「Capítulo 1 - El Primer Caso.」

Unas cuantas gotas de sangre cayeron al piso de madera, salpicando por todas partes, la sangre venía de la cabeza de una pequeña estatua de piedra en las manos de un hombre. En el suelo estaba tirada una mujer, y desde su cabeza, un charco de sangre pequeño se formaba, tiñendo la madera de rojo escarlata.

El hombre que sostenía la estatua miraba todo con miedo en sus ojos, las cosas se habían salido de las manos, y ahora, tenía que actuar antes de que alguien descubriera el cuerpo. "Maldita sea. ¿Por qué tuvo que pasar esto?" Si la policía lo descubría, era seguro que iría a la cárcel, y no tardarían en descubrir a lo que de verdad se dedicaba. "No me pueden atrapar."

Por suerte su traje no se había manchado de sangre, y estaba acostumbrado a vestir guantes, sino no podría encubrir sus huellas en este incidente. "Tengo que encontrar a un chivo expiatorio que cargue con esto..." Su cara se contorsiono en una sonrisa macabra, ya tenía en mente a quién echarle la culpa. "Alguien como él." Recordaba a ese hombre que salió del apartamento justo antes de que él entrara. "Haré que parezca que lo hizo él." Ese hombre iba a cargar con la culpa mientras el iba a seguir impune y en libertad, era perfecto.

「3 de agosto, 7: 30 am. ・ Ubicación Desconocida.」

En una casa en la ciudad, en la habitación principal, dos personas se despertaban con los rayos del Sol. Una mujer de piel blanca y cabello largo castaño abría los ojos bajo las sábanas, estaba acostumbrada a despertarse temprano, así que eso no era un problema para ella, de hecho, despertar a las siete y media de la mañana podía ser considerado tarde en su caso, ya que ella normalmente despertaba una hora y media antes. Pero la persona que la acompañaba en la cama le había dicho que debía dormir más horas al día, por su bien y ella tuvo que estar de acuerdo, realmente tenía que descansar más.

"Despierta Phoenix." Dijo ella moviéndolo gentilmente, hoy era un día especial. "Hoy es tu primer juicio." Este día sería el comienzo de la carrera de Phoenix como abogado, y no podía llegar tarde.

Phoenix Wright, el hombre durmiendo a su lado, un joven con el pelo negro y puntiagudo echado hacia atras, se movio hasta que su cabeza estaba entre los grandes pechos de ella. "Solo un rato más Mia." Dijo el recordando sus años de escuela primaria, cuando no quería levantarse de la cama por nada del mundo.

Mia sonrió y acarició su cabeza, puede que sus cabellos sean puntiagudos, pero al tacto se sentían suaves como la seda. "No, recuerda que siempre debes dejar una buena impresión." Le dijo ella firmemente. Este sería el comienzo de su vida laboral en el mundo de las leyes, si era conocido por llegar tarde a su primer juicio, nadie lo iba a tomar en serio. "Además dijiste que el acusado era un viejo amigo tuyo."

El suspiró entre sus pechos, Mia tenía razón, debía de tomarse su primer juicio en serio, sobre todo si era un juicio para defender a un antiguo amigo, pero aún así no quería levantarse por un tiempo, estaba muy cómodo entre los brazos y pechos de Mia. "Está bien, ¿pero qué tal si nos divertimos un poco antes de irnos?"

Ella podía sentir su sonrisa entre sus pechos, sin duda alguna el era un pervertido. "No está vez señor Wright, levántese, tiene un juicio importante al que asistir." Dijo ella jugando un poco. Todavía era su jefa, así que si le daba una orden, aunque sea jugando no tenía más opción que obedecerla.

Phoenix la miró a los ojos derrotado. Subió su cabeza para darle un pequeño beso en los labios. Pero de repente, se acordó de algo importante que debía recordarle a Mia. "Recuerda lo que me prometiste, dijiste que si gano el juicio de hoy..."

Mia suspiró ante el recordatorio, ella le había dicho eso para motivarlo a dar lo mejor de sí en su primer juicio, pero ahora que lo había prometido no podía echarse atrás. En sus labios se posó una pequeña sonrisa, no era como si le desagradara lo que habían acordado. "Si, ya lo sé, si ganas el juicio vestiré eso para ti."

El la giró hasta que ella estuvo boca arriba y el encima de ella. "Entonces más vale que te prepares esta noche, porque voy a ganar el juicio." Dijo con confianza, pobre del fiscal que se enfrentará a él hoy, con la recompensa que Mia le iba a dar esta noche si ganaba, no existía nadie sobre la faz de la tierra que pudiera derrotarlo.

Se levanto de la cama revelando que su cuerpo estaba desnudo, y Mia pudo ver su espalda musculosa, desde hace un tiempo Phoenix seguía regularmente un riguroso sistema de ejercicios, que aseguraban que su cuerpo siempre se encontrara en óptimas condiciones fisicas. Mente sana en cuerpo sano. Rápidamente se vistió y fue a hacer sus ejercicios matutinos, abdominales y flexiones principalmente.

Mientras, Mia Fey, su novia desde hace un año y su jefa desde hace unos días, se iba a hacer el desayuno para que estuvieran listos en el día ocupado que iban a tener. Un par de tostadas con mermelada de fresa y dos tazas llenas de café con leche, con eso sería suficiente para aguantar hasta el mediodía.

Cuando volvió con la bandeja que contenía sus desayunos, Phoenix ya estaba haciendo flexiones, ella veía como su espalda subía y bajaba lentamente y se le ocurrió una idea para entretenerse. Se sentó encima de su espalda, mientras comía una tostada, pero el no se detuvo, simplemente sonrió un poco. "Deberías hacer ejercicios tu también." Dijo de forma juguetona. "Tal vez si los haces no estarías tan pesa... ouch." Un fuerte pellizco en su trasero hizo que detuviera todo lo que iba a decir.

"¿Acaso quieres decir que estoy gorda?" Preguntó ella en una voz peligrosa, fuera o no fuera su novio, nadie le decía gorda y se iba sin un castigo.

Phoenix continuó con sus flexiones, le gustaba sentir el cuerpo de Mia encima de él cuando las hacía. "No quise decir eso." Dijo intentando salvarse. "Solo digo que tal vez si dejaras de comer algunas de esas comidas con grasa..." Se detuvo al recordar un viejo hecho que había aprendido a lo largo de los años, sobre a donde se iba toda la grasa que las mujeres ingerían. "¿Sabes qué? Creo que será mejor que no dejes nunca de comer esas cosas, me gustan los resultados."

Mia tuvo la decencia de sonrojarse ante lo que implicaban esas palabras, que le ganaron otro pellizco en el trasero. "Pervertido." Le dijo ella con la boca llena de tostada, se acomodó un poco más en la espalda del joven, de modo que todo su trasero cubría el área en su totalidad. "¿Phoenix?" Le preguntó ella en voz baja.

El sintió la preocupación en su voz y respondió con una voz gentil. "¿Que pasa Mia?" Ella estaba un poco preocupada, podía sentirlo.

"¿No estas nervioso?" Esa fue la pregunta que la llevaba a estar preocupada, sabía que Phoenix no era de sentir nervios, pero aún así...

Phoenix suspiró mientras seguia con sus flexiones. "La verdad es que un poco, sobre todo porque es mi amigo el que está siendo acusado." Eso era un problema debía de sacar a su amigo cuanto antes del aprieto. "Lamento que te tengas que desviarte de tu camino por mi culpa Mia." Dijo el cambiando de tema, Mia también era abogada después de todo, y hoy también tenía un juicio al que asistir.

Ella sonrió mientras pasaba una mano por su pelo. "No pasa nada, no me perdería tu primer caso por nada del mundo." Dijo Mia con sinceridad. "Ya es hora de que te sumerjas en el increíble mundo de la justicia."

Phoenix esbozó una sonrisa ante sus palabras, la actitud amable que Mia tenía la mayoría del tiempo era uno de sus encantos. "Solo quiero que sepas que voy a ganar este caso, es imposible que alguien como mi amigo sea culpable." Dijo con convicción, si algo le había enseñado Mia en su tiempo juntos era que siempre debía tener fe en su cliente. "Esta noche va a ser... ouch." Otro pellizco fue lo que se ganó por querer decir otro de sus pensamientos pervertidos.

「3 de agosto, 9: 47 am. ・ Tribunal del distrito.」

Phoenix y Mia llegaron a las puertas del Tribunal, en donde iban a reunirse con el cliente de Phoenix, que según el propio joven era algo... especial, ambos se sentaron en un par de sillas uno al lado del otro, juntando sus manos con fuerza. "Ya estamos aquí, tu primer juicio." Dijo ella con nostalgia, recordaba su primer juicio, aquel donde lo había conocido, ese fue uno de los mejores recuerdos de ese día nefasto.

"Sí." Dijo el también recordando años atrás cuando estuvo en este mismo Tribunal, en el banquillo de los acusados justamente. "Ya eres oficialmente mi jefa. ¿No te hace sentir algo vieja?" Esa broma le podía traer muchos problemas, podría incluso hasta dormir en el sofá por una semana si salía mal.

Pero ella siempre sabía cómo cambiar la jugada. Una sonrisa algo malvada se poso en su rostro de ángel. "Tienes suerte de que hoy sea un día especial, otro comentario más como ese y no habrá recompensa especial, incluso si ganas el caso." Eso le enseñaría a no burlarse de su edad, puede que ella sea... cuatro años mayor que él, pero aún así debía de tener cuidado si sabía lo que le convenía.

"Okey, eso fue malvado." Pensó él con un escalofrío recorriéndole la espina dorsal, por un momento podía jurar que vio unos cuernos y alas demoníacas salir del cuerpo de su novia. "Nota mental, no molestar a Mia con su edad... mucho."

"Ahora, cambiando de tema." Ella sabía que ya había ganado la batalla, el no la volvería a molestar con eso... por un tiempo al menos. "Estoy impresionada, no todo el mundo acepta un juicio por asesinato con tanta rapidez." El caso de hoy era de asesinato, algo que lamentablemente había aumentado en los últimos años en la ciudad. "Dice mucho de tí y de tu amigo."

"Bueno..." Phoenix se puso pensativo por un momento. "No me des tanto crédito, en realidad es porque le debo un favor." Dijo él con las cejas algo fruncidas.

"¿Un favor?" No pudo evitar preguntarse Mia. "¿Desde antes cuando eran niños?"

Phoenix asintió. "Así es. De hecho, es una de las razones por la que me hize abogado en primer lugar." Confesó él con una sonrisa. Recordaba viejos tiempos en que tres amigos iban a la escuela primaria, con toda la inocencia del mundo. "Quiero ayudarlo, sea como sea. Le debo muchas cosas."

Mia sonrió ante su actitud desinteresada y solidaria, Phoenix podía parecer por fuera un joven seguro de si mismo, algo burlón y sarcástico y un poco irrespetuoso con la autoridad, cosas que realmente era, pero también lo caracterizaba el sentido de la justicia y su valoración de la amistad y las relaciones. Iba a decirle unas palabras de aliento, cuando oyó una voz lloriquear en la distancia.

"¡SE ACABÓ!" Gritó un hombre dramáticamente yendo directamente hacia la pareja. "Mi vida se acabó. Todo se acabó."

Mia miró hacia el hombre de forma extraña, para luego mirar a Wright con una ceja alzada. "¿Ese que grita no es tu amigo?" Si lo era, entonces Phoenix tenía razón en decir que era algo... especial.

Un suspiro pesado fue lo que recibió en respuesta. "Si es él." Dijo Wright ya sintiendo un poco de dolor de cabeza.

"¡MUERTE! ¡DESESPERACIÓN!" Puro Drama, era lo que salía de la boca del famoso amigo de Phoenix Wright, que todavía no se calmaba para que su abogado pudiera afinar los detalles de su caso. "Voy a morirme."

"Parece que quiere morirse, ¿no?" Susurró Mia a su novio para que el dramático hombre no los oyera.

Otro suspiro, Phoenix ya estaba acostumbrado a los desvaríos de su amigo. "No le hagas caso, estudió Arte Dramático en la Universidad." Dijo con seriedad, ya empezando a entrar en su modo de agobado.

"¿En serio?" No sabía que Phoenix tenía amigos dramaturgos, no era algo que le haya contado en el tiempo que llevaban juntos.

"No." Le contestó con una sonrisa, que le ganó un golpe en el brazo por la broma. Por suerte fue una broma ligera y no estaba en juego su recompensa especial esta noche o su estadía en la cama durante la semana.

"NICK." Dijo su amigo que se acabó de acercar después de estar en su drama durante unos minutos. Tenía la piel algo bronceada igual que Phoenix, pero su pelo era de color castaño claro y parecía desafiar la gravedad. De sus ojos salían en cascada unas cuantas lágrimas, todo eso le daba un aspecto de un pobre diablo, que se encogía ante la menor de las dificultades.

"Hola Larry." Dijo Phoenix finalmente. Sabía que su amigo podía ser dramático, pero de nada servía que no conversaran nada antes del proceso judicial. "¿Cómo es que termin...?"

"Amigo soy tan culpable. Diles que soy culpable." La actitud de Larry Butz tuvo un giro de ciento ochenta grados. Ahora mostraba una sonrisa nerviosa mientras miraba a su amigo de la infancia. "Quiero la pena capital, no le tengo miedo a la muerte." Fue lo que dijo para que todos lo oyeran, dándole el pulgar arriba a su abogado.

En ese momento, Phoenix y Mia se giraron para tener una conversación secreta a espaldas de Larry.

"Así que a esto te referías cuando dijiste que era... especial." Dijo Mia ya entendiendo lo que decía su novio sobre su famoso amigo.

El soltó una carcajada. "Te dije que había estudiado Arte Dramático." Ella está vez le río la gracia, Phoenix siempre encontraba algo para hacerla reír. Luego se voltearon para ver al susodicho acusado, que aún estaba hablando consigo mismo. "¿Que pasó esta vez Larry?" Preguntó Phoenix con un suspiro.

Otra vez Larry empezó a derramar lágrimas. "Todo ha terminado, estoy acabado." De nuevo volvió a sus lecciones de melodrama barato. "No puedo estar en este mundo sin ella, no puedo." Puso un brazo por encima de su rostro, para tapar sus lágrimas masculinas ante su desgracia. "¿Quién me la ha quitado Nick? ¿Quién se ha llevado a mi nena?"

Su abogado adoptó un ceño fruncido. "Según el acta de juicio fuiste tú el autor del crimen." Pensó Phoenix seriamente, pero viendo el estado lamentable en el que estaba Larry sabía que era la misma persona que había conocido desde la infancia, la que no le haría daño ni a una mosca. "Había un dicho en la primaria, 'si algo sale mal, pregunta a Larry, seguro que el sabrá'." Desde pequeño Larry Butz tenía un talento especial para meterse en problemas. "Pero normalmente no es culpa tuya solo tienes mala suerte."

La puerta del juzgado se abrió y de ella salió un oficial. "El juicio comenzará en cinco minutos." No dijo más y entró de nuevo al salón.

Viendo que no quedaba mucho tiempo para entrar, Mia agarró a Phoenix fuertemente de los hombros. "Llegó el momento Phoenix. Es hora de ver de qué estás hecho a la hora de defender a una persona." Estaba un poco preocupada por su novio, pero sabía que era lo bastante capaz como para manejarlo solo.

El cogió sus mejillas y le dio un beso en los labios. "Te haré sentir orgullosa ya lo verás." Otro beso, pero esta vez sus lenguas jugaron un poco en sus bocas. "Por cierto, ¿sabes quién es el fiscal al que me enfrento?"

Ella alzó una ceja ante el repentino cambio de tema. "¿Quién?"

"Winston Payne." Ese nombre trajo recuerdos a Mia de sus primeros juicios, donde un fiscal sin carisma se enfrentaba a ella y se burlaba de su inexperiencia. "Voy a ganarle de forma aplastante por burlarse de ti y querer humillarte en tu primer caso." Había un fuego en sus ojos que le decía a Mia que no iba a aceptar un no como respuesta.

Ella solo suspiró con una sonrisa, sabía que no podía hacerlo cambiar su opinión ahora. "Está bien." Además, no era como si no fuera a disfrutar de ese fiscal siendo derrotado por su pupilo y novio, cuando años atrás el se había burlado de ella en aquel caso.

Perfecto. Phoenix sonrió ante su respuesta, había caído en la trampa. "Por eso creo que me merezco un aumento de recompensa." Era verdad que iba a derrotar a Payne, pero si podía ganar algo en el proceso era algo que sería bienvenido.

Mia suspiró otra vez, debió adivinar que había algo entre manos cuando mencionó a Winston Payne. "Está bien, después hablaremos de eso, tienes un juicio que ganar." Ya tendrían tiempo para discutir sobre eso.

Phoenix sonrió, ella tenía razón, este era su primer juicio, un juicio que iba ganar. "A sus órdenes Jefa."

「3 de agosto, 10: 00 am. ・ Tribunal del Distrito. Sala nº 2.」

El salón estaba lleno, el jurado discutía susurrando entre ellos el caso que iban a presenciar el día de hoy. Del lado de la defensa, Phoenix Wright miraba al otro lado seriamente con una sonrisa confiada. Vestía un traje azul oscuro con su distintivo de letrado orgullosamente colgado en una de las solapas.

Al otro lado, del lado de la acusación, estaba parado Winston Payne, un hombre de mediana edad, con un traje gris, grandes lentes bifocales y una creciente alopecia que estaba empezando a invadir su cabeza. El hombre miraba a Phoenix sin una expresión aparente en sus ojos.

El mazo del Juez calló todo movimiento y sonido en la sala, todos estaban ahora atentos a lo que el viejo con barba en el estrado tenía que decir. "Se abre la sesión en el juicio del Señor Larry Butz." Dijo el Juez con una mirada que solo reflejaba seriedad.

"La acusación esta lista Su Señoría." Dijo Payne con una voz sin ornamentos.

"La defensa esta lista Su Señoría." Dijo Phoenix con la voz llena de confianza, lo menos que podía hacer en su primer juicio era lucir su seguridad.

"Ejem." Se aclaró la garganta el Juez. "¿Este es su primer juicio Señor Wright?" Preguntó él al recién estrenado abogado.

"Sí Su Señoría." Fue la respuesta que dio Phoenix. "Esta será la primera vez que me desempeño como abogado."

El Juez asintió ante su respuesta segura. "Su conducta durante el proceso decidirá el destino de su cliente." Le advirtió con una voz severa. "Un asesinato es algo muy grave, espero, por su cliente, que no esté muy nervioso."

"No se preocupe, no estoy nada nervioso en lo absoluto." Phoenix miraba a Payne como un depredador a una presa herida. Era él el que tenía que estar nervioso.

El Juez se quedó en silencio por un momento. "Señor Wright, dadas las circunstancias creo que no le importara que le haga unas preguntas para dar constancia de su preparación." Le dijo el anciano mirando intensamente a la defensa.

Phoenix lo miró extrañamente, ¿realmente quería hacer esto en un momento como este? "De acuerdo Su Señoría."

"Responda con claridad y seriedad." Le dijo el Juez, aunque ya estaba empezando a colmar la paciencia de la defensa. "Indique el nombre del acusado de este caso."

"Larry Butz, Su Señoría."

"Correcto." Dijo el Juez asintiendo. "Concentrarse y todo irá bien." Phoenix asintió al viejo en el estrado. "Siguiente pregunta, ¿cual es el nombre de la víctima en este juicio por asesinato?"

La víctima, Phoenix había leído la autopsia de antemano, por lo que esa información era como sumar dos más dos... que por supuesto era igual a cuatro. "Cindy Stone. Ese es el nombre de la víctima." Si esas eran realmente las preguntas que iba a hacerle, entonces este caso ya estaba más que ganado.

De nuevo el Juez asintió. "Correcto. Ahora, última pregunta, ¿cual fue la causa de la muerte?"

Wright lo miro de forma extraña. "¿En serio? ¿Esas son las preguntas para saber si estoy capacitado para ejercer de letrado?" Cualquier persona que revisara el acta de juicio antes del proceso podía responderlas, incluso un niño pequeño. "Fue golpeada una sola vez con un objeto contundente." Respondio algo impaciente, ya quería comenzar con este juicio para sacar a Larry de aquí cuanto antes.

El Juez de nuevo le dio la razón. "Correcto, ha respondido a todas mis preguntas, no veo razón para alargar más esto."

"Estoy listo Su Señoría." Dijo Phoenix centrando su atención de nuevo en el fiscal al otro lado de la sala.

"Entonces comenzaré con una pregunta para la acusación." Por primera vez en el juicio, el Juez miró con detenimiento a Winston.

"¿Si Su Señoría?" Preguntó el hombre de mediana edad.

"Tal y como dice el señor Wright, la víctima fue golpeada con un objeto contundente. ¿Podría explicar a la corte de que objeto se trata?" Preguntó el Juez directamente a la acusación.

Winston puso sobre la mesa una estatua de piedra, era un cubo perfecto, sobre el cual se sentaba en su postura característica una pequeña réplica del Pensador de Rodan. "El arma del crimen fue esta estatua del Pensador, fue hallada en el suelo junto a la víctima." Explicó él brevemente, manteniendo la estatua como prueba.

"Ya veo, el Tribunal la acepta como prueba." Dijo el Juez y Phoenix asintió, ya podía decir que esta estatua sería importante para ganar el caso. Una foto de la estatua fue añadida al Acta de Juicio.

El Juez golpeó su mazo súbitamente. "Señor Payne la acusación puede llamar a su primer testigo." Era hora de comenzar formalmente con este proceso judicial.

"La acusación llama al estrado al señor Larry Butz." Fue lo único que dijo el fiscal.

"Mmm." En seguida Phoenix se puso a pensar. "Ese fue un buen movimiento, Larry se excita facilmente, no tiene que hacer casi nada para que pierda los estribos." Esto se estaba empezando a poner interesante y a Phoenix le encantaban los retos.

Unos segundos después, el acusado estaba en el banquillo, más tranquilo de lo habitual, parece que hasta alguien como Larry se daba cuenta de la seriedad de la situación.

"Señor Butz." Comenzó Payne con su estrategia. "¿Es verdad que la víctima lo había abandonado recientemente?" Pregunto sabiendo que eso a la larga molestaría al acusado.

"Oye amigo..." La respuesta de Larry fue inmediata, puso una cara que era una mezcla de indignación y enojo directo al fiscal. "Los dos éramos muy felices juntos, la mejor pareja del mundo. ¿Entiendes?"

"Bueno, hay un fallo en esa declaración." Pensó Wright viendo a su amigo. "Ese título ya está cogido y tu no eres quien lo ostenta." Su mirada se fijó en Mia, que miraba todo esto desde su asiento con una sonrisa divertida.

"No me había dejado, es solo que ya no contestaba ni devolvía mis llamadas, ni quería verme ni nada..." Dijo Larry con una sonrisa confiada, sin darse cuenta de lo que estaba diciendo al parecer. "ADEMÁS, ¿ESO QUÉ LE IMPORTA?" De nuevo volvió a gritar sin motivo.

Payne suspiró con algo de diversión. "Señor Butz, eso que está describiendo se puede entender como abandono." Dijo como si fuera lo más obvio del mundo. "De hecho..." Una sonrisa de confianza se extendió por su rostro, según él, el caso ya estaba ganado. "Lo abandonó totalmente y se estaba viendo con otros hombres. Acababa de volver del extranjero con uno, el día anterior al asesinato."

"¿Que quiere decir con eso?" Larry fue rápido en explotar. "Es todo mentira, no me creo ni una palabra."

Payne puso en la mesa un pasaporte. "Señoría, el pasaporte de la víctima. Según esto, ella estuvo en París hasta la víspera de su muerte."

Una copia del pasaporte preparada con anterioridad fue añadida al Acta de Juicio, y Phoenix no tardó tiempo en revisarla a fondo. "Así que París." En un juicio, cada prueba era importante, no importa lo pequeña que fuera.

El Juez también leyó lo que estaba escrito en el pasaporte. "En efecto parece que regresó el día antes de su asesinato."

"N-no es posible." Larry se quedó en blanco ante lo que le acababan de decir.

"La víctima era modelo, pero sus ingresos eran modestos." Continuó Payne queriendo mantener un cierto control sobre la situación. "Por eso es que tenía a varios... hombres que la atendian, no se si me entiende."

"¿Q-que es eso? ¿Acaso es algo malo?" Preguntó Larry desconcertado, era un poco inocente para entender ese tipo de cosas.

"Hombres mayores que le daban dinero y regalos." Dijo el fiscal ajustándose los lentes, como si supiera mucho del tema. "A cambio de sus... servicios. Ella se aprovechaba de ese dinero para mantener su estilo de vida."

Por primera vez en todo el juicio, Larry se quedó sin palabras. Estaba sudando a mares en el banquillo de los acusados.

"Se nota que tipo de mujer era la Señorita Stone." El fiscal tuvo una sonrisa mientras veía al acusado. "Ahora díganos Señor Butz, ¿qué piensa de ella?"

Phoenix veía todo con una sonrisa. "Sin duda un buen movimiento para empezar." Tuvo que concedérselo, hacer que Larry odiara a Cindy y que su actitud impulsiva hiciera el resto. Ganar el veredicto del Juez desde el inicio del Juicio. "Aunque si cree que me quedaré de brazos cruzados es que ya está senil, es hora de ver quien gana este caso."

"Su Señoría, mi cliente no sabía que la víctima se veía con otros hombres, esta pregunta es irrelevante." Dijo Phoenix simplemente, y el Juez asintió en acuerdo. La defensa ya podía ver al fiscal sudando un poco por su intervención. Esa simple oración compuesta echaba por tierra el intento de Payne de ganarse a la opinión pública.

O por lo menos lo hubiera echado si Larry no fuera tan tonto. "¿Cómo que irrelevante?" Preguntó él muy alterado. "Esa perra tramposa. Me caigo muerto aquí mismo. Cuando me la encuentre en el más allá, pienso llegar al fondo de esta historia."

El jurado empezó a cuchichear entre ellos, a sus ojos, estaba claro que fue Larry el asesino. Phoenix suspiró, ¿por que Larry lo tenía que arruinar todo? Ahora el jurado y los jueces están condicionados a creer que el era el que mato a Cindy.

"Creo que todos ya tenemos claro el móvil del asesino." Dijo Payne con una sonrisa, no había nada que temer, este caso estaba ganado.

"Si eso parece." El Juez asintió en acuerdo con el fiscal, a él tambien lo hubiera enojado si su mujer lo hubiera engañado con otros hombres a sus espaldas.

"Siguiente pregunta." Continuó el fiscal Payne. "Usted fue a casa de la víctima el día de su asesinato, ¿verdad?"

Larry volvió a sudar, todo su enojo anterior se esfumó como el aire, dejando solo nerviosismo.

"Y bien... ¿Fue o no fue?" Insistió la acusación ante el acusado.

Phoenix analizó la situación desde la defensa. Podía hacer que Larry no respondiera a esa pregunta, pero eso no traería nada bueno para nadie. En cambio, si Larry decía la verdad, podría hallar algo que lo ayudará a resolver este caso. Además, él era inocente, estaba seguro de eso. No tenía nada que temer. "Di la verdad Larry." Le dijo él con confianza.

El acusado sonrió como un tonto. "Si estuve allí."

El jurado estaba cada vez más convencido de que Larry era el asesino y claro, Winston estaba que por poco hacia una danza de la victoria.

El Juez dio un mazaso en el estrado. "Silencio." Efectivamente, la habitación quedo en silencio. "¿Y bien Señor Butz...?"

"Calmese un poco Su Señoría." Él al parecer se estaba dando cuenta de que no la tenía fácil. "Ella no estaba en casa, así que no la vi..."

"¡PROTESTO!" Gritó Payne al acusado, su voz era chillona y parecía un pollo acabado de levantar. "Su Señoría, el acusado miente." Para él ya no había dudas, este caso ya era su victoria. "La acusación desea llamar a un testigo que puede probar que Larry Butz miente."

El Juez parpadeó por unos momentos. "¿Y quién es el testigo?"

"Es el hombre que encontró el cuerpo de la víctima." Dijo Payne ajustándose los lentes. "Justo antes de ese macabro descubrimiento, él vio al acusado salir del departamento de la Señorita Stone, la escena del crimen."

Phoenix vio al juzgado de nuevo hablar entre ellos y debía admitir, que para manipular la opinión del público, Payne no lo hacía nada mal. Estaba seguro de que si el juicio terminaba ahora mismo, declararían a Larry culpable. "Ahora solo falta el otro testigo, él será quién cierre el caso estoy seguro."

El Juez volvió a sonar su mazo, pero esta vez fueron tres veces en rápida sucesión. "¡Orden! ¡Orden en la Sala!" La multitud se calló por miedo a que los sacaran del Juicio. Eran una panda de chismosos, querían ver en como acababa esto. "Señor Payne, la acusación puede llamar a su próximo testigo." Si con ese testigo se podía esclarecer todo este asunto, bienvenido sea.

"De acuerdo Su Señoría."

Phoenix miraba todo con una sonrisa. "Este es el final del caso. Tranquilo Larry, yo te sacaré."

"El día del asesinato, mi testigo vendía periódicos en el edificio de la víctima." Le explicó el fiscal al juez y al jurado. "Llamo al estrado al Señor Frank Sahwit."

Unos segundo después, en el lugar de los testigos un hombre de clara ascendencia asiática se presentaba ante ellos, vestía un traje morado y sus manos llevaban guantes. Nada más verlo Phoenix notó que llevaba peluquín. Juntaba sus manos constantemente y una sonrisa se extendía por su rostro.

Pero el joven abogado tambien notó algo más. Esa sonrisa, su postura ligeramente rígida, sus ojos. La sola presencia del Señor Sahwit gritaba algo en la cabeza de Wright. "Fue el. Estoy seguro." Miró al testigo con el ceño fruncido. "Querías inculpar a mi amigo y casi te sale bien. Pero nunca te has topado con Phoenix Wright, al final del día estarás en la cárcel, te lo prometo."

"Señor Sahwit, ¿usted vende suscripciones a periódicos, verdad? Comenzó Payne con sus preguntas al testigo.

Casi nadie pudo verlo, pero algunas personas si vieron como la mano derecha del testigo tembló imperceptiblemente, una de esas personas fue Wright, la otra fue Mia. "Eh... Si claro, periódicos, sí."

"Señor Sahwit, puede comenzar su testimonio." Le comentó el Juez ganando la atención del hombre. "Cuente al tribunal todo lo que vio el día del asesinato."

「Declaración de testigo. ・ Frank Sahwit.」

"Yo iba de puerta en puerta vendiendo suscripciones cuando vi huir a un hombre."

"Pensé que debía tener mucha prisa, porque se dejó la puerta entreabierta."

"Me parecía algo raro, así que eché un vistazo al apartamento."

"Y entonces la vi en el suelo, una mujer, inmóvil... ¡Muerta!"

"Me puse a temblar de miedo y no fui capaz de entrar."

"Pensé en llamar a la policía inmediatamente. Pero el teléfono del apartamento no funcionaba."

"Así que salí al parque más cercano a buscar una cabina."

"Recuerdo la hora a la perfección, era la 1: 00 pm."

"El hombre que salió corriendo es sin dudas el acusado que está sentado en el banquillo."

「Fin del testimonio.」

"Mmm." El Juez se puso a pensar detenidamente todo lo que había oído de la boca del testigo. "Una pregunta, ¿por que no funcionaba el teléfono del apartamento?" Preguntó el Juez al fiscal, dándose cuenta de ese detalle.

Payne fue rápido en responder, ya sabía que el Juez iba a preguntar eso. "Su Señoría, al momento del asesinato, hubo un apagón programado en todo el edificio."

"¿Pero no se supone que los teléfonos funciones en un apagón?" Preguntó otra vez el Juez con duda, puede que no sea el más listo del mundo, pero hasta el sabía eso.

"Si Su Señoría. Pero algunos tipos de teléfonos inalámbricos no funcionan, el teléfono utilizado por el señor Sahwit era uno de estos tipos." Luego presentó un papel encima de su mesa. "Aquí traigo un informe del apagón, por si desea examinarlo."

El Juez asintió y minutos después una copia del informe fue añadida al Acta de Juicio. Phoenix se puso a revisarla para encontrar un fallo, y vaya que lo encontró. "El apagón del edificio de Cindy Stone fue de 12: 00 am a 6: 00 pm. ¿Y Payne no se ha dado cuenta de que esto puede significar su derrota en este caso?" Fueron los pensamientos del joven mientras miraba el informe.

"Ahora Señor Wright." Se escuchó al juez llamando a la defensa.

"¿Si Su Señoría?" Puso toda su atención en el anciano con barba.

"Ya puede comenzar con su interrogatorio del testigo."

Phoenix sonrió ampliamente, ahora empezaba lo bueno. "De inmediato Su Señoría." Y después fijo su mirada en Frank Sahwit, que se movía en su lugar con algunas giras devsufmdor recorriéndole del peluquín hasta el rostro. "Es bueno que estés nervioso, pagarás por haber querido incriminar a mi amigo."

「Interrogatorio. ・ Frank Sahwit.」

"Yo iba de puerta en puerta vendiendo suscripciones, cuando vi huir a un hombre."

"¿Pero no es un hombre que sale de un apartamento algo normal?" Pregunto Wright con una sonrisa, sabía a lo que se refería, pero estaba dispuesto a molestar al testigo. "Me extraña que se fijase en eso."

"Bueno... Emm... No se, me pareció un poco raro eso es todo." Estaba nervioso, Phoenix podía sentirlo. "Como si estuviera asustado y enfadado al mismo tiempo." Esta vez se calmó un poco. "Como... un criminal que huía de la escena del crimen."

"La defensa solicita al testigo de que se abstenga de sacar conclusiones." Fue la respuesta rápida de Phoenix ante el intento de Frank de pasar su atención a Larry.

"Por supuesto." Dijo Payne para salvar la situación. "Lo que quiere decir es que el hombre le pareció sospechoso, eso es todo."

"Pensé que debía de tener mucha prisa, porque se dejó la puerta entreabierta."

Wright decidió que no había nada de malo con ese testimonio, por lo que dejo al testigo seguir.

"Me parecio raro así que eche un vistazo al apartamento."

"Y entonces la vi en el suelo, una mujer inmóvil... ¡Muerta!"

"¿Puede asegurar que estaba muerta al momento de entrar al apartamento?" Preguntó Wright dándose cuenta de la rapidez con que declaró muerta a Cindy.

"B-bueno. N-no, supongo que no." Frank también se dio cuenta, así que intento salvar su testimonio. "Pero ella estaba totalmente inmóvil y había sangre por todas partes."

"Supongo que es normal asumir que está muerta." Pensó Phoenix, pero aún así, el nerviosismo del hombre decía muchas cosas.

"Me eche a temblar de nuevo y no fui capaz de entrar."

"Pensé en llamar a la policía inmediatamente. Pero el teléfono del apartamento no funcionaba."

"Así que el teléfono del apartamento no funcionaba." Lo interrumpió Wright otra vez en un gesto pensativo.

"Si, quiero decir, no. No funcionaba." Dijo Frank todavía algo nervioso por sus interrupciones repentinas.

"Pero usted dijo que no entró al apartamento." Una sonrisa se extendió por los labios de Phoenix. "¿O es que si lo hizo?" Preguntó deliberadamente con el objetivo de desenmascarar a este asesino.

"¿Ehh?" Parece que se dio cuenta de su error. "Yo... puedo explicarlo. Puedo explicarlo, había un teléfono inalámbrico cerca de la entrada, simplemente estire la mano y lo use para llamar..."

"Pero ese teléfono no funcionaba." Dijo Payne complacido con como el testigo había salvado su testimonio. "Continúe por favor."

"Así que salí al parque más cercano a buscar una cabina."

"Recuerdo la hora a la perfección. Era la 1: 00 pm."

"¡PROTESTO!" La voz de Phoenix sonó en todo el salón, a diferencia de la voz chillona de Payne, su voz más joven, masculina y gruesa era algo que no irritaba los oídos, de hecho, para algunas féminas era bastante agradable de escuchar. "Encontró el cuerpo a la 1: 00 pm. ¿Esta seguro?" Preguntó Wright para estar seguro de lo que escucho.

"Si, era la una de la tarde exactamente."

"Te tengo." Pensó Phoenix con una sonrisa. "Encuentro eso un poco difícil de creer." Sacó el informe de la autopsia. "Su declaración se contradice totalmente con el informe de la autopsia, la cual dice que la víctima murio poco después de las 4: 00 pm." Ya estaba empezando a descubrir al asesino frente al jurado y el Juez. "No había ningún cadáver a la una de la tarde, ¿como es que se explica este lapso de tres horas?"

Frank empezó a sudar, y Phoenix tuvo que aguantar la risa debido a que el peluquín del testigo se movió junto con él. "B-bueno... Emm... Y-yo..." No sabía ni que decir.

"¡PROTESTO!" Otra vez la voz chillona de Winston se escuchó en el Tribunal. "Eso es algo trivial, el testigo simplemente olvidó la hora." Payne también estaba sudando la gota gorda mientras trataba de salvar la situación.

El propio Juez sacudió su cabeza en negación "Después de su declaración es difícil de creer que simplemente se haya olvidado." El también empezaba a ver... algo en el testigo. "Señor Sahwit, ¿por que está tan seguro de que encontró el cuerpo a la una de la tarde?"

"Yo... Este... Bueno... Esa es una buena pregunta." Se movía incontrolable y nerviosamente en el lugar de los testigos.

"Bien, he conseguido desestabilizarlo." Pensó Wright con una sonrisa de victoria. "A partir de aquí se irá delatando solo, solo es cuestión de presionarlo más."

"Un momento, ahora lo recuerdo." Dijo el testigo de repente.

"¿Podría repetirnos de nuevo su declaración?" Preguntó el Juez interesado en como estaba resultando esto.

「Declaración del testigo. ・ La hora del descubrimiento.」

"Vera, cuando halle el cuerpo oí la hora." Comenzó Frank con su nuevo testimonio.

"Una voz dijo la hora, probablemente fue la televisión."

"Ah, pero iba con tres horas de retraso, ¿verdad? Supongo que la víctima estaba viendo un programa grabado en video."

"Por eso yo pensé que era la una de la tarde. Lamento muchísimo el malentendido."

「Fin del testimonio.」

"Mmm, entiendo, oyó una voz que decía la hora en un programa grabado." Dijo el Juez como si estuviera averiguando algo nuevo. "Señor Wright, puede interrogar al testigo."

"¿Esto es en serio?" Se preguntó Phoenix mentalmente. ¿Esto fue lo que de le ocurrió par justificar la hora? ¿Un programa de vídeo grabado? ¿En una televisión? Se notaba que el testigo estaba demasiado nervioso como para pensar. "Si Su Señoría." Esta noche estaría muy ocupado reclamando su recompensa.

「Interrogatorio. ・ La hora del descubrimiento.」

"Vera, cuando encontré el cuerpo oí la hora."

Esa declaración no decía nada, lo que Phoenix estaba esperando eran las siguiente dos oraciones.

"Un voz dijo la hora. Probablemente sería la televisión."

"¡PROTESTO!" Dijo Wright inmediatamente, otra mentira que descubrió del verdadero asesino. "Espere un momento, la misma acusación ha dicho que había un apagón al momento del descubrimiento del cuerpo." Sacó el informe del apagón programado. "Y este informe lo demuestra."

Sahwit empezó a sudar nuevamente, otra vez su peluquín se estaba moviendo, haciendo una vista muy graciosa al joven abogado.

"No pudo haber oído ningún televisor, ni ningún video, ni nada de nada." Declaró Wright con seriedad.

"Y-yo... bueno... emm..." Sus manos se juntaron con nerviosismo.

"La defensa tiene razón." Asintio el Juez ante el razonamiento de la defensa. "¿Tiene una explicación para esto Señor Sahwit?" Preguntó el anciano con seriedad.

"N-no, yo... Me parece algo bastante intrigante." Fue lo que salió de la boca del testigo, realmente estaba muy nervioso como para pensar en una excusa. De pronto puso una cara que ninguno de los presentes pudo descifrar, como si estuviera estreñido. "E-espere, ahora lo recuerdo."

"¿Señor Sahwit?" Preguntó el Juez ante su arrebato repentino. "La corte preferiría oír una declaración exacta desde el principio, estas rectificaciones están dañando su credibilidad." Efectivamente, el jurado ya no estaba tan seguro de que Larry fuera el culpable en este caso. "Y además... parece bastante nervioso ahora mismo."

Frank se exaltó cuando el Juez dijo la palabra nervioso. "P-Pido disculpas Su Señoría, debe haber sido por la conmoción de haber hallado el cuerpo."

"Si claro, la conmoción." Pensó Phoenix con sarcasmo mirando el espectáculo. "Solo un empujón más y te voy a desenmascarar frente a todos, ya lo verás."

"Bien, escuchemos su declaración una vez más Señor Sahwit." Pidió el Juez seriamente, el también estaba empezando a dudar de este testigo.

「Declaración de testigo. ・ La hora oída.」

"En realidad no oí la hora sino que la vi."

"Había un reloj de sobremesa en el apartamento, ¿no es asi?"

"Si, el arma del crimen, lo que el asesino utilizo para golpear a la víctima, eso debió ser lo que vi."

「Fin del testimonio.」

"Así que vio un reloj, eso lo explica todo." El Juez lució pensativo por un momento antes de asentir. "La defensa puede comenzar con su interrogatorio."

Phoenix tuvo una sonrisa sería en su rostro al oír esas palabras. "Será un placer." Este sería el último interrogatorio, antes del mediodía, este hombre estaría en la cárcel.

「Interrogatorio. ・ La hora oída.」

"En realidad no oí la hora sino que la vi."

"Había un reloj de sobremesa en el apartamento, ¿no es asi?"

"Si, el arma del crimen, lo que el asesino utilizó para golpear a la víctima, eso debió ser lo que vi."

"¡PROTESTO!" Esta sería la última protesta que diría Wright, este caso ya estaba ganado. "El arma del crimen no fue un reloj." Señaló con un dedo a la mesa donde estaban las pruebas comunes. "Fue esa estatua." Dijo apuntando a la estatua del pensador. "¿Le parece que eso es un reloj?"

El Señor Sahwit puso nuevamente una cara de estreñido. "U-usted con sus protestas y sus pruebas. ¿Q-quien se cree que es?"

Wright sonrió, el castillo de naipes se desmorona. "Responda a la pregunta Señor Sahwit."

"O-Oiga yo... yo lo vi allí, ¿de acuerdo?" Eso es un reloj." Su cara se contorsiono en una versión más fea de si misma, parecía un animal acorralado.

"Su Señoría, si me lo permite..." Payne trato de salvar la situación, algo difícil, por la actuación de Phoenix y el nerviosismo y lenguaje corporal del testigo.

"¿Si señor Payne?"

"Tal y como dijo el testigo esta estatua es un reloj." Aclaró el fiscal con la estatua en sus manos. "El cuello es un interruptor, si lo inclina, dice la hora en voz alta, como no parece un reloj, yo lo presente como una estatua, pido disculpas." Por lo menos eso serviría para salvar la declaración de su testigo.

"Ya veo." Asintió el Juez entendiendo el planteamiento de la acusación. La estatua era un reloj después de todo. "Entonces Señor Wright, ¿tiene algún problema con esta declaración?"

"Por supuesto que sí, hay un fallo enorme en la declaración de este testigo." Respondió Phoenix inmediatamente. Ya era hora de terminar con esto. "La única forma de saber que la estatua es un reloj es tenerla en su mano pero el testigo afirma que no entro nunca al departamento." Winston Payne empezó a sudar de nuevo, sabiendo que encontraba una forma de negar sus afirmaciones o estaba perdido. "La contradicción es obvia."

"En efecto." Dijo el Juez después de un momento de pensarlo.

"El testigo sabía que era un reloj porque estaba dentro del apartamento el día del asesinato." Continuó Wright con su alegato.

El testigo se sobresalto de inmediato. "¿A-ah si? D-Demuestrelo, demuestre que yo entré." Lo retó el Señor Sahwit, seguro de que no tenía pruebas.

Wright sonrió ante su reto. "Haré algo mucho mejor que eso. Demostraré que fue usted quién la mató. La golpeó con el reloj y el impacto hizo que sonara la voz. Ese fue el sonido que oyo." Dijo simplemente, para crear mucho más nerviosismo en el verdadero asesino.

El jurado de nuevo se volvió loco con las especulaciones, otra ronda de murmullos dio inicio en el Tribunal.

"Orden." Exclamó el Juez golpeando su mazo. "Continúe Señor Wright." Ya se empezaba a ver el puerto después de la niebla.

"Señor Sahwit." Dijo el joven llamando la atención del testigo. "El sonido dejo una gran impresión en usted." Continuó desenmascarándolo. "Es comprensible, ya que el arma del crimen habló cuando la utilizó. Y esa voz se quedó grabada a fuego en su memoria." Con cada palabra el cuerpo del testigo temblaba cada vez más y más. "Por eso estaba usted tan seguro de la hora."

"¡PROTESTO!" Winston lo detuvo con una de sus chillonas protestas. "E-Eso es imposible. N-No son más que hipótesis sin fundamento."

Phoenix no hiza nada más que sonreír. "¿Sin fundamento?" Preguntó al fiscal que todavía no aceptaba su derrota. "Ja, nada más hay que ver la cara del testigo." Dijo señalando a Frank, que cada vez estaba sudando más y más.

"¿Le importaría al testigo aclarar los detalles?" Preguntó el Juez al testigo, que estaba nervioso a más no poder. "¿Golpeó a la víctima con el reloj?"

"Y-Yo, ese d-dia." Las imágenes de ese día empezaron a correr por la mente de Frank. "E-Escuche, yo oí... q-quiero decir que vi." En ese momento la presión fue demasiada para el testigo, su peluquín se cayó, dejando a todo el mundo ver su notoira calvicie. "Callese, lo odio. Fue el, yo lo vi. E-El la mato, debería arder, arder en el Infierno."

El jurado empezó a susurrar nuevamente, pero esta vez no era por lo de siempre, era por que ya estaban empezando a ver la verdadera apariencia del Señor Sahwit.

"Silencio. He dicho que silencio." De nuevo el Juez silenció la sala.

"Su Señoría, u-un momento p-por favor." Payne se hizo ilusiones, pensaba que todavía podia salvar este juicio. "No hay ni la menor prueba que apoye las afirmaciones de la defensa."

El Juez empezó a darse cuenta de eso también. "Señor Wright Usted afirma que el sonido que oyo el testigo vino del reloj. ¿Tiene alguna prueba?"

"Sí, Su Señoría." Una respuesta rápida a una pregunta fácil. "El sonido que oyo el testigo fue ese reloj. Y para demostrarlo solo basta con hacerlo sonar, ahora en esta misma sala." Su mano hizo un gesto al fiscal, que ya tenía su traje empapado de tanto sudar. "Hágalo sonar Señor Payne, y solicito al Tribunal que escuche con atención."

Winston no tuvo más remedio que girar el cuello de la estatua, y después de un segundo una voz mecánica salió de ella. "Creo que son las 8: 25."

"Es cierto, da la hora." Dijo el Juez sorprendido. "Pero la da de una forma muy rara." Se recompuso después de su arrebato, no podía parecer un niño sorprendido en frente del Tribunal. "Bueno, ya hemos oído en reloj, ¿a donde quiere llegar Señor Wright?"

"Señor Payne." Otra vez puso su atención en el fiscal. "Dígame según su propio reloj que hora es."

El fiscal fue rápido en responder. "Son las 11: 25 am... Ah." Jadeo al darse cuenta de lo que eso significaba.

"Como pueden ver..." Señaló de nuevo el reloj del otro lado de la sala. "Este reloj lleva tres horas de atraso. Justo la diferencia entre la hora de la muerte y la hora que oyó el Señor Sahwit." Vio con una sonrisa al testigo, que estaba que se quitaba la corbata por el calor que tenía. "Ahora Señor Sahwit, ¿que tiene que decir al respecto?"

El testigo se quedó en silencio por un momento, cuando de repente se le ocurrió una idea para salir de esto. "Jaja. Ha olvidado una cosa." No lo iban a atrapar. Se iba a salir con la suya. "Aunque puede que este reloj funcione de verdad con tres horas de retraso, eso no prueba nada, ¿como sabe que estaba retrasado el día del asesinato?"

Phoenix sonrió al testigo, estaba esperando a que el se diera cuenta de ese detalle para presentar la prueba final, este realmente era el fin de este caso. "Claro que tengo pruebas, de hecho, esta prueba fue presentada antes por la misma acusacion."

Winston uso un dedo para señalarse a si mismo de forma cómica. "¿Y-Yo?" Preguntó el sin saber de qué se trataba.

"E-Eso es mentira." Exclamó Sahwit sin querer creerselo. "Es un farol, no tiene nada."

Phoenix simplemente sacó su copia del pasaporte de la víctima para que todos lo vieran. "La víctima acababa de llegar del extranjero un día antes del asesinato, específicamente de París, Francia." Ya era hora de que Frank Sahwit fuera llevado a la carcel. "La diferencia horaria con París es de nueve horas. Cuando allí son las cuatro de la tarde, aquí es la una de las mañana del día siguiente." Ya no había falta demostrar más, el caso estaba ganado. "El reloj no tenía tres horas de atraso, sino nueve de adelanto." El testigo estaba hiperventilando su traje y piel estaban bañados en sudor y su rostros estaba mostrando un enojo sin medida dirigido a Wright. "La víctima no había cambiado la hora en el reloj al volver de viaje, por eso la hora que escucho en el departamento estaba mal. ¿Es esto un farol para usted, asesino?"

Frank Sahwit no pudo más con la presión, se desmayó en el lugar de los testigos, de su boca salía espuma y sus ojos estaban en blanco. El verdadero criminal había sido descubierto. Caso Cerrado.

「Unos minutos después.」

Después de unos minutos en que los asesino se despertó y se lo llevaron los oficiales, se descubrió que no solo era culpable de asesinato. Frank Sahwit, no era más que un vulgar ladrón, que se hacía pasar por vendedor de periódicos para detectar los apartamentos vacios. El dia del asesinato, cuando Larry fue a ver a Cindy, la víctima no estaba en casa, al irse Larry, Sahwit aprovechó y se coló adentro para hacer su trabajo sucio. Mientras el robaba, la víctima regresó, lo que hizo que Frank se pusiera muy nervioso y cogiera el primer objeto contundente que encontró, que resultó ser la estatua-reloj de El Pensador. Y el resto, como dicen, ya es historia.

Las tres partes del juicio, la defensa, la acusación y el Juez tocaban los detalles finales de este caso. "Debo decir que este caso ha tomado un giro inesperado." Dijo el Juez después de qué todo estuviera dicho y hecho. "Señor Payne, ¿su cliente?"

"E-El... esto..." Winston estaba todavía patidifuso, otra vez había perdido un juicio por asesinato, y otra vez era contra un principiante, menos mal que no sabía que el abogado en frente de el era novio de la abogada con la que perdió el otro juicio hace años, sino le da un infarto. "Ha sido detenido y llevado a las dependencias policiales, Su Señoría."

El Juez asintió. "Muy bien." Ahora miro Phoenix, aparentemente impresionado. "Señor Wright."

"¿Si, Su Señoría?"

"Estoy muy impresionado." Admitió el anciano. "Creo que nunca había visto a nadie llevar tan bien una defensa en su primer caso, y además encontrar al verdadero culpable al mismo tiempo."

"Gracias Su Señoría." Sonrió Wright con orgullo, su primer juicio habia sido un éxito.

Ahora solo tenía que recolectar los frutos de su victoria.

"A estas alturas no es más que una simple formalidad, pero... este Tribunal declara al acusado, el Señor Larry Butz..."

"Inocente."

Phoenix le envío un pulgar arriba a Larry, que todavía estaba llorando de alegría, o tal vez de tristeza, nunca se sabía con Larry Butz.

Un mazo en el estrado término oficialmente el juicio. "Y con esto, se levanta la sesión."

「3 de agosto, 12: 30 pm. ・ Tribunal del distrito.」

Mia abrazó a Wright con fuerza, en su rostro había una sonrisa feliz, lo había hecho espectacular, había mostrado confianza y seriedad, dos cosas fundamentales en un abogado. "Lo hiciste fenomenal Phoenix." Dijo ella con alegría.

Wright sonrió al verla tan feliz, era otro beneficio de ganar el juicio, Mia había lidiado con muchas desgracias en su vida, por lo que era bueno darle algo para sonreír siempre que podía. "Gracias Mia, sabes que aprendí de la mejor."

"O no me des tanto crédito, tu lo manejaste increíblemente bien." Fue bueno para ella ver la cara de Winston Payne, el abogado contra quien luchó en su primer juicio, perder ante su novio de una forma tan aplastante. "Creo que te has ganado un aumento de recompensa." Susurró ella a su oído.

Phoenix sintió su cuerpo temblar ante sus palabras, Mia no era de las personas que fueran muy agresivas en ese aspecto. Debía de estar muy feliz para que esas palabras salieran de su boca. "No puedo esperar." Susurró esta vez él, en serio esta noche iba a ser espectacular.

Entonces se miraron a los ojos, se podía ver como brillaban con cientos de sentimientos, justo cuando iban a acercarse para compartir un beso rápido, alguien los interrumpió.

"Nick." Dijo Larry apareciendo frente a la pareja, sin darse cuenta de lo que estaba pasando debido a las lágrimas que había en sus ojos. "Mi vida está acabada."

Wright suspiró, Larry lo había arruinado todo. Se separó de Mia, que tenía una sonrisa duvertida, y miró a Larry con ojos algo irritados. "Larry deberías estar contento, el Juez te declaró inocente." Dijo el con algo de molestia.

La actitud de Larry cambio de nuevo, ahora le daba el pulgar arriba a su abogado. "No te preocupes por mí Nick, pronto habré muerto." Dijo dramaticamente.

"Larry eres inocente, el caso está cerrado." Phoenix realmente no estaba para lidiar con Larry cuando estaba así, pero era su amigo, así que no tenía otra opción.

"Pero mi querida Cindy se ha ido, para siempre." Lloró Larry cómicamente, haciendo que Wright volviera a suspirar. Lo habían dicho en el juicio, ¿y Larry todavía no se daba cuenta de que Cindy era una...? Mia al ver la cara de su novio decidió intervenir en la conversación, a pesar de que la encontraba muy cómica.

"Enhorabuena, Harry." Dijo Mia de repente, haciendo que Larry se detuviera para mirarla aún con lágrimas.

"¿H-Harry?"

"Si, prácticamente puedo ver los titulares, 'Harry Butz, inocente'." Dijo ella para tratar de aliviarlo un poco.

Larry al ver la belleza de Mia, dejo de llorar y salió del modo dramático, para entrar en modo alegre, tenía una sonrisa tonta en su rostro y sus mejillas estaban un poco sonrojadas. "Oh gracias, te debo una grande." Le dijo a Mia, que está vez miró a Wright sonriendo burlonamente. "Nunca olvídate este favor. Vamos a celebrarlo. ¿Que dices? ¿Cena? ¿Pelicula? Yo invito."

A Phoenix le salió una vena en la cabeza por las payasadas de su amigo. "Oye, fui yo quien te saco del apuro." Bastante era que no le iba a pagar, ¿pero que se olvidará de que fue el el que lo ayudó? Ese fue el colmo. "Y además..." Cogió del brazo a Mia y la atrajo hacia el, al tiempo que la abrazaba y pasaba un brazo por su cintura. "Mia es mi novia y ya tengo planeada una celebración." Mia no se molestó en decir nada, sabía que el era algo territorial, además, le agradaba que fuera tan protector con ella.

"N-Nick." Otra vez empezó a llorar Larry. "No sabía que tenías novia. ¿Como? ¿Cuando? ¿Donde?" Hizo una ráfaga de preguntas en rápida sucesión.

Wright sonrió al recordar hace unos años, cuando se habían conocido por primera vez. "Tal vez te cuente en otra ocasión." Ya era hora de llevar a Mia a su juicio, si llegaba tarde por su culpa no se lo perdonaría.

Larry sacó una estatua idéntica al arma del crimen que se usó en el juicio de hoy, dándosela a Mia y a Wright. "T-Tomen, es un regalo, para celebrar su relación."

Mia miró la estatua con los ojos algo abiertos. "¿Esta no es la prueba que...?"

Larry sonrió algo apenado. "En realidad hice este reloj para ella." Admitió el con vergüenza. "Hice uno para ella y otro para mí."

"¿E-En serio lo hiciste tú?" Preguntó ella impresionada, la estatua no estaba mal, podría funcionar como pisapapeles y además decía la hora. "Muchas gracias. Lo guardaremos como recuerdo." Dijo con una sonrisa cogiendo la estatua en sus manos.

Esta vez, Larry paso a modo deprimido. "Nick, ¿puedes creerlo? Esa chica me gustaba tanto." Dijo el con la cabeza por los suelos, enterarse de que ella se veía con otros hombres fue un duro golpe para el. "Y ella me tomaba por un tonto." Se puso a llorar nuevamente, haciendo a Nick suspirar ante la multipolaridad de su amigo. "¿No te dan ganas de llorar?"

Otra vez Mia intervino. "¿Estas seguro de eso?" Preguntó ella con una sonrisa. "Yo creo que ella te quería muchos a su manera."

"No hace falta que te compadezcas de mi, estoy bien." A pesar de sus palabras, unas cuantas lágrimas se recurrieron de sus ojos.

"Pero lo digo en serio." Le dio un codazo a su novio, para que ayudará a su amigo a darse cuenta. "¿No es verdad Wright?"

Phoenix cogió la estatua de las manos de Mia y se lo mostró a Larry. "La prueba Larry." Pero se dio cuenta de que no había entendido nada. "Ella tenía uno igual que este en su casa al momento del asesinato."

"¿Que?" Larry tenía los ojos bien abiertos ante la revelación. "¿Q-Que quieres decir con eso?"

"Era el reloj que hiciste para ella, lo llevaba siempre que iba de viaje." Le dijo Wright con una voz más gentil, sabía que este era un tema delicado, por lo que lo hizo con el mayor tacto posible.

"Pr-Probablemente necesitaba un reloj." Dijo el aún sin estar muy convencido.

Mia le dio otro codazo y el sabía que tenía que ser más convincente. "Larry, este es un reloj algo pesado para llevqrselo de viaje."

Larry pareció entender lo que Wright quizo decir, pero aún así, estaba deprimido por lo que pasó. "Bueno, quedense con este, les puede servir en la oficina." Lo menos que podía hacer era darle a la pareja una cosa para recordar este caso. "Y Nick." Le dio un pulgar arriba a con una sonrisa de amigo. "Me alegro haberte pedido que fueras mi abogado. Gracias." Dicho esto se fue, dejando a la pareja para hablar sobre el caso.

Los dos comenzaron a caminar hacia la salida. "Espero que eso lo haga sentir un poco mejor." Dijo Phoenix en referencia a la ligera depresión que tenía Larry, había logrado que por lo menos sonriera, pero seguía algo preocupado por su amigo.

"No te preocupes Phoenix, estoy segura de que lo superará." Le aseguro Mia llegando a las puertas del juzgado.

Se dirigieron al parqueo, en donde estaba estacionada la motocicleta de Wright. Phoenix cogió los dos cascos y le dio uno a Mia, para llevarla al juicio que tenía en media hora. "¿Lista para esta noche Mia?" Preguntó Wright a su novia que ya se había puesto el casco y estaba montada detrás de él, abrazada a su espalda.

Mia se sonrojo bajo su casco, pero no podía negarse. Una promesa es una promesa, tampoco era que quería negarse. "Estoy lista Phoenix."

El motor de la motocicleta rugió cuando Phoenix giró el timón, a una gran velocidad, ambos se fueron del juzgado, directo al juicio que tenía Mia.

「Casa de Mia. ・ En la noche.」

Phoenix estaba sentado en el borde de la cama, vistiendo solo unos boxers mientras esperaba a que Mia saliera del baño. Hoy había sido un día redondo, había ganado su primer juicio de forma aplastante y además, el juicio de Mia también había resultado en victoria, con un veredicto de inocencia en su cliente.

Despues de eso, con algo de dinero que había reunido mientras estudiaba trabajando a medio tiempo, la había invitado a un restaurante para celebrarlo, no uno demasiado caro, claro, ya habría tiempo para eso después de que fuera un abogado reconocido.

Y ahora para terminar, estaría reclamando su recompensa por ganar su primer juicio, la estaba esperando con ansias, solo había podido pensar en eso desde que llegaron a casa de Mia.

"¿Listo Phoenix?" Preguntó Mia tímidamente desde el baño, aunque había aceptado esto, aun era un poco vergonzoso para ella, pero sabía que a Phoenix se lo merecía por ganar hoy. Además, cuando se miró al espejo, no se vía mal.

Phoenix sonrió al hoy la voz de Mia. "Cuando quieras." Dijo casi frotándose las manos.

Mia salió del baño lentamente, pero en vez de la ropa de dormir normal, la que debería estar usando, traía puesto un vestido de noche babydoll negro transparente, que tenía volantes en los bordes. El vestido solo llegaba a sus muslos, así que sus deliciosas piernas estaban a la vista de su novio, tampoco llevaba sujetador así que también se podían ver sus grandes pechos. Usaba unas medias largas hasta los muslos a juego con el vestido, negras con volantes, que estaban unidas a sus bragas por unos tirantes del mismo color.

Ella miró le dirigio una sonrisa apenada al ver como Wright estaba prácticamente babeando ante la vista. "¿Como me veo?" Preguntó con un poco de vergüenza, nunca se había probado algo tan obsceno como esto.

"Hermosa." No tardó en decir Phoenix después de salir del shock. "Y muy sexy." Añadió viendo como su cuerpo perfecto se veía aún mejor con eso puesto.

Ella tomó el cumplido con un sonrojo y empezó a caminar lentamente hacia él con el meneo de caderas que había aprendido, sus muslos se balancearon adelante y atrás mientras se acercaba a su destino. Cuando llegó a donde estaba Wright, se sentó encima de sus piernas, con sus pechos tocando sus pectorales. Puso sus manos en sus hombros y el puso una sobre su cadera y otra sobre su barbilla. "Realmente estás muy hermosa." Le dijo el mirándolo a los ojos. "Me encantó cómo llevaste las riendas en tu juicio. Te veías muy sexy."

Mia sonrió un poco al ver como Wright la trataba, el la consideraba la mejor mujer que había sobre la faz de la tierra, y ese sentimiento, el de ser tratada con tanta adoración y cariño por un hombre, era algo que pensó que nunca mas iba a recibir de nuevo después de la muerte de su antiguo novio. "Gracias. Tu también te veías muy bien en tu juicio." Le confesó ella con honestidad, no lo diría abiertamente, pero se había excitado un poco al ver a Phoenix con el control absoluto en el interrogatorio de Frank.

Wright no dijo más palabras, acercó sus labios y la besó con pasión, algo que ella reciprocó sin dudar, cerrando los ojos y dejando que la magia y el ambiente hicieran el resto. Después de unos minutos, Phoenix introdujo si lengua en la boca de Mia para aumentar más el calor y la excitación del momento, su lengua invito a la de su novia a unirse al juego, Mia dudo por un momento, pero después de unos segundos se rindió y unió su lengua a la de Wright.

Aún con sus bocas y lenguas conectadas, Phoenix levantó a Mia suavemente, cogiéndola de las caderas. Con delicadeza la giró para acostarla en la cama, con el encima de ella.

Phoenix detuvo su beso y empezó a atacar su cuello, sacándole algunos gemidos. Lo beso y mordió suevemente, pasando su lengua por las partes donde sus labios y dientes habían estado, quería que ella disfrutará esto tanto como él. Con su boca empezó a chupar fuertemente la zona, dejándole algunos chupones, Mia era suya, tenía que marcarla siempre que podía para que no se le acercarán los moscones.

Siguió trabajando en el cuello de la abogada, que simplemente dejaba que hiciera lo que quisiera mientras se relajaba y disfrutaba de sus atenciones. El llegó a su hombro y lo mordió con algo de fuerza, dejando una marca de mordida, Mia se estremeció un poco, pero igual no hizo nada para detenerlo, sabía que el podía ser algo salvaje cuando estaba realmente excitado.

Y finalmente, después de empezar a descender con su lengua por aquellas partes, Phoenix llegó a la zona a la que realmente quería llegar, sus enormes pechos, que ahora que no estaban contenidos por su escote se veían mucho más grandes. Cogió uno con su mano, trajo su boca a su pezon y empezó a mover su lengua en círculos entre su aureola, mientras, con la otra mano, removia sus bragas negras para que nada se interpusiera en su camino luego.

Mia dejaba salir sus suspiros sin vergüenza, el sabía que sus pechos eran una de sus zonas más sensibles, así que siempre que hacían estas cosas el los atacaba sin piedad.

Cuando terminó de quitarle sus bragas, Phoenix simplemente dejó su seno y se centró en el otro que estaba desatendido, hizo el mismo trabajo, envolviendo sus labios en el para después pasar su lengua por su pezon y aureola. Al que estaba atendiendo anteriormente no lo dejo descansar, con una de sus manos empezó a masajeralo suavemente, pellizcando su pezon con descaro.

Mientras con su otra mano no perdió el tiempo y se quitó el su propia ropa interior, dejando libre su pene erecto, que para ese momento estaba en toda su longitud, 24 cm de carne caliente y dura que estaba lista para invadir las regiones íntimas de Mia.

"Ahh." Gimió ella en voz alta, un sonido que se quedó en la habitación por un tiempo ya que estaban solo ellos dos. "P-Phoenix, te falta algo." Dijo ella entre gemidos, ya quería hacerlo, pero él todavía tenía que ponerse el condón, era la costumbre.

"No Mia." Respondio él rápidamente sacando su boca de sus pechos y subiendo hasta que sus rostros estaban enfrentados y a pocos centímetros de distancia. "Este es el aumento de recompensa, vamos a hacerlo sin condón esta vez, ¿si?"

Mia lo miro a los ojos y vio en ellos un deseo sin medida por su cuerpo, suspiró con una pequeña sonrisa. "Esta bien, te lo has ganado, pero solo está vez." Por una vez no pasaría nada, podía permitirse disfrutar del hacerlo por primera vez sin condón.

Phoenix la besó fuertemente, mientras alineaba su pene contra su vagina, que estaba empapada y mojando las sábanas con sus líquidos de placer. Empezó a introducir su miembro lentamente, disfrutando de como sus paredes se acomodaban a el y lo apretaban fuertemente.

Por su parte Mía solo gemía en el beso mientras su lengua bailaba en círculos con la de su novio, nunca lo había hecho sin protección antes, la sensación era nueva para ella, sintió como lentamente, centímetro a centímetro, el miembro de su novio entraba deliciosamente dentro de ella, llegando hasta el cuello del útero, lo que hizo que su cuerpo se estremeciera.

Le tomo un tiempo a la abogada acostumbrarse a que Phoenix tocará su matriz. Ya lo había muchas hecho otras veces, pero esta era la primera vez que lo hacía sin protección, la sensación de tener la cabeza de su pene tocando su lugar sagrado sin cuidado alguno era algo peligroso y muy excitante.

Wright rompió el beso y un hilo de saliva se quedó entre sus labios, la miró a los ojos con una sonrisa y empezó a moverse suavemente dentro de ella.

"Ah." No pudo ocultar sus gemidos sucios, y tampoco queria, se sentia demasiado bien. Cada vez que él entraba o salía tocaba sus puntos sensibles y siempre que llegaba profundamente dentro de ella, la entrada a su matriz recibía un beso directo de su glande, que buscaba profanarla y colarse en sus entrañas.

"Cielos, eres tan linda." Le dijo el cogiéndola ambos lados de su rostro con sus dos manos, para que ella solo lo mirara a él. La cara de Mia estaba siendo transformada de la que debia tener una abogada sería y profesional a la de una zorra que disfruta que su novio le haga el amor. "Yo soy muy afortunado en tenerte." Empezó a aumentar sus embestidas, tocando su cuello del útero con mayor frecuencia y provocando un mayor placer en ella.

Mia puso sus brazos alrededor de su cuello acercando más sus caras, hasta el punto de que sus narices se estaban tocando. "Y-Yo soy la afortunada en tenerte." Dijo ella con amor, pensando en todas las cosas que habían hecho juntos y las que iban a hacer a partir de ahora que ambos trabajaban juntos. "C-Cuando perdí a D-Diego, no pensé que fuera a en-encontrar a otro hombre." Pero estaba equivocada, el hombre frente a ella era el amor de su vida. "Te amo." Dijo ella verdaderamente, declarando lo que sentía por Phoenix.

Phoenix sonrió mientras aumentaba sus estocadas a su vagina. "Yo también te amo." El la amaba mucho más de lo que nunca amó a cualquier mujer, la única que se podría salvar de esa lista era su madre. "¿S-Sabes?, desde aquel juicio hace unos años s-supe que serías una gran abogada." Continuó embistiendola, y ocasionalmente la punta de su pene traspasaba un poco la puerta de entrada a su matriz, lo que hacía que un poco de líquido preseminal entrara en ella. "No me arrepiento de ha-haberme enamorado de ti."

Ella tampoco se arrepentirá de estar con él, el era el hombre que la había hecho más feliz en toda su vida, incluso más que el difunto Diego. Su cuerpo ya se estaba acercando, debido a que Phoenix ya estaba empezando a entrar poco a poco en su útero, algo que nunca había hecho sin condón antes.

El gruñó salvajemente, sintiendo que ya se estaba acercando a su liberación. "M-Mia, me estoy acercando." Se disponía a sacar su pene para soltarlo todo afuera y después seguir complaciendola.

Pero Mia envolvió sus piernas en su cintura, impidiéndole moverse de su posición. El la miró sorprendido pero ella le dio un beso rápido, callando sus dudas. "P-Puedes hacerlo dentro." La verdad no estaba muy segura de esto, pero nunca había sentido la semilla caliente de Phoenix dentro de ella, era algo que le daba mucha curiosidad y excitación, además, ella también estaba al borde del orgasmo, por lo que sentir su semen en su interior la haría correrse muy fuerte. "T-Te lo has ganado, a-así que solo por esta vez puedes correrte dentro."

Phoenix no perdió tiempo y empezó a penetrarla hasta el fondo, tocando con la punta de su pene las paredes de su utero, no era algo a lo que estuviera acostumbrado, debido a que siempre lo hacía con condón, por lo que cada vez que lo hacia sentía una sensación de indescriptible plcer.

Ella seguía sin querer soltarlo, abrazándolo y aún con sus rostros tan cerca que podían sentir sus respiraciones, se miraron a los ojos y en ese momento, sabían que nada ni nadie los iba a separar nunca.

Phoenix realizó una estocada final, enterrándose profundamente en su útero y descargando allí todo su líquido de hacer bebés, cuerdas de semen espeso y cálido empezaron a saturar la matriz de Mia, hasta el punto de que su vientre estaba ligeramente abultado. Él nunca se había corrido tanto antes en toda su vida, ni siquiera con las cosas sucias que le hacía su anterior novia. Y vaya que su antigua novia era sucia.

De inmediato sintió las paredes de Mia apretarse alrededor de su longitud, y vio su rostro de placer. La abogada seria y honesta que era Mía Fey ahora mismo tenía los ojos nublados yéndose un poco hacia arriba, con la boca algo abierta, desde la cual un poco de saliva se acumulaba en la comisura de sus labios, para después bajar por su barbilla.

Uno de los orgullos que Phoenix Wright tiene en su vida era hacer que su novia, una abogada respetable y de renombre, que se movía de manera sería cada vez que enfrentaba un juicio y que era el sueño húmedo de muchos hombres, luciera ese rostro solo para el, ese rostro que decía que era solo suya y que solo el la hacía sentir así, la vista de esa cara obscena hizo que se corriera un poco más en lo profundo de su vientre, llenándola aún más con su semilla fresca.

Cuando ambos terminaron sus orgasmos compartieron un beso húmedo, en donde sus lenguas estaban bailando en sincronía y en círculos. Aún cuando estaban conectados, Phoenix la abrazó fuertemente y se hecho hacia atrás, hasta que el estaba sentado en la cama y ella sentada en sus piernas, todavía empalada sobre su miembro.

El rompió el beso y la miró con una sonrisa divertida. "¿No creerá que ya terminamos Jefa?" Dijo a modo de broma dispuesto para ir por unas cuantas rondas más.

Mia sin embargo, tenía otros planes, rápidamente empujó a Wright hacia atrás, de modo que el estaba acostado sobre su espalda y ella sentada encima de él con las manos en sus pectorales, sin desconectarse de su pene, le gustaba la sensación de estar llena con el semen de su novio. "Por supuesto que no Wright. Esta es tu recompensa por ser un buen abogado, y yo como tú Jefa me aseguraré de que la recibas como te mereces." Después de decir eso se empezó a penetrarla ella misma con su gran vara de carne.

Phoenix simplemente puso las manos sobre sus muslos gruesos y sexys y dejó que su novia y Jefa lo recompensará como habían acordado. "Definitivamente voy a ganará todos mis casos a partir de ahora." Eso era algo que ya estaba fijado en su mente, a partir de ahora todos sus casos resultarán en su victoria, no importa contra quien se enfrente.

Si este era el tipo de recompensa que recibiría de su novia, entonces puede que tenga que replantearse la tarifa que le iba a cobrar a sus futuros clientes, Estaba pensando en bajarla un poco, ya que indirectamente gracias a ellos, recibiría de su novia este tipo de recompensas.

¿Quien no querria ser abogado de esa forma?

「Fin del Capítulo.」