroja – ¿sabes dónde está Glen? – su rostro dejaba ver lo mucho que le importaba llevarse bien con él – quería preguntarle si todo estaba bien – el platinado notó una sonrisa que jamás había visto antes en la pelirroja – espero podamos ser amigos – ahí pudo notarlo de nuevo, ese "algo" que lo hizo saber que a Yuriy le gustaría Lilith

– no lo he visto, linda – respondió mientras le causaba gracia como se avergonzaba por llamarla así – aunque recuerdo que dijo algo sobre conocer los alrededores – fingió un gesto como pensando – quizá salió –

– ya veo… – miraba al piso – gracias – le sonrió gentilmente antes de retirarse al cuarto de Yuriy

– no imagino cómo reaccionarías si supieras lo que hay atrás de mí – pensó para sí imaginando que probablemente se pondría igual de roja y nerviosa como cuando alguien la descubría viendo a su novio

– ¿ahora qué estás tramando? – la voz de Alyss lo sacó del pensamiento divertido sobre la pelirroja descubriendo al par de amorcitos en el cuarto del rubio – bastante malo es que me hayas hecho perder mí habitación y encima fueras tan indiscreto – avanzó hacia el cuarto que compartiría con el platinado mientras reclamaba molesta

– ya pasabas las noches aquí – Alyss lo miró molesta deteniendo su camino – además – hizo un gesto exagerado juntando sus manos y cerrando los ojos haciendo la voz ligeramente aguda – eso ayudó a un extraño – remarcando que ayudaron a Glen a encontrar un lugar para quedarse

– me gustaba tener privacidad – reclamó antes de entrar al cuarto

Apenas entraron, Boris la jaló para besarla y recordarle que lo pasaban tan bien siempre, que no extrañaría aquella habitación. Pese a la negativa inicial de Alyss, el platinado mostró sus habilidades para darle una gran bienvenida a su nueva habitación.

Lo que más le gustaba a ambos (además de intimar), era que ambos entendían que no necesitaban un título para lo que hacían, simplemente lo pasaban bien cada que la oportunidad se les presentaba sin preocuparse de nada más.

En la mitad de la noche Glen despertó, Sergei yacía a su lado completamente desnudo, se vistió y al ver al rubio en un sueño profundo, salió de la habitación.

El silencio reinaba en casa, se aseguró que todos estuvieran dormidos y bajó con cuidado a la sala, revisó los estantes con cuidado hojeando cada libro y cuaderno con el que se topaba dejando todo como estaba. En el fondo de la sala pudo ver una puerta y se acercó, giró la perilla y entró, era un cuarto casi vacío a excepción de unos cuantos artefactos no muy convencionales para hacer ejercicio, miró el lugar molesto.

– Parece que no me lo dejarás tan fácil, bueno no serías tú si fuera sencillo –

Dijo para sí en voz alta con una sonrisa, analizó con detalle aquella habitación tratando de memorizarla. Salió y continuó su recorrido, miró las escaleras en dirección a las habitaciones.

– Creo que tendré que esperar… –

Afiló la mirada, a pesar de su disgusto, tendría que buscar una oportunidad. Volvió desanimado a su habitación, cerró con llave y con cuidado revisó su equipaje, removiendo la parte del fondo de su mochila.

– si todo sale bien, quizá esta vez no tendré que usarte… –

Cubrió nuevamente con cuidado la mochila usando aquel fondo falso, la dejó de forma casual en el armario y fue donde el escritorio y miró por la ventana; le alegraba no tener que pasar otra noche en las ramas de un árbol, pero ahora todo era más peligroso, debería proceder con cautela y conocer mejor el terreno. Desafortunadamente para Glen, todo apuntaba a que tendría que usar su peor habilidad para conseguir lo que buscaba, tendría que ser sociable…

– Glen ¡Glen! El desayuno está listo –

Glen abrió los ojos y se estiró, había dormido sentado frente al escritorio. Miró por la ventana, el sol ya había salido, se puso un suéter de mangas largas en lugar de su camisa y bajó a desayunar, cerrando la puerta de la habitación con llave.

Todos miraron en silencio cuando aquel pequeño y esbelto cuerpo bajó balanceando aquella hermosa cabellera, Lilith lo saludó con una sonrisa que no recibió mucha respuesta, dejándola visiblemente desanimada.

– alguien se ve de buen humor – soltó el comentario sarcástico ante la seriedad del chico, quien lo miraba serio – vaya que eres un amargado – agregó al ver que ignoró el evidente gesto triste de la pelirroja

– déjalo en paz, Boris – las palabras del rubio no iban con intención de defender a Glen, sino como advertencia de sus comentarios francos que podían incomodar a los demás

– no necesitas tratar de defenderme – Glen bajó su taza de té – que tengamos sexo no te da derecho a entrometerte en mi vida – miró serio al rubio

El comentario del chico causó no sólo las miradas de sorpresa en él y en el rubio, también, hizo que Lilith casi se ahogara con el bocado de su desayuno; Alyss fue quien se levantó deprisa a ver que estuviera bien, acercándole un poco de aguas. Glen se dio cuenta que incluso el rubio lo miraba después de su comentario, una vez más, su falta de habilidades sociales lo había dejado en una situación incómoda

– ¿qué demonios te pasa? – Yuriy reclamó a Glen no tanto por su comentario, sino por lo que este causó en Lilith – les recuerdo que esto no es un burdel – miró con enfado a Boris y Sergei

Glen ignoró el reclamo levantando sus trastos para llevárselos a la cocina, cosa que enfadó más al pelirrojo

– no te enojes… – Lilith finalmente se había repuesto de casi ahogarse y agregó en un tono bajo – tenemos que apoyar a Sergei – haciéndolo ver que esa no era la forma en que el rubio deseaba que se enteraran sobre él y Glen

Después de que quedó revelado el gusto de Glen por tener sexo con el ruso, con el paso de los días Glen se unió a las sesiones de entrenamiento de los rusos, quienes lo aceptaron renuentemente.

Yuriy les dio las indicaciones como siempre, los chicos veían a Glen, esperando verlo rendirse en cualquier instante ante los extenuantes entrenamientos. Yuriy notó la resistencia del pequeño chico y sintiendo que lo retaba, aumentó poco a poco la intensidad. Cuando terminó la sesión, los rusos estaban exhaustos, pero Glen continuaba como si nada, los miró.

– Seguiré entrenando, me falta trabajar algunas cosas –

Dijo indiferente mientras comenzaba con ejercicios que parecían sencillos pero un Boris que se negaba "a ser vencido" imitó o intentó imitar su rutina pero su cuerpo no pudo resistir.

– Si no tienes las condición, no interfieras en mi rutina –

Glen siguió con sus ejercicios sin hacer caso de los rusos, ¿Cómo es que aquel pequeño logró resistir la rutina y estar como si nada? En definitiva ese chico no era normal. Sergei esperó a que el chico terminara sus ejercicios y se acercó a él, Glen trataba de ignorarlo mientras en el fondo deseaba que le ofreciera algo de sexo, sería el complemento perfecto de actividad física para concluir su entrenamiento del día.

– ¿Cuál es tu secreto? –

Glen inspeccionó al rubio, más bien era Glen quien no entendía cómo era posible que aquellos que fueron los niños que sobresalieron hicieran entrenamientos tan incompletos. Glen arqueó la ceja.

– Mis entrenamientos fueron diseñados por… alguien que sabe lo que hace, aunque sea una escoria –

Sergei pudo notar un cambio en la mirada de Glen al mencionar a "la escoria" pero no dijo nada.

– Deberías entrenarnos –

Dijo el rubio tratando de cambiar el aire que había tomado la conversación, creyó que un chiste haría que Glen hablara más.

– No es mi culpa que les dieran una rutina tan deficiente –

Las palabras de Glen fueron frías y acompañadas de una mirada que por unos instantes sobresaltó un poco al ruso. Aquella mirada le recordaba a su capitán, esa mirada intimidante y que sentías que podría matarte si se lo propusiera. El rubio no pudo decir nada y simplemente vio a Glen salir del lugar.

– Si Yuriy hubiera escuchado ese pequeño estaría en problemas –

Boris notó la cara de Sergei al ser sorprendido por los comentarios de Glen.

– Deberías calmarte, parece que hubieras visto un fantasma –

El rubio trató de fingir una sonrisa en respuesta a la pequeña broma de Boris y salió hacia su habitación. Se tumbó en su cama.

– Un fantasma –

Pensó en voz alta mientras su mente lo transportó a donde vio una mirada como la de Glen por primera vez…

Sergei caminaba por un pasillo obscuro y frío, su cuerpo sentía toda clase de dolor pero igual caminaba como si no pasara nada.

– ¿A eso llamas desempeño? –

Sergei entró a una habitación llena de chicos, todos entrenando, seguían como si aquella golpiza no estuviera pasando. El chico quedó inconsciente en el piso.

– Tal parece que Papov deberá ser degradado –

Una voz tranquila pero que le helaba la sangre de sólo escucharla lo hizo girar, el miedo se había apoderado de su cuerpo, pero no pudo cambiar su expresión a tiempo.

– Si no te gusta mi decisión tendremos que hacer algo al respecto –

La voz cambió de tranquila a molesta, la orden iba para él y él exclusivamente. Sergei se dio cuenta que no pudo ocultar de su rostro que no aceptaba el castigo que acababan de darle a Ivan.

El sujeto usando un antifaz negro se acercó a Sergei, lo tomó de los hombros y susurró a su oído nuevamente con voz suave.

– A menos que quieras hacer algo al respecto para salvarlo –

Una macabra sonrisa se mostró en aquel rostro, Sergei estaba aterrado, pero a la vez lo odiaba, lo odiaba con todo su ser.

– ¡Yuriy! ¡Boris! –

Gritó casi en la cara de Sergei y el pelirrojo y platinado que entraron con él, se prepararon a recibir sus nuevas órdenes.

– Ya que hoy su rendimiento bajó, aquí está su castigo., hagan que Sergei acompañe a Ivan a la enfermería –

Sergei miró a ambos chicos, el platinado y Yuriy se conocían antes de entrar a la abadía, pero no parecía que fueran cercanos, en especial Yuriy, quien siempre evitaba crear cualquier tipo de lazo con quien fuera y Boris desde que entró a la abadía demostró un potencial para bloquear casi cualquier sentimiento y una gran habilidad para mostrar crueldad, lo cual lo volvió rápidamente uno de los favoritos, pues lograba resultados mejor a los esperados la mayoría de las veces.

Aquellos dos chicos eran los favoritos y ahora tenían una orden, mandar al rubio a la enfermería, era obvio que ninguno de los dos se negaría a la orden, Sergei trató de defenderse como pudo sin mucho éxito, pero por unos segundos juraba que en la mirada del pelirrojo pudo ver que detestaba ese lugar, o más bien a aquel hombre. El rubio perdió el conocimiento gracias a los golpes.

El rubio reaccionó saliendo de aquel horrible recuerdo y fue al medio baño a echarse agua a la cara, se miró al espejo. Ya no estaba en esa maldita abadía, tenían una buena vida pero aquella mirada en Glen lo había llevado a aquello que no se le podía llamar infancia.

– ¿Terminaste? –

Glen estaba en la puerta del baño, Sergei la había dejado abierta. Aún sumergido en sus pensamientos, Sergei escuchó esa pregunta como una burla, giró donde Glen y cerró la puerta con llave.

– Todo es tu culpa –

Y sin más lo besó, Glen no entendió de qué hablaba el ruso, pero lo dejó. Sergei lo recargó sobre el inodoro bajando sólo lo suficiente el pantalón de Glen para mostrar su ano y sin más lo penetró, lo penetraba con furia y sin cuidado, mientras Glen disfrutaba aquel sexo inesperado en el baño, Sergei jaló su larga cabellera y eyaculó en Glen. Sergei volvió en sí, calmándose, vio lo que hizo y trató de disculparse cuando Glen se lanzó sobre el con besos para desnudarlo.

– No me dejaste terminar –

Dicho eso Sergei se encargó de Glen, esta vez con más cuidado. Sergei salió del baño después de tener relaciones con Glen. Quien se levantaba del suelo del baño.

Sergei se topó con Boris en el pasillo, recargado en la pared sobre uno de sus costados. Se acercó para saber que causaba aquella pequeña pero sincera sonrisa en él.

Lilith se estaba disculpando con Yuriy, quien descubrió un boceto que estaba haciendo de él y los rusos, estaba roja y pedía de vuelta su cuaderno. Yuriy se lo devolvió sin decir nada y le dio un suave beso en los labios.

Aquel mal recuerdo de Sergei se disipó como si de niebla se tratara, aquellos días llenos de dolor y miedo ya no existían desde tiempo atrás. Los recuerdos jamás se irían, pero entendió por que sonreía Boris. Era el futuro, el cual a penas comenzaba a construirse para ellos.

– Jamás creí ver sonreír a Yuriy –

Ivan se unía a ver aquella escena en la sala. Glen salió del baño y se abrió paso entre los chicos sin decir nada.

– ¡Glen! – Alyss lo llamó, lo había estado buscando, tenía un plan para que la pelirroja lograra su cometido, volverse amiga del chico – vendrás con nosotras – el chico la miró con duda y cierto desagrado al ser "arrastrado" por el brazo hacia donde estaba Lilith – lo siento Ivanov, me llevaré a Lilith, tenemos algo importante que hacer – la pelirroja hizo un pequeño gesto avergonzado con la mano para despedirse de su novio

– ey, suéltame – Glen se zafó de Alyss – no tengo ningún interés de ir con ustedes – las miraba con cierto desagrado

Lilith miró triste a Glen, en verdad deseaba ser su amiga, pero el chico parecía detestarla, se disculpó por molestarlo pero era evidente que la pelirroja trataba de no llorar, aquella mirada triste, más las miradas molestas de Yuriy y Alyss, hicieron que Glen terminara aceptando ir con las chicas y casi al instante, una sonrisa apareció en el rostro de la pelirroja, dejando ver lo importante que era para ella que el chico la aceptara.

Los tres salieron rumbo a la estación, abordaron el tren y Alyss contó sobre ir de compras, la idea era que lograra hacer a Glen interactuar con ellas, pero sobre todo, ayudar a que diera a Lilith la oportunidad de volverse su amiga.

Al llegar a su destino, el entusiasmo de la pelirroja fue imposible de ocultar, la sola idea de pensar en que ahora tenía dos amigos, la hacía feliz y sin pensarlo mucho, tomó la mano de Glen jalándolo a todas partes mientras veían los escaparates.

A pesar de la forma fría de ser del chico, Glen no pudo negarse, en parte por que recordaba lo vulnerable que se mostró aquel día que la encontró llorando, no podía explicárselo, pero no se había sentido agradable verla así, además de que trataba de evitar problemas, tenía una misión importante que cumplir y era mejor llevar las cosas tan tranquilamente como pudiera.

Entraron a una tienda, Glen se sintió más cómodo cuando Lilith lo soltó, aunque eso no evitó que se percatara que la pelirroja se alejó por que algo llamaba su atención.

– ¿puedes darle una oportunidad? – la pregunta lo hizo separar la visita de la chica y miró a Alyss sin entender a qué se refería – dice que la ayudaste el otro día, cuando estaba triste y que fuiste amable con ella – Alyss suspiró tratando de entender a la pelirroja cuando repitió sus palabras a Glen – "quisiera ser su amiga" – Glen no entendió a qué se refería – esa niña a veces es demasiado buena con la gente… sé que el que la ayudaras no los vuelve amigos, pero sólo dale una oportunidad, por favor – Glen asintió más por compromiso que por realmente desear ser más cercano a la pelirroja

¿Amigos? Pensaba Glen, ¿cómo podía haberse negado si no sabía lo que eso significaba? Nada de lo que conocía había sido llamado así, para él, era algo completamente nuevo, pero quizá eso lo ayudaría a completar su misión. Caminó a donde la pelirroja se había separado y se detuvo al recordar la sensación en su mano mirándola, por alguna razón que no lograba entender, la pelirroja se había mostrado feliz mientras lo llevaba de un lado a otro.

– ¿mi amiga? – trataba de entender qué era aquella sensación extraña, ¿se supone debería saber qué era eso?

Glen sacudió su cabeza y miró alrededor buscando a la pelirroja; cuando la distinguió entre la ropa se acercó para encontrarla mirando un vestido, se acercó para darse cuenta que en el rostro de la chica se notaban dos cosas, que le gustaba pero también lo mucho que se estaba cuestionando probárselo.

– Si te gusta, ¿Por qué no lo compras? –

Glen preguntó de forma casual siendo lo más normal del mundo para él, Lilith primero se sobresaltó al darse cuenta que la "descubrieron" y después trató de explicar, pero Glen actuó de forma instintiva, tomó la ropa en cuestión y llevó a Lilith al probador sin explicar nada para que se lo probara, la pelirroja salió con el vestido puesto.

– Debes dejártelo puesto – dijo Alyss quien se acercó cuando entraba al probador después de haber visto lo que había pasado – seguro hay alguien a quien le gustará – le dijo de forma traviesa riéndose un poco, Lilith asintió, pero estaba sonrojada

Mientras la pelirroja pagaba por la prenda, Alyss aprovechó para agradecerle a Glen, quien no entendió por qué hizo tal cosa. El día pasó tranquilamente, incluso en algún punto, Glen disfrutó de la misma.

El chico cayó en cuenta que por un momento se había olvidado de lo demás perdiéndose en la salida, cuando reaccionó al tiempo que había transcurrido, los tres ya estaban sentados en una pequeña cafetería para descansar y comer algo. Lilith mencionaba que le emocionaba y preocupaba a la vez que a Yuriy no le gustara aquel vestido. Glen se quedó mirando la interacción de ambas chicas, no había algo con lo que pudiera relacionarlo, pero por algún motivo le resultaba agradable.

– Y Glen tiene a Sergei ¿No es así? –

La pregunta de Lilith lo sacó de sus pensamientos. Alyss lo miraba con cierta seriedad, recordando que el rubio no había hecho caso a sus insinuaciones.

– ¡ah! Es cierto – Alyss recordó algo, pero su exclamación hizo voltear a ambos – necesito pasar a la farmacia antes de irnos – Lilith la miró con duda creyendo que había enfermado.

– ¿te sientes mal? – ladeó la cabeza al preguntar – en casa hay medicina, a menos que necesites algo diferente – se notaba que trataba de recordar lo que había de medicamentos en la casa de los rusos, cuando Alyss empezó a reír

– créeme, no hay de lo que necesito – trataba de dejar de reír para explicar, pero la cara de su amiga llena de duda le causó gracia – no es nada grave, pero sí importante – la pelirroja estaba aún más confundida – además, pueden aprovechar y comprar para ustedes – realmente no se fijó en que Lilith seguía sin saber de qué hablaba su amiga

– querrás decir ustedes dos – Glen bajó su taza después de terminar su bebida, Lilith estaba bebiendo la suya tratando de entender de qué hablaba su amiga – no necesito y no me interesa que Sergei use condón cuando tenemos sexo –

Inevitablemente Lilith escupió su bebida con aquel comentario, comenzó a ahogarse y al finalmente entender lo que había que comprar en la farmacia se avergonzó de sobremanera mientras Alyss pasó de preocupada a estar riendo con la reacción de la pelirroja.

Por otro lado Glen no entendió el porqué de aquella reacción y preguntó si le pasaba algo, a lo que Lilith negó en silencio sin poder mirarlo por la vergüenza, Alyss tomó las compras y mencionó que la farmacia sería su última parada; ambos chicos la siguieron, pero Lilith seguía avergonzada.

– ¿qué le pasa? – Glen tuvo que dirigir su pregunta a Alyss

La chica empezó a reír y le comentó que Lilith parecía ser más tradicionalista en eso de las relaciones y el sexo, repitiendo su comentario sobre que "sólo los novios tenían relaciones". Glen se detuvo y ahora él miró a la pelirroja sin poder creer que de verdad creyera eso y sin poder contener su reacción, una carcajada salió de él, era la primera vez que reía de aquella forma, se calmó y Alyss tomó a Glen del brazo.

– vamos – le sonrió a Lilith para mostrar que todo estaba bien y animarla

La pelirroja le sonrió a Glen, mirándolo finalmente y también lo sujetó por el brazo. Saberse acompañado de aquella manera lo hizo sentirse extraño, pero a la vez por alguna razón se sentía cómodo con ellas.

Después de la (vergonzosa) compra en la farmacia, volvieron a casa. Alyss comentó sobre el vestido de Lilith para que el pelirrojo lo notara y le dio a Lilith la pequeña bolsita que parecía más de tienda departamental, donde estaban los preservativos que compraron, poniéndola roja de nuevo, pero antes de que Yuriy se acercara, Glen subió un par de escalones, mostró a Sergei una bolsita igual a la de Lilith y con cierta travesura comentó.

– ¿vamos? – el rubio lo siguió sin cuestionar el contenido, sabía que aquel pequeño chico le haría pasar un rato agradable

Lilith, aún avergonzada, sintió la mano de su novio sobre la suya, se puso nerviosa y lo apretó un poco, en realidad deseaba poder expresarse como lo hacían Alyss y Glen, pero era demasiado difícil para ella. El pelirrojo iba a preguntar por su salida, pero al notar que fuera de su vergüenza, su novia parecía tratar de querer decirle algo, no dijo nada tratando de entender, cuando Alyss aclaró su garganta y con la mirada le hizo entender lo que la pelirroja no podía decir. Yuriy la abrazó por detrás y le dijo en un tono bajo.

– ¿nos vamos? – Lilith asintió avergonzada y la pareja desapareció en las escaleras

Alyss no pudo evitar sonreír al ver que las cosas saldrían bien para la tímida pelirroja, miró a Boris mostrando una tercera bolsa como las de Lilith y Glen.

– traje repuestos, veamos si esta vez nos duran más – Boris sonrió con la insinuación que además tomó como un reto, agarró la pequeña bolsita

– ya lo veremos – se adelantó unos pasos en la escalera

– Al menos no necesitarás protección para tus manos – Soltó una última risa terminando de subir las escaleras detrás del platinado, dejando un Ivan enojado y un tanto avergonzado, pues era el único en casa que no estaba con alguien.

Esa noche, en ambos cuartos Alyss y Glen ambos rusos tomaban a su respectiva "pareja" mientras en el otro extremo del pasillo Lilith se entregaba a su novio.

Al día siguiente, cerca de medio día, Kai entró a la casa con su equipaje, notando a los presentes en la sala, se acercó para ver a Yuriy y Lilith platicando con Boris, Ivan y Alyss, la desagradable amiga de la pelirroja; lo miraron y nadie dijo nada, Kai notó la ausencia de Sergei, quien se había "perdido" rumbo a la cocina con Glen al llevarse las tazas en las que todos habían bebido té y chocolate caliente. Lilith lo saludó tímidamente con una reverencia tal como lo hacen en Japón, la cual el chico respondió de forma indiferente, la pelirroja preguntó por su viaje cuando Glen y Sergei volvían a la sala aún aliñándose.

– Ah, Kai, te presento a Glen –

Lilith interrumpió su conversación con el japonés para presentarle a Glen, pero su reacción fue algo que nadie esperaba. Kai lo miró serio, molesto, como si lo odiara.

–¿Qué carajos haces aquí Lieving? –

Glen se puso nervioso al escuchar el nombre con el que el japonés se dirigió a él mientras las miradas de todos se posaban sobre él. Sabia que encararía a Kai en algún punto, pero no esperaba que lo llamase con ese nombre.